Los jubilados de los próximos años deberán enfrentar una ANSES diezmada por los aportes perdidos de los casi 370 mil trabajadores registrados públicos y privados, sumados la motosierra y los despidos causados por la política económica del Gobierno de Javier Milei. En el mismo lapso hubo 150 mil altas de monotributistas, cuya contribución es 10 veces menor.
IMPACTO PREVISIONAL
Jubilados venideros, a los botes: entre la motosierra y los despidos jibarizan ANSES
Los jubilados del futuro inmediato encontrarán un ANSES al que dejaron de ingresar aportes de más de 370 mil empleados registrados entre motosierra y despidos.
El simultáneo aumento de la informalidad, que ya llega a los 9,2 millones de personas, constituye otro agujero negro para el sistema previsional y, junto a los aportes de baja magnitud, debilita su financiamiento y profundiza un desequilibrio que ya requiere asistencia del Tesoro, según ponen de relieve Laura Caullo y Guadalupe Galíndez, en Novedades Economicas de Ieral.
El instituto de la Fundación Mediterránea calcula que actualmente el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) cuenta con 10,3 millones de aportantes para financiar 7,5 millones de beneficios.
De los aportantes, el 74% corresponde a trabajadores en relación de dependencia y el 26% restante corresponde a independientes.
Dentro de ellos, 2,2 millones corresponden al régimen de monotributo.
La magnitud de esa diferencia queda en evidencia al comparar cuántos aportantes son necesarios para financiar una jubilación.
Los jubilados, cada vez más expuestos
La conclusión es que para cubrir un haber jubilatorio medio se requieren 3,5 trabajadores asalariados registrados, pero casi 34 monotributistas. Inclusive para financiar una jubilación mínima con bono hacen falta 2,4 asalariados registrados, frente a casi 23 monotributistas, comparan.
La cuenta sale sola. El salario promedio de los trabajadores del sector privado registrado en Argentina se ubicó en $2.215.507 en abril de 2026, según los datos oficiales informados por el Ministerio de Trabajo a través del SIPA, mientras básicos y promedios de la administración pública general oscilan en un rango aproximado de $500.000 a $1.800.000 pesos mensuales.
El aporte previsional personal promedio es de aproximadamente $203.470 pesos mensuales, sin contar las contribuciones patronales que aporta el Estado como empleador, entre $160.000 y $320.000 mensuales por agente. Es decir que entre ambos superan los $500 mil, y desde 2023 hay 58 mil agentes menos.
Un monotributista, en cambio, aporta al sistema previsional (SIPA) unos $19.215 mensuales, cerca de diez veces menos que un empleado en relación de dependencia, sin contar la contribución patronal de este último.
En términos absolutos, la cantidad de monotributistas con aportes al sistema aumentó de 513 mil a 2,2 millones, un incremento del 331%. Actualmente, los monotributistas representan el 20% de los aportantes.
Las declaraciones discriminatorias de prominentes funcionarios del Gobierno de Javier Milei son la antesala de la política subyacente en cuanto a las jubilaciones.
Mientras el vocero presidencial, Adrián Ravier, afirmó que los argentinos “no saben manejar sus propios ingresos”, el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, exhortó a los jubilados a pensar en el futuro.
Envejecimiento de la población
De modo que el desafío previsional ya no depende sólo del envejecimiento de la población, sino que también importan quiénes y cuánto aportan.
Como porcentaje del ingreso promedio de un trabajador en relación de dependencia, el aporte previsional promedio equivale al 11,2% para los asalariados, al 5,2% para los autónomos y apenas al 1,1% para los monotributistas
Hoy, el 44% de los ocupados trabaja en la informalidad y no realiza aportes previsionales, y entre quienes sí aportan, crece proporcionalmente el monotributo.
El sistema no solo enfrenta menos aportantes en relación con la cantidad de jubilados, sino también una mayor proporción de trabajadores que realizan aportes de menor magnitud.
En el marco de una transición demográfica, Argentina envejece y al mismo tiempo nacen cada vez menos niños.
Según las proyecciones del INDEC, la población de 65 años y más pasará de representar el 12% del total en 2022 al 17% en 2040.
Déficit cercano al 2% del PBI
En la actualidad, los ingresos provenientes de aportes personales y contribuciones patronales no alcanzan para cubrir el gasto previsional del SIPA (régimen contributivo, moratorias, bonos y PUAM), que registra un déficit cercano al 2% del PIB y requiere transferencias del Tesoro Nacional para financiarse.
Por lo que trascendió de la reforma previsional pendiente, se abordarán la edad de retiro, la cantidad mínima de aportes (fijada en 30 años), las trayectorias laborales, los requisitos de acceso, la determinación de los haberes (¿80%?) y el envejecimiento de la población.
Pero también estarán muy presentes las bases de financiamiento del sistema, e inclusive se habla de la posibilidad de que sean aumentados los porcentajes de las cargas previsionales.








