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INFORME SOBRE LONGEVIDAD

La salud revolucionada: más gasto en bienestar, menos para enfermedades

La salud está en pleno cambio. La consultora Deloitte detectó un vuelco de inversiones ante la nueva longevidad: más hacia el bienestar menos para enfermedades.

"Prevemos un cambio en el gasto sanitario actual, que se alejará de la atención a la enfermedad y se centrará en el bienestar", saca como conclusión.

Vaticina que, a su vez, se fortalecerá el ecosistema de la longevidad, ya que ofrecerá una oportunidad única para que las empresas colaboren e innoven en diversos sectores y se posicionen a la vanguardia de las terapias, los servicios y la tecnología relacionados con el envejecimiento.

Aclara que los modelos tradicionales de innovación y atención médica no desaparecerán, sino que tendrán menor influencia en nuestra concepción y aplicación de la atención sanitaria en el futuro.

"Si bien es cierto que quizás nunca podamos prevenir todas las enfermedades ni detectarlas precozmente -admite-, a medida que las empresas adapten su enfoque y aceleren la innovación comprenderemos mejor las afecciones y enfermedades del futuro y responderemos a ellas con mayor eficacia. Esto, a su vez, contribuirá a prolongar la esperanza de vida saludable en la población", puntualiza.

La salud evolucionó por encima del bienestar

En principio, el informe admite que en los últimos 100 años, se lograron avances revolucionarios en el diagnóstico y tratamiento de enfermedades, lo que a su vez ha prolongado la esperanza de vida saludable, que aún así "se ha estancado en gran medida en los últimos 30 años".

La salud tuvo una evolución favorable en los últimos 100 años pero fue dispar y de 30 años a esta parte se advierte un estancamiento general, como consecuencia de enfermedades que siguen sin neutralizarse.

La salud tuvo una evolución favorable en los últimos 100 años pero fue dispar y de 30 años a esta parte se advierte un estancamiento general, como consecuencia de enfermedades que siguen sin neutralizarse.

Expone dos indicadores de mortalidad reconocidos: Años de Vida Perdidos Prematuramente (AVPP o "esperanza de vida") y Años de Vida con Discapacidad (AVD o "esperanza de vida saludable").

  • Esperanza de vida, total de años de vida perdidos por categoría de enfermedad: Estima la magnitud total de muertes prematuras (es decir, la muerte a los 69 años debido a un ataque cardíaco se consideraría 10 años de vida prematura perdidos debido a un trastorno cardiovascular).
  • Esperanza de vida saludable, años vividos con discapacidad totales por categoría de enfermedad: Estima la magnitud total de los años de discapacidad resultantes de la enfermedad (es decir, el número total de años que un paciente vive con una discapacidad o mala salud resultante de la enfermedad subyacente).

En los últimos 15 años, las áreas terapéuticas han experimentado distintos niveles de éxito en su impacto sobre los años de vida perdidos (AVPP) y los años vividos con discapacidad (AVD).

Los avances en el tratamiento del cáncer y las enfermedades cardiovasculares han sido los principales responsables de la mejora de la esperanza de vida.

Por el contrario, las enfermedades respiratorias, neurológicas, musculoesqueléticas y endocrinas, nutricionales y metabólicas (ENM) han provocado un empeoramiento de las perspectivas de vida, llegando incluso a ser noticia como las principales causas de la disminución de la esperanza de vida en Estados Unidos.

El envejecimiento no se considera enfermedad

La conclusión es que los sistemas de atención médica actuales, que no consideran el envejecimiento como una enfermedad, no están diseñados para abordarlo como un objetivo final en sí mismo.

El cambio de paradigma en torno a la longevidad ha propiciado el desarrollo de un ecosistema interdisciplinario que difiere de los modelos tradicionales de atención médica.

Las clínicas de salud incorporan la rehabilitación como una continuidad de la acción terapéutica y la tendencia es a incorporar el bienestar.

Las clínicas de salud incorporan la rehabilitación como una continuidad de la acción terapéutica y la tendencia es a incorporar el bienestar.

Este ecosistema comprende una creciente comunidad de empresas de ciencias de la vida, atención médica y tecnología sanitaria centradas en soluciones que aborden las causas subyacentes de las enfermedades y el envejecimiento: desde startups hasta organizaciones farmacéuticas multimillonarias y agencias reguladoras.

El análisis de Deloitte muestra que las 50 principales empresas centradas en la longevidad recaudaron más de 1.000 millones de dólares en financiación de capital riesgo hasta 2020, una cantidad considerable que sigue aumentando debido a la creciente convicción de que el mercado de la longevidad podría superar al mercado sanitario actual a largo plazo.

El mercado de la longevidad incorpora dentro del sistema de salud al bienestar. Centros de entrenamiento vinculados a las terapias.

El mercado de la longevidad incorpora dentro del sistema de salud al bienestar. Centros de entrenamiento vinculados a las terapias.

Abordar las causas profundas del envejecimiento y las enfermedades tiene el potencial de revolucionar el mundo de la atención médica tal como lo conocemos, con importantes implicaciones para las empresas ya establecidas.

La representación del futuro

Desarrolla la consultora el resultado de investigar en la vida de tres consumidores en 2040 a fin de representar este futuro, donde la vejez no se definiría por enfermedades y limitaciones funcionales, sino por una vitalidad prolongada.

Chase, de 40 años en 2040, vive con un linfoma no Hodgkin indolente. Pero con la ayuda de su asesor de salud, recibe notificaciones tempranas de que su enfermedad ha progresado y necesita ajustar su estilo de vida mediante una combinación de recomendaciones de actividad física basadas en la ubicación, un servicio de comida saludable y un entrenador personal.

Larry, por otro lado, tendrá 70 años en 2040 y aún se está recuperando de la pérdida de su esposa hace dos años. Se encuentra aburrido y la extraña. Su asistente virtual nota un bajón en su estado de ánimo y se comunica con su asesor de salud, quien le recomienda unirse a un club social local que es una extensión de una red de afinidad virtual más grande, a la que también se une.

Finalmente, Dana tendrá 60 años en 2040, acceso limitado a la atención médica y recursos económicos limitados.

Gracias a una combinación de sensores, un centro de salud comunitario y tecnología inteligente integrada en objetos cotidianos (como los carritos de la compra), su depresión y el posible inicio de demencia se detectan a tiempo y se interviene.

Más allá de las historias de estos consumidores, se proyecta un futuro en el que, en lugar de comunidades enteras dedicadas a albergar a adultos mayores, las personas permanecerían —y seguirían participando activamente— en las comunidades de su elección, entre personas de todas las edades y con el apoyo de la tecnología de atención integral.

Los conceptos en torno al trabajo y la jubilación también habrían cambiado a medida que se suman más años a la mediana edad.

FUENTE: Deloitte