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En la Ciudad de Buenos Aires y en varias provincias del país, el uso de barbijos o tapabocas es obligatorio o de lo contrario, quien incumpla la norma puede ser castigado con multas de hasta 80 mil pesos. Así las cosas, esta tarde 16/04, cuando el Gobierno anunció en rueda de prensa su plan para la reestructuración de la deuda, el único que respetó la norma y se cubrió la nariz, boca y mentón, fue el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta. De inmediato, los usuarios de redes sociales hicieron tendencia al mandatario de la CABA, a quienes aplaudieron por dar ejemplo y hasta hicieron chistes por su imagen con barbijo: "Larreta con barbijo no se quiere contagiar de peronismo, pero creo que ya es tarde", escribió un usuario en Twitter. Los detalles:
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Es cierto que Alberto Fernández tiene limitaciones, tal como todos. Su virtud, por momentos, es reconocerlas, y es cuando acierta convocando al consenso. A veces no lo consigue, cuando intenta satisfacer a Horacio Verbitsky y otros súper K, 0,0,01% de los votos. Pero cuando escapa de la trampa, Alberto levanta en la crisis de una Civilización que no sabe cómo podrá remontarla, y donde, quizás, todos los manuales arderán hasta las cenizas. En ese contexto, utilizar las herramientas de análisis de ayer para evaluar el presente y/o el futuro, puede resultar un error brutal, según sostiene Urgente24 como enfoque general. Alberto puede acertar mucho, poco o nada. Sin mucho, apenas con poco, puede romper todas las previsiones adversas: la hiperinflación por gran emisión, la ruptura social por descontento laboral, la crisis sanitaria por desborde hospitalario. Él no tiene muchos naipes pero nadie tiene mucho juego. La mayoría, ninguno. Aquí va la nota:
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Es cierto que Alberto Fernández tiene limitaciones, tal como todos. Su virtud, por momentos, es reconocerlas, y es cuando acierta convocando al consenso. A veces no lo consigue, cuando intenta satisfacer a Horacio Verbitsky y otros súper K, 0,0,01% de los votos. Pero cuando escapa de la trampa, Alberto levanta en la crisis de una Civilización que no sabe cómo podrá remontarla, y donde, quizás, todos los manuales arderán hasta las cenizas. En ese contexto, utilizar las herramientas de análisis de ayer para evaluar el presente y/o el futuro, puede resultar un error brutal, según sostiene Urgente24 como enfoque general. Alberto puede acertar mucho, poco o nada. Sin mucho, apenas con poco, puede romper todas las previsiones adversas: la hiperinflación por gran emisión, la ruptura social por descontento laboral, la crisis sanitaria por desborde hospitalario. Él no tiene muchos naipes pero nadie tiene mucho juego. La mayoría, ninguno. Aquí va la nota:
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