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Si se trasladara la performance de la macroeconomía a cada habitante, surgiría que fugó 44% más de capitales que los que entró por inversión extranjera directa. Que, a su vez, produce apenas 30% más de lo que le debe en total al mundo. Que hay 2 millones de desocupados en un contexto de 14 millones con problemas de empleo y que aún así es muy baja la competitividad para exportar medida por trabajador activo: US$3.300, inferior a Chile, México, Uruguay, Panamá, Costa Rica y Paraguay, aunque superior a Ecuador, Brasil, Perú, Venezuela y Colombia. Este agitado cóctel es el que mantiene al riesgo país encima de los 2.000 puntos y abre signos de interrogación sobre cómo se hará crecer a la economía, con el acento puesto en el intercambio comercial para generar divisas genuinas que alivien la deficitaria cuenta corriente de la balanza de pagos. Pero con esto solo no bastará para apuntalar el empleo, en gran medida dependiente del consumo interno. Es el gran signo de pregunta que se dibuja en el horizonte inmediato, porque se vincula directamente con la distribución del ingreso que afecta de lleno a la población y está regida por la gran figurita difícil de la vapuleada economía actual: el dólar.
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Si se trasladara la performance de la macroeconomía a cada habitante, surgiría que fugó 44% más de capitales que los que entró por inversión extranjera directa. Que, a su vez, produce apenas 30% más de lo que le debe en total al mundo. Que hay 2 millones de desocupados en un contexto de 14 millones con problemas de empleo y que aún así es muy baja la competitividad para exportar medida por trabajador activo: US$3.300, inferior a Chile, México, Uruguay, Panamá, Costa Rica y Paraguay, aunque superior a Ecuador, Brasil, Perú, Venezuela y Colombia. Este agitado cóctel es el que mantiene al riesgo país encima de los 2.000 puntos y abre signos de interrogación sobre cómo se hará crecer a la economía, con el acento puesto en el intercambio comercial para generar divisas genuinas que alivien la deficitaria cuenta corriente de la balanza de pagos. Pero con esto solo no bastará para apuntalar el empleo, en gran medida dependiente del consumo interno. Es el gran signo de pregunta que se dibuja en el horizonte inmediato, porque se vincula directamente con la distribución del ingreso que afecta de lleno a la población y está regida por la gran figurita difícil de la vapuleada economía actual: el dólar.
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Si se trasladara la performance de la macroeconomía a cada habitante, surgiría que fugó 44% más de capitales que los que entró por inversión extranjera directa. Que, a su vez, produce apenas 30% más de lo que le debe en total al mundo. Que hay 2 millones de desocupados en un contexto de 14 millones con problemas de empleo y que aún así es muy baja la competitividad para exportar medida por trabajador activo: US$3.300, inferior a Chile, México, Uruguay, Panamá, Costa Rica y Paraguay, aunque superior a Ecuador, Brasil, Perú, Venezuela y Colombia. Este agitado cóctel es el que mantiene al riesgo país encima de los 2.000 puntos y abre signos de interrogación sobre cómo se hará crecer a la economía, con el acento puesto en el intercambio comercial para generar divisas genuinas que alivien la deficitaria cuenta corriente de la balanza de pagos. Pero con esto solo no bastará para apuntalar el empleo, en gran medida dependiente del consumo interno. Es el gran signo de pregunta que se dibuja en el horizonte inmediato, porque se vincula directamente con la distribución del ingreso que afecta de lleno a la población y está regida por la gran figurita difícil de la vapuleada economía actual: el dólar.
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