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DESDE BARRON´S

La oportunidad que crece con las acciones de Microsoft

La acción de Microsoft entró en una zona que hacía tiempo no aparecía en el radar de los inversores con perfil selectivo

La acción de Microsoft entró en una zona que hacía tiempo no aparecía en el radar de los inversores con perfil selectivo. Después de haber tocado un máximo de US$555 en julio, el papel acumuló una baja de 28%, lo que implicó una pérdida cercana a US$1 billón en valor de mercado. El castigo fue severo, pero el dato que más ruido generó en la plaza estadounidense no fue solo la magnitud del retroceso, sino el nivel de valuación al que quedó la compañía frente al S&P 500, una relación que, según remarca Barron’s, no se veía en una década.

En Wall Street empezó a ganar fuerza la idea de que la inteligencia artificial podría erosionar parte del negocio tradicional del software, sobre todo en aquellas firmas que viven de vender licencias, suscripciones y soluciones empresariales. Microsoft, por escala y exposición, quedó en el centro de ese debate.

El mercado la castigó como si fuera una víctima directa del nuevo ciclo tecnológico, cuando al mismo tiempo es una de las compañías mejor posicionadas para capturar ese cambio. El mercado la castigó como si fuera una víctima directa del nuevo ciclo tecnológico, cuando al mismo tiempo es una de las compañías mejor posicionadas para capturar ese cambio.

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El temor que hoy domina al mercado

La preocupación de fondo es que los llamados agentes de IA transformen la forma en que se desarrolla, distribuye y consume software. Si esas herramientas reducen en forma drástica el costo de programar, automatizan tareas más complejas y permiten a las empresas construir soluciones a medida con menos recursos, una parte del negocio tradicional podría perder poder de fijación de precios.

En otras palabras, la barrera de entrada bajaría y el software corporativo, tal como se lo conoció en los últimos años, dejaría de ser un terreno tan protegido. En otras palabras, la barrera de entrada bajaría y el software corporativo, tal como se lo conoció en los últimos años, dejaría de ser un terreno tan protegido.

Ese riesgo pega de lleno en uno de los segmentos más importantes de Microsoft, Productivity & Business Processes, donde conviven Microsoft 365, LinkedIn y buena parte de su ecosistema corporativo. No se trata de una unidad menor. En la primera mitad del ejercicio fiscal 2026, ese negocio generó US$67.000 millones en ingresos, equivalentes al 42% de la facturación total de la empresa, con una expansión interanual de 16%. Además, concentra más de la mitad del resultado operativo.

Por eso, cada vez que el mercado habla de una eventual “disrupción” del software, el nombre de Microsoft aparece de inmediato. Por eso, cada vez que el mercado habla de una eventual “disrupción” del software, el nombre de Microsoft aparece de inmediato.

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La pata del negocio

El problema para la lectura bajista es que la empresa no depende solo del software tradicional. Si la IA acelera una revolución productiva, también crece de manera explosiva la necesidad de infraestructura, capacidad de cómputo, centros de datos y servicios de nube.

Ahí entra en escena Azure, uno de los activos más relevantes del grupo. Ahí entra en escena Azure, uno de los activos más relevantes del grupo.

Ese negocio avanzó cerca de 40% en el segundo trimestre, impulsado por la demanda vinculada con inteligencia artificial. De hecho, la propia compañía admitió que el crecimiento podría haber sido mayor si no existieran restricciones de oferta en capacidad instalada.

Muestra que Microsoft no está lidiando con falta de clientes, sino con la necesidad de ampliar su infraestructura para absorber un mercado que corre más rápido que la inversión. Muestra que Microsoft no está lidiando con falta de clientes, sino con la necesidad de ampliar su infraestructura para absorber un mercado que corre más rápido que la inversión.

Con ese trasfondo, la firma prevé destinar más de US$100.000 millones en capex durante este ejercicio. Se trata de un esfuerzo monumental, pero también de una señal de confianza. En la práctica, mientras una parte del mercado teme que la IA le quite valor al software, Microsoft acelera en el segmento que hace posible esa revolución. La cobertura estratégica es evidente. Si una porción del software se comoditiza, la nube que sostiene esa transformación igual debería capturar una parte relevante del negocio.

OpenAI y Copilot

Otro factor que refuerza la tesis positiva es la relación con OpenAI. Microsoft ya comprometió US$13.000 millones en la compañía, una apuesta que no solo le dio exposición temprana al fenómeno ChatGPT, sino también acceso privilegiado a uno de los desarrollos más influyentes del nuevo mapa tecnológico. Barron’s plantea que esa participación, aun contemplando dilución, podría tener un valor superior a US$200.000 millones, una cifra que por sí sola obliga a revisar cómo se está mirando hoy al grupo.

A eso se suma el avance de Microsoft 365 Copilot, el asistente de IA que la empresa comercializa a US$30 mensuales. La herramienta ya reúne 15 millones de usuarios pagos, lo que equivale a cerca del 3% de la base instalada.

No es todavía una adopción masiva, pero tampoco una decepción. Más bien encaja con una dinámica histórica de Microsoft, que rara vez lidera por velocidad inicial, aunque suele ganar terreno cuando logra integrar nuevos productos en su red comercial y distribuirlos sobre una base corporativa gigantesca. No es todavía una adopción masiva, pero tampoco una decepción. Más bien encaja con una dinámica histórica de Microsoft, que rara vez lidera por velocidad inicial, aunque suele ganar terreno cuando logra integrar nuevos productos en su red comercial y distribuirlos sobre una base corporativa gigantesca.

Ese punto resulta central porque una parte del mercado todavía discute si la IA va a reemplazar herramientas como Excel, PowerPoint o Word. En muchos casos, el uso de inteligencia artificial no está eliminando esos programas, sino potenciándolos. Y si el nuevo ciclo tecnológico se monta sobre aplicaciones ya dominantes dentro de las empresas, Microsoft podría terminar fortalecida en lugar de debilitada.

Una valuación que volvió a llamar la atención

Con todo ese trasfondo, el castigo del mercado deja una pregunta incómoda. ¿No se exageró el descuento? Las proyecciones para este ejercicio hablan de ingresos por US$328.000 millones, con un crecimiento de 16%, y una ganancia por acción de US$16,48, lo que implicaría una mejora de 21%.

Aun así, la acción cotiza con un forward P/E cercano a 22, un múltiplo que luce moderado para una compañía de este perfil, sobre todo si se lo compara con su propia historia reciente.

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