Tal como señalaron los especialistas de GrupoIEB en su más reciente weekly, con una marcada reducción del gasto público, la devaluación y el mantenimiento del cepo cambiario, el Tesoro logró alcanzar una meta que Argentina no conseguía desde hace 16 años: un "superávit gemelos".
INGENIERÍA CONTABLE
El Tesoro, "superávit gemelos" y la sostenibilidad del mismo
3 pilares permitieron que el Tesoro logre "superávit gemelos", ¿lo malo? Es que estos instrumentos no son sostenibles en el tiempo.
En el ámbito fiscal, el Ministerio de Economía publicó los resultados correspondientes a enero, revelando un superávit primario de $2.010.746 millones, que luego de descontar los intereses de la deuda pública por $1.492.338 millones, resultó en un superávit financiero de $518.408 millones, siendo este el primero desde agosto de 2012. Este logro se alcanzó principalmente gracias a un significativo ajuste del gasto, que disminuyó en un 56% en términos reales con respecto al mes anterior.
Esta reducción se explicó en gran medida por la disminución en prestaciones sociales y subsidios económicos, que representaron el 42% y el 33% del ajuste respectivamente.
Este superávit se logra en un mes que históricamente ha sido menos deficitario que los del segundo semestre en años anteriores, aunque en esta ocasión alcanza una magnitud inaudita de 1% del Producto Bruto Interno (PBI). Por este motivo, será fundamental para el gobierno seguir acumulando superávit en estos primeros meses del año, aprovechando la reducción del gasto, para compensar el déficit estacionalmente más alto del segundo semestre y así alcanzar un superávit financiero en 2024.
¿Es sostenible este superávit?
Tal como informó Urgente24 en: Este superávit del Tesoro solo es sostenible por un par de meses, no se puede descartar la posibilidad de que el Tesoro sostenga el superávit fiscal en estos meses, a pura nominalización de la recaudación -liderada por los impuestos al comercio exterior y el PAÍS-, licuación inflacionaria del gasto -con epicentro en jubilaciones, salarios, obra pública y provincias- y “sentarse sobre la caja”.
No obstante, tal como señala el informe del economista, Carlos Melconian, no elimina el riesgo de parecerse a un ajuste fiscal “de carnicero”, típico de otros momentos de ajuste de la historia argentina, insostenible en el tiempo.
Pueden conducir a déficit fiscal cero durante la mayor parte del ¿primer semestre? Pero es pan para hoy y hambre para mañana. A un ajuste fiscal de carnicero, suele continuarle un sinceramiento de las cuentas: un quedo de la recaudación más la imposibilidad de seguir licuando gastos más la inviabilidad de seguir retrasando o cortando pagos.
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