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LONGEVIDAD DE VIENTRES

De ciencia ficción: mujeres mayores pueden dar a luz después de la menopausia

Parece ciencia ficción, pero hoy las mujeres mayores que ya tuvieron menopausia pueden dar a luz bebés mediante embarazos desarrollados en su propio vientre.

Por estar en una etapa de menopausia, se recurrió a la técnica de reproducción asistida, o sea que un óvulo fue fecundado fuera del cuerpo y, después ubicaron el embrión en el útero. Fructificó en el primer intento.

Mabel contó que había decidido tener un hijo ahora porque hace muchos años que quedó menopáusica, pero que siempre había tenido el deseo de ser madre.

"Soy una mujer de mucha fe. Oraba, ponía mi mejor energía y sentía en mi corazón que iba a ser madre. Hasta que un día tomé la decisión y me animé”, declaró en aquel momento.

El tratamiento de fertilidad se hizo con óvulos donados. “Todo salió perfecto: el tratamiento, se formó el embrión, llevé un embarazo hermoso y llegó David. Estoy muy feliz”, detalló sobre su experiencia en Rosario con Matías Colabianchi.

La obstetra Romina Ruffini, que llevó adelante el caso, expresó que Mabel “es una paciente muy predispuesta, estaba siempre muy tranquila, muy confiada. Se hacía todo lo que se le solicitaba en tiempo y forma, totalmente confiada y entregada al médico”.

Ciencia ficción en la ciencia real

Hubo otras madres en el mundo de más de 60 y 70 años que gestaron bebés en su propio vientre gracias a la ciencia, como la rumana Adriana Iliescu, en 2005, cuando tenía 66; la española María del Carmen Bousada de Lara, que al año siguiente tuvo mellizos a días de cumplir 57 años; y Annegret Raunigk, que en 2015 dio a luz cuatrillizos a los 65 años en Ucrania.

Safina Namukwaya, de 70 años, dio a luz en Uganda a gemelos nacidos por cesárea después de recibir un tratamiento de fertilidad.

Daljinder Kaur, una mujer hindú que dio a luz a su primer hijo a sus 70 años de edad. Se sometió a una fecundación in vitro (FIV) en una clínica especializada del Estado de Haryana, al norte de India.

Además, otra mujer de la India, de 73 años, llamada Mangayamma Yaramati se convirtió en madre de gemelos en la región de Andhra, Pradesh.

Pero hasta ahora no existen casos científicamente confirmados de mujeres que hayan dado a luz de forma natural después de la menopausia utilizando sus propios óvulos.

Es que las historias de las madres más longevas del mundo no son, precisamente, una invitación a tener hijos a los 70 años ni intentos de batir nuevos récords.

En realidad, muestran que la medicina reproductiva ha aprendido a resolver un problema que hasta hace poco parecía imposible de superar.

Los bebés de mujeres mayores son sometidos a minuciosos estudios antes de calificarlos de saludables.

Los bebés de mujeres mayores son sometidos a minuciosos estudios antes de calificarlos de saludables.

La menopausia

La mayoría de las personas piensa que, después de la menopausia, todo el organismo pierde la capacidad de llevar un embarazo.

Sin embargo, la principal limitación no es el útero. El problema está en los óvulos.

Con la edad, su cantidad disminuye y su calidad se deteriora rápidamente.

Después de los 40 años aumenta significativamente el número de óvulos con alteraciones cromosómicas.

Tras la menopausia, la ovulación cesa por completo. No obstante, en muchos casos el útero conserva la capacidad de recibir un embrión.

Si el endometrio se prepara mediante terapia hormonal, puede permitir la implantación y el desarrollo del embarazo incluso muchos años después de la última menstruación.

Precisamente esta característica del organismo humano hizo posibles los programas de donación de óvulos.

Los óvulos donados abrieron el camino hacia la maternidad para mujeres con menopausia precoz, baja reserva ovárica, múltiples intentos fallidos de FIV e infertilidad relacionada con la edad.

Y aunque se recuerde a las mujeres que se convirtieron en madres a los 70 años, el verdadero valor de esta tecnología no reside en los récords, sino en que cada día ayuda a miles de mujeres de 42, 45, 48 o 52 años a convertirse en madres, cuando sus propios óvulos ya no pueden ofrecerles la oportunidad que desean, pero el sueño de tener un hijo sigue siendo completamente posible.

La mayoría de los casos más conocidos de maternidad a una edad avanzada tienen un denominador común: los óvulos donados, un verdadero avance en el tratamiento de la infertilidad relacionada con la edad.

Las donantes son mujeres jóvenes y sanas que pasan por un riguroso proceso de evaluación médica y genética.

Su potencial reproductivo se utiliza para crear el embrión. Esto significa que las probabilidades de lograr un embarazo saludable dependen, sobre todo, de la edad del óvulo y no de la edad de la futura madre.

Por esta razón, a partir de los 43–45 años los médicos recomiendan cada vez con más frecuencia los programas con óvulos donados.

Prácticas reproductivas

Sin embargo, la Sociedad Estadounidense de Medicina Reproductiva desaconseja la transferencia de embriones en mujeres mayores de 55 años, y enfatiza la necesidad de prácticas reproductivas responsables y saludables.

Y es que aunque las técnicas modernas de fertilidad son capaces de obrar auténticos milagros, es necesario evaluar las dimensiones éticas y las cuestiones médicas relacionadas con los embarazos en edades avanzadas.

La alemana Annegret Raunigk tenía 65 años, ya era madre de 13 hijos y siete veces abuela, y quedó otra vez embarazada, pero de cuatrillizos.

La alemana Annegret Raunigk tenía 65 años, ya era madre de 13 hijos y siete veces abuela, y quedó otra vez embarazada, pero de cuatrillizos.

Conseguir un embarazo no significa necesariamente que pueda llevarse a término de forma segura.

Después de los 50–60 años son mucho más frecuentes las enfermedades cardiovasculares, la hipertensión arterial, la diabetes, las enfermedades renales y otras afecciones que pueden convertir el embarazo en un riesgo importante.

Por eso, las clínicas responsables nunca evalúan únicamente la edad de la paciente.

Antes de iniciar el tratamiento, la mujer se somete a una evaluación médica completa.

Los especialistas analizan el funcionamiento del corazón, los pulmones, el sistema endocrino, los vasos sanguíneos y los demás órganos.

Solo cuando los riesgos son mínimos y aceptables, el tratamiento puede ser recomendado.

Baja natalidad

En la mayoría de los países, las tasas de natalidad vienen descendiendo de manera sostenida.

Según estudios publicados en The Lancet, más de la mitad de los países del mundo ya presentan tasas de fecundidad por debajo del nivel de reemplazo poblacional, estimado en 2,1 hijos por mujer.

Esto significa que, de mantenerse esta tendencia, muchas sociedades enfrentarán en las próximas décadas poblaciones más envejecidas, con menos nacimientos y profundos impactos en los sistemas de salud, educación, trabajo y seguridad social.

Organismos internacionales, como Naciones Unidas, coinciden en que la baja natalidad no responde a una falta de deseo de tener hijos, sino a obstáculos reales para concretarlo

Las causas de por qué nacen menos niños son múltiples y no pueden explicarse desde un solo factor.

Entre las principales se encuentran:

-La postergación de la maternidad y la paternidad por motivos educativos, laborales y económicos.

-La inestabilidad económica y la dificultad para proyectar a largo plazo.

-Cambios culturales en la forma de pensar la familia y los proyectos de vida.

-Barreras de acceso a la información y a servicios de salud reproductiva.

FUENTE: The Lancet,