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España y China contra Trump e Israel por el ataque a Irán: "No vamos a apoyar este desastre"

España contesta a Trump y condena la guerra en Irán: “No vamos a ser cómplices de algo malo para el mundo por miedo a las represalias de alguno”. China sale en defensa de Madrid y el Golfo Pérsico continúa bajo fuego.

El presidente de España, Pedro Sánchez, no se doblegó frente a las recientes amenazas de Donald Trump, quien ayer afirmó haber ordenado cortar todas las relaciones comerciales con Madrid en represalia por habérsele denegado el acceso a las bases militares españolas para atacar Irán.

Sánchez aseveró en su discurso de este miércoles que La Moncloa no será “cómplice” de la guerra contra Irán”, a la que calificó como “mala para el mundo”, mientras escala vertiginosamente la violencia en Medio Oriente, producto de la intervención estadounidense-israelí en el país persa y de los misiles iraníes lanzados contra países árabes. Esta situación enfrenta al islam chiita con el sunita y arrastra a más actores al filo de la espada de corba persa y de la imprevisibilidad de Washington y Tel Aviv.

Al día siguiente de que Trump anunciara que cortaría las relaciones comerciales con Madrid y que podría “volar las bases” españolas si quisiera, el mandatario español ofreció un mensaje institucional desde La Moncloa para ratificar su rechazo a la ofensiva en Irán, que está arrastrando a más actores a la contienda.

No vamos a ser cómplices de algo que es malo para el mundo y que también es contrario a nuestros valores e intereses, simplemente por el miedo a las represalias de alguno. No vamos a ser cómplices de algo que es malo para el mundo y que también es contrario a nuestros valores e intereses, simplemente por el miedo a las represalias de alguno.

Embed - "No a la guerra", Pedro Sánchez

“La posición de España se resume en ‘No a la guerra’”, sentenció Sánchez, a quien Trump definió ayer como un “aliado terrible” y al que le impondrá un embargo económico por su negativa a apoyar la operación estadounidense-israelí en Irán y por su supuesta falta de compromiso en los gastos de defensa de la OTAN.

Desde La Moncloa, Sánchez evitó referirse directamente a Donald Trump en su discurso, pero su artillería discursiva apuntó indirectamente a él. También subrayó que “el Gobierno de España no está con el régimen terrorífico de los ayatolás” y expresó su “solidaridad con los países atacados ilegalmente por el régimen de Irán“.

Tras las declaraciones de Sánchez, China salió a defender a España de las amenazas estadounidenses y condenó enérgicamente que el comercio sea empleado como un arma o herramienta de presión política, en alusión a las declaraciones del mandatario estadounidense del día anterior, en las que anunció que EE.UU. cortará todas las relaciones comerciales con Madrid e impondrá un embargo.

“El comercio no debe ser utilizado como arma ni como instrumento”, afirmó hoy en rueda de prensa la portavoz principal del Ministerio chino de Exteriores, Mao Ning.

Escalada en Medio Oriente por los ataques en Irán y reminiscencias de la guerra en Irak de 2003

Este miércoles, el presidente español Pedro Sánchez postuló abiertamente el “no a la guerra”, el lema que se popularizó con la guerra en Irak y el cual su partido, el PSOE, utilizó junto a la izquierda española tras los atentados en Madrid del 11-M en 2004, cuando cuatro trenes de la estación de Atocha volaron por los aires y por el cual el gobierno de Rajoy intentó inculpar falsamente a ETA a tan solo tres días de las elecciones generales.

Veintitrés años después de aquel atentado, Sánchez reivindicó en esta jornada un nuevo “no a la guerra” para distanciarse de los actuales ataques en Irán que llevan a cabo Estados Unidos e Israel, quienes nuevamente para muchos denuncian falsamente que Irán posee armas de destrucción masiva (nucleares) —como lo hicieron para legitimar la invasión a Irak—.

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Donald Trump vs. Pedro Sánchez. El presidente de EE.UU. amenazó con un embargo a España. | GENTILEZA AP NEWS

Donald Trump vs. Pedro Sánchez. El presidente de EE.UU. amenazó con un embargo a España. | GENTILEZA AP NEWS

Aquel 11 de marzo de 2004, a tan solo tres días de las elecciones generales españolas, el gobierno de José María Aznar y Mariano Rajoy, quienes se habían reunido doce meses antes con George W. Bush y Tony Blair para firmar un ultimátum de 24 horas dirigido a Saddam Hussein, culpó a la organización subversiva vasca ETA, a pesar de que las primeras investigaciones incriminaban a una célula terrorista de Al Qaeda al encontrar un artefacto explosivo que no detonó, de color blanco y no rojo como la dinamita Titadyn utilizada por la banda terrorista vasca.

Pero semanas después todo caería por sus propio peso en una operación antiterrorista que localizó a los reales autores del atentado en un piso franco en la localidad española de Leganés. Acorralados, los terroristas se inmolaron, matando en la explosión a un policía de élite.

Por ello, el caso de las líneas de investigación del atentado de Atocha que omitieron el componente yihadista, evidenció un posible ocultamiento de información por parte del gobierno de Rajoy (PP) para preservar un resultado electoral a pocos días de las elecciones generales, según muchos dirigentes del PSOE, incluido Sánchez. Más aún cuando aquella administración se ufanaba de luchar contra el terrorismo y de haberse alineado con Estados Unidos contra Saddam Hussein.

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