PANORAMA

El Papa decide cambios profundos en el IOR

El arresto de monseñor Nunzio Scarano podría acelerar la transformación del Instituto para las Obras de Religión en un “banco ético” o una fundación al exterior del Vaticano. El papa Francisco ha convocado a diferentes expertos para que lo aconsejen sobre la reforma de los estatutos y garantizar una gestión transparente de los depósitos y de las inversiones. En el Torreón de Nicolás V, sede del IOR, se esperan nuevas denuncias de parte de la juez Barbara Callari y los fiscales Stefano Rocco Fava y Stefano Pesci; también del ex-responsable del servicio de contabilidad analítica de la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica (APSA, el ente que se ocupa de los bienes de la Santa Sede). Los magistrados se ocuparán de las acusaciones de corrupción y de calumnia relacionadas con el intento, fracasado, de hacer ingresar a Italia 20 millones de euros, originados en una evasión fiscal de una conocida familia católica de armadores de Salerno apellidada D'Amico. Según indicó el abogado Silverio Sica, Scarano "aclarará la falta de interés personal en la historia". Luego declararán el broker financiero Giovanni Carenzio, detenido en Nápoles; y el sub-oficial de los Carabinieri, Giovanni Maria Zito, ex integrante del servicio secreto italiano.

por ANDREA TORNIELLI
 
CIUDAD DEL VATICANO (Vatican Insider). Si se confirman los elementos que surjan con las interceptaciones en la investigación por corrupción y fraude que llevó a la cárcel a monseñor Nunzio Scarano, esta vez no será tan fácil que las autoridades del Vaticano digan que nos encontramos ante una sola “manzana podrida”.
 
Algunos que siguen sin darse cuenta de lo que sucedió, han filtrado esta observación desde el Vaticano: «Los errores individuales no ponen en discusión a la institución. Si acaso podrán poner en discusión la forma en la que la institución asume al personal». Es como decir: “el sistema funciona, solo tenemos que poner más cuidado a la hora de contratar..." Una referencia que se puede aplicar. Obviamente, al mismo monseñor Scarano y a los “managers” del IOR que autorizaban sus peligrosas transacciones, justamente mientras el Vaticano se comprometía en el proceso para adecuarse a las normas internacionales en contra del lavado de dinero.
 
La Santa Sede aseguró su absoluta colaboración con la magistratura italiana, por lo que (si esto sucede) será posible entender con la información de las cuentas del ex banquero con sotana quiénes y por qué autorizaron las transacciones de tales sumas, que servían para hacer favores a algunos empresarios. Un flujo que, aún sin que entre en vigor esta norma anti-reciclaje, habría debido preocupar a los dirigentes del banco. Pero no fue así.  Nadie se dio cuenta de nada. Nadie parece haberse preocupado. A final de cuentas, Scarano fue suspendido como medida cautelar después de la noticia de la investigación por parte de la magistratura italiana, pero no antes. Tal vez no sea correcto hablar de “sistema”, pero de “costumbre cultural” sí. Algo que, evidentemente, tiene raíces en el tiempo.
 
Ahora, en la mira no solo está el prelado de la APSA (que se encuentra en la cárcel), sino también los que le permitieron actuar de esa manera o los que no se dieron cuenta de que actuaba así. Hace solo algunas semanas, el nuevo presidente del IOR, Ernst von Freyberg, anunció el enorme trabajo que estaban llevando a cabo para analizar las cuentas del “banco vaticano”, aseguró que había creado un óptimo equipo de trabajo y añadió, en una entrevista con el periódico italiano “Corriere della Sera”:  «El director general, Paolo Cipriani, el vicedirector, Massimo Tulli, y yo somos un muy buen equipo. Trabajamos juntos de manera verdaderamente afortunada». Una estrategia comunicativa que, tal vez, no era muy adecuada, sobre todo ahora que se exigía un perfil más bajo: más hechos y menos palabrerías.
 
Aunque hay en el Vaticano algunos que esperan que la tormenta pase dentro de poco solo con el uso del eslogan de la “tolerancia cero” y con los anatemas de las homilías de Francisco para cubrir los tráficos de siempre, esta vez, con toda probabilidad, se están equivocando. Los periódicos lanzan constantemente hipótesis sobre la futura cúpula del Instituto para las Obras de Religión, que por ahora está en el aire, pues no habrá ninguna decisión antes de que la comisión que creó Francisco haya terminado sus profundas investigaciones.
 
El Papa parece tener la firme intención de que no se repitan cosas de este tipo y de que las personas que trabajen en el Vaticano, con o sin sotana, no tengan ningún tipo de inmunidad. El Evangelio debe «permear» incluso las instituciones económicas y financieras; por ello, la reforma no tiene que ver solo con el IOR, sino, más en general, con la gestión de los bienes muebles e inmuebles que quedan bajo la jurisdicción de la Santa Sede.