El adulto mayor, sometido a un bombardeo en las redes y los medios para que ejercite lo físico, las neuronas y que vaya a la farmacia a comprar remedios antienvejecimiento y de tonificación muscular, debería dedicar, al menos un día, a observar cómo aprovechar lo que tiene a su alcance y los regalos que ofrece la Naturaleza.
SENTIRSE BIEN ES GRATIS
El adulto mayor, en su gran día: sin obsesionarse con lo físico ni comprar remedios en la farmacia
El adulto mayor podría desoír por un día el machaque por hacer ejercicio físico, neuronal y comprar antienvejecimiento en la farmacia para ver qué hay gratis.
Antes de buscar en la farmacia una medicina para el cuerpo, debería recordar que muchas veces la vida ya se la ofrece, como por ejemplo, un amanecer, un vaso de agua, una caminata, un abrazo sincero, una conversación honesta, una lágrima que libera, una pausa en silencio, una noche de descanso o una mano tendida a quien lo necesita.
La salud no suele construirse con un solo gran cambio, sino con pequeños actos repetidos cada día.
Cada decisión consciente es una forma de decirle al cuerpo: “Hoy elijo cuidarte.”
Que hoy no falte el sol para el cuerpo, la paz para la mente y el amor para el corazón.
El adulto mayor y la farmacia
Pequeños hábitos diarios pueden estimular de forma natural las sustancias químicas que produce el cerebro e influyen en cómo uno se siente, piensa y actúa cada día.
La alimentación, el ejercicio, el descanso y las relaciones tienen un impacto mucho mayor que el imaginado.
Cuando se siente que falta una dosis de felicidad, sólo hay que mirar el cuerpo y que aparezca la solución.
Para qué ir a la farmacia a comprar medicación química cuando el cerebro produce y gratis la dopamina, la serotonina, la oxitocina y las endorfinas.
La dopamina impulsa la motivación y el deseo de alcanzar metas; se extrae de escuchar música con energía, dormir y descansar bien, darse un gusto dulce, como el chocolate oscuro, y completar una pequeña tarea del día.
Para nutrirse de serotonina y favorecer con ello el bienestar, la calma y un estado de ánimo estable, nada mejor que salir a caminar, tomar algo de sol, meditar unos minutos y hacer ejercicio cardiovascular.
La oxitocina, que fortalece la conexión, la confianza y los vínculos con los demás, se consigue abrazando a alguien, cocinar para alguien querido, conversar con cercanos y acariciar a la mascota.
Las endorfinas, analgésicos naturales que ayudan a reducir el estrés y generan sensación de felicidad, se encuentran en algo que haga reír, en el encendido de aromas que relajen, moverse y hacer cardio y disfrutar un dulce, como el chocolate.
Pequeños logros
Para cuando hay sensación de estancamiento, un pequeño logro puede encender la chispa.
¿Estrés? Una caminata bajo el sol.
¿Calma? Buscar un abrazo.
¿Ganas de reír? La comedia sería la mejor aliada.
Todos estos impulsos de ánimo pueden ser activados todos los días. No se trata de perseguir la felicidad constante, sino de ir dando pequeños empujones cuando más se los necesita.
Según las personas puede funcionar el canto a todo pulmón de la canción favorita, conversar con un amigo o disfrutar ese trocito de chocolate oscuro.
El bienestar empieza con una sola decisión consciente.
No se necesita esperar el momento perfecto para empezar a cuidarse. La transformación no ocurre de un día para el otro; nace de pequeños actos repetidos con intención.
Cada paso que se da, cada respiración consciente, cada pausa para escuchar el cuerpo y cada elección saludable son una forma de decir: “mi bienestar también importa”.
El mindfulness recuerda que el presente es el único lugar donde se puede generar un cambio real. No importa cuántas veces se haya empezado antes. Lo importante es volver a elegirse, una y otra vez.
Mejor que hacerlo perfecto es buscar hacerlo consciente: los grandes cambios no se construyen con grandes esfuerzos, sino con pequeños hábitos sostenidos en el tiempo.
Insumos para el cerebro
La mesa contiene 7 superalimentos que el cerebro necesita hoy:
Arándanos: llenos de antioxidantes que retrasan el envejecimiento cerebral y mejoran la memoria.
Nueces: aporte de Omega-3 y vitamina E para aumentar la concentración y agilidad mental.
Espinaca: rica en vitaminas que frenan el desgaste cognitivo y mantienen tu cerebro alerta.
Chocolate oscuro: mejora el flujo de sangre hacia la cabeza, potenciando el aprendizaje y el buen humor.
Salmón: su Omega-3 literalmente construye nuevas neuronas, siendo vital para retener información.
Aceite de Oliva Extra Virgen: sus grasas saludables reducen la inflamación y protegen las conexiones nerviosas.
Huevo: rico en colina, un nutriente indispensable que regula la memoria y el estado de ánimo.
El fertilizante que producen cerebro y músculos
Pero al mismo tiempo, el cerebro produce sus propios fertilizantes. Es el factor neurotrófico cerebral, según el especialista en clínica médica y cardiólogo, Daniel López Rosetti.
Afirma que ante determinadas acciones, el cerebro genera un fertilizante natural, que también lo originan los músculos.
Al hacer actividad física se produce un fertilizante que va al cerebro y hace que las neuronas se conecten más, que haya neuronas nuevas.
"El que ahora hace actividad física constante en forma sostenida en el tiempo tiene más fertilizante cerebral que el que no lo tiene: es más reserva cognitiva, más memoria, más capacidad de concentración", enumera.
Si se le suma un buen descanso y el aprendizaje de cosas nuevas, se le están ofreciendo al cerebro tres de los mejores estímulos para mantenerse saludable a lo largo de la vida.
Mover el cuerpo también es una forma de cuidar la mente, redondea.
La actividad física estimula la liberación de sustancias que favorecen la conexión entre las neuronas, la memoria, la concentración y la llamada reserva cognitiva.
El músculo es el órgano de la longevidad. Genera una sustancia que se llama interleuquina, la más famosa es una miokina, que también es un fertilizante cerebral. Al moverse una persona le levanta el ánimo.









