La administración de Donald Trump logró este jueves que Kazajistán se adhiera a los Acuerdos de Abraham, los cuales normalizan las relaciones entre naciones árabes sunitas e Israel, en un panorama conflictivo en Medio Oriente dominado por la búsqueda de nuevas alianzas para Washington y Tel Aviv, que claramente puedan contrarrestar la influencia chiita de Irán que se bate a duelo con el Estado Hebreo por el poder geopolítico de la región.
JUGADA DE WASHINGTON
Donald Trump logra que Kazajistán se una a los Acuerdos de Abraham, pero no así la paz en Gaza
El gobierno de Donald Trump logra que Kazajistán se sume a los Acuerdos de Abraham, que normalizan las relaciones entre países árabes sunitas e Israel, pero no puede garantizar el cumplimiento del alto al fuego en Gaza.
Trump anunció este jueves la adhesión de Kazajistán a los Acuerdos de Abraham, una medida simbólica ya que el país árabe mantiene una relación diplomática con Israel desde 1992, un año después de independizarse de la URSS.
El inquilino de la Casa Blanca lo comunicó tras reunirse en el Despacho Oval con los líderes de los cinco países de Asia Central —Kazajistán, Uzbekistán, Kirguistán, Tayikistán y Turkmenistán—, un encuentro para demostar al mundo el poder geopolítico de Washington en la región asiática en medio de la disputa con China y Rusia por la influencia en el Indopacífico.
Kassym-Jomart Tokayev, presidente de Kazajistán, que comparte fronteras con Rusia y China, y Donald Trump, mandatario de EE UU. | GENTILEZA Oficina de Prensa del Presidente de Kazajistán
Del mismo modo, el gobierno kazajo reveló, a través de un comunicado, que su incorporación “representa una continuación natural y lógica de la política exterior de Kazajistán”, fundamentada en “el diálogo, el respeto mutuo y la estabilidad regional”.
Kazajistán entró a los Acuerdos de Abraham, pero Arabia Saudita aún no: Trump intenta convencer a Riad
Según la agencia de noticias EFE, el rpesidente estadounidense Donald Trump fue el artífice de esta nueva adhesión de Kazajistán, un país musulmán asiático, a los Acuerdos de Abraham, una iniciativa que propuso en su primer mandato, a la que se hasta ña fecha unieron Emiratos Árabes Unidos, Baréin y Marruecos, todos países musulmanes sunitas que quieren contrarrestar la influencia chiita de Irán en Medio Oriente y el Asia.
En 2023, Arabia Saudita, aliado estadounidense que alberga los dos lugares más sagrados del Islam y uno de los mayores productores de petróleo del mundo, coqueteó con la posibilidad de entrar en los Acuerdos, iniciando conversaciones con Israel. Sin embargo, ello se vio interrumpido por el ataque terrorista de Hamás del 7 de octubre, al que muchos señalan como un atentado en Israel pergeñado por Irán para frenar la normalización de relaciones entre Riad y Tel Aviv.
El presidente estadounidense Donald Trump y el príncipe saudí Mohammed bin Salman en Riad, Arabia Saudí, el 13 de mayo del 2025. (Alex Brandon / Associated Press)
Tras el estallido de la guerra en Gaza, la dinastía saudí puso como condición para normalizar relaciones que el Estado hebreo reconozca a un Estado palestino y que abogue por la solución de dos estados, lo que el gobierno de Benjamin Netanyahu se opone-
"Tenemos a mucha gente uniéndose ahora a los Acuerdos de Abraham y esperamos que Arabia Saudita se sume muy pronto", dijo Trump el miércoles en un foro empresarial en Miami. Ante un público entre el que se encontraba la embajadora saudita en Estados Unidos, la princesa Reema bint Bandar Al Saud, agregó en tono jocoso:"Pero yo no estoy diciendo eso. No lo estoy diciendo".
En tanto, a pesar de haber logrado que Kazajistán ingrese a los Acuerdos de Abraham, Trump, con su mirada puesta en calmar la llamarada en Medio Oriente, no ha logrado garantizar que Israel y Hamás cumplan el alto al fuego en Gaza, desvastada y hambrienta en plena frágil tregua, la cual Israel ha violado al menos 150 veces desde el 11 de octubre bajo la excusa de infracciones a la línea amarilla/ zona de amortiguamiento por parte de Hamás y de civiles palestinos.
En paralelo, en el lindero Líbano, bastión de la Hezbollah, Israel y Washington tienen otro frente de guerra y no han podido desarmar a la milicia libanesa con la que Tel Aviv estaba en tregua desde noviembre. Este jueves, las FDI reanudaron las hostilidades al bombardear las aldeas sureñas libanesas de Toura, una ciudad del distrito de Tiro.
Mientras tanto, en Yemen, tierra de los hutíes, los proxies de Irán esperan el momento oportuno para volver a lanzar una andanada de misiles hacia Israel y aguardan a embarcaciones occidentales para tomar prisioneros. En simultáneo, en Siria, donde se esconde el ISIS pero que ahora gobierna un poder de facto legitimado por Europa, los drusos se enfrentan con las fuerzas oficialistas y los yihadistas, cada cual responde a intereses de Rusia, de Washington y del Estado Islámico.
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