Me hacía mucha ilusión esta película porque planteaba un lado más artístico de la personalidad tan dual, tan polarizada que tenía la atormentada Marilyn Monroe. Pero para sorpresa de nadie, Netflix sigue sin estar a la altura con sus guiones, que intentan abarcar todos los números del cartón de lotería que canta el big data, eclipsando la magistral actuación de una Ana de Armas, totalmente a la altura para el papel.
¿MARILYN MONROE AL DESNUDO?
Netflix estrena Blonde: Guión chico que opaca a Ana de Armas
Netflix estrenó una versión libérrima sobre la icónica rubia Marilyn Monroe, pero otra vez los guiones no están a la altura de los protagonistas
Blonde está basada en el libro homónimo de Joyce Carol Oates, y en apariencia, es ficción. Pero presenta una versión tan cercana a lo que podría haber ocurrido con la vida de Marilyn Monroe que resulta perturbadora. Blonde trata de analizar qué tanto de lo que se cuenta acerca de Monroe es cierto, y como sucede con estas figuras, es difícil saber a esta altura del partido si el mito no se entrecruza con una realidad oculta.
Pero el film está tan interesado en que esa hipotética visión sobre la actriz resulte creíble, que lo convierte en una sucesión de escenas que rozan lo escabroso en lugar de intentar sensibilizar a la audiencia. La línea es muy delgada entre buscar que el público se incomode o perderse en el morbo sólo por el morbo, y Blonde termina haciendo lo segundo.
Blonde nos recuerda que Marilyn Monroe sólo necesitaba una amiga de verdad de su lado
Si hay algo que se tiene que destacar en primer lugar, es que la audiencia estadounidense no sabe absolutamente nada de acentos o actuaciones. La actuación de Ana de Armas encarnando a la exuberante rubia es cautivante al punto de ser onírica, realmente pareciera que Marilyn Monroe se levantó de la tumba y está cantando frente al público, todo sin salirse ni un ápice del papel de la también delicada Norma Jeane, totalmente desamparada en un mundo de hombres.
El supuesto acento (tan criticado) de la cubana es un total sinsentido, no existe. Es tan limpia la interpretación que hay momentos en que uno olvida que está viendo a Ana de Armas, la actriz se disuelve en la tímida y exultante blonda, la cara visible de la era más enchapada en oro de Hollywood.
El eufemismo se debe a que Marilyn Monroe es otro más de los rostros legendarios de esa época, que terminaron en la más grande tragedia, debido a los constantes abusos de poder que padecieron y al eventual aislamiento al que terminaron sometiéndose. Judy Garland, Hedy Lamarr, Rita Hayworth, Romy Schneider, o Vivien Leigh también sufrieron las secuelas perpetradas por el lado más amargo de la industria.
Por otra parte, la película nos demuestra que quizás, lo único que necesitaba realmente Norma Jeane para salvarse de su alter ego Marilyn Monroe, era una amiga. Una amistad verdadera que la acompañe, que la proteja en un ambiente lleno de gente embustera para salir adelante, una persona a la que realmente pueda considerar como la familia que ella eligió. Por lo que seguir explotando el morbo de una figura así, no es del todo acertado, y no hay libertad creativa que valga.
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