El comienzo del año dejó registros de inflación más elevados de lo habitual en las mediciones de alta frecuencia, en un contexto dominado por ajustes en servicios regulados y un patrón estacional que suele concentrar subas en la primera semana del mes de enero. Sin embargo, al depurar esos efectos, el comportamiento del componente núcleo muestra una dinámica más estable y consistente con un escenario de desinflación lenta, aunque aún incompleta.
Los datos al 9 de enero del IPC-OJF elaborado por Ferreres arrojaron una inflación general semanal del 1,2% y una núcleo del 0,7%. En paralelo, los precios Regulados y Estacionales explicaron buena parte del movimiento, con una suba conjunta del 3,7% semanal, confirmando que el shock inicial del mes estuvo fuertemente concentrado en rubros administrados.
Este comportamiento, tal como resaltan desde Facimex, no resulta excepcional en términos históricos, pero sí destaca cuando se realiza la comparación homogénea entre semanas equivalentes. Al contrastar la variación entre el 2 y el 9 de enero, el registro fue el más alto desde marzo, lo que introduce una señal de alerta en la lectura de corto plazo, aun cuando el fenómeno conserve un fuerte sesgo estacional.
Alimentos
En el segmento de Alimentos y Bebidas, una de las categorías más sensibles para la dinámica inflacionaria, la consultora EconViews midió una suba del 0,8% semanal. El dato implicó una aceleración de 0,2 puntos porcentuales frente a la semana previa, aunque mostró una desaceleración de igual magnitud respecto de la primera semana de diciembre.
La lectura fina del rubro sugiere que, pese a la volatilidad semanal, no se observa un cambio estructural en la tendencia, sino movimientos tácticos asociados a recomposición de precios puntuales y efectos de arrastre.
Señales de aceleración
Al pasar a las métricas mensuales, el IPC-OJF comienza a mostrar una leve aceleración en el nivel general, mientras que la inflación núcleo se mantiene prácticamente estable. En la medición punta a punta de los últimos 30 días, el índice general registró una suba del 2,9%, lo que implica un incremento de 0,7 puntos respecto de la semana anterior. La núcleo, en tanto, se ubicó en 2,3%, apenas 0,1 puntos por encima del registro previo.
La inflación general se ubicó en 2,4% mensual, con una suba marginal de 0,1 puntos, mientras que la núcleo mostró una leve desaceleración, al cerrar en 2,5% mensual, 0,1 puntos por debajo del período previo.
Enero con arrastre elevado
De cara al dato oficial de inflación de diciembre, que se conocerá en las próximas horas, las referencias privadas convergen en un rango estrecho. Las mediciones oscilaron entre 2,5% y 2,6% mensual, con una mediana del 2,5%, en línea con la estimación central del mercado. El IPC de la Ciudad de Buenos Aires también fue consistente con una inflación nacional del 2,6% al reponderar por bienes y servicios, y del 2,5% al hacerlo por divisiones.
Para enero, el panorama luce algo más desafiante. El arrastre estadístico que dejó el IPC-OJF se ubica en 2,3% mensual y, bajo el supuesto de una variación del 0,3% semanal en lo que resta del mes, la inflación podría cerrar en torno al 2,6% mensual. El dato refuerza la idea de que el proceso de desinflación enfrenta resistencias de corto plazo, especialmente en un trimestre históricamente complejo.
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