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REINICIAR LA FELICIDAD

La sexalescencia, punto de partida de la nueva longevidad

La sexalescencia aparece en la nueva longevidad como un envejecimiento saludable y activo, al que entre 20% y 30% de adultos mayores ambicionan felicidad.

Describe en esa clasificación a hombres y mujeres que manejan las nuevas tecnologías, modernos, progresistas, con ganas de disfrutar de la vida, aprender, colaborar con la sociedad, viajar, conocer gente nueva, y ser dueños de su destino, renunciando a la ubicación como personas de la tercera edad.

La condición es haber llegado a través de una vida razonablemente satisfactoria.

Investigaciones del National Bureau of Economic Research dibujan el bienestar a lo largo del tiempo como una curva en forma de U, que empieza a los 18 años, punto a partir del cual la percepción de felicidad comienza a descender lentamente.

Baja hasta su punto mínimo justo antes de cumplir los 50. En ese trayecto, la caída puede implicar una pérdida de entre un 5 % y un 10 % en el bienestar subjetivo.

Este descenso desmiente que la felicidad sea una línea ascendente con los años. Estudios recientes revelan que existe un momento particular en la vida en el que la satisfacción personal alcanza su punto más bajo.

No se trata de una etapa adolescente ni de los últimos años de vida: el verdadero valle emocional ocurre, sorprendentemente, a los 47,2 años.

Sexalescencia y felicidad

Pero pasados los 50, y con más claridad en la década de los 60, los niveles de felicidad comienzan a repuntar.

Es cuando muchas personas reportan sentirse más plenas, tranquilas y satisfechas que nunca, sea por una mayor aceptación de la vida o por una reevaluación de prioridades.

Sexalescencia se asocia a plenitud, a una madurez saludable y es una de las puertas de entrada a la felicidad de un adulto mayor.

Sexalescencia se asocia a plenitud, a una madurez saludable y es una de las puertas de entrada a la felicidad de un adulto mayor.

El gris de la mediana edad va dejando paso, con el tiempo, a una etapa de renovado bienestar y, superada la barrera de los 60 años, los individuos que empiezan a entender la madurez despliegan una vitalidad y riqueza de experiencias que desafían las convenciones tradicionales.

Coincide esa etapa que el médico español Ángel Durántez, retomando la definición de sexalescencia desarrollada por Posso Zumárraga, caracteriza como la integrada por “aquellos hombres y mujeres que, lejos de resignarse a un papel pasivo o marginal en la sociedad, eligen mantenerse activos, saludables y socialmente conectados”.

Durántez también aclara un punto crucial: “Los sexalescentes se sienten jóvenes, pero sin intentar aparentarlo. Aceptan su edad sin renunciar al disfrute, al aprendizaje ni a la posibilidad de reinventarse“.

La nueva longevidad

La nueva longevidad está expresada por esta pendiente ascendente de envejecimiento saludable y con felicidad, cuyos cuatro pilares fundamentales son la actividad física (moverse y ganar masa muscular), una nutrición adecuada (enfocada en la salud celular), el sueño reparador (descanso profundo) y la salud mental junto con el manejo del estrés.

Según Durántez, estas personas “manejan las nuevas tecnologías, son modernos, progresistas, con ganas de disfrutar de la vida, aprender, colaborar con la sociedad, viajar, conocer a gente nueva y ser dueños de su destino”.

Actualizados con las tecnologías, en plena actividad, los sexalescentes son integrantes de la sociedad y gozan de bienestar.

Actualizados con las tecnologías, en plena actividad, los sexalescentes son integrantes de la sociedad y gozan de bienestar.

Trabajan desde hace mucho tiempo y han logrado cambiar el significado tétrico que tanta literatura le dio durante décadas al concepto del trabajo.

"Lejos de las tristes oficinas, muchos de ellos buscaron y encontraron hace mucho la actividad que más le gustaba y se ganan la vida con eso", destaca la profesora de yoga Lulu Sommaruga, autora del libro: “Una hermosa forma de sanar”.

Infiere que debe ser por esto que se sienten plenos; algunos ni sueñan con jubilarse y los que ya se han jubilado disfrutan con plenitud de cada uno de sus días sin temores al ocio, al contrario lo disfrutan, o a la soledad.

"Después de años de trabajo, crianza de hijos, carencias, desvelos y sucesos fortuitos bien vale mirar el mar con la mente vacía", exhorta.

La mujer, después del feminismo

Destaca que la mujer sexalescente pudo sobrevivir al deseo de poder que le dio el feminismo de los 60 y se pudo detener a reflexionar qué quería en realidad.

"Algunas se fueron a vivir solas, otras siguieron carreras que siempre habían sido masculinas, algunas estudiaron una carrera universitaria junto con la de sus hijos, otras eligieron tener hijos a temprana edad, fueron periodistas, atletas o crearon su propio ´yo´”, puntualiza.

La felicidad no es un estado pleno de gracia, sino una suma y resta de momentos que dé positiva.

Tampco en entornos para compartir cada día, como la crisis argentina, es posible aislarse del malestar que se respira en la calle y subir al epítome: el país cayó este año al puesto 44 en el ranking mundial de felicidad -que lidera Finlandia- en el que se miden factores como libertad, ingresos económicos, entorno social, salud, corrupción gubernamental, etc.

La motosierra de Milei fue un boomerang para la felicidad argentina, que descendió varios puestos en el ranking mundial.

La motosierra de Milei fue un boomerang para la felicidad argentina, que descendió varios puestos en el ranking mundial.

Las variables consideradas por Oxford/GallupCadason al efectuar la medición son: apoyo social (familiares o amigos con los que se puede contar en caso de necesidad o ayuda); PIB per cápita (en términos de paridad del poder adquisitivo ajustada a dólares internacionales constantes de 2017, según los Indicadores de Desarrollo Mundial del Banco Mundial); Esperanza de vida saludable (Basado en datos del Observatorio Mundial de la Salud de la Organización Mundial de la Salud. Los datos más recientes corresponden a 2021); Libertad (Satisfacción con la libertad para elegir o desarrollar la vida); Generosidad (actos de beneficencia) y Percepciones de corrupción.

FUENTE: National Bureau of Economic Research,