Denuncian que hubo una conspiración en la tragedia de El Cairo
La muerte de 73 personas durante la avalancha humana y los incidentes en el partido de futbol entre al Masri de Port Said y al Ahly de El Cairo en la capital egipcia tiene un trasfondo político que podría impedir que el partido de los Hermanos Musulmanes tome el poder. Según el partido, una "mano invisible" organizó los disturbios. Hinchas del al Masri (que aparentemente iniciaron los disturbios) aseguraron que había infiltrados entre su gente.
02 de febrero de 2012 - 11:07
La muerte de más de 70 personas durante los incidentes en El Cairo tras un partido de fútbol el miércoles no deja de horrorizar al mundo. Los Hermanos Musulmanes, el partido hegemónico en el nuevo Egipto, sospechan de una “mano invisible” que organizó los disturbios o al menos los permitió. El Gobierno y el Parlamento se reunirán de urgencia esta tarde para debatir los sucesos.
La “mano invisible” sólo puede pertenecer a las fuerzas de seguridad, directamente vinculadas al expresidente Hosni Mubarak y, en opinión de los partidos islamistas y liberales, deseosas de castigar a los seguidores radicales del equipo cairota Ahly por su importante participación como fuerza de choque en las manifestaciones contra la dictadura.
La relación establecida en el último año entre los barras del Ahly y las manifestaciones contra la dictadura se interpretó de inmediato como un factor esencial en los hechos. Los Hermanos Musulmanes se preguntan por qué se permitió que en el estadio entraran personas armadas con cuchillos y bengalas.
Los jóvenes revolucionarios que impulsaron la revolución desde la plaza de Tahrir, hace un año, acusan directamente a la Junta militar que gobierna Egipto desde la caída del presidente Hosni Mubarak: “La Junta militar quiere demostrar que el país se desliza hacia el caos y la destrucción, son gente de Mubarak y aplican la misma estrategia que seguía él cuando se proponía como única alternativa al caos”, dijo a Reuters Mahmud al-Naggar, miembro de la Coalición de la Juventud Revolucionaria en Port Said.
Seguidores del Masri, el equipo local, declararon que entre los suyos se detectó la presencia de “infiltrados”, personas a las que no conocían y que tuvieron un papel fundamental en el inicio de los disturbios.
El Gobierno envió helicópteros militares a Port Said para evacuar heridos. La llegada a El Cairo de los primeros trenes con los supervivientes de la batalla de Port Said se convirtió en un acto político, con gritos contra la Junta Militar. El jefe de la Junta, mariscal Mohamed Tantaui, intentó minimizar daños con una llamada telefónica a la televisión del Ahry en la que prometió “castigar a los culpables”. Por el momento hay 47 personas detenidas. Tantaui decretó tres días de luto nacional y ordenó la suspensión indefinida de la Liga egipcia.
A mediodía empezarán a celebrarse los funerales por los muertos. Fuerzas militares han establecido puestos de control en los accesos a Port Said y patrullan las calles, mientras apenas se percibe presencia policial. Tras los funerales han sido convocadas manifestaciones de protesta.








