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LA NUEVA LONGEVIDAD

Cómo se proyectan los jóvenes de hoy para cuando les toque la jubilación

A los jóvenes que proyectan su futuro laboral les espera otro régimen de jubilación, al que llegarán en cambio tecnológico y creciente longevidad.

De lo que sus padres están persuadidos es que nada será ni parecido al mundo que se forjaba cuando a ellos se preparaban para incorporarse al mercado laboral.

Inclusive, ya lo que se vive en estos días está lleno de novedades: unidades de producción y administrativas que son reemplazadas por las nuevas tecnologías y realidades como las que registró The Shift, que el 82,5% de las empresas contrató menos del 5% de personas de 50 años o más —o directamente ninguna— en los últimos 12 meses.

Significa que, en estos días, perder el empleo15 años antes de tener la edad de jubilación sería sinónimo de pasar a la precariedad o la informalidad, y que luego, dada la nueva longevidad, prolongara otros 20 años la expectativa de vida.

Los jóvenes se preparan para un futuro laboral distinto y una incierta jubilación.

Los jóvenes se preparan para un futuro laboral distinto y una incierta jubilación.

Los jóvenes, en plena transformación del trabajo

En este contexto, la consultora internacional McKinsey & Co pronostica que para dentro de 10 años desaparecerá entre el 40 y 60% de los empleos actuales o cambiarán hasta volverse irreconocibles, con lo cual el cambio ya llegó.

Es el dilema que atraviesan los jóvenes (y por supuesto los padres) para definir qué carrera iniciarán. Se preguntan por qué invertir cinco años en un título que podría estar obsoleto cuando cuando se reciba.

La formación universitaria clásica está bajo revisión. Contribuye al desconcierto que la extensión de la expectativa de vida genera trayectorias laborales más extensas, mientras el reclutamiento corporativo permanece concentrado en edades cada vez más tempranas, como si el mercado de trabajo no hubiera registrado el cambio.

La discriminación se denomina edadismo y la sociedad la contrajo por influencia del marketing de la moda y del consumismo tecnológico, que asocia lo nuevo, la innovación, a lo que es joven y descarta lo que estigmatiza como viejo.

Sin embargo, un estudio de la Universidad de Stanford señala que la diversidad generacional en los equipos vuelve a las empresas un 18% más innovadoras y rentables.

En consecuencia, el sistema completo se puso bajo revisión: procesos de selección, políticas de desarrollo de carrera y una cultura organizacional que rara vez mide qué tan preparada está para gestionar la longevidad de su propia fuerza de trabajo.

La demanda de empleo

La otra gran transformación en curso se manifiesta en la demanda de empleo, donde los jóvenes privilegian las condiciones de trabajo sobre la remuneración y, a diferencia de generaciones anteriores, no conciben la estabilidad laboral como la acumulación de antigüedad por lo que están abiertos a nuevos horizontes.

Hasta en el tipo de retribución aparecieron nuevas fórmulas. Se evoluciona hacia modelos de compensación más estratégicos y previsibles.

El 93% de las organizaciones cuenta con bonos de corto plazo, el 70% con incentivos de ventas y el 42% con planes de largo plazo.

Estos datos se complementan con el último informe TISA 2026: casi dos tercios de las empresas prevén realizar hasta tres ajustes salariales y el 63% los define considerando, además de la inflación, el mercado, el desempeño y la criticidad de los roles, de acuerdo con lo que afirma Mercedes Bernardi, Principal, Workforce & Rewards Leader.

Entre la aparición y desaparición de puestos de trabajo, la educación tiende a evolucionar hacia unidades de aprendizaje más cortas, portafolios de competencias y proyectos reales.

Generación Beta

La nueva divisoria que se vislumbra en la construcción del mundo del trabajo futuro se inicia con los nacidos entre 2025 y 2039, la generación Beta, que estará integrada desde el principio en la educación, la medicina, la movilidad y la comunicación.

Las proyecciones indican que el lugar de trabajo estará formado por herramientas y conexiones, no sólo por un edificio.

Y que los equipos de proyecto colaborarán desde distintos países, se unirán durante unos meses y después se disolverán. Lo decisivo será lo que realmente sea capaz de hacer.

Edificios inteligentes albergarán las oficinas adecuadas a la transformación tecnológica en marcha.

Edificios inteligentes albergarán las oficinas adecuadas a la transformación tecnológica en marcha.

Para cuando les toque la jubilación a los Beta, el tradicional régimen previsional (actualmente en crisis) podría ser sustituido por ahorros en distintas etapas de trabajo, aprendizaje y reinvención profesional.

El sistema de pensiones surgió en una época en que las personas trabajaban aproximadamente de los 20 a los 60 años y a menudo vivían sólo hasta los 70.

Gracias a los avances médicos, la Generación Beta podría alcanzar una esperanza de vida de entre 90 y 100 años.

La cuenta no cierra

¿Trabajar desde los 20 a los 65 años y después vivir otros 35 años exclusivamente de los ahorros? La cuenta no cierra.

De ahí que el nuevo modelo implique varias etapas profesionales, de 3 a 5 profesiones a lo largo de la vida, fuentes de ingresos flexibles, nuevas actividades profesionales cuando cambie el entorno.

El mayor error que pueden cometer los padres de la generación Beta sería preparar a sus hijos exactamente para el mismo mundo en el que ellos crecieron: estudiar mucho, obtener un título universitario, encontrar un trabajo seguro: ese modelo empieza a desaparecer.

La universidad, el empleo estable y una jubilación asegurada ya no se perciben como una ruta automática para las próximas generaciones.

La estabilidad ya no será en su mundo lo que es hoy. Lo decisivo será la flexibilidad, la rapidez y la capacidad de reinventarse cada 3 o 5 años.

La inteligencia artificial, la automatización y las nuevas formas de trabajo están cambiando qué habilidades tendrán valor.

El mundo para el que hay que prepararse no tendrá modelos de trabajo rígidos ni pensiones garantizadas. El cambio ya está en marcha.

Los cambios que trae la IA

La IA no cambiará el mundo dentro de 20 años, ya lo está haciendo cuando afecta la forma de trabajar, aprender y crear valor, aunque no sólo surgen riesgos sino que aparecen oportunidades.

La futura generación tendrá que desarrollar pensamiento crítico, distinguir los hechos de los resultados generados por la IA, inteligencia emocional, comprender lo que las máquinas no pueden reemplazar, adaptabilidad cambiar de rumbo sin entrar en pánico, comunicación trabajar eficazmente con personas de otras culturas y contextos.

La inteligencia artificial asoma como protagonista del nuevo diseño de trabajo a futuro.

La inteligencia artificial asoma como protagonista del nuevo diseño de trabajo a futuro.

La disciplina, los hábitos, la mentalidad, la capacidad de adaptarse y la constancia seguirán marcando la diferencia.

No es necesario adivinar lo que viene sino fortalecer desde hoy aquello que seguirá siendo necesario mañana.

Adaptarse o esperar, es una pregunta para cuando se tengan 15, 35 o 65 años.

Aprender, desaprender y volver a aprender, es un requisito que asoma como inamovible.

Quizá la gran pregunta no sea qué título tendrán los niños del futuro, sino qué capacidades necesitarán para construir su propio camino.

FUENTE: Universidad de Stanford; MIT,