Otra vez recordando a Francisco de Asis, el Papa inició los cambios
El papa Francisco ha empezado la reforma de la curia católica vaticana: el nuevo secretario de la Congregación para los Institutos de Vida Consagradas, organismo responsable de supervisar a unos 900.000 religiosos y religiosas en todo el mundo, será un francisco, el fraile José Rodríguez Carballo.
06 de abril de 2013 - 13:42
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). El fraile español José Rodríguez Carballo tiene 59 años, y desde 2003 está al frente de la principal familia franciscana, que agrupa a 15.000 frailes conventuales y capuchinos en 113 países.
En 2009 fue reelegido superior de la orden, y el Papa, que ha tomado el nombre de Francisco en honor del fundador de esa orden, Francisco de Asis, lo ubicó como sucesor del estadounidense Joseph Tobin, quien también estuvo al frente de una orden religiosa: los redentoristas pero ya había dejado de serlo cuando en 2010 Benedicto XVI le designó secretario de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada.
Nacido en la localidad de Lodoselo, en Orense, Rodríguez Carballo estudio de niño en un colegio franciscano y en 1973 realizó estudios bíblicos, luego fue ordenado sacerdote, y en 1977 obtuvo el doctorado en Teología en Jerusalén.
Luego, él amplió sus estudios en Sagradas Escrituras en el Instituto Bíblico de Roma. Ha sido profesor en el Seminario Mayor de Vigo y en la Facultad de Teología de Santiago, así como maestro de novicios en el convento de San Diego de Canedo (Pontevedra), superior del convento de Santiago de Compostela y ministro provincial de la provincia franciscana de Santiago. Fue ocupando puestos cada vez de mayor de responsibilidad en la orden hasta que hace diez años fue elegido superior de la misma.
Tras la elección el pasado 13 de marzo del papa Francisco, Rodríguez Carballo hizo público un mensaje en el que mostraba su alegría por la designación del nuevo Pontífice y en el que contaba cómo se conocieron en 2004, cuando el entonces cardenal Jorge Bergoglio le fue a visitar a la curia general de los franciscanos en Roma.
El relato que hizo Rodríguez Carballo apenas se enteró que Bergoglio era el Papa:
"Quería hablarme de algunas cosas organizativas de la Iglesia en la Argentina, y de ahí, en un modo u otro, estaba involucrada nuestra orden. Yo le había dicho: 'Eminencia, puedo ir yo a visitarle en su residencia en la curia general de los jesuitas, en Roma'. Él me respondió: 'No se moleste, padre. Voy yo a visitarlo a su casa'". Llegó a pie. Llovía. Empezamos un coloquio que duró aproximadamente una hora. Recuerdo todavía que ese encuentro transcurrió en clima de gran cordialidad, sencillez y fraternidad. En aquel momento, me parecía tener delante a un hermano francisco, a un compañero de toda la vida, como si nos conociésemos desde siempre. Lo he encontrado muchas otras veces, sobre todo en los sínodos, y siempre tuve la misma sensación”.
Los franciscanos
Francesco d’Assisi (conocido también como "il poverello d'Assisi" o "el pobrecillo de Asís"), nació en Asís (Perugia, Umbría, Italia), entre 1181 y 1182, y murió en igual lugar el 03/10/1226).
Él fue diácono, fundador de la Orden Franciscana y de una otra orden, las Hermanas Clarisas, ambas surgidas bajo la autoridad de la Iglesia Católica en la Edad Media.
En la sociedad de la época: el comienzo de las Cruzadas y el incremento demográfico, influyeron en el incremento del comercio y el desarrollo de las ciudades. La economía seguía teniendo su base en la producción agropecuria, que tenía un modelo feudal, pero los excedentes de su producción alimentaban el comercio.
No había comenzado la transición del feudalismo al capitalismo y los estamentos privilegiados (nobleza y clero) eran dominantes, aunque los burgueses (artesanos, mercaderes, profesionales liberales y comerciantes) comenzaban su ascenso social. En la Iglesia Católica el debate fue intenso, y hubo críticas a sacerdotes que se preocupaban más por el crecimiento patrimonial y sus relaciones políticas de conveniencia, que por la grey.
Y surgieron movimientos de rechazo a la creciente opulencia de la jerarquía eclesiástica. Algunos fueron considerados herejes, como lo fue el caso de los cátaros, quienes llegaron a rechazar los sacramentos, las imágenes y la cruz ("No tendrás dioses ajenos delante de mí. No te harás ídolo, ni semejanza alguna de lo que está arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No los adorarás ni los servirás; porque yo, el Señor tu Dios, soy Dios celoso, que castigo la iniquidad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y muestro misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos").
Otras organizaciones como la creada por Francisco de Asís y Domingo de Guzmán, por el contrario, nacieron bajo sumisión a la autoridad católica y fueron conocidas con el nombre genérico de "los monjes mendicantes".




