BONO A 100 AÑOS

US$ 2.750 millones: ¿Es mucho, poco o nada?

"Una de mis tías abuelas siempre me advertía que cuando uno hacia un buen negocio el otro hacia un mal negocio…", afirma el autor mientras analiza este tema del bono a 100 años a una tasa que ojalá baje o en 100 años o en 10 años aunque lo mejor sería que ocurra dentro de 10 minutos (pero Morgan Stanley ya dijo que no). Es totalmente cierto: "Gana la economía financiera y pierde la economía real."

Es obvio que la suma del título no se puede mensurar por sí sola, depende del uso que se hará de ese dinero.

No pienso que debamos hacer un drama porque ese dinero se amortizará en 2117, no es serio decir que endeudamos a generaciones futuras, no pienso que tengamos que hacer un drama por la tasa del 7,9% comparando con otros países de la región que han logrado unos puntos menos, tampoco pienso que el hecho que se hayan ofrecido US$ 10.000 millones signifique algo importante para el país como tal.

Por el contrario parecería que los prestadores estarían haciendo un buen negocio, pero una de mis tías abuelas siempre me advertía que cuando uno hacia un buen negocio el otro hacia un mal negocio…

La cuestión pasa por el destino que se le dará a ese dinero que es la necesidad de financiar el déficit fiscal, agravado por el desfasaje de la previsión presupuestaria del tipo de cambio con el vigente en la realidad cuya diferencia es de aproximadamente $1,57 (17,92/16,35) y allí es donde nos parece que es mucho dinero ya que al problema del atraso cambiario, se condiciona además al Banco central en su política de tasas de interés positivas.

En una palabra, gana la economía financiera y pierde la economía real.

En esta perspectiva parecería no solo que es mucho dinero sino que se estaría pagando un precio muy alto, si tenemos en cuenta el costo del dinero, el rezago cambiario y la cuestión pendiente y muy difícil de enfrentar del atraso tarifario de los servicios en una realidad que nos muestra un 9,2% de desempleo, 30% de pobreza y 30% como piso de marginalidad económica real.

Por otra parte es una consecuencia lógica de un necesario ajuste, aunque sea gradual, que esos índices en un primer momento se mantengan e incluso crezcan. Lo que hay que tener en cuenta que ese crecimiento que llamaría marginal, es el que más se nota y el que más influye como ocurre en todo sistema económico.

No se puede negar que el gradualismo es fruto de buenas intenciones y también de una forma de no querer ver la cruenta realidad del país cuando se asumió el gobierno el 10/12/2015, pero alguien que mucho sabía, nos enseñó hace cientos de años que el camino al fracaso está sembrado de buenas intenciones.

Sobreactuó de tal manera el Gobierno que en las próximas elecciones, aún haciendo un buen papel en el ámbito nacional, Kristina podría convertirse en un molesto enemigo, ya no digo adversario, con sólo hacer una buena elección en la Matanza, Lomas de Zamora y Avellaneda, si se presentara como candidata a diputada nacional. Seria dueña, no ya jefa, de un compacto y homogéneo núcleo de 60/70 diputados.

Sería líder de la llamada “contrademocracia”.

Si esto ocurriera, el crédito de los US$ 2.750 millones sería mucho más caro y no sería extraño que algún ignoto magistrado hiciera de las suyas para superar a la sesión del Congreso que celebró en el 2001 con bombos y platillo la declaración de quiebra del país.

Alguien dijo, creo que fue Margarita Stolbizer, que la vigencia de Kristina, es una muestra del fracaso del gobierno. Se equivocó, es asimismo un fracaso de la oposición y en especial del llamado Frente Renovador que se asemeja al cuento del gallego, “no sé de qué se trata, pero me opongo”.

Ser opositor es otra cosa muy difícil y está visto que no cualquiera puede serlo, máxime si arrastra una pesada mochila de un pasado “K” que no puede borrar y menos superar.

En el principal problema del gobierno sigue siendo el déficit fiscal, la presión impositiva y el altísimo costo del exceso de derechos que pretendemos hacer valer y que no podemos pagar.

Le diría al gobierno y a la oposición parafraseando a José Ortega: “gobierno y oposición al déficit fiscal” y dejemos de lado los eufemismos que solo denotan por parte de “…todos y todas…”, soberbia sin causa.

Ahhh, me olvidaba, en un país normal, nadie estaría pensando si US$ 2.750 millones es mucho poco o nada…

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