El 30% de los adultos mayores de 65 años revelaba hace cuatro años que hubiera deseado participar en actividades solidarias, como voluntariado, pero que muchas veces no pudo hacerlo por falta de canales claros de convocatoria, guante que recogieron entidades públicas y ONG´s para modificar la estrategia de comunicación.
NECESIDAD DE DIFÍCIL ACCESO
1.800.000 adultos mayores querrían hacer voluntariado pero menos de 1 millón lo concretan
Más adultos mayores podrían integrarse a un voluntariado para cuidar a pares que se sienten solos o no se valen por sí mismos, pero sólo el 14% lo concreta.
Días pasados, por ejemplo, la Fundación Navarro Viola lanzó una invitación pública para gente de más de 60 años que quiera postularse para integrar el Programa de Voluntariado para Personas Mayores en el segundo semestre.
"Si tenés +60 años, vocación de servicio y ganas de ayudar a otras personas, esta propuesta es para vos. La Fundación Navarro Viola te invita a ser parte de una experiencia transformadora, llena de significado y con impacto social. Tus saberes y habilidades son una riqueza invaluable para hacer una diferencia significativa en nuestras comunidades", fue el llamado.
En España, por caso, uno de cada cuatro voluntarios es mayor de 65 años. Aportan su conocimiento y experiencia en programas que se desarrollan sobre todo en el entorno comunitario, pero también en el ámbito profesional, como el tutelaje de proyectos de trabajadores jóvenes.
El 85 % de los abuelos participa en algún momento en el cuidado de sus nietos y casi la mitad de forma habitual con una media de 16 horas semanales, según el informe ‘Abuelos y abuelas, ¿qué haríamos sin ellos?’ de Aldeas Infantiles SOS.
Adultos mayores voluntarios, se buscan
El potencial de voluntariado detectado por la propia FNV, a través de los últimos datos relevados, sería de casi un millón de personas que encuadran en el rango de edad buscado para arrimar a sus filas.
Fueron desarrollados programas que reducen las barreras sociales e individuales que dificultan un envejecimiento pleno.
Se impulsan acciones de sensibilización sobre sus derechos, y se produce información estadística específica que permita comprender sus condiciones de vida y orientar políticas públicas más justas.
Además, es promovido el debate y la innovación en torno a los cuidados y apoyos a la dependencia, bajo la premisa de que envejecer bien debe ser una posibilidad para todas las personas.
Se detecta una tendencia de suba del voluntariado en Argentina a partir del 2012, alcanzando un pico de 36% en 2022.
Contá Conmigo
Asimismo, Contá Conmigo es el programa para personas +60 de la Comunidad Amijai que surgió a partir de la pandemia por Covid-19, en 2020, y tiene por propósito construir una red de cuidado y contención comunitaria que minimice el impacto negativo de la soledad no deseada y el aislamiento social en la salud de las personas mayores.
Lo dirigen Laura Slafer, especialista en Recreación y Vejez, diplomada en Nueva Longevidad, y Viviana Coman, trabajadora social.
Dictan cursos de tres meses para la formación de voluntariado +60 que acompañan la Fundación Navarro Viola y el GCBA. También de formación en derechos de las Vejeces.
Realiza acompañamiento telefónicos con llamadas semanales a personas que se sienten solas, puentes intergeneracionales y comunitarios.
El Club de la Porota entrevistó a la coordinadora del Programa de Voluntariado +60 Contá Conmigo, quien explicó cómo pueden sumarse las personas que deseen ser parte del voluntariado o, al revés, ser acompañadas.
Generación Plateada
La Ciudad de Buenos Aires, en tanto, impulsa el proyecto Generación Plateada, una red de voluntariado para personas mayores, propuesta que busca generar espacios de participación en los que puedan compartir sus saberes, su tiempo y su experiencia, mientras fortalecen vínculos sociales y encuentran nuevas formas de involucrarse en su comunidad.
Actualmente, 551.010 personas tienen más de 65 años, lo que representa el 17,3% de la población porteña, lo cual inspiró a repensar el rol de las personas mayores en la sociedad.
Son protagonistas de la vida comunitaria: activas, con conocimientos y capacidades para seguir contribuyendo a la sociedad.
Participar en un voluntariado genera beneficios tanto para quienes reciben la ayuda como para quienes la brindan.
Diversos estudios muestran que mantenerse activo favorece la salud física y mental, mejora la calidad de vida y fortalece aspectos socioemocionales como el sentido de logro, el compromiso y la socialización.
Las oportunidades de participación están organizadas en cuatro grandes bloques:
-Cuidar y acompañar: acciones orientadas al acompañamiento de personas y al fortalecimiento de vínculos comunitarios.
-Donar y colaborar: iniciativas solidarias destinadas a apoyar causas y proyectos de impacto social.
-Enseñar y compartir saberes: espacios para transmitir conocimientos, experiencias y habilidades adquiridas a lo largo de la vida.
-Acción territorial y comunidad: actividades vinculadas con el trabajo comunitario, el desarrollo barrial y la participación ciudadana.
Las inscripciones se realizan a través de la aplicación +Simple, desde donde las personas interesadas podrán conocer las propuestas disponibles y sumarse a aquellas que mejor se adapten a sus intereses.
Potencialidades
Si bien la inmensa mayoría de los argentinos se consideran solidarios, solamente 2 de cada 10 realizan tareas voluntarias.
El voluntariado se da más fuertemente en los segmentos de edad media (31% vs 17% entre los jóvenes y 20% entre los mayores de 50 años) y es especialmente fuerte en el Interior del país (26% vs alrededor de 15% en Buenos Aires).
El equipo de Voices dio a conocer un estudio sobre esta práctica solidaria en la Argentina, que rastrea datos desde 1997.
Según investigaciones demográficas de la Fundación Navarro Viola, existe un enorme sector de "voluntarios potenciales".
Y en los últimos relevamientos se detectó un mejor estado de animo entre los voluntarios vs los no voluntarios: el 67% de quienes realizaron tareas voluntarias en los últimos 12 meses señala un estado de ánimo positivo vs. el 62% de quienes no realizaron tareas voluntarias.
“Una piensa que va a ayudar y, en realidad, estoy agradecida de haber conocido este lugar. Para mí es un momento re-bueno a nivel personal, me hace bien. A veces me siento medio egoísta, voy para recargar pilas”, fue uno de los testimonios.
“Es un cable a tierra, una descarga, una terapia: sentirme útil, siento que mi vida tiene un valor para muchas personas, puedo hacer mucho por mucha gente”, fue otro.
La soledad no deseada afecta a un número creciente de personas mayores, por lo que participar en actividades solidarias permite conectarse con otros, construir redes de apoyo y encontrar nuevos espacios de encuentro.
La propuesta busca poner en valor el enorme potencial de las personas mayores como agentes de cambio social.
Porque cada experiencia compartida, cada conocimiento transmitido y cada gesto de solidaridad contribuyen a construir una Ciudad más integrada, participativa y amigable para todas las generaciones.













