VIDA SANA Terminator > entrenar > envejecimiento

ACOMPAÑANDO EL ENVEJECIMIENTO

Terminator: entrenar a los casi 80 años, cueste lo que cueste y duela lo que duela

Terminator, o Arnold Schwarzenegger, casi con 79 años, entrena cada mañana, le duela o no algo, en pos de acompañar el envejecimiento y ganar día por día.

Terminator, o aquel Arnold Schwarzenegger de 1984, concurre a diario a entrenar ya no para desempeñar los exigentes papeles que le tocaban en las películas de acción que protagonizó a lo largo de su trayectoria cinematográfica sino, como él recalca en su blog, con el objetivo de que cada jornada signifique una pequeña victoria.

1-arnold-schwarzenegger-in-the-terminator-argo
Terminator, un duro de vencer que acepta el envejecimiento del cuerpo entrenando más liviano que antes, sin resignar movimiento y constancia.

Terminator, un duro de vencer que acepta el envejecimiento del cuerpo entrenando más liviano que antes, sin resignar movimiento y constancia.

Ya no machaca sobre la exhuberante musculatura que desarrolló de joven a través del ejercicio pesado, sino que intenta acompañar el envejecimiento huyendo de las metas grandilocuentes para centrarse, aunque duela o le cueste, en algo mucho más simple: la constancia y el movimiento, una forma que concibe de seguir viviendo plenamente.

Prioriza movimientos que reduzcan el impacto en las articulaciones, recurre con frecuencia a máquinas y elige ejercicios que le permitan mantenerse fuerte sin castigarse.

Está persuadido de que el envejecimiento normal del cuerpo por el paso de los años no significa dejar de entrenar, sino entenderlo de otra manera.

Adoptó una visión más serena y vitalista del deporte, convencido de que moverse —aunque duela, aunque cueste— es una forma de seguir viviendo plenamente.

Es que transformó aquella mentalidad competitiva en una filosofía de bienestar que pone el foco en la constancia, la salud y el movimiento diario.

Terminator veterano
Un Terminator veterano, que va reemplazando fuerza por constancia, movimiento y sabiduría.

Un Terminator veterano, que va reemplazando fuerza por constancia, movimiento y sabiduría.

Estos son algunos conceptos que escribió en su blog y reflejan su gran cambio:

"Sigo adelante porque, pase lo que pase, por mucho que me duela, por mucho que cargue a ms espaldas o por muy mal que vayan las cosas, consigo una victoria cada día. (...)"

"Cuando la gente me pregunta por qué sigo entrenando a los 78 años, esa es la verdadera respuesta. No el esquí. No la ciencia. La victoria diaria. La prueba, cada mañana, de que sigo avanzando. Soy adicto a esa victoria diaria. Una vez que entiendes que no hay línea de meta, dejas de perder. Dejas de empezar de nuevo. Dejas de preguntar cuándo termina. Simplemente sigues adelante. Semana tras semana. Victoria tras victoria. Eso no es una transformación de seis semanas. Eso es una transformación de vida. (…)"

Esta semana, al final de cada día, busca una cosa que hayas hecho que te haya hecho avanzar. No tiene por qué ser grande. Solo tiene que ser real. Aprende a verla. Así es como se sigue adelante".

En salud no hay metas

Schwarzenegger explica que cada producto, cada programa, cada anuncio, apunta a una meta. El problema es que, en lo que respecta a nuestra salud, no existen esas metas.

Las cifras lo demuestran, expone:

Aproximadamente el 80% de las personas que bajan de peso lo recuperan. Qué significa. "No hablamos de personas que se rindieron, sino de personas que se esforzaron, que alcanzaron su objetivo, que cruzaron la meta. Y luego perdieron todo lo que habían logrado, porque pensaron que todo había terminado", señala.

La ciencia explica el porqué. Un estudio dedicó años a analizar cuánto tiempo se tarda en formar un hábito. Y la respuesta no fue de 21 días, como muchos afirman. Esa cifra es un mito.

La investigación reveló que el promedio era de 66 días, y el rango real oscilaba entre 18 y 254 días.

Para algunas personas, un solo hábito tarda casi un año en consolidarse por completo.

Mientras tanto, alrededor del 50 por ciento de las personas que comienzan un programa de ejercicio lo abandonan en los primeros seis meses.

"Se detienen justo en el medio del proceso, cuando el hábito aún se está formando. Deciden que no funciona. Que no sirven para eso. Que algo anda mal con ellos. Cuando en realidad están en la parte más difícil, la que hay que superar, no la que hay que evitar. No saben que la verdadera victoria es crear un hábito que dura toda la vida", pone de relieve.

Motivación diaria

Un estudio de Harvard analizó cerca de 12 000 entradas de diarios personales para descubrir qué impulsa realmente la motivación diaria.

El hallazgo reveló que el factor más poderoso para generar emociones positivas y motivación era el progreso, incluso los pequeños avances. No el gran descubrimiento. No el producto terminado. El pequeño paso adelante.

"Me encanta ver que esta investigación demuestra cosas que he aprendido en el mundo real, por mí mismo, a lo largo de décadas de promoción del fitness", esgrime.

Siempre he creído que hay que aprender a ver los pequeños logros, no solo los grandes que se ven en las redes sociales, sino también los pequeños, los discretos, los que no aparecen en las fotos del antes y el después.

Cuando empezar es un triunfo

Empezar tu programa es un triunfo. Entrenar cuando querías quedarte en la cama es un triunfo. Hacer tus tres entrenamientos es un triunfo. Consumir proteínas tres días seguidos es un triunfo.

La mayoría de la gente pasa de largo sin darse cuenta, camino a rendirse.

Y advierte: han sido entrenados para reconocer únicamente el producto terminado. Por lo tanto, cuando revisan su semana y no ven ninguna transformación, concluyen que nada funciona. Es entonces cuando renuncian.

FUENTE: arnoldspumpclub