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LA VERDAD PROFUNDA

CFK y Economía, asuntos separados (pero ella hace marketing)

CFK difunde encuentros con economistas no K para 'lavar' su imagen tan vinculada a Axel Kicillof y a Alberto Fernández. Pero.... el marketing tiene límites.

La vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner (CFK), en 'su' plenario de la Central de Trabajadores Argentinos (bueno, suyo porque Hugo Yasky lo preparó para ella), decidió darnos clases de economía. Cambió el atril de la Casa Rosada por la poltrona de la CTA pero casi resultó otra cadena nacional ' de facto'. Ella no sólo demostró la soberbia que la caracteriza, sino que también una ignorancia absoluta de una ciencia que no entiende. Muchos querríamos improvisar, por ejemplo, sobre exoplanetas pero no nos atrevemos al papelón. En cambio hay personas que carecen de inhibiciones... y practican la todología con devoción y sin pudor. En su discurso plateísta ella declaró que el desmadre inflacionario se debía al “endeudamiento criminal del macrismo” y la evasión tributaria.

Cabe destacar que la economía enseña, luego de muchos años y economistas dedicados a la investigación, que la única causa de la inflación es la inyección de papelitos de colores que corroe el valor de la moneda. El mercado del peso es como la de cualquier otro bien, con su oferta y demanda. Si la oferta excede la demanda, el valor del peso cae. Es sencillo. No tiene secretos.

El problema madre de la Argentina es el gasto público sin financiación genuina, que provoca déficit fiscal, y para financiarlo en forma artificial se generan distorsiones que desajustan toda la economía. No es difícil. No es magia. Es concreto.

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CFK antes de comenzar su stand-up en la CTA.

CFK antes de comenzar su stand-up en la CTA.

Los desequilibrios macroeconómicos pueden generar mutaciones microeconómicas, es decir, un cambio abrupto y profundo de las variables fundamentales como las cuentas fiscales, que impactan sobre

  • la coordinación de los planes individuales y
  • la macroeconomía.

A su vez, estas mutaciones microeconómicas pueden provocar problemas en los mecanismos de ajustes de los desequilibrios macroeconómicos que lleve a una dinámica explosiva.

Por ejemplo, cada vez que se incrementa el déficit fiscal, se acelera la inflación por la emisión monetaria.

Esto acorta los contratos de los agentes económicos, el horizonte intertemporal, hace no se demanden ciertos activos, el Estado no puede financiarse en el mercado local de deuda, la actividad económica cae, la recaudación se resiente, se agrave el rojo fiscal y se vuelva a financiarlo con más emisión monetaria.

Lo nocivo

La ausencia / desconocimiento / subestimación de reglas fiscales que ocurre en la Argentina comenzó a gestarse durante el kirchnerismo.

Seamos más específicos: CFK recibió el gobierno de manos de su marido Néstor, en diciembre de 2007, y aún había superávit primario, que ella convirtió en déficit.

El gasto público consolidado pasó de

  • 25,6% en 2003 a 39% en el 2009;
  • luego a 41,3% en el 2013 y
  • a 45,6% en 2016.

Pasamos desde un superávit primario del 4,77% en 2003 al déficit primario del 0,25% en 2015 pese a que transcurrieron años en los cuales los precios de las commodities estaban volando, lo que hubiese permitido cierto ahorro para los años venideros. Néstor Kirchner rechazó la opción de generar un fondo de intervención anticíclico tal como el que Chile implementó con los excedentes del cobre, en igual período histórico.

Este déficit no fue reducido durante la gestión de Mauricio Macri en el que ocurrió, inclusive, un incremento de la cantidad de ministerios de 15 a 21, por ejemplo.

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Mauricio Macri tampoco creyó en la necesidad de, por lo menos, un equilibrio fiscal.

Mauricio Macri tampoco creyó en la necesidad de, por lo menos, un equilibrio fiscal.

En 2018 se redujo a 10 el número de carteras pero sin reducir las unidades administrativas de los ministerios.

El gasto público bajó al 41,4% en 2019 pero siguió casi 15 puntos porcentuales por arriba de 2003.

Si vamos a los datos más duros, la cantidad de empleados públicos subió 2,6 millones en 2003 a 4,6 millones en 2015 y 4,7 millones en 2017.

Si comparamos la evolución de los últimos 18 años encontramos que la cantidad de empleados públicos se incrementó a

  • 55% a nivel nacional,
  • 117% a nivel municipal y
  • 77% a nivel provincial.

Este detrimento de las cuentas fiscales también ocurrió, entre otras decisiones, por el incremento de jubilados y pensionados. Recordemos que durante la época kirchnerista más de 3 millones de personas que no habían aportado, fueron jubiladas en el marco de la moratoria previsional que no sólo buscó aumentar la cantidad de electores a favor del Frente para la Victoria sino justificar la expropiación de recursos previsionales por capitalización individual.

Asimismo, la suba de haberes mínimos engrosó aún más el rojo fiscal.

Por su parte, los planes sociales que se convirtieron en una herramienta de captación política, también explican gran parte del deterioro.

Por último, cuando en 2002 se produjeron las devaluaciones, se congelaron tarifas en el Área Metropolitana Buenos Aires (AMBA, ni siquiera todo el país) se permitió su retraso aún cuando significara pagar más subsidios en concepto de energía y transporte.

Ricardo Arriazu dijo cierta vez: "No me opongo a priori a un subsidio fiscal pero antes debe quedar en claro quién lo paga". En la Argentina lo pagamos todos... vía inflación pero esto no se le advierte ni a los beneficiarios ni a los damnificados.

Todas estas políticas nocivas fueron provocadas por el gobierno del que CFK no solo fue parte, sino que ella fue Presidente en 2 mandatos consecutivos, 8 años en continuado.

El kirchnerismo logró pasar de una inflación del 4,4% anual en el 2004 al 22,5% en el 2010 y terminar el mandato con una inflación del 29,3%. En todo caso, si se atribuyera al endeudamiento no se condice con el relato del desendeudamiento de su gobierno.

Es preocupante que CFK no haya reflexionado en profundidad acerca de lo sucedido durante su propia gestión y que provocó la derrota de quien era su candidato presidencial, Daniel Scioli.

No tener un equilibrio fiscal no sólo acelera los precios, sino que afecta

  • las inversiones,
  • la intermediación financiera,
  • la innovación y
  • la mayor demanda de activos extranjeros.

Los argentinos no preferimos los dólares porque somos caprichosos sino porque el peso hoy no cumple una de sus funciones básicas que es reserva de valor.

Cualquier país que tomes logra cierta estabilidad macroeconómica que permite acumular mayores tasas de ahorro, capital humano, orientación del mercado. No existe país en el mundo que sin disciplina fiscal inicial haya podido desarrollarse.

No obstante, políticos de turno siguen pretendiéndonos justificar lo injustificable.

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