CÓRDOBA. La Unión Cívica Radical (UCR) todavía sufre réplicas de la catástrofe que sacudió a Juntos por el Cambio en Córdoba. Luego de cuatro derrotas electorales (provinciales, municipales, PASO y generales), la coalición se partió (aunque sus integrantes lo nieguen) generando problemas a nivel interno en una provincia donde la “fuerza del cambio” supo dominar años atrás.
QUEBRADOS
La UCR termina de la peor manera: Doble tormenta en Córdoba
La UCR cordobesa pasa por su peor momento desde la defunción de Juntos por el Cambio como único espacio opositor. Doble tormenta.
En el radicalismo, el saldo de daños fue considerablemente mayor que en otros espacios debido a su masividad. La UCR cumplía el rol de motor dentro de la lógica coalicionista al ser el partido más tradicional y grande entre los opositores a nivel provincial.
Ahora, con un frente abierto muy inestable y ya sin las directrices del PRO para orientar el rumbo, los radicales cordobeses debieron volver a las pujas internas para lograr acomodarse. Algo que no viene muy bien ya que a nivel provincial el poder estaría partido.
Esa rotura se confirmó en las últimas horas desde la Legislatura de Córdoba, donde la UCR tendrá dos bloques separados a pesar de que juntos podrían ejercer un fuerte control al nuevo oficialismo de Martín Llaryora. Algo que, por supuesto, celebran en el PJ ya que en las elecciones provinciales se produjo un empate de fuerzas legislativas.
Por un lado quedó el nuevo bloque llamado Córdoba Avanza, encabezado por Dante Rossi. El radical se dispuso a conformar un bloque de dos bancas junto con Sebastián Peralta, actual intendente de Villa Tulumba.
Entre ambos planean plantarse como bloque disidente al mayoritario del radicalismo, a las órdenes de los líderes Rodrigo De Loredo y Mario Negri. Si bien se trata de un dueto, los radicales de Córdoba Avanza esperan sumar algunas bancas más para poder negociar de manera independiente con el Gobierno provincial, quien necesitará de cada banca por fuera de las mayorías para destrabar leyes.
Las diferencias con el bloque mayoritario, conducido por Matías Gvozdenovich, se plantearon de manera interna por la repartición de cargos. Según Rossi y compañía, el oficialismo radical (De Loredo) se habría visto altamente beneficiado con las designaciones cuando el resultado electoral ajustado entre Luis Juez y Llaryora no fue exclusiva autoría de ese sector.
“Lo que no puede pasar es que unos pocos quieran seguir digitando las decisiones en la UCR. Que un solo sector de la UCR intente representar a todos. Termina el 2023 de la peor manera para JxC y en particular para la UCR”, explicó el legislador radical Rossi. Además, criticó a los dirigentes radicales que se sumarán al Gobierno nacional de Javier Milei, y en especial a aquellos que se sumarán al Gobierno provincial de Martín Llaryora.
Segunda tormenta
Precisamente, ese último punto desató la otra tormenta que sufre el radicalismo en Córdoba sobre el cierre del 2023. Se trata de la expulsión de Myrian Prunotto, la vicegobernadora electa que está afiliada a la UCR (o estaba).
Luego de un proceso disciplinario, el partido estableció la expulsión de Prunotto. Según lo dispuesto por el Tribunal radical, la dirigente incurrió en faltas éticas al acompañar a Llaryora siendo que es la fuerza a la cual los radicales cordobeses se oponen.
No obstante, dicha expulsión sería apelada por la vicegobernadora electa, quien quiere asumir el nuevo cargo aún siendo afiliada al radicalismo. Posiblemente el caso se traslade a la Justicia federal con fuero electoral.
Más noticias de Urgente24
Cumbre del Mercosur: La UE presiona pero Argentina no firma













