Abogada jubilada, Kandy García cumplió 91 años y viaja como mochilera por el mundo: lleva recorridos 86 países y ya cuenta con más de 132 mil seguidores en sus redes; mientras la docente jubilada Silvia Di Biase creó hace cinco años la comunidad mujeres rodantes argentinas que se juntan con su motorhome para compartir una vida nómade.
NÓMADES SÍ SEDENTARIOS NO
Jubilada mochilera a los 91, y amigas, en motorhome no esperan la carroza
La abogada jubilada Kandy García (91) sigue de mochilera recorriendo el mundo. Eligió la vida nómade, al igual que otras que van en motorhome por todo el país.
Comparten consejos y grupos de apoyo en WhatsApp según la región y el tipo de vehículo. Vivir como jubiladas en un motorhome significa cambiar la rutina fija por una casa sobre ruedas, y para ello adaptan un colectivo, furgón o camioneta según el presupuesto y las necesidades.
“Hay que dejar el sillón, dejar el confort y salir a vivir el afuera que es una experiencia maravillosa”, dice Silvia.
De jubilada a nómade
"Viajo con Tota, que es mi compañera, soy fierrera de toda mi vida, me encanta todo lo que tiene motor, salir sin rumbo fijo y sin saber con qué me voy a encontrar es de lo más lindo que me ha pasado viajando", dice Silvia.
"Armé mujeres rodanteras argentinas en Facebook, un grupo que empezó muy chiquito, llegamos a las 26 mil y tenemos mujeres que se han animado a salir a pesar de que el marido no las acompañaba. En la comunidad tenemos muchas", completa.
Muchas personas mayores encuentran en esta vida nómada una oportunidad para mantenerse activas, conocer nuevos lugares y simplificar sus pertenencias.
Otros casos, como el de los rosarinos Alan y Liz, de 60 años, se fueron a vivir a un motorhome para convertirse en nómadas: “Trabajamos muy duro durante 40 años, a veces trabajábamos hasta 90 días seguidos”.
Después de cuatro décadas dedicadas a construir vehículos para viajeros, el matrimonio decidió entregar el negocio a su hijo y utilizar uno de sus propios motorhomes para recorrer los lugares más remotos de Estados Unidos.
La abuelita mochilera
La abuelita mochilera, como se la conoce a Kandy García en las redes, asegura que su sueño de recorrer el mundo recién empieza.
"Me prometí que cuando me jubilara daría la vuelta al mundo" y así hizo: empezó con un paquete de viajes con ese propósito: salía de Argentina y volvía por la India, uno de sus lugares favoritos al que regresa cada año.
Se hizo tan famosa que hasta el capitán de un barco que cruzaba el estrecho de Magallanes la reconoció.
Suele estar acompañada por su hijo, para su tranquilidad, pero disfruta de la libertad de viajar sola. "Es una maravilla, se hace lo que se quiere, sin permiso de nadie, disfutando cada momento", subrayó.
Además del placer, desde que tiene 80 años organiza travesías con otras mujeres mayores a las que alienta a sumarse.
La idea le surgió un día que iba sola y unas chicas jóvenes mochileras le comentaron: "Lo que daría mi mamá por irse así de viaje pero no se atreve".
No despachar equipaje
Nunca despacha equipaje, sólo una maleta de mano de cinco kilos y lava su ropa a diario. Repite: "Esto no es un desfile de modelos".
Prefiere moverse en transporte público y aprovechar la comida callejera para saborear la gastronomía local. "Quien quiera ir a una estrella Michelin que vaya, yo no".
Le fascina conocer historias de las personas con que se cruza.
Vive la jubilación como la mejor etapa de su vida, hacer lo que siempre quiso, aunque no necesariamente sea viajar: gimnasia, un proyecto artístico, una maratón, una carrera universitaria. "Sólo se necesita motivación".
Desde que se hizo conocida en las redes, las marcas la tientan para hacer publicidad pero tropiezan con su negativa. "Tengo mi pensión y trabajé muchos años", responde.
"Cuando no puedas correr, camina, cuando tampoco puedas caminar, usa bastón. Pero nunca pararse. ´Si me paro me oxido´", pone de relieve.
Kandy desoye las recomendaciones de su hijo para bajar el ritmo y ratifica que no piensa dejar de viajar.
"Tengo tanto para hacer que no me da tiempo a envejecer", resalta.







