Muchos se preguntan por qué Donald Trump insiste en bajar la tasa de interés. La deuda norteamericana está en niveles récord, de US$ 37 billones, alrededor del 120% del PBI, que puede complicar los pagos de intereses futuros. Por eso, con una baja en la tasa de la Fed, se podría reactivar la economía y disminuir el costo de deuda.
¿Podrá pagar?
La deuda de Estados Unidos llegó a US$ 37 billones. ¿Hay retorno?
La deuda de Estados Unidos supera los US$ 37 billones. Para expertos, la deuda es insostenible. Se espera una baja en la tasa de interés de la FED.
El riesgo de bajar la tasa sería principalmente una mayor inflación en la economía, aunque también se podría caer en una estanflación.
La deuda nacional de Estados Unidos alcanzó un nuevo y preocupante récord: más de US$ 37 billones. Según Michael A. Peterson, director ejecutivo de la Fundación Peter G. Peterson, el país está transitando una “trayectoria fiscal insostenible”, que pone en riesgo el crecimiento económico y el futuro de las próximas generaciones.
"Estos hitos de billones de dólares se acumulan a un ritmo acelerado", declaró Peterson.
Y agregó:
Según el economista de la prestigiosa organización, esta dinámica refleja un gasto público desbordado, con déficits que ya rondan el 7% del PBI, en un contexto que, según algunos analistas, no justifica semejante expansión fiscal.
Ya un informe de la Oficina Presupuestaria del Congreso, se establece que tal vez la deuda publica se dispare al 156% del PBI para 2055. “El aumento de la deuda ralentizaría el crecimiento económico, incrementaría los pagos de intereses a los tenedores extranjeros de deuda estadounidense y plantearía riesgos significativos para las perspectivas fiscales y económicas; además, podría limitar las decisiones políticas de los legisladores”, plantea el informe.
Dada la magnitud de la deuda estadounidense, lo más preocupante, según la fundación, es que los efectos negativos ya están en marcha: el constante endeudamiento presiona al alza las tasas de interés, encarece el crédito para consumidores y empresas, y desplaza recursos dentro del presupuesto federal que podrían destinarse a salud, educación o infraestructura.
En junio de 2025, la Oficina Presupuestaria del Congreso estimó que el Tesoro podría cumplir con sus obligaciones federales hasta mediados de agosto y finales de septiembre de 2025. Analistas creen que los recursos del Tesoro podrían durar hasta principios de octubre, aunque señalan que las proyecciones de gastos e ingresos federales son inexactas. Por eso se espera que se tomen medidas urgentemente para poder revertir la situación y disminuir el déficit, ya sea con menos gasto público o con un incremento de actividad que brinde más recursos al Estado, o ambas.
“Cada dólar adicional que pedimos prestado representa un peso mayor para las generaciones futuras”, señaló Peterson.
Los gastos de Estados Unidos
El reciente paquete de reconciliación presupuestaria aprobado por el Congreso también recibió críticas del director ejecutivo de la fundación. Según sus estimaciones, esta legislación agregará más de US$ 4 billones al déficit en la próxima década, cifra que podría elevarse aún más si se extienden recortes de impuestos temporales o se revierte parte del ajuste fiscal previsto.
Las consecuencias ya se reflejan en la mirada del mundo financiero. Las tres principales agencias de calificación crediticia han rebajado la nota soberana de Estados Unidos, y los prestamistas internacionales observan con creciente escepticismo. “Llegará un momento en que los mercados perderán la confianza en nuestra capacidad de resolver este problema”, advirtió Peterson.
Los caminos para bajar la deuda y el déficit
Sin embargo, desde la Fundación Peter G. Peterson aseguran que aún no es demasiado tarde. Hay opciones concretas y viables para estabilizar el rumbo fiscal, como reformas presupuestarias estructurales, revisión de exenciones tributarias y límites a nuevos compromisos de gasto.
Algunos analistas también hablan de la posibilidad de restructurar deuda de bonos a corto plazo por otros a muy largo plazo. La inestabilidad económica internacional y el debilitamiento del dólar han perjudicado fuertemente al país de Donald Trump, ya que los inversores exigen mayores tasas para prestarle dinero, pero ante un acomodamiento del valor del billete verde esto podría subsanarse.
Si en septiembre la Fed decide bajar la tasa de interés, el país podría tener un impulso en su actividad económica. Sin embargo, la frazada de la economía siempre es corta, entonces esa baja en la tasa, y sumado a la aplicación de aranceles, también podría generar un aumento en la inflación.
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