Le enseñó que el amor no duele y la modelo checa, Paulina Porizkova, a los 61 años terminó enamorada de él, el guionista de televisión Jeff Greenstein, y casándose en una íntima pero deslumbrante boda en el lake Orta, Italia, cuando hacía ya 10 años, a los 51, se había declarado desahuciada y asumía que se sentía vieja.
"NUNCA ES DEMASIADO TARDE"
El amor tocó a la puerta de una modelo top de 61 años cuando desde hacía 10 se creía vieja
El amor no duele, aprendió cerca de los 60 la modelo checa Paulina Porizkova, y se casó con el guionista Jeff Greenstein luego de sentirse vieja y desahuciada.
Sus hijos ya no la necesitaban, no tenía carrera y hasta pagaba por masajes solo para sentir el contacto de otra persona. Pensó que lo único que le quedaba era retomar antiguos pasatiempos, tal vez volver a pintar.
"Reinventarse siempre es posible, pero primero hay que dejar de compadecerse y abrir la puerta", decía el 3 de julio de 2026 en una íntima ceremonia.
Se conocieron con Jeff en enero de 2023 a través de una aplicación de citas y conectaron por su gusto musical y largas charlas.
Venía de sentirse usada, agotada, invisible. Su matrimonio de casi 30 años con Ric Ocasek, líder de The Cars, se había roto en 2017, y dos años después él murió de forma repentina.
El amor que nació de la música
La revista Vogue revela que la flechó una gran canción que estaba en el perfil de Jeff para su banda sonora: 'Modern World' de Jonathan Richman and the Modern Lovers".
Paulina se confesó fan, y así empezaron a chatear y a descubrir afinidades.
Cuenta ella que "pronto pasamos de los mensajes a las videollamadas, de las tazas de té a los chupitos de tequila, y las conversaciones se hicieron cada vez más largas. Hasta que finalmente, claramente exasperada porque él no daba el primer paso, le escribió: "En teoría, eres mi hombre perfecto. ¿Cuándo vienes a Nueva York?'"
Jeff viajó a la ciudad un mes después y se encontraron para tomar algo en el Hotel Chelsea. "Verla en persona me dejó sin aliento", recuerda.
"Y apenas diez minutos después, justo cuando llegaron nuestros martinis, me besó. La química entre nosotros fue increíble", continuó.
Y completó: "Cenamos juntos, me llevó a su casa y desde entonces estamos juntos".
Compromiso en Vary
Se encontraron en la ciudad balneario de Karlovy, Vary, República Checa, en el verano de 2025, donde Paulina rodaba un filme.
Jeff halló un anillo checo, centenario y de estilo art déco, con un diamante de talla única optimizado para brillar a la luz de las velas. Y consiguió, además, una caja de música de madera que tocaba "El Moldava" del compositor checo Smetana, mientras un niño pequeño aparecía con una rosa.
Planeó darle la sorpresa en el Mirador de Goethe, una torre de ladrillo del siglo XVIII con una vista impresionante de la ciudad.
Llegaron a las corridas cuando estaban a punto de cerrar, y surgió otro percance: "Me arrodillo, le digo las palabras y ella dice que sí. Abro la caja de música, suena la melodía, aparece el niño con la rosa... y no estaba el anillo". Por suerte, había quedado en el coche, al fondo de su bolso, y acabó en el dedo de Paulina.
Villa Crespi, el lugar elegido
La modelo había visitado por primera vez 30 años antes este hotel de estilo neomorisco del siglo XIX Villa Crespi, en Orta San Giulio, Italia, para una sesión de fotos, y regresó con Jeff en 2024.
"Mientras viajábamos por Alemania y Suiza rumbo a Italia, pensamos lo mismo: "¿Por qué no pasamos por Villa Crespi y vemos si podemos casarnos allí?", cuenta Paulina. "Es un lugar increíblemente romántico que nadie parece conocer", acotó.
Optaron por una celebración íntima y sencilla. "Las segundas bodas son diferentes", dice Jeff.
"Ninguno de los dos quería complicarse con las tarjetas de "reserven la fecha" ni crear una página web para la boda. Pero sí quería invitaciones de papel", agrega.
De este modo, el novio le pidió a su hermano, diseñador gráfico, que diseñara la papelería basándose en los colores del lugar y la estética art déco del anillo de compromiso de Paulina.
También pidieron a los invitados que vistieran de forma elegante, pero teniendo en cuenta el caluroso verano italiano.
"Gracias a las coloridas sombrillas de papel que nuestra amiga Jacquie nos proporcionó, diríamos que el efecto general fue bastante al estilo Fitzgerald", dice Paulina.
El casamiento legal en Italia representó toda una odisea para ambos. Fue romántico tener que esforzarse. Lo mismo para encontrar el vestido de novia perfecto, que se moviera como agua a su alrededor.
El fin de semana de la boda comenzó con una cena informal para que los invitados se conocieran en la trattoria Pan&Vino, en el centro de Orta San Giulio.
Llegó el día y los invitados se reunieron en el patio ajardinado junto al lago, detrás del ayuntamiento.
Música de familia
Los hijos y el hijastro de Paulina interpretaron "El Moldava" de Smetana con violín y guitarra mientras la comitiva nupcial caminaba hacia el altar.
La hermana de Jeff, Jill, y el hermano de Paulina, Kym, oficiaron la ceremonia y también escribieron los votos para la pareja.
"Se lo dejamos todo a Jill y Kym, quienes nos enviaron borradores de Maine a Texas, y quedaron magníficos", cuenta el guionista.
Jeff rompió un vaso con el pie al cabo de la ceremonia, y los recién casados se besaron al menos cuatro veces antes de retirarse al son de "Go All the Way" de The Raspberries.
Completaron su breve acto civil para formalizar su matrimonio legal, la canción volvió a sonar a todo volumen y partieron hacia la luna de miel.











