La crisis que Nissan, una de las principales automotrices de Japón, atraviesa a nivel global no parece tener una solución cercana. Con problemas financieros graves y sin inversiones mayores a la vista, la compañía de Yokohama se prepara para una reestructuración mayor.
Ese cambio, empujado por la caída progresiva en las ventas en todo el mundo, llevaría a Nissan a hacer un recorte importante de empleos para reducir costos. El objetivo es mermar en un 20% la capacidad productiva de la empresa y así poder adaptarse a la demanda actual.
En ese orden, Nissan tendría previsto producir al menos 9.000 desvinculaciones a nivel global, medida que tendría impacto especialmente por fuera de Japón. Según fuentes ejecutivas adelantaron a la prensa japonesa, la marca mantendría sus operaciones en territorio nipón, dirigiendo los recortes a otros mercados.
La decisión mantendrá vigentes las operaciones en las cinco plantas que tiene en las prefecturas japonesas de Tochigi (centro), Kanagawa (este) y Fukuoka (sudoeste). Cabe destacar que la caída de las ventas se concentraron en los mercados de China y Estados Unidos, donde la ola de vehículos eléctricos tuvo mayor implicancia en los últimos años y dejó atrás a la oferta de vehículos de Nissan.
Nissan va por el nuevo CEO
Mientras tanto, la junta directiva de la empresa japonesa encarará en las próximas horas un proceso de recambio del CEO actual, Makoto Uchida, quien estuvo a cargo de la frustrada fusión con la automotriz japonesa competidora, Honda. Precisamente, la caída de esa negociación cerró a Nissan una importante oportunidad de salvataje dentro del capital japonés, lo que generó malestar entre los accionistas.
En cuanto a la negociación con Honda, la misma terminó implosionando por diferencias de criterio sobre lo que hubiera sido una de las mayores compañías automotrices del mundo, con un valor aproximado a los 60.000 millones de dólares. Precisamente Uchida fue quien rechazó la propuesta de la compañía rival, que pretendía convertir a Nissan en una subsidiaria eléctrica.
El camino a seguir por Nissan sería instalar un CEO de transición, que asegure la recuperación financiera como primera medida. Además, la empresa buscaría un nuevo rumbo en su política productiva, apuntando a crecer en el desarrollo de vehículos eléctricos.
Respecto a los recortes productivos, las primeras medidas estarían centradas en reducir personal en China y otros lugares de Asia, donde las competidoras chinas han acaparado gran parte del mercado con precios muy difíciles de superar.
Qué pasa con Argentina
En el caso de Argentina, Nissan tendría prevista una transformación de sus operaciones en el país. Para ello, se discontinuaría el proyecto Frontier, pickup que actualmente se fabrica en Córdoba, para pasar a un esquema exclusivamente importador de vehículos.
Cabe recordar que la presencia de Nissan en Argentina se produjo mediante la sociedad que la marca japonesa mantiene parcialmente con la francesa Renault. De hecho, las instalaciones donde opera la automotriz nipona pertenecen al fabricante francés, que cuenta con nuevos proyectos futuros y podría llegar a absorber personal en caso de un retiro anticipado.
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