Las aldeas, preferentemente ecológicas, que están construyendo grupos de amigos bajo el sistema cohousing, empiezan a proliferar en varios rincones del país, como Mendoza, Chubut, Pilar, y en común tienen como propósito vivir juntos la Tercera Edad, cuidándose entre sí y en contacto con la Naturaleza.
COHOUSING DE CARAS CONOCIDAS
Aldeas para vivir la Tercera Edad entre amigos y en contacto con la Naturaleza
Avanza la tendencia de mudarse a aldeas ecológicas bajo el sistema cohousing para vivir la tercera edad entre amigos y disfrutando de la naturaleza.
Sitios de curiosidades compartieron en Instagram inspiradoras historias para quienes transitan la Tercera Edad saludables, en una posición económica desahogada y rodeados de amigos: construir entre todos viviendas colaborativas en espacios de uso común para compartir las actividades de siempre.
En Chubut se desarrollaron proyectos comunitarios que proyectan en el tiempo a históricas cofradías, a fin de transitar la última etapa de la vida en compañía: se encuentran en Esquel y en Trelew.
En tanto en Mendoza fue presentado dentro del barrio Los Carolinos, en Luján de Cuyo, el primer cohousing de la provincia diseñado exclusivamente para mayores de 60 años, con viviendas confortables, espacios de encuentro y servicios pensados para fomentar el bienestar y la vida en comunidad.
El objetivo fue crear una propuesta habitacional diferente, capaz de responder a las expectativas de quienes buscan transitar esta etapa con autonomía, seguridad y múltiples oportunidades para mantenerse activos física y socialmente.
A diferencia de una residencia geriátrica, permite que cada habitante conserve su independencia en una vivienda propia, mientras comparte actividades, servicios y espacios comunes con una comunidad afín.
La onda de las aldeas ecológicas
Gardens Life, así se llama, está compuesto por 38 viviendas distribuidas alrededor de un moderno Salón de Usos Múltiples (SUM), concebido como el corazón social del conglomerado. Allí, los residentes pueden participar en actividades recreativas.
Todas las casas fueron desarrolladas en una sola planta y sin escalones, eliminando barreras arquitectónicas y favoreciendo la accesibilidad.
La arquitectura prioriza la entrada de luz natural, la ventilación cruzada y la conexión con los espacios exteriores.
Los pasillos y áreas de circulación cuentan con dimensiones amplias para garantizar comodidad y seguridad en los desplazamientos diarios.
Las dos primeras etapas ya fueron entregadas y registran un 90% de ocupación, manteniendo las últimas unidades disponibles para mudanzas durante este 2026.
Cuenta con piscina climatizada cubierta, gimnasio, SUM, música funcional, zona wifi, amplios jardines, seguridad privada, cerco eléctrico perimetral, ambientes climatizados.
Se incluyen servicios integrales que simplifican el día a día, tales como cobertura médica de emergencia, viandas saludables, talleres de yoga y clases de gimnasia adaptada coordinadas por un coach profesional.
Un sueño dorado sin ubicación conocida
Un enigmático posteo en Instagram despliega la historia de cómo un grupo de amigos de toda la vida concibió la creación de una pequeña aldea ecológica, bajo la premisa de permanecer juntos también durante la vejez.
Y se propusieron compartir esta nueva etapa de sus vidas rodeados de naturaleza, tranquilidad y compañía.
El proyecto incorpora soluciones como el aprovechamiento de energía solar, la recolección de agua de lluvia y espacios comunes pensados para convivir, cultivar alimentos y disfrutar del tiempo en comunidad.
Pero lo más valioso de este lugar no son sus construcciones ni su diseño ecológico. Es el vínculo que une a quienes viven allí. Entre conversaciones, comidas compartidas, celebraciones y apoyo mutuo, estos amigos demostraron que la amistad puede convertirse en una verdadera red de cuidado para toda la vida.
Amucharse y disfrutar
En Chubut, un grupo de personas emprendieron un proyecto de coviviendas y agenda de actividades productivas y culturales que tiene como objetivo “amucharse” para disfrutar la vejez.
La iniciativa la disparó el deseo en común de no pasar los últimos años de vida en un geriátrico, ni ser carga para hijos e hijas, sino envejecer entre amigos y amigas.
En Esquel, se conformó "Punta Canas", un barrio con casas muy pintorescas y una vecindad que comparte la cotidianidad, integrando una agenda de variadas actividades culturales.
Y en Trelew "La Aldea" es un proyecto que está consolidando el grupo humano, en el marco de una cotidianidad conectada con la naturaleza, donde el envejecer signifique hacer en comunidad, tejiendo redes a través de talleres de huerta, de mosaquismo y de compartir charlas que aborden sobre los sentimientos, los miedos, y las expectativas que tenemos durante la vejez.
Las casas son tanto para matrimonios como personas solas
Solidaridad entre vecinos
Entre los objetivos del emprendimiento está recuperar las prácticas amorosas del barrio, de saber qué necesita mi vecino y qué nos podemos ayudar.
Asimismo buscan abordar esta etapa de la vida de manera activa, y disfrutar el ocio a través del arte, de la literatura, el trabajo con la tierra y compartir buenas comidas.
Algo similar fue el proceso creativo que se inició con cuatro pequeñas cabañas mirando hacia el río Llano a las afueras de Austin, Texas, donde hay liebres, ciervos, linces y todo tipo de aves.
Las parejas de amigos desde hace 20 años juntaron fondos decidieron hacer una pequeña aldea solo para ellos, que llamaron “Llano Exit Strategy”.
Cada cabaña de 120 metros tiene un lugar para cocinar, una cama matrimonial, un sofá, un baño, un porche y muchas estanterías para bibliotecas y su costo aproximado ascendió a 40.000 dólares por unidad. Fueron diseñadas por el arquitecto Matt García.
Tienen techos inclinados con unos barriles que pueden recoger hasta 19.000 litros de agua de lluvia, paredes reflectantes para mantener afuera el calor indeseado en verano y ventanas con aislamiento especial.
El interior está hecho de madera contrachapada, lo que mantiene los costos bajos y les da a las casas un toque cálido y espacioso. Ecológicas y sustentables, afirman.
Sobre los cubiertos de madera contrachapada de las paredes, el arquitecto García afirmó que “es un acabado de diseño que no cuesta mucho dinero”.
“Este lugar es mágico pero árido. Hacemos lo que podemos para guardar todo el agua posible para las hierbas y árboles nativos,” dijo uno de los propietarios de este pequeño asentamiento.
Los exteriores de acero ondulado reflejan la luz del sol, ayudando a mantener el interior fresco en verano.













