El test que pueden hacerse los adultos mayores frente a un espejo devuelve, en una primera apariencia, que se vean más viejos o más jóvenes de la edad que tienen, pero el cuerpo seguramente les dirá otras cosas si se lo somete a 12 pruebas de funcionamiento.
LO QUE LA EDAD NO REPRESENTA
Test de 12 pruebas del cuerpo para monitorear cuán viejos estamos
Un test de 12 pruebas del cuerpo de adultos mayores da una aproximación de cuán viejos están los que se lo hacen y cómo reencauzar el envejecimiento detectado.
El envejecimiento no depende únicamente de la edad.
Un cabello tupido, menos canas, pocas arrugas, buena forma física, darían la impresión de parecer más joven de lo que en realidad se es.
Pero tal visión estética podría no reflejar cómo se encuentra el cuerpo, en cuanto a la fuerza, el equilibrio, la movilidad, la coordinación y la estabilidad.
Una docena de pequeñas pruebas funcionales permiten obtener pistas sobre la condición física y ayudar a identificar áreas que necesitan mayor atención.
Entre los ejercicios propuestos se encuentran levantarse de una silla sin usar las manos, mantenerse de puntas de pie, realizar una sentadilla apoyados en la pared, caminar talón con punta, conservar el equilibrio con los ojos cerrados, girar el torso y el cuello sin rigidez, dar un paso hacia atrás con seguridad, levantarte del suelo, cargar peso con buena postura, sentarse cómodamente con las piernas cruzadas y mantener la estabilidad al recibir un ligero empujón, según se expone en la cuenta de IG dominicana ichance.7.
Si alguno de los testeos resulta difícil, no significa necesariamente que exista una enfermedad.
El test del envejecimiento
Sin embargo, puede indicar que es momento de fortalecer los músculos, mejorar la flexibilidad, trabajar el equilibrio y mantener un estilo de vida activo para favorecer un envejecimiento saludable y conservar la independencia durante más tiempo.
El primero de los ejercicios consiste en levantarse 20 veces de la silla sin ayudarse con las manos, y el segundo mantenerse de puntas de pie por 20 segundos. El tecero permanecer sentado pero sin silla contra la pared durante 20 segundos.
El cuarto caminar 10 pasos apoyando talón y punta de los pies; el quinto cerrar los ojos por 10 segundos y mantener el equilibrio; el sexto girar el torso de un lado a otro sin rigidez.
El séptimo dar un paso atrás con seguridad; el octavo, bajar al suelo y levantarse en forma segura; el noveno cargar las bolsa del mercado durante 30 segundos sin cambiar la postura; en décimo sentarse en el suelo con las piernas cruzadas con comodidad; el undécimo, girar el cuello completamente hacia ambos lados, y el décimosegundo, mantenerse de pie sin tambalear cuando es empujado suavemente por alguien.
Si alguna de estas pruebas resulta difícil, no significa necesariamente que exista una enfermedad.
Pero sí puede ser indicativa de que, para favorecer un envejecimiento saludable y conservar la independencia durante más tiempo, llegó el momento de fortalecer los músculos, mejorar la flexibilidad, trabajar el equilibrio y mantener un estilo de vida activo.
Qué hacer con el déficit muscular
Si de resultas del test se advierte que un déficit muscular es el que afecta asimismo el equilibrio, la solución pasa por el lado de Pilates y el gimnasio con pesas que fortifique la masa muscular a fin de que la persona se pueda parar bien cuando está sentada en una silla, en el sillón o en el inodoro y lo haga con seguridad.
La flexibilidad contribuye a tener libertad de movimientos. Para agacharse a recoger algo, poder darse vuelta cuando anda por la calle, o para ver quién está atrás. Se consigue estirando los músculos y lubricando las articulaciones mediante el movimiento, sin necesidad de hacer abdominales.
Y la vida activa significa estar integrados socialmente, con la cabeza ocupada en algo, neurológicamente hablando.
Si a los 50 años de edad no se habían sentado las bases de lo que será el proceso de envejecimiento y se llega a los 60 con menos de la mitad de las pruebas del test aprobadas, el entrenamiento muscular puede empezar a hacer la diferencia en la salud física y la calidad de vida, con la salvedad de que sean evitadas a toda costa las lesiones.
"El músculo impacta de muchas maneras en la esperanza de vida y en la esperanza de vida saludable", explicaba el experto canadiense Peter Attia, autor del libro más vendido según el ranking de The New York Times: "Sobrevivir: La ciencia y el arte de la longevidad".
Le asignó a la masa muscular un valor muchas veces ignorado: a partir de los 55 años, el riesgo de caídas aumenta, y con él también las complicaciones más graves.
La prevención de la sarcopenia reduce caídas, dependencia y mejora la calidad de vida. Actuar a tiempo hace toda la diferencia.
Músculo esquelético
Los adultos mayores suelen presentar reducciones en la fuerza máxima del músculo esquelético y en la capacidad de generar fuerza rápidamente, de acuerdo con un artículo científico publicado en la National Library of Medicine (NIH).
Estas reducciones a menudo se ven agravadas por enfermedades agudas y crónicas concomitantes, lo que resulta en un rendimiento físico atenuado y una mayor propensión a caídas y lesiones.
Con el aumento de la proporción de adultos mayores en la población, existe una necesidad urgente de estrategias rentables para mejorar el rendimiento físico y combatir la multitud de enfermedades relacionadas con la edad.
Sorprendentemente, a pesar de la evidencia convincente surgida durante tres décadas de que el entrenamiento de fuerza puede mejorar sustancialmente la fuerza máxima, la tasa de desarrollo de la fuerza y la potencia, contribuyendo a una mejor salud, rendimiento físico y prevención de caídas, aún no ha llegado plenamente a los adultos mayores.
En la práctica, prendió la prédica de realizar ejercicios de resistencia 2 ó 3 veces por semana para mejorar la movilidad, prevenir caídas y aumentar la autonomía.
Repetir los movimientos del test brinda una rutina que puede convertir el déficit en superávit.
Y finalmente se llama la atención sobre la testosterona, una hormona producida principalmente en los testículos y que es la principal hormona sexual masculina, ya que desempeña un papel clave desde la pubertad hasta la edad adulta.
Influye en la fuerza, la densidad ósea, la masa muscular y la distribución de la grasa corporal.
También está relacionada con el estado de ánimo, la motivación, la energía y el deseo sexual, por lo que sus niveles afectan tanto al cuerpo como a la mente.













