El presidente Javier Milei afirma haberse interesado en el estudio de la llamada Torá por los judíos, Antiguo Testamento en el canon bíblico utilizado por los cristianos. En ese contenido, el Libro de los Proverbios se atribuye al rey Salomón o Jedidías, hijo del rey David, y durante cuyo reinado fue construido el 1er. Templo en Jerusalén, el más impresionante, dicen, que destruyó el emperador Nabucodonosor II cuando los caldeos arrasaron con el Reino de Judá.
LENGUARAZ
Cuando Javier Milei no cree en el rey Salomón
Javier Milei realiza declaraciones rimbombantes sin reparar en que su gente está buscando un acuerdo con diputados por la Ley Ómnibus famosa.
Los capítulos 10 al 22, así como 25 al 29 son atribuidos directamente a Salomón, considerado un hombre sabio hasta que la multitud de concubinas extranjeras, lo convirtió en un necio, que cobraba impuestos altísimos, con el argumento que debía financiar la construcción del Templo, que era el centro del Reino, una teocracia. Su hijo Roboam no quiso bajarlos -el templo ya estaba construido desde hacía tiempo- y el Reino volvió a dividirse hasta hoy día (Reino de Israel por un lado, conquistado por los asirios, y así nació Samaria; y Reino de Judá por el otro). Para entender el fondo de la cuestión en Medio Oriente: Benjamin Netanyhau y los políticos religiosos ortodoxos quieren apropiarse de Gaza y Cisjordania para restaurar lo perdido. El resto es un cazabobos.
Realizada la introducción, hay que convenir, entonces, que el capítulo 17 de Proverbios es de pluma y letra de Salomón. Sus versículos 27 y 28 afirman (traducción bíblica Dios Habla Hoy):
"Es de sabios hablar poco,
y de inteligentes mantener la calma.
Hasta el necio pasa por sabio e inteligente
cuando se calla y guarda silencio."
Hay varias opciones:
- O Javier Milei, en sus estudios para llegar a prosélito, no llegó aún a la lectura del Libro de Proverbios;
- O Javier Milei no considera aceptables los proverbios del rey Salomón;
- O Javier Milei no puede frenar su verborragia y, entonces, se olvida del consejo del rey Salomón.
Negociación
La frase del Presidente Milei que provoca el comentario se refiere a la nueva brecha cambiaria y es la siguiente:
Hay varias preguntas para un Presidente de la Nación que fue diputado nacional y que ordenó organizar un partido político muy heterogéneo y en tiempo récord (mérito que nunca les reconoció a Carlos Kikuchi y Mariano Gerván, e intentó atribuírselo, en una acción miserable y reprochable). No fue Nicolás Posse. Tampoco Iñaki Gutiérrez ni fue Karina Milei. Mucho menos Ramiro Marra y Carlos Maslatón.
Pero Javier Milei no puede seguir creyéndose que no es un político profesional cuando tiene un CV que afirma lo contrario. Hoy él es un exitoso integrante de la Sociedad de los Políticos, y más le vale autopercibirse así porque, de lo contrario, seguirá sin consensuar todo lo que precisa para gobernar, evitar situaciones difíciles y conseguir la gobernabilidad que hoy está en dificultades crecientes.
Que Santiago Caputo no se perciba como político y hable acerca de lo que no sabe, vaya y pase. La sociedad argentina ha conocido muchas estrellas fugaces en su firmamento turbulento, con habano y sin habano. Javier Milei tiene un mandato popular del que carece Santiago Caputo.
Hay algo más en todo esto: la frase de Javier Milei a la FM Rock & Pop el lunes 22/01, jornada en la que su equipo de colaboradores se empeña en consensuar con muchos políticos un texto que sea el dictámen de comisiones del proyecto de Ley Ómnibus, que él necesita. Porque si no hubiera un dictámen antes del paro de la CGT (miércoles 24/01), será Milei quien va a preocuparse y lamentarlo.
Sin embargo, el propio Milei ofende a quienes les reclama su respaldo, todos políticos profesionales. Y dificulta la jornada a sus propios colaboradores.
No contento con tanto desaire, Milei es contradictorio porque, por un lado, él dice que la brecha había bajado demasiado abruptamente; y por el otro, culpa a los políticos que no votan su proyecto de Ley Ómnibus, texto que tiene capítulos tan imprecisos como ridículos, que requieren una nueva redacción.
En cualquier caso, Milei debería estudiar un poco más a Salomon, en especial porque la paciencia de los argentinos -en especial de quienes lo votaron- no es tan elástica como él cree.
Los precios
Javier Milei envía a negociar a su gente y luego afirma que no está negociando pero todos conocen que se están modificando más de 100 artículos.
Es cierto que se trata de mejorar el proyecto pero la palabra ' negociación' no es mala. No tiene un significado negativo.
Es más: Harvard Business School tiene una Maestría en Negociación. Es un arte del que dependen negocios e intereses porque el conflicto -a lo que sí parece cercano el Presidente- es considerado un obstáculo para alcanzar objetivos.
En cuanto a si la inflación, escala porque hay vacaciones. Y hay estudios de estacionalidad de la inflación que no confirman lo que dice Milei para el mes de enero / febrero.
Uno es del BCRA y otro es del INdEC. Pero puede suceder algo que ya es habitual entre los libertarios: la borgiana creación de personajes y situaciones que dan como reales.
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