La actividad física siempre se ha vinculado con una mejor salud y un menor riesgo de enfermedades, incluidos problemas del corazón. En general, los expertos recomiendan a los adultos realizar 150 minutos de ejercicio moderado o 75 minutos de actividad vigorosa a la semana, puede ser caminar, bailar, nadar u otros.
CORAZÓN Y EJERCICIO
Caminar de esta manera puede reducir el riesgo de problemas del ritmo cardíaco
La velocidad al caminar podría tener un impacto en la salud del corazón. ¿Es mejor caminar lento o rápido? Estudio revela esto.
A propósito de caminar, un nuevo estudio ha encontrado que caminar con cierta velocidad podría ayudar a reducir el riesgo de sufrir anomalías del ritmo cardíaco, esto incluye fibrilación auricular, taquicardia (latidos cardíacos rápidos) y bradicardia (latidos cardíacos muy lentos)
También conocidas como arritmias, estas anomalías son sumamente comunes y se asocian con enfermedades cardiovasculares.
Cómo caminar ayuda a la salud del corazón
En el estudio, investigadores de la Universidad de Glasgow usaron datos de 420.925 participantes del Biobanco del Reino Unido. Tenían una edad promedio de 55 años; más de la mitad (55%) eran mujeres y la mayoría (97%) eran blancas.
Para efectos de la investigación, un ritmo lento de marcha se definió como caminar a menos de 3 millas por hora, un ritmo constante/promedio como 3-4 millas por hora, y un ritmo rápido como más de 4 millas por hora, detalla una nota de la Universidad de Glasgow.
En total, 27.877 participantes (poco más del 6,5%) informaron un ritmo de caminata lento, 221.664 (53%) un ritmo de caminata promedio, y 171.384 (41%) un ritmo de caminata rápido.
Durante 13 años de seguimiento del estudio, 36.574 participantes desarrollaron anomalías del ritmo cardíaco: 23.526 fibrilación auricular, 19.093 otras arritmias cardíacas, 5.678 una frecuencia cardíaca anormalmente lenta y 2.168 arritmias ventriculares.
Después de analizar los datos, los investigadores encontraron que, caminar a paso rápido y el tiempo transcurrido a esa velocidad pueden ayudar a disminuir significativamente probabilidad de sufrir anomalías del ritmo cardíaco.
Cómo reducir el riesgo de problemas cardíacos
En concreto, un ritmo de caminata promedio se asoció con un riesgo 35% menor de todas las anomalías del ritmo cardíaco en comparación con un ritmo de caminata lento, mientras un ritmo de caminata rápido se relacionó con 43% menos de riesgo.
A su vez, una caminata rápida se asoció con un 46% menos de riesgo de fibrilación auricular y 39% menos de otras arritmias cardíacas.
Mientras, para la velocidad de caminata promedio, el riesgo de fibrilación auricular fue un 38% menor, y para otras arritmias cardíacas un 21% menor, en comparación con aquellos que informaron caminar a un ritmo lento.
Los investigadores creen que estos efectos beneficiosos pueden tener que ver con factores metabólicos e inflamatorios.
"Este estudio es el primero en explorar las vías que sustentan la asociación entre el ritmo de caminata y las arritmias, y en proporcionar evidencia de que los factores metabólicos e inflamatorios pueden tener un papel: caminar más rápido disminuyó el riesgo de obesidad e inflamación, lo que, a su vez, redujo el riesgo de arritmia", dijo la profesora Jill Pell, Profesora Henry Mechan de Salud Pública y Directora del Instituto de Salud y Bienestar de la Universidad de Glasgow.
Y explicó: "Este hallazgo es biológicamente plausible porque estudios epidemiológicos acumulativos han demostrado que el ritmo de caminata está inversamente asociado con factores metabólicos, como la obesidad, la HbA1c (glucosa en ayunas), la diabetes y la [presión arterial alta], que, a su vez, están asociados con el riesgo de arritmias".
Los resultados del estudio fueron publicados en la revista Heart.
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