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LEGADO EN RAYOS

La huella de la radiación de Marie Curie, madre de la Física

Marie Curie, la mujer que cambió la ciencia moderna. Su legado contribuyó al tratamiento contra cáncer gracias a su descubrimiento de la radiactividad. Pero todo lo que tocó —objetos— aún desprenden energía radiante.

Marie Curie, nacida Maria Salomea Skodowska, y que debe su apellido al científico Pierre Curie, su marido, fue la madre de la Física y la Química moderna gracias a su descubrimiento de la radiación —el radio y el polonio—, lo que le valió dos premios Nobel y el reconocimiento internacional en el mundo de la ciencia y, por primera vez, a una mujer, que incluso superó la trayectoria de su compañero de vida.

A más de un siglo de su muerte, un deceso a los 66 años atribuido a una leucemia por su alta exposición a los rayos, aún se pueden encontrar sus huellas radiactivas en su antigua casa, que alberga su despacho y laboratorio.

En ese sentido, en París, puntualmente en el antiguo Instituto del Radio, ahora devenido en el Museo Marie Curie, aún se conservan cuadernos, sillas y objetos que todavía emiten radiación, ya que la científica los tocó luego de manipular compuestos de radio en sus investigaciones, sin guantes, pues nunca los usó.

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Su cuerpo sin vida aún conserva radiación, por lo que el cadáver está envuelto en un ataúd de plomo. Yace en el Panteón de París. | FOTOMONTAJE

Su cuerpo sin vida aún conserva radiación, por lo que el cadáver está envuelto en un ataúd de plomo. Yace en el Panteón de París. | FOTOMONTAJE

Según los especialistas, la contaminación en los espacios de trabajo, en su vivienda persona y en todo lo que el matrimonio Curie tocó se debe principalmente al radio226, con una vida media de aproximadamente 1600 años, por lo que estos objetos seguirán siendo radiactivos por unos 1500 años más.

En el Museo Curie, los niveles detectados no son peligrosos para los visitantes (hasta 0,24μSv/h), pero algunos objetos han sido retirados o destruidos por imposibilidad de descontaminación completa, como por ejemplo un armario.

Lugares donde aún se pueden encontrar los objetos que todavía emiten radiación

  • Museo Curie (antiguo Instituto del Radio), París: Objetos del laboratorio como muebles (escritorios, sillas, pomos), instrumentos científicos, mesa familiar, archivos originales
  • Biblioteca Nacional de Francia, París: Cuadernos originales, ropa, libros. Todo guardado en cajas con plomo
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Los laboratorios de Marie y Pierre Curie, París: sala donde se realizaron los experimentos con el mineral de uranio. Fotografía, hacia 1900 |GENTILEZA DW

Los laboratorios de Marie y Pierre Curie, París: sala donde se realizaron los experimentos con el mineral de uranio. Fotografía, hacia 1900 |GENTILEZA DW

Todo lo que tocó Marie Curie, aún conserva radiación

Marie Curie y su esposo, Pierre, experimentaban con materiales radiactivos, ya que aún no sabían los daños fatales que los nuevos elementos que descubrieron podrían generar en el cuerpo humano e, incluso, en todo organismo vivo por un plazo de décadas y hasta siglos.

Por la exposición a la radiación, Curie moriría de leucemia a los 66 años de edad, mientras que su marido sería atropellado por un carruaje tirado por caballos.

De hecho, varios historiadores aseguran que Marie solía llevar tubos de radio en sus bolsillos mientras investigaba en el laboratorio. Del mismo modo, usaba un trozo de radio de gran tamaño como lámpara nocturna. Su marido los tomaba con la mano y se los mostraba a quien estuviera interesado en verlos.

En la biografía de Pierre Curie, que escribió de puño y letra la propia Marie, se describió la reacción de su colega Henri Becquerel, un físico francés que contribuyó a hallar el uranio que emite rayos, anonadado de que Pierre expusiera su cuerpo a los rayos.

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El pomo levemente radioactivo del Museo Curie. |GENTILEZA BBC DE LONDRES

El pomo levemente radioactivo del Museo Curie. |GENTILEZA BBC DE LONDRES

"Para comprobar los resultados que acababa de anunciar F. Giesel, Pierre Curie expuso voluntariamente su brazo a la acción del radio durante varias horas. El resultado fue una lesión parecida a una quemadura que se desarrolló progresivamente y necesitó varios meses para curarse", detalló.

"Henri Becquerel sufrió por accidente una quemadura similar al llevar en el bolsillo de su chaleco un tubo de cristal que contenía sal de radio. Vino a contarnos este efecto nefasto del radio, exclamando de un modo a la vez encantado y molesto: 'Lo amo, pero le debo rencor'", cerró Marie Curie, dejando entrever que el científico habría imitado la osadía de Pierre.

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