TABACO

Comprar cáncer: El hombre, racional ¿o qué?

La Responsabilidad Social Empresaria resulta, en muchísimos casos, una hipocresía. Quizá un intento de acallar la conciencia empresaria. O tan sólo una forma de continuar haciendo el mal pero en un marco institucional "propicio". Es una de las conclusiones del autor, docente, licenciado en Historia y doctor en Humanidades. El concepto es tan válido para la industria del cigarrillo (de la que tanto recauda el Fisco, cómplice) como de las bebidas alcohólicas, las actividades contaminantes de la atmósfera, etc. Pero comencemos por el tabaco:

 
Fotografía: Margarita Sharp
 
---------------------
 
por JUAN CARLOS PRIORA
 
Este letrero luminoso atrajo mi atención en la terminal de ómnibus de la ciudad de Campana, en la Prov. de Buenos Aires. ¡Bien iluminado, con un mensaje clarísimo, pero…! ¿Pero…qué?  Estaba colocado, bien visible, en un quiosco que, entre otros artículos, vendía CÁNCER. Sin embargo, lo más llamativo es que advertí ¿seres humanos?  que lo compraban. ¡Sí, que compraban  CÁNCER!
Entonces, tuve el título para mi reflexión.
 
Tanto los paradigmas evolucionistas como su contrapartida los creacionistas, enseñan que el hombre es la máxima expresión de la evolución de los seres vivos, en el primer caso, o la “corona de la creación”,  en el segundo.  Después de ver ese anunciador, presenciar la escena descripta y estas otras evidencias, tiendo a creer que ambos nos engañaron. ¿O hay otra explicación?
Observemos el siguiente fotograma. Prima facie, ¿qué conclusiones sacamos?
 
 
Fuente: Juan Carlos Priora
 
---------------------
 
Primero: Las tabacaleras cumplen con la responsabilidad social empresaria, al advertir de los daños que causa el consumo de tabaco, tanto para los individuos cuanto para el medio ambiente.
El quiosquero también.
 
Segundo: Los consumidores están advertidos que el consumo de tabaco ocasiona serios problemas para la salud. Hombres y mujeres consideran que “fumar es genial, sensual.  Fumando espero a la que más quiero” – reza la letra del tango-, sin embargo, la leyenda les dice que “causa impotencia sexual”. El letrero luminoso  les advierte que “fumar causa cáncer”. ¡No importa, igual fuman! La madre embarazada sabe que puede traer al mundo un niño potencialmente anormal, pero sigue fumando.  ¿Cómo se llama eso? En principio, y sin ninguna duda: ¡IRRACIONALIDAD! ¿Se entiende mi razonamiento?
 
En cuanto a la supuesta responsabilidad social empresaria, no es más que ciento por ciento hipocresías empresariales, sociales y estatales.
 
Empresarial, porque el empresario sabe que fabrica “muerte”, pero  acalla su conciencia con la leyenda en las cajas de cigarrillos; mas no deja de fabricar.  
 
El comerciante, hace lo mismo; la sociedad tolera todo y el Estado no se planta con políticas concretas, porque hay que recaudar para que los hospitales tengan fondos para atender a los enfermos de Epoc, enfisema pulmonar o cáncer... No alcanza con que haya sectores “para no fumadores”  en los restaurantes, no basta con la señalética: “Prohibido Fumar”.
 
Si realmente queremos aplicar políticas francamente proactivas, hay que ser más definidos como en Canadá, en donde está prohibido fumar en la vía pública, no solamente en lugares cerrados.
 
Un día, en la ciudad de Posadas, Misiones, ingresé a un edificio de departamentos y, al pisar el primer escalón, me topé con un letrero que dice: “Edificio Libre de Humo”. Se ha avanzado bastante en el discurso acerca de los municipios saludables, pero no se avanza más que con esa leyenda. ¡Qué bueno sería que en cada pueblo y ciudad, los honorables consejos deliberantes sancionen ordenanzas que sostengan y hagan cumplir “Municipio Saludable: Prohibido Fumar en la vía pública “, y que esa “saludable” ordenanza,  sea acompañada por las cámaras inmobiliarias y los consorcistas que promuevan “edificios libres de humo”, tal como ocurre con la mayoría de los hoteles, ¡felizmente!, y también, por qué no, que desaparezcan los abogados defensores de empresarios, comerciantes y traficantes de la muerte –a los que los municipios les temen.
 
¡Cuando esto ocurra, y los individuos acaten estas normas elementales de convivencia saludable, cambiaré de opinión acerca de mis congéneres!