El presidente Javier Milei anunció ayer en la Bolsa de Cereales la inminente quita completa de las retenciones a la exportación de autos fabricados en Argentina. La baja del tributo quitaría una presión del 4,5% a la actividad industrial automotriz, con un impacto estimado del 2% en el precio final para los compradores extranjeros.
TENSIÓN AUTOMOTRIZ
Javier Milei anunció retención 0% para autos pero las fábricas esperan otra cosa
Javier Milei anunció una inminente quita de las retenciones para los autos de exportación. Las automotrices atraviesan un delicado momento.
La medida, que apunta a mejorar la competitividad del sector en los mercados internacionales, constituyó un reclamo de larga data por parte de las automotrices radicadas en el país y con operaciones fabriles. Desde hace décadas, el componente impositivo local cerró varias oportunidades de negocios en la región, dejando a los autos argentinos muy detrás de otros países fabricantes como México y Brasil.
De hecho, las retenciones exportadoras a las automotrices siempre fueron señaladas como una “amenaza” a los proyectos que las casas matrices designaban para el país. En general, los modelos fabricados a nivel local tienen una fuerte orientación exportadora debido al escueto tamaño del mercado argentino y a la necesidad de equilibrar la balanza ante la superadora demanda importadora.
Ahora bien, el anuncio presidencial habría llegado en un momento delicado para las automotrices, que tendrían en agenda otros reclamos más urgentes. Todo ello en medio de un contundente cambio del ecosistema automotor nacional, con especial presencia de oferta importada.
Qué pasa con los autos en Argentina
Si bien la quita de las retenciones sería bien recibida por las fábricas locales y en especial por el círculo nucleado en ADEFA (Asociación de Fábrica de Automotores), la urgencia pasaría por otro lado. En ese sentido, los autos de fabricación nacional han perdido un considerable volumen de ventas a nivel interanual, tras un 2025 que representó un crecimiento impulsado por la demanda contenida tras años de cierre.
En apenas dos años, la política aperturista del Gobierno cambió radicalmente la ecuación del mercado local. Las fabricantes nacionales pasaron de controlar casi la totalidad (más del 95%) de las ventas entre su oferta elaborada en las plantas argentinas y las importaciones que les permitía la balanza, a una participación que apenas supera el 30% en lo que va del 2026.
Esa merma en la participación sobre los patentamientos no se produjo en un mercado expansivo. De hecho, el 2026 está proyectado como un mercado de “empate técnico” con el 2025, cayendo en torno a un 6% y rondando las 580.000 unidades patentadas hacia fines de año.
En principio esta última cifra no representa, a simple vista, un desplome de las ventas. Sin embargo, el impacto generado en las terminales nacionales sí lo es en la práctica ya que todas las operaciones no ejecutadas no “desaparecieron”, sino que fueron captadas por empresas netamente importadoras, entre las cuales destacan las de autos chinos.
Qué piden las fabricantes
Bajo este escenario, la presión de precios sería creciente. Con un mercado cada vez más candente por el aumento de la oferta y una demanda estable con leve tendencia a la baja, el día a día de los concesionarios se ha transformado en un verdadero problema de costos, con operaciones frenadas a la espera de más recortes de precios.
Respecto a esto último, algunos fabricantes nacionales advirtieron el estrés en la red de distribuidores y comenzaron a bajar directamente los precios de lista. Algo que no ocurría en Argentina hace varios años, lo que había provocado un aumento exagerado del costo de los autos en dólares.
Ahora bien, este gesto no sería “sostenible” ya que los ejecutivos estarían viendo en vivo cómo se llega al piso de margen para la viabilidad de las operaciones. Algo que era impensado por las casas matrices, que tenían en Argentina un mercado escueto pero muy rentable que justificaba la continuidad de muchas fábricas.
Como válvula de escape a esa presión bajista, las terminales automotrices estarían apuntando más allá de las retenciones importadoras. Se trata de la carga impositiva local, que entre los distintos niveles del Estado impone más del 50% del costo de los vehículos a los consumidores.
Una rebaja en los impuestos y tasas podría dar lugar a una quita mayor en los precios de lista, abriendo un escenario más competitivo para los coches nacionales frente a la ola de importados que llegan al país con mayores niveles de equipamiento y diseño, a precios altamente competitivos.
No obstante, esto último implicaría un esfuerzo mayor en términos fiscales. Hasta aquí, los gestos de la Casa Rosada con el mercado automotor han sido la quita del Impuesto al Lujo (distorsión histórica), y la mencionada e inminente rebaja de las retenciones exportadoras.
Qué pasa con las exportaciones de autos
Las exportaciones nacionales de autos han registrado, hasta aquí, una leve merma interanual. Según la propia ADEFA, la contracción acumulada ha sido de apenas 1,6% en lo que va del 2026, completando envíos a mercado extranjeros por un total de 79.283 vehículos.
El principal destino de las exportaciones argentinas automotrices es Brasil. Desde ese país, con quien existe un entendimiento histórico libre de impuestos en el marco del Mercosur, llega la gran mayoría de la oferta importada de Argentina y, en consecuencia, el volumen que domina gran parte de las ventas del mercado local.
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