La confianza que tenían los chinos en que comprar una casa era una inversión segura hizo que el mercado inmobiliario se volviera clave en su economía. Pero en los últimos 2 años, con empresas cayendo por deudas y la venta de casas en picada, los ciudadanos de China ahora piensan que meter plata en ladrillos ya no es tan redituable.
TODAVÍA SIGUE
La crisis inmobiliaria de China está lejos de terminar
El gobierno de China gestó su propia crisis inmobiliaria al generar trabas por los rumores de una burbuja inmobiliaria.
Lo advierte The New York Times, la pérdida de confianza en la propiedad, que es el principal guardadito de las familias chinas, es un problema para los políticos chinos, que están tratando de levantar una industria en crisis con poco éxito. Evergrande, con una deuda gigante de más de 300.000 millones de dólares, está al borde del abismo. La crisis inmobiliaria, que es la más larga que se recuerda, no solo sigue, sino que se está acelerando.
El problema del mercado inmobiliario
Esto pegó fuerte en el crecimiento económico de China, ya que los bienes raíces son aproximadamente un 25% de su economía. Todo empezó a decaer en 2020, cuando el gobierno en Beijing, preocupado por una burbuja inmobiliaria, puso reglas para frenar el endeudamiento exagerado de los promotores inmobiliarios.
China levantó algunas de esas restricciones y les está diciendo a los bancos que presten más plata a los que hacen edificios. Pero la cosa sigue jodida. Más de 50 empresas inmobiliarias chinas no pudieron pagar sus deudas desde 2021, incluyendo a Country Garden, que también solía dominar el mercado.
En una nota de este mes, Larry Hu, economista, dijo que la caída en el sector inmobiliario es como una profecía que se cumple sola: Los problemas de deuda de los que construyen casas ahuyentan a los que las quieren comprar, lo que baja las ventas, y encima, la falta de nuevos negocios profundiza los quilombos financieros de esas empresas.
Antes, cuando China quería que la gente no compre tantas casas, ponía restricciones para frenar a los especuladores. Les pedía a los compradores que pongan más plata de entrada, así no compran tantas propiedades.
Suzhou, una ciudad en el este de China, levantó muchas de esas restricciones. Pero aunque el gobierno está tratando de ayudar, los préstamos para comprar casas bajaron un 1,6% el año pasado, algo que no pasaba desde hacía casi dos décadas.
Un problema que sigue preocupando a los que quieren comprar casas es la cantidad de edificios que ya se pagaron, pero todavía no se terminaron. Por años, los que querían una casa compraban algo que todavía no se había construido, pagando la hipoteca antes de que estuviera lista. Y ahí está el problema de base:
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