Para reforzar la seguridad nacional y reducir la dependencia de China en el suministro de minerales, la administración Trump anunció una inversión de US$ 35,6 millones en la empresa minera canadiense Trilogy Metals Inc., junto con la aprobación del proyecto Ambler Road, un corredor logístico clave en Alaska que había sido bloqueado por preocupaciones ambientales durante la administración Biden.
EMPRESAS MIXTAS
Donald Trump invierte en minera canadiense para alejarse de China
Donald Trump quiere romper con China y asegurar minerales clave para defensa y tecnología, pese a críticas por el impacto ambiental.
La adquisición otorga al gobierno de Estados Unidos una participación del 10% en Trilogy, con sede en Vancouver, y forma parte de una política más amplia de impulso al desarrollo de cadenas de suministro nacionales para minerales estratégicos, fundamentales para industrias como la defensa, la energía y la tecnología.
“Estamos haciendo esta inversión para asegurar el suministro de minerales esenciales, como el cobre, que es vital para el avance industrial y la defensa nacional”, afirmó Doug Burgum, secretario del Interior, durante el anuncio.
Según la administración, la mina de Ambler representa uno de los yacimientos más ricos en cobre del país, además de contener cobalto, galio y germanio, minerales claves en la fabricación de semiconductores, baterías y sistemas militares.
La reacción de los mercados ante la inversión
El anuncio tuvo un impacto inmediato en los mercados: las acciones de Trilogy Metals subieron hasta un 214% en operaciones fuera de horario, mientras otras compañías vinculadas al sector, como Lithium Americas y MP Materials, también experimentaron fuertes subas bursátiles.
Estas empresas ya habían sido parte de iniciativas previas de la Casa Blanca, que incluyeron adquisiciones de participaciones minoritarias para fortalecer el desarrollo doméstico de minerales estratégicos.
El proyecto Ambler Road, cuya ejecución permitirá a empresas mineras acceder a regiones remotas del norte de Alaska, fue duramente criticado por grupos ambientalistas y comunidades indígenas durante la administración anterior, debido a su impacto en ecosistemas frágiles y tierras tradicionales. Sin embargo, la administración Trump sostiene que los beneficios económicos y geoestratégicos superan ampliamente los costos.
“Esto debería haber estado operando desde hace tiempo, generando miles de millones de dólares para nuestro país”, dijo Donald Trump en un evento realizado en la Oficina Oval. Y agregó:
El interés del gobierno en el sector minero también dio impulso a otras empresas. La capitalización bursátil de USA Rare Earth, que desarrolla una mina y una planta de imanes industriales, casi se duplicó en el último mes. La firma también negocia financiamiento federal para ampliar sus operaciones.
Según fuentes cercanas al Departamento de Energía que pudo consultar Financial Times, este giro marca un cambio sustancial en la política industrial estadounidense, que anteriormente evitaba intervenir directamente en el mercado. Ahora, la administración adopta un enfoque más activo, utilizando inversión directa, préstamos y subvenciones como herramientas estratégicas.
Otra confirmación de que Donald Trump cree en un Estado con participación en empresas.
Analistas señalan que es probable que la Casa Blanca anuncie más acuerdos de este tipo, especialmente enfocados en minerales como el antimonio, de alta demanda en aplicaciones militares. Aunque el Pentágono no emitió comentarios, queda claro que la administración ve en la minería crítica no solo una oportunidad económica, sino un frente clave en la competencia geopolítica con China.
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