Federico Sturzenegger, el Coloso (según Javier Milei), aunque auto percibido "descubridor de kioscos, mafias y curros enmascarados detrás de perversas regulaciones", naufragó frente a la voluntad de 500 argentinos a los que tildó de "delincuentes".
FEDERICO STURZENEGGER
Ocaso y despedida del Coloso Mentiroso
El Coloso de Rodas fue una estatua de bronce del dios Helios en esa isla griega, derribada por un terremoto en el 226 a. C. Federico Sturzenegger en problemas.
- “El práctico es un ñato que va en la parte de adelante del barco y le hace señas al capitán cuando ve una roca para que la esquive. Como en nuestros ríos no hay rocas no hacen falta”.
- “Estos ñatos tienen un kiosco atado, un negocio cerrado al que no dejan entrar a nadie. Son 100 tipos y cobran lo que quieren”.
- “Hace unos días mande a dos de mis chicos a la Academia de Prácticos para hacer la carrera y los sacaron a las trompadas, volvieron todos magullados, son mafia”.
Las citas precedentes y otras, son una recopilación piadosa de la impunidad con la que el caído en desgracia Federico Sturzenegger, ahora más conocido como "el ex Coloso", se suele manejar cada vez que su paranoia, a menudo sospechada de negocio encubierto, lo lleva a tildar de ladrones o prebendarios a sus ocasionales “enemigos”.
Un empecinamiento sin fin
Algún deseo no cumplido, fantasía no concretada, amor no correspondido o vaya a saberse que oscuro deseo reprimido debe haber llevado al “Coloso Mentiroso” a iniciar desde el 10/12/2023 – aún antes de asumir como ministro- una irracional persecución contra la actividad marítima, naval, fluvial y pesquera del país.
Vayamos al comienzo: Sin ningún argumento de peso, desde la Ley Bases, él pretendió -con el respaldo de Javier Milei- eliminar de facto la Zona Económica Exclusiva Argentina (ZEEA) ideando una nefasta apertura de la pesca a cualquier bandera del mundo con el único requisito de pagar un canon sin importar que, de esa forma, la próspera industria pesquera, 8va. fuente de ingresos por exportaciones de la República Argentina y dadora de trabajo a un colectivo de más de 60.000 personas.
La exposición mediática de la idea unida al fuerte reclamo de propios y extraños (entre ellos el por entonces intendente de Mar del Plata, Guillermo Montenegro), lograron sepultaron la iniciativa colosal.
Enfurecido por el fracaso, el ministro desregulador la emprendió a todo galope contra la Marina Mercante Argentina. A través del DNU 370/25 pretendió destrozar el cabotaje fluvial y marítimo nacional.
Una vez más se mostró generoso con las navieras extranjeras entusiasmadas con ejercer la actividad en aguas argentinas a igual precio, pero sin las pesadas cargas impositivas que los armadores locales. Esta vez con el sospechoso apoyo de alguna de las Cámaras Navieras locales.
En esta ocasión las entidades gremiales marítimas junto a la Liga Naval Argentina se cargaron al hombro una tediosa tarea legislativa que finalmente logró que el Congreso anulara el Decreto 340/26 por abrumadora mayoría.
El turno de los prácticos
Con una obscena fabulación, Sturzenegger pergeñó, junto con un “especialista” en Derecho Marítimo con más prontuario que currículum y conocido en el ambiente marítimo por ofrecer sus servicios a precio para nada módico, un decreto de “desregulación” del servicio de Practicaje y Pilotaje al que tildó de innecesario, oneroso, mafioso y corporativo.
Cada una de las “frases célebres” que dan inicio a esta crónica corresponden a extractos de grandilocuentes declaraciones mediáticas en las que 'Sturze' tildaba a un sector de profesionales altamente especializados de ser poco menos que 'los padres' de todas las desgracias de la Nación.
Vale recordar que un Práctico o Piloto, es un oficial superior de la Marina Mercante que, luego de una carrera de grado universitario cursado en la Escuela Nacional de Náutica dependiente de la Armada Argentina, egresa con una jerarquía que lo habilita a incorporarse a un buque de bandera nacional en la más baja posición laboral habilitada para un oficial.
Con el correr del tiempo y luego de completar el cupo de días de navegación establecido para su cargo, vuelve a ser examinado por la Armada Argentina y de aprobar los requerimientos académicos y físicos correspondientes asciende un peldaño y luego de varios años con el mismo sistema alcanza la jerarquía de Capitán de Ultramar.
Le restarán aún varios años en el ejercicio de esa función a quien desee ser Práctico para volver a presentarse ante la Armada Argentina para rendir el examen correspondiente no sin antes haber cumplido una interesante cantidad de prácticas como aspirante.
La función -ahora de publico conocimiento- de un Práctico es ni más ni menos que la de ser el asesor de navegación, maniobra y gobierno del capitán de un buque que navega por los complicados canales y demás aguas restringidas del país y que deban amarrar en alguno de sus puertos.
Con funciones similares existen también marinos mercantes fluviales que desarrollan su labor en determinado tipo de embarcaciones a lo largo de toda la via navegable troncal ( Hidrovía)
El Fenecido decreto 690
La semana anterior vio la luz un perverso y falaz decreto simple (690/26) que, bajo el mentiroso titulo de “Desregulación del servicio de practicaje”, terminó regulando un sinfín de obligaciones y prohibiciones para los profesionales del sector y, al mismo tiempo, relajando inadmisible mente la seguridad náutica en todos los espejos de agua del país.
En una suerte de particular interpretación de la economía libertaria, la norma se ocupó de remarcar que “la tarifa será consensuada entre las partes, pero el Estado Nacional fijará precios máximos”. Contradiciendo la muletilla presidencial que reza “El Estado no tiene porque intervenir en los acuerdos entre particulares”, a la que Javier Milei recurre cada vez que alguien le consulta si habrá algún alivio al endeudamiento que asfixia a millones de argentinos.
Siendo los prácticos profesionales independientes y fundamentalmente viendo fuertemente resentida la seguridad náutica y personal en el ejercicio de sus tareas a bordo de distintos buques de gran porte a partir de la promulgación de la norma decidieron ejercer el derecho personalísimo de no ejercer su profesión en tales condiciones.
La furia libertaria tronó en el firmamento y el ahora devaluado al extremo Federico Sturzenegger exigió a una sumisa Prefectura Naval a iniciar la caza en las casas de los irresponsables profesionales que amenazaban con manchar su impecable estocada contra los demonios de los mares y ríos.
De la subordinación a la sumisión
A veces a los mortales comunes nos cuesta entender los motivos por los cuales instituciones prestigiosas de la República tales como la Prefectura Naval, no alertan a las autoridades que las mandan a realizar determinadas tareas acerca de la inutilidad – cuando no la ilegalidad- de estas.
Decenas de patrulleros de PNA fueron desplegados por doquier para portar un amenazante bando policial mediante el que se intimó a los “díscolos prácticos” a ir a trabajar so pretextos de llevarlos detenidos y dejarlos sin pan y sin postre. ¿No sabe acaso el Sr. Prefecto Nacional, que un profesional civil que no está en funciones no puede ser compelido a ejercer su profesión si este ha decidido no hacerlo?
Para agravar más este absurdo legal la “Autoridad Marítima” quedó al borde de recibir una catarata de demandas al exponer en el Boletín Oficial a 530 ciudadanos argentinos con nombre, apellido y DNI dejándolos a Mercer de cualquier delincuente de poca monta dispuesto a hacerse un festín con hipotéticos millonarios en desacato.
Triste y solitario final
Con decenas de barcos apilándose a las puertas del Rio de la Plata mientras el circulo rojo sojero presionaba reclamando que alguien ponga fin a la estupidez ministerial. La hermanísima presidencial (El Jefe) tomó cartas en el asunto y expulsó al coloso desangelado de cualquier injerencia presente y futura con el mundo marino (y no nos referimos al conocido acuario).
La ministra Alejandra Monteoliva tomó el mando y en una hora negoció la suspensión del decreto a cambio de una atención tarifaria por parte de los prácticos. Los buques comenzaron a moverse y el chiste del fabulador costó US$ 300 millones al comercio exterior argentino.
“No nos ayudes más Pelado” espetó en las ultimas horas un dirigente de los empresarios portuarios del gran Rosario.
Epilogo.
La rápida salida de escena del Decreto 690 y la no menos rápida negociación sobre una rebaja tarifaria gracias a la resistencia de 535 mohicanos dejó al descubierto una serie de mentiras que Sturzenegger propagó entre la sociedad y además puertas adentro del gabinete lo que ha de sellar su destino
##No eran 100 los prácticos sino más de 500.
##No son un coto de caza cerrado sino que son titulados por el Estado Nacional y no existen restricciones para que los interesados en condiciones de ser prácticos accedan al titulo.
##No son una mafia que roba a los clientes, sino que se rigen por un tarifario fijado por la autoridad nacional en 2017 casualmente durante un gobierno que él integró.
##No son unos “ñatos” innecesarios para aguas “libres de rocas”; por lo visto, su ausencia en el agua puso en crisis al comercio exterior del país.
##Si Sturzenegger no es un ignorante supino, tiene intereses personales muy poco patrióticos, tal vez un capítulo judicial deba dar inicio.
##Sería muy bueno que la sociedad sepa en que sector de la economía nacional se verá reflejada la rebaja tarifaría del practicaje ya que de no ser así todo este embrollo no tendría ninguna justificación.
Es conocida una tradicional rima fatalista que reza: “Y vinieron los sarracenos y nos molieron a palos que Dios ayuda a los malos cuando son más que los buenos”.
Sin embargo, esta vez el Sarraceno desregulador fue por lana y salió esquilado. Principio del fin que le dicen…
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