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EL RETIRO NO ES PARA CUALQUIERA

El jubilado que sigue activo ¿vive para trabajar o trabaja para poder vivir?

El jubilado que no deja de trabajar, en la mayoría de los casos, es porque el haber no le alcanza. La edad y los años de aportes no le garantizan el retiro.

Con datos de fin del año pasado, surge que 686.160 personas mayores de 65 años se encuentran trabajando en los 31 principales aglomerados urbanos del país y no por decisión personal ni para mantener físico y mente activos, sino en la mayor parte de los casos por necesidad económica.

Otra particularidad es que casi la mitad de los trabajadores mayores de 65 años son cuentapropistas, el nivel más alto desde 2016, según la web gerontologia.org.

El jubilado de vida activa

El director del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA-UCA), Agustín Salvia, habló con Fundación COLSECOR y diferenció los dos principales factores que explican este escenario: “el primero tiene que ver con las capacidades de desarrollo vital que no están siendo canalizadas socialmente de otra manera, por lo cual el trabajo es una forma importante de realización. En ese sector hay un patrón común, donde no importa cuál es el nivel de ingreso que te deje la jubilación o del sector sociocultural del cual vengas y es que todavía entre los 60, 70, 75 años se mantiene una vida activa importante”.

Los jubilados que siguen al pie del cañón van aumentando con el correr de los años.

Los jubilados que siguen al pie del cañón van aumentando con el correr de los años.

Ahora bien, “en contexto donde los haberes jubilatorios son muy bajos, este aumento de la continuidad o de la búsqueda de trabajo, changas u otro tipo de actividad se ve incrementada”, explica Salvia.

Y agrega que eso se está observando especialmente en los segmentos de jubilados y pensionados de la mínima y en quiénes no tienen redes familiares de contención, es decir, “cuando el grupo familiar no logra ayudar con los ingresos del adulto mayor”.

-Más allá de las y los profesionales con alta calificación que siguen activos en el mercado laboral, ¿en qué sectores observan desde la UCA que se insertan laboralmente las y los jubilados a seguir trabajando?

-Generalmente esas personas mayores continúan en el negocio de los hijos, forman parte del negocio, por ejemplo, en comercios. El conjunto de servicios para varones o mujeres de acuerdo a la división de género del trabajo está fuertemente desarrollado- respondió.

El rol de las mujeres

“En algunos casos las mujeres, sobre todo en sectores populares, apoyan tareas de servicio de cuidado paga o de limpieza. También operan para que muchos varones de sectores populares puedan seguir desempeñándose en actividades muy costosas desde el punto de vista físico, como la albañilería o sector mantenimiento, de servicios, de reparación”, indicó Salvia a la entidad.

Las mujeres mayores muchas veces tienen que apuntalar a esposos que trabajan en oficios o aportar al hogar porque no alcanza.

Las mujeres mayores muchas veces tienen que apuntalar a esposos que trabajan en oficios o aportar al hogar porque no alcanza.

El director de ODSA (UCA), sociólogo e investigador UBA-CONICET añadió que “el trabajo asalariado está mucho menos demandado, por lo tanto, ahí hay poco espacio. Sin embargo, se encuentran personas mayores trabajando en lavaderos a nivel asalariado, precario, obviamente, o en restaurantes, en tareas de apoyo”.

Otra diferenciación consiste en que la proporción significativa de las personas mayores que continúa trabajando accedió a la jubilación a través de moratorias, con pocos años de aportes (en especial en el caso de las mujeres) o con trayectorias mayormente informales, predominantes entre los varones.

En ese marco, muchos jubilados se insertan en actividades por cuenta propia o informales, ya que el sistema previsional y laboral no incentiva la formalización: para los empleadores, contratar a una persona jubilada implica costos elevados, lo que deriva en vínculos laborales precarios o encubiertos.

Mantenerse en forma

Trabajar después de la jubilación, cuando la motivación no es económica, tiene que ver con mantenerse físicamente activo para la salud y el bienestar mental.

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, los beneficios inmediatos de la actividad física incluyen un mejor sueño y una menor ansiedad.

Los beneficios a largo plazo incluyen una mejor salud cardiovascular, una mayor salud ósea, un buen equilibrio y coordinación, así como un menor riesgo de depresión y demencia.

Que la mente permanezca activa es tan importante como mantener el cuerpo en buena forma.

Cuando no se consiguen desarrollar actividades individuales o sociales que aseguren que la llamita siga encendida, la alternativa de la continuidad laboral representa para muchos "el malo conocido".

Avala una decisión como esa que en los últimos años se descubrió que las neuronas no solo se encuentran en el cerebro, sino en todo el cuerpo.

Los científicos saben ahora que nuestros sistemas corporales —como el digestivo, el circulatorio y el nervioso— interactúan entre sí.

Por lo tanto, cuerpo y mente trabajan en conjunto.

Trabajar como se pueda después de los 66 años se impone para muchos jubilados que necesitan imperiosamente reforzar ingresos.

Trabajar como se pueda después de los 66 años se impone para muchos jubilados que necesitan imperiosamente reforzar ingresos.

Envejecimiento activo

Distinguir vejez activa de trabajo por necesidad resulta clave.

Organismos internacionales como la OIT y la CEPAL definen el envejecimiento activo como un proceso que amplía oportunidades de participación social, económica y cultural, basado en la autonomía, la salud y el ejercicio de derechos.

En contraste, cuando las personas mayores trabajan para compensar ingresos insuficientes, no se trata de una elección libre sino de una estrategia defensiva frente a la precariedad.

En estos casos, el trabajo no mejora la calidad de vida ni promueve la inclusión social, sino que expone a mayores riesgos físicos, económicos y sanitarios, especialmente en actividades informales o de baja protección.

FUENTE: ODSA-UCA, OIT, CEPAL,