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UN TINDER FILIAL

Escasean abuelas y nietos por envejecimiento poblacional, pero hay mercado del alquiler

Las abuelas en alquiler derivan del envejecimiento de la población. Sin nietos propios, complementan las jubilaciones con ingresos por ejercer su rol vacante.

Las abuelas que cruzan la línea del adulto mayor sin haber tenido nietos ahora pueden ser contratadas para un alquiler horario para ejercer ese rol con niños a los que retire del colegio, espere con la comida, comparta con ellos juegos de mesa y aplique esa clase de contención filial, más de épocas anteriores.

El envejecimiento de la población está dejando a cada vez más abuelas sin nietos, y simultáneamente la sociedad moderna priva a muchos nietos de tener abuelas disponibles para criarlos con dedicación y ternura, como ocurría en anteriores generaciones.

Y como de toda necesidad surge un mercado, la reclutadora de personal para cuidar chicos y ancianos, Valeria Quiroga, trasplantó en el país un servicio singular y profundamente revelador en tal sentido que se lleva a cabo exitosamente en Japón llamado OK Obaachan, por el cual se pueden alquilar abuelas por horas para cumplir funciones tan variadas como enseñar a cocinar, cuidar niños, acompañar a una ruptura amorosa o simplemente brindar apoyo emocional.

Abuela se alquila
El alquiler de abuelas se convirtió en un nexo entre oferta y demanda de roles que interconectaron a generaciones y hoy el envejecimiento de la población subordinó.

El alquiler de abuelas se convirtió en un nexo entre oferta y demanda de roles que interconectaron a generaciones y hoy el envejecimiento de la población subordinó.

Las abuelas, como oportunidad laboral

En Argentina, con otra realidad económica, se abre una oportunidad de trabajo para mujeres mayores a los 60 años que cobran entre jubilación mínima y bono $473.318 y les venga bien el ingreso por abuelar para llegar a fin de mes.

La idea, según su creadora, fue “un boom” y “una locura”, y la puso directamente a encargarse de las “búsquedas personalizadas” de cada candidata contratada “de acuerdo a los barrios y horarios que tienen las familias y según para qué quieran al abuelo o abuela”.

Tipifica la tarea a hacer compañía, comida casera, charlas, ayuda con los chicos, las mascotas o simplemente que trasunte energía de hogar, y en este caso, el ingreso extra en juego o el simple hecho de sentirse necesarias motivan a muchas de ellas a sumarse, según interpreta.

Muchas abuelas son profesionales. Hay psicólogas sociales, maestras jubiladas, gente que hace reiki, masajes. Hay de todo”, señala Valeria en varias entrevistas que concedió a Infobae, A24 y otros medios.

Como emprendedora y profesional de selección de personal argentina desde hace 15 años, constituyó una especie de "Tinder" para conectar a mujeres mayores de 50 años (que han sido desplazadas del mercado laboral) con familias que necesitan niñeras de confianza con experiencia y calidez hogareña.

Valeria Quevedo
Valeria Quevedo, de ser selectora profesional durante 15 años a administrar un enlace laboral entre familias y abuelas vacantes.

Valeria Quevedo, de ser selectora profesional durante 15 años a administrar un enlace laboral entre familias y abuelas vacantes.

Casita de nubes

Muchas quieren trabajar, sentirse útiles y tener un objetivo, mientras que existe una fuerte necesidad de contacto humano y conversación en quienes buscan el servicio, sostuvo y es a través de la "casita de nubes" cómo se concreta el enlace entre un grupo de “abuelos” y las familias interesadas.

La tarifa equivale a la de una niñera o cuidador.

“Se alquila abuela” funciona con un sistema personalizado. Las familias detallan qué tipo de asistencia buscan y las mujeres interesadas en participar completan un formulario con sus preferencias y capacidades para luego avanzar en la vinculación.

La iniciativa también pone el foco en un vínculo cercano, además de la resolución práctica de necesidades familiares, pero que implica tareas concretas contempladas para la rutina diaria, como cocinar, retirar chicos de la escuela, acompañar a una persona mayor o compartir tiempo con alguien que necesita compañía.

Casita de nubes se trata de un emprendimiento que genera ternura… y debate. La idea nació después de que Valeria viera cómo su mamá perdió el entusiasmo al dejar de trabajar. Y coincide con la transición que atraviesan muchas jubiladas cuando termina su etapa laboral.

En ese marco, sostuvo: “Cuando te jubilás dejás de ser parte del sistema, sentís que ya no tenés proyecto”.

De todos modos, pone de relieve que “el servicio es más que un trabajo: genera compañía, redes y sentido de pertenencia”, afirmó.

Para familias sin abuelas biológicas o que viven lejos, representa la posibilidad de compartir fechas importantes y vivencias cotidianas con una figura adulta.

La experiencia japonesa

En Japón, son más de 9,3 millones de personas mayores de 65 años aún en actividad (es decir, uno de cada cuatro ancianos sigue trabajando después de la edad de jubilación), y muchos se ven obligados a buscar nuevas formas de ingresos ante pensiones que apenas alcanzan para cubrir las necesidades básicas.

Para estas mujeres mayores, OK Obaachan representa no solo una vía económica, sino también una forma de seguir sintiéndose útiles, presentes y vinculadas a la sociedad.

El abuelo japonés con un nieto
En Japón se profesionalizó la relación contratada entre abuelos y nietos.

En Japón se profesionalizó la relación contratada entre abuelos y nietos.

Del otro lado, está la idea de la vejez entrelazada con la imagen de los nietos. “Ser abuelo sin nietos es transitar el duelo por el rol que no llega”, de acuerdo con la definición que brinda Adriana Ceballos, directora de la escuela de coaching de familia Ecofam.

“La caída de la natalidad tiene como consecuencia el desasosiego que parece activarse en muchos adultos cuando se resignan a que sus hijos no les darán nietos. Se trata del fin de una expectativa vital que tuvieron desde que ellos mismos fueron padres y que termina para siempre: deben aceptar que jamás serán abuelos”, apunta la vicejefa de gobierno porteño, Clara Muzzio.

“La dinámica familiar en la que los abuelos ocupaban un rol existencial, desaparece. Y así como digo que un mundo sin niños es un mundo peor, estoy convencida de que un mundo sin abuelos es un mundo más triste", concluye.

En un estudio que presentó hace poco la Universidad Austral, en base a un entrecruzamiento de datos de la última Encuesta Permanente de Hogares (EPH) y el último censo, queda claro que hoy en el 57% de los hogares argentinos no hay niños ni adolescentes.

La imposibilidad de ser abuelo o abuela crea una vacancia de roles y funciones, los que antes los y las habilitaban a colaborar en el cuidado y crianza de las nuevas generaciones”, de acuerdo con la explicación que dio a La Nación Lorena Bolzón, directora del Instituto de Ciencias de la Familia de la UA, que dirigió el estudio.

“En el informe que presentamos el año pasado citamos un relevamiento hecho por Voices 2023 al respecto: para el 40% de las encuestadas, tener hijos es importante pero no esencial", advierte.

Además, para el 20% de las jóvenes no es una opción o deseo importante.

"De hecho, 5 de cada 10 mujeres jóvenes (18 a 24 años) no muestran intención futura de convertirse en madres”, explica.

FUENTE: Museo del Prado