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Qué pasó aquella noche en Cromañón (3): Bomberos, policías y custodios en problemas

"(...) A preguntas de las partes, dijo que no recordaba si la Comisaría 7ma. tenía mapa del delito, que cuando se investigó a esa dependencia fueron encomendados para buscar documentación relativa a horarios de los funcionarios, es decir, para establecer quién trabajaba en determinada función y en qué turnos. Ampliando su explicación relativa a las órdenes internas, señaló que normalmente salen tantas órdenes que después de un período prudente esa cantidad de papeles se destruye porque desborda la capacidad de la dependencia. Las órdenes llevan un número correlativo, que es colocado por quien la emite, a partir del día 1° de enero del año calendario. Al año siguiente la numeración comienza de nuevo. La orden telefónica se traduce en un papel, generalmente se recibe un telegrama, toma conocimiento de ella el Jefe de la dependencia y la trasmite a sus subordinados. (...)".

También compareció ante estos estrados Carolina Soledad Moreira, quien asistió al recital de "Callejeros" el día 30 de diciembre de 2004. Manifestó que era seguidora de ese grupo musical y que había concurrido a los conciertos realizados por la banda en "El Hangar", "Cemento", "La vieja usina"; "Cromañón" y "El Colonial de Avellaneda", entre otros. Expuso también que conocía con anterioridad el local "República Cromañón" pues había presenciado allí a los grupos "La Covacha" y "Los Gardelitos". Sostuvo que el uso de pirotecnia era habitual en todos los lugares en los que se realizan recitales tanto abiertos como cerrados. Agregó que se detonaban bengalas y nunca presenció ningún incidente. Indicó que el día 30 de diciembre de 2004 arribó a la puerta del local aproximadamente a las 19.00 ó 20.00 hs. junto con su novio y un amigo. Relató que permaneció en la vereda hasta las 21.00 hs. y que sobre la acera había una fila ordenada, formada por quienes deseaban ingresar al salón. Precisó que en el hall había personal de seguridad y que fue separada de su novio a fin de efectuarle el "cacheo". Este fue similar al de otros recitales y también incluyó la orden de quitarse las zapatillas. Accedió al recinto a través de las puertas "vaivén" y se ubicó al costado de la escalera del lado izquierdo mientras esperaba a su novio. Expresó que en ese momento estaba tocando la banda soporte, caminó un rato por la parte trasera del salón y luego subió al baño del primer piso. Cuando salió del tocador estaba dirigiéndose al público Chabán y sus amigos le manifestaron que estaba pidiendo que "no hagan quilombo porque iba a pasar lo de Paraguay". Posteriormente descendió a la planta baja por la escalera, la que se encontraba colmada de personas y en seguida comenzó a tocar "Callejeros". Durante el transcurso del primer tema se cortó la luz y todos comenzaron a gritar. Puso de relieve que al principio no advirtió lo que estaba sucediendo y que vio a un joven que tenía una bengala en su mano que disparaba "bolitas" de fuego. Aclaró que el fuego se inició en el sector medio del techo del local y que se fue agrandando y generando unas gotas "como lava". Destacó que el público comenzó a abrirse y su novio trataba de tranquilizarla. Aquel le comentó que ya había ocurrido un incendio anterior y lo habían controlado fácilmente con agua. Resaltó que ella también tenía conocimiento de un principio de incendio acontecido durante un concierto de "Jóvenes Pordioseros". Indicó que quedó comprimida contra la pared del lado izquierdo del salón. En ese momento se cortó la luz y perdió a su novio. Agregó que no se podía respirar debido al humo negro que había en el lugar, el que producía dolor de cabeza y garganta. Continuó caminando a lo largo de la barra situada en la parte trasera del recinto hasta que se chocó con un objeto que no pudo precisar, cayó al piso y se desmayó. Finalmente contó que se despertó en el "Hospital Ramos Mejía". Por su parte, Pablo Ariel Peluffo refirió que concurrió a varios de los recitales que organizó el grupo "Callejeros", mencionando como ejemplo aquellos realizados en el estadio "Obras".
Asimismo, señaló que sigue a la banda desde el año 1999, por lo que conoce a Diego Argañaraz y asistió en calidad de invitado a muchas presentaciones que llevaron a cabo en sitios pequeños. En ese sentido, explicó que se acercaba a la puerta del lugar y hablaba con alguno de los integrantes de la banda para poder acceder al show.
Concurrió a los recitales de los días 28, 29 y 30 del mes de diciembre del año 2004, habiendo ingresado en las dos primeras fechas como invitado, mientras que para el último de los espectáculos compró la entrada.
Refirió que los días 28 y 29 de diciembre habló con "Lolo", quien ayudaba a la banda cumpliendo tareas de seguridad pero que no lo vio en el lugar el día 30.
Indicó conocer a "República Cromañón" puesto que con anterioridad había asistido a otra presentación que la banda llevó a cabo en ese local.
Sostuvo que en los dos primeros shows el público utilizó bengalas que generaron humo, por lo que los integrantes del grupo pidieron que no encendieran más elementos de esas características. Además, Omar Chabán también hizo una advertencia porque no se podía ver, pero la gente reaccionó silbándolo.
Refirió que la noche del 30 de diciembre arribó al local antes de que comenzara a tocar la banda soporte, habiendo sido palpado por personal de seguridad -le hicieron quitar las zapatillas-. Sobre ese punto, refirió no recordar si quien lo revisó estaba identificado con alguna vestimenta en particular.
Con respecto al control en el ingreso, refirió que la noche del 28 de diciembre fue menos exhaustivo que en oportunidad en que se realizaron las otras dos presentaciones.
Una vez en el interior del salón se ubicó delante de la cabina de sonido, sitio en donde permaneció mientras se desarrolló el show de la banda soporte. Durante ese período se encendieron bengalas, recordando en particular que desde la planta superior alguien arrojó una hacia abajo.
Con motivo de ello, Omar Chabán se dirigió al público diciendo "no sean boludos, porque va a pasar lo mismo que en Paraguay", pero nadie modificó la actitud.
Seguidamente, Patricio Fontanet preguntó a los asistentes si se iban a portar bien y la banda comenzó a tocar.
Al tiempo advirtió que se encendió una candela que, luego de emitir una o dos luces, se enganchó en la media sombra que colgaba del techo, provocando un agujero. Tras ello, se cortó la luz y la gente empezó a gritar.
Frente a esa situación se dirigió hacia la parte trasera del local, junto con su novia, mientras utilizaba la remera para taparse la boca. A determinada altura quedó atrapado; sin embargo, vio el resplandor de una luz y corrió hacia ella, pasando por una de las puertas vaivén -no pudo precisar cuál-, hasta que logró alcanzar la calle.
Explicó que las puertas vaivén en un principio se hallaban cerradas, mas luego la gente logró abrirlas y sólo por allí vio evacuar el lugar.
Luego de acceder al exterior acompañó a su novia a la casa y regresó al local, advirtiendo que para ese entonces había ambulancias y gente corriendo por la zona.
A preguntas que le formularon las partes, respondió que no presenció incidentes con pirotecnia en otras presentaciones en el local.
Asimismo, señaló que en todos los recitales, tanto del grupo "Callejeros" como de otras bandas, el público utilizaba pirotecnia.
Refirió que fue a la presentación que "Callejeros" llevó a cabo en "Showcenter", no obstante, no recordó que se hubiera suscitado algún incidente.
También indicó que concurrió a los dos recitales llevados a cabo en "Obras"; empero, no pudo afirmar si en ellos se accionaron candelas.
Señaló que viajó en micro a un recital en la provincia de Córdoba, contactándose con los que organizaban tales salidas a través de los números telefónicos que surgían de los volantes que se entregaban en los shows. En dichos transportes se llevaban banderas, mas no vio que hubiera pirotecnia.
Refirió que ingresó al sitio oficial de "Callejeros", en el que no se hacía alusión al uso de pirotecnia, pero no era usual que frecuentara foros al respecto.
Con relación al inicio del fuego sólo pudo señalar que lo advirtió a unos 2 metros del lugar en donde se hallaba ubicado recordando que quien accionó la candela era un joven, ubicado a unos 3 metros de distancia, aunque no lo podría reconocer.
Por último, en respuesta a una pregunta, manifestó que en otras presentaciones también ingresó hablando con "Lolo", quien siempre se hallaba en el hall, y que no conoce a los familiares de los integrantes de la banda.
En oportunidad de ser oída, María Lucía Roncero señaló que concurrió por primera vez a "República Cromañón" el día 28 de diciembre de 2004, debido a que su novio, Pedro Iglesias, era seguidor de la banda "Callejeros".
En esa ocasión, se encontró con una amiga y juntas concurrieron al local de marras, pudiendo observar gran cantidad de gente en el lugar. Manifestó que al momento de ingresar fue revisada, no pudiendo individualizar a las personas que llevaban a cabo esa tarea.
Refirió que dentro del local había mucho humo y hacía mucho calor.
Por comentarios de Pedro Lagues, tomó conocimiento de que el día que tocó la banda "La 25" se produjo un incendio en "República Cromañón".
Recordó que Chabán -con relación al uso de pirotecnia-, se dirigió al público, aunque no pudo precisar desde donde lo hizo, manifestándoles que no sean "boludos", que concurrían a un recital para disfrutar.
Calificó al lugar como un "descontrol" y manifestó que durante el recital escuchó la detonación de bombas de estruendo. A pesar de ello, el evento no fue suspendido.
A preguntas de las partes, hizo saber que las puertas se encontraban cerradas y que por ello el humo de los fuegos artificiales se concentraba dentro del local.
Finalmente, puso en conocimiento de las partes que tiene grabado en un CD el recital que se llevó a cabo el día 28 de diciembre de 2004 y que desconoce quienes eran las personas que ingresaban pirotecnia en los recitales debido a que no las utilizaba.
En oportunidad de ser oída, Carla Galeano señaló que el día 30 de diciembre de 2004 concurrió al local "República Cromaron" entre las 21.30 y las 22.00 horas, para ver a "Callejeros", encontrándose posteriormente con su ex novio y unos amigos.
Ingresó por el hall en donde se encuentran las boleterías y presenció el recital que brindó la banda "Ojos locos", desde al lado de la barra ubicada en la planta baja del local.
A minutos de iniciado el show que brindara "Callejeros", pudo advertir que la gente comenzaba a empujar, por lo que quedó situada contra la valla que separaba al público del escenario.
En ese momento, le hizo saber a su ex novio Lucas y a su hermano Matías que comenzaran a dirigirse hacia el exterior del local.
Recordó que el público comenzó a agarrarlos y a pisarlos y que esa misma gente era quien empujaba hacia las puertas de salida. En ese momento se cortó la luz y debido al humo intenso que reinaba en el lugar su visibilidad era casi nula. Por ello, se tapó la cara con una remera para poder respirar.
Luego de un rato, quedó ubicada contra dos paredes y finalmente se desmayó. Manifestó que fue sacada del lugar por su ex novio, recobrando el conocimiento cuando se hallaba tendida sobre la vereda de la mano de enfrente a "Cromañón".
No pudo observar el inicio del foco ígneo debido a que se encontraba cerca del vallado del escenario observando el show.
A preguntas de las partes, respondió que era seguidora de la banda "Callejeros" y que la primera vez que concurrió a verlos fue en "Excursionistas", oportunidad en la que tomó conocimiento de que los días 28 y 30 diciembre llevarían a cabo recitales en el local mencionado anteriormente.
Asimismo, afirmó que con anterioridad al día del suceso nunca había concurrido a "República Cromañón" y que el día 30 de diciembre las personas que se encargaban de realizar el control al ingreso del local eran mujeres, las cuales sólo le revisaron la riñonera que llevaba consigo.
Al ingresar al lugar, pudo observar que a dos chicas que se encontraban delante de ella la gente de control les hizo sacar las zapatillas.
Manifestó que las entradas para los días 28 y 30 de diciembre las adquirió en "Locuras" y que durante el recital que se llevó a cabo en la última de las fechas indicadas, escucho la explosión de un petardo, no pudiendo recordar la utilización de otra clase de pirotecnia.
Durante el intervalo que se produjo entre la finalización del show de la banda "Ojos locos" y el inicio de "Callejeros", en el local se escuchaba música de fondo, indicando que sonó el tema "tranquilo".
Después, escuchó a Chabán hacer alusiones con respecto al uso de pirotecnia, manifestando que se dejaran de "romper las pelotas", porque se iban a morir todos y que iba a ser más grave que la masacre de "Paraguay". Acto seguido, salió "Pato" Fontanet y le dijo a los asistentes que dejen de prender bengalas porque no se podía ver nada.
No pudo advertir ninguna clase de señalización dentro del local que le indicara los medios de egreso.
Con relación al recital del 28 de diciembre de 2004 y a preguntas de las partes, hizo saber que llegó al lugar alrededor de las 21.30 horas y que el ingreso fue tranquilo debido a que no existió fila.
En esa oportunidad pudo observar que el público utilizó bengalas, no pudiendo dar mayores precisiones.
Finalmente, señaló que la utilización de pirotecnia era muy común en esta clase de recitales y que el día 30 de diciembre los amigos de su novio llevaban consigo un paraguas de color blanco.
En oportunidad de ser oído Andrés Alvar Chabán, señaló que es hijo de Yamil y sobrino de Omar Emir Chabán.
Asimismo, indicó que conoce a Raúl Villarreal pero no tiene una relación de "amistad íntima" con el nombrado. Agregó que siempre lo vio en "Cemento", donde vendió entradas durante veinte años.
Dijo desconocer si tenía otra actividad y que nunca prestó servicios de seguridad ni se encargó de dar instrucciones al personal.
Sostuvo que recibía un sueldo de parte de su tío y que participaba de un porcentaje de lo recaudado por venta de entradas.
Con relación a la apertura del local de "Cromañón", expresó que se trataba de respetar el horario que figuraba en la publicidad y que ignoraba quién daba la orden de abrir las puertas al público.
Explicó que en "Cemento" no había violencia ni quejas de los vecinos y que contaba con personal de seguridad. Aclaró que no era gente musculosa como en los boliches, sino que eran "tipos normales" que se ocupaban de controlar.
Mencionó que "Chiquito" prestaba servicios como personal de seguridad en "Cemento" y que no sabe su nombre ni de quién dependía. En distintas oportunidades lo vio en dicho local, aunque no en todas las ocasiones en que concurrió a ese lugar.
No recordó haberlo visto en "Cromañón" y desconoce los motivos por los que dejó de ir a "Cemento".
En el caso de grupos de rock importantes, es decir, de aquellos que convocaban entre 600 y 700 personas o que ya sonaban en la "Rock & Pop", la propia banda llevaba personal de seguridad.
Señaló que "Callejeros" era una banda que empezó como "chica" y luego se hizo importante.
Por otra parte, manifestó que en "Cemento" y en "Cromañón" el dinero lo manejaba su tío y que se realizaban reuniones con Villarreal y el manager de las bandas de rock para repartir la recaudación.
En "Cemento" hacían "los números" en la cocina, que era un lugar de paso obligado para ir al baño. Por ello ingresó a dicho recinto en varias ocasiones en las que se estaban realizando las reuniones aludidas.
Específicamente, indicó que no vio cuando "cerraron números con Callejeros".
Añadió que las liquidaciones con la banda se hacían una hora y media antes del final del show y que en "Cromañón", como había una oficina aparte, nunca observó cuando "cerraban las cuentas".
En la maqueta virtual ubicó a la oficina aludida a un costado del pasillo situado a la derecha del local -visto desde el exterior- y de las puertas cine.
Relató que entregaba la recaudación correspondiente a las barras, kiosco y guardarropas de "Cromañón" a su tío, sin que intervenga en ello el representante de la banda.
Además, explicó que a pedido de su tío concurría a "Cemento" para atender la barra y que en general asistió en más oportunidades como espectador.
En "Cromañón" ayudaba en las barras o el kiosco y el guardarropas. Las tareas se las asignaba su tío y, atento la relación familiar que los unía, no recibía dinero a cambio.
Sostuvo que cuando llegaba al salón se metía directamente en la barra y que por ello desconoce si había entradas o salidas distintas a las existentes en el frente del establecimiento.
Precisó que los baños para el público estaban arriba y que había otros dos para el personal del local y para los músicos. Uno estaba cerca de la oficina y el otro dentro de las boleterías.
Respecto a la presencia policial, sostuvo que uno o dos patrulleros se estacionaban en la esquina de la plaza cuando se presentaban bandas de rock "grandes".
Por el contrario, nunca vio personal policial en el interior del establecimiento.
El día del hecho funcionaron las tres barras, en las que vendían gaseosas, cerveza y otras bebidas alcohólicas.
Estas últimas bebidas sólo se expendían a los mayores de edad, sin que fuera costumbre del local requerir documentos a los clientes para efectuar dichas ventas.
En las barras no había seguridad y los que atendían cuidaban que nadie se robe nada.
El 30 de diciembre su primo "Omarcito" atendió la barra situada en el piso superior; en la de atrás estaba su "viejo", junto a "Rosita" y "He-Man". Dijo ignorar quién se hallaba en la de la izquierda (la que está más cerca del escenario).
Agregó que nunca conoció los camarines de "Cromañón" y que el 31 de marzo de 2004 asistió a su inauguración como invitado.
Puntualizó que dicho día el local no estuvo abierto al público, dado que se realizó una reunión para gente allegada y su tío hizo payasadas "tipo teatro".
Afirmó que no conocía de antes el local y que no le comentaron que se hayan efectuado reformas antes de la inauguración.
Asimismo, sostuvo que Mario tenía llaves de la puerta de "Cromañón" y en la semana se ocupaba de recibir las gaseosas, la cerveza y de pagarles a los proveedores.
Además ayudaba en la barra, atendía el kiosco y en los festivales se encargaba de controlar a la banda y de observar que no haya "lío", tanto adentro como afuera del local.
Al grupo "Callejeros" los vio por primera vez en "Cemento", ante un público de no más de quinientas personas.
Por otra parte, expresó que conoce a Argañaraz y a Fontanet pero que no tuvo relación con ellos.
Asimismo, indicó que no vio a Argañaraz en las reuniones que realizaban Raúl y Omar.
Respecto a lo sucedido el 30 de diciembre de 2004, relató que llegó a "Cromañón" a las 21.00 horas y que había muchísima gente.
En dicha ocasión habló con sus padres, con sus primos y estuvo con "Rosita" -empleada de "Cemento" y "Cromañón", que se encargaba de las gaseosas, la cerveza y del guardarropa-, "He-Man" y Albornoz.
Asimismo, entraba y salía del local para observar si se armaba "lío".
No recuerda si el 29 o el 30 de diciembre Argañaraz le dijo que con la realización de los recitales de "Callejeros" le estaban dando una mano a su tío para que empiece mejor el año, porque sabían que la banda tenía "otro tipo de convocatoria".
Luego de ello, cuando aún no se había presentado la banda soporte, el manager hizo pasar gratis y sin ser revisados a tres personas que estaban con el torso desnudo y no tenían plata para pagar. Los acompañó hasta la puerta y dijo "estos chicos pasan".
En la entrada, los concurrentes debían hacer una fila de ingreso y la gente de control los palpaba y les revisaba las zapatillas.
El control sobre el público fue exhaustivo, meticuloso y estricto. Había personal de seguridad femenino y los días anteriores palparon dos o tres veces a los asistentes.
Aseveró que pese a haber entrado y salido del local en varias oportunidades no fue sometido a ninguna revisación porque lo conocían de vista o imaginaban que trabajaba allí, por haber saludado a Raúl Villarreal o a otro integrante del personal del boliche.
A las 22:50 horas Omar Emir le dijo que estaban "dando puerta en Cemento" y se fue para allí, sin alcanzar a ver a ninguna de las dos bandas.
En dicho momento todas las puertas de "Cromañón" estaban abiertas, pero no recuerda si seguía ingresando público.
Afirmó que el 29 y el 30 de diciembre de 2004 la seguridad estaba a cargo de "Callejeros" y el personal tenía una pechera con la inscripción del nombre de la banda.
Dijo desconocer quién los dirigía y que cuando habla de seguridad se refiere a tomar las medidas necesarias para cuidar a la gente, evitar peleas y de controlar a los asistentes de manera previa a su ingreso. Añadió que no sabe si el personal de seguridad debía ingresar al local.
Ignoró a quién se reportaba el personal de seguridad que prestó servicios el día del hecho ni quien les pagaba y coordinaba.
Precisó que el 29 y el 30 de diciembre de 2004 concurrió el mismo personal de seguridad, que constituían un grupo de quince o veinte personas.
Explicó que en los casos en que había mucho personal de seguridad sabía que se trataba de empleados que traía la banda.
Puntualizó que desconoce quien era responsable de la seguridad cuando la banda no era importante, dado que nunca preguntó tal cuestión.
Resaltó que en la mayoría de los shows de "Callejeros" el público usaba fuegos artificiales.
Nunca observó que se reparta pirotecnia en un recital e ignora cómo entraban dichos elementos al salón.
Señaló que en una oportunidad suspendieron por unos minutos un recital -no recordó de qué banda- porque el humo proveniente de la pólvora de artificio no permitía ver el espectáculo.
Volviendo al día del hecho, expuso que a las 23:15 horas recibió un llamado telefónico de una mujer con voz ronca, a quien no pudo identificar, quien le avisó que en "Cromañón" se había producido un accidente.
Ante ello le comunicó a Mario que se iba a "Cromañón" y emprendió el regreso a bordo de un taxi.
Dos cuadras antes de arribar al lugar ya no había acceso al tránsito vehicular. Ello le dio una pauta de la magnitud del "problema" y una vez que arribó a las inmediaciones del local, se percató que la situación era caótica.
Refirió que las puertas cine estaban siempre abiertas y que al regresar todas la puertas (inclusive las puertas principales y la situada a su derecha) se encontraban de esa manera.
En la puerta principal, cuando habrían transcurrido unos veinte minutos del inicio del incendio, observó que Argañaraz estaba desesperado porque no encontraba a "Pato".
Entró por la puerta de la derecha y después de atravesar el pasillo accedió a la zona de las puertas cine.
Allí lo encontró a su tío parado sobre el lado derecho -visto desde el exterior- de las puertas referidas. Miraba hacia adentro del recinto y le manifestó que había visto a uno de sus primos pero no al otro. También le preguntó por su padre.
A su tío lo habían operado recientemente del pie -cree que del dedo "gordo"- y no podía pisar bien.
Hasta la zona de las puertas cine el acceso era fácil pero se dificultaba avanzar por detrás de dichas puertas.
La gente entraba y salía con remeras sobre la cabeza y todos estaban "negros". La situación era desbordante y adentro del local no se veía absolutamente nada, había como una "cortina de humo negro" y se escuChabán gritos.
Entró a buscar a su "viejo" y a su primo y se topó con unos chicos que no reaccionaban. Sacudió a uno de ellos hasta que se reanimó y pudo salir. Como no veía nada decidió retirarse. Omar seguía en el mismo lugar en que lo encontró anteriormente. Estaba preocupado y buscaba a "Omarcito".
Luego se cruzó con su primo "Frank", que estaba buscando a su novia. Todo era trágico.
Después ubicaron a la novia de su primo y emprendieron la búsqueda de "Omarcito", que trabajaba en la barra de arriba, donde había más humo y la dificultad para salir era mayor.
Luego de media hora llamó a su esposa y le comentó lo que estaban viviendo.
Reingresó al establecimiento y al salir percibió que en la puerta había "como unos bomberos especializados".
Su vestimenta era parecida a la de la policía y llevaban una capa para el "oxígeno". Ya habían pasado unas dos horas desde el inicio del siniestro y les dijo: "ahora llegan pedazos de hijos de puta", "no podían venir antes".
Un poco más tarde "la cortina de humo" del interior del salón se había disipado y había una visibilidad de tres o cuatro metros. La luz de emergencia iluminaba un poco y pudo ver la barra. Era como un día de neblina.
Su idea era sacar agua para ofrecérsela a la gente. Notó que había unos chicos "en cuero", tomando cerveza y riéndose, "como diciendo vamos a robar todo y a tomar cerveza".
Media hora más tarde apareció "Omarcito" y se calmaron un poco.
Sus dos primos estaban afectados por el humo y junto a ellos comenzó a colaborar para que los concurrentes que lograban salir del local sean atendidos en las ambulancias.
Advirtió que personal de la Cruz Roja le daba oxigeno a los que se encontraban afectados por el humo y que en las puertas principales "Pato" estaba cooperando con las tareas de rescate.
El operativo de salvamento y asistencia estaba muy mal organizado del lado de la calle Jean Jaures. Numerosas personas se acercaron al lugar para prestar ayuda, inclusive muchas que no habían asistido al boliche.
Afuera visualizó que un chico agitaba una bandera grande, como haciendo señas. Le pareció una conducta que estaba fuera del contexto de caos que se estaba viviendo.
En un momento se encontraron en la esquina de B. Mitre y J. Jaures con sus tíos. "Omarcito" estaba muy afectado, escupía sangre y una sustancia negra.
Allí un grupo de cinco concurrentes gritó durante diez minutos "quemamos Cromañón", al tiempo que agitaban unas banderas "tipo barra brava".
Le pareció una locura. Se indignó y se espantó, pero no comunicó el hecho a la policía porque no se le ocurrió.
Luego se fueron del lugar y se encontraron con Omar en la puerta del local -del lado de afuera-. En ese momento estaba contribuyendo a evacuar el establecimmiento.
Le comentaron que "Omarcito" estaba intoxicado y les dijo que lo lleven a la clínica.
El caos continuaba y los que ayudaban tendrían entre veinte y treinta y cinco años.
Luego de unos 20 minutos acompañó a sus primos y a la novia de uno de ellos al sanatorio "Providencia". "Omarcito" quedó hospitalizado y al día siguiente lo internaron en la clínica "Maipú".
A preguntas de las partes, respondió que no sabía quién estaba a cargo de las llaves del local y que desconocía qué había en el primer piso -donde se encuentra la cabina de sonido-, dado que nunca observó que sea utilizado dicho sector.
Por último, afirmó que los eventos denominados "Rockmañón" se trataban de fiestas bailables, donde no tocaban grupos musicales.
En ocasión de declarar, Amelia Esperanza Ramella relató que el día 30 del mes de diciembre del año 2004 arribó a las proximidades de "República Cromañón" a las 18.00 horas aproximadamente, junto con sus dos hijas Cinthia y Gabriela Borrás.
En el lugar había dos personas que vestían ropa de la banda "Callejeros", quienes tenían las manos vendadas, y no dejaban que sus hijas se sentaran en la vereda de enfrente. Esos sujetos le indicaron que se ubicara contra la pared en la fila de mujeres, ya que los hombres debían aguardar en la vereda de enfrente.
Refirió que mientras estuvo en el exterior advirtió que pasó por la puerta un patrullero y, asimismo, recordó que aún transitaban colectivos por la calle.
Expresó que el hall de ingreso era semejante a un laberinto, puesto que había unas mesas previo a llegar a las puertas que daban al salón. En ese sitio le revisaron el bolso a su hija Gabriela y le hicieron quitarse las zapatillas, tras lo cual ingresó.
Refirió que sus hijas se ubicaron en la planta baja, con la expresa recomendación de quedarse cerca de la puerta, mientras que ella se dirigió hacia el piso superior, donde permaneció parada próxima a la barra hablando con una joven.
En ese contexto advirtió que había mucha gente y hacía calor, además, vio niños en el lugar. Sobre ese aspecto señaló que la persona con la que conversaba le comentó que muchas jóvenes llevaban a sus hijos pequeños porque había quienes los cuidaran.
En un momento, un sujeto que vestía una remera de color negra le dijo a uno de los asistentes que quitara una bandera que colgaba del piso superior, puesto que tapaba el único ventilador que había en el lugar.
Asimismo, sostuvo que por detrás de donde se hallaba ubicada un grupo de jóvenes encendieron la primer bengala y la arrojaron hacia el centro del salón. Le comentaron en ese instante que en una ocasión el local se había incendiado debido a la pirotecnia, habiéndose apagado el fuego con el contenido de los vasos que el tenía el público.
Expuso que se inició la presentación del grupo "Ojos Locos", momento en el cual sus hijas subieron a donde ella se encontraba ubicada y Gabriela le pidió dinero para comprarse una gaseosa.
Seguidamente, un hombre de cabello canoso se dirigió a los asistentes solicitando que no utilizaran pirotecnia porque había 6.000 personas en el lugar y una sola salida, de modo que si se incendiaba podía ocurrir lo mismo que en Paraguay. La joven que estaba a su lado le hizo saber que ese sujeto era Omar Chabán.
A continuación sus hijas descendieron a la planta baja y comenzó el show de "Callejeros", oportunidad en la cual el cantante de la banda preguntó al público si se iban a portar bien.
Se escuchó una bomba de estruendo, luego de lo cual observó que un elemento impactaba contra una columna y vio una mecha de fuego. Frente a ello gritó que debían correr, no obstante, hizo dos pasos y todo se oscureció.
Refirió que pese al corte de luz continuó descendiendo. En la planta baja se topó con muchas personas, era muy dificultoso respirar en ese ambiente, y los jóvenes se desvanecían.
Relató que quedó atrapada contra la valla de la cabina de sonido, todos la saltaban pero ella no podía, por lo que sintió que se moría allí. Sin embargo, tomó la remera de un joven que la arrastró hacia una salida.
Apenas llegó al exterior ingresó en un hotel, donde pidió que llamaran a los bomberos.
Tras ello observó como un grupo de jóvenes sacaba a su hija Gabriela del interior del local, a quien luego de reanimarla se la llevaron en ambulancia.
Refirió que continuó buscando a su otra hija hasta que la halló. Cinthia le explicó que salía junto a Gabriela, cuando esta última regresó a buscar a la compareciente pues creyó que aún estaba adentro del local.
Arribó un carro de asalto al lugar, a cuyos tripulantes les solicitó un teléfono para hacer una llamada, mas no se lo facilitaron. Finalmente, se comunicó con su marido desde una cabina, a quien le hizo saber que a Gabriela la habían llevado al Hospital Fernández.
Por último, explicó que no halló a su hija en el nosocomio antes mencionado sino que, finalmente, estaba internada en el Hospital Ramos Mejía, donde permaneció en terapia intensiva hasta que falleció.
Por su parte, Paula Gisella Pérez relató que tanto a Omar Chabán como a Raúl Villarreal los conoce porque era asidua concurrente del boliche "Cemento".
En ese sentido, refirió que el último de los nombrados generalmente estaba en la puerta del local, por lo que cuando no llegaba a juntar el dinero para adquirir la entrada hablaba con aquél para que la dejara pasar. En esos casos, por ejemplo en el recital que "Los Gardelitos" llevó a cabo en "República Cromañón", no le daba una entrada sino que simplemente ingresaba a cambio de la entrega del dinero que había logrado recaudar.
Respecto a la revisión por parte de personal de seguridad, señaló que cuando compraba la entrada siempre la controlaban, aunque más no sea por encima; por el contrario, en los supuestos en los que Villarreal le permitía el acceso no era revisada.
Explicó que concurrió a las presentaciones que el grupo "Callejeros" llevó a cabo en "República Cromañón" los días 28, 29 y 30 del mes de diciembre del año 2004. Con relación a ellos indicó que en los dos primeros shows fue estrictamente revisada, pero en el caso de la última fecha no logró ingresar al recinto ya que el incendio se desató cuando se hallaba en la puerta.
Expuso que esa última noche, mientras estaba afuera del local, advirtió que la puerta del hall donde están ubicadas las boleterías se hallaba cerrada, permaneciendo abierta sólo una puerta más pequeña. A ese sitio se acercó un amigo para darle una entrada, ocasión en la cual se agolpó mucha gente en el lugar.
Seguidamente, señaló que una persona abrió el portón que daba a las boleterías y por ese lugar comenzó a salir el público, observando que en ese instante se cortó la luz en el salón.
Refirió que esa noche no vio a Raúl Villarreal, sólo recordando haber observado a Omar Chabán retirándose mientras un joven lo insultaba.
Explicó que durante las presentaciones de los días 28 y 29 de diciembre había una mesa ubicada a mitad del hall, hacia el lado izquierdo.
Con relación al personal de seguridad refirió que conocía a quienes se encargaban de esa función, puesto que los había visto tanto en "República Cromañón" como en "Cemento". Agrego que aquellos también estuvieron en el "Quilmes Rock" y en recitales de "Los Piojos" y "Las Pelotas".
A preguntas que le formularon las partes en cuanto al uso de pirotecnia, respondió que en todos los sitios en donde se hacían espectáculos de rock accionaban bengalas, tres tiros y candelas, mencionando como ejemplo sitios como "Cemento", "Excursionistas", "Luna Park" y "El Marquee".
Sin perjuicio de ello, manifestó desconocer la forma en que los asistentes ingresaban el material pirotécnico.
Relató que conoce a los grupos "El fondo no fisura" y "La familia piojosa", incluso sostuvo que pertenecía a este último, cuyos integrantes solían llevar pirotecnia a los shows. Sin embargo, señaló que una noche en "El Hangar" se pelearon, aunque desconoció el motivo por lo que ello sucedió.
Sostuvo que conoce a Lorenzo, apodado "Lolo", por haberlo visto llevando a cabo tareas de seguridad en recitales a los que ingresaba con el objeto de vender remeras. Respecto de esta persona refirió que lo vio la noche del hecho con una pierna lastimada, pero no pudo precisar si estaba allí trabajando o como simple espectador.
Más allá de lo expuesto, tras una lectura que llevaron a cabo las partes, recordó que la noche del siniestro "Lolo" se encontraba en el corredor amarillo cortando tickets, aunque aclaró que no cumplía tareas de seguridad como lo hacía usualmente sino que sólo colaboraba con sus compañeros.
Manifestó que no viajaba al interior a ver al grupo "Callejeros", habiendo concurrido a las presentaciones que la banda hizo en "República Cromañón" y "Cemento". En ese contexto, recordó que Patricio Fontanet pedía que no tiraran bengalas puesto que no podía respirar por el humo, pero el público continuaba haciéndolo de todas formas.
Dijo que en los recitales de los días 28 y 29 de diciembre de 2004 Omar Chabán pidió a los concurrentes que no encendieran bengalas, puesto que el lugar podía prenderse fuego como en Paraguay. Refirió, asimismo, que jamás había escuchado una advertencia de esas características en "Cemento".
Por último, señaló que en la esquina del local había personal policial, pero no supo precisar si controlaba la puerta de "República Cromañón" o simplemente la bailanta ubicada en la zona.
Fue convocado a declarar en el juicio Ezequiel Gerardo Carrizo, quien refirió haber concurrido al local "República Cromañón" el día 30 de diciembre del año 2004, junto con dos amigos de nombre Alejandro y Mario.
Relató que era la primera vez que asistía a ese local y que iba a ver a "Callejeros". Sobre esto último dijo que no era seguidor de ese grupo y que decidió ir al recital porque acostumbraba con sus amigos a concurrir a musicales de rock con motivo de fin de año.
Indicó que arribaron a las inmediaciones del lugar cerca de las 20 hs y permanecieron un rato en la vereda. Allí, personal de seguridad que estaba identificado con remeras negras con inscripciones de color amarillo, les hizo formar una fila enfrente de la puerta del boliche para sacar las entradas. Al respecto aclaró que hacían pasar a la gente en grupos para obtener los tickets en el sector de boleterías. Agregó que cuando estaba afuera del boliche escuchó pirotecnia.
Refirió que una vez que sacó su entrada tuvo que formar otra fila para acceder al local. Esta vez el acceso se efectuaba por el corredor de color amarillo -así lo marcó en la maqueta virtual-.
Señaló que antes de ingresar fue revisado por personas que estaban vestidas con remeras similares a las que tenían los sujetos que le hicieron formar la fila. Sobre la revisación dijo que no fue muy exhaustiva, tuvo que abrir su mochila y sacarse las zapatillas. Algunas personas tenían muchas cosas en las mochilas, como por ejemplo banderas, y eran revisados mas intensamente. Eran elegidos al azar para ser inspeccionados más profundamente porque estaban sobre la hora del recital. No observó que se secuestrara pirotecnia.
Manifestó que una vez dentro del salón se dirigió junto a sus amigos a la barra ubicada en el fondo del local para tomar una cerveza. Dijo que hacía mucho calor y había mucha gente, tanta como dentro de "un colectivo en hora pico".
Cuando empezó el recital de "Callejeros" vio que había gente arrojando elementos de pirotecnia, puntualmente aquellos que son "finitos" y lanzan luces de colores hacia arriba. Aclaró que no prestó mucha atención porque "estaba en la suya" y además se encontraba bajo los efectos de la marihuana. Refirió que no se encontraba "en sus cinco sentidos". Uno de sus amigos fue hacia el escenario y el otro se quedó con él en la barra.
De todos modos en cierto momento pudo observar que en el techo se formaba una especie de "medialuna" que se iba abriendo como cuando se quema un papel. Dijo que vio una aureola dorada y que el fuego se inició en el techo, cerca de la segunda escalera -así lo señaló en la maqueta virtual-.
Indicó que de repente alguien dijo "corran" y que sintió una "estampida". La gente lo llevó hacia un kiosco ubicado dentro del salón. Allí sintió como que algo se rompía y se cayó arriba de muchas personas y otras lo hicieron encima suyo. Para ese momento se había cortado la luz; aclaró que antes de ello la banda dejó de tocar.
Resaltó que la presión de la gente era asfixiante y que sentía el humo en la cara. Quedó allí atrapado, hasta que en un momento pudo liberarse y junto con otro muchacho salieron arrastrando a otra persona.
Una vez afuera del local advirtió que le sangraba la mano. Dijo que fue hacia una puerta que daba a un estacionamiento y allí vio que la gente trataba de abrir un portón de donde emanaba humo y se veían las manos de las personas atrapadas dentro del local.
Leído que le fue un pasaje de su declaración prestada en la instrucción, recordó que antes del inicio del incendio había visto un muchacho acompañado con dos jóvenes más que sacaba una "bengala cien fuegos" de las que tiran luces de colores. Que respecto de ese chico sólo tiene una imagen y lo puede describir como morocho de pelo corto. Aclaró que nunca hizo un identikit y que no recuerda su rostro.
Fue convocado a debate Eibon Nicolás Da Rosa Medero, quien refirió que luego de acaecido el siniestro del 30 de diciembre del año 2004, fue solicitada su colaboración para oficiar como testigo del secuestro de un trozo del techo del local "República Cromañón".
Sobre este punto dijo que por ese entonces trabajaba en la zona del abasto y siempre pasaba por las inmediaciones del boliche mencionado. Allí fue detenido, le pidieron el documento y le explicaron que debía salir de testigo para una pericia. Recordó que las personas encargadas de la diligencia extrajeron un trozo de "guata" del centro del salón.
Indicó que al local lo conocía desde hacía tiempo cuando era un boliche llamado "El Reventón" porque él vivía en esa zona. En esa época, el lugar tenía unas maquetas en el techo, como por ejemplo un muñeco de un dinosaurio, las cuales no se encontraban cuando comenzó a funcionar "Cromañón".
Cuando todavía era local de baile se ingresaba por el sector de boleterías y se salía por el corredor de color amarillo -conforme lo marcó en la maqueta virtual-. De todos modos, dijo que había un solo acceso de entrada y salida.
Para ese entonces al lugar se iba a bailar y se presentaban grupos de cumbia. El público era distinto, pues no usaba pirotecnia dentro del local ni llevaba banderas como se hace en los recitales de rock.
Señaló que en los conciertos de rock era habitual la utilización de bengalas o petardos, tanto en lugares abiertos como cerrados.
Explicó que él también concurrió al local cuando ya funcionaba "República Cromañón" y que asistió al lugar el día 25 de diciembre de 2004 cuando se presentó la banda "La 25".
Esa noche se produjo un incendio generado por una bengala o un petardo. Aclaró que el foco de fuego se inició en el techo a la altura de la columna situada cerca de la segunda escalera.
Señaló que él estaba ubicado a la derecha de la consola de sonido y que vio cómo el incendio fue apagado por una persona del público con una manguera. Refirió que previamente otras personas -tanto desde arriba como desde abajo- trataron de extinguirlo accionando unos matafuegos, más estos no funcionaban o estaban descargados.
Luego de acaecido el incendio, desde la cabina de sonido apareció una persona diciendo que todos eran unos inconcientes, que eran unos "boludos" y que se iban a morir. La gente reaccionó insultándolo. Cuando el público se calmó, esa misma persona habló de nuevo diciendo que los esperaba el día 30 de diciembre en el local para despedir el año.
Aclaró que en ese momento no sabía quien era ese sujeto y que luego de la tragedia tomó conocimiento de que se trataba de Omar Chabán.
Indicó que pasado el incidente el espectáculo se reanudó normalmente y que esa noche se pudo acceder a la manguera porque no había tanta gente como la noche de la tragedia. Aclaró que esto lo sabe porque un amigo suyo de nombre Gonzalo Gabriel Mendez que concurrió el día 30 le comentó acerca de la cantidad de público y porque además lo escuchó en los medios.
Por otra parte dijo no recordar si el día 25 de diciembre fue revisado antes de ingresar como así tampoco cuál era el estado de las puertas de acceso al local. Agregó que esa noche la luz no se cortó en ningún momento.
En otro aspecto, se le dio lectura a ciertos pasajes de su declaración prestada durante la instrucción de la cual se desprende que durante el recital de la banda "La 25" se produjeron dos focos de fuego.
En primer término se dio lectura a un tramo del que surge que el primer foco fue apagado por la gente del lugar y por el propio Chabán, quienes le tiraban cajones de cerveza y lo controlaban a "banderazos". Ante ello, dijo que fue efectivamente así.
Se leyó el pasaje de la declaración del cual se desprende que luego de extinguido el primer foco, "La 25" empezó a tocar y sin que pase un solo tema comenzaron otra vez a tirar bengalas y tres tiros y se incendió la parte cercana al escenario en donde no hay media sombra sino espuma y guata. Que ante ello la banda dejó de tocar y alguien agarró la manguera y lo apagó. Terminada la lectura, el testigo dijo que efectivamente así sucedió.
Finalmente, aclaró que luego de ocurrido esto, la pirotecnia duró dos o tres temas y todo siguió con normalidad.
Convocado a prestar declaración en la audiencia de debate, Juan Carlos Rojas expresó que se dedica a la fabricación y comercialización de afiches.
Precisó que los afiches los comercializaba en los barrios de "Constitución" y "Once" y en los recitales de las bandas de rock.
A Chabán lo conoce de vista, dado que lo veía en "Cemento", donde vendía su mercadería.
Recordó que en el 2001, en un recital que se realizó en la ciudad de Cosquín, Villarreal estaba vendiendo remeras de "La 25" y mutuamente se obsequiaron los productos que estaban comerciando. Aclaró que luego de ello no volvió a tener relación con el nombrado.
Expuso que el 28 de diciembre Villarreal estaba vestido con una remera negra y que prestaba servicios de seguridad.
No recordó que su vestimenta tuviera una inscripción como las que llevaban los que integraban el personal de seguridad del local. Añadió que desconocía quién los contrataba y que vestían de negro.
En los recitales de "Callejeros" del mes de diciembre de 2004, sólo lo vio el día 28 en la puerta principal. En dicha oportunidad, conversó con su esposa, a quien le ofreció ingresar gratis a "Cromañón".
Explicó que en la puerta del establecimiento siempre había un Ford Falcon de color rojo con personal policial uniformado en su interior.
A dicho rodado lo observó el 28 y el 29 de diciembre 2004, pero no al día siguiente.
El día del hecho, sobre la calle Bartolomé Mitre, casi llegando a Ecuador, había un camión del Cuerpo de Infantería y en la vereda de enfrente los grupos de seguidores "La familia piojosa" y "Bajo fondo" se estaban organizando para ingresar al boliche.
Afirmó que viajó con dichos grupos a "Córdoba" y que en alguna oportunidad les ofició de asador. Agregó que en el micro que los transportó hasta la provincia aludida llevaba la mercadería que vendía en los recitales.
Las agrupaciones se fueron formando a medida que crecía la banda y se disputaban el liderazgo de los seguidores.
Manifestó que "Ariel" y "Seba" integraban el grupo "La familia piojosa" y que todos tomaban cerveza en los alrededores del local.
Refirió que las agrupaciones habían tenido enfrentamientos en los conciertos de "Liniers" y de "Obras y que el día del hecho "los chicos" le comentaron que todos planeaban ir a "Villa Gessell" y que habían pactado no pelearse.
Los días 28 y 29 de diciembre el personal de seguridad separaba a los hombres y a las mujeres y formaban dos filas de ingreso. Las damas hacían la cola para el lado de la plaza y los varones en el sentido contrario.
El día 30 de dicho mes el personal de seguridad estaba en la vereda y el tránsito estaba cortado porque había mucho público en la calle.
Aclaró que las filas de ingreso no estaban bien organizadas y que le comentaron que las chicas podían ingresar al local dándole un "piquito" a Villarreal o a "Claudio", quien integraba la seguridad del lugar.
Ese día fue a "Cromañón" con su esposa -Patricia Morales- y un grupo de colaboradores de seis o siete personas. Tenían la intención de ver el recital y vender los afiches a la finalización del show.
Mientras preparaban los afiches, el público entraba al local; cuando terminaron de armar la mercadería, su señora fue a guardarla al auto.
En dicho momento se acercó al local para averiguar cómo podían ingresar, atento que no tenían entradas.
Estaba en el borde del umbral del local y quería ver si alguien les regalaba una entrada. Tocaba "Ojos Locos" y faltaban unos quince minutos para que se inicie el concierto de "Callejeros".
De pronto vio que los chicos que integraban los grupos de seguidores antes aludidos se aproximaron al boliche y que luego de repartirse unas varillas plásticas que usaban para armar las banderas ingresaron en forma masiva sin presentar las entradas.
Refirió que fueron unas ochenta personas las que avanzaron hacia el frente del local y que la fila de ingresó se desarmó.
Asimismo, indicó que sólo algunos tenían entradas y que otros chicos aprovecharon la situación para infiltrarse en la multitud e ingresar al local.
Precisó que dos chicos que venían con un bolso celeste o gris y una bandera argentina fueron abordados por una persona de seguridad que los revisó y les abrió bolso. Al detectar que llevaban "unas cajas de tres tiros y de multicolores", abrió sus manos y dijo "qué hacés".
Uno de los chicos soltó el bolso y el otro lo agarró y entró al local.
Luego de ello el hombre de seguridad desapareció del lugar. En dicho instante fue hasta una de las denominadas puertas cine y comprobó que estaba cerrada. Se desplazó hacia la derecha y al abrir una de las puertas referidas salió una masa de humo y se retiró para avisarle a su esposa que era imposible entrar.
Acto seguido, salió una señora que estaba con sus brazos quemados acompañada por su hija que tenían quemaduras en la espalda. De repente empezó a salir mucha gente, que gritaba: "no saben lo que está pasando".
En ese momento se hicieron presentes los integrantes del Cuerpo de Infantería y empezaron a golpear a los concurrentes porque creían que querían entrar sin pagar.
Luego, cuando se dieron cuenta de que ocurría "algo", fueron a dejar sus cascos y sus bastones al "camión".
Sin perjuicio de ello, relató que con posterioridad a que ingresen los chicos en forma masiva, fue a buscar a su esposa para entrar al local durante el intervalo.
Dijo haber entrado por las puertas cine y que nadie lo controló.
Sostuvo que en el salón había mucho humo y que al comenzar a tocar "Callejeros" salió espantado del lugar porque se ahogaba.
Respecto a las tareas de rescate, señaló que las ambulancias tardaron entre quince y veinte minutos en llegar y que resultaron escasas para la cantidad de gente que las precisaba.
Asimismo, dijo que en primer lugar vio que dos policías y dos bomberos, socorrían a los que estaban afectados por el siniestro.
Refirió que los policías estaban en el lugar con anterioridad y que desconoce cómo llegaron los bomberos.
Además, precisó que a la izquierda de las puertas principales -vistas desde el exterior- había un portón que se hallaba cerrado y que los bomberos utilizaron "picos" y una amoladora para derribarlo.
Explicó que cuando el portón se cayó del local salieron muchas personas.
Finalmente, indicó que trató de organizar las tareas de rescate y que, sin éxito, pidió ayuda a los taxistas que estaban en plaza "Once".
Convocado a prestar declaración en la audiencia de debate, Marcelo Boscoso expresó que el 29 de diciembre de 2004 concurrió a "Cromañón" para ver a "Los Garfios".
Precisó que la banda mencionada es de "Campana" y que es amigo de sus integrantes.
Agregó que los llevó en su camioneta hasta el local y que publicó un artículo periodístico sobre su actuación en "Cromañón", en el que refirió que la presentación había sido "una fiesta".
Explicó que el grupo musical se formó hace quince años y siempre tocó en clubes de escasas dimensiones.
Recordó que a partir de una invitación de "Los Garfios", "Callejeros" se presentó en "Campana" en el año 2000 y desde dicho momento las bandas quedaron relacionadas.
Sostuvo que Andrés Carrera, integrante de "Los Garfios", mantenía contacto con uno de los músicos de "Callejeros".
Volviendo al día 29 de diciembre, manifestó que llegaron a las 18 horas aproximadamente y previo a ser palpados por el personal de seguridad, que lucía unas pecheras, entraron por las puertas principales.
El local no estaba abierto al público pero había dos o tres personas que estaban esperándolos.
Dijo no poder precisar si el personal de seguridad era del boliche o había sido contratado por "Callejeros".
Puntualizó que el grupo de "Campana" no llevó personal de seguridad y que en algunas oportunidades contratan una o dos personas para cuidar la puerta.
Una vez que ingresaron se quedaron en el salón principal y empezaron a armar los equipos.
Afirmó que a pesar de que en el salón y en el sector VIP había ventiladores, sintió calor.
Aseveró que en el recital de "Los Garfios" había poco público y que durante su desarrollo se utilizó pirotecnia.
Aclaró que en todos los conciertos de rock los espectadores tiran bengalas y en mayor cantidad en lugares abiertos.
Continuando el relato de lo sucedido el día 29 de diciembre, expuso que al finalizar la presentación de la banda soporte los organizadores los invitaron a comer pizza en los camarines.
Allí estaban los integrantes de la banda, el fotógrafo, apodado "El Profe" y uno o dos amigos de "Campana". Agregó que en un momento Fontanet pasó a saludar.
Posteriormente les dieron unas cintas amarillas que les permitían acceder al sector VIP. En el acceso a dicho lugar había una persona de control que impedía el ingreso del público.
Antes de que empiece el show de "Callejeros" hubo un monólogo de Chabán, en el que realizó una advertencia muy clara de los peligros de encender bengalas. Incluso le dijo al público que "las bengalas son vergas" y que si la agarraban con la mano "son putos".
El auditorio le respondió cantándole "cortá el discurso, la puta que te parió".
Al momento de iniciarse el recital de "Callejeros" el salón estaba lleno, al igual que en otros espectáculos musicales que presenció.
Explicó que los espectadores podían moverse y que el uso de pirotecnia se incrementó en gran medida durante el desarrollo del concierto.
Al finalizar el evento el público abandonó el recinto en aproximadamente diez minutos. Luego de ello, retiraron los equipos por las puertas principales.
A preguntas de las partes, respondió que no vio carteles indicadores y que en la planta principal un vallado impedía el paso del público al escenario.
Añadió que los músicos accedían a dicho lugar abriendo una de las vallas del costado derecho.
Por último, señaló que no vio pirotecnia en los camarines.
Fue convocado a prestar declaración en el debate Daniel Arturo Coria, quien, en primer lugar, dijo conocer a los imputados Omar Chabán y Raúl Villarreal por haber trabajado en los boliches "Cemento" y "Cromañón". Que también conoce a los integrantes del grupo "Callejeros" por motivos laborales.
Explicó que él se desempeñaba como "control" y que realizaba tareas para "Callejeros" y para otras bandas en "Cemento" y "Cromañón" desde el año 2002 aproximadamente.
Dijo que trabajaba en forma autónoma y que el control que efectuada dependía del lugar donde lo desarrollaba. A veces tenía que estar con los invitados en las plateas, otras en el ingreso al boliche, etc.
Refirió que cuando trabajó en "Cromañón" a él lo contrató Lorenzo Bussi y que en esas ocasiones no tuvo contacto directo con Omar Chabán. De todos modos, no sabe quien contrató al nombrado Bussi para desempeñarse en ese local.
Respecto de Villarreal dijo que era el encargado de los boliches "Cemento" y "Cromañón". En tal sentido, expuso que cuando ellos llegaban a dichos locales, el nombrado Villarreal le decía a Bussi qué era lo que ellos tenían que hacer, dónde se tenían que armar las filas o cuándo debían abrirse las puertas.
Manifestó que en "Cromañón" trabajó en un recital de "Jóvenes Pordioseros" -no pudo precisar la fecha- y en los tres recitales de "Callejeros" de fin de año. En todas esas ocasiones, su tarea consistió en ubicarse en la escalera de acceso al sector VIP, es decir, en el interior del local; por esta razón no vio si Bussi o Villarreal supervisaban durante el show al resto del personal de control.
Señaló que a Lorenzo Bussi lo conoció por motivos laborales, mas precisamente en ocasión de trabajar en el marco de un recital del cantante Diego Torres. A partir de allí cuando Bussi necesitaba personas para trabajar, se comunicaba con él y le preguntaba si podía asistir a determinado evento. Luego de ello Bussi le abonaba por sus servicios la suma de 40 pesos por show, la cual se pagaba al término del espectáculo.
Con relación a los tres recitales de "Callejeros" en "Cromañón" dijo que arribó al lugar cerca de las 17:00 hs. y que fue acompañado por los hermanos Héctor y Horacio Zerpa, por Claudio Ruiz y Carlos Avila, todos pertenecientes al grupo de control coordinado por Lorenzo Bussi.
En la entrada al local, Bussi le explicó cuál era la tarea que debía desarrollar en los tres eventos. Al respecto debía ubicarse, como ya dijera, en la escalera de acceso al VIP para controlar el ingreso de las personas a ese sector. Sólo aquellos que tenían una pulsera que obtenían en las boleterías por estar en lista de invitados podían subir a ese lugar exclusivo.
Sabe que otros de sus compañeros efectuaron el cacheo de los concurrentes, pero no puede precisar de quiénes se trataban, pues él estuvo en el interior del establecimiento.
Explicó que este grupo de control estaba integrado por 30 personas que respondían a "Lolo Bussi", y que dentro de éste había personal masculino y femenino. Sólo conoce a algunos hombres por el apodo, como ser "El Indio" y "El Tucu", no así a las mujeres que participaron.
Expuso que la modalidad de trabajo consistía en recibir instrucciones de Bussi cuando arribaban al lugar donde iban a desempeñar sus tareas. La labor dependía de lo que a Bussi se le decía en el local. De esta manera, el nombrado juntaba al grupo y les decía que le habían dado determinadas indicaciones y eso debían cumplir.
Las personas que integraban el grupo de control -entre ellas el dicente-, se hallaban identificadas con remeras negras con inscripciones que decían "Callejeros" y "Control". Dijo que también había algunas de color blanco.
Respecto de aquella vestimenta, indicó que se la dieron en el local, aunque no pudo precisar qué persona se la entregó -aclaró que debía devolverla al término del último show-. Agregó ya haber utilizado remeras similares cuando tocó "Callejeros" en "Cemento" y en otro recital de la banda que se realizó en un lugar ubicado en la zona de San Justo, Provincia de Buenos Aires. El día que tocó "Jóvenes Pordioseros" no utilizaron esa vestimenta -en esa ocasión también fue contratado por Bussi-.
Con relación al uso de pirotecnia en los espectáculos de "Callejeros" de fin de año, manifestó que los tres días se arrojaron fuegos artificiales. Que el día 28 hubo bastante, el 29 un poco menos y el 30 se produjo el siniestro. Puntualmente, él observó bengalas y escuchó explosiones que pueden haber sido consecuencia del accionar de los denominados "tres tiros".
Destacó que él no recibió ninguna directiva relativa a la pirotecnia, pero resaltó nuevamente que su función consistía en controlar el acceso al VIP, donde había una reja que abría para que pasaran las personas autorizadas.
En otro aspecto, dijo que en el sector VIP los tres días había más o menos la misma cantidad de gente y que no recordaba si estaba lleno. Agregó que no conocía a las personas que se ubicaron en ese lugar.
Expuso que los días 28 y 29 permaneció en el local hasta que los asistentes se retiraron. Respecto de su remuneración, dijo que iba a cobrar todo junto al final del último evento, pero que debido a lo sucedido no percibió dinero alguno.
Puntualmente en referencia a la noche del 30 de diciembre, reiteró que arribó al lugar cerca de las 17:00 hs. y que ya sabía que debía situarse en la escalera del VIP como los días anteriores.
Esa noche, vio a compañeros suyos de control ubicados en las vallas que separaban al escenario del público como así también a otro colega más situado junto a la cabina de sonido. En realidad, dijo que durante los tres eventos había gente allí, aunque no sabe si se trataban de las mismas personas.
También manifestó saber que el lugar tenía sus propios empleados de seguridad, los cuales los autorizaban a ingresar a ellos para comenzar a trabajar.
Continuando con su relato, refirió que antes del comienzo del show de "Callejeros" del 30 de diciembre, Chabán -desde la cabina de sonido- hizo una advertencia sobre el uso de pirotecnia. Al respecto el nombrado les manifestó a los asistentes que "no tiren cohetes porque podía pasar lo de Paraguay". Aclaró el testigo que no recuerda bien las palabras exactas.
Luego de que hablara Chabán, el cantante Patricio Fontanet -desde el escenario-, le pidió a los concurrentes que no tiraran pirotecnia porque el lugar era cerrado.
Agregó que de todos modos el público, como siempre, hizo lo que quiso, y continuó arrojando fuegos de artificio -puntualmente él vio bengalas-.
En tal sentido, explicó que en los recitales la gente siempre hace lo que quiere. Es decir, si alguien le dice a los chicos, por ejemplo, por acá no se puede pasar porque hay cables, "los pibes se mandan igual". En definitiva, todo lo que está prohibido ellos quieren igualmente hacerlo.
Volviendo a la noche del siniestro, dijo que no vio cómo se inició el fuego, pero que de repente sintió cómo las personas comenzaban a descender rápidamente por las escaleras. Allí sí pudo ver que ya había fuego encima suyo.
A raíz del descenso de las personas, en cierto momento, lo pasaron por arriba y cayó rodando. Quedó atrapado entre el público y la luz se cortó. En determinado instante, algunos concurrentes que estaban encima de él pudieron liberarse; esto le permitió egresar del lugar. No pudo recordar bien por cuál de las puertas salió.
Una vez en la calle, un muchacho le arrojó agua con una manguera; se colocó la remera en la cara y volvió a ingresar al local para colaborar con el rescate de las personas que estaban en su interior, entre ellos los hijos de sus conocidos Horacio y Héctor Zerpa.
Refirió que cuando ingresó se topó con mucha gente amontonada en el descanso de la escalera. Dijo que ayudaron a sacar a varios de los concurrentes y luego fueron afuera a tomar un poco de aire. Instantes después volvió a ingresar y junto con un muchacho que tenía una linterna llegó a acceder al sector VIP donde había muchas personas y notó que allí había una puerta cerrada que daba al edificio de al lado.
Por otra parte, recordó que esa noche a Villarreal lo vio cuando llegó al boliche en su interior, pero que no volvió a verlo luego del siniestro. Dijo que tampoco recuerda haber visto a Chabán después del incendio. En lo que respecta a Argañaraz, dijo que tuvo un contacto el día 29 de diciembre cuando éste se le acercó para preguntarle si quería tomar algo porque hacía mucho calor.
En otro aspecto, dijo que no recibió instrucciones en "Cromañón" para casos de emergencia. Que no conocía las entradas y tampoco sabía si el lugar tenía o no salida de emergencia. Agregó haber visto matafuegos, pero aclaró que no sabía cuántos había y que nadie le explicó dónde estaban ubicados. También notó la existencia de la media sombra, la cual estaba siempre y cubría la mitad del techo.
Como no estuvo en el cacheo desconoce los pormenores, pero sabe que sus compañeros tenían la instrucción de revisar a todas las personas incluso a familiares. La idea es que no ingresen elementos cortantes o pirotecnia. La función de control se realiza con el objeto de evitar que los chicos se lastimen. No sabe si se revisaban los instrumentos musicales. El personal de seguridad no era a su vez revisado.
Manifestó que la noche del hecho no se veía nada en el local, que no observó luces de emergencia ni carteles indicadores; tampoco vio salir gente por el sector del escenario ni ingresando al hotel lindero. Agregó que antes del siniestro no vio que se arrojara pirotecnia desde el VIP ni que se colgaran banderas.
Respecto de su puesto de trabajo en el descanso de la escalera, aclaró que había dos rejas, pero él había corrido una donde se apostó y abrió la otra para permitir el acceso a las personas autorizadas. Como en el transcurso de la noche hubo gente que saltaba y se metía en el VIP sin autorización en un momento le mandaron a otra persona de control para que lo ayude en sus tareas. Recordó que pudo ir al baño cuando estaba tocando la banda soporte.
También en lo inherente a la noche del siniestro, expresó que hubo personas de la "Cruz Roja", a las cuales vio en la puerta, aunque no pudo precisar en qué sector del boliche finalmente se ubicaron.
Agregó asimismo que advirtió que en la entrada del local -marcó el sector de boleterías- había unas vallas que separaban los accesos de hombres y mujeres.
A preguntas que se le efectuaron acerca de si tuvo contacto con los músicos, respondió que el día 29 cuando ingresó al local ni bien llegó se dirigió al baño y vio que la banda estaba efectuando la prueba de sonido. En ese momento el salón estaba iluminado.
Preguntado para que brinde mayores precisiones respecto de sus labores, respondió que ellos trabajaban en distintos estadios los fines de semana y también en espectáculos para la empresa Fénix en "Obras". Así conoció a Bussi y a varios de sus compañeros trabajando en distintos lugares y de esta manera se fue conformando el grupo de control. Prestaban tareas a medida que salía algún trabajo. No sabe qué criterio se utilizaba para seleccionar al personal.
En los recitales de "Callejeros" en "Obras" estuvo en la puerta de acceso verificando que no robaran en la entrada; no realizó cacheo en ese lugar ni en "Cemento".
En el espectáculo que la misma banda brindó en el estadio de "Excursionistas" -allí también usó las remeras negras que antes ilustrara- estuvo trabajando detrás del escenario cuidando los instrumentos de los músicos. Esa noche al término del show hubo fuegos artificiales lanzados desde el club.
En ambos eventos respondieron a las órdenes de Carlos Galarza, que era jefe de seguridad de la firma "MTS" que es las que los contrató para esos eventos. No sabe si figuraba en un listado.
Agregó que nunca estuvo inscripto en algún organismo oficial y que desconocía si debía hacerlo. Siempre lo contrataban para eventos determinados.
Interrogado por el Sr. Fiscal General para que diga si conoce la empresa "Seguridad Integral Start Blue", dijo que no.
Se le dio lectura entonces a la prueba documental identificada como número 201, donde figura el listado de personal que prestó servicios de control en el recital de "Callejeros" realizado en "Obras" para que exprese si conoce a esos sujetos. Al respecto dijo que solo conoce a Carlos Galarza, Lorenzo Bussi, Héctor Zerpa, Horacio Zerpa, Gerardo Rossi, Javier Maidana, Claudio Curcuy y Leonardo Djerfy, quienes trabajaban para la firma "MTS".
También se le leyó un listado similar del personal que se desempeñó en el recital que "Callejeros" realizó en "Excursionistas". Señaló que de esas personas solo conoce a Carlos Galarza, Javier Coria y a Rafael Coria, los cuales trabajaban en la firma "MTS".
Agregó desconocer si la empresa "MTS" era a su vez contratada por otra firma.
Indicó que luego del 30 de diciembre no volvió a trabajar como personal de control hasta mediados de 2006. Después de esa fecha cumplió servicios para la empresa "Fénix" en "Obras" y también participó en el recital que el grupo "La Renga" brindó en San Pedro -aquí no vio a Bussi, si a los hermanos Zerpa-.
No volvió a trabajar en recitales de "Callejeros", aunque concurrió como espectador al show que esta banda brindó en la Provincia de Córdoba cuando volvió a tocar después de la tragedia.
En otro orden y a preguntas que se le efectuaran, dijo que a Villarreal lo vio los tres recitales de "Callejeros" en "Cromañón" cuando llegó, pero que no presenció personalmente reuniones entre el nombrado y Lorenzo Bussi.
A preguntas de si conocía a dos sujetos apodados "Chiquito" y "He-man", respondió que no.
Leído que le fue un pasaje de su declaración prestada durante la instrucción sobre comentarios de incendios anteriores en "Cromañón", respondió que no lo recordaba.
Interrogado acerca de la existencia de personal de seguridad del local, aclaró que pudo ver a algunos cuando fue al baño y a otros ubicados en las barras.
Fue convocado ante estos estrados Javier José Coria, quien trabajó en "República Cromañón" los días 28, 29 y 30 de diciembre de 2004.
Manifestó que fue convocado para aquellas noches por Héctor Zerpa y que tanto él como su hermano Daniel, llevaban trabajando con aquél aproximadamente un año. Señaló que los grupos no estaban siempre integrados por las mismas personas y que también había personal femenino.
Precisó que prestaron sus servicios en los recitales de Luis Miguel, Chayanne y también en el del grupo "Callejeros" realizado en la Provincia de Córdoba.
Sostuvo que desconocía de quién dependía Zerpa, y que en todos esos conciertos su función era estar en la puerta para cortar las entradas y efectuar el cacheo. Debían revisar en forma total a los asistentes, hacerles sacar las zapatillas y si encontraban objetos tales como navajas o bengalas tenían que colocarlos en una bolsa. Precisó que ignoraba qué sucedía luego con aquellos elementos secuestrados.
Destacó con relación a los espectáculos realizados en "República Cromañón" que los instrumentos fueron ingresados al salón el día 28 a través de la puerta que da a la boletería y que no sabía quiénes se encargaron de esa tarea.
Refiriéndose al recital de "Callejeros" del día 30 de diciembre de 2004, puso de relieve que arribó al local aproximadamente a las 16.00 ó 17.00 horas y que Zerpa se encontraba en la puerta con un grupo de 10 personas que trabajarían como "control". Aclaró que el número total de individuos que cumplieron esa función los días 28, 29 y 30, era alrededor de 30.
Destacó que a su llegada las puertas del frente del local estaban cerradas y que sólo se encontraba abierta la correspondiente a la boletería.
Indicó que permaneció en la vereda hasta las 18:00 hs. momento en que tomó lugar en el puesto que le fue asignado por Zerpa en el acceso sobre el pasillo amarillo -así lo marcó en la maqueta virtual-. Estimó que allí habría aproximadamente 5 ó 6 personas más. Agregó que no recibió ninguna directiva especial respecto de las tareas que debía realizar, y que la indicación era revisar a todos los asistentes incluidos a los invitados; debiendo inspeccionar los bolsos y las mochilas.
Puso de resalto que aquel día vistió una remera negra que llevaba impresa la leyenda "control" y sus compañeros usaron unas similares.
Contó que durante el cacheo quitaron a los concurrentes gran cantidad de elementos, entre ellos botellas y bengalas. Dijo que no vio ingresar al salón banderas con caño sino solamente la tela.
Puntualizó que las puertas situadas detrás suyo estuvieron abiertas durante todo el recital y que permaneció en el portón de acceso al pasillo amarillo durante toda la noche. Aclaró que al momento del inicio del concierto de "Callejeros" aún estaba ingresando gente al interior del local.
Relató que cuando se produjo el incendio se encontraba en el sitio indicado precedentemente junto con dos compañeros llamados Javier y Sebastián, y que el público comenzó a salir a través de ese corredor gritando "fuego" y chocándose entre ellos. Expuso que ese grupo de personas lo arrastró hacia la calle y que en ese momento no habían llegado aún ni el personal policial ni el de bomberos.
Explicó que intentó volver a entrar porque su sobrino Maximiliano Coria, quien había ingresado como invitado de Zerpa, se encontraba en el primer piso del local.
Manifestó que a su ingreso las luces estaban apagadas, había muchísimo humo y no se podía respirar. Tampoco observó la presencia de carteles ni luces de emergencia.
Dijo que su sobrino fue rescatado por su hermano y que él se quedó allí ayudando a otros jóvenes. Agregó que posteriormente arribaron los bomberos y la policía, y que todos los presentes colaboraban en la tarea de sacar al público del salón.
Señaló que la policía empujaba a la gente hacia las esquinas pegándole con los bastones.
Interrogado que fue acerca de su conocimiento de una persona apodada "Lolo", manifestó que éste trabajaba para "Callejeros" más no para el local "República Cromañón". Era quien impartía órdenes a todos. Precisó que era el "control" de la banda y que cuando Zerpa no estaba presente, era quien les indicaba donde debían ubicarse.
Puso de relieve que los días 28, 29 y 30 "Lolo" estaba lastimado y que tenía un yeso en una pierna. No pudo recordar si aquél le impartía órdenes a Zerpa.
Destacó que ignoraba si el local "República Cromañón" tenía personal de seguridad propio.
También manifestó que como retribución por sus servicios se había convenido la suma de $40 por noche y que se abonaría al final de cada jornada.
Precisó que si bien en el inicio de su declaración había indicado que Zerpa le había abonado el día 28 su salario, había incurrido en un error, puesto que recordaba que había sido Lorenzo Bussi. Agregó que luego de concluido el recital se reunieron en el hall y allí le pagaron. Dijo que no recordaba si había integrantes de la banda "Callejeros" y que no conocía a su manager. Puntualizó que el resto de los días no cobró.
Puso de resalto que habitualmente "Lolo" les entregaba las remeras que usaban en los recitales y luego las dejaban en el lugar.
Aclaró que él no trabajaba con Lorenzo Bussi, sino con Zerpa.
Finalmente, leído que le fue un tramo de su declaración anterior prestada en la etapa de instrucción, manifestó recordar que junto con sus compañeros intentaron sacar una valla situada en el hall -la cual dividía el sector por el que ingresaban los hombres del de las mujeres- para que nadie se lastimara, y que la gente al salir los arrastró hacia fuera del local junto con la valla.
En oportunidad de ser oído, Fernando Horacio Zerpa señaló que a Omar Emir Chabán y a Raúl Villarreal los conoce debido a que se desempeñó como personal de control en los recitales que brindó "Callejeros" en "República Cromañón" los días 28, 29 y 30 de diciembre de 2004 y que junto al último de los nombrados trabajó en el local "Cemento", cuando la banda mencionada llevó a cabo diversos shows.
Refirió que comenzó su actividad como personal de control en recitales porque un amigo suyo, de nombre Juan, le ofreció hacer algunas "changas", lo que aceptó debido a que se encontraba desempleado.
Asimismo, hizo saber que nunca recibió ninguna clase de capacitación para desarrollar su trabajo, ni tampoco ningún curso.
Hizo saber que a Lorenzo Bussi lo conoció trabajando en un recital de "Callejeros" y, a partir de ello, cuando la banda tocaba, éste lo llamaba y era el encargado de pagarle por la tarea realizada. Agregó que desconoce qué clase de relación laboral unía a Bussi con las personas que organizaban los diversos shows.
Refirió que las personas encargadas de contratarlo eran las que pertenecían al local donde se llevaban a cabo los espectáculos y no los integrantes de la banda que lo brindaban. En el caso particular de "República de Cromañón", las diversas tareas de control que debía llevar a cabo le eran informadas por Bussi, quien previamente recibía las ordenes de Villarreal.
Con relación al show que llevó a cabo "Callejeros" en Excursionistas, manifestó que fue contratado por la productora "MTS" y que el encargado de seguridad era Carlos Galarza, a pesar de haber sido contactado para trabajar por Lorenzo Bussi.
Preguntado por el Sr. Fiscal General acerca de si tenía conocimiento de la existencia de la empresa "Seguridad Integral Star Blue", refirió que no. Su relación era con "MTS" y ésta podía ser contratada por distintas empresas para que se encargara de llevar a cabo las tareas de control en un establecimiento determinado.
Para los recitales que realizó "Callejeros" en "República Cromañón", fue convocado por Lorenzo Bussi, junto a otras quince personas más, entre los que se encontraban su hermano Héctor Zerpa, Claudio Curcuy, Javier y Daniel Coria.
Refirió que al local lo conocía de antes porque concurrió cuando era un bailanta y que en oportunidad de regresar para llevar a cabo las tareas de control, no advirtió cambios estructurales en su interior, agregando que los medios de egreso del lugar eran los mismos.
Los días 28, 29 y 30 de diciembre de 2004, llegó a "República Cromañón", aproximadamente, a las 15.00 horas, ingresando directamente debido a que las puertas del local se encontraban abiertas.
Agregó que Villarreal llegó un poco más tarde, a las 17.00 horas. Éste fue quien les indicó cómo debían realizar su trabajo, esto es, a qué hora tenían que abrir las puertas del local y en qué sentido debían organizar la fila de concurrentes para controlar el acceso.
Con relación al cacheo, les hizo saber que se encontraba prohibido el ingreso de pirotecnia al lugar, por lo que debían, incluso, revisar las zapatillas del público en busca de esos elementos.
Recordó que uno de esos días pudo observar que Villarreal le manifestó a su compañero, Leo Montero, que dejara pasar a unas personas sin ser revisadas porque eran invitados de él, lo que no fue objetado por ninguna de las personas de control porque Villarreal "era el encargado".
Hizo saber que para llevar a cabo su actividad de control, apostado en el ingreso del local, no utilizaba ninguna vestimenta en particular, pero que algunos de sus compañeros tenían unas remeras de color negro que decían "control".
Junto a él, desempeñando la tarea asignada, había cinco personas. Uno de sus compañeros se encontraba en la escalera que conduce al sector VIP y otros tantos, detrás del vallado que separaba a los concurrentes del escenario.
Agregó que el local contaba con personal de seguridad, siendo él sólo de control y que aquellas personas podían ser identificadas porque tenían colgado un cartelito que decía "seguridad". Tenían a su cargo diversas tareas, a veces atendían las barras y en otras oportunidades se encargaban de controlar que la gente no se peleara entre sí ni ocasionara rupturas en el local.
En aquellos días, sólo se encargó de controlar el ingreso del público al local y de organizar las filas que formaban los concurrentes, aclarando que no realizó ningún cacheo.
Pudo observar que sus compañeros, encargados de realizarlo, extraían de la gente pirotecnia y que la depositaban en un bolsa que, con posterioridad, era retirada por Raúl Villarreal.
Agregó que todos los concurrentes eran revisados, incluso los invitados, y que en el caso de personas discapacitadas, se les inspeccionaba la silla con el fin de evitar que ingresaran pirotecnia o elementos contundentes al interior del lugar.
Con relación al día 30 de diciembre de 2004, manifestó que al momento de iniciarse el siniestro se encontraba en la puerta de "República Cromañón" -identificada en la maqueta virtual con color azul-, pudiendo advertir que algo sucedía debido a que comenzó a escuchar gritos provenientes del interior del local. Momentos después, los concurrentes comenzaron a salir corriendo.
Así, refirió que él, junto a uno de sus compañeros, fueron los encargados de abrir el portón "violeta" que se encontraba cerrado por orden de Raúl Villarreal.
Posteriormente, decidió ingresar al local en varias oportunidades, debido a que dentro de aquél todavía se hallaban sus familiares y algunos conocidos. En ese momento, se encontró con el cantante de la banda, quien intentaba sacar a la gente. Pudo observar que el lugar estaba lleno de humo y que no había luz.
Con relación a la presencia policial, refirió que frente a la puerta donde se encontraba realizando las tareas de control, había un patrullero estacionado y que se retiró del local cuando comenzó el siniestro porque obstruía la salida del público.
Asimismo, refirió que uno de sus compañeros se acercó a los oficiales a fin de comentarles lo que estaba sucediendo dentro del local, pudiendo observar que éstos comenzaron a reírse, descreyendo los comentarios que les eran vertidos.
Agregó que al momento de comenzar el egreso de los concurrentes del local, el grupo de infantería que se hallaba apostado en la intersección de las calles Bartolomé Mitre y Ecuador, se trasladó hasta el hall de "República Cromañón", comenzando a reprimir a las personas que intentaban abandonar el lugar.
Asimismo, manifestó que el día 25 de diciembre de 2004 en "República Cromañón", cuando tocó la banda "La 25", se produjo un incendio que fue apagado con una manguera o con un vaso de agua. Ello lo supo por comentarios.
Respecto a la forma en que llevaba a cabo su actividad, refirió que en todos los locales había un jefe de seguridad quien daba las ordenes y efectuaba los pagos a la "cabeza visible del grupo" de personas que se encontraban realizando el control. Agregó que por lo general, éste último era Lorenzo Bussi.
En relación a la puerta del garage lindero al hotel, hizo saber que la noche del 30 de diciembre se encontraba cerrada y que no recuerda si contaba con alguna clase de cartel indicador.
Exhibida que le fue la maqueta virtual, reconoció como puertas de emergencia a las vaivén tipo cine, indicando que contaban con "barras antipánico".
A continuación, especificó que al momento de arribar al local, previo al comienzo del recital, realizó una recorrida por su interior con el fin de corroborar que todo se hallara en orden y agregó "Villarreal nunca me manifestó nada acerca de qué medidas debía adoptar frente a una situación de emergencia".
Con respecto a Argañaraz, hizo saber que el día 30 lo vio dando vueltas por el local y que lo conocía como "un colaborador más de los chicos", no pudiendo precisar qué clase de tareas realizaba junto a ellos.
Posteriormente, hizo saber que en el acceso destinado al ingreso de caballeros -señaló en la maqueta virtual el pasillo de color azul- había dos vallas destinadas a organizar la fila y que éstas fueron reiteradas por él y sus compañeros al momento de comenzar la evacuación de la gente del local.
Aclaró que el día 30 de diciembre, a pesar de encontrarse en el lugar, Lorenzo Bussi no realizó tarea alguna debido a que había sido operado del tobillo. Con relación al personal femenino que efectuaba el control, refirió que sólo conocía a una señora de nombre "Carmen", no pudiendo aportar más datos al respecto.
Con posterioridad al hecho que se investiga, efectuó tareas de control en los recitales que brindó la banda "Callejeros" en las provincias de Córdoba y Santa Fé, refiriendo que a los integrantes de la banda los conoce desde el año 2002 o 2003, cuando comenzó a trabajar con ellos.
A preguntas de las partes, expresó que el día 30 de diciembre la fila de ingreso de concurrentes se formó en la vereda de enfrente al local, mientras que los días 28 y 29, aquellas se encontraban sobre la vereda del lugar.
Con relación a Leonardo Djerfy y a preguntas de la Dra. Fangano, refirió que el día 30 de diciembre trabajó con ellos, no recordando si aquél realizó tareas de control en Obras y/o Excursionistas.
A preguntas formuladas por el Dr. Gutiérrez, agregó que el día de los hechos no sabe si en las inmediaciones de "República Cromañón" había alguna persona vendiendo afiches de la banda y que no percibió, mientras desarrollaba las tareas de control en el acceso al local, el ingreso "de prepo" de un grupo de ciento cincuenta personas.
Desconoce quién fue el encargado de llamar a los bomberos.
Preguntado que fue por la Dra. De Reatti acerca del conocimiento que tenía de la ley 118, manifestó no conocerla, siendo que nunca le solicitaron que se inscriba en ningún registro del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, referido al personal de seguridad.
Con relación a la postura que adoptaba "Callejeros" al momento de brindar sus recitales en torno al uso de pirotecnia, expresó que conocía la oposición que tenían con respecto a su utilización, pues así se lo habían manifestado.
Refirió que el público ingresaba la pirotecnia a pesar de los controles que se realizaban porque la "escondía bien". Para ello utilizaban sus zapatillas, e incluso, sus partes íntimas.
Antes del inicio de los recitales, manifestó que vio cómo ingresaron al local los integrantes de la banda sin ser revisados y que los equipos de sonido ya se encontraban instalados en el lugar.
Efectuada la lectura de un tramo de una de las declaraciones que brindara en instrucción -obrante a fs. 38.180- en la que refirió que la media sombra que se hallaba en el techo del local fue colocada el día 30 por personal del lugar, manifestó no recordar aquellos dichos.
Hizo saber que el día 28 de diciembre cuando arribó al local, en el pasillo del garage que se halla junto al ingreso del hotel, había estacionado un camión, sin poder precisar qué era lo que estaban descargando, ni tampoco a qué hora se retiró del lugar.
Previa lectura efectuada por la Dra. Campos de un tramo de su declaración que obra a fs. 38.180, recordó que para los recitales que brindó la banda utilizaron unas remeras de color negro, con inscripción que rezaba "Callejeros control" en color amarillo.
Asimismo, manifestó que los hermanos Coria son sus vecinos de "toda la vida" y que él los llamo para trabajar en "Cromañón", agregando que Javier Coria estaba encargado del cacheo, mientras que Daniel Coria tenía a su cargo el control del acceso al sector VIP, situado en el descanso de la escalera.
Finalmente manifestó que el trabajo realizado en las fechas mencionadas, debido a lo sucedido, no fue remunerado.
Fue convocado a prestar declaración testimonial Héctor Zerpa.
En primer término, precisó que de la nómina de imputados que le fuera nombrada sólo conoce a Omar Emir Chabán, Raúl Villarreal, Lorenzo Bussi y a la totalidad de los integrantes del grupo "Callejeros" (Argañaraz inclusive). En todos los casos por razones estrictamente laborales.
Comenzado el interrogatorio por el representante del Ministerio Público Fiscal, ahondó en precisiones sobre el grado de conocimiento que posee respecto a los nombrados, destacando que a Omar Emir Chabán y a Raúl Villarreal los conoció cuando trabajó en los locales "Cemento" y "Cromañón"; al primero por ser el dueño, y al restante por ser el jefe de seguridad de los boliches. Aseveró que al concurrir a los mentados lugares era informado que estaba bajo las órdenes de Villarreal.
También expresó que conoce a los integrantes del grupo "Callejeros" puesto que en reiteradas oportunidades ofició de control de la banda.
Sobre la modalidad de trabajo, explicó que Bussi se comunicaba con su hermano Fernando o con él de manera indistinta para ver si podían trabajar de control de "Callejeros", es decir, para efectuar cacheo, control de acceso, cortar ticket, etcétera. También hicieron lo mismo para otras bandas -La Renga, Los Piojos, Jóvenes Pordioseros, etcétera-, siendo la modalidad siempre la misma, a saber: recibían un llamado para que concurran a un determinado lugar, y una vez allí eran puestos en conocimiento sobre la tarea específica a cumplir.
Nunca recibió entrenamiento o instrucción sobre cómo realizar las tareas, y nunca solicitaron sus antecedentes policiales.
Aclaró que si bien era de Bussi de quien recibía la paga, las instrucciones provenían de Villarreal, siendo el primero "uno mas que trabajaba". Nunca recibió órdenes de Argañaraz, y siempre fue convocado por Bussi, nunca por Raúl Villarreal.
Su tarea como control de "Callejeros" comenzó en el mes de abril del año 2004 en "Cromañón". En ese mismo lugar estuvo presente en las tres funciones que ofrecieron en el mes de diciembre. En todas estas oportunidades su tarea se circunscribió al control de acceso y al cacheo, ubicándose en un primer momento en la vereda de enfrente al local -donde se formó la cola de ingreso- para luego situarse en la puerta derecha (salida de emergencia). La orden la recibió de Villarreal.
Con relación al cacheo, explicó que la finalidad era evitar que el público ingrese con pirotecnia, bebidas y elementos contundentes. Para ello el control era exhaustivo, llegando incluso a revisarse las zapatillas. Lo que se incautaba se depositaba en una bolsa que luego era retirada por Villarreal, quien, previo llevarla al sector boleterías, la dejaba en otra oficina. Destacó que el material incautado en aquellas ocasiones fue guardado en tres bolsas aproximadamente.
Todos los asistentes que ingresaron por su puerta fueron controlados, sin excepción. Los tres días se incautó la misma cantidad de pirotecnia.
Nunca escuchó un comentario referido a la pirotecnia que haya provenido de Chabán.
Al momento de centrar la atención en el día 30 de diciembre, recordó que llegó a "Cromañón" a las 17:30 horas aproximadamente, junto a su hermano y otros sujetos -de los cuales no recordó mayores datos-. No recorrió el local, sino que se quedó en la puerta. Ese día trabajó en grupo, dentro del cual se encontraba su hermano y Claudio Curcuy.
En lo que respecta al ingreso, se formó una fila en la vereda de enfrente del local y se hacía pasar al público de a tandas, siendo una cantidad de ocho personas aproximadamente las que se avocaban a ello. Los tres días hubo un móvil policial en la puerta.
Era Villarreal quien decidía cuándo se abrían las puertas para que el público ingrese.
Cuando terminó de tocar "Ojos Locos", por orden de Raúl Villarreal, se cerraron los portones principales para que la gente no ingrese sin pagar, quedando abiertas únicamente la puerta chica de la hoja derecha y la persiana azul -pasillo amarillo-. Los días anteriores ello no se hizo, quedando siempre abierto el portón principal.
En determinado momento, comenzó a escuchar gritos que indicaban que se estaba incendiando el lugar, a la vez que la gente salía corriendo. Tuvo que sacar una valla que se encontraba en el pasillo para facilitar el egreso del público, del mismo modo que se abrieron las puertas principales que se encontraban cerradas.
Ésta última empresa no fue sencilla toda vez que esa puerta se abría hacia el interior del local, por lo cual chocaba con la gente que quería egresar. El público, en un primer momento, consideró que no los querían dejar salir; en realidad lo que se intentaba era mermar el fluido de gente para poder abrir el portón. La decisión de abrirlo fue espontánea, la decidió su grupo de trabajo, es decir, no fue una orden de Villarreal.
Junto a su hermano intentaron ingresar para ayudar a sus familiares que se encontraban en el sector VIP, pero el humo, la oscuridad y la cantidad de personas que había apilada en las "puertas cine" se los impidieron. Tuvieron que sacar a muchos de los chicos que se encontraban en dicho sector hasta la vereda.
En un primer momento, el grupo de infantería que se encontraba en la esquina -no precisó cuál de ellas- reprimió a la gente que se encontraba en la calle, dado que a su entender consideraron que se querían "colar". Una vez que la situación se aclaró, se limitaron a formar un cordón. Por su parte, el móvil policial que se ubicaba en la puerta, apenas el público comenzó a salir, se retiró del lugar.
Al ser preguntado sobre el eventual regreso del patrullero, no pudo aportar información toda vez que luego de ver aquello ingresó al local en procura de auxiliar a su familia -a sus dos hijos y a su ex mujer-.
Recordó haber visto a Chabán agarrarse el cabello y retirarse del lugar, mientras que a los integrantes de "Callejeros" los vio ingresar para sacar gente.
Aseveró que el primer día vio la puerta que daba al garaje del hotel cerrada.
Al ser interrogado por las partes explicó que a "Cemento" concurrió con las bandas "Jóvenes Pordioseros", "Callejeros" y otra cuyo nombre no logró recordar. En todas esas oportunidades lo hizo con Bussi, quien en definitiva fue quien le pagó. Misma consideración realizó del recital del mes de abril que "Callejeros" brindó en "Cromañón" en el año 2004.
El día 29 de diciembre se requirió al personal que se mejore el cacheo porque estaban ingresando mucha pirotecnia. No pudo precisar quién transmitió dicha directiva.
Sobre Raúl Villarreal destacó que se ubicaba en la puerta de ingreso del local, pero a veces caminaba por el lugar. Que lo conoció en Cemento haciendo de control para bandas como "Jóvenes Pordioseros" y "Callejeros".
El pago siempre lo recibió de Bussi, siendo en definitiva éste quien se contactaba con ellos. Desconoció quién le pagaba a Bussi, pero especuló que lo hacia gente del local.
Explicó que el ingreso de invitados era por lista y se controlaba en el hall de boleterías del mismo modo que al resto de los concurrentes.
El personal de control se ubicaba en la escalera de acceso al VIP, en el sonido, en el ingreso, en la zona donde se efectuaba la fila para acceder al local, en los camarines y frente al escenario.
La gente que se encontraba avocada al control tenía distinta vestimenta y funciones que aquellos que trabajan como seguridad del local -sin perjuicio de aclarar que el día 30 él sólo tenía una remera negra-. Los primeros lucían una remera negra con la inscripción "Control", debiendo encargarse de cuidar los instrumentos, efectuar el cacheo y organizar el ingreso. El grupo restante no poseía ningún distintivo, encontrándose dentro de sus tareas la de limpiar, atender las barras, evitar peleas y cuidar el local.
De las personas que conformaban la seguridad de "Cromañón" sólo pudo precisar el nombre de una de ellas: Mario.
Asimismo, y en lo que respecta a las mujeres que realizaban el control, sólo aportó el nombre de dos de ellas, Carmen y "Eli".
Vuelto a ser interrogado sobre el tipo de relación que lo vincula con Lorenzo Bussi, agregó que lo conoció en un recital en el año 2000 aproximadamente por intermedio de un amigo, siendo a través de Bussi que tomó conocimiento que necesitaba gente para trabajar. Tal vínculo laboral no se desarrolló de manera continua.
Precisó también que el día de los hechos Bussi se encontraba lesionado en una pierna, razón por la cual se limitó a colaborar con el control de los tickets.
A su vez, recordó haber trabajado con el nombrado para otras bandas y en otros lugares. Tal fue el caso del recital que realizó "La Renga" en San Pedro y aquel que efectuó "Callejeros" en "Obras". En este último, Lorenzo Bussi se ubicó en el vallado.
Al ser preguntado si conocía a "Chiquito", Oscar Ortiz y "He-man", respondió de manera afirmativa en los dos primeros casos. "Chiquito" trabajaba de seguridad en "Cemento" pero dejó al tiempo porque le cortaron las piernas a raíz de un problema de salud. Ortiz trabajó con él el día 30 de diciembre; al restante negó conocerlo.
Sobre el uso de pirotecnia, precisó que era normal en los recitales de rock, no percibiendo en el público de Callejeros un comportamiento "anormal". Siempre se incautaron bengalas, petardos y tres tiros, pero en lo que a candelas respecta, aclaró que las conoció el día 30 de diciembre.
Fue contundente al manifestar que Raúl Villarreal nunca lo llamó para que trabaje en "Cromañón" o "Cemento".
En otro orden refirió que, además del móvil policial que se ubicaba frente al local, se constituía un vehículo particular (Ford azul) con personal policial. Antes de que comience la banda soporte el citado personal se retiraba del local.
Culminada su declaración, el Fiscal General realizó una serie de lecturas con el objeto de ayudar a la memoria del testigo. Puntualmente procedió a dar lectura de lo declarado por Héctor Zerpa el día 10 de enero de 2005 obrante a fs. 38.175, renglón 25, que versa sobre quién lo contrataba. En aquella ocasión aludió al manager del grupo, Diego Argañaraz, por intermedio de Lorenzo Bussi, encargado de control de la banda. Precisó al respecto que dicha afirmación alude a una creencia suya, pero aclaró que Bussi en realidad "era el encargado de nosotros".
De esa misma declaración también le fue leído el extracto que obra en el renglón 16 de fs. 38.176, siendo en esta ocasión el tema de interés aquel que menciona que el día 29 de diciembre hubo mayor control. Aseveró Zerpa dicha mención, reconociendo que no fue una orden especial, sino que por tratarse de un lugar cerrado se sabía que había que tener un mayor cuidado.
Prosiguió el Fiscal leyendo aquella parte de la declaración que obra en la misma foja que la anterior, pero ubicada a partir del cuarto renglón empezando de abajo. Aquí reconoció que en una oportunidad Omar Chabán se acercó a la puerta, dirigiéndose de manera despectiva hacia el personal de seguridad y la misma gente que pretendía ingresar, para que se corrieran del frente del local. Incluso agregó que fue por ello que se empezó a organizar la fila en la vereda de enfrente.
Sobre una pregunta que se le realizó en función de las lecturas efectuadas, respondió que cualquier duda que tuvieran sobre el procedimiento de control, la evacuaban directamente en Villarreal, o de manera indirecta a través de Bussi.
En torno a las pérdidas que sufrió a raíz del suceso ocurrido en "Cromañón", precisó que a su sobrino lo encontró en la esquina del local -no mencionó cuál- en momentos en que estaba siendo trasladado en una ambulancia. Colaboró con el galeno que lo transportaba masajeando el pecho y ventilando al menor con respiración boca a boca. Constituidos en el Hospital Ramos Mejía, y pese al empeño dispuesto, el menor falleció minutos más tarde.
De regreso en "Cromañón", siguió sacando personas hasta que tomó conocimiento de que su hijo había aparecido. Supo por comentarios, que luego de que un particular lo reanimara, un oficial policial trasladó al menor hasta una ambulancia que lo llevaría al Hospital Fernández -esto último transmitido por el efectivo al propio declarante-. Sin perjuicio de ello, el niño apareció a las 15.00 horas en el cementerio de Chacarita.
En oportunidad de ser convocado a juicio, Claudio Edgardo Curcuy manifestó conocer tanto a Emir Omar Chabán como a Raúl Alcides Villarreal puesto que concurría asiduamente al local "Cemento" a ver los recitales que realizaban las distintas bandas de rock. Aclaró que con posterioridad a ello comenzó a trabajar con algunas de ellas en el cumplimiento de tareas de control.
De acuerdo a su conocimiento, el imputado Villarreal siempre se hallaba en la boletería del local "Cemento" y, asimismo, tanto en ese sitio como en "República Cromañón" tomaba las decisiones en los momentos en los que no se encontraba presente Omar Chabán.
Refirió que hacia el año 2000 inició sus tareas como personal de control para distintas bandas, entre las cuales mencionó a "Los Ratones Paranoicos", "La 25" y todas aquellas que requirieran los servicios de la productora "Pop Art", para la cual aquél se desempeñaba.
En ese marco, sus funciones consistían en realizar cacheos, controlar las puertas y, en definitiva, seguir las instrucciones del dueño del lugar en el que se llevaran a cabo los eventos.
Expuso que la primera vez que trabajó para el grupo "Callejeros" fue entre los años 2001 y 2002, habiéndose contactado con ellos porque conocía a Eduardo Vázquez, quien es integrante de la banda musical.
En un principio, no sólo colaboraba con el control sino que, además, cargaba los equipos y los ayudaba con lo que fuera necesario.
En cuanto a la forma de trabajo, sostuvo que generalmente era su amigo Lorenzo Bussi quien se encargaba tanto de juntar a todos los integrantes del grupo que iba a ejercer el control, como de dar las indicaciones. No obstante, Diego Argañaraz -manager de la banda-, y los dueños de los lugares en donde se realizaban las presentaciones, también podían impartir instrucciones.
Refirió que, en general, se le proporcionaba una remera de color negra con la inscripción "control" para identificar la función que cumplía. Esta última vestimenta es la que utilizó durante los recitales de los días 28, 29 y 30 del mes de diciembre del año 2004.
Con relación a los equipos de música, dijo que fueron llevados al local unos días antes de las presentaciones; empero, no pudo precisar por dónde los ingresaron puesto que, si bien en esa oportunidad se hizo presente en el lugar, llegó cuando ya habían sido recibidos.
Asimismo, sobre ese punto, señaló que desde el día anterior a los shows, permaneció en el local cuidando los instrumentos, acompañado por Gerardo Rossi y Horacio Zerpa.
Durante esas jornadas podía acceder a la calle a través de la persiana mecánica de color azul que posee el corredor amarillo y pese a haber estado en el local no pudo precisar la ubicación de las llaves de luz puesto que no se ocupó de ellas.
Esos días ingresó personal de limpieza al local y en la tarde del 30 de diciembre, cuando se hallaba sentado en la puerta tomando aire, se acercó el encargado del hotel junto con dos hombres quienes se presentaron como inspectores del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Sin embargo, todos ellos se retiraron porque no había personal del local que les permitiera el ingreso.
Sostuvo que había trabajado en el local "República Cromañón" con anterioridad, más específicamente en una presentación del grupo "Callejeros". Dijo que efectuó un recorrido por el salón para verificar que no hubiera elementos riesgosos para el público, pero no recordó si había matafuegos colocados.
Respecto de los accesos existentes en el local, sostuvo que conocía los portones principales de color violeta, la persiana eléctrica y las puertas antipánico por las que se ingresa al salón. Con relación a estas últimas, si bien no recordó que tuvieran algún cartel indicador, señaló que ellas eran los egresos para casos de emergencia.
Por otra parte, comentó que en un festival de rock llevado a cabo en el local se prendió fuego un sector de la media-sombra que colgaba del techo -aquél ubicado entre una columna y las escaleras que conducen a los sanitarios-, pero no se produjeron consecuencias graves pues el foco ígneo fue apagado rápidamente. En ese sentido, aclaró que no presenció el incidente sino que se lo relataron cuando llegó al lugar a ver el show.
Explicó que mientras estuvo cuidando los equipos no recibió indicaciones y a partir del inicio de las presentaciones, su función se desarrolló en el interior del local durante las dos primeras fechas y en el control de la fila de ingreso el último de los shows.
Respecto de la distribución de tareas, sostuvo que podía llevarla a cabo Lorenzo Bussi o cualquiera de los miembros del grupo de control con suficiente antigüedad; incluso él mismo estaba en condiciones de impartir ciertas directivas.
De todos modos, aclaró saber que de arribar asistentes con pirotecnia no debe dejar que ingresen tal material y, en su caso, de advertir que en el interior alguien enciende algún fuego de artificio, de ser posible, debe apagarlo.
Indicó que el día de la tragedia, desde las 20.00 horas aproximadamente, se halló en la entrada de hombres -señaló en la maqueta virtual el corredor amarillo- junto a seis personas más que ejercían el control. Asimismo, refirió que el sector de las puertas de color violeta estaba destinado al ingreso de mujeres e invitados, especificando que estos últimos pasaban cerca de las boleterías para retirar las respectivas invitaciones.
En oportunidad de abrirse el acceso al público, advirtió que en la zona había un carro de la Guardia de Infantería y un patrullero en la puerta del local que se retiró poco antes del show.
Tenía la orden de que durante las presentaciones los asistentes no ingresaran pirotecnia al salón, por lo cual decidió que además de palparlos debían quitarse las zapatillas para una mejor verificación.
Pese a que mientras realizaban la fila se le advirtió a los concurrentes que no estaba permitido que llevaran material pirotécnico, a muchos de ellos les incautaron bengalas, tres tiros y rompeportones. Todos esos elementos fueron colocados en una bolsa que se guardaba en la oficina del local.
Refirió que se llenó alrededor de una bolsa por día, mas no pudo recordar con exactitud lo sucedido en ese sentido la noche del 30 de diciembre, toda vez que no participó en la revisión del público.
Sostuvo que el cacheo se realizaba a todos los asistentes, aunque alguno de sus compañeros que se hallaba en el sector de ingreso de invitados le comentó que Raúl Villarreal dispuso que eximieran de control a un grupo de concurrentes.
Señaló que esa noche eran aproximadamente 30 personas las que cumplían tareas de control, algunas ubicadas en el ingreso, otras en el vallado del escenario, en los camarines y en el sector VIP. Para calcular la cantidad de personal que iba a ser necesario, partieron de la base de que el local tenía capacidad para 4.000 asistentes y así establecieron la cifra.
Además había 5 ó 6 personas que cumplían la función de seguridad del local, quienes debían estar identificadas con una credencial y se encargaban de verificar que no se produjeran disturbios en el interior.
Manifestó que los accesos al local permanecieron abiertos en todo momento, a excepción de la hoja derecha de la puerta violeta, la cual fue entornada luego del ingreso de los invitados. Más allá de esa consideración, no supo decir quién dio la indicación de que esa puerta fuera cerrada.
Desde el sector en donde se encontraba ubicado no advirtió si dentro del salón utilizaban pirotecnia o, en su caso, si alguien realizó alguna advertencia al respecto.
Refirió que en un momento dado el público salió gritando que se prendía fuego el lugar. Por ello intentó ingresar al salón a través del corredor amarillo, pero debido a la cantidad de gente que había en ese sitio tuvo que hacerlo por el sector de las boleterías.
Sostuvo que en el interior todo estaba oscuro y el humo era tan denso que no permitía la visión.
Asimismo, señaló que para ese entonces no había personal policial en la zona y sólo se había presentado un grupo de bomberos que debían acceder a la planta superior, más uno de ellos refirió que no tenía sentido ir hasta ese lugar pues seguramente "ya eran todos fiambres".
Desde otra perspectiva, recordó que producido el siniestro se habilitó una puerta que tiene salida al garage del hotel, aunque no la consideraba un posible acceso ya que siempre la había visto cerrada.
Sin perjuicio de que no pudo precisar con exactitud el tiempo que permaneció en el lugar, refirió que se cruzó con algunos de los integrantes del grupo -Cristian Torrejón y Patricio Fontanet-, quienes se hallaban sacando gente del interior.
A preguntas que le formularon las partes, respondió que entre las personas del grupo de control conocía a Lorenzo, Héctor, Horacio y Sebastián, entre otros. Además, agregó que convocó a tres mujeres para realizar cacheos, trátese de Eli, Carmen y Mirta, a quienes él o Héctor Zerpa le daban las indicaciones.
Con relación al pago de su tarea, señaló que no se realizaba de una forma específica, sino que variaba de acuerdo al caso. Explicó, incluso, que cuando trabajaba para la productora "Pop Art" era él quien se encargaba de abonarle a las personas que convocaba, mientras que en los casos de los shows de "Callejeros" podía recibir el dinero de manos de Lorenzo, de Diego o de cualquiera de sus compañeros.
De todos modos, aclaró que por su trabajo durante las presentaciones del mes de diciembre de 2004 no cobró suma alguna -al igual que los demás integrantes del grupo de control-, puesto que iba a recibir el dinero tras finalizado el último recital. Más allá de eso, recordó que alrededor de un mes después de la tragedia Lorenzo Bussi le entregó una suma, mas no le especificó de manos de quién la había recibido.
Las partes lo interrogaron con relación a la oficina en la que se guardaban las bolsas con el material secuestrado en el cacheo, explicando el testigo que conocía ese sitio puesto que ingresó para darse una ducha, previo a que habilitaran la puerta.
Refirió que pudo ver que en dicha oficina había un baño, una mesa, un escritorio y bolsas de los días anteriores. Asimismo, señaló que la llave que permitió su apertura la tenía Mario Díaz -quien trabajaba en el local- o el encargado cuyo nombre no recordó.
Respecto de Mario Díaz dijo que formaba parte de los empleados de seguridad del local y que, asimismo, lo conocía pues trabajaba en "Cemento", donde se hallaba bajo las directivas de una persona apodada "Chiquito". Manifestó que con este último tenía una relación de amistad y que cada vez que iba al boliche pasaba como invitado.
Ante preguntas que se le realizaron respondió no tener conocimiento de la manera en que deben utilizarse los elementos de protección contra incendio, ni haber recibido instrucciones acerca de lo que debía hacer frente a una situación de emergencia que requiriera la evacuación del lugar.
Por otra parte, expuso que participó de la realización de cacheos en el recital que el grupo "Callejeros" llevó a cabo en "Obras", ocasión en la que muchos concurrentes intentaron pasar material pirotécnico, pero no pudieron hacerlo pues le fue incautado.
Refirió que en alguna oportunidad Diego Argañaraz le pidió que dejaran pasar a alguna persona que carecía de la correspondiente entrada; sin embargo, jamás le indicó que no la revisaran.
También estuvo en el recital que tuvo lugar en el "Club Excursionistas", donde al finalizar la presentación hubo un show de fuegos artificiales que no produjo lesión alguna al personal de control.
Explicó que para trabajar como control era contactado por las bandas; no obstante, frente a un conflicto siempre prevalecía la voluntad del dueño del lugar. Sobre ese aspecto trajo a colación que el día 28 de diciembre se suscitó una discusión entre Héctor Zerpa y Omar Chabán, con motivo de la cantidad de gente que ingresaba al sector VIP, la que concluyó con la aplicación de la directiva del último de los nombrados de verificar que sólo los familiares accedan a ese sitio del local.
A pedido de una de las partes, especificó que jamás fue convocado para trabajar por parte de Maximiliano Djerfy.
Sostuvo que escuchó hablar de los grupos "La familia piojosa" y "El fondo no fisura", que tenían como máximo 15 integrantes cada uno, quienes llegaban todos juntos con las entradas en la mano. Todos ellos eran revisados, fundamentalmente porque llevaban banderas consigo, las que eran desenrolladas para verificar que no tuvieran escondidos objetos contundentes en los dobleces.
En cuanto a las banderas, refirió que el día 28 de diciembre, previo al recital, ingresaron algunos asistentes a colgarlas, quienes fueron acompañados por personal de control durante esa tarea.
Preguntado por las partes en punto a la pirotecnia, respondió que su uso era habitual en todos los espectáculos de rock, tanto en sitios abiertos como cerrados, aunque en estos últimos sólo era común ver bengalas, porque las candelas son más difíciles de pasar por el tamaño.
Sostuvo que los integrantes de la banda "Callejeros" no querían que se encendiera pirotecnia en los lugares cerrados, por lo que en el local "República Cromañón" pidieron que el cacheo fuera riguroso. En ese mismo sentido, recordó que en el recital llevado a cabo en un teatro de la ciudad de La Plata, el cantante le pidió expresamente al público que no utilizara bengalas.
Por último, durante su exposición el testigo explicó que para el año 2004 se exigía que los locales tuvieran personal de seguridad propio, además del control que pudieran llevar las bandas, y aclaró que nunca estuvo inscripto en algún registro para ejercer sus funciones.
Fue convocado a prestar declaración en el debate Leonardo Djerfy, quien previo a exponer su relato señaló que conoce a los imputados Omar Chabán y Raúl Villarreal de vista, por haber trabajado en el local "Cromañón".
Asimismo refirió que conoce a todos los integrantes del grupo "Callejeros" con los cuales mantiene una relación de amistad. Puntualmente, es primo hermano del acusado Maximiliano Djerfy.
Con respecto a la banda "Callejeros", dijo que trabajaba con ellos desde hacía unos tres o cuatro años antes del hecho. Que un día los fue a ver a un espectáculo, y le preguntaron si quería realizar tareas con ellos; de esta manera comenzó su relación.
Indicó que generalmente se desempeñaba en el sector de los camarines cuidando las pertenencias de los músicos. Con otros grupos ha realizado labores en el vallado o las puertas de los locales. Así por ejemplo estuvo en eventos de "La Renga", "Quilmes Rock" y en el estadio "Obras". Generalmente lo llamaban por teléfono del lugar y trabajaba.
Manifestó que con "Callejeros" trabajó en "Cromañón" los tres recitales del mes de diciembre de 2004. Aclaró que en ese local ya había realizado tareas en ocasión de tocar el grupo "Jóvenes Pordioseros".
En referencia a éste último evento, dijo no recordar que se hubiera producido algún incidente. De todos modos, manifestó que "se comentaba entre los chicos" que en el local "Cromañón" el día primero de mayo de 2004 hubo un principio de incendio, pero aclaró que él no lo presenció.
Señaló que para los tres recitales de "Callejeros" del mes de diciembre de 2004, fue Lorenzo Bussi quien lo llamó para trabajar. Además el nombrado era quien le impartía las órdenes.
Aclaró que cuando trabajaba para "Callejeros", Diego Argañaraz le abonaba a Bussi y éste le pagaba a él. Recordó que en cierta ocasión, concurrió a la casa de Bussi a buscar la plata por su trabajo durante una semana posterior a un recital en el que había trabajado.
Reiteró que en los recitales de los días 28, 29 y 30 de diciembre realizó la misma función, esto es, permanecer en el sector de camarines cuidando los efectos personales de los artistas. De esta manera custodiaba que ninguna persona ajena a la banda o a la organización ingrese a ese lugar y además vigilaba las ropas, bolsos, mochilas y platillos de batería que los músicos habían dejado allí. Aclaró que no vio por dónde ingresaron esos bienes, puesto que cuando llegó ya estaban en el camarín.
Manifestó que en el momento no recibió dinero por su labor; días después de la tragedia Bussi le abonó por sus servicios.
Dijo que los equipos de sonido estaban en el escenario y éstos eran custodiados por Diego, Fede y otros muchachos del "staff de la banda".
Recordó que esos días salió del camarín por una puerta que daba a un estacionamiento lindero, tenía un pasador y abría desde adentro. El día 30 Argañaraz le dijo que mantuviera cerrada esa puerta, pero él la dejó abierta y la trabó con una piedra. También, antes de que toque la banda sopore, estuvo en el VIP donde había familiares suyos.
Asimismo refirió que los tres días estuvo con él un sujeto cuyo nombre y apellido desconoce, pero que es apodado "Yogui". Esa persona es el fletero de la banda y se encargó de llevar los instrumentos. Agregó no saber por dónde los ingresaron.
Esas noches había otras personas de control, a las cuales conoce por los nombres o apodos. Así, dijo que además de Bussi, estaban "Claudio", "Niki", "Dani", "El Tucu" y "los chicos del staff de la banda".
Por otra parte, señaló que las bandas soportes también podían usar el sector de camarines. Agregó que en ese lugar no vio que hubiera elementos de pirotecnia.
Puntualmente en referencia a la noche del 30 de diciembre, refirió que los integrantes de la banda subieron al escenario para empezar a tocar. En ese momento él permanecía en el sector de camarines junto con "Yogui". Escuchó que la música comenzó a sonar, pero pasados unos instantes el grupo dejó de tocar.
A raíz de esto, se dirigió hacia la zona del escenario y cuando salió al boliche, vio que desde la media sombra del techo caía una lluvia de fuego.
Explicó que al lado de la pared situada a la derecha del escenario visto de frente hay una manguera -así lo marcó en la maqueta virtual-. Además, la valla que separaba al público del escenario en ese extremo tenía una puerta que se corría.
De esta manera, abrió esa reja para pasar con el objeto de agarrar la manguera allí ubicada, pero por el lugar comenzó a salir la gente rápidamente hacia el sector de camarines.
Señaló que finalmente salió por esa puerta, que fue al garage y luego se dirigió al frente del local, para tratar de ingresar al salón por el sector de boletarías a fin de buscar a sus amigos y sus familiares que se encontraban en el piso superior.
Indicó que al llegar al sector de las puertas cine no se podía pasar. Había gente entrelazada y el humo impedía respirar. Colaboró para sacar a esas personas y luego logró ingresar al salón.
Refirió que llegó a subir al VIP, pero que no veía nada y no podía respirar. Por este motivo tuvo que salir del local y mojarse la cabeza con las mangueras de los bomberos.
Volvió a ingresar y después llevó a un amigo suyo a una ambulancia en el lugar donde atendían a la gente. Dijo que allí había un "centro de emergencia". En ese momento preguntó por su papá y le dijeron que estaba en la plaza.
Cuando encontró a su padre, estaba recibiendo asistencia, pero no reaccionaba. Instantes después personal del SAME le refirió que ya estaba muerto.
Por otra parte, recordó que el día del hecho a la tarde estuvo durmiendo la siesta en la cabina del disck jockey ubicada en el primer piso del local. Que allí en cierto momento accionó un tablero de luz y todo el lugar quedó sin iluminación. Luego Mario Díaz lo prendió de nuevo. Agregó que al nombrado Díaz ese día lo vio descargando cajones de gaseosas.
En otro orden, señaló que el vallado a que hiciera referencia se extendía hasta la puerta que está a la izquierda del escenario visto de frente. De todos modos, dijo recordar que había un pequeño espacio para pasar que estaba permanentemente abierto. Así lo vio el día que trabajó en el recital de "Jóvenes Pordioseros", pues él estaba ubicado allí para impedir que la gente no autorizada pasara hacia el escenario. Agregó que allí se ubicaban personas de la "Cruz Roja" y que la distribución de las vallas supone que fue igual los días 28, 29 y 30 de diciembre.
La puerta que estaba próxima al vallado el día del hecho estaba cerrada con alambre y cadena. Eso lo sabe porque el día del recital de "Jóvenes Pordioseros" se pinchaba la espalda con ese portón. También divisó que había un cartel que decía salida, aunque no pudo establecer si estaba o no iluminado. Añadió que nunca escuchó comentarios de los miembros de "Callejeros" referentes a esa puerta.
Refirió que al local lo conocía desde antes de los recitales en que trabajó pues había concurrido como espectador a shows de "Callejeros".
Indicó que sabía que la pirotecnia si se accionaba se tenía que secuestrar y arrojar a unos "tachos" con arena. En el recital de "Jóvenes Pordioseros" no recuerda haber secuestrado pirotecnia. Los eventos del 28, 29 y 30 estuvo en camarines, pero cree que la orden era la misma, aunque no recuerda haber observado la existencia de los "tachos" aludidos.
Las veces que fue a prestar servicios, nadie lo instruyó acerca de las condiciones del local, los medios de salida, la forma de evacuarlo en emergencias, ni sobre los matafuegos o mangueras. De todos modos sabía que el lugar contaba con esos elementos contra incendio, pues se veían a simple vista. Agregó que él sabía usar matafuegos y también las mangueras; dijo que se enteró por la prensa que los extintores manuales estaban descargados.
Preguntado para que profundice acerca de la modalidad de su trabajo, dijo que en general Bussi daba las órdenes y el resto las cumplía. A veces Zerpa o Curcuy, que eran los "segundos" de Bussi también impartían directivas.
Expuso que después de la noche del 30 de diciembre trabajó un par de veces mas como control en el estadio de Obras; tiempo después no lo hizo nunca más. Aclaró que no tenía preparación previa como seguridad, que no estaba registrado en organismos del Gobierno de la Ciudad, que nunca fue capacitado por un empleador, sea para la lucha contra el fuego o para realizar evacuaciones en situaciones de emergencias.
Recién después de Cromañón tuvo obra social, estaba inscripto y tenía una credencial.
Dijo que trabajó en recitales de "Callejeros" en "Obras", "Excursionistas" y en la Provincia de Córdoba. La gente de control era la misma que aquella que participó en la noche del 30 de diciembre.
Precisó que en "Obras" participó en dos recitales de "Callejeros"; en el primero trabajó en el sector del vallado, en el segundo estuvo en los camarines. Refirió que utilizó una remera que decía "Callejeros Control" como en Cromañón y que ésta se la había dado Bussi.
Esos días no recuerda incidentes con la pirotecnia, aunque efectivamente se utilizaron bengalas. No advirtió que se encendieran candelas, elemento éste último que conoció luego de la tragedia.
Indicó que en el recital de "Callejeros" realizado en el club "Excursionistas", trabajó en la platea de familiares. No recuerda haber visto pirotecnia en el escenario ni detrás de éste.
Interrogado para que precise acerca de si la noche del 30 vio a los Sres. Chabán y Villarreal, expuso que sí. Pudo verlos en el hall de entrada, aunque dijo desconocer qué tareas o funciones estaban realizando.
En otro orden, señaló que generalmente los manager de las bandas le daban órdenes a Lorenzo Bussi, aunque no supo precisar quién era la persona que solicitaba los servicios del nombrado, es decir, quién en definitiva lo contrataba.
Por otra parte, se le dio lectura de un pasaje obrante en su declaración prestada durante la instrucción, puntualmente la respuesta al interrogante número 11, donde habría manifestado que Villarreal era encargado de seguridad la noche del hecho; sobre el tema dijo que "puede ser, supuestamente en esa época se decía eso".
Al respecto y a preguntas que se le efectuaran para aclarar el punto, reiteró que se decía que era el encargado de seguridad, que la gente preguntaba "¿Raúl está?" y las personas iban y lo buscaban. A él nunca le preguntaron por Villarreal en "Cromañón" pero sí en "Cemento". Por tanto concluyó que su afirmación se refería a este último local.
También prestó declaración testimonial Mirta Enríquez quien trabajó en "República Cromañón" los días 28, 29 y 30 de diciembre de 2004.
Explicó que cumplía funciones de seguridad en recitales desde hacía 15 años aproximadamente. Agregó que empezó en una "bailanta" de su barrio y que luego un vecino que trabajaba en conciertos grandes la llevó con él.
Aclaró que en el momento del hecho trabajaba para Juan Carlos Blander, y que a éste no le gustaba que su personal se desempeñara en forma autónoma. Sin embargo, una persona conocida llamada Claudio -no recordó el apellido- le propuso trabajar en los recitales del mes de diciembre del grupo "Callejeros" y como necesitaba el dinero, aceptó.
Manifestó que en ese momento no conocía la normativa vigente respecto del personal de seguridad y que Blander no le indicó que debía cumplir requisitos de inscripción para desempeñarse en ese rubro.
Expuso que Claudio la llamó por teléfono y que aquél trabajaba para Lorenzo Bussi, pero que ignoraba de quién dependía éste último. Asimismo, Claudio le solicitó que llevara a dos chicas más, y así lo hizo; una de ellas era Fabiana Goitea y la otra Elizabeth, de quien no recordó el apellido.
Puso de relieve que no conocía el local "República Cromañón" y que nunca había trabajado como seguridad del grupo "Callejeros".
Destacó que a Lorenzo Bussi lo conoció en el transcurso de esos recitales.
Relató que el día 28 llegó a la puerta del local y allí se presentó ante Claudio. Aclaró que éste le había dicho que si él no se encontraba en el lugar debía anunciarse con Villarreal.
Indicó que la función que debía cumplir junto con las otras dos mujeres, era efectuar el cacheo del público femenino. Manifestó que el primer día se ubicó en el pasillo amarillo, mientras que los otros dos estuvo en el hall. Explicó que la segunda de las jóvenes antes mencionada sólo fue convocada para el día 30, ya que Claudio le dijo que necesitaba otra chica más porque se habían vendido más entradas.
Con relación al cacheo, manifestó que el día 28 efectuaron un control que consideraba "normal", pero que a partir del 29 éste se volvió más exhaustivo, y les solicitaban a los asistentes que se quitaran las zapatillas. Ello así, porque el día anterior se había lanzado gran cantidad de pirotecnia. Contó que antes de que comenzara el ingreso, Villarreal en el hall de "Cromañón" le dijo al personal de seguridad que les iba a descontar $ 5 por cada bengala que viera encendida dentro del local.
Precisó que la pirotecnia y demás elementos que incautaban al público eran depositados en una bolsa negra, que luego era llevada a una oficina situada detrás de la boletería. Agregó que ella acarreó una bolsa cada día, abrió la puerta de la boletería y la dejó allí.
Narró que el día 30 arribó aproximadamente a las 17:00 horas e ingresó con su hija al interior del local a fin de presenciar la prueba de sonido. Cuando se disponían a "dar puerta", se ubicó en el lugar de trabajo que le había sido asignado.
Dijo que ello ocurrió alrededor de las 20.00 hs., una hora más tarde que los días anteriores.
Durante la revisación encontraron diversos tipo de elementos pirotécnicos, entre ellos, tres tiros, petardos y otros que generan luces de colores. Aclaró que éstos eran escondidos en los lugares más insólitos. Citó como ejemplo una bengala encontrada en un sándwich envuelto en papel metálico. Algunos los ocultaban también en los caños de las banderas que ingresaban.
Contó que en el recital estuvo presente su hijo quien entró con unos amigos. Aclaró que ninguno de sus hijos fue revisado por el personal de seguridad.
Explicó que en todos los recitales existía una forma de ingreso denominada de "cortesía". En ese caso, el dueño del lugar, la banda que tocaba, o las personas de mantenimiento, se acercaban a la puerta y le decían al personal de seguridad que quienes los acompañaban estaban con él y los dejaban pasar sin efectuarle previamente revisación alguna. Refirió que durante los recitales de "Callejeros" varias personas ingresaron de esa forma en compañía de Raúl Villarreal.
Otra variación de esa forma de ingreso se advertía cuando alguien se acercaba al personal de control e indicaba que era conocido de alguna persona del lugar. En ese supuesto, se buscaba al nombrado y se lo hacía pasar. Puntualizó que en algunos casos también sin efectuar el cacheo previo, pues ello dependía del grado de conocimiento o parentesco que tenían entre ellos.
Aclaró que eso sucedió siempre, siendo un manejo distinto al de la lista de invitados. Puso de relieve que en "República Cromañón" la lista de invitados era manejada por la Srta. Aldana Aprea, quien era la jefa de prensa de "Callejeros" y que la presentación ante ella se realizaba luego de ser efectuado el cacheo.
Refirió que al finalizar la revisación se acercó hasta las puertas vaivén a fin de observar dónde estaban sus hijos.
Leído que le fue un párrafo de su declaración anterior brindada en la etapa de instrucción, ratificó que en ese momento Villarreal mandó cerrar el portón grande que daba a la boletería pues un grupo de jóvenes que carecían de entrada intentaba ingresar a "Cromañón".
Relató que a los dos minutos de haber comenzado el concierto comenzó a salir el público y que por ello intentó abrir el portón violeta que había sido cerrado 10 minutos antes, sin poder hacerlo. Quedó aprisionada entre la puerta y la pared, y debió esperar un rato hasta poder salir de allí.
Cuando accedió a la vía pública no advirtió la presencia de policías ni de bomberos. Resaltó que se encontraba "paralizada" y que Aldana la animó para que fuera a buscar a sus hijos.
Seguidamente comenzó a entrar y a salir del salón en busca de sus hijos; se iluminaba con la luz del teléfono celular porque arriba era donde más se condensaba el humo y ayudaba a los jóvenes que encontraban en su camino. Observó que del techo caían unas "tiritas prendidas fuego", las cuales luego se apagaban.
Contó que primero halló a su hija en la esquina, quien se encontraba en buen estado de salud, y luego a su hijo quien tuvo que ser internado en el "Hospital Penna".
Puso de relieve que "recién a los 45 minutos" se escucharon las sirenas de los bomberos y que lo primero que hicieron fue ordenar que no entrara nadie más.
Afirmó que en la esquina de "Cromañón" vio a Chabán, quien estaba quieto con un bolso en la mano y no auxiliaba a nadie.
Destacó que el día 31 de diciembre de 2004 un grupo de amigos de sus hijos que eran seguidores del grupo "La 25", le contaron que el día 25 de ese mismo mes y año en "República Cromañón" habían presenciado un principio de incendio que fue rápidamente sofocado con vasos de cerveza.
Interrogada acerca de las diferencias existentes entre tareas de seguridad y control, manifestó que para ella no existen. Agregó que en ese momento no prestaba atención a las condiciones de seguridad del local, ni a los planos de evacuación y que no se le exigía estar inscripta en un registro ni realizar exámenes psicofísicos.
Aclaró que ello ahora sí es obligatorio, y que un amigo que trabajaba en "Ruso Eventos" le indicó los trámites que debía realizar.
Puso de resalto también que con anterioridad a la tragedia de "República Cromañón" no vio nunca inspectores municipales en los recitales, pero que actualmente se presentan siempre en ellos y les piden sus credenciales.
Finalmente, refirió que sólo una vez vio inspectores en el estadio de "River", pero no eran de la Municipalidad sino de la AFIP, y los interrogaban acerca de la suma que ganaban.
En oportunidad de ser oído, Sebastián Pattenden señaló que a Omar Emir Chabán y a Raúl Villarreal los conoce de vista, debido a que se desempeñó como personal de control en los recitales de "Callejeros" en "República Cromañón" los días 28, 29 y 30 de diciembre de 2004.
En relación al primero de los nombrados, manifestó que era gerenciador de "Cemento" y, con respecto a Villarreal, refirió que trabajaba en las boleterías de dicho local y era conocido como "el encargado".
Asimismo, refirió que con Patricio Santos Fontanet lo une una amistad, mientras que al resto de los integrantes de la banda consignada los conoce de vista, en razón de su actividad laboral.
Indicó que llevó a cabo funciones de control de acceso de concurrentes a diversos recitales brindados por "La Renga" y que al momento de los hechos que se investigan, cumplía tareas como asistente de uno de los músicos de "La 25".
En razón de ello, afirmó que presenció el comienzo de incendio que se originó en el local "República Cromañón" el día 25 de diciembre de 2004, momento en el que la banda referida brindaba un show.
Así, agregó que en la fecha mencionada, encontrándose los músicos sobre el escenario, uno de sus integrantes le señaló el techo del local y él pudo advertir que se estaba generando un foco ígneo en el lugar.
Debido a ello, la banda dejó de tocar y algunos de los concurrentes que formaban parte del público intentaron atacar el fuego con los matafuegos del local.
Esa tarea no dio resultados positivos y, ante ello, decidió tomar la manguera de incendios que se hallaba a la izquierda del escenario. Con la ayuda de una persona que no pudo identificar, comenzó a rociar el techo con agua, logrando extinguirlo.
Hizo saber que mientras desempeñaba estas tareas, varios de los asistentes comenzaron a bailar haciendo una ronda alrededor del fuego, a medida que se consumía el material que cubría el techo.
Debido al humo que invadió el lugar, el público fue evacuado. Agregó que al no poder respirar tuvo que retirarse del salón -por la puerta que conecta a los camarines con un garage-, comenzando a devolver una sustancia de color negro. A pesar de ello, el recital no fue suspendido.
Por otra parte, señaló que con "Callejeros" también trabajó en el estadio de "Atlanta" y para llevar a cabo actividades relacionadas con el control de los recitales que brindaba la banda, él era convocado por Lorenzo Bussi -a quien conoció cuando éste era socorrista en los shows de "La 25"-.
En torno a los espectáculos llevados a cabo en "República Cromañón" los días 28, 29 y 30 de diciembre de 2004, refirió que su función de control, designada por Bussi, consistía en permanecer en el espacio que se encuentra entre el escenario y el vallado, a fin de colaborar y "cuidar" a los asistentes. Agregó que por su labor no recibió bonificación alguna.
No pudo afirmar si aquél vallado, el día 30, se encontraba como figuraba en la maqueta virtual, o si, por el contrario, estaba distribuido a lo largo del escenario, apoyado sobre la pared que se encuentra a la izquierda del local, junto a la salida que desemboca en el garage que comunica con el hotel.
Asimismo, refirió que a lo largo de los recitales consignados, los concurrentes utilizaron pirotecnia dentro del local -candelas y bengalas-, y Omar Emir Chabán y Patricio Santos Fontanet les solicitaron que cesaran su actividad debido a que se trataba de un lugar cerrado con mucha gente. Estas manifestaciones fueron repudiadas por el público.
Dijo que junto a él había cinco personas más desempeñando idéntica función y recordó que el día 30 de diciembre la cantidad de concurrentes era superior a la del día 25, sin poder indicar mayores detalles al respecto.
Refirió que, comenzado el show el 30 de diciembre, pudo observar como el cantante de la banda se tiró del escenario hacia donde se encontraba la gente.
Agregó que en ese momento alcanzó a tomarlo para que no se cayera al piso, oportunidad en la que Fontanet le indicó que el techo del lugar se estaba prendiendo fuego. Tras ello, éste último salió corriendo, traspasó la puerta corrediza que se hallaba al final del vallado y se perdió entre los concurrentes.
Refirió que intentó tomar la manguera que se encontraba junto al escenario, la misma que utilizó el día 25 de diciembre, pero no pudo hacerla funcionar debido a que no había presión de agua. Acto seguido, se cortó la luz y perdió la visibilidad del lugar.
Indicó que comenzó a ayudar a la gente para que pudiera evacuar el local por la puerta que se encontraba en los camarines y desembocaba en el garage que da hacia la calle Jean Jaures.
Manifestó que salió del local, pero ingresó nuevamente, esta vez por la puerta del garage de la calle Bartolomé Mitre.
Así, pudo observar cómo un grupo de personas intentaba abrir el portón que se encuentra del lado izquierdo del escenario. Indicó que debió retirarse del lugar debido a la gran cantidad de humo, el cual dificultaba su respiración.
Luego de ello, al retornar al mismo sitio, advirtió que aquél portón ya se hallaba abierto, oportunidad en la que pudo observar que detrás de éste había una gran cantidad de personas tendidas sobre el piso y desmayadas.
Agregó que pudo ver cómo en varias oportunidades Patricio Santos Fontanet ingresaba al local por el hall de las boleterías con la intención de rescatar a la gente.
A preguntas de la Dra. Campos, afirmó que su actividad se reducía a llevar a cabo tareas dirigidas a socorrer a las personas que asistían a los recitales y a retirar la pirotecnia que el público arrojaba hacia el escenario.
Para alcanzar a los concurrentes que requerían de su ayuda, utilizaba un "banquito" que apoyaba sobre el vallado y así podía tomar a las personas que se encontraban "descompuestas" y pasarlas hacía el otro lado de la valla.
Agregó que desconocía la existencia de otras mangueras dentro del local, no recordando con cuántos matafuegos contaba el lugar.
Asimismo, a preguntas de las partes, manifestó que nunca recibió indicaciones acerca de qué hacer ante una emergencia ni de cómo debía utilizar aquellos elementos contra incendios.
Por otra parte, sostuvo que a fin de permitir el acceso de alguna persona hacia la zona de los camarines, donde se encontraban los músicos, era necesaria la autorización de Argañaraz.
Indicó que también llevó a cabo tareas de control para la banda "Callejeros" en los estadios de "Excursionistas" y "Obras", y que siempre se encontraba apostado frente al escenario.
A preguntas del Dr. Poplavsky, hizo saber que desconocía la existencia de alguna persona lesionada por el uso de pirotecnia durante los recitales antes sindicados.
Afirmó que en el caso de la "La 25", eran sus integrantes quienes requerían su presencia para llevar a cabo las tareas de control y que, con otras bandas, eran los encargados de los locales donde se llevaban a cabo los shows quienes lo contrataban. Recordó que, en varias oportunidades, fue Lorenzo Bussi quien le pagó por su trabajo.
Indicó que junto a "Callejeros" trabajó nuevamente, después del 30 de diciembre de 2004, en los recitales que la banda brindó en la provincia de Córdoba. Allí estuvo con "Lolo Bussi", quien lo llamó para que colaborara en las tareas de control.
Finalmente, especificó que las personas encargadas del "control" responden a la banda y están atentos a sus requerimientos. Agregó que en su caso particular, para desarrollar su trabajo el día 30 de diciembre, utilizó una remera que decía "control".
Fue convocado ante los estrados Oscar Ramón Ortiz quien trabajó en "República Cromañón" el día 30 de diciembre de 2004.
Relató que cumplía tareas de seguridad en recitales desde hacía un tiempo atrás pero no pudo precisar cuánto. Manifestó que había trabajado en el local "Cemento" como personal de seguridad en alguna oportunidad y por ese motivo conocía de vista a los Sres. Omar Chabán y Raúl Villarreal.
Indicó que Villarreal era el encargado de seguridad de "Cemento" y de "República Cromañón".
Expuso que trabajaba para el grupo "Callejeros" y que la seguridad de la banda era manejada por una persona apodada "Lolo". Agregó que éste era quien daba las instrucciones a los demás empleados y que el pago de los salarios era efectuado indistintamente por "Horacio", "Héctor" o "Lolo".
Si bien indicó que en un principio fue llevado a trabajar por Sebastián Zerpa, sostuvo que el día 30 de diciembre fue convocado a prestar sus servicios por Héctor Zerpa.
Contó que ese día arribó a la puerta del local "República Cromañón" a las 17:30 ó 18:00 hs. aproximadamente, siendo la primera vez que asistía a ese local. Al llegar se presentó ante Héctor, Horacio y Sebastián, siendo éste último quien le entregó una remera negra que exhibió en la sala de audiencias con la leyenda impresa "Callejeros Control".
Aclaró que no todo el personal de seguridad usaba la misma prenda, quienes tenían una jerarquía superior no lo hacían, entre ellos "Claudio", "Héctor" y "Horacio".
Expresó que además de la seguridad que llevaba la banda, había 3 ó 4 personas que trabajaban para el local.
Manifestó que previo al inicio del recital vio a Raúl Villarreal en el hall cerca de la boletería.
Sostuvo que el cacheo realizado a los asistentes era intenso, e incluía la orden de quitarse las zapatillas. Señaló que si bien no vio cómo incautaban elementos a los jóvenes, sí observó las bolsas en donde los depositaban.
Puso de relieve que ingresó al interior de "Cromañón" una sola vez para ir al baño y que luego permaneció en la puerta porque debía ocuparse de la formación de las filas.
Indicó en la maqueta virtual donde se ubicó -puerta de acceso al pasillo amarillo- junto con un compañero apodado "He-Man" y otros jóvenes. Antes de comenzar a trabajar, Héctor le informó que la fila debía formarse en la vereda de enfrente.
Además, precisó que debían hacer ingresar grupos de 6 ó 7 personas al pasillo para que otros empleados efectuaran el cacheo de los concurrentes al recital.
También, expuso que temprano en la puerta del local observó la presencia de un patrullero policial con dos oficiales dentro.
Relató que apenas comenzó el recital, se produjo una especie de avalancha de las personas que estaban en la vereda y que empujaban para entrar. Especificó que era un grupo de 50, 100 ó 200 personas que carecían de entradas.
En ese momento, mientras intentaba junto con sus compañeros de trabajo contener a esa gente, comenzaron a salir del local gran cantidad de jóvenes que gritaban "fuego" y que empujaron hasta lograr acceder a la vía pública.
Contó que luego ingresó al salón a socorrer a quienes estaban allí atrapados y que no podía ver nada.
Dijo que observó cómo los bomberos y el público intentaban abrir el portón grande que daba al estacionamiento del hotel, lo cual fue una tarea difícil.
También vio que en la entrada del garage había una manguera con la que se lanzaba agua al portón del local.
Puso de relieve que no había recibido ningún tipo de indicación sobre cómo actuar en caso de emergencia, como tampoco ningún tipo de instrucción en el manejo de los elementos contra el fuego. Precisó que sabía utilizar matafuegos y que creía que a las mangueras también.
Resaltó que había trabajado para "Callejeros" en el estadio "Excursionistas" y en "Cemento".
Agregó que en el primero de esos conciertos cumplió funciones fuera del estadio y luego en el vallado. Expuso que esa noche se detonó pirotecnia sobre el escenario detrás de él y alguien le dijo que se corriera de ese lugar porque se iba a quemar.
Manifestó que no percibió el salario correspondiente a su trabajo del 30 de diciembre de 2004 y se enteró de que otras personas sí lo hicieron. Aclaró que la suma convenida era de $ 30 ó $ 40.
Finalmente, expuso que luego de lo acontecido en "República Cromañón" continuó trabajando de seguridad en los estadios de Obras y Boca con las mismas personas. Dijo que cumplió esas funciones en los conciertos de "Juanse" y "Lenny Kravitz" y que fue convocado por Zerpa.
Prestó declaración en el debate Carlos Jacobo Avila, quien previo a comenzar con su relato de los hechos, aclaró que conoce de vista a los integrantes de la banda musical "Callejeros" por motivos de laborales.
Explicó que el día 30 de diciembre del año 2004 fue a trabajar al local "República Cromañón" para realizar tareas de control. Era la primera vez que iba a ese lugar y que asistió porque recibió un llamado de "Lolo", que era la persona que se comunicaba con él cuando necesitaba de sus labores.
Recordó que "Lolo" lo llamó, le dijo que iba a tocar "Callejeros" y que estaba buscando gente para trabajar. Agregó desconocer quién contrataba los servicios del nombrado "Lolo" y que ese día acordó presentarse en "Cromañón" cerca de las tres de la tarde.
Expuso que él ya había cumplido tareas de control trabajando para la productora "Pop Art", habiéndose desempeñado también en otro recital de "Callejeros", más precisamente aquel que días antes del hecho brindaran en el Estadio de "Excursionistas".
En este último evento también fue convocado por "Lolo" y fue éste quien le pagó por sus servicios -desconoce de quién recibía el dinero el nombrado-. Algunos de los compañeros que trabajaron en "Excursionistas" también estuvieron la noche del 30 en "Cromañón", como ser Héctor y Horacio Zerpa, Javier y Daniel Coria, entre otros.
Volviendo al día 30 de diciembre, dijo que una vez en el lugar "Lolo" le indicó qué era lo que tenía que hacer. Al respecto, lo ubicó en el pasillo de color amarillo para efectuar el cacheo de los concurrentes.
Sobre el punto, recibió la directiva de "Lolo" de ser sumamente estricto en el control. Debía revisar a los asistentes en sus pelos, tocarlos en el cuerpo, sacarles las zapatillas y las plantillas, inspeccionar las medias, etc. Esa labor se realizaba con el objeto de incautar cohetes, desodorantes, botellas y en definitiva cualquier elemento contundente.
Refirió que esa noche secuestró bengalas y petardos y que esos objetos eran colocados en una bolsa a un costado en el piso, que luego era retirada al terminar el trabajo.
Indicó que a todas las personas las revisaban por igual, sin excepciones. Manifestó que el cumplía su trabajo "en un cien por cien".
Recordó que junto con él, estuvieron trabajando en dicha tarea Juan Carlos Torres, Sebastián Zerpa y Coria, entre otros muchachos. Unos hacían cacheos, otros cortaban tickets. Había otras personas de control en el vallado del escenario, los cuales se encargan de llevar a los asistentes que se descomponen para que los atiendan los sujetos que hacen primeros auxilios.
Dijo que esa noche él no llevaba ninguna identificación, que estaba vestido con una remera negra que era suya. Agregó que tampoco en "Excursionistas" le fue proveído algún tipo de distintivo.
Señaló que unos veinte minutos antes de comenzar su labor, "Lolo" le avisó que tenía que comenzar a trabajar y se abrieron las puertas de acceso. Dijo que durante el tiempo que duraron sus tareas, las puertas siempre estuvieron abiertas. Agregó que el ingreso de la gente fue normal, no hubo corridas y había personal de control que organizaba la fila y mandaba a las personas a la vereda de enfrente para evitar que se coloquen sobre la calle, porque circulaban colectivos.
Refirió que en "Cromañón" no le presentaron al dueño, él directamente preguntó por "Lolo". Aclaró que éste último se encontraba lesionado utilizando muletas, por lo que solamente se dedicó a cortar entradas.
Resaltó que ese día no había arreglado la forma de pago. Que generalmente se llegaba a un lugar, se acordaba en el momento las horas de trabajo y la remuneración, la cual se pagaba al término de las tareas o durante la semana. Por el trabajo del día 30 nunca cobró ni lo reclamó.
Señaló haber estado toda la noche situado a la mitad del pasillo color amarillo y que en ese lugar advirtió que había un cartel de salida de emergencia; también había otro en el sector existente entre ese corredor y las puertas tipo cine.
Puntualmente en referencia al momento del siniestro, dijo que él todavía se encontraba realizando tareas de cacheo -no pudo recordar si aún quedaba mucha gente por ingresar-, cuando de repente observó que varios chicos salían del local gritando "fuego, fuego".
Ante ello, expuso que salió a la calle en dirección a un patrullero que estaba estacionado en la acera del local hacia el lado del hotel alojamiento y le pidió a uno de los policías que se encontraba a bordo del móvil que llame a los bomberos porque el boliche se estaba incendiando.
Refirió que el preventor se reía ante la situación, razón por la cual el dicente lanzó una patada contra la unidad policial, insultó al oficial y volvió a requerirle que se comunicara con los bomberos. Sin embargo, el patrullero arrancó y se fue del lugar a gran velocidad.
Luego de ello, se dirigió nuevamente al local para ayudar a sacar gente. Los chicos salían corriendo hacia el sector de la plaza Miserere y desde allí unos policías que descendían de unas camionetas -eran seis vehículos aproximadamente- comenzaron a reprimir a la gente pegándole "palazos".
Respecto de esto último, dijo que esos policías reprimían y se negaban a su vez a trasladar en las camionetas a los heridos. Esto ocurrió hasta que en un momento arribó al lugar una persona de bigotes robusta -vestida de civil y a quien no podría reconocer-, que comenzó a gritarles a los uniformados y les ordenó que llevaran a las personas lesionadas a los hospitales públicos y privados.
Ante una lectura de un pasaje de una declaración suya prestada durante la instrucción de la cual surge que esa persona sería un Fiscal, indicó que él nunca dijo que se trataba de un funcionario de ese tipo, sino solamente que le parecía que era un Fiscal o Comisario, porque cuando llegó y dio las órdenes los policías las cumplieron diciendo "Si, señor".
Por otra parte, dijo que durante las tareas de rescate, ingresó al local primeramente por el sector del pasillo amarillo, donde llegado a la altura de la segunda puerta tipo cine se topó con una montaña de personas. También accedió al local por el hall principal y por la zona que da al estacionamiento del hotel -atravesó una persiana que estaba levantada-, lugar éste último donde había una puerta de emergencia que no se podía abrir.
Respecto de éste último portón, recordó que había bomberos -alrededor de tres- colaborando para abrirlo -se hacía fuerza con una barreta-, habiendo transcurrido un buen rato hasta que se logró su apertura. Una vez que cedió, la gente que estaba en el interior no salía por sus propios medios, sino que era sacada por los concurrentes al recital, quienes colaboraban.
En ese sector del estacionamiento del hotel, había una manguera contra incendios, aunque tenía poca presión, según pudo recordar. Agregó que en el primer momento en que se dirigió hacia ese lugar, vio en el corredor un rodado Fiat 147 color blanco o crema, el cual ya no estaba en cierto momento cuando volvió a ese sector.
Dijo que los policías y bomberos no entraban a rescatar a la gente. Esa tarea era realizada por el público; se trataba de sacar a los heridos y llevarlos hasta el hall y desde ahí los oficiales los trasladaban a la calle.
Asimismo, dijo que en cierto momento subió por una escalera existente en el lobby del hotel que permitía acceder al primer piso, donde había una comunicación con el local porque se había hecho un agujero en la pared -no sabe quién lo efectuó-. A través de esa apertura comenzaron a sacar gente; algunos salían por sus propios medios y otros no. Recordó haber visto un bombero en esa escalera. Agregó que en el hotel había luz y que él sacó una criatura de ese lugar.
Por otra parte, el testigo aclaró que no puede determinar los tiempos trascurridos en las distintas secuencias, como ser en qué momento llegaron los móviles policiales, los bomberos o el señor de bigotes que impartía ordenes a los uniformados.
Asimismo, dijo que observó a todos los "chicos" de la banda "Callejeros" colaborando en las tareas de rescate de las víctimas.
Como consecuencia del hecho se sintió mal, se le cerraba el pecho y no podía respirar normalmente. Además, un médico le explicó que una herida (que tenía producto de una operación anterior en el estómago) se le llenó de pus por el esfuerzo realizado esa noche.
En otro orden, expresó que el uso de pirotecnia en recitales era habitual, sea de la banda de que se trate y en lugares abiertos o cerrados. Como ejemplos, dijo que ha visto el empleo de ese tipo de elementos en los shows de "La Renga" en San Pedro -reciente- y en "Huracán"; también en eventos de "La 25", "Bersuit" y "Los Gardelitos".
A preguntas efectuadas por las partes, señaló que nunca se inscribió en un registro para realizar tareas de control y que no sabía si eso era obligatorio. Tampoco recibió instrucciones sobre el uso de matafuegos o mangueras ni sobre la forma de actuar en situaciones de emergencia o evacuación -aunque dijo que sabía hacer primeros auxilios-.
Preguntado para que brinde precisiones sobre su trabajo como personal de control, dijo que aproximadamente comenzó sus actividades en el año 1997 o 1998. Que empezó a trabajar en esa época a través de un amigo apodado "Dibu"; cuando había un evento éste lo llamaba y él iba.
Refirió no recordar cuándo se inició la relación con "Lolo". Que como ya expusiera tanto para "Cromañón" como en "Excursionistas" fue éste quien lo llamó para trabajar. Agregó que no estuvo en los recitales de "Callejeros" en "Atlanta" ni en "Obras" y que a Chabán y a Villarreal no los conocía.
Indicó que no se sentía en relación de dependencia con la persona que lo llamaba para trabajar; él sentía que trabajaba para el lugar a donde iba.
Interrogado acerca de si existe alguna diferencia entre las tareas de "control" y "seguridad", respondió que estimaba que la persona de "control" trabaja por el día, es decir, para un show determinado; en cambio a la "seguridad" la identifica con algo permanente del lugar.
Luego de la tragedia participó como control en el recital de "Callejeros" en Córdoba cuando volvieron a tocar. Manifestó que también estuvo en un recital de "La Renga" y que actualmente no se desempeñaba más con "Lolo".
Señaló desconocer quiénes eran las personas de seguridad en "Cromañón", así como la identidad del personal femenino de control que estuvo la noche del hecho.
En otro sentido y a preguntas de las partes, dijo que a los músicos y a la gente de sonido no se los revisa antes del show porque cuando comienza el cacheo ya están adentro del local.
Leído que le fue un pasaje de su declaración prestada en la instrucción, del cual surge que la noche del siniestro el personal de control tenía colocadas remeras de la firma "Locuras" de color rojas, blancas o negras con la inscripción "Callejeros Control", refirió que efectivamente esto fue así, aunque reiteró que él no usó ninguna. Agregó que en recitales de otras bandas también se utilizan remeras con la inscripción del grupo de que se trate.
También fue convocado ante estos estrados Claudio Ruiz, quien trabajó en "República Cromañón" los días 28, 29 y 30 de diciembre de 2004.
Expuso que fue convocado para cumplir funciones de control por su cuñado Héctor Zerpa.
La primera vez que había realizado esas tareas había sido en el recital brindado en el estadio "Excursionistas" y allí se ubicó delante de las vallas para impedir que la gente pasara. Dijo que en esa oportunidad su cuñado le pagó su salario y que le entregó una remera blanca con la leyenda "Callejeros Control", devolviéndola una vez finalizado el espectáculo.
Relató que en aquella ocasión se realizó un show de fuegos artificiales detrás del escenario. Aclaró que no había sido organizado por el público.
Explicó que el día 28 de diciembre arribó a la puerta del local aproximadamente a las 17.00 ó 17:30 hs. junto con su cuñado y amigos, entre ellos, Javier y Daniel Coria, Juan Torres y los Zerpa.
Relató que mientras sus acompañantes se anunciaban en el local, permaneció en la vereda. Luego, Héctor Zerpa le entregó una remera como la descripta anteriormente y le indicó que debía realizar el "cacheo" en la puerta que daba a un pasillo amarillo -así lo señaló en la maqueta virtual exhibida-.
Agregó que siempre estuvo allí y ese acceso siempre estuvo abierto, mientras que las que se encontraban al lado estuvieron en un momento cerradas.
Indicó que a las 19:30 hs. se autorizó la entrada del público por orden de Villarreal. Dijo que realizó la revisación conjuntamente con Javier Coria.
Explicó que les habían indicado que inspeccionaran bien las mochilas, el cuerpo, y las piernas especialmente, a efectos de que los jóvenes no ingresaran con desodorantes, bebidas alcohólicas, ni elementos de pirotecnia.
Señaló que aquellos objetos incautados eran depositados en bolsas negras ubicadas en el medio del pasillo. Una vez llenas fueron atadas y retiradas por Raúl Villarreal. Respecto de los elementos de pirotecnia, aclaró que se secuestraron únicamente bengalas.
Contó que luego de la revisación se efectuaba el control de las entradas, siendo esa tarea cumplida por Sebastián Zerpa y "Lolo" Bussi, a quien conoció aquella noche. Agregó que a lo largo del pasillo se hallaba colocada una valla y que al final de ésta estaban ubicadas las personas nombradas precedentemente. Aclaró que ignoraba quién había colocado ese vallado y por orden de quién se había hecho.
Precisó que a "Lolo" se lo presentaron como un amigo y que no cumplía ninguna función en el local.
Contó que todos los asistentes eran revisados, pero ese día Villarreal ingresó acompañado por una chica y dos chicos más conocidos suyos, los que no fueron inspeccionados por el personal de control.
Puso de resalto que el día 29 Héctor Zerpa le indicó que se ubicara en el vallado frente al escenario. Precisó que la valla estaba colocada como se mostró en la maqueta virtual y cuando alguien saltaba aquélla, lo llevaba hasta el extremo en que se corría y los hacía salir hacia el sector del público.
Manifestó que desde ese lugar no observó ni se le indicó la existencia de una puerta de emergencia.
Expresó que detrás de la valla se encontraban cuatro personas y él estaba en el extremo izquierdo. Dijo que Héctor Zerpa le había señalado que si veía a alguien con una bengala, debía sacársela y tirarla al piso para apagarla. Aclaró que él no tuvo que hacerlo, pero sí sus compañeros en alguna ocasión.
Contó también que hacia la izquierda de la valla había personal para auxiliar a los individuos del público que sufrieran una indisposición.
Se refirió a continuación a lo sucedido el 30 de diciembre de 2004.
Destacó que ese día se ubicó nuevamente en el pasillo amarillo a fin de realizar el cacheo. Puntualizó que esa fecha cree haber visto en la puerta de "República Cromañón" un móvil policial con dos efectivos.
Indicó que mientras realizaba sus tareas, en dos oportunidades Villarreal hizo ingresar personas con él, no recordando haber efectuado otra excepción. Aclaró que los dejó pasar porque él creía que aquel era "el seguridad del local".
Relató que cuando empezó el show del grupo "Callejeros" continuaba efectuando el control y de repente su cuñado le gritó que quitara el vallado porque se había prendido fuego el local. Al mirar, observó una "bola de humo" y la gente comenzó a salir corriendo.
Explicó que junto con su compañero corrieron la valla contra la pared y la misma gente que egresaba los empujó hacia la calle. Aclaró que la puerta estaba abierta, mas la hoja izquierda del portón violeta estaba cerrada.
Puso de resalto que se acercó luego hasta las puertas vaivén a fin de ingresar en el salón, pero que Héctor y Horacio Zerpa que tenían familiares en el VIP del primer piso, no lo dejaron y le pidieron que se quedara afuera, viendo si salían de allí.
Aclaró que no vio quién abrió el portón violeta, el cual estaba cerrado.
Destacó que los primeros policías en llegar comenzaron a golpear a los jóvenes en el entendimiento de que se había producido una pelea entre ellos. Dijo que por ese motivo los jóvenes comenzaron a golpear el patrullero.
Puntualizó que después de aquella noche nunca más efectuó ese tipo de trabajo y que los días 28 y 29 le abonó su salario Héctor Zerpa.
Respecto de la vestimenta del personal de control, expuso que todas las remeras llevaban impresa la leyenda "Callejeros Control", pero que no eran del mismo color; algunas eran blancas, otras rojas y también negras.
Explicó que la cadena de mando era la siguiente: Villarreal le daba directivas a "Lolo", "Lolo" a Héctor y éste último a él.
Sostuvo que su cuñado lo había elegido para realizar ese tipo de tareas porque él era asiduo asistente a recitales de rock y sabía la manera en que se manejaban.
Dijo que las tres jornadas vio a Villarreal, y también a "Lolo Bussi" quien se movilizaba con muletas.
Finalmente, refirió que en todos los recitales de rock, tanto en lugares abiertos como cerrados, se disparaba pirotecnia, y que no advertía diferencias con otros grupos musicales.
Comparando el cacheo efectuado en República Cromañón con el que habitualmente se efectuaba en el estadio "Obras", dijo que era igual.
Fue convocado ante los estrados Javier Schiavoni, quien trabajó en "República Cromañón" los días 28, 29 y 30 de diciembre de 2004.
Manifestó que conoce a los Sres. Omar Chabán y Raúl Villarreal porque trabajó como "control" durante un tiempo en "Cemento".
Explicó que fue contratado porque conocía a una persona apodada "Chiquito" y dijo que su función era "cuidar a la gente" y procurar "que no ocurrieran disturbios". Esas tareas las realizaba dentro del lugar o afuera. Puntualizó que "Chiquito" le daba las órdenes".
Relató que también trabajó en "República Cromañón", pues desde su apertura a veces "Chiquito" lo llamaba y le indicaba que se presentara a cumplir sus tareas en ese local. Expuso que eso sucedió aproximadamente en 6 ó 7 oportunidades. Destacó que Chabán era el encargado de ese sitio y se comentaba que Villarreal era el jefe de seguridad.
Puso de relieve que dejó de trabajar en "Cemento" y comenzó a hacerlo en el estadio "Obras". Agregó que "Claudio" era el encargado de seguridad del estadio indicado y quien le pagaba su salario.
Precisó que durante un recital de otra banda en "Obras", "Lolo" -quien era el jefe de seguridad de "Callejeros"-, le ofreció trabajar en los conciertos de ese grupo que se realizarían en el mes de diciembre de 2004.
Indicó que las tareas que cumplía en "Cemento", en "Cromañón" y con "Lolo" para "Callejeros" eran similares.
Contó que el 28 de diciembre de 2004 arribó a la puerta del local a las 17.00 hs. aproximadamente y "Lolo" le dio las indicaciones sobre lo que tenía que hacer aquel día. Le dijo que se quedara afuera, ordenando la fila y procurando que haya orden.
También recibió órdenes de "Héctor" y "Claudio" quienes eran una especie de "encargados".
Expresó que caminaba por la vereda hacia la esquina -así lo señaló en la maqueta virtual-.
Señaló que en el pasillo amarillo se hallaba ubicada una valla que separaba el ingreso de los hombres y de las mujeres, y que en el hall de acceso había otra. Agregó que ese vallado fue colocado los tres días por él y sus compañeros.
Destacó también que para el cumplimiento de su tarea una persona -no recordó quién- le entregó una remera de color negro con una inscripción en color amarillo que decía "Callejeros Control".
Precisó que los días 28 y 29 de diciembre "Lolo" le pagó su salario.
Se refirió a continuación a lo sucedido el día 30 de diciembre de 2004.
Narró que cuando llegó a "Cromañón" sólo se encontraba presente el personal de seguridad, encontrándose únicamente abierta la puerta que desembocaba en el pasillo amarillo.
Precisó que le dieron instrucciones respecto de la pirotecnia. Le indicaron que debía estar "bien atento" y quitar al público esa clase de elementos si los hallaban.
Manifestó que la fila era realizada en la vereda en forma conjunta por hombres y mujeres. Luego, en la puerta eran separados a efectos de efectuarles la revisación.
Contó que cuando comenzó a tocar la banda "Callejeros" se acumuló frente a la entrada del pasillo amarillo gran cantidad de jóvenes que carecían de entrada y que empujaban para ingresar. Dijo que junto con sus compañeros tuvieron que contener a este grupo de gente. Aclaró que los otros dos portones violetas ya se encontraban cerrados. Aclaró que ignoraba por orden de quién se había cerrado.
Transcurridos apenas 3 minutos percibió los gritos de las personas que estaban dentro del local y que comenzaron a salir. Advirtió también que se paró la música.
En consecuencia, junto con otra persona de control quitaron la valla del pasillo amarillo y la llevaron hacia afuera. En ese momento se cortó la luz y se dispuso a ayudar a salir a la gente del público, pues muchos habían caído al piso.
Puso de resalto que ingresó en varias oportunidades a auxiliar a las personas. Dijo que en una ocasión accedió al estacionamiento del hotel -que señaló en el recorrido virtual- y vio que había muchas personas intentando abrir un portón cerrado.
Relató que con la ayuda de un bombero aquella puerta logró ser abierta y en ese momento cayeron gran cantidad de cuerpos que se encontraban apoyados contra ella.
Destacó que en ese garaje no había luz y que intentó conectar una manguera pero no pudo, porque ésta tenía un diámetro menor que el caño del agua.
Permaneció en "Cromañón" ayudando a los heridos hasta el momento en que la policía le impidió volver a ingresar.
Sostuvo que aquella noche vio a los integrantes del grupo "Callejeros" colaborar con el rescate de los concurrentes.
Afirmó que no había sido instruido para casos de emergencia con anterioridad y que el día 28 o 29 -no pudo precisarlo-, cuando ingresó al salón para ir al baño, escuchó a Patricio Santos Fontanet pidiendo al público que no tiraran más bengalas.
Leído que fue un párrafo de su declaración prestada en la etapa de instrucción, dijo que recordaba que "Lolo" le dijo el día 29 que ingresara al local con otros compañeros a fin de sacar las bengalas y que aquello se lo había ordenado Chabán.
En oportunidad de ser oído Juan Carlos Torres, señaló que conoce de vista a Chabán, a Villarreal y a los músicos de "Callejeros", por haber trabajado en "Cromañón", los días 28, 29 y 30 de diciembre de 2004.
Dijo desconocer qué funciones cumplían Chabán y Villarreal.
Explicó que para las fechas mencionadas estaba desempleado y su primo Héctor Zerpa, que laboraba para el grupo "Callejeros", le ofreció trabajar en las tareas de "control", esto es, realizar el "cacheo" y ordenar el ingreso de los concurrentes.
El 28 de diciembre llegó a las 19:00 horas, Héctor Zerpa le dio una remera negra con la inscripción "Control" en color amarillo y le indicó que debía revisar a los concurrentes para evitar que ingresen con desodorantes, encendedores, cuchillos y todo tipo de pirotecnia.
Asimismo, recordó que "Lolo" Bussi le pidió al personal de control que extremara los recaudos para que no ingresen fuegos de artificio al boliche.
Alrededor de las 20:00 horas había un patrullero en la puerta del local y junto a Daniel Coria, Javier Coria, Carlos Avila y otros empleados, ordenaron, previo "cacheo", el ingreso de los asistentes.
Las mujeres entraban por el hall de las boleterías y eran controladas por personal femenino. Por su parte, los varones ingresaban por la puerta de la derecha -vista desde el exterior-, donde pusieron un vallado que dividía el pasillo por la mitad, para ordenar el ingreso de los concurrentes.
El público llevaba pirotecnia en las medias, adentro de las zapatillas o al costado del cuerpo. Al ser detectados dichos elementos, los ponían en una bolsa negra que al llenarse era reemplazada por otra vacía.
Puntualizó que entre las 19:00 y las 20:00 horas otro patrullero cortó el tránsito de la calle Bartolomé Mitre y que los concurrentes, al enterarse que no podían ingresar con pirotecnia, tiraban cohetes en los alrededores del local.
La primer noche se tiraron muchas bengalas y el día del hecho escuchó desde afuera del boliche que Chabán advirtió al público respecto al uso de pirotecnia y le pidió que dejen de usar fuegos artificiales.
No obstante ello y en respuesta a una nueva pregunta que sobre el punto le dirigiera el Dr. Stefanolo, expresó que, "si mal no recuerda", escuchó dicha advertencia desde el sector de enfermería, que estaba situado detrás del vallado y a un costado del escenario, donde había enfermeros vestidos con guardapolvo blanco con la inscripción "Cruz Roja".
Tanto el 28 como el 29 de diciembre, al terminar el control de ingreso, Héctor Zerpa lo mandó al sector de "enfermería", donde debían ser llevados los que sufrían un desmayo o necesitaban tomar agua.
El vallado separaba al público del escenario y cubría todo el ancho del salón. En dicho sector siempre había personal de control para evitar que los concurrentes accedan al lugar asignado a los músicos.
Expresó que no tiene entrenamiento para dar primeros auxilios ni recibió instrucciones respecto a las salidas del local ni de cómo actuar ante una situación de emergencia.
Añadió que tampoco le indicaron qué conducta adoptar ante el uso de fuegos artificiales por parte del público.
El día del hecho, cuando terminó de ingresar la gente, le ordenaron que "corriera" hasta la esquina a los que no tenían entrada.
En dicho momento observó que empezó a salir humo y corrió hasta la puerta del boliche para buscar a su hijo y a sus dos sobrinos, que estaban en su interior.
Debido a la cantidad de personas que salían corriendo quedó apretado contra la pared y el vallado situado en el pasillo de ingreso.
El personal del Cuerpo de Infantería se acercó al lugar y en la creencia de que se estaban produciendo disturbios empezaron a reprimir a los concurrentes.
Luego de haber transcurrido aproximadamente treinta minutos desde el inicio del siniestro, entró al local. Como estaba oscuro y no se veía nada, utilizó un celular para iluminar su camino.
Observó que muchos concurrentes estaban apilados en la puerta de ingreso y les prestó asistencia para "sacarlos" del recinto.
Afirmó que los bomberos no subieron al primer piso del local porque no tenían los elementos necesarios para ello y que el portón situado cerca del escenario estuvo cerrado con candado y alambre las tres noches.
Respecto a dicho portón, manifestó que fue abierto con posterioridad al inicio del incendio.
Aclaró que su tarea era de "control" y que consistía en controlar a la gente en la parte de afuera del local. Es decir, realizar el "cacheo", ordenar la fila de ingreso y "sacar" de la puerta a quien no tenga entrada.
Consideró que los que cumplían tareas de "seguridad" se encargaban del "local" y "de las barras". Señaló que estaban vestidos de negro y que tiene entendido, "por haberlo escuchado", que dependían de Raúl Villarreal.
A preguntas de las partes, respondió que Héctor Zerpa lo llamó para trabajar en los recitales de "La Renga", "Los Piojos", del "Indio" y en el de "Callejeros" en "Excursionistas".
Además, indicó que "Lolo" Bussi le avisaba a su primo que necesitaba "gente" para trabajar y éste, en la mayoría de las ocasiones, ofrecía los puestos laborales "a los amigos del barrio".
Precisó que en los recitales aludidos usaban chalecos de colores sin inscripciones y que los responsables del "control" eran su primo o Lorenzo Bussi.
Manifestó que siempre le pagaba Héctor Zerpa y que supone que éste recibía el dinero de las productoras.
Por último, dijo desconocer a qué Comisaría pertenecía el patrullero que cortó el tránsito de la calle Bartolomé Mitre.
También prestó declaración testimonial Carlos Javier Medina quien asistió al recital de "Callejeros" el día 30 de diciembre de 2004 y además trabajó en otras ocasiones como "control" de ese grupo musical.
Manifestó que conocía a Chabán y Villarreal porque se había desempeñado como control de "Callejeros" y de "Los Ratones" cuando tocaron en el local "Cemento". Agregó que el primero de los nombrados era el dueño del lugar y que el segundo de ellos era el jefe de seguridad.
Indicó que hacía esta última afirmación porque siempre lo veía dando órdenes a las personas empleadas por las bandas. Destacó que en una oportunidad Villarreal lo echó de "Cemento" por no estar de acuerdo con algo referido a sus tareas.
Relató que trabajó como control de "Callejeros" varias veces y dijo que su función en general era controlar el ingreso, acomodar a la gente, ordenar las filas, cuidar los camarines y el ingreso de la banda. Ello, según la tarea puntual que le era asignada en cada jornada por Lorenzo Bussi.
Puso de relieve que "Lolo" fue quien lo convocó a desempeñarse laboralmente para la banda y que el día del recital debía presentarse ante él en el horario convenido.
Precisó que la cantidad de gente que cumplía funciones para cada espectáculo dependía del lugar en el que se realizaba y el número de público estimado. Aclaró que trabajaba casi siempre con las mismas personas, a saber, "Lolo" Bussi, Claudio Curcuy y Horacio Zerpa, entre otros.
Afirmó que la contratación para cada show la efectuaba Bussi, quien le abonaba su salario al finalizar el día. Aclaró que sólo un par de veces Claudio Curcuy también le había pagado.
Destacó que para realizar sus tareas vestía una remera negra con una inscripción en color amarillo, que decía "Callejeros Control".
Sostuvo que la indicación "prioritaria" era tratar bien al público para que la "pasara bien". Agregó que no tenía instrucciones acerca de cómo actuar en los casos de utilización de pirotecnia.
Puso de relieve que en todos los recitales de grupos de rock se usaban ese tipo de materiales, tanto en lugares abiertos o cerrados. Sin embargo, aclaró que no conocía a ninguna banda que alentara esa conducta y que era imposible detener al público. Destacó que Patricio Santos Fontanet era asmático, motivo por el cual suponía que no estaba a favor de ello.
También refirió que habitualmente era el encargado del local, quien "daba puerta" y no el personal de la banda.
Manifestó que para el cumplimiento de sus funciones no se requería ninguna capacitación ni inscripción especial; que ello jamás le fue exigido. Puso de resalto que la experiencia la adquirió con el tiempo y que Bussi, quien tenía conocimientos de primeros auxilios, les daba indicaciones para algunos casos de emergencia.
Expresó que trabajó como control del grupo "Callejeros" en el primero de los recitales realizado en "República Cromañón" durante el mes de abril de 2004. En esa ocasión cortó entradas.
También cumplió funciones durante el show de "Excursionistas". Aquella vez se encontraba a cargo de una puerta de acceso y controlaba asimismo a la gente que allí trabajaba.
Expuso que luego del ingreso se ubicó en el vallado situado frente al escenario. Finalizado el recital, se dispararon fuegos artificiales desde un techo que había detrás del escenario y que ya se encontraban previstos. Agregó que estos fueron manejados por gente idónea de "Cienfuegos", y que no había peligro alguno.
Manifestó también que los días 28, 29 y 30 de diciembre de 2004 no fue convocado a prestar sus servicios en "República Cromañón", pero que el día 30 asistió junto con su novia llamada Silvana González, como invitado. A fin obtener esa invitación llamó por teléfono a sus amigos "Lolo" o Claudio -no pudo recordar con precisión a cual de los dos-.
Relató que el día 30 arribó cerca de las 21:00 hs. e ingresó a través de la puerta de invitados. Allí habló con "Lolo" y le preguntó si podía pasar. Asimismo, "Lolo" le consultó a Villarreal -quien se encontraba en el hall- si podía dejarlo entrar y éste lo autorizó.
Indicó que "Lolo" aquella noche no cumplía ninguna función porque estaba con una pierna quebrada, pero que se hallaba en el hall cerca de una columna.
Precisó que en la calle había mucha gente y que se había formado una fila ordenada en la vereda de enfrente; se ingresaba por tandas al local. Agregó que Héctor Zerpa estaba organizando al público y "Lolo" y Claudio estaban cerca del sector en que se cortaban las entradas.
Afirmó que en la puerta del local había un patrullero de la policía, pero no pudo ver si había alguien adentro.
Luego de ser revisado, ingresó al salón a través de las puertas "cine" del lado izquierdo y acompañó a su novia al baño situado en el primer piso. En ese momento ya había terminado de tocar la banda "Ojos Locos".
Contó que luego se ubicó junto a la cabina de sonido, donde estaba el sonidista llamado "Leggio" y otra persona más que lo ayudaba. Agregó que también había otro joven de control del grupo, llamado Leandro, que cuidaba que la gente no ingresara a ese sitio.
Sostuvo que también vio otro individuo de "control" frente a los camarines y dos más junto a una valla ubicada a fin de controlar el acceso de amigos y familiares al sector del local exclusivo para ellos.
Expresó que al iniciarse el show se detonó pirotecnia y que ello motivó la intervención de Chabán desde la consola de sonido. Señaló que insultó a los asistentes y les dijo que si seguían tirando bengalas iba a suceder lo mismo que en Paraguay. También les preguntó si se querían morir todos allí. Aclaró que eso lo expresó de muy mal modo y que seguidamente "Pato" Santos Fontanet señaló lo mismo pero de una manera más amable; pidió que se portaran bien y trataran de no tirar pirotecnia porque se iban a ahogar.
No obstante esas advertencias, el público continuó con la misma conducta.
Cuando comenzó a tocar "Callejeros", observó que un joven subido sobre los hombros de otro disparó una candela, cuyas "bolitas" impactaron contra el techo del salón y una de ellas se quedó incrustada contra la media-sombra.
Puso de relieve que pensó que enseguida se apagaría; sin embargo el foco ígneo comenzó a expandirse y a caer unas "bolitas de fuego". El público se abrió y se quedó allí riéndose, suponiendo que nada iba a pasar. Aclaró que en ese momento Chabán estaba en la consola de sonido, pero que no sabe qué estaba haciendo.
Contó que en seguida se cortó la música y luego la luz; en ese momento todos los asistentes entraron en pánico. Puntualizó que recién tomó conciencia del humo cuando se encontró a oscuras, por lo que se sacó su remera y trató de tapar su boca y la de su novia. Se quedó inmóvil unos minutos y luego se dirigió con esfuerzo hacia las puertas "cine" porque percibió una brisa que de allí provenía.
Relató que el hall se encontraba iluminado por la luz que venía de la calle, y los tres portones de acceso estaban abiertos.
Indicó que Claudio lo llevó junto con su novia hasta el "lobby" del hotel y le dio agua.
Se encontró con Djerfy, quien se disponía a entrar al local nuevamente a fin de buscar a su padre que estaba en el primer piso. Lo acompañó y estuvo un largo rato entrando y saliendo del lugar ayudando a rescatar a las víctimas.
Más tarde se dirigió a los hospitales cercanos en busca de amigos y familiares. Dijo que recién recibió atención médica al día siguiente en su barrio porque presentaba dificultades para respirar.
Puso de resalto que con posterioridad al 30 de diciembre de 2004 continuó trabajando como "control" de "Callejeros" y que prestó servicios en todos los recitales con excepción del realizado en La Rioja.
Actualmente refirió que sólo cumple funciones como seguridad de una banda llamada "Hijos del Oeste".
Durante el transcurso de la audiencia de debate, José Gabriel Porticatto señaló que a Chabán lo conocía de vista por haber concurrido a "Cemento" como espectador y como integrante del grupo "ESSA", asociación dedicada a brindar primeros auxilios en forma voluntaria y gratuita.
Aclaró que presta dichas tareas desde 1994 y que en un principio lo hizo como integrante de "GOE", entidad perteneciente a la agrupación "Protección Civil Argentina".
Aseveró que Lorenzo Bussi había sido integrante del "GOE" y que les presentó a Diego Argañaraz, quien se mostró interesado en recibir el servicio de "ESSA" en los recitales y le dijo que le tenía confianza por su forma de trabajar, atento que lo había visto brindar primeros auxilios en "Cemento", en el transcurso de un show al que había asistido como espectador.
Afirmó que "Callejeros" fue el primer grupo de rock que los llamó para que presten asistencia y, según su entender, nunca tuvieron una relación contractual con la banda mencionada.
Refirió que durante los eventos musicales Argañaraz se acercaba a preguntarles si "estaba todo bien" y que nunca había visto dicha actitud por parte de las personas que les solicitaban su asistencia.
Recordó que un coordinador de "GOE" los convocó para cubrir los recitales de "Callejeros" en La Plata y en "Obras".
Luego, en el año 2000 o 2002 formaron el grupo "ESSA", que en su mayoría estaba integrado por voluntarios que habían pertenecido al "GOE" y se habían distanciado de sus dirigentes.
Aclaró que aún no ha obtenido personería jurídica y que el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires nunca los contactó.
Puntualizó que el manager de "Callejeros" lo llamaba o hablaba con su compañero Emiliano para requerirles la colaboración del grupo asistencial aludido y comunicarles la cantidad de público que estimaba concurriría al espectáculo musical.
Cada uno de los integrantes asistía a los eventos con un morral en los que portaban un tensiómetro, solución fisiológica, antisépticos, "curacid" y elementos para curación menor.
De ser necesaria la intervención de un profesional médico llamaban al servicio de ambulancia del "SAME" o a la empresa contratada por el local.
La dotación de personal que asistía a los recitales estaba formada por seis o siete personas y no contaban con un equipo de "handys".
A medida que cada uno se desocupaba de sus actividades laborales se dirigía, por sus propios medios y a su costo, hasta el lugar al que habían sido convocados y le avisaban a Diego de la presencia del grupo.
Usaban unas pecheras blancas con una cruz azul y la inscripción "ESSA".
Llegaban antes de que empiece el recital y en ningún concierto fueron sometidos a revisión o control alguno. Generalmente un grupo se ubicaba cerca del escenario y otro patrullaba el lugar.
Manifestó que no trabajaban de manera "exclusiva" con "Callejeros" y que asistieron a Plaza Congreso, donde se realizó el recital "Dos kilómetros por el SIDA", Córdoba, Luján, "Cemento" en varias oportunidades, "Cromañón" y "Excursionistas"-donde trabajaron en coordinación con la "Cruz Roja Argentina"-, Liniers -para cubrir el día de "San Cayetano"- y a los "Campeonatos Paraolímpicos".
Además, explicó que no estaba dentro de sus funciones inspeccionar el local ni estaban calificados para ello.
Relató que nunca se plantearon la posibilidad de un incendio, pero a raíz de una conversación con personal de "control" que estaba en "Cromañón", se enteraron que en un recital de "La 25" hubo un incendio por una falla en el "aire acondicionado" y pidieron revisar las salidas.
Puntualizó que Emiliano le comentó que el local de "Cromañón" era "una ratonera" y pidió ver las salidas para saber cómo actuar en caso de tener que salir con heridos.
Agregó que su compañero Emiliano estaba preocupado con dicho tema por haber actuado como bombero en una dotación de Villa Soldati.
No le mencionó las razones de dicho comentario y finalmente la cuestión fue consultada con una persona que estaba en las barras, quien les indicó las salidas.
Observaron una puerta que daba a un garage y otra que estaba situada cerca del escenario y tenía un barral antipánico. Además de las mencionadas, conocían las que están en el frente del local.
En una oportunidad, en un momento en que no había público, observó que la puerta situada a un costado del escenario estaba entreabierta.
En un recital de "Jóvenes Pordioseros", Emiliano temió que algún elemento de pirotecnia incendie una tela que estaba colocada cerca del escenario, a modo de "telón" e hizo retirarla de allí.
En el primer piso, donde estaban los sanitarios, no observaron la existencia de salidas.
Por la actividad que desarrollaban conocían a algunos de los que integraban el personal de control de las distintas bandas, entre los que recordó a Bussi y Djerfy, quien es tío del músico de "Callejeros".
Respecto a Bussi, expresó que ignora cuáles eran sus funciones y que la noche del hecho estaba fracturado.
Por medio de un volante publicitario se enteró de la realización de los recitales de "Callejeros" del 28 al 30 de diciembre de 2004 en "Cromañón" y se contactó con "Diego" para saber si necesitaba la asistencia del grupo "ESSA".
En las fechas mencionadas los recibió Argañaraz y se dividieron en dos grupos. Uno, conformado por Emiliano, Pablo, María Laura y Marcia, se situó atrás de un vallado que separaba al escenario del público y se extendía a lo ancho de todo el salón.
Precisó que del costado en que se hallaba el puesto sanitario, el vallado no estaba sujeto a su extremo.
Por otra parte, junto a su compañero Daniel, se encargaron de patrullar el local.
Por lo general prestaban asistencia en el hall de entrada y si tenían que retirar a una persona del interior del recinto salían por las puertas tipo cine.
En el primer show el público encendió bastante pirotecnia y al día siguiente la utilización de dicho material fue "mucho menor".
Chabán advirtió a los concurrentes que podían quemarse "como en Paraguay" y les dijo que el humo de los fuegos artificiales impedía ver el espectáculo, de manera que podrían "poner robots en el escenario".
Por su parte, Fontanet pidió a sus seguidores que dejen de usar pirotecnia y les manifestó que podía ocurrir una desgracia.
Aseveró que el público no modificó su conducta y que en otros recitales de "Callejeros" había escuchado pedidos similares por parte del conjunto musical.
Agregó que el 30 de diciembre, para evitar el ingreso de petardos, el control de ingreso de la gente fue más exhaustivo que en los dos días anteriores.
Observó que en dicha oportunidad a los concurrentes le revisaban el calzado. Nunca había visto que se adopte dicha medida.
El personal que realizaba la tarea descripta vestía una remera con la inscripción "Control"; procedía a incautar y poner en una bolsa los elementos contundentes y de pirotecnia que portaban los concurrentes.
Refirió que en los recitales de "Callejeros" y en los de otras bandas, el público usaba pirotecnia, tanto en lugares abiertos como cerrados.
Afirmó que en la esquina del local había un patrullero y en el interior del boliche era dificultoso caminar, al igual que en otros recitales realizados en "Obras", "River" o en una peregrinación.
Por otra parte, precisó que la ventilación del salón "no era tan adecuada" y el día del hecho habían empezado a cerrar las puertas principales para que no entrara más gente.
Ante ello, pidió que la dejen abierta porque cerrarla importaba poner una "trampa mortal" y porque el día anterior habían tenido que atender a algunas personas que estaban sofocadas.
A consecuencia de su pedido, el muchacho encargado de cerrar la puerta la dejó abierta por completo y fue a consultar cómo debía seguir.
Al momento de producirse el incendio, estaba junto a su compañero Daniel en la zona de las puertas cine y observó que alguien corría y gritaba "fuego". Acto seguido, "una avalancha de gente lo tapó" y quedó dentro de la boletería.
Luego, sacó una "tarimita" de la puerta de la boletería y alcanzó la calle a través del pasillo que conduce a la puerta de la derecha (vista desde el exterior). Expuso que entre el pasillo aludido y las puertas cine habían vallados que obstaculizaban el paso.
Al reingresar al salón no se veía nada y junto a otras personas ayudó a salir a los asistentes que estaban caídos.
Con posterioridad fue a la puerta situada cerca del escenario y la encontró cerrada. Ulteriormente y ante la presencia de muchos concurrentes, los bomberos la abrieron con una barreta.
Al abrirse el portón visualizó una pila de treinta o cuarenta personas y junto a otras personas hicieron "un pasamanos" para retirarlos del lugar.
Señaló que algunos no tenían pulso ni respiración. A los que no tenían pulso les practicaron maniobras de resucitación y después se dedicaron a clasificarlos.
No vio que por dicha abertura saliera alguien por sus propios medios.
Indicó que Emiliano salió "por camarines" y luego al ingresar para colaborar con las tareas de evacuación perdió su vida.
Aseveró que en un primer momento no había policías ni ambulancias y de acuerdo a su experiencia, la presencia de ambulancias durante la realización de un recital depende de la cantidad de concurrentes.
Los primeros en llegar fueron unos policías que estaban de consigna a la vuelta del local. En sus alrededores no se cruzó con ninguno de los integrantes de "Callejeros", ni con Chabán, tampoco con Villarreal.
Dijo conocer a Villarreal por haberle pedido hielo para atender a un concurrente de "Cromañón". También señaló que en una oportunidad lo vio en "Cemento".
Explicó que el grupo "ESSA" no tenía un coordinador pero todos sabían como manejarse.
Añadió que en "Cromañón", antes del incendio, atendieron a algunos concurrentes que estaban sofocados o que sufrían baja presión.
En el recital de "Callejeros" en "Obras" asistieron a un concurrente que se había lastimado la pierna -trepándose- y a otros que les había bajado la presión.
Manifestó que en "Excursionistas", al terminar el concierto de "Callejeros", se realizó un espectáculo de pirotecnia en una de las plateas que no estaban ocupadas por el público.
Dijo que no le habían avisado de la realización de dicho show y que concurrieron a dicho evento a pedido de Diego Argañaraz.
En dicha ocasión había un servicio de ambulancia y trabajaron en coordinación con la "Cruz Roja".
Con posterioridad al concierto, recibió de Diego Argañaraz una suma de dinero en concepto de donación, que posteriormente fue utilizada para adquirir "tablas para traumatismos".
Expresó que no presenció incidentes o peleas de los concurrentes en las presentaciones de "Callejeros" y los primeros auxilios que tuvieron que brindar no resultaron distintos a los proporcionados en los conciertos de "Los Piojos" y "La Renga".
Puntualizó que a su entender la seguridad de un local está a cargo de policías y bomberos y las tareas de control se limitan al "cacheo" e ingreso de los concurrentes
Con posterioridad al 30 de diciembre no trabajaron con "Callejeros" y con el personal de seguridad que prestó servicios dicho día se cruzaron en un recital en "River".
A preguntas de las partes, respondió que para ser rescatista se debe tener aprobado un curso de primeros auxilios dictado en un hospital, en el "GOE" o en la "Cruz Roja".
Especificó que los integrantes de "ESSA" habían efectuado cursos básicos y charlas sobre como actuar ante una catástrofe o incendio y aclaró que no es posible determinar la presencia de monóxido de carbono y ácido cianhídrico sin practicar un análisis de sangre.
Por último, precisó que el día del hecho y por propia iniciativa intervinieron integrantes de la "Cruz Roja" en las tareas de rescate y asistencia.
Fue convocado a prestar declaración en el debate Ernesto Alejandro Taranto, quien refirió que conoce al imputado Omar Chabán desde el año 1985 o 1986 cuando abrió el local denominado "Cemento", donde en forma conjunta han realizado centenares de shows hasta el año 2001 o 2002 aproximadamente. A raíz de esto, mantuvo una muy buena relación comercial con el nombrado.
Indicó que por los mismos motivos conoció a Raúl Villarreal, quien era la persona encargada de vender entradas en las boleterías del local "Cemento" al momento de los shows.
Por otra parte, señaló que a Diego Argañaraz lo conoció en ocasión de realizarse un evento musical en el Congreso de la Nación, denominado "Dos kilómetros por Sida" en el año 2002 o 2003. En esa oportunidad también le presentaron al cantante del grupo "Callejeros", Patricio Fontanet.
Respecto de su conocimiento de Villarreal, precisó que la relación se remonta al año 1994 o 1995 y reiteró que el nombrado, en el local "Cemento", vendía entradas en la boletería y acompañaba o supervisaba a la persona que el dicente ponía a trabajar allí como coproductor de los eventos.
Sobre esto último, refirió el deponente que él era representante o manager del grupo "Animal" y que coproducía los recitales de ese grupo en "Cemento" con el dueño del local, Omar Chabán.
En tal sentido, señaló que con Chabán se coordinaba una fecha de actuación para la banda y se coparticipaba en las ganancias en una proporción de setenta por ciento para el artista y treinta por ciento para el local. Eso era un uso y costumbre en la producción de este tipo de eventos.
Una vez arreglados estos detalles, el dicente como representante del grupo se encargaba de repartir y realizar la expedición anticipada de entradas en algún punto de venta, del control de lo recaudado en tal concepto y luego de presentar la liquidación correspondiente a Chabán, o en su ausencia ante Villarreal.
Refirió que así se trabajaba en la coproducción de recitales y él en una sola ocasión firmó un contrato escrito con Chabán en el año 1985 o 1986, cuando abrió "Cemento", con motivo de una presentación del grupo "Los Twists".
A excepción de ese evento, siempre se manejaron de la misma forma en cuanto al porcentaje 70-30 antes aludido. Nunca tuvo la necesidad de firmar ningún tipo de acuerdo en lo sucesivo pues la relación era completamente transparente.
En todo tipo de espectáculo artístico cuando se coproduce, se reparte el dinero en esa proporción y a destajo por el show. No se estila pactar rentas fijas, ni alquilarle el local a su dueño.
Señaló que Chabán realizaba aportes a fin de promocionar a las bandas incipientes y también a otros grupos no tan incipientes. A modo de ejemplo, recordó que Chabán compró un equipo de sonido de avanzada para el local "Cemento" y también un sistema de iluminación para que las bandas pudieran usarlos y se evitaran pagar por esos servicios. Particularmente en el caso de "Animal" ellos contrataban otro equipo de sonido que les gustaba más.
Asimismo, Chabán hacía grandes aportes a los grupos consiguiéndoles espacios de publicidad en periódicos y radio a menor precio. Dijo que a él le consta que muchos artistas no alcanzaban a cubrir las expectativas y Chabán se hacía cargo de las perdidas que éstos generaban.
En ese sentido, el trato que existía en "Cemento" era incomparable con relación a otros lugares.
Señaló que la última vez que habrá realizado un recital en "Cemento" fue en el año 2001 o 2002, también con el grupo "Animal". Después de eso, una vez estuvo en el lugar, en un espectáculo de una banda de su hijo, pero ya no participó como co-organizador.
Indicó que generalmente el público de "Animal" alcanzaba las novecientas o mil personas. Dijo que él se preocupaba mucho por no desbordar la capacidad del local y prefería agregar una función más, antes que vender muchas entradas; ello a fin de evitar accidentes.
En esa época existía otro lugar donde se podían hacer recitales en el "Show Center" de Haedo, donde había un auditorio bien equipado. Agregó que él no sabía cuál era la capacidad de "Cemento".
Refirió que este último se caracterizó por ser el espacio cultural más grande del país. Muchos artistas consagrados han emergido de ese lugar. A modo de ejemplo, mencionó a "Divididos", "Memphis" y "Los Redondos", entre otros. Muchas bandas no rendían al principio y desde el local se las apoyaba, se les dejaba usar los equipos y volvían a tener una oportunidad; agregó que esto podía ser una especie de inversión.
Recordó que "Cemento" tenía una puerta de emergencia enorme, la cual en cierta ocasión donde había mucho público, él la hizo abrir y la gente a través de pantallas de video podía ver el show desde la calle.
Respecto de la seguridad de los eventos, dijo que el local ofrecía varias opciones, pues existen distintos grupos que a partir del tipo de música que realizan hacen que la clase de público que los sigue varíe. Hay bandas que ejecutan una música tranquila y otras donde las canciones son más efervescentes; en éste último supuesto la seguridad debe ser mayor. Agregó que a Villarreal nunca lo vio desempeñar tareas de seguridad en "Cemento".
Manifestó que el local exigía que haya seguridad y que podía recomendar a ciertas personas. En el caso del grupo "Animal", el dicente afirmó que ellos llevaban su propia seguridad.
Indicó que él se ocupaba de conseguir personal idóneo para esa tarea. En la década del 90, por ejemplo, trabajaba con la productora de Juan Carlos Blander, la cual en esos años participó en casi todos los eventos importantes, como ser los promocionados por la "Rock and Pop" y Daniel Grinbank.
En lo inherente al uso de pirotecnia en los recitales de rock, dijo que ya promediando el año 1998 se empezó a observar la existencia de esos elementos en los shows. Ello se originó en los grupos de fans de las bandas que venían de determinado barrio del conurbano y arrojaban pirotecnia para mostrarse como tratándole de expresar a los grupos que estaban allí "haciéndoles el aguante".
Recordó que él personalmente reprimió a una persona que había encendido una bengala en el público durante un recital de "Animal". En esa ocasión, la banda paró de tocar y él se introdujo en el público, le quitó la bengala al asistente y la apagó. Resaltó que ese elemento producía mucho humo y que no dejaba ver el espectáculo. Agregó que le dijo a la persona que había prendido la bengala que los estaba perjudicando y que podía lastimar a alguien.
En otro orden, expresó que él nunca trabajó en el local "República Cromañón". Solamente concurrió a ese lugar a ver a un grupo de origen americano llamado "Brujería" con el cual mantenía una relación de amistad. Dijo que no sabe quién estaba a cargo de la seguridad esa noche y en esa ocasión no vio a Raúl Villarreal. Agregó que en ese evento se colocó cerca de la cabina de sonido y luego estuvo en los camarines donde visualizó una puerta que comunicaba a una playa de estacionamiento lindera.
Comparando "Cemento" con "Cromañón", dijo que este último era mucho más grande. Chabán estaba muy entusiasmado con la inauguración del lugar. Recordó que por esa época Chabán se había comunicado con artistas, músicos y representantes a fin de comentarles que estaba por abrir ese local como una alternativa al estadio "Obras" que era un lugar monopolizado y no dejaba dividendos. Supuestamente en "Cromañón" se iba a poder ganar más plata, tanto para el dueño como para las bandas; además ellos iban a poder manejar la venta de entradas y la publicidad.
Se hablaba que "Cromañón" iba a ser un local con una capacidad para cuatro mil personas y que eso incluso se promocionaba en la televysión. Que incluso recuerda haber visto a Chabán en la prensa respaldado por el cantante "Cordera" hablando del tema. Era un lugar que el ambiente del rock necesitaba como opción al estadio "Obras". Agregó que hay archivos periodísticos de esto.
A preguntas que se le efectuaron para que diga si conoce a una persona apodada "Chiquito", indicó que sí lo conocía, que su nombre de pila era Néstor y trabajaba en "Cemento" prestando tareas generalmente en la puerta del lugar, haciendo control de entradas, verificando su autenticidad e impidiendo que ingrese gente sin el ticket correspondiente.
El perfil de esta persona era adecuado para este tipo de trabajo, por su gran contextura física y su obesidad. Agregó que él personalmente nunca contrató a "Chiquito" para trabajar como seguridad de sus grupos, pero recuerda que el nombrado le había comentado que estaba haciendo ese tipo de tareas y que le ofreció sus servicios.
Manifestó que tiempo después tomó conocimiento de que "Chiquito" había perdido una pierna -desconoce el motivo- y dado el ambiente de fraternidad e igualdad que representa la comunidad del rock, se juntó dinero para ayudarlo.
En otro orden y con relación a la presencia de personal policial en los recitales, dijo que había policías, pero la cantidad variaba según el tipo de público. Refirió, a modo de ejemplo, que no es lo mismo ir a ver un show de Nito Mestre que uno de "Animal", donde los concurrentes son más efervescentes porque se trata de una banda de heavy-metal.
Explicó que la cantidad de policía también dependía de la venta anticipada de entradas. A medida que se expedían los boletos, iban viendo lo que se necesitaba y se contrataba un servicio de policía adicional.
Recordó que en "Cemento" se cortaba la calle Estados Unidos y alguna de las arterias adyacentes para evitar el desborde de público. Personalmente él ha ido a la sede de la Policía Federal ubicada en la calle Azopardo para solicitar el servicio.
El trámite consistía en concurrir a ese lugar, avisar que se iba a realizar un recital y pagar el canon correspondiente, por el cual se otorgaba un recibo. El monto variaba según la cantidad de personal requerido, como asimismo, si se solicitaban móviles o una brigada.
Esto lo hacía él como representante, previo aviso al dueño del local. A veces se tomaban recaudos para que haya móviles policiales para controlar a la gente que se quedaba en la calle e impedir de esta manera molestias a los vecinos.
Dijo que él no tenía contacto con la comisaría de la zona del local, de eso se encargaban los dueños. La policía que concurría a "Cemento" era la de la jurisdicción -recordó haber visto los antiguos patrulleros modelo Ford Falcon-.
Interrogado para que diga si conoce a Mario Díaz, respondió que conocía a una persona de nombre Mario que trabajaba en el local "Cemento". Ese sujeto era como el ordenanza del lugar, limpiaba el local y lo abría para descargar los equipos. Dijo no saber si el nombrado trabajó en "Cromañón".
Preguntado para que diga cuál es la tarea de un "manager", respondió que en este país es como el representante, el productor, el agente de prensa, es decir, algo integral.
Pero en realidad debería entenderse que el manager es aquel que se dedica exclusivamente a una banda determinada, arregla sus horarios, las cuestiones técnicas, consigue los fletes, es decir, todo lo relativo a la logística. Esto se diferencia de lo que realmente es un representante, que en una agencia reúne a varios artistas distintos.
Lo que sucede en Argentina es que el manager es entendido como una figura integral. A partir de lo sucedido en el año 2001 o 2002 dada la situación del país, muchos artistas tuvieron que trabajar con un manager que generalmente era un amigo o persona de confianza de la banda. En esa época los músicos se tuvieron que encargar de muchas cosas, incluso de las liquidaciones, porque la industria se había caído, se vendía poco y varias de las productoras habían emigrado del país.
Interrogado para que diga si el personal de seguridad en un recital era identificado de alguna manera, refirió que al principio no se realizaba, pero recordó que a partir del año 1991 o 1992 comenzó a utilizarse la modalidad de tomar los nombres y datos filiatorios de los integrantes del equipo que iba a desempeñarse como seguridad; que no se acostumbraba a que empleen algún tipo de vestimenta que los distinga. Estimó que a partir del año 2004 sí se identificaba a las personas de seguridad con alguna ropa, aunque concluyó que si tenían un logo de una banda no significaba que pertenecieran a ésta.
Interrogado para que diga si sabía si el local Cemento tenía habilitación, respondió que sí, que es de conocimiento público, hay archivos gráficos de que hubo intenciones de cerrar el lugar en varias oportunidades.
Refirió que él como productor nunca le pedió a Chabán que le exhibiera la habilitación, pues entendía que si no concurría un inspector a clausurar el local era porque estaba bien habilitado. Agregó que en esa época el lugar era promocionado en periódicos y en la radio.
Preguntado para que diga quién decidía la cantidad de entradas que se ponían a la venta para un evento en "Cemento", señaló que el límite al número de entradas lo hacía él en base al sentido común. Durante los shows se seguían vendiendo tickets y esa tarea la efectuaba Villarreal.
Recordó que en esa época Chabán tenía otro local denominado "Die Schule" donde se realizaban eventos que eran simultáneos con los espectáculos que se efectuaban en "Cemento". Por ello, cuando culminaba un show, él esperaba que Chabán llegara del local "Die Schule" para realizar las liquidaciones; a veces, como Chabán, se retrasaba esa tarea la efectuaba con Villarreal.
Asimismo expresó que él fue uno de los primeros que en la venta de entradas impuso la modalidad de colocar el nombre del grupo y la fecha de los eventos. Aseveró que para los recitales de "Cemento" él las hacía confeccionar.
Refirió que para hacer la venta de entradas tenía una relación con el comercio "Locuras", en el cual se ofrecían remeras de rock. De esta manera se contactaba con Carlos Hasmat y los tickets se expedían en las distintas sucursales del negocio, las cuales en ese momento eran tres - ubicados en Munro, Morón y Once-.
Recordó que la cuestión era informal, hablaban por teléfono y se ponían de acuerdo en cuantas entradas necesitaba el local según las ventas que se iban haciendo. Además se pactaba colocar el logo de "Locuras" en las entradas.
Interrogado para que precisara acerca de la afirmación efectuada respecto de que él trabajaba con personal idóneo, señaló que hay gente profesional y otra que es amateur, es decir, carece de preparación o experiencia.
Señaló que en aquel momento, por ejemplo, el trabajo de seguridad era muy ingrato y se tomaba por necesidad. Hay que soportar al público, evitar que se suba al escenario y tratar de ordenar a los asistentes. En aquella época esto no estaba legislado.
Indicó que él personalmente, como productor, durante los shows caminaba para ver las filas en la calle, iba a los camarines, se metía en el público tratando de que todo estuviera en orden.
A veces concurrían menores a los eventos en "Cemento"; el público menor de edad eran generalmente adolescentes de entre 15 y 17 años. No estaba prohibido su ingreso; incluso a los padres que concurrían con sus hijos se les recomendaba que le coloquen algodones en los oídos por el ruido. Se los trataba incluso de ubicar en un sector privilegiado donde pudieran estar más cómodos.
A preguntas de las partes, dijo que en el período que va del año 2000 al 2004 no realizó recitales en "Obras" ni en "Excursionistas", pero que el año pasado organizó un evento en el estadio de "Ferro".
Por otra parte, dijo que el porcentaje de la coproducción 70-30 que antes aludiera, no sabe cómo se repartía luego, es decir cuánto le correspondía a cada integrante de la banda y sus representantes. Esto varía según el grupo.
Interrogado para que diga qué es el pliego de condiciones entre el grupo y el productor de un recital, dijo que es un listado de requerimientos técnicos que fue usual durante muchos años. En "Cemento" no se hacía, pues en esos recitales de las cuestiones técnicas se encargaba él personalmente.
En oportunidad de ser oído, Gabriel Omar Calvani señaló que desde el año 1991 hasta el 2004 se desempeñó como voluntario de la "Cruz Roja Argentina" y ocupó el cargo de Director de Socorro del Hospital de Vicente López.
Agregó que, a raíz de ello, concurrió en calidad de colaborador de la institución a los recitales de "Los Fabulosos Cadillac", "Madonna" y "Animal", entre otros.
Indicó que la "Cruz Roja Argentina" fue convocada por el grupo "Callejeros" a través de la empresa "CEMEC" -encargada de tercerizar la prestación del servicio-, a fin de que asista al estadio de "Excursionistas" para brindar la ayuda que resulte necesaria durante el transcurso del recital realizado por dicha banda. En esa oportunidad conoció a sus músicos.
En torno a ello, refirió que se instalaron dos carpas para proporcionar sus servicios al costado del escenario. Alrededor de 60 voluntarios concurrieron al lugar para cumplir con la tarea consignada y fue el coordinador operativo el encargado de establecer el número de participantes que debían conformar aquél grupo. Ello, a tenor de la cantidad de público que asistió al recital.
Destacó que en aquella oportunidad la tarea de los voluntarios consistió en auxiliar a los concurrentes que se desmayaban en el lugar, así como a aquellos que requerían asistencia primaria por torceduras, esguinces o quemaduras por utilización de pirotecnia, más precisamente, bengalas.
Refirió que en las inmediaciones del estadio se produjo un incidente entre el público y el personal de control encargado de organizar el ingreso al recital -a los que identificó porque utilizaban unas pecheras-. Como consecuencia de ello, varios de los voluntarios debieron auxiliar a las personas que, una vez finalizada la pelea, ingresaron al lugar con la intención de presenciar el show.
Señaló que si bien en el lugar observó la presencia de personal policial, éste se avocó a realizar el cacheo de los concurrentes, lo cual llamó por demás su atención.
Por otra parte, indicó que dentro del estadio de "Excursionistas", la empresa de fuegos artificiales "Júpiter" había asentado dos puestos de venta de pirotecnia para los concurrentes, uno en el campo de juego y el otro en una de las tribunas.
Asimismo, hizo saber que cerca del vallado que separa el escenario del auditorio, se encontraba un grupo de bomberos encargados de cuidar el sector, de asistir a los que se desmayaban y de apagar los cartuchos de las bengalas una vez utilizados en "baldes de arena".
A preguntas de las partes, manifestó que al grupo "ESSA" lo conoce como el "cuerpo de auxilio que trabajaba sólo para "Callejeros" y sus integrantes habían pertenecido a la asociación "GOE".
Agregó que, en aquella oportunidad, quienes conformaban "ESSA" se apostaron en el estadio de "manera muy precaria, tipo camping", ello lo llevó a advertirle a su coordinador que no quería compartir la tarea de asistencia con aquellas personas, toda vez que demostraban no estar capacitadas.
Así, a fin de "neutralizarlos", se dispuso que se quedaran en las carpas de la "Cruz Roja Argentina" prestando la asistencia requerida en el lugar.
Indicó que esa situación fue informada al "manager de Callejeros" y éste les manifestó "dejá que los pibes se ganen el mango".
Por otra parte, indicó que durante ese recital le fue sindicado quien era el "Jefe de Seguridad" y se le advirtió que "tenía tuberculosis", no pudiendo agregar mayor información al respecto.
Asimismo, refirió que no conocía si "ESSA" cobraba por los servicios que prestaba, manifestando que "GOE" sí lo hacía, al igual que la "Cruz Roja Argentina".
Continuó su relato haciendo saber que los miembros de aquella institución son capacitados, a través de diferentes cursos a los que asisten -primeros auxilios básicos, avanzados y técnicas de rescate-, a fin de brindar con profesionalismo, ante una potencial evacuación, las tareas para los que son requeridos. Asimismo, informó que en la filial "Vicente López" tenía formada una unidad de intervención preparada para situaciones de violencia interna como las de 2001.
Con relación al siniestro que aquí se investiga, manifestó que concurrió al lugar alrededor de la 1.30 horas del día 31 de diciembre de 2004, cuando las tareas de rescate ya habían finalizado.
Para llegar hasta la puerta de "República Cromañón", ingresó por "Plaza Once" y posteriormente se reunió con sus compañeros de la "Cruz Roja", que ya se hallaban en las inmediaciones del local.
Agregó que en el lugar se encontraban unidades de rescate, ambulancias del "SAME" y de dependencias privadas, personal policial e inspectores del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
Estos últimos se encontraban apoyados en una "traffic" y vestidos con trajes. Los conocía de vista, por ser quienes habitualmente se hacían presentes en los lugares donde se llevan a cabo diferentes espectáculos, se reunían con los organizadores y autorizaban la apertura de las puertas.
Indicó que el grupo a su cargo se encargó, a pedido del personal del "SAME", del traslado de los cadáveres -alrededor de veintisiete- a la Morgue Judicial, tarea que culminó a las 3.00 horas del día mencionado anteriormente y que acompañaron a los familiares en las tareas de reconocimiento de los cuerpos.
Finalmente, tras la lectura de un tramo de su declaración obrante a fs. 27.462/vta. de la presente, el testigo reconoció que pudo haber arribado a "República Cromañón" aproximadamente a las 0.30 horas del 31 de diciembre de 2004, pero que no lo recuerda con exactitud, debido al paso del tiempo.
Prestó declaración en el debate Luis Armando Manioli, quien refirió ser Presidente del Club "Excursionistas", lugar donde en el mes de diciembre del año 2004 se realizó un recital del grupo "Callejeros".
Señaló que la organización del evento estuvo a cargo de la empresa "MTS", la cual realizó las contrataciones del caso con la banda. En un principio iban a tocar varios grupos, pero finalmente sólo se efectuó el recital de "Callejeros".
Tanto la venta de entradas, la seguridad como la limpieza del club fue realizada por la empresa "MTS". La persona de Excursionistas que mantuvo los contactos del caso con la firma organizadora fue Fernando Huevo. Que él personalmente como presidente del club nunca tuvo contacto con los artistas ni participó de la organización del show.
Recordó que para realizar el espectáculo el club tuvo que presentar una nota ante las autoridades del Gobierno de la Ciudad, quienes enviaban unos inspectores para verificar que el estadio reuniera las condiciones mínimas para llevar a cabo el evento.
En el caso del recital de "Callejeros" se tuvieron que realizar mejoras para obtener la habilitación, más precisamente construir tres puertas de salida del estadio hacia el exterior, la cuales existen en la actualidad. Si bien no recuerda con precisión los tiempos, estima que el pedido a la municipalidad se hizo entre sesenta o noventa días antes del show.
Explicó que el club firmó un contrato con una empresa, aunque en realidad la que realizó el evento fue "MTS" como antes refiriera. Que desconoce por qué se efectuó así el arreglo.
Refirió que el club estaba interesado en que se ponga énfasis en la seguridad, la responsabilidad civil y la limpieza, pues sabían que "Callejeros" llevaba mucha gente y además porque el estadio está ubicado en el barrio de Belgrano, es decir, en una zona habitada y por tanto se pretendía evitar molestias a los vecinos. Se querían evitar riñas dentro del estadio y en sus adyacencias, como así también se velaba por cumplir con las exigencias de seguridad del gobierno de la ciudad.
Sobre esto último, recordó que la gente encargada de "MTS" les presentó a las personas de seguridad que eran las mismas que en esa época trabajaban en el Estadio de River.
Agregó que él estuvo el día del evento, horas antes del comienzo del recital y vio que el grupo de seguridad se estaba desempeñando de manera habitual como en todos los espectáculos artísticos y que ese conjunto de personas era numeroso. Dijo que no hubo incidentes.
Que las personas de seguridad estaban distribuidas en el vallado del escenario, a una cuadra del estadio controlando las entradas y en los accesos para la revisación de las personas. Refirió que algunos estaban identificados con remeras negras.
Además hubo policía adicional y un grupo de primeros auxilios cuyo nombre no recuerda. Todas estas cuestiones estuvieron a cargo de la firma "MTS".
Indicó que con la normativa vigente al momento del recital, la capacidad del estadio contando el campo de juego ascendía a 15 mil personas aproximadamente. Que después de "Cromañón" esa capacidad se redujo.
Exhibido que le fue el contrato que se celebrara para la realización del evento, dijo reconocerlo y que allí obra una fotocopia de su firma.
Interrogado puntualmente sobre la cláusula 8va. de dicho acuerdo relativa a la capacidad del estadio, señaló que se dejaba establecido que la capacidad disponible era la correspondiente para hacer la venta al público. Ello se firmó así por la normativa vigente en ese momento. Al respecto, dijo que primero había que hacer el contrato con la empresa y solamente colocar la fecha y el horario del evento sin siquiera tener que consignar el grupo que iba a tocar ni el número de concurrentes.
Luego de esto, se hacía el pedido formal a la municipalidad, y cuando concurrían los inspectores para verificar las condiciones del lugar, éstos determinaban la cantidad de espectadores.
Recordó que las personas del gobierno de la ciudad estuvieron en el estadio junto con miembros de la empresa organizadora. Allí acordaron las mejoras que se debían realizar, la ubicación del escenario -en dirección al río para evitar ruidos molestos- y asimismo la capacidad de espectadores.
En esa ocasión estuvo presente el Secretario del club, Maximiliano Contreras, quien actualmente vive en España. Agregó que Excursionistas no tiene una estructura administrativa muy grande, que había dos empleados de ese tipo y la comisión directiva.
Asimismo indicó tener conocimiento de que al término del recital hubo un show de fuegos artificiales, los cuales seguramente contaron con la habilitación correspondiente. Sabe que este tipo de espectáculos requiere una autorización del Gobierno de la Ciudad. Agregó sobre este punto, que los fuegos de artificio, según sabe, se arrojaron detrás de la zona del escenario.
Por su parte, el público también utilizó pirotecnia. Era habitual que en esa época los seguidores de las bandas la usaran. Si bien él no estuvo en el recital, se comunicaba permanentemente con directivos del club, quienes le informaron sobre el empleo de pirotecnia y le comentaron que se estaba viviendo una fiesta.
Ante cualquier eventualidad o anormalidad, esos dirigentes se encontraban facultados, si fuera el caso, para actuar libremente y tomar las medidas necesarias para solucionar el problema.
De hecho le consta que al día siguiente, cuando se efectuó la limpieza del estadio, en el campo de juego se incautaron restos de material pirotécnico accionado. Que aproximadamente se llenaron dos bolsas de consorcio con ese tipo de elementos -bengalas, tres tiros, etc-. Agregó que en el estadio ni en sus adyacencias había puestos de venta de pirotecnia.
Preguntado por las partes para que diga si como Presidente del club se encargaba de que la empresa contratista cumpliera con los requisitos exigidos por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, respondió que sí, que por supuesto. Que si bien no recordaba si el club conservaba copias de las actuaciones municipales, las autoridades del Gobierno de la Ciudad se presentaron en el club y les informaron acerca de cuáles eran las reformas que había que efectuar para llevar a cabo el evento.
Se realizaron las modificaciones, se determinó la cantidad de espectadores, se hizo otra inspección para constatarlas y el día del evento también concurrieron las autoridades para verificar que todo se encontrara en condiciones para que el espectáculo se desarrollara como se había estipulado.
El día del evento los inspectores arribaron unas dos o tres horas antes del inicio del espectáculo. Si se cumplía con la normativa, autorizaban a la apertura de las puertas del estadio.
Recordó que el club lo que hizo fue firmar una nota de pedido a las autoridades para la realización del recital, la cual se entregó a la empresa organizadora, cuyos miembros se encargaron de efectuar el trámite burocrático para obtener la habilitación.
Asimismo le fueron exhibidas las notas obrantes a fs. 9524, 9525 y 9526 para que las reconozca, ante lo cual señaló que en principio no las reconocía como emanadas del club por cuanto faltaban los membretes de estilo como así también su firma y la del secretario de la entidad. Respecto de la foja 9528, agregó que puede ser alguna nota cursada por el Gobierno de la Ciudad al club, pero que no la tiene presente pues se reciben mas de diez por año.
Aclaró que no era habitual realizar recitales en "Excursionistas" y que antes del show de "Callejeros" solamente se había efectuado uno solo en el año 1999, pero el público era distinto, más tranquilo.
Interrogado para que diga si sabía que el uso de pirotecnia estaba prohibido en este tipo de eventos en aquella época, respondió que por ese entonces no estaba prohibido; de hecho en partidos de fútbol se utilizaban bengalas cuando los equipos salían a la cancha o cuando convertían un gol; recién después de "Cromañón" la pirotecnia se prohibió en todos lados.
Preguntado por las dimensiones del estadio y la cantidad de espectadores que concurrieron al evento, expuso que el campo de juego tiene 75 por 97 metros y el día del show de "Callejeros" se utilizó en un 75 por ciento. Además en esa ocasión se emplearon las dos cabeceras que tenían una capacidad de 1800 personas cada una. Agregó que para esa fecha, estima que la capacidad reglamentaria era de una persona por metro cuadrado.
Refirió que si bien no conoce el número de concurrentes real del espectáculo, cree que asistieron unas 9 o 10 mil personas. Agregó que el público llevaba banderas y que no recuerda haber tomado conocimiento de algún incidente por el uso de pirotecnia.
Fue preguntado acerca de si conocía el Área del Gobierno de la Ciudad que estaba a cargo del control del espectáculo, refirió que en la actualidad es "Eventos Pasivos", pero que no recordaba cuál era la que operaba a la fecha del recital. Que él no estuvo presente en las inspecciones que se hicieron para ese show.
Agregó que con los años -tiene 10 como presidente del club- va conociendo a algunos inspectores, aunque no pudo precisar quiénes concurrieron porque van rotando en cada espectáculo.
Dijo no saber si a consecuencia del hecho hubo multas, estimando que sí y que había tenido su origen en el uso de pirotecnia. Pudo haber intervenido una fiscalía por ese hecho. Si bien el club no estaba a cargo de la organización, cree que hubo un apercibimiento para la entidad.
Finalmente, exhibidas las fojas 15218/19/20, dijo que si bien tiene características de faxes emanados del club y seguramente salieron de la institución, no recuerda haber cursado esas notas a un juzgado o si le fueron requeridas.
En oportunidad de ser oído, Ariel Alberto Barroso sostuvo que hasta el mes de marzo del año 2004 se desempeñó en el Área administrativa de la empresa "Upstage", entidad encargada de gerenciar los diferentes espectáculos que se realizaban en "Obras Sanitarias".
Indicó que para llevarse a cabo un determinado show en el estadio de mención, las bandas debían comunicarse con la productora encargada de gerenciarlos a fin de convenir los detalles para la realización del evento.
Agregó que durante el año 2004, ésta función fue llevada a cabo por dos empresas diferentes, debido a que se encontraba en una etapa de transición y que él fue el encargado de mediar entre la nueva productora y el estadio de "Obras". Puntualizó, que hasta el mes de marzo de aquél año funcionó la productora "Upstage" y que luego lo hizo "CIE PRESENTA".
El club cobraba un "canon" fijo a la productora para que llevara adelante diferentes espectáculos previamente convenidos. Esa era toda la intervención que la institución tenía en torno a la realización y organización de los diferentes acontecimientos artísticos.
En ese sentido, manifestó que era la productora la encargada de requerir al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires los permisos correspondientes para que la entidad gubernamental autorizara la realización del evento, previa inspección de los funcionarios públicos en el lugar.
Indicó que fue él quien se ocupó de realizar los trámites necesarios para que la banda "Callejeros" llevase a cabo los shows en el estadio de "Obras Sanitarias" durante el año 2004.
Señaló que en esa oportunidad había dos empresas diferentes encargadas de desarrollar tareas relacionadas con la seguridad del lugar y que la capacidad de "Obras" alcanza la cifra de cuatro mil o cuatro mil quinientas personas.
Agregó que durante los recitales que la banda mencionada llevó a cabo en el estadio, los concurrentes utilizaron pirotecnia, particularmente bengalas, a pesar de que en los accesos al lugar el personal de seguridad realizaba los correspondientes cacheos.
Con relación a las tareas que llevaban a cabo los inspectores del Gobierno de la Ciudad, hizo saber que dos o tres horas antes de comenzar a desarrollarse el espectáculo se constituían en el lugar a fin de verificar que todo estuviese en orden y "daban puerta".
En esa oportunidad se labraba un acta que era firmada por los funcionarios y por los representantes de la productora, así como por el personal policial, de bomberos y por los médicos que se encontraban en el lugar cumpliendo funciones. En ese acto nunca participaban los músicos encargados de brindar los shows y los representantes del gobierno permanecían en el estadio durante todo el desarrollo de los recitales.
Posteriormente, mencionó que previo al inicio de los recitales que llevó a cabo "Callejeros" en el estadio durante el año 2004, él se acercó a Diego Argañaraz y le hizo saber que estaba prohibido el uso de pirotecnia dentro del lugar. Éste le refirió que "a la banda tampoco le convenía que se utilizaran bengalas porque estaban desarrollando una filmación del evento".
Agregó que ante la presencia de pirotecnia dentro del estadio, se le daba aviso inmediato al personal de seguridad para que tome las medidas necesarias a fin de hacer cesar a los concurrentes de esa actividad.
Posteriormente, recordó que en varias oportunidades al estadio "Obras" se le hicieron actas de infracción, lo cual era habitual que pasara en espectáculos de rock. No pudo especificar qué bandas estaban realizando el show.
Finalmente, mencionó que en aquella oportunidad fue el encargado de solicitar la concurrencia al lugar de policía adicional que ejerciera actividades de prevención en las inmediaciones del estadio.
Leído que fue un párrafo de la declaración testimonial que brindó en instrucción, obrante a fs. 7.843/vta. -referido al suceso narrado con anterioridad, en el que el testigo mencionó haber puesto en conocimiento de Diego Argañaraz la prohibición que regía en el estadio en torno al uso de pirotecnia-, Barroso reconoció que éste último también le esbozó, en torno al uso de bengalas, que ello podría ocasionar un daño.
También prestó declaración testimonial durante el debate el testigo Juan Carlos Blander, quien al ser consultado por el grado de conocimiento que tiene de la totalidad de los imputados, expresó que sólo conoce por los medios a Omar Emir Chabán, a Raúl Villarreal, a Patricio Rogelio Santos Fontanet y a Diego Argañaraz.
Luego de ser interrogado por el Fiscal General, ahondó en el conocimiento que posee sobre el cantante Patricio Fontanet. De tal modo precisó que su relación con el grupo "Callejeros" se circunscribe a dos eventos artísticos; el primero de ellos en "Hangar" -al momento en que era explotado por el declarante- y el restante en el estadio de "Obras Sanitarias" -siendo el testigo quien estaba a cargo de la seguridad del espectáculo-.
Sobre el primer recital -"Hangar"-, recordó que tuvo un acercamiento con un sujeto que se presentó como "programador" -no pudo aportar mayores datos pero dejó en claro que no tenía vinculación con el grupo "Callejeros"-, para luego sí reunirse con Fontanet -quien se presentó en compañía de otra persona-. Allí quedó en claro el porcentaje que quedaría para cada parte y la seguridad que se llevaría a cabo.
Aseveró en reiteradas oportunidades que la seguridad del evento estuvo a su cargo -"las condiciones de seguridad las imponía el lugar"-, agregando a modo distintivo que "Hangar" contaba con personal de seguridad propio -incluso afirmó que el vinculo tenía una antigüedad de veinte años aproximadamente-.
Sin perjuicio de lo anterior, comentó que "Callejeros" era una banda atípica dado que tenía muchas amistades. Tal es así, que dos o tres personas de confianza del grupo se encargaron de custodiar la zona de camarines y el escenario.
Preguntado por la vestimenta de uno y otro grupo, respondió que el personal de seguridad a su cargo vestía chalecos con la inscripción seguridad o prevención. Distinto fue el caso de las personas allegadas a la banda, quienes sólo lucían remeras negras con el nombre del grupo pero sin especificar función o cargo.
En una reunión que tuvieron un día antes del recital, se estableció la modalidad de trabajo. En esa oportunidad les hizo saber sobre la prohibición de ingresar con pirotecnia -ello extensible a los camarines y demás ámbitos de la banda-. Tal circunstancia generó una discusión con "Callejeros" dado que ellos entendían que las bengalas eran parte del folklore del grupo.
Tal es así que en un momento se intentó hacer un bosquejo de un contrato para deslindar responsabilidades sobre el tema de la pirotecnia pero "llegaron a entender la situación" y no hubo necesidad de hacerlo.
Remarcó en este contexto que la política que seguía el local en materia de seguridad no era negociable; si la banda no estaba de acuerdo, el recital no se efectuaba. En el caso puntual hizo saber que de no comulgar con su sistema de trabajo se devolverían las entradas que se habían vendido.
Otra condición que puso el lugar fue el número de asistentes, el cual no podía superar las mil seiscientas personas pese a que el lugar estaba habilitado para dos mil doscientas. Ellos querían expedir un mayor número -dos mil o dos mil quinientas-.
Aclaró que a la reunión a la que hizo referencia concurrió Fontanet junto a un sujeto del mismo sexo. Los temas apuntados se decidieron en ese mismo momento, es decir, con las dos personas precisadas.
Tal como lo pronosticó, tanto en el ingreso, como dentro del local, se secuestró pirotecnia. Si bien en el interior solo se secuestraron dos o tres bengalas, aseveró que fue "impresionante" la cantidad de pirotecnia que se secuestró en la entrada.
En materia de cacheo, aseguró en reiteradas ocasiones que se controlaba a todas las personas, incluidos los integrantes de la banda, familiares de estos, y los invitados.
Sobre las características de "Hangar" destacó que la salida de emergencia abarca el 70 % del frente del local -ello sumado a otra salida de emergencia que estaba en el fondo del local que daba a las vías-, y que estaba habilitado para el ingreso de 2.500 o 3.000 personas. Aclaró que si bien hasta que dejó dicho predio no se gestionaba un permiso por evento, sí había inspecciones periódicas de inspectores municipales y de la Policía -dos veces al mes aproximadamente-.
También recalcó que para los eventos que organizaba se encargaba de contar con la presencia de un escribano de guardia, una ambulancia, servicio de bomberos de brigada con matafuegos aptos para instalaciones eléctricas y la cruz roja. Todo lo anterior a la luz de lo que implica un "movimiento de masas", no porque fuera exigido en aquel momento.
No dejó de destacar que la presencia de la ambulancia comenzaba desde el armado del escenario para cubrir posibles lesiones de las personas que se encontraban trabajando.
En relación a la habilitación del predio, aseveró que estaba habilitado como local bailable clase "C" con eventos, "o algo así". No obstante, luego respondió a instancia de una pregunta del Dr. Gutiérrez que no vio la habilitación dado que al alquilar el lugar ya contaba con la misma.
En el año 2004 aproximadamente, su empresa "Control Star Service" -cuya función radica "en el control de masas en los eventos"- fue contratada por el club "Obras Sanitarias" para que se haga cargo de la seguridad de los eventos.
Dicha misión hizo que vuelva a trabajar en un show de "Callejeros", destacando que en esta ocasión no tuvo contacto con los integrantes de la banda en lo que respecta a la organización.
También se secuestró mucha pirotecnia en el cacheo, no así en el interior, donde sólo se procedió a la incautación de una o dos bengalas.
A colación de lo sucedido se remitió a lo ocurrido en "Hangar" con el grupo "Motorhead", oportunidad en la cual se suspendió el recital a raíz de un problema que tuvo el cantante que le impidió cantar, lo que generó la reacción del público
Volviendo la atención al recital de "Obras Sanitarias", afirmó que el cacheo fue igual al de "Hangar", se revisó "a todos, en Hangar y en Obras se hizo exactamente lo mismo".
Afirmó que "antes de esta era Callejeros, prácticamente no existía el tema bengalas, caso "La Renga en algún lugar espacioso", o sea no era tan grande el tema". Acto seguido afirmó que en los dos recitales que "Callejeros" ofreció en "Obras Sanitarias" se secuestró pirotecnia del interior de las cajas donde se guardan los instrumentos. Tal situación ameritó que diera intervención a la escribana de turno con el objeto de que se confeccione el acta de estilo.
A instancias de la Dra. Rico, el declarante recordó haber recibido un llamado de Omar Emir Chabán promediando los meses de octubre/noviembre de 2004 para contratar los servicios de seguridad de su empresa. Si bien se negó, los motivos que adujo no resultaron claros puesto que en un principio afirmó que no contaba con la cantidad de gente necesaria, pero luego declaró que en realidad Chabán quería solo una persona, lo que consideró insuficiente habida cuenta la capacidad del lugar. También influyó en su negativa que no tenía buenas referencias del predio.
Aclaró que nunca ingresó a Cromañón, sólo lo vio desde afuera.
Sobre la cantidad de personas que se encontraban avocadas a la seguridad, precisó que en "Hangar" el número oscilaba entre 40 o 50, mientras que en los recitales de "Obras" se utilizó el doble de personal aproximadamente.
También fue preguntado sobre otro espectáculo en el que haya intervenido su empresa de seguridad, citando el declarante a modo representativo los diecisiete shows que ofrecieron los "Rolling Stones".
Al ser interrogado por si conoce a Lorenzo Bussi, respondió que no.
Con el objeto de colaborar con la memoria del declarante, se hizo lectura de un extracto de la declaración que prestó el día 27 de mayo de 2005 -fs. 10.388, últimos dos renglones- en torno a establecer quién sería la persona que acompañó a Fontanet a la reunión que tuvieron en vísperas al recital efectuado en "Hangar". En concreto, aseveró que podría tratarse de "Diego", manager de la banda.
En última instancia, y en sintonía a lo anteriormente precisado, le fue leída un fragmento de la declaración donde afirmó que Diego Argañaraz habría manifestado que la banda no iba a aceptar que se prohíba el ingreso de bengalas -"…Esto porque en su momento Diego -Argañaraz-, le dijo que las bengalas eran parte de su público, y que la banda no iba a aceptar que no se lleven bengalas, sino no tocaban"-. Recordó dicha aseveración, expresando incluso que eso ya lo había dicho.
En oportunidad de ser oído, Alberto Fabián Lillo sostuvo que a Omar Emir Chabán lo conocía por haber concurrido al local "Cemento" y a Raúl Villarreal de una oportunidad, cuando presenció como público un recital de "Callejeros" en "República Cromañón", que le indicaron quien era. Aclaró que en ese momento Villarreal se encontraba en el interior del local y no lo vio cumpliendo una función en particular.
Refirió, que a los músicos de la mencionada banda los conocía desde el año 2003, debido a que fue el encargado de organizar los recitales que "Callejeros" llevó a cabo en las provincias de Córdoba y Santa Fe.
Así, indicó que para llevar a cabo dichos espectáculos, debió pedir autorización a la Municipalidad y cumplir con los requisitos formales que ésta le exigía -contrato con el lugar, contrato de seguro de espectador, solicitar la presencia de personal policial y de bomberos, requerir la prestación de un servicio de asistencia médica, etc.-, para lo cuál debía completar un formulario y pagar el impuesto correspondiente.
Con relación a la participación de la banda en aquella organización, dijo que se ponía en contacto con el "manager" y juntos convenían una posible fecha de presentación.
Refirió, que los honorarios se distribuían en un porcentaje de 70-30, previo descontar los gastos que erogaba la realización de los shows.
Agregó que el personal policial adicional -cuya convocatoria era exigida por la Municipalidad-, se encargaba de realizar las tareas de control y cacheo de los concurrentes al recital, así como de efectuar una actividad de prevención en las inmediaciones del lugar. Se encargaban exclusivamente de evitar que el público ingresara con elementos prohibidos, ejemplificó indicando desodorantes, elementos cortantes, alcohol, botellas, entre otros.
Indicó que los recitales se hicieron en "Casa Babylón" el día 12 de julio de 2003 y en "Centro Cultural" aunque no recordó la fecha exacta.
Indicó que el uso de pirotecnia -específicamente las bengalas- en recitales de rock era algo "habitual" y que en la oportunidad antes referida, vio como la policía se encargó de secuestrarlas.
Agregó no tener conocimiento de que existiese una prohibición en torno a su uso. Asimismo, refirió que sugirió muchas veces al personal policial encargado del cacheo que el control debía ser más estricto porque el humo que generaban dentro de los locales era cada vez mas "molesto".
Con respecto a la seguridad privada, manifestó que en el caso de los recitales que se llevaron a cabo en la provincia de Córdoba, él fue quien la contrató y que el número de personas requeridas para realizar el control, dependía proporcionalmente de la cantidad de concurrentes.
La banda contaba con su propio personal de seguridad, un grupo de entre 14 y 20 personas -dentro de los que recordaba a "Lolo" y a "Claudio"-, pero éstos se encargaban de custodiar sus efectos personales y los equipos que se trasladaban para la realización de los recitales.
Asimismo, agregó que trabajaban en la parte de los camarines y su función era "estar con los chicos", como así también, "cortaban" tickets y ayudaban a acomodar si ingresaba "gente conocida". El pago a la seguridad que llevaba "Callejeros" no se encontraba dentro de los gastos que debía solventar. Remarcó que nunca le dió indicaciones a ese grupo de seguridad.
Con relación a la capacidad de público que podía concurrir a un espectáculo, manifestó que ello le era informado por la Municipalidad al momento de requerir la debida autorización. Recordó en el caso del local "Vieja Usina", la Municipalidad le informaba la cantidad de gente que ingresaba en total y hasta ese número se podían vender entradas.
Refirió que todas las entradas destinadas al show eran autorizadas por esa institución. En tal sentido, refirió que no recibió ningún comentario respecto de advertencias -sobre utilización de pirotecnia- a insertar en los tickets.
Exhibida que le fuera la fs. 11.603, no reconoció la firma del documento como propia. Aclaró que correspondía a Matías Civin, un autorizado a realizar tal solicitud.
Con respecto al recital en la provincia de Santa Fe, indicó que habló con el productor o dueño del boliche denominado "El Sitio" a fin de alquilar el lugar. Se hizo cargo de todos los gastos y la banda simplemente "tocó y después se fue". El local era cerrado y también se utilizó pirotecnia.
Asimismo, manifestó que la autorización para realizar el recital fue tramitada por el dueño del local. Reiteró no conocer sí existía alguna prohibición de utilización de pirotecnia para ese local en particular.
Preguntado por cómo se materializaba la liquidación, señaló que "juntaba la plata" y debía cumplir con los gastos referentes a la banda, como el alquiler del lugar, el traslado, la comida y el hotel de la banda.
Explicó que si la fecha "daba perdidas" se hacía cargo y, en caso contrario, las ganancias se dividían en el mismo porcentaje anteriormente mencionado. El manager informaba la cantidad de gente que sería y así contrataba los lugares para el alojamiento, traslado, etc. Agregó que al personal de seguridad que trabajaba con ellos también se los incluía.
Preguntado por el tema de la responsabilidad civil y su inclusión en los contratos que celebraban con los dueños del local, explicó que era otra exigencia del Municipio y que en su calidad de productor se hacía cargo de ella. En tal sentido, aclaró que era un arancel que se debía pagar y adjuntarse a los otros requisitos que se solicitaban.
Con respecto a la cantidad de gente que presenció los recitales en Córdoba y Santa Fe, detalló que al show realizado en el local "El Sitio" fue muy poco público, calculó 150 personas aproximadamente. En los recitales realizados en el local denominado "El Centro Cultural" fueron 700 personas y el lugar era para 1000 aproximadamente.
Manifestó que a Diego Argañaraz le consultaba en torno a la estética que debían tener las entradas, pero que era él quien se encargaba de imprimirlas, así como de la publicidad del show. Asimismo, indicó que nunca tuvo contacto con los músicos de la banda a fin de convenir detalles de los recitales.
Relató que estuvo en "Cromañón" con anterioridad a la tragedia, aunque no pudo precisar la fecha. Ese día ingresó con los integrantes de la banda por el sector del garaje del hotel.
A preguntas del Sr. Fiscal General, manifestó que el 30 de diciembre de 2004 se encontraba alojado en el hotel que se halla lindero al local "República Cromañón", porque había sido invitado por los músicos de "Callejeros" para presenciar los recitales que esta banda brindó los días 28, 29 y 30. Aclaró que se hizo cargo de todos los gastos relativos a su alojamiento y viáticos de esos días.
En aquél lugar se hospedó junto a los integrantes del grupo y permaneció allí los días indicados. Comentó que los cruzó en varias oportunidades, sobretodo cuando desayunaban o almorzaban porque lo hacían en el restaurante del lugar.
Para acceder al hotel utilizaba el garaje cuyo pasillo también lo conducía a los camarines, por lo que no debió ingresar por las puertas principales del local para acceder al escenario.
Había previsto, junto a dos de los integrantes de la banda, que una vez finalizado el show del día 30 de diciembre partirían hacia Mina Clavero. Ello, debido a que "Callejeros" tenía que brindar allí un recital el día 15 de enero.
Agregó que el día 28 estuvo presente en la prueba de sonido y que durante el transcurso de los recitales pudo observar la presencia del personal de seguridad que asistía a la banda. Indicó que no recordaba haber visto a Villarreal y/o a Chabán en el lugar.
Con relación al portón de color negro que se encuentra al final del pasillo del garaje del hotel, refirió que siempre lo vio cerrado y que, una vez iniciado el siniestro, intentó abrirlo en compañía de Juan Carbone y de varios concurrentes del recital. Finalmente los bomberos con la ayuda de una barreta pudieron abrirlo.
Precisó que no tenía recuerdos muy claros con relación a lo que sucedió la noche del 30, una vez acaecido el incendio.
Asimismo, hizo saber que los recitales de los días 28 y 29 los presenció ubicado en la planta baja del local, cerca de la barra que se encuentra al fondo y que el 30 estaba en el escenario cuando advirtió el inicio del fuego.
Se encontraba allí porque quería ver la lista de temas que la banda iba a tocar y, en ese momento, observó cómo la gente comenzaba a formar una ronda alrededor del material encendido que se desprendía del techo.
Comentó haber visto los mismos elementos de pirotecnia que se usaban generalmente -bengalas-. Por otra parte, no recordó haber escuchado advertencia alguna respecto de la utilización de pirotecnia.
Continuó manifestando que en ese momento pudo advertir que Fontanet saltaba desde el escenario hacia el sector donde se encontraba el público y entonces decidió abandonar el lugar, en compañía de varios de los músicos, retirándose por camarines.
Indicó que en ese momento, cuando estaba huyendo, pudo escuchar como la gente, que aún se encontraba dentro del lugar, golpeaba el portón antes indicado y pedía auxilio.
Una vez fuera del local, se enteró que su amigo Javier Karl estaba grave y por ello, decidió llevarlo al hospital "Ramos Mejía".
Recordó un episodio sucedido en el garaje del hotel, en donde un auto arrancó un portón de ese sector, aunque se mostró confundido al respecto.
Refirió que pudo colaborar en las tareas de rescate sacando a varias personas del lugar y que a los integrantes de "Callejeros" los volvió a ver, después de los hechos, en los velorios de Romina, la esposa de Diego Argañaraz, y de la madre de Eduardo Vázquez.
Finalmente hizo saber que el 30 de diciembre dentro de "República Cromañón" vio sólo bengalas; pero de acuerdo con su punto de vista, no fue ese tipo de elemento pirotécnico el que ocasionó el incendio.
Preguntado por sí vio luz en hotel una vez desatada la tragedia, explicó que sí había en el hall.
Por otra parte, desconocía si las noches del 28 y 29 personal de seguridad se hospedó en el local con el fin custodiar los equipos de sonido.
En oportunidad de ser oído, Rolando Barbano señaló que la información contenida en la nota periodística obrante a fs. 9107/9 la obtuvo de fuentes policiales, judiciales y de datos que colectó de distintas publicaciones del ambiente del rock.
Explicó que algunos colegas le comentaron que en el local "Hangar" trabajaba Juan Blander, quien le habría exigido a "Callejeros" que tome a su cargo la responsabilidad civil del concierto a realizarse en dicho boliche, atento que el grupo musical pretendía que se autorizara el uso de bengalas al público.
Intentó sin éxito contactarse con Juan Blander y posteriormente, como dejó de trabajar en la sección "sociales" del diario "Clarín", no prosiguió con el seguimiento del tema.
Además, indicó que en una entrevista publicada antes del hecho en la revista "Si se calla el cantor", Fontanet manifestó que no le gustaba hacer recitales en "Obras" porque en dicho estadio no le dejaban "poner" al personal de seguridad.
Por otra parte, precisó que las crónicas publicadas en el sitio "el acople.com", respecto a las presentaciones de "La 25" y "Jóvenes Pordioseros" en "Cromañón", referían que una bengala había prendido el techo del recinto.
Asimismo, allí se indicaba que en el concierto de "La 25" había pocos asistentes y que no hubo problemas en evacuar el salón.
Por otra parte, fuentes judiciales le informaron que el fuego se había controlado arrojando agua con vasos que se llenaban en la barra.
Agregó que en el sitio de internet mencionado se publicaba un registro de los temas que "Callejeros" había tocado en un concierto y la cantidad de bengalas que los concurrentes encendían en cada uno de ellos.
Expuso que también había un foro de opinión, donde el público expresaba que los seguidores de "Callejeros" eran los que llevaban más bengalas.
Aclaró que ello le sirvió para enterarse de una "nueva corriente" del público del rock, que se interesaba en el uso de fuegos artificiales, atento que había concurrido al festival de "Quilmes rock" y no había visto que se utilicen bengalas.
Afirmó que en general las revistas del ambiente del rock son emprendimientos pequeños y que la publicación "Si se calla el cantor" cumplía las condiciones para ser "creíble".
A preguntas de las partes, respondió que los autores de las crónicas publicadas en el sitio "elacople.com" son "Nacho Girón y Patricio".
Por último, respecto a la nota periodística obrante a fs. 9107/9, manifestó que no tiene certeza de que la banda "Callejeros" tenga interés en vender "cuantas entradas pudiera" y que tal hipótesis puede responder a un razonamiento lógico.
Fue convocado ante estos estrados Héctor Damián Albornoz quien trabajó en "República Cromañón" los días 28, 29 y 30 de diciembre de 2004, y era conocido con el apodo "He-man".
Manifestó que conocía a Omar Chabán desde el año 1991 porque su padre era empleado de aquél en un local llamado "Die Schule". En 1993 comenzó a trabajar en ese sitio encargándose de la limpieza del local y del cuidado de los baños. Con respecto al pago por su labor, agregó que cuando realizaba las tareas de limpieza le pagaba su padre y sí debía cuidar los baños, le abonaba Chabán.
Dijo que en el mes de agosto de 1998 el local se transformó en una peña folklórica llamada "La Flor" y que cuando ésta finalmente cerró, fue convocado junto con su padre por Chabán para trabajar en "Cemento". Allí cumplía tareas de seguridad en el vallado y otras veces en el escenario. Puntualmente realizaba tareas de "cacheo", control de la gente sobre los vallados, entre otras.
Relató que en "Cemento" trabajaba Raúl Villarreal a quien ya conocía desde mediados de 1990. Se ocupaba principalmente de la venta de entradas.
En general, las bandas podían o no llevar su propia seguridad. Para el caso de no tener un grupo de seguridad determinado, los locales contaban con gente consignada a cumplir tal tarea. En tal sentido, puntualizó que no se trataba de gente especializada o con "credencial", sólo se los contrataba en los casos en que el propio conjunto musical no llevará su propia gente.
Para el caso puntual del local "Cemento" y si la banda no llevaba su seguridad, se ocupaba de formar un equipo que era convocado por el encargado de seguridad apodado "Chiquito". Ese grupo estaba integrado entre otras personas, por él, Mario Díaz y un joven llamado Jorge. El número de personas variaba de acuerdo a la cantidad de público estimado y de la banda musical que se presentaba, independientemente de que la seguridad fuese del local o de la propia banda.
Preguntado por la utilización de pirotecnia en el local "Cemento", mencionó un recital de "Callejeros" en el mes de octubre. En el mismo sentido, no recordó que se hubiese utilizado pirotecnia durante recitales de otras bandas.
Asimismo, destacó que nunca incautó pirotecnia mientras realizaba tareas de "cacheo" en el mencionado local.
Por otra parte, indicó que nunca vio agentes municipales mientras trabajó en ese local y que simplemente concurría gente de SADAIC.
Contó que el 10 de abril de 2004 comenzó a trabajar en "República Cromañón". Comentó que se enteró por su padre que Chabán tenía la idea de tener otro local, más grande que "Cemento" a fin de competir con el estadio "Obras".
Previamente fue citado a una reunión en ese local a efectos de conocerlo. A ese encuentro asistieron Mario Díaz, Omar Chabán y el hermano de éste.
Preguntado por si se charló acerca de pagos a la policía o gastos con relación a la Policía Federal Argentina, manifestó que no.
Puntualizó que él se encargaba de atender las barras mientras que a Mario Díaz le correspondía recibir la mercadería, atender a aquellas personas que eran convocadas a realizar tareas de reparación y ocuparse de la limpieza del local.
También trabajaba allí Juan Carlos Bordón quien se ocupaba de los problemas eléctricos.
Con anterioridad a "Cromañón", indicó que conocía el local de vista y a través de publicidad radial como un boliche bailable llamado "El Reventón".
Expresó que el local estaba en buen estado, listo para funcionar y que a través de dichos de Mario Díaz, Juan Carlos y Ana Sandoval, sabía que la habilitación del lugar estaba otorgada para mil personas. Asimismo, aclaró que era supuestamente una habilitación para "bailanta".
Describió algunos de los trabajos que se realizaron en el interior de "República Cromañón". Así, comentó que un herrero estuvo trabajando en el tema del vallado y que también hicieron arreglos en el techo del escenario, cree que en la media-sombra.
A preguntas efectuadas, aclaró que el vallado que se encontraba en el sector del escenario podía moverse y/o desarmarse. Recordó una noche que, una vez terminado el recital, lo desarmaron para que en la semana se pudiera realizar la limpieza correspondiente.
Indicó que se cerraron los baños situados en el primer piso del sector VIP porque los dueños del hotel deseaban que quedaran para el uso de sus clientes. Se colocó una puerta negra.
Precisó que también se cerró la circulación entre los dos sectores del primer piso colocándose unos tabiques con pinturas de Omar Chabán detrás de la cabina de sonido. También se quitaron, al momento de la inauguración, unas "luces navideñas" de la media-sombra que estaban allí sujetas y que las vio el primer día que visitó el local.
Luego de inaugurado el local se taparon las ventilaciones que se encontraban en el escenario. Al notar que ya no corría tanto aire, le hizo un comentario a Mario Díaz, quien le contó que habían sido cerradas.
Supuso que las decisiones sobre los arreglos las habría tomado Chabán, pues era el gerenciador del lugar y aclaró que a veces también participaba de ellas Yamil Chabán, hermano de Omar.
Indicó que tanto él como los demás empleados del local le realizaban recomendaciones a Mario Díaz, por ser quien tenía mayor jerarquía, sobre las reformas que creían convenientes.
Con relación a las funciones que cumplía Villarreal en ese local, indicó que hubo un cambio de jerarquía con respecto a "Cemento". Explicó que el nombrado era empleado, mientras que en "Cromañón" daba órdenes, era "su mano derecha" o como un "socio". Puntualizó que se quedaba a cargo cuando no estaba Chabán y en varias oportunidades se llevaba la recaudación o parte de ella. Veía a Villarreal como un patrón más.
Agregó también que cumplía funciones paralelamente en los dos locales indicados y que lo habría visto en seis o siete oportunidades en "Cromañón".
Puso de relieve que las puertas que se utilizaban para ingresar al local eran las que daban a la boletería y la que desembocaba en el pasillo amarillo. Sólo una vez vio abierto el portón negro que se encontraba junto al escenario a fin de ingresar equipos y que estaba cerrado con alambre.
Sostuvo que a su criterio ese portón era "de emergencia", pues estaba señalado con un cartel de "salida" en su parte superior y tenía además un barral para empujar. Aclaró también que en una oportunidad preguntó por qué no se podía ingresar la bebida a través de esa puerta y alguien le dijo que aquella no se podía utilizar más.
Exhibida que le fue la maqueta virtual, dijo que la valla situada frente al escenario continuaba sobre el lado izquierdo por delante de la barra del fondo casi hasta el portón.
Indicó que también trabajaban de forma "fija" en República Cromañón", Bordón colaboraba donde se lo requería, Ana Sandoval en la barra, Patricia González y Leandro González como seguridad.
Aclaró que él era el encargado de armar y desarmar las barras -había cuatro dentro del local- y le entregaba la recaudación a Yamil Chabán. Generalmente trabajaba en la barra situada en la parte trasera de la planta baja donde Omar Chabán acostumbraba sentarse.
Se refirió a continuación a un incendio ocurrido en el local el día 1ro. de mayo de 2004. Narró que ese día trabajó en la barra ubicada sobre el lado izquierdo de la planta baja y que sobre la pared estaba la caja con una manguera. El incendio se produjo sobre el lado izquierdo de frente al escenario.
Contó que al tomar ese conducto de agua advirtió que le faltaba la mariposa para poder abrirlo, por lo que fue corriendo hasta la barra del fondo a buscar una pinza. Finalmente logró accionarlo, y aunque estaba pinchado y tenía poca presión, pudo apagar rápidamente el foco ígneo.
En ese ínterin, el show se interrumpió y todos los asistentes salieron del local, no así los empleados quienes permanecieron adentro. Creía que quien indicó que los asistentes debían salir fue Omar Chabán.
Aclaró que Yamil Chabán le dijo: "va a salir toda la gente, vos de acá no te movés, cuidame la plata y la bebida".
Puso de relieve que un par de compañeros le dijeron que el incendio había sido originado por un elemento pirotécnico y que se abrió el portón negro junto al escenario para que los jóvenes salieran más rápidamente.
La suspensión del espectáculo duró aproximadamente 15 ó 20 minutos y el humo se "evaporó solo". Por otra parte, indicó que la gente fue evacuada en aproximadamente 5 minutos. Realizó una comparación con el día 30 de diciembre y aclaró que había mucha menos gente que el día de la tragedia, ya que el 30 había 6000 personas y el día de la suspensión había 1000 personas aproximadamente. Aclaró que no tomaron intervención los bomberos ni personal policial.
Expuso que finalizada la jornada permaneció en su lugar de trabajo a fin de entregarle la recaudación y la liquidación a Yamil Chabán.
Puso de resalto que no le fue impartida ninguna directiva en particular para casos de emergencia como el sucedido aquella noche.
Describió también el principio de incendio ocurrido el 26 de diciembre de 2004 cuando tocó el grupo musical "La 25".
En primer lugar y preguntado por sí se había realizado alguna reforma en el local en el transcurso de tiempo entre ambos incendios, manifestó que simplemente se retiró la media-sombra hasta la mitad del local.
Explicó que el incendio se produjo en el techo en la parte trasera derecha del salón entre las dos columnas cercanas a la escalera.
Después de la lectura de su declaración anterior, indicó que en esa ocasión se encendieron los paneles de acústica que estaban pegados al techo y que eran de un material similar a la "goma espuma", aclarando que ya no había media-sombra.
Expresó que el foco ígneo fue sofocado fácilmente con vasos de agua que llenaron en la barra del fondo y que tiraron desde la escalera. Agregó que también mojaron una bandera y la hicieron impactar contra el techo.
Manifestó que era normal el uso de pirotecnia en los recitales suscitados en el local "Cromañón".
Relató que los días 25 y 26 de diciembre que tocó "La 25", la banda no tenía personal de seguridad, motivo por el cual Mario Díaz y Juan Carlos Bordón le dijeron que debían armar un equipo de seguridad.
En consecuencia, convocó a su primo Leandro González y a Julio Almirón. Bordón llevó a sus yernos, a su hijo, a unos vecinos y a dos amigos. También trabajaron Juan Ledesma, el Sr. Mendieta -quien falleció el 30 de diciembre- y Luciano Otarola.
Señaló que se ocuparon de la puerta, el vallado y de vigilar el interior del local. Dijo que creía que Mario Díaz se había ocupado de dar las indicaciones del trabajo a realizar esa noche.
Preguntado por las condiciones que debían reunir éstas personas, manifestó que se les explicaba lo esencial de la tarea a realizar. Agregó que era básicamente un control y que a la gente se la debía "tratar bien", con respeto y educación.
Relató seguidamente lo ocurrido durante los recitales de "Callejeros" los días 28, 29 y 30 de diciembre de 2004.
Indicó que sabía que la banda tenía su propia seguridad porque habían tocado anteriormente en "Cemento".
Destacó que las personas que trabajaban tanto en "Cemento" como en "República Cromañón" no usaban una vestimenta que los identificara. A diferencia de lo que sucedía en el caso de la seguridad propia del grupo, quienes tenían remeras con la inscripción "Callejeros".
Puntualizó que el encargado de seguridad del grupo "Callejeros" era una persona apodada "Lolo", quien el día de la tragedia tenía un pie enyesado.
Preguntado por si existía algún tipo de coordinación entre la seguridad de la banda y quienes fueron contratados como seguridad por Chabán, respondió en forma negativa.
Puso de relieve que el día 28 llegó a "República Cromañón" aproximadamente a las 17:45 hs. y que los instrumentos y los equipos de los músicos, ya estaban ahí. Dentro del local se encontraban algunos de sus compañeros, personal de sonido, como así también gente realizando el cableado. También recordó haber visto personal de seguridad de la banda en la parte de afuera del local.
Preguntado por sí vio a Villarreal en el transcurso de la noche, dijo habérselo cruzado en el sector cercano al depósito de bebidas.
Expresó que normalmente quien autorizaba el ingreso del público era Chabán y que sí éste no estaba lo hacía Villarreal, quien era "su mano derecha". Precisó que le avisaba Yamil Chabán o alguno de sus hijos en cuánto tiempo abrirían las puertas para que estuviera preparado.
Dijo que en la barra se vendía principalmente cerveza y gaseosas, pero que también tenían fernet, whisky y "Gancia". Aclaró que no había restricciones para la venta de bebidas alcohólicas, salvo en los casos en que fuera realmente notorio que la persona fuera menor de edad.
Por último, manifestó no recordar si esa noche hubo uso de pirotecnia o algún tipo de comentario al respecto con anterioridad al comienzo del show. En cambio, el 29 aseguró haber participado de la incautación de elementos de pirotecnia. En esa oportunidad, manifestó que evitaron que se utilizaran petardos y bengalas.
Asimismo, indicó que las bolsas con la pirotecnia que se había incautado se encontraban guardadas en un armario de la oficina que se encontraba cercana a las puertas de ingreso al local. Indicó que tenían acceso tanto Chabán como Villarreal y que se encontraba cerrada con candado.
Por último, manifestó que se llevó dos bengalas de las secuestradas a su casa y aclaró que las sacó de las bolas antes de que se guardaran en el mencionado armario.
Expuso que el día 29 fueron convocadas algunas de las personas que trabajaron el 25 y 26 de diciembre a fin de reforzar el control de diversos lugares del salón, como las barras y los baños. Se pretendía evitar que hubiera disturbios debido a la gran cantidad de gente.
Expresó que el 30 de diciembre también trabajaron González, Mendieta, Ledesma y "Martín" quien era amigo del Sr. Bordón.
Señaló que los días 28 habría aproximadamente 4.500 ó 5.000 personas, mientras que el 30 calculó que seguro fueron 1.000 personas más. Sostuvo que había realizado esa estimación en atención su experiencia en el local en el que trabajó durante 6 meses.
En igual sentido, realizó una apreciación e indicó que de acuerdo a la capacidad que tenía el local, 4.000 personas podían ver los recitales cómodamente.
Dijo que en la oportunidad en que tocó en "Cromañón" el grupo musical "Rescate" estuvieron presentes 5.000 personas y que el día 30 hubo aún más.
Agregó que tanto la planta baja, como el primer piso y la escalera se encontraban colmados de gente y se hacía imposible circular.
Precisó que antes de que comenzara a tocar el grupo "Callejeros", Chabán habló desde la cabina de sonido y dijo: "Chicos no prendan pirotecnia porque somos más de 6.000 personas", repitiéndolo varias veces. También invocó lo que había sucedido en la República del Paraguay.
Relató que el público lo chifló y tomó la palabra Patricio Santos Fontanet, el cantante del grupo, y les dijo a los jóvenes: "no sean boludos, no prendan pirotecnia, vamos a disfrutar del show, yo se que es lindo, pero estamos todos apretados, vamos a terminar bien el show".
Contó que cuando empezó el espectáculo se dio vuelta para acomodar unas botellas y advirtió que Yamil Chabán salió corriendo de la barra. En consecuencia, giró nuevamente y vio que se estaba prendiendo fuego el techo a la altura de la escalera del lado derecho y que desde allí caían "gotitas" de la media-sombra.
Explicó que la gente comenzó a saltar la barra y a correr por su sector interno; no obstante su esfuerzo y el de su hermano por advertir que por allí no había una salida.
Los jóvenes en su intento de escape, arrastraron todo lo que había en la barra, inclusive a él y las demás personas que allí trabajaban.
Puntualizó que se cortó el sonido y que no se realizó ninguna advertencia o sugerencia sobre las puertas por las que debían salir.
Caminó hasta las columnas ubicadas frente a las puertas "vaivén" y en ese momento se cortó la luz. Con relación al sonido, manifestó que se cortó luego de comenzado el incendio. Puntualizó que ni el día 30 ni el 1 de mayo, hubo alguna indicación a la gente.
Agregó que finalmente la presión de la misma gente lo empujó hacia afuera. Así, accedió al hall a través de la puerta situada en segundo lugar desde el lado derecho visto desde el frente del local, y luego alcanzó la vía pública por el portón izquierdo. Aclaró que esas puertas estaban abiertas y al resto no las recordaba.
Ya en la calle se encontró con su hermano y vio a Chabán quien estaba parado en la vereda frente al local, como "perdido", pensando.
Dijo que también vio a Villarreal en el hall de "Cromañón" cuando ingresó al salón a fin de buscar la mochila de su hermano. En ese trayecto ayudó a rescatar a algunas personas.
A preguntas que le fueron formuladas, expresó que el tablero general de luces se encontraba ubicado debajo del escenario y que desde la boletería también se podían operar alguna de ellas. Aunque aclaró que las luces generales sólo podían manejarse desde el sector bajo del escenario. Explicó que quienes se encargaban de las luces eran Mario Díaz y Juan Carlos Bordón, e ignoraba sí la puerta de ese sitio se cerraba con llave.
Preguntado por sí la noche del 30 de diciembre el hotel tenía luz, manifestó que no recordaba.
Asimismo y respecto a la puerta "alternativa", indicó que en el momento del "tumulto" se encontraba cerrada y por lo que pudo recordar se abrió después de varias horas.
Refirió también que generalmente durante los recitales quedaba abierta la puerta que daba al pasillo amarillo y, de las puertas "cine", sólo se mantenía una abierta. Precisó que se colocaba la traba de arriba para dejarlas fijas.
Con relación a la presencia de personal policial dentro del local, expuso que el día 30 sólo la advirtió una vez acontecido el incendio.
Relató que habitualmente antes del comienzo del recital pasaba un patrullero y preguntaba a la persona que se encontrara en la puerta, qué banda iba a tocar, a qué hora terminaría y la cantidad de gente que asistiría.
Refirió que generalmente lo hacían durante la tarde y podían consultarle a cualquier empleado que se encontrara en la puerta del local. Mencionó una situación puntual el día del recital de "Rescate", en que le preguntaron qué grupo "tocaba", por la gente que presenciaría el show, como así también, por el horario de inicio. En tal sentido, aclaró que no se comenzaba o "se daba puerta" siempre en un mismo horario.
En ese orden, afirmó que nunca advirtió policías uniformados "en función" dentro del local o durante los recitales.
También refirió que todos los fines de semana en la esquina de la plaza había una "combi de la policía", para evitar que se enfrentaran los asistentes de "Cromañón" con los de la bailanta situada a la vuelta.
Contó que en dos oportunidades vio a Omar Chabán conversando con un oficial de policía vestido de traje fuera de su oficina. Agregó que no podía precisar los días en que lo había visto. Leído que le fue un pasaje de la declaración prestada en la etapa de instrucción, recordó que había mencionado que el episodio había sido durante algunos de los recitales de "Callejeros" de los días 28 y 29 de diciembre de 2004.
Una de esas veces ocurrió cuando se dirigió al depósito de bebidas que estaba junto a la oficina y en la puerta estaban las personas nombradas precedentemente despidiéndose y dándose la mano. En ese instante observó entre las manos de ambos un papel violeta que supuso, por la forma y el color, que era un billete de $ 100. Indicó que se encontraba a 2 metros de ellos aproximadamente.
Narró que luego de ocurrida la tragedia, se reunió en un bar de San Telmo con sus ex-compañeros de trabajo y que al contarle a Ana Sandoval lo que había visto, ella le exhibió un folleto de "Rockmañón" en cuyo reverso había una liquidación en la que se consignaba "poli 100", y que había hallado en la oficina de Chabán.
Agregó que no sabía a qué recital correspondía esa liquidación que le fue exhibida durante la audiencia y fue reconocida en el mismo acto.
También dijo que le describió a Mario Díaz el hombre que había visto conversando con Chabán y que aquél le indicó que se trataba de "un poli de la 7a.". Destacó que, después de la tragedia, nunca más volvió a verlo. Aunque recordó que en dos ruedas de reconocimiento puedo reconocer a ese oficial de policía.
Por otra parte, dijo que durante el show no recordaba si la oficina era utilizada por algún motivo, aunque aclaró que muchas veces se utilizaba para pagarles a los empleados o alguna publicidad.
Con relación a los arreglos en general que se realizaban con las bandas, "casi siempre" al conjunto musical le correspondía el 70% y un 30% al local, y la mayoría de los gastos corrían por cuenta de ambos. No pudo determinar el lugar en el cual se realizaba tal liquidación, ya que muchas veces había venta de entradas anticipadas. Comentó que la mayoría de las bandas "tocaban" con al menos la mitad del show asegurado.
Preguntado por sí conocía a un tal "Polito", contestó en forma negativa.
Por otra parte, comentó una charla que había tenido con Juan Carlos Bordón respecto de una invitación a una cena en su casa a la que asistirían Mario Díaz y Villarreal.
En tal sentido, reprodujo las palabras textuales con las que le contestó a Bordón y dijo "Juan Carlos yo lo único que te digo es que yo, una con los traidores no hablo, así ya vas sabiendo lo que va a pasar después. Y yo te lo dejo en claro: yo defiendo a mis compañeros, defiendo la memoria de mis compañeros que no están, de los chicos que no están, la de mi cuñado que no está; y yo voy a estar en contra de Omar Chabán y de todo aquel que se ponga a la par; así sea sentarse a tomar un café. Porque el tendría que haber pensado antes".
Asimismo, refirió que tanto Bordón como Díaz se reunieron con Villarreal y señaló a Bordón como el traidor al cual aludió.
Por otra parte, resaltó que con Chabán sólo tenía charlas con relación al dinero que cobraba y aclaró que no había iniciado ningún juicio laboral contra el nombrado o contra Villarreal.
Preguntado por el evento denominado "Rockmañón", comentó que "se hacían fechas y pasaban música bolichera; y el día que mas gente hubo fueron 6 o 7 personas". Manifestó que el día de la inauguración estuvo presente, se realizaban los días viernes y lo organizaban los hermanos Ripa junto con Villarreal.
En tal sentido, comentó que seguro hubo 2 eventos más luego del de la inauguración. Afirmó que no se contrataba personal de seguridad para estos eventos y que no era usual el uso de pirotecnia, ya que estaba destinado a gente más grande.
A preguntas formuladas, manifestó en el mes de junio de 2004, Yamil Chabán, le ordenó a él y a su hermano que tramitaran la libreta sanitaria porque iba a ver una inspección, como había sucedido en "Cemento". Agregó que el nombrado le dijo "no importa lo que salga, en una semana tenés que tener la libreta". Aclaró que comenzó el trámite en junio y una semana después la recibió.
Leído que le fue un párrafo de una declaración anterior prestada en la etapa de instrucción manifestó que recordaba que Omar Chabán dijo "boludos, pajeros, se van a quedar sin mujeres que vengan a ver rock, no tiren que el techo es inflamable y se va a prender todo como en Paraguay".
Mediante el mismo sistema previsto por el art. 391 del CPPN se leyó un tramo de una declaración anterior y, el testigo recordó que Mario Díaz le comentó que el portón debía permanecer cerrado porque al día siguiente al 1ro. de mayo de 2004, la gente encargada del hotel presentó una queja porque habían rotos los vidrios y los neumáticos de los automóviles de los pasajeros.
Fue convocada a prestar declaración en el juicio Viviana Cozodoy, quien previo a exponer su relato, refirió que conocía a los imputados Omar Chabán y Raúl Villarreal por motivos laborales. Respecto del primero dijo que le tiene mucho aprecio, pues le ofreció trabajo cuando ella lo necesitaba.
Asimismo, señaló conocer también por cuestiones de trabajo a Diego Argañaraz y a Patricio Fontanet por haberlo visto en la televysión. Agregó que no conoce al resto de los miembros de Callejeros, aunque puede haberlos observado en los medios.
Del resto de los acusados, dijo conocer a Carlos Rubén Díaz, por ser una persona a quien ha visto en la puerta de "Cromañón" como Sub Comisario.
Respecto de su relación con Omar Chabán, dijo que lo conoció por intermedio de una amiga -Alejandra Cañal-, en ocasión de realizar dos recitales en el local "Cemento" propiedad del nombrado, con el objeto de recaudar fondos para la "Asociación de Madres de Plaza de Mayo".
Indicó que luego de estos eventos, se quedó sin trabajo y Chabán le manifestó que le iba a conseguir uno. De esta manera, trascurrida una semana, Chabán se comunicó con la deponente y le ofreció un empleo.
Refirió que en los shows que organizó en "Cemento" también participó Villarreal, quien en ese momento se mostraba como una persona que trabajaba con Chabán.
Que para la realización de esos dos espectáculos se efectuó una lista de gastos integrada por pagos que debían efectuarse a "SADAIC", por sonido, al sindicato de músicos, etc. Además de ello, se pactaba un porcentaje de dinero por la venta de entradas en una proporción de 70-30, todo lo cual se consignaba en un papel.
Exhibida la prueba documental identificada como número 330 del índice labrado por Secretaría, dijo que ese es el documento a que hiciera referencia y que fue confeccionado por Chabán.
Además, señaló que para esos eventos, ella se iba a encargar de conseguir a las dos bandas más convocantes y Villarreal iba a ocuparse de contactar a otros grupos más pequeños, a fin de amortizar los gastos.
Indicó que en ambos recitales hubo seguridad; que había gente que ponían ellos mismos -en referencia a las madres de plaza de mayo- y otros eran del local. La tarea consistía, básicamente, en controlar a los asistentes.
Con relación a la oferta de trabajo que le hiciera Chabán, expuso que se la hizo en la última fecha de los eventos aludidos -24/10/04-, y que al martes siguiente la convocó para que se constituya en local "República Cromañón".
Ese día, o Chabán o Villarreal -no pudo precisar cuál de los dos-, le dijo que iba a comenzar a trabajar en el local a partir del viernes 6 de noviembre y que iba a prestar funciones en el sector de boleterías. Agregó que aquél martes estuvo hablando un rato con Chabán y otro con Villarreal.
Su trabajo iba a depender de sí, en cada fecha, se iba a necesitar gente o no; también se pactó la remuneración, la cual consistía en una suma fija.
Relató que el día 6 de noviembre llegó al local y se presentó ante Raúl Villarreal. Éste la llevó al sector de boleterías y le dijo que allí iba a prestar labores. Además, le explicó cuáles iban a ser sus tareas y le presentó a la banda que iba a tocar esa noche -Jóvenes Pordioseros-.
Recordó que en el sector de boleterías estaba Gabriela Jurado, que era la encargada de prensa del grupo antes sindicado. Allí permaneció también con otra persona más, cuyo nombre no pudo precisar; transcurrido cierto tiempo, se quedó sola trabajando en ese lugar.
Indicó que después de vender las entradas tuvo que llevar el dinero recaudado a una oficina - marcó el sector en la maqueta virtual-. En ese lugar estaba Raúl Villarreal y el manager de la banda. Agregó que en esa ocasión lo único que ella hizo fue entregar el dinero y que si bien permaneció unos momentos en esa oficina, no observó qué fue lo que hicieron Villarreal y el manager.
Señaló que en otras oportunidades sí vio que se hacía con el dinero y los gastos. Una vez fue en el recital de "Callejeros" del 29 de diciembre de 2004 y en otra ocasión en una fecha anterior, cree que en un show de la banda "Los Gardelitos".
En ésta última presentación, observó que Villarreal efectuaba un detalle de gastos, anotando en un papel en blanco distintos pagos, entre los que figuraban erogaciones a "SADAIC", al sindicato de músicos y otro donde consignó "poli más 100". Agregó no recordar si esa vez hubo gastos por sonido.
Respecto de ese papel en blanco, dijo que no sabe que pasó con éste, si alguien lo encontró o no.
Por otra parte, refirió que ella permanecía en el boliche durante los recitales, pero que en la fecha en que se produjo un principio de incendio en el local, aún se encontraba en las boleterías y solamente vio que del salón salía humo y la gente egresaba del lugar. Que inicialmente pensó que se trataba de una bengala, pero después tomo conocimiento de que se había prendido fuego.
Aclaró que trabajó en los tres recitales del grupo "Callejeros" de los días 28, 29 y 30 de diciembre de 2004. Manifestó que en las dos primeras fechas estuvo en las boleterías y que el día de la tragedia prestó servicios en una de las barras - en la maqueta virtual marcó aquella ubicada al costado izquierdo del escenario visto de frente-.
La noche del recital del día 29 de diciembre, tal como antes adelantara, estuvo presente en una liquidación de gastos. En esa ocasión, encontrándose en la oficina que antes detallara, y en momentos en que estaba contando tickets con Villarreal, se apersonó Omar Chabán, quien le preguntó al primero de los nombrados si "ya había arreglado con el Comisario".
Expuso que ante ello, Villarreal le contestó que sí, que le había dado "lo de siempre mas doscientos más así corta la calle como anoche". Señaló la dicente que luego se enteró de que en realidad se trataba del Sub Comisario. Que a este oficial ella lo divisó en la calle en alguna de las tres fechas. Agregó que a ese sujeto lo observó vestido de traje; era de mediana estatura y tenía bigotes. Resaltó que siempre lo vio solo en la calle. Precisó que tomó conocimiento de la jerarquía del oficial -Sub Comisario- cuando brindó su primer testimonio.
Aclaró que más allá de este episodio, desconoce si alguna de las tres noches el tránsito vehicular fue efectivamente cortado por la policía -no lo vio ni se enteró-.
Respecto de aquella conversación, precisó que ella estaba en el sector de boleterías, y que en cierto momento, Villarreal o Mario Díaz -no pudo recordar cuál de los dos-, la llamaron para que se apersone en la oficina para contar tickets.
Agregó no recordar si cuando la llamaron estaba sola o había alguien más con ella. Sobre esto último, señaló que en las boleterías estuvo en algún momento con un chico de nombre Ezequiel y con Aldana Aprea -jefa de prensa de "Callejeros", pero no pudo asegurar si los nombrados se encontraban presentes cuando fue solicitada su presencia en la oficina.
En otro orden, reiteró que el día 30 de diciembre se desempeñó mayoritariamente en una de las barras. Solamente estuvo en las boleterías unos quince o veinte minutos -recuerda que la venta de entradas comenzó tarde porque tuvieron que esperar la llegada de unos talonarios-, hasta que Yamil Chabán la asignó para las tareas de expendio de bebidas. En ese sector también estaba trabajando un chico cuya identidad dijo desconocer. Agregó que en la barra no vio personal de seguridad y que no recordaba si había en los restantes sectores del salón.
Indicó que las personas encargadas del control estaban en la puerta del establecimiento y se identificaban con un chaleco con la inscripción "Callejeros".
Dijo que para el recital del 30 hubo venta anticipada de entradas y que según escuchó cuando estaba en la boletería, por comentarios de un muchacho de nombre Ezequiel, se habían vendido unas 2700 o 2800 localidades. Allí también vio Argañaraz, manager de la banda, quien charlaba con Ezequiel y con otra chica de nombre Romina, aunque no pudo brindar mayores detalles de la conversación.
Relató que luego, durante su permanencia en la barra, pudo advertir cómo en el interior del local se lanzaban elementos de pirotecnia durante el recital del grupo soporte "Ojos Locos". Que también durante el intervalo entre las bandas, se accionaron bengalas, tres tiros y candelas -aunque precisó que por sobre todo observó el uso de las primeras-.
Manifestó que antes del inicio del show de "Callejeros", Omar Chabán realizó una "prevención". Que el nombrado se dirigió a los concurrentes diciéndoles que no prendan bengalas, que había cerca de seis mil personas y que si el lugar se prendía fuego iba a pasar lo que sucedió en el "shopping de Paraguay". Acto seguido, Patricio Fontanet, hizo lo propio y le indicó al público que pare con las bengalas, entre otras palabras que no pudo precisar.
Después de esto, la banda salió al escenario y dio comienzo al show. Recordó que en cierto instante ella se agachó para buscar dos aguas minerales que le habían solicitado, y que cuando estaba por entregarlas, justo en la punta de la barra, empezó a ver movimiento en el salón y a sentir olor. Fue por ello que miró hacia arriba y advirtió que la media sombra estaba encendida y que caían desde el techo restos de ese material.
Refirió que se fue hacia la pared y que en un primer momento pensó que lo iban a apagar, tal como había sucedido el día del principio de incendio del recital de la banda "La 25". Sin embargo, el humo avanzaba y el fuego no se extinguía.
Indicó que la barra tenía una puerta y que desconoce como la atravesó. Que en cierto momento quedó atrapada contra una pared por la presión de la gente. Dijo que pensó que no iba a poder salir y que moriría en ese lugar. Agregó que no recordaba más nada, que estaba desmayada y que la presión del público la llevó hacia las puertas del local.
En otro orden, señaló que otra empleada de "Cromañón", Ana Sandoval -a veces hacía mantenimiento, una vez efectuó cacheo-, en cierta ocasión le mostró un papel que había encontrado en un tacho de basura, que tenía una inscripción "poli más 100". Que Sandoval le manifestó que eso significaba que se pagaba a la policía 100 pesos cada 500 personas que iban al local.
Exhibido que le fue el folleto cuya copia obra a fs. 12.310, lo reconoció como aquél que le mostrara Sanvodal -por las anotaciones del reverso, como asimismo por el anverso que dice "Rockmañón"-. Agregó que cuando Sandoval le enseñó el papel, estaba presente un muchacho de nombre Rafael, cuyo apellido desconoce.
Respecto de los eventos de "Rockmañón", dijo que no sabe cuantas entradas se vendían porque ella aún no trabajaba en el lugar en la época en que funcionó esa disco.
Señaló que en otra ocasión, estando en las boleterías de "Cromañón" también escuchó un comentario de que se realizaban pagos a la policía, aunque no pudo precisar de quien fue la persona que lo había dicho.
Interrogada para que precise en cuantas ocasiones vio a la persona que luego supo que se trataba de un Sub Comisario, indicó que la vio en la calle una o dos veces. También la observó después del hecho, aunque no recuerda si fue el 31 de diciembre o el 1 de enero de 2005, ocasión en que se encontraba detrás del vallado frente a la puerta del local hablando con una persona. Agregó que lo volvió a ver en la rueda de reconocimiento que efectuó con su participación y luego en una marcha realizada el 30 de abril de 2005.
Explicó que en la rueda de personas, lo reconoció, pero como se sintió muy presionada, dudó y dijo que no. Refirió que la presión obedeció a que había un Fiscal, tres abogados, la Secretaria y un policía detrás. Agregó que la jueza no estaba y que no hizo saber su estado emocional en ese momento.
Indicó que en una de sus primeras declaraciones ya le habían comentado el nombre de ese oficial, como así también que se trataba de un Sub Comisario. Dijo no recordar quien fue la persona que le comentó la identidad y la jerarquía de este funcionario.
Preguntada para que diga si además de este oficial advirtió alguna vez en "Cromañón" la presencia de otro personal policial, respondió que sí, que ella vio una vez a un policía uniformado que ingresó al local y le preguntó si había mucha gente en el interior del salón. Eso ocurrió el 8 de diciembre de 2004.
Por otra parte, señaló que después del 30 de diciembre volvió a ver a sus compañeros de trabajo, puntualmente a Damián Albornoz -apodado He-man- y a Héctor Albornoz, con quienes visitaron el santuario de las víctimas y charlaron de lo sucedido.
Agregó que también volvió a ver a los Sres. Chabán y Villarreal, aclarando que lo hizo porque sintió la necesidad de abrazar y agradecerle por el trabajo ofrecido al primero de los nombrados.
Interrogada por las partes acerca de la distribución del hall de entradas al local los días 28, 29 y 30 de diciembre, respondió que en ese sector había unas vallas que separaban el ingreso entre varones y mujeres y que allí había unas 5 o 6 personas haciendo el control de acceso.
En la maqueta virtual marcó la existencia de una valla que separaba el vestíbulo principal del corredor amarillo justo antes de las puertas tipo cine. Agregó que en el hall había otro vallado más, pero que no recordaba su ubicación.
En otro orden de ideas, refirió que luego de su declaración en el juzgado, fue objeto de amenazas telefónicas y personales mediante automóviles que la seguían. Que estas tuvieron lugar en el año 2005 y luego en 2008 -por éstas últimas obra una constancia en la causa.-
Dio pormenores de los hechos sucedidos en el 2005. En primer lugar, dijo que se comunicaron con ella telefónicamente y le refirieron "ya supiste una vez lo que es morir ahogada, así que te puede pasar otra vez". Agregó que eran llamadas de ese tenor. Por ejemplo, para el día del amigo, la llamaron y le manifestaron "somos tus amigos, no te ahogaste todavía". También le hicieron una parecida para su cumpleaños.
Expresó que si bien la denuncia por las amenazas la quiso hacer, la secretaria del juzgado no se la tomó, aduciendo que como las frases intimidantes no hacían referencia a "Cromañón", su origen podía ser ajeno a lo sucedido en el local. Por ello, esa funcionaria le recomendó que entablara la denuncia en la seccional.
Sobre las persecuciones de automóviles, precisó que se producían por la tarde o por la noche, por la zona de la Avenida Belgrano y Entre Ríos. Que la siguió un vehículo Peugeot 504 con un solo ocupante y un Renault 18 con vidrios polarizados. Recordó que al doblar la calle los autos le pasaban despacio cerca suyo, aunque nunca le hicieron manifestación alguna.
Tampoco en esta ocasión formuló denuncia alguna, porque no se encontraba bien debido a la cercanía de la tragedia, porque tenía conflictos personales y además por esa época se estaba mudando.
Exhibida que le fue nuevamente la prueba identificada como número 330 del índice labrado en Secretaría, relativa a los gastos que plasmara el Sr. Chabán para los recitales que hicieron conjuntamente en "Cemento", y a preguntas que se le efectuaran para que diga si de allí surgen gastos en clave destinados a personal policial, respondió en forma negativa.
También se le requirió para que precise el detalle de anotaciones que allí figuran. En tal sentido, dijo que esa liquidación se efectuó cuando terminó el recital y que allí se observan los gastos destinados a sonido, luces, "SADAIC", "SADEM" y un aviso de publicidad en el diario Clarín. También figura el porcentaje 70-30, al que antes hiciera alusión.
Asimismo, hay un número de teléfono con una flecha con una inscripción que dice "contactar a Mariel"; esa chica es la persona que había que llamar para el aviso del diario, al teléfono que figura al pie de la hoja. A su vez, está plasmado el número telefónico de Villarreal. Agregó que la manera de hacer estas liquidaciones se las explicó Chabán.
En otros lugares ha realizado eventos y a diferencia de lo que pactara con Chabán a veces les dejaban manejar las barras, y por ello le cobraban un alquiler.
Interrogada para que exprese si en la fecha en que comenzó a trabajar -6/11/04- Chabán, Villarreal u otra persona le comentaron acerca de posibles pagos a la Policía Federal Argentina, respondió que no.
A preguntas que se le efectuaran acerca de si sabe cuantas personas concurrieron al local en esa fecha -correspondiente al recital de Jóvenes Pordioseros-, dijo que no. Agregó, asimismo, que para esa época ella desconocía la capacidad del salón autorizada en la habilitación.
Preguntada para que diga si el Sr. Villarreal le manifestó a que obedecía el gasto que se consignara como "poli mas 100", dijo que no, que solamente lo escuchó, pero que no sabía a que estaba destinado.
Asimismo, fue preguntada para que exprese si concretamente sabía si el 29 de diciembre de 2004 se materializó algún pago a la Policía Federal por parte de Chabán, Villarreal o alguna otra persona en nombre de éstos, respondió que no, que no lo sabía.
Interrogada acerca de si la tarea de conteo de entradas la efectuaba generalmente sola o con otros empleados, dijo que hizo esa labor en una o dos ocasiones sola y que en otra oportunidad la realizó junto con Mario Díaz. Respecto de ésta última ocasión no pudo precisar la fecha, aunque estimó que tuvo lugar en un recital de "Rescate" en "Cromañón". Siempre el recuento de entradas se anotaba en un papel en blanco.
A interrogantes que se le efectuaron para que diga si se mencionó algún nombre o una seccional en particular cuando escuchó que la noche del 29 de diciembre Chabán le preguntaba a Villarreal si había arreglado con el Comisario, la testigo inicialmente respondió que había escuchado "el Comisario de la séptima". No obstante ello, se rectificó y dijo que solo pudo oír "Comisario".
Preguntada acerca de si en alguna otra ocasión le comentaron que se haya efectuado algún pago a la Policía Federal, dijo que sí, que en cierta ocasión, un compañero suyo, Damián Albornoz -cuyo apodo es He-man-, le contó que había visto cómo Chabán le pasaba un billete color violeta al Sub Comisario; agregó que no puede precisar la fecha de ese episodio. De todos, aclaró que personalmente nunca vio a Chabán entregar dinero a funcionario alguno.
Por otra parte, fue interrogada para que diga si conoce a la representante del grupo "Los Redonditos", a lo cual respondió que si no tiene mal entendido es la "Negra Poli".
Asimismo se le preguntó si en alguna ocasión al realizar una liquidación en boleterías advirtió el faltante de dinero y en su caso como se solucionó el conflicto.
Al respecto dijo que sí, que en cierta oportunidad faltaban 300 pesos y el manager de la banda que tocaba ese día, preguntó acerca de quien estaba en boletería - aparentemente sospechaba de la deponente-. El problema se solucionó cuando esa persona habló con Chabán, quien le dijo que él ponía las manos en el fuego por la declarante.
Por otra parte, se le dio lectura a un pasaje de una de sus declaraciones prestadas en la instrucción, puntualmente el tramo que comienza en los dos últimos renglones de la foja 12.336.
Allí la testigo había referido que "Villarreal sacaba la cuenta de pagarle a la policía cien pesos cada quinientas personas que había en el recital y luego, según el resultado, consignaba el importe pertinente de gasto. Manifiesta que en ningún momento Raúl decía a qué obedecía dicho importe y sólo se dedicaba a devengarlo como gasto. Esto ella lo vio en dos o tres oportunidades que, según recuerda, podían ser las fechas en que tocó Carajo y uno de los recitales de La 25". Sobre el punto, la testigo dijo que no lo recordaba.
Se le dio lectura entonces de los dos párrafos siguientes, donde había referido "que durante los recitales siempre pasaba un patrullero de la Seccional 7ma. de la Policía Federal y se bajaban uno o dos policías uniformados, que entraban al local y charlaban en la puerta o en el hall con Omar o Raúl. Refiere que ella nunca vio que tanto Omar o Raúl le hayan entregado dinero a los policías". Al respecto, la testigo señaló que sí lo recordaba, pero que no estaba segura.
Agregó que no vio entregas de dinero y que no podía aseverar acerca de si pasaban patrulleros o no.
Finalmente, fue interrogada acerca de si la cantidad de entradas que se vendían en boleterías era significativa del número de concurrentes para cada noche, dijo que lo desconoce. Que también se efectuaba venta anticipada de entradas en otros locales, como por ejemplo, el comercio "Locuras".
En el transcurso de la audiencia de debate celebrada el 4 de febrero de 2009, Juan Carlos Bordón señaló que empezó a trabajar para Omar Chabán en marzo 2004 y que se ocupaba de la reparación de los sanitarios y de reponer los espejos.
En la fecha aludida el local "Cromañón" ya estaba "funcionando" y cumplía tareas una o dos veces por semana.
Aclaró que Chabán nunca le comentó que precise permiso para realizar arreglos y señaló que había baños en el primer piso, en los camarines y en la oficina.
Agregó que anteriormente había otros sanitarios en el primer piso y que "la gente del hotel los hizo sacar".
Para atender la barra concurrían dos chicos, apodados "He-Man" y "El Gordo" y la limpieza del local estaba a cargo de "Ana" y "Pato".
El encargado del lugar era Mario Díaz, quien en las ocasiones que debía ocuparse de la limpieza se presentaba más temprano y abría la puerta.
En abril o mayo de 2004, un señor -"el gordo Vidor"- retiró la media-sombra emplazada desde las dos columnas centrales del salón hasta el escenario y colocó unas placas de goma espuma en el techo.
Dicho material fue eliminado del lugar porque en un recital de "Jóvenes Pordioseros" la pirotecnia utilizada por el público lo había incendiado y tuvieron que suspender el espectáculo musical.
Las placas de goma espuma eran de dos metros por uno, se sujetaban con alambres y tarugos pegados al techo, y servían para aislar el sonido y proteger del fuego. Omar Chabán le dijo que quería evitar futuros incendios, atento que los concurrentes no acataban sus indicaciones y tiraban fuegos artificiales.
Recordó que en una prueba que realizó Omar Chabán observó que dicho material se "achicharraba" pero no se prendía fuego ni despedía humo.
Expresó que cuando se inició el incendio aludido estaba en la barra, cuidando que los chicos no pasen.
En dicha oportunidad utilizó una manguera para controlar el foco ígneo y desde otro sector usaron un matafuego para evitar que el fuego alcance a los cables.
Refirió que usaban las mangueras para baldear y que algunas estaban pinchadas.
Sin perjuicio de ello, indicó que los dos elementos extintores funcionaron bien y que en junio o julio o un mes antes del 30 de diciembre, se cambiaron tres mangueras y cinco matafuegos.
Explicó que muchos concurrentes salieron del recinto y otros optaron por quedarse.
La suspensión del evento provocó que "los chicos" se enojen y Chabán les dijo que para continuar el show debían esperar que se vaya el humo.
Afirmó que los extractores emplazados en el local funcionaron bien y sacaron el humo.
En dos o tres oportunidades habían venido a "trabajar" en los extractores y "había un aparato para que el sonido no salga para afuera".
Con posterioridad al siniestro no se realizó ninguna reunión con el personal del local ni recibió instrucciones respecto a la apertura de la puerta emplazada cerca del escenario.
Transcurrida una hora y media desde la producción del incendio se reanudó el recital, sin que se haya presentado el personal policial y los bomberos.
Indicó que la manguera utilizada para sofocar el fuego estaba enrollada y que antes de usarla tuvieron que estirarla y abrirla para que saliera el agua.
Señaló que el boliche tenía luces de emergencia y dijo desconocer si había un sistema alarma contra incendio.
Asimismo, sostuvo que no presenció ninguna inspección municipal y que, solo una vez unos mesees antes de los hechos, fueron unas personas que cree que eran bomberos a llevar los matafuegos y las mangueras nuevas estaban a la vista del público.
Respecto a la puerta situada cerca del escenario, aseveró que siempre permanecía cerrada y asegurada con un candado.
El día del incendio la forzaron y al romperse la cerradura y el candado, algunos concurrentes alcanzaron el exterior por dicha salida.
Expuso que no sabía si la llave que abría el candado estaba en el llavero que dejaban arriba de la heladera ubicada en la barra del fondo del salón.
El llavero aludido no lo tenía nadie en particular, atento que permanecía en dicho lugar para ser tomado por quien lo necesite, tanto por Mario Díaz como por "alguien" de la barra.
El cierre de la puerta referida lo dispuso "la gente del hotel" porque comunicaba al garaje de dicho establecimiento.
La orden de cerrarla la dio Omar Chabán, quien además les dijo que le pusieran goma espuma arriba, abajo y en los costados, para que no pase el sonido.
El "gordo Vidor" se encargó de arreglar la puerta con chapa para que quede pareja, que posteriormente se volvió a cerrar con un nuevo candado.
Manifestó que tiempo después abrieron la puerta para una fiesta que organizó el "Hotel Central Park" para su personal.
En la reunión se presentó un conjunto de música melódica y estuvieron presentes Mario Díaz, Omar Chabán y dos personas, uno gordo que creía que era el dueño del hotel. Ese día después de hacer la limpieza, el portón se volvió a cerrar y creía que junto a Mario Diaz fueron quienes le colocaron el candado.
Por otra parte, afirmó que un domingo, durante un concierto de "La 25", la media-sombra que estaba en la parte posterior del salón se prendió fuego y los chicos extinguieron el fuego "con cerveza".
Explicó que en este episodio el foco ígneo era muy chico y se apagó rápidamente, sin intervención policial.
Acerca de sus labores, dijo que en el exterior del local no tenía tareas a su cargo y cuando prestaba servicios a la noche debía cuidar la barra o los baños de los varones.
En el sector de los sanitarios se presentaba cuando ya había entrado "bastante" público.
Respecto a las funciones de Raúl Villarreal, manifestó que se ocupaba de la contratación de los grupos musicales y que generalmente los miércoles ponía una mesa cerca de la escalera del salón para reunirse con los integrantes de las bandas. Aclaró que en esas reuniones participaba también Omar Chabán.
Los días que había conciertos, Raúl Villarreal controlaba que afuera no haya gente cerca del hotel y "daba puerta", es decir, indicaba que se inicie la venta de entradas y el ingreso del público al recinto.
Además era el encargado de la boletería y se reunía con las bandas en la oficina del local para realizar la rendición del dinero.
Las indicaciones que daba Raúl Villarreal no eran órdenes sino sugerencias y en muchas oportunidades, antes de decidir una determinada situación, consultaba a Chabán, quien llegaba entre las 22:00 y las 24.00 horas.
Manifestó que el local no tenía personal de seguridad y que ignora si las bandas traían dicho personal o el local lo contrataba.
La seguridad se ocupaba de controlar el ingreso del público y de vigilar que los concurrentes no hagan destrozos en el interior del boliche.
Sólo revisaban al público de las bandas que utilizaban pirotecnia, no así a los técnicos, músicos o invitados que estaban en una lista. Mario Díaz le dijo que el público de "Callejeros" prendía muchas bengalas y cohetes.
Afirmó que los fuegos artificiales incautados los guardaban en la oficina y que desconoce de qué manera "los chicos" lograban ingresar los elementos pirotécnicos.
El 28 o el 29 de diciembre de 2004 "Pato" interrumpió el recital para que sus seguidores dejen de tirar bengalas. Posteriormente, al continuar el concierto, el público prendió menor cantidad de fuegos artificiales.
Respecto a ello, expuso que Omar Chabán había colocado carteles que indicaban la prohibición de uso de dicho material.
Siempre pedía a los concurrentes que no utilicen pirotecnia y era respondido con "puteadas" e inclusive, en algunas ocasiones, "le tiraron cohetes".
Nunca habló con sus empleados respecto a dicha cuestión y tampoco suspendió ningún concierto.
En general el personal de seguridad llevaba alguna identificación referida a sus servicios o al nombre de la banda. Otros grupos usaban remeras negras.
La cantidad de personas que cumplían servicios de seguridad aumentaba en relación con el número de concurrentes.
Normalmente había entre once y doce personas afectadas al servicio de seguridad y el día del hecho, dicho personal, ascendió a dieciocho personas.
Como "Callejeros" convocaba mucho público, con Mario Díaz armaron en el hall un vallado para separar el ingreso de hombres y mujeres.
El 28 y 29 de diciembre llegó a las 17:00 horas y prestó servicio en los baños.
Antes de asumir sus tareas en el interior del local, veía en la puerta que hacía la vigilancia y así observó que los técnicos de la banda y sus invitados no fueron revisados.
Dichos días llegó mayor cantidad de público entre las 21:00 y las 21:30 horas, momento en el que tomaba posición en su puesto de trabajo.
Durante los tres recitales de "Callejeros" (del 28 al 30 de diciembre), los invitados llevaban una pulserita que los identificaba y entraron a último momento.
Fueron ubicados en el piso superior, donde había un sector exclusivo para ellos.
En el hall de ingreso, a efectos de hacer el "cacheo" y dividir a los invitados del público en general, se emplazó un vallado.
El 30 de diciembre la revisación fue intensa, tanto para los varones como para las mujeres.
En la puerta de la derecha -vista desde el exterior- el personal de seguridad revisaba a los concurrentes, pero en dicho lugar no se instaló valla alguna.
Recordó que el 28 o el 29 de diciembre, a las 17 horas, "un plomo" ingresó por el hall de las boleterías con dos mochilas y se negó a ser revisado. Luego le dijeron que lo deje pasar porque era de "Callejeros".
Respecto a los accesos al local, expresó que la persiana de la derecha -vista desde el exterior- era automática y se abría para ingresar los cajones de cerveza.
Los días que había conciertos se abría durante toda la jornada y después se cerraba y se ingresaba por el hall de las boleterías, a excepción de los casos en que había mucho público y se abrían todas las puertas.
La persiana correspondiente al garage del hotel sólo se abría cuando debía ingresar un vehículo, aún durante el transcurso de un evento musical.
Explicó que las bandas entraban al salón por la puerta que comunicaba con los camarines y que al inicio del recital algunas de las puertas tipo cine se mantenían abiertas y otras simplemente cerradas.
Precisó que el lunes 27 de diciembre a la mañana se dedicó a limpiar "todo" y que entiende que los equipos de música ingresaron al local por la tarde, atento que "el martes" llegó a las 17:00 horas y dichos elementos ya estaban instalados.
Luego del primer recital dos personas de seguridad de "Callejeros" se quedaron cuidando los instrumentos musicales.
El 29 de diciembre se quedó a dormir -al igual que Mario Díaz- porque había que limpiar el local y su jornada laboral había terminado tarde.
Esa noche, los integrantes de la seguridad de "Callejeros" que se quedaron cuidando los equipos durmieron arriba, en la cabina de sonido.
Generalmente los músicos de las bandas se alojaban en el "Hotel Central Park", pero desconoce si estacionaban en el garage de dicho establecimiento y si "Callejeros" utilizó las comodidades del hotel.
En los recitales de "Callejeros" de diciembre de 2004 las barras fueron atendidas por "Omarcito", "He-Man", "El Gordo" y unas chicas, que no sabe si eran las novias de "los chicos".
Para dichas presentaciones Diego Argañaraz les pidió que el vallado que separa al público de la banda se instale más cerca del escenario para que en el salón entre una mayor cantidad de concurrentes. Tampién que colocaran un vallado detrás de la columna que dividía los portones violeta de la entrada, a los fines de separar a las mujeres de quienes compraban sus entradas en boletería.
En el caso de "bandas grandes" el vallado cubría de un extremo a otro del salón -a lo ancho-, tal como se emplazó el día del hecho.
En cada punta del vallado había una puerta corrediza que permitía el paso del personal de seguridad que se apostaba en dicha zona.
Si se trataba de "bandas chicas" el vallado cubría de manera parcial el ancho del salón.
Manifestó que abajo del escenario estaba "la instalación de luz" y los parlantes. Dijo desconocer quien se ocupaba de mantener la "caja eléctrica", donde se hallaban los interruptores para apagar todas las luces del local.
Afirmó que junto a Mario Díaz se encargaban de "manejar" dichos interruptores y que en la oficina había otra llave de corte.
El 30 de diciembre, alrededor de las 21.30 horas, Yamil Chabán le ordenó que se quede en la barra.
Luego le prestó su automóvil y le encargó que vaya a buscar hielo a "Cemento".
Al regresar, a las 22.30 horas, había una fila de cuatrocientas o quinientas personas pero ya el boliche estaba lleno, la calle Bartolomé Mitre no estaba cortada al tránsito, pero como había muchas personas en los alrededores del local y algunos se cruzaban por la calle, la circulación de los rodados era más lenta.
Asimismo, expresó que sobre la calle Bartolomé Mitre no había semáforos.
Añadió que al ingresar al local observó que el portón izquierdo (visto desde el exterior) de las puertas principales se hallaba cerrado y que las boleterías estaban habilitadas.
En el interior del local el público no usaba pirotecnia y la banda estaba en el escenario, aunque aún no había empezado el recital.
Calculó que en el salón había "unas 6.000 o 7.000 personas" y aseveró que debido a ello no podía subir la escalera que conduce a la barra situada en el primer piso.
Refirió que el lugar "era inaguantable" y que al llegar a la barra observó que estaba "Omarcito" y un amigo de "He-Man", que había entrado gratis para presenciar el show y por propia voluntad había empezado a colaborar con las tareas del sector.
En dicha oportunidad, Yamil Chabán le dijo que envíe a otra persona a cuidar el baño.
Más tarde escuchó que Fontanet le pedía a los concurrentes que dejen de tirar bengalas porque el humo no dejaba ver el escenario y les decía que si continuaba dicha situación iban a reproducir un compact disc.
Mientras despachaba bebidas oyó que se había iniciado el concierto y transcurridos unos dos o tres minutos, dos chicos se subieron a la barra y le dijeron "hay fuego".
Acto seguido salió de la barra y se asomó por la baranda. Vio que en la media-sombra, a la altura de la escalera que conduce a los sanitarios, había un círculo de fuego que se agrandaba y les indicó a los asistentes que bajen porque arriba no había salida.
Observó que abajo no se movía nadie y que el incendio cada vez era más grande. En un momento, el fuego subió, "como si alguien lo chupara para arriba y explotó".
Enseguida se apagó la luz y el salón empezó a llenarse de un humo espeso e irrespirable.
Aclaró que nadie supo contestarle porque se cortó la luz en "Cromañón", atento que la llave general no había sido tocada.
Posteriormente se dirigió a buscar a su esposa y a sus hijos a la cabina del disc jockey del piso superior, pero no los encontró.
Decidió ir a la planta baja en busca de su familia y al bajar por la escalera se cayó en dos oportunidades y se quemó con la baranda.
Fue hasta el vallado emplazado cerca del escenario y luego se desvaneció en la barra lateral.
Se despertó sobre la calle Bartolomé Mitre, al frente del "local hípico" y lo trasladaron al hospital "Alemán".
Ulteriormente se enteró que su señora y dos de sus hijos fallecieron.
Agregó que en las barras no se reforzó la cantidad de personal y que a Mario Díaz le había pedido que consiga más personas para cuidar los baños.
Recordó que para el 30 de diciembre contrataron a Juan Ledesma, a Evaristo - que era su amigo y había sido bombero- y a otro sujeto más que había contactado "He-Man".
Finalmente, uno de ellos se situó en la parte de arriba de las escaleras y los otros dos se encargaron de cuidar los baños.
Afirmó que el día del hecho Omar Chabán tenía el pie lastimado y que en los dos días anteriores lo había visto a último momento.
Expresó que el público nunca había utilizado tantos fuegos artificiales y que al limpiar había encontrado muchos restos de pirotecnia por todo el salón, con excepción del piso superior, donde prácticamente no habían tirado dichos elementos.
Por otra parte, señaló que Diego Argañaraz concurrió a una reunión en "Cromañón" y que luego Omar Chabán le informó que "Callejeros" iba a realizar unas presentaciones en el local y debían darle "lo que necesite".
Manifestó que junto a Mario Díaz se encargaban, sin necesidad de consultar a nadie, de atender los pedidos de la banda y que generalmente hablaban con Diego Argañaraz.
Recordó que en diciembre de 2004 Diego Argañaraz le solicitó que encienda los extractores y los inyectores de aire antes de que empiece el recital.
Ante la lectura de sus dichos anateriores sobre cómo se convivían las indicaciones de "Lolo", Raúl Villarreal y Diego Argañaraz a los empleados de seguridad, ratificó que Diego hablaba con Raúl y él después hablaba con "Lolo". De todos modos estos aspectos se decidían en las reuniones que hacían entre Omar, Raúl y Diego.
Puntualizó que "Bussi" daba órdenes a los empleados de seguridad y a su vez recibía órdenes de Diego Argañaraz.
Añadió que según los propios dichos de "Lolo", Diego Argañaraz le había indicado que consiga más personal de seguridad para el concierto del 30 de diciembre.
Por otra parte, manifestó que a través de Mario Díaz se enteró que para los recitales del 28 al 30 de diciembre de 2004 la seguridad del local estaría a cargo de "Callejeros".
Respecto a ello, dijo desconocer quien pagaba al personal que cumplía las tareas de control.
Explicó que los empleados del local debían avisar al personal de seguridad contratado por "Callejeros", si veían que algún concurrente tenía fuegos artificiales, a fin de que ellos procedan a incautar dicho material.
Asimismo, debían proceder de la misma manera si había que "sacar" a algún "zarpado" del baño.
Por otra parte, expuso que en el recital de "La 25" no hubo personal de seguridad y que junto a "He-Man", su hermano y Evaristo, se encargaron de revisar a los varones antes de su ingreso.
Posteriormente, se encargó de vigilar el baño y Mario Díaz recorrió el salón principal.
Relató que "Ana" efectuó el cacheo de las damas y que respecto al modo en que debían cumplir sus actividades consultaban con Raúl Villarreal y Omar Chabán.
Con relación a los eventos denominados "Rockmañón", expresó que Alejandro, Daniel y el hermano de este último, le alquilaban el local a Omar Chabán y que la idea era que el lugar funcione como una "disco".
Le comentaron que los nombrados eran directivos de "Lagarto S.A." y que al frente del hotel no había ninguna referencia a dicha sociedad anónima.
Precisó que Omar Chabán pagaba mensualmente por el alquiler de la habilitación a Ale, a Daniel y a su hermano.
El local abría los viernes y los concurrentes no usaban pirotecnia ni provocaban disturbios.
La cabina de sonido estaba en el piso superior, donde había un tablero de electricidad, que permitía manejar las luces del escenario.
En los conciertos no se usaba dicho sector y se armaba una consola en la planta baja, extendiendo los cables desde el piso superior.
A preguntas de las partes, señaló que en el interior del local nunca vio policías y que en las fechas que había recitales siempre veía un patrullero en las cercanías del local o dos muchachos con una moto y un camión policial en la esquina.
Por último, señaló que Viviana Cozodoy atendía la boletería y que con posterioridad al 30 de diciembre no se reunió con ningún empleado de "Cromañón".
Fue convocada ante estos estrados Patricia Desch, quien se desempeñó laboralmente en "República Cromañón" los días 28, 29 y 30 de diciembre de 2004.
Manifestó que comenzó a trabajar en el local "Cemento" a partir del año 2002 ó 2003 por intermedio del Sr. Yamil Chabán, hermano de Omar Chabán.
Expresó que cumplía sus funciones en la barra y que Omar le pagaba su sueldo al terminar la jornada laboral.
Sostuvo que ese comercio no tenía un grupo de seguridad propio y que ignoraba como se manejaba ese tema.
Dijo que conocía al Sr. Villarreal porque también se desempeñaba en "Cemento", pero que no sabía que función cumplía.
Explicó que al inaugurarse "República Cromañón" comenzó a trabajar en la barra principal que se encontraba en la parte trasera del salón. Agregó que continuó asistiendo a "Cemento" las noches que el nuevo local permanecía cerrado.
Explicó que generalmente ingresaba antes que el público a través de la puerta de la boletería y que no tenía un horario fijo; Omar Chabán le avisaba cada día a qué hora debía estar allí.
Indicó que habitualmente el Sr. Omar o su hermano, al terminar el show, se dirigían a la caja y retiraban el dinero.
Expuso que nunca vio en el local personal policial o funcionarios del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
Se refirió a la noche del 30 de diciembre de 2004.
Relató que cuando llegó al local ya había concurrentes adentro del salón. Se ubicó en la barra, donde también cumplieron funciones la Sra. Rosa Cáceres, "Damián" y el hermano de éste último.
Sostuvo que aquella noche el público estaba muy "denso" y que le habían robado plata de la caja.
Escuchó al Sr. Chabán pidiendo que no arrojaran más elementos pirotécnicos, mas los jóvenes continuaron haciéndolo.
Relató que ello motivó la reacción del Sr. Yamil Chabán quien en una oportunidad saltó la barra y sacó del lugar a una persona que estaba detonando petardos.
Un tiempo más tarde, observó que en el centro del salón había un hombre pequeño con el torso desnudo que sostenía en las manos una candela. Aquel apuntaba directamente a las barandas donde estaban colgadas las banderas.
Contó que ese objeto pirotécnico impactó contra el techo y comenzaron a caer unas gotitas de fuego.
Explicó que ello generó un humo muy denso y oscuro que impedía respirar, casi instantáneamente se cortó el sonido.
Dijo que decidió salir en el momento que el público se desbordó y comenzó a saltar la barra. Cuando logró llegar al kiosco, se cortó la luz y la marcha se detuvo.
Puso de resalto que debió empujar para poder avanzar y que quedó "trabada en un columna" desde donde vio que en el hall había luz. Finalmente logró acceder a la vía pública.
Destacó que estaba en estado de "shock" y que permaneció un rato en la calle. Luego buscó un teléfono desde el cual llamar a su familia.
Manifestó que en la puerta del hotel vio a los Sres. Chabán y Villarreal. Precisó que éste último la acompañó a la esquina de Bartolomé Mitre y Jean Jaures a fin de buscar a los jóvenes que estaban con ella y le sugirió que se quedara allí esperando.
Agregó que más tarde volvió a ver al Sr. Chabán, pero que no podía precisar la hora.
Manifestó que presenció otro incendio en "República Cromañón" el día que tocó el grupo musical "La 25". Éste fue apagado fácilmente con vasos de agua que desde la barra, le alcanzaban a los concurrentes.
Finalmente, puso de resalto que a raíz de ese suceso no recibió ninguna instrucción referida a casos de incendio.
En su oportunidad fue citado Juan Domingo Ledesma, quien trabajó en "República Cromañón" los días 28, 29 y 30 de diciembre de 2004.
Relató que comenzó a desempeñarse laboralmente en el local "Cemento" porque sus suegros eran empleados del Sr. Chabán desde hacía 20 años. En ese sitio se ocupaban de limpiar los baños.
Expuso que fue contratado a fin de colaborar con el cuidado de los baños y a veces también custodiaba el vallado.
Precisó que estaba a las órdenes del Sr. Mario Díaz, quien era el encargado de seguridad.
Sostuvo que el Sr. Raúl Villarreal estaba en la caja y que nunca le dio indicaciones.
Manifestó que trabajó en "Cemento" menos de un mes y que luego al abrirse "República Cromañón" pasó a cumplir funciones en ese local.
Puso de relieve que si bien en un principio se le informó que iba a ocuparse de los baños, también en algunas oportunidades efectuó cacheos o se ubicó en el vallado.
Refirió que hubo otro grupo de personas que pasaron a trabajar de "Cemento" a "República Cromañón", entre ellos los Sres. Bordón, Díaz, y "He-man". Agregó que Díaz era quien manejaba al personal de seguridad del local.
Expresó que siempre le pagó su sueldo el Sr. Omar Chabán.
Dijo que presenció en "Cromañón" un incendio el día que tocó el grupo musical "La 25" el cual se originó en el sector izquierdo del escenario. Indicó que lo apagó él mismo rápidamente con un matafuego.
Destacó que siempre se utilizaba pirotecnia a pesar de que se efectuaban controles en el ingreso.
Se refirió luego a lo sucedido el 30 de diciembre de 2004.
Relató que ese día llegó solo a las 20 hs. aproximadamente y que su mujer y su hija llegaron más tarde.
Señaló que al principio estuvo trabajando en la puerta de acceso realizando el cacheo y que luego se ubicó en el vallado frente al escenario. Dijo que junto con él había dos personas más de seguridad que cumplían funciones para la banda. Puso de resalto que éstos últimos vestían unas remeras que decían "Callejeros Seguridad".
Expuso que todas las personas que ingresaban por la puerta principal eran revisadas y que encontró varios elementos pirotécnicos que eran colocados en unas bolsas.
Sin embargo, sostuvo que cuando ingresó la banda "Callejeros" junto con sus invitados a las 23:00 ó 23:30 hs. a través de la puerta que daba al estacionamiento, observó que ninguno de ellos fue revisado.
Mientras estuvo en la valla frente al escenario advirtió que se detonaba gran cantidad de pirotecnia y que había "muchísima gente", más que los días anteriores.
Indicó que también estuvo un tiempo aquella noche controlando los baños y la escalera del sector derecho.
Explicó que cuando subió el grupo "Callejeros" se dispararon nuevamente materiales pirotécnicos y que por ese motivo el Sr. Omar Chabán pidió que "pararan un poco".
Apenas comenzó a tocar la banda se produjo el incendio, se cortó la luz y la gente comenzó a gritar.
Manifestó que nadie pudo hacer nada y él tampoco. Aclaró que su familia estaba arriba en la cabina de sonido.
Por otra parte destacó que los controles de la iluminación del local estaban en la barra del fondo donde había una caja.
Puso de resalto que el portón negro estaba cerrado por dentro con una cadena y que él llegó a palparla.
Expuso que luego del incendio vio irse rápidamente al Sr. Chabán y dijo "que locura, que desastre".
Finalmente, manifestó que no funcionaba una guardería en los baños de "República Cromañón", pero que había declarado eso al día siguiente de la tragedia, debido al mal estado en que se encontraba porque habían fallecido su mujer y su hija de 9 meses.
Prestó declaración en el debate Alfredo Mario Díaz, quien previo a comenzar su relato, refirió que conocía al acusado Omar Chabán por haber sido empleador suyo durante varios años, y también por motivos laborales conocía a Raúl Villarreal.
Con relación al resto de los imputados, dijo conocer a Diego Argañaraz por ser el manager de la banda "Callejeros" y a Patricio Fontanet, Eduardo Vázquez, Cristian Torrejón, Elio Delgado, Juan Carbone por ser músicos de ese grupo. Agregó que conocía a Carlos Rubén Díaz como "Sub Comisario".
Comenzando con su exposición, indicó que trabajó durante 7 u 8 años en el local denominado "Cemento", propiedad de Omar Chabán, realizando tareas de seguridad. En tal sentido, explicó que su jefe era Néstor Suárez -conocido por el apodo de "Chiquito"- y que las funciones seguridad o control consistían en armar las filas de personas, cuidar que los asistentes no realizaran disturbios en la vereda, controlar el vallado que separaba el escenario del público, efectuar cacheo de concurrentes y vigilar los sectores de camarines y la oficina del lugar para evitar el ingreso de personas no autorizadas.
Señaló que con el tiempo los integrantes de ese grupo iban variando. Agregó que generalmente estaban identificados con chalecos que decían "control o prevención".
Refirió que no tenía personas a su cargo y que nunca realizó trámites ni reparaciones en el local.
Dijo que siempre se tomó sus tareas como si fueran una changa y no como un empleo fijo -cobraba 25 pesos por día de trabajo-. Realizando esas funciones conoció a Villarreal, a quien siempre veía en las boleterías de "Cemento".
Manifestó que generalmente Villarreal se dedicaba a armar alguna fecha de recital; además era quien tenía contacto y realizaba liquidaciones en las boleterías con los managers de las bandas.
Refirió que a raíz de la confianza que se fue generando a partir de sus labores en "Cemento", Chabán lo convocó para trabajar en el local "República Cromañón" que estaba por abrir, a los efectos de que prestara servicios de limpieza en el establecimiento. A partir de sus trabajos en ese boliche, comenzó a sentir que era empleado del lugar -le pagaban 35 o 40 pesos diarios-.
De todos modos, explicó que ya conocía el lugar con anterioridad por haber trabajado en una ocasión como seguridad.
Sobre este punto, explicó que por intermedio de un aviso obrante en el suplemento "Sí" del diario Clarín, tomó conocimiento de que iba a efectuarse un recital del grupo "Menphis La Blusera" en el local. En consecuencia, "Chiquito" le manifestó que se constituyera en el lugar para ofrecer sus servicios de seguridad.
Expuso que se apersonó en el boliche y tuvo una charla con el Sr. Julio, quien era gerente del hotel lindero y otra persona más cuyo nombre no recordaba. La reunión se llevó a cabo en la oficina ubicada dentro del local -marcó aquella identificada de color gris en la maqueta virtual-.
En esa ocasión llegaron a un acuerdo y fue efectivamente contratado para realizar funciones de seguridad en el recital referido. Dijo que por esa época el lugar se llamaba "Stadium" y agregó que en ese momento no le hicieron saber cuál era la capacidad del boliche ni vio folletos o panfletos en tal sentido. De todos modos, en el evento, hubo muy poca gente.
Volviendo a su relación como empleado de "Cromañón", expuso que fue la persona que limpió el establecimiento para el recital de inauguración, que justamente se trataba de un show de "Callejeros" -no hubo tanto público como en los recitales de la banda en el mes de diciembre; no pudo recordar si esa noche hubo presencia policial-.
Indicó que anteriormente se había realizado un festival de música peruana y que en el lugar había botellas rotas, mesas y sillas, todas cuestiones ajenas al ambiente del rock. Tuvo que acomodar el salón para dejarlo listo para el evento inicial. Agregó que las tareas las efectuó con dos compañeras, Ana Sandoval y Patricia -ésta última falleció el día de la tragedia-.
Recordó que en el evento de inauguración, los equipos de sonido de la banda se ingresaron por la puerta que da al escenario del local. Ese portón fue abierto por la gente del hotel y permitió descargar las cosas con facilidad. Incluso, los proveedores podían ingresar mercadería.
Más adelante, esa puerta tuvo que ser cerrada por orden de la gerencia del hotel y las descargas de proveedores comenzaron a efectuarse por la puerta que tiene una persiana azul -así lo marcó en la maqueta virtual- y los equipos de sonido eran ingresados por los portones principales.
Refiriéndose a las puertas, expuso que en los recitales el acceso de la gente se efectuaba por las principales -los que se observan de color violeta en la maqueta-; cuando había gran concurrencia de público, se habilitaba también para el ingreso el corredor de color amarillo. Si había poca gente, este último sector no se utilizaba y la persiana color azul permanecía baja.
Por su parte, los músicos accedían por una puerta que comunicaba los camarines con la zona del hotel. Muchas bandas que tocaban en el lugar se hospedaban en aquél durante las noches de shows.
En otro orden, expuso que en el lugar también trabajaba como empleado Juan Carlos Bordón, quien era la persona que se encargaba de efectuar el mantenimiento del establecimiento. Hacía "cableado", reparaba vidrios o espejos rotos, cambiaba lámparas, aunque nunca efectuó modificaciones de gran importancia en el sistema eléctrico.
Respecto de esto último, señaló que había un encargado de mantenimiento del hotel de nombre Flavio, quien le dio ciertas indicaciones respecto del tablero de electricidad. Esta persona le explicó ciertas nociones básicas del funcionamiento de este sistema, aunque a su criterio era poco colaborador.
Indicó que había un tablero general debajo del escenario desde el cual se operaban las luces y se podía conectar el sonido -los técnicos de las bandas se manejaban libremente para hacer las conexiones-. Había una luz especial que iluminaba el interior del salón que se encendía de ahí y tardaba unos diez minutos en prenderse.
Manifestó que tanto en la oficina como en las boleterías había otros tableros. En este último lugar era de donde se operaban las luces que daban al hall y a la calle. A su vez, en la cabina del disck jockey, situada en el primer piso del salón, existía un tablero más, desde donde se podía cortar la luz especial a que hiciera referencia.
Por otra parte, explicó que al principio el local contaba con dos sectores de baños, pero luego uno fue cerrado y pasó a formar parte del hotel.
Sobre este punto, señaló que en el denominado sector VIP existían unos baños de hombres y mujeres, que fueron modificados porque se estaban efectuando una serie de reparaciones en unas oficinas situadas en el primer piso del hotel.
La idea era que esos baños pasaran a formar parte de ese sector del hotel donde se estaba emplazando una sala de computadoras.
De esta manera, la gerencia del hotel mandó a realizar una pared y a tapiar la puerta que comunicaba a ese sector de baños. Después de eso, en "Cromañón" sólo quedaron los baños ubicados en el piso superior que está enfrente del VIP. Ese lugar, durante los shows era cuidado por Ana Sandoval o Patricia.
Aclaró que los baños tenían agua, pero que en los recitales de concurrencia masiva, trascurrida parte de la noche, se quedaban sin suministro porque aparentemente el tanque se vaciaba.
Respecto del sector VIP, aclaró que estuvo habilitado desde que comenzó a funcionar "Cromañón". En la escalera que permitía acceder a ese lugar se apostaba una persona de seguridad y se colocaba un vallado con el objeto de evitar que ingresen personas no autorizadas. La gente que podía ubicarse allí era generalmente identificada con una cinta.
En otro sentido, recordó que en la planta baja del local del lado derecho del escenario visto de frente, se colocó una mampara, a fin de que los músicos tuvieran mayor intimidad al momento de salir al escenario.
Aclaró que Omar Chabán quería hacer modificaciones en el lugar, como ser, pintarlo de negro. Sin embargo, la gente del hotel no se lo permitía; por ello concluyó que Chabán no tenía un control absoluto del local.
Sobre este punto, se le leyó un pasaje de su declaración prestada en la instrucción, de la cual se desprende que Chabán estaba dominado por la gente del hotel y que parecía que el nombrado no tenía el manejo exclusivo del local como cualquier inquilino; ante ello, expresó que ratificaba esas manifestaciones.
Indicó que en cierta ocasión le presentaron al dueño del lugar; se trataba del Sr. Levy. Esta persona o el gerente Julio, fueron los que le ordenaron después de la inauguración de "República Cromañón", de que había que cerrar el portón que está ubicado al lado del escenario.
En esa ocasión se habían quejado porque encontraron jeringas del lado del hotel y además porque aparentemente los chicos que asistieron al recital habían pasado al estacionamiento a través del portón.
Esto fue lo que motivó que la puerta en cuestión fuera cerrada con candado. Se efectuó un trabajo de herrería sobre ese portón y también se le colocó en su interior una goma para acuatizarlo e impedir que el sonido de los espectáculos pasara para el lado del hotel.
El trabajo lo efectuó una persona de nombre "Armando", quien también estuvo encargado de realizar el vallado que rodeaba el escenario -iba de punta a punta y en sus extremos tenía dos puertas corredizas que nunca estaban atadas-.
Señaló que después del arreglo del portón, el sonido seguía pasando del otro lado, razón por la cual se agregó goma en las ranuras que dejaba la puerta tanto arriba como abajo. Después de estas modificaciones, esta puerta no se abría con facilidad, estaba medio volcada y las gomas obstruían su apertura.
Refirió que las llaves del portón las tenía él y que cuando el local estaba cerrado las guardaba en la "panchera" ubicada en la barra del fondo del local. Se sabía que allí estaban las llaves generales del local, aunque desconoce si los demás tenían conocimiento de que las que abrían el candado también se guardaban allí. Agregó que durante los recitales las llaves eran colocadas arriba de la heladera de la misma barra - de hecho ahí estaban el 30/12/04-.
Dijo que según su conocimiento ese era el único juego de llaves del local. Sin embargo, aclaró que en varias ocasiones vio al gerente del hotel, Julio Garola, exhibiendo el salón a distintas personas, por lo que supone que tenía llaves - aclaró que el nombrado ingresaba por la puerta que comunica el hall con la recepción del hotel-.
Garola ingresaba al local como quería, como si fuera el dueño. También vio haciendo lo propio al conserje del hotel. Entraban dos o tres veces por semana.
Con relación a la función que cumplía Villarreal en "Cromañón", dijo que generalmente el nombrado se dedicaba al tema de las bandas. Participaba en reuniones que los días martes se efectuaban con los representantes de los grupos y Omar Chabán -tenían lugar en el centro del salón donde está la cabina de sonido-, para arreglar los detalles de organización de los recitales.
Refirió que él personalmente ha recibido alguna indicación de Villarreal, como ser "fijáte esto" o "mirá allá", aunque generalmente las directivas se las daba Chabán en forma directa.
Es decir, que si Villarreal le decía algo, era solamente por la experiencia que tenía, pero no se trataban de órdenes en sentido estricto.
Expuso que el local "República Cromañón" no tenía seguridad fija. Casi siempre se acordaba con las bandas para que éstas trajeran su propia seguridad a los recitales.
Esas personas se encargaban de trabajar en la puerta de calle, hacer el cacheo del público y cuidar todo lo relativo a la banda. No recibían órdenes de Villarreal, sin perjuicio de que el nombrado a veces les podía sugerir algo, como ser "fijate ese chico sacalo que está orinando en la vereda".
Los encargados de la seguridad de las bandas casi siempre estaban identificados con chalecos que decían "Control".
En otro aspecto, señaló que durante su funcionamiento, el local realizó varios festivales y que el tipo de público variaba según la banda que tocaba. En tal sentido, dijo que no es lo mismo el público del "reggea" o de "Rescate" -en este último caso la mayoría son evangelistas- que son personas tranquilas, que los seguidores de grupos de rock barrial que acostumbraban lanzar pirotecnia en el interior del salón.
Sobre esto último, recordó que el día primero de mayo y a consecuencia del empleo de elementos pirotécnicos, se produjo un principio de incendio en el local.
Esto sucedió en el festival en el que tocó como grupo principal "Jóvenes Pordioseros". Narró que durante el show de la banda soporte "Sexto Sentido", se prendió la media sombra que estaba colocada en el techo en el sector cercano al escenario.
Indicó que se dirigió hacia la manguera que está ubicada al costado derecho del escenario y con ella apagó el incendio. Antes se había tratado de extinguir con un matafuego pero el producto que lanzaba no alcanzaba la zona de fuego.
Refirió que el incendio se inició por un elemento de pirotecnia que consistía en una cajita de 36 tiros que los chicos habían colocado en el piso y despedía bolas de fuego. Recordó que las personas cantaban "quemamos Cromañón". Cuando el problema se solucionó, el recital continuó.
Señaló que después de este episodio, la media sombra que estaba colocada en la parte de adelante del local, fue retirada -al igual que una cámara de video que se dañó por el fuego y el agua-. Agregó que esa tela existía en el salón desde que el dicente fue a trabajar como seguridad al recital de "Memphis".
Luego de este episodio, en el techo se colocaron unas placas de goma ignífuga para acuatizar el local. Recordó que cierto día ingresó al salón y notó que se había depositado varias de esas planchas de color negro y gris.
Relató que con Chabán probaron que la goma sea ignífuga. En tal sentido, explicó que con un encendedor trataron de prender un pedazo de goma, y éste no hacía llama, sino que se "achicharraba" y despedía un hilito de color negro.
El trabajo de colocación del material lo efectuó el Sr. Armando. Agregó que en la parte trasera del salón quedó colocada también la parte de media sombra que no se había retirado.
Dijo que por televysión supo que una persona de origen canadiense había pasado un presupuesto por el tema del sonido en el local, pero que él no lo conoce.
También después del primero de mayo se reemplazaron los matafuegos, las mangueras y los picos que se colocan sobre éstas. Al respecto, señaló que recibió esos elementos. Agregó que según cree, las tarjetas de los matafuegos quedaron en el hotel.
Explicó que había matafuegos debajo y arriba del escenario, en el piso superior enfrente del VIP y en la cabina de disk jockey. Las mangueras estaban ubicadas de la siguiente forma: una del lado derecho del escenario, otra en la barra lateral de la planta baja, otra en el hall y finalmente otra en la columna cercana a la escalera que da al piso superior enfrente del VIP.
Expresó que las mangueras eran utilizadas por el dicente para limpiar el establecimiento, pues el local era muy grande. Algunas se habían pinchado por el roce con chapitas de botella. Dijo que tenían presión y que con los picos colocados la fuerza del chorro era mayor.
En otro orden, explicó que en el local hubo otro principio de incendio durante un recital de la banda "La 25". Sobre este punto, dijo que ese día le comentaron que el foco de fuego se inició porque un concurrente prendió la media sombra con un encendedor.
Con relación a este espectáculo, recordó que antes de que comenzara la prueba de sonido, el manager del grupo referido le preguntó quién iba a realizar las tareas de seguridad para el evento.
Entonces se comunicó con Chabán y éste le dijo que se fijara si podía conformar un grupo para trabajar de seguridad esa noche. De esta forma, se comunicó con Juan Carlos Bordón y éste consiguió algunas personas para desempeñarse esa noche. También Ana Sandoval consiguió a un muchacho de nombre Luciano.
Indicó que él coordinó la seguridad esa noche y que aún cuando el cacheo se realizó de manera correcta, de todos modos ingresó pirotecnia dentro del local.
Agregó que ese día los chicos usaron un matafuego a modo de juego, pues cuando se enteró del incendio y subió al primer piso a buscar un extintor vio que el piso estaba lleno del humo blanco que despide ese elemento, el cual había quedado descargado.
Dijo que según le comentó Juan Carlos Bordón, Chabán fue quien finalmente extinguió el incendio con un trapo mojado.
Relató que en otra ocasión también coordinó la seguridad en un recital de la banda "Rescate". El público de este grupo es mas tranquilo pues se trata en su mayoría de personas que practican la religión evangelista.
En ese evento hubo mucha gente en el local. Recordó que incluso los miembros de la banda en cuestión escribieron en los camarines que habían llenado el lugar con 5000 o 5500 personas.
Expuso que el local contaba con carteles sobre la prohibición del uso de pirotecnia. Durante los cacheos en los recitales, el personal de control incautaba elementos de pirotecnia y los colocaba en el interior de una bolsa que luego era guardaba en un cofre dentro de la oficina del local con candado y cadena.
Que él después agarraba las bengalas y las partía; a veces si algún compañero de trabajo le pedía una para llevarse y usarla en su casa, se las daba. También, cuando limpiaba el salón encontraba en el lugar restos de pirotecnia accionada.
Agregó que Omar Chabán acostumbraba a tomar el micrófono y le solicitaba a los asistentes que no encendieran esos elementos, que tubieran cuidado porque podía suceder lo que pasó en el mercado de Paraguay.
A modo de anécdota, recordó que en el primer recital de "Callejeros" de diciembre de 2004, Chabán le manifestó que estaba estafando a la gente pues no se veía nada por el humo de las bengalas y era lo mismo entonces que pusiera un compact disc.
También sobre la pirotecnia, aunque refiriéndose a un recital de "Cemento", indicó que una vez revisó tres bolsos a personas de la banda que tocaba esa noche -no pudo precisar de qué grupo se trataba- y les encontró un "arsenal de pirotecnia". Se los sacó, le dio cuenta de lo sucedido a su jefe - "Chiquito"- y al finalizar el show los bolsos fueron devueltos a sus dueños.
Agregó que en "Cromañón" nunca vio ni incautó pirotecnia del sector de camarines o en el VIP.
Fue preguntado entonces el testigo acerca de su conocimiento de los tres shows de la banda "Callejeros" de los días 28, 29 y 30 de diciembre de 2004.
Al respecto, dijo que esas noches estuvo intentando evitar encontrarse con el Yamil Chabán pues éste quería hacerlo trabajar en las barras -el nombrado era quien las explotaba- y a él no le gustaba el modo en que esa persona lo trataba.
Por su parte, los integrantes de la banda "Callejeros" se alojaron en el hotel durante esos días. Los equipos de sonido arribaron al lugar el día 28 de diciembre.
Señaló que abrió el local para el ingreso de los instrumentos, los cuales fueron llevados hasta el escenario desde las puertas principales por los técnicos y "plomos" de la banda.
Resaltó que cuando llegaron estas personas, él estaba sólo y que los equipos de sonido y demás cosas que entraron al local no fueron revisados por nadie.
Recordó que las distintas noches se quedaba en el local un sereno de la banda encargado de cuidar los equipos. Como encontró un colchón en la cabina del disc jockey, por lo que suponía que ese muchacho durmió allí. Las personas que trabajan en estas tareas para el grupo eran conocidos del ambiente del rock.
El personal de seguridad en los tres eventos estaba identificado como chalecos que decían "Control", el nombre de la banda y "Locuras".
Dijo que Chabán estuvo en los tres recitales. Los días 28 y 29, estuvo sentado en la barra del fondo. El día 30, llegó quince minutos antes del inicio del show y se mostró sorprendido por la cantidad de gente que había fuera del local.
De los tres eventos, recordó solamente cómo estaba distribuida la seguridad el día 30. Al respecto, señaló que del lado izquierdo del hall principal había un detector de metales y por ese sector estaba ubicado el personal femenino de control que efectuaba el cacheo de las mujeres. Por la persiana de color azul se efectuaba el ingreso y la revisación de los varones.
Recordó que en el vestíbulo principal se habían colocado unas vallas, las que cerraban el acceso de los invitados. También había un cajón de madera para colocar los tickets que se cortaban. Dijo no saber si en el pasillo color amarillo había o no otras vallas.
Asimismo, había personas de seguridad apostadas en el vallado que rodeaba el escenario, con el fin de impedir que el público pudiera subir al lugar donde tocaban los músicos. También había seguridad en la calle y en el sector de camarines. Desconoce cuántas personas eran en total.
Manifestó que tanto los días 28 como 29 de diciembre se utilizaron elementos de pirotecnia en el local. El primer día fue mucho mayor. El segundo estuvo más controlado, pero no pudo evitarse.
Aclaró que esos días Chabán permaneció en el interior del salón sentado al lado de la barra del fondo, pues se encontraba operado de una pierna.
Dijo que a Villarreal no lo vio dentro del local; generalmente estaba en la calle o en la puerta y era una especie de "relaciones públicas" del lugar.
Por otra parte, dijo que el local contaba con un sistema de ventilación. Había dos inyectores de aire ubicados a los costados del escenario, uno del lado derecho y otro del lado izquierdo -funcionaban y se encendían desde la cabina del disc jockey-.
También existían cuatro ventiladores gigantes que expulsaban aire detrás del escenario. Recordó que dos de esos tuvieron que cerrarse porque despedían aire caliente hacia el sector de las canchas de fútbol que estaban situadas en la terraza, lo que había motivado quejas de parte de sus encargados.
Agregó que en el recital del 29 de diciembre algunas banderas estaban tapando los inyectores de aire, motivo por el cual le comunicó la situación a Juan Carlos Bordón; finalmente un seguridad de la banda las corrió.
Puntualmente y refiriéndose a la noche del 30 de diciembre, dijo que arribó al local entre las 18:00 y 18:30hs. Ese día Bordón lo ayudó a realizar la limpieza del lugar.
Explicó que en ese momento ya estaba el personal de seguridad de la banda, pero que aún no se había habilitado el ingreso del público. Dentro del local ya había banderas, pues el primer día se autorizó a los concurrentes a colgarlas y quedaron allí para los tres eventos.
Indicó que desconocía quien fue la persona que dio la orden de "dar puertas" al recital. Generalmente esto lo hacía Villarreal o Chabán, luego de que terminaba la prueba de sonido; sin embargo, esa noche los nombrados aún no se encontraban en el lugar.
El ingreso de la gente la noche del 30 fue bastante ordenado; la situación se complicó cuando faltaba media hora para el inicio del show de "Callejeros", porque en ese momento la gente se desespera para ingresar. Incluso aquellos que no tienen entradas pretenden acceder de todos modos cuando está por tocar la banda.
A esa altura se habían vendido todas las entradas y las personas que no habían podido adquirir entradas anticipadas querían entrar al salón.
Para evitar que esas personas accedieran en malón al local, los portones principales se arrimaron para ser cerrados. Por la puerta chica de color blanco que se observa en la maqueta virtual ingresaban los invitados.
Recordó que en ese momento vio a Argañaraz, quien le manifestó que abra esos portones porque hacía mucho calor; de todos modos el deponente no le hizo caso, pues si abría esas puertas, toda la gente que estaba afuera hubiera ingresado por la fuerza. No recordó que alguien de la banda "Callejeros" hubiera efectuado otro requerimiento.
Relató que estando en el hall de entradas, de repente sintió el fuego y vio que la gente salía del salón. Al mirar hacia el interior del local vio como un resplandor del fuego, por lo que estimó que las puertas intermedias, es decir, las tipo cine, estaban abiertas.
Explicó que en ciertas ocasiones alguna de esas puertas solían cerrarse para evitar que se escape el sonido.
Continuando con su exposición, dijo que una vez que advirtió el inicio del fuego, abrió los portones principales, sacándoles los pasadores que tenían colocados. Luego avanzó por el hall hacia el sector de las puertas tipo cine y cuando llegó a una puerta que se encontraba del lado izquierdo que comunicaba el local con la recepción del hotel -por allí también salía gente-, la luz se cortó.
Sobre el corte de energía, dijo desconocer si tuvo su origen en el siniestro o si alguien lo efectuó.
Respecto de los portones, aclaró que los pasadores existían desde mucho tiempo atrás y que se sacaban fácilmente. En general las puertas permanecían abiertas, pero esa noche y por los motivos ya expuestos, fueron cerradas.
Con relación a estas cuestiones se le dio lecturas a pasajes de sus declaraciones de instrucción, ante lo cual dijo que los portones tenían unos bulones que tuvo que sacar y que no recordaba que Villarreal le haya manifestado que cerrara las puertas antes del inicio de la tragedia.
Volviendo al relato, señaló que quería ingresar al local porque tanto su familia como los parientes de Juan Carlos Bordón se encontraban en la cabina del disc jockey en el piso superior del lugar.
Expuso que ingresó al salón. En un primer intento fue hacia la barra lateral trató, sin éxito, de alcanzar la manguera allí ubicada. Refirió que si bien no vio llamas, sí pudo observar cómo caía una especie de lava del techo.
Indicó que luego se dirigió hacia la segunda escalera para acceder al lugar donde estaban sus familiares, pero que al llegar a ese sector, comenzó a ahogarse y a sentir que se le quemaba el pecho. Trató de utilizar un tubo de oxígeno que un bombero le había proporcionado, pero estaba descargado.
Relató que entonces tuvo que salir del local. Dijo que Villarreal estaba en el baño del hotel y que lo ayudó mojándolo. En la calle vio a Chabán, quien estaba desorientado, perdido, como si estuviera en otro mundo -no observó que ayudara en el rescate-. En ese momento pudo reconocer a su mujer que se encontraba tirada en el piso y ya no volvió a ingresar al local. Agregó que su prima falleció en el lugar y que vio a Patricio Fontant colaborando con el rescate de las víctimas.
A preguntas que se le efectuaran para en que diga si en otra oportunidad vio que se abriera el portón cercano al escenario, respondió que un mes antes de la tragedia aproximadamente, en ocasión de realizarse un almuerzo de la gente del hotel, esa puerta fue abierta.
Recordó que ese día Omar Chabán lo llamó por teléfono para preguntarle por las llaves del portón porque había que abrirlo. Entonces se dirigió hacia el local y cuando arribó pudo observar que el Sr. Flavio estaba cortando el candado del portón con una amoladora. Después de ese evento, se colocó otro candado y se volvió a cerrar.
También se abrió para la fiesta de fin de año del hotel. Ese día el dicente concurrió para ver si se necesitaba algo y cuando terminó la reunión lo cerró con las llaves. Chabán estuvo presente en esa ocasión y se dedicó a animar la fiesta. No pudo recordar si el Sr. Levy participó del evento.
Preguntado para que diga si conoce a una persona apodada "Lolo", dijo que sí, que era el jefe de seguridad de la banda "Callejeros". Que el día del primer recital del mes de diciembre "Lolo" le preguntó si quería participar de las tareas de seguridad, pero el declarante le manifestó que no, porque tenía funciones específicas en el local.
Recordó que el 30 de diciembre lo vio en el hall de entradas del salón, efectuando tareas de control y dando ordenes. Agregó que estaba enyesado porque tenía una pierna lesionada.
Interrogado para que diga si alguna vez hubo una inspección de bomberos en el local "República Cromañón", indicó que una tarde cuando estaba cerrando el lugar para retirarse, desde el hotel salió un hombre joven con una carpeta, quien le preguntó si él era el encargado del local. Esa persona le manifestó que era bombero y que concurría para revisar las instalaciones.
Señaló que como ese sujeto no le mostró ninguna credencial ni se identificó de manera alguna, el dicente le respondió que no lo podía dejar pasar y le aconsejó que volviera un día martes o cuando se esté realizando un recital, pues en esas ocasiones estaba Omar Chabán en el lugar. Por esa época se estaba esperando una inspección de bomberos y que la persona que realizó la visita no dejó ningún tipo de aviso o notificación.
Preguntado sí alguna recibió vez intimaciones de parte de Gobierno de la Ciudad, respondió que no, que nunca firmó nada.
En cuanto a la presencia policial en el boliche, dijo que había policías en la calle y además en la zona de la plaza se apostaba un carro de asalto. También en varias ocasiones -tres o cuatro- vio en el interior del local a un hombre de baja estatura que entraba y saludaba a Omar Chabán y que parecía policía. A ese sujeto lo reconoció en una rueda de personas -en la diligencia había personal del juzgado-.
A ese sujeto siempre lo veía en el hall del local. Una sola vez lo vio ingresar al salón, en el mes de noviembre aproximadamente, una noche en que había poco público. Que estuvo observando un rato el recital que en esa ocasión se estaba llevando a cabo, mientras aguardaba la llegada de Chabán.
Interrogado para que diga sí tuvo contacto con algunos de sus jefes o compañeros después del 30 de diciembre, dijo que sí. A Omar Chabán lo fue a visitar al penal de Marcos Paz y con Raúl Villarreal se cruzó por ser vecino y por haberlo visto cuando estuvo internado.
Asimismo tuvo contacto frecuente con Juan Carlos Bordón con quien mantiene una relación de amistad. Agregó que a Viviana Cozodoy la vio pasar por el subte, pero que no llegó a saludarla.
Manifestó, además, que cuando estaba internado en el hospital como consecuencia del suceso acaecido el 30 de diciembre de 2004, lo fue a ver Ana Sandoval, quien le dijo que estaba organizando un grupo de ex trabajadores de "Cromañón" con la supuesta finalidad de "hundir" a Chabán.
Sobre el punto, explicó que Sandoval trató de presionarlo para que formara parte de ese grupo a la vez que le comentaba que tenía un papel que podía perjudicar mucho a Chabán.
También había una serie de ex empleados como "José" de "Cemento" -es el padre de Damián Albornoz; éste también participaba- y "El Gordo", que perseguían cobrar una indemnización. Por la situación que estaba viviendo no le interesó formar parte de esa movida.
Sabía que esos grupos tuvieron reuniones en la jefatura de gobierno y en la sede de un partido político ubicada en la calle Chacabuco y México. Le habían manifestado que estaban bien organizados y que querían que él fuera la cabeza del conjunto.
En otro aspecto y preguntado sobre las luces de emergencia del salón, indicó que recordaba que un muchacho de nombre Pablo las reparó en el mes de octubre aproximadamente. Cuando en los recitales se bajaba la iluminación, las luces de emergencia se veían. Agregó que puede ser factible que alguna no funcionara.
Respecto de Pablo -no recordó su apellido-, señaló que además estaba dedicado a instalar un equipo de sonido del local -nunca se llegó a culminar esta tarea- con el fin de que las bandas no tengan que contratar ese servicio.
En otro aspecto, señaló que el local inicialmente contaba con un depósito de bebidas situado debajo del escenario. Sin embargo, como cuando había mucho público era difícil atravesar el salón desde allí hasta las barras, el sector para guardar la mercadería se trasladó hacia la oficina ubicada en la entrada del lugar.
Agregó que en las barras se vendían bebidas alcohólicas, que no se solicitaba documento para su expendio y que al local ingresaban menores de edad sin restricción alguna.
A preguntas que se le efectuaran, dijo que durante su relación laboral con Chabán no tenía recibo de sueldo ni libreta sanitaria. Chabán no le debe dinero y no recibió indemnización alguna.
Interrogado para que diga sí alguna vez vio o escuchó que en "Cemento" o en "Cromañón" se efectuaran pagos a la Policía Federal, respondió que no.
Exhibido que le fue el folleto obrante a fs. 12.310, expuso que en el local hubo un proyecto denominado "Rockmañón" que consistía en habilitar un boliche después de los recitales. Había tres personas que se encargaban de esto, una de nombre Daniel.
Señaló que duró muy poco porque la gente no concurría. No hubo disturbios y no se uso pirotecnia. Tampoco en esa época escuchó sobre pagos a la policía.
Agregó que una vez Ana Sandoval le comentó sobre un papel donde se consignaron supuestas coimas y que quería presentar en el juicio que se estaba haciendo contra Aníbal Ibarra, aunque desconocía los pormenores de ello.
En otro aspecto, fue interrogado acerca de las funciones que cumplen los managers de las bandas. Sobre el punto, expresó que esas personas trataban de vender a los grupos para que puedan tocar seguido. Es decir, se dedicaban a efectuar los contactos con los productores y los empresarios para los eventos.
Indicó que si fuera manager también le daría instrucciones a la seguridad de la banda. Por ejemplo, la señora "Poli", quien se desempeña como manager de "Los Redondos", controlaba todo lo que sucedía en el interior del local.
En "Cromañón", los managers o algún músico de la banda efectuaban las liquidaciones en la oficina del lugar junto con Chabán y Villarreal. Agregó que en los comienzos del grupo "Callejeros", Villarreal fue manager del grupo.
Asimismo, fue preguntado por un empleado del local de apellido Ledesma y dijo que efectivamente se desempeñaba en el lugar y que en el recital del día 29 de diciembre estuvo encargado de cuidar los baños, pero como se quedó dormido, Chabán le manifestó que no fuera a trabajar más. Agregó que en "Cromañón", Ledesma siempre prestó servicios en ese sector.
También prestó declaración testimonial Gabriel Amador García Aidenbaum, quien mantuvo una relación comercial con Omar Chabán.
Explicó que durante el año 2004 organizó en "República Cromañón" junto con Chabán y dos socios llamados Daniel y Eduardo Ripa, una especie de local bailable de "rock & roll".
Relató que conocía a los hermanos Ripa porque habían sido socios en un restaurant y bar que explotaban en el "Paseo del Sol" en el que también se bailaba. Este local permaneció abierto durante 6 meses.
Contó que "los Ripa" habían sido quienes se encargaban de la explotación de la bailanta "El Reventón", que funcionaba en el local antes de "República Cromañón".
En primer término, tuvo una reunión con los hermanos "Ripa" y el gerente del hotel. Luego se acercó Levy, quien se presentó como el dueño del hotel y del local. Explicó que una vez que éste último le dio su aval al proyecto, conoció a Chabán con quien continuó las tratativas.
Formaron una especie de sociedad en la que él se ocuparía de armar el proyecto, hacer la publicidad, buscar sponsors, etc. Ello así, pues tenía experiencia en ese rubro.
Indicó que las ganancias era repartidas según el siguiente detalle: 50 % a Chabán, 25 % a los hermanos Ripa y 25 % a él. Agregó que desconocía si Villarreal tenía alguna participación en las gananacias.
Sostuvo que conoció a Raúl Villarreal, a quien definió como la "persona operativa del lugar".
Por otra parte indicó que conocía el local con anterioridad porque había asistido a "El Reventón" y que el sitio le parecía óptimo para su proyecto.
Contó que acordaron que la noche comenzara con un recital y que luego continuara con el baile, permitiéndole permanecer sin cargo a quienes habían pagado la entrada para el show musical. Además cobrarían entrada a las personas que ingresaran más tarde.
No obstante ello, no pudieron captar mucho público y el proyecto fracasó. Sólo realizaron tres eventos a los que denominaron "Rockmañón".
Con relación al personal que trabajó allí, manifestó que él llevó una persona para seguridad llamada Sergio y otra para la barra. Todo lo demás, inclusive la seguridad, era de competencia de Raúl y Omar.
Señaló que el lugar siempre contaba con personal de seguridad a fin de controlar que no hubiera comportamientos agresivos ni excesos con el alcohol por parte del público.
Dijo que tenía entendido que habitualmente cuando tocaba un grupo musical, éste era quien se ocupaba de llevar el personal de seguridad.
Afirmó que durante los eventos realizados, las puertas "vaivén" permanecieron abiertas y el portón que daba al estacionamiento, cerrado con un cadena.
En ese sentido, describió al portón como "de emergencia" y sostuvo que había sido cerrado por orden del hotel. Indicó que esta puerta se encontraba sellada a fin de evitar que el ruido se transfiriera al exterior. Aclaró que "los Ripa" le comentaron que anteriormente el pasillo no cumplía la función de entrada al estacionamiento, sino que ello sucedió como consecuencia de una reforma.
Contó que le pidió a Chabán que se abriera ese acceso, pero éste le explicó que los responsables del hotel no lo permitían porque el ruido molestaba a los huéspedes. Leído que le fue un párrafo de su declaración prestada en la etapa de instrucción, recordó que la primera noche que funcionó "Rockmañón" se quitaron el candado y el alambre y que luego se volvieron a colocar.
Puso de relieve también que si bien no vio la planilla de habilitación del salón, los hermanos Ripa le dijeron que era "Local Bailable clase "C"", la cual era la adecuada para la actividad que iban a desarrollar.
Manifestó que antes de comenzar con "Rockmañón" pintaron el salón y pulieron sus pisos.
Precisó que en el medio del local había un gran extractor de aire cuya salida desembocaba en las canchas de fútbol. Dijo que al realizarse la tarea de pulido, aquellas fueran dañadas por el polvillo que emanaba ese artefacto.
Destacó que en el techo se hallaban colocadas dos grandes media-sombras y que también Chabán había hecho instalar unos paneles acústicos para disminuir el ruido que se propagaba al hotel. Agregó que en el portón se había colocado un material especial.
Explicó que cuando funcionaba el local como "discoteque" se utilizaba la cabina de sonido del primer piso y cuando había un recital se armaba una consola en la planta baja.
Resaltó que el número de público que tenían pensado convocar era de 1000 personas, pero que el proyecto fue un fracaso y nunca asistieron más de 200.
Finalmente, exhibido que le fue el anverso del folleto de "Rockmañón", señaló que las inscripciones no habían sido realizadas por él y que no se correspondían con su actividad.
También prestó declaración durante el debate el testigo Hernán Gustavo Albornoz, quien al comenzar su exposición aclaró que comenzó a trabajar para Chabán en el año 1994 en el local "Cemento". El día 10 de abril de 2004 pasó a prestar funciones en "República Cromañón" junto a su hermano Héctor.
Al acusado Raúl Villarreal lo definió como un "compañero de trabajo", quien siempre estaba en el sector de boleterías.
Aseveró conocer a algunos integrantes del grupo "Callejeros" -Argañaraz, Fontanet y Vázquez-.
Una semana antes de comenzar a trabajar en "Cromañón" tuvo una reunión en el lugar junto con Omar Chabán y su hermano, versando la misma sobre el trabajo en las barras de atención al público.
También precisó que la remuneración la percibía al finalizar cada recital o evento, y que tanto Chabán como su hermano Yamil eran los encargados de efectuar el pago.
Siempre se presentaba en el salón a las 16.00 horas aproximadamente -ingresando generalmente por la persiana azul-, y se retiraba cuando culminaba el espectáculo. Mario Díaz, encargado del lugar, era quien los recibía.
Al llegar se reunía con su hermano ya que sabía lo que había que hacer en esa jornada -qué barra abrir por ejemplo-; aclaró que siempre trabajó en la barra, nunca hizo otras tareas. Si bien generalmente lo hacía en la que se ubica arriba -sector baños-, los días que tocó "Callejeros" -28, 29 y 30 de diciembre- lo hizo en la principal junto a su hermano Héctor, Patricia Desch, Yamil Chabán y Rosita -encargada de vender panchos-.
En lo que respecta al 30 de diciembre, relató que al llegar sólo se encontraba su hermano junto a las chicas de limpieza, Mario Díaz y Juan Carlos Bordón -encargado de mantenimiento-.
No logró recordar si hubo inspecciones municipales en el local, y tampoco observó presencia policial -dado que generalmente se ubicaba en la barra de arriba-; sin perjuicio de ello, agregó que por comentarios de algunos compañeros -Ana Sandoval y Héctor, su hermano- sabía cuándo pasaba la policía.
En lo atinente a los días de diciembre que "Callejeros" se presentó en "Cromañón", dijo que la banda tenía su propia seguridad, pero como el día 28 hubo inconvenientes en las barras en razón a la gran demanda de asistentes, le pidieron a Yamil que pusieran a alguien más para despejar dicha zona. Ello ameritó que para los días siguientes se requiera la ayuda de Daniel González y de dos sujetos más cuyos nombres no pudo recordar.
Respecto al personal de seguridad del grupo, precisó que lucían remeras negras con la inscripción "Callejeros", y que se ubicaron en las puertas y en el vallado del escenario.
No pudo describir cómo estaban las puertas de ingreso por su ubicación, pero sí explicó que las puertas "vaivén" -aproximadamente seis- estaban abiertas al momento del ingreso, pero luego las cerraron para que no saliera el sonido.
Más tarde, a instancia de la Dra. Fangano, volvió sobre el punto y dijo no estar en condiciones de asegurar que el 30 de diciembre esas puertas fueron cerradas.
Al ser preguntado por la existencia de otras puertas, indicó que había una que estaba clausurada. Exhibida que fue la maqueta, señaló aquella que se ubica al lado del escenario y que da al sector del garaje, describiéndola como una puerta grande. Si bien aclaró que no la vio, tenía entendido que estaba soldada y atada con alambre. Nunca la vio abierta, y tampoco apreció que la misma tuviera un cartel de salida, lo que sí ocurría en las escaleras pese a que no se veían bien.
Señaló el testigo que el sector VIP se encontraba en el primer piso y para acceder al mismo se debía subir por una escalera que se encontraba vallada. Sobre el mismo nivel, pero en el sector opuesto, se ubicaba la barra "popular" que tenía acceso libre dado que allí se encontraban los baños.
Negó haber recibido instrucción alguna sobre las medidas de seguridad que poseía el local, recordando que sólo había una manguera que estaba pinchada y que había que buscarla. Tampoco era fácil conectarla ya que la boca de agua no tenía llave.
Sobre el sector del primer piso, recordó que uno y otro -VIP y baños- no se unían porque los separaba una cabina de iluminación.
Respecto del sonido, señaló en la maqueta su ubicación, no recordando si allí había personal de seguridad.
Al ser interrogado sobre la existencia de extractores de aire, respondió no tener conocimiento de ello.
En materia de público, recordó que el día 30 había más gente de la permitida, tal vez seis mil personas, mientras que el local contaba con capacidad para tres o cuatro mil localidades.
A modo de representación, explicó que un día normal tardaba 30 segundos en ir de una barra a la otra, pero el día de los hechos no se podía caminar.
Sobre el hecho puntual precisó que en un momento comenzó a escuchar gritos, luego miró para arriba y vio fuego; en ese instante se apagó la luz y la gente se zambulló en la barra.
Consideró que lo vivido fue un descontrol porque la gente, al no conocer el lugar, no supo por donde salir. Pese a los gritos de sus compañeros para que se dirigieran a la izquierda, las personas se agolparon contra la barra. Sólo atinó a tirar hacia atrás la caja registradora y la panchera -para evitar que se quemaran-, pero la presión de la gente hizo que se fueran desplazando hacia fuera.
Al momento de salir vio que las puertas estaban abiertas, a su vez que los vidrios de las boleterías estaban rotos porque la gente creía que por ahí se podía escapar.
Una vez afuera advirtió la presencia de los bomberos y la policía, incluso estos últimos no lo dejaron ingresar nuevamente. Según recordó, todas las personas salieron por las puertas violetas.
Aclaró que al momento del incendio no vio a Omar Chabán, y que su hermano Yamil estaba en la barra junto a él.
A instancias del Dr. Iglesias, explicó que con su empleador -Chabán- la relación laboral fue siempre informal.
En materia de organización de las barras, señaló que las bebidas se guardaban en un depósito, salvo que al día siguiente hubiera otro show. En este caso se dejaban en las heladeras que estaban detrás del mostrador.
Al serle exhibida la foto nro. 218, reconoció que se trata de una de las barras; agregó que nunca supo que allí existía una alarma contra incendios.
Se explayó el testigo sobre el principio de incendio que tuvo lugar el día 25 de diciembre cuando tocó "La 25". Sobre el particular, dijo que pese a haber utilizado una manguera que trajeron del bajo escenario, habida cuenta las pinchaduras que tenía, al fuego lo apagó la gente que estaba arriba arrojando vasos con agua.
También afirmó que nunca recibió instrucciones sobre cómo apagar un incendio, y que nunca vio un matafuego.
Otro tema materia de consulta al testigo fue el abastecimiento de agua en los baños, en relación a lo cual dijo que antes de cada show el funcionamiento era normal, pero una vez comenzado se cortaba. Si bien no supo explicar los motivos, refirió que algunos lo adjudicaban a la gerencia del hotel, mientras que otros decían que era para que la gente consumiera más en las barras.
Interrogado por la Dra. Campos sobre si recordaba quién le acercó la manguera que intentó utilizar para apagar el principio de incendio que se gestó cuando tocó "La 25", el testigo no supo precisar cuál de todos sus compañeros lo hizo, no obstante recordar que la conectó en la boca de agua que se encuentra en la barra que se ubica debajo del sector VIP. Más adelante señaló que ese día no hubo presencia de bomberos.
También se refirió a lo que hacían cuando la barra se cerraba al culminar el evento. Lo que sobraba lo llevaba junto a su hermano al depósito. Las llaves de ese sector, en caso que Héctor no las tuviera, debía pedírselas a Mario Díaz.
Luego de sucedidos los incendios de los días 1° de mayo -no estuvo presente- y 25 de diciembre, charlaron con Juan Carlos Bordón y Mario Díaz, pero no supo precisar si éste último, dado que tenía más llegada a Chabán, le transmitió la inquietud.
Vuelto a ser interrogado por el Dr. Iglesisas, respondió que a Omar Chabán no lo vio afuera -luego del incendio del día 30-, pero que observó a Yamil en la esquina de las calles Mitre y Jean Jaures. La actitud del nombrado era pasiva, como no sabiendo qué hacer.
Fue a instancia de la Dra. Nuñez Morano que el testigo afirmó que las llaves las tenía en su mayoría Mario Díaz, pero no supo ubicar dónde las guardó el día 30 de diciembre. Sin perjuicio de ello, dijo que en algunas ocasiones las dejaba detrás de la barra principal, en la mesada.
A preguntas de la Dra. Prince, explicó que contaba con libreta sanitaria porque, unos meses después de empezar a trabajar, Yamil se lo ordenó.
En materia de control, dijo que en algunas ocasiones las bandas no contaban con seguridad propia; y en esos casos estaba a cargo de Omar Emir Chabán o de su hermano Yamil, quienes le pedían a ellos que ubiquen amigos para llevar a cabo dicha misión. No requerían ninguna característica especial, y por lo general se buscaba a vecinos, familiares o amigos.
Con relación a lo anterior, expresó que el día 30 hubo tres personas que habían pedido ellos para seguridad dado que "Callejeros" no les dedicaba ningún servicio. En concreto, se contó con personal adicional en el sector barra, y otra abocada a los baños.
Llegado el turno de la defensa del acusado Omar Emir Chabán, los Dres. D´Attoli y Etcheverry preguntaron sobre la presencia de la Sra. Ana Sandoval el 30 de diciembre, y si podía precisar quién originó el incendio los días 25 y 30 de diciembre. Ambas preguntas fueron respondidas de manera negativa.
Sobre su padre, quien trabajó en "Cemento" con Chabán, expresó que tal vez prestó funciones en una sola oportunidad en "Cromañón".
Luego, respondiendo a preguntas del Dr. Stefanolo, dijo que Sandoval y Patricia González se encargaban de la limpieza de los baños, ayudadas en algunas ocasiones por Mario Díaz. Amén de dicha precisión expresó no saber qué elementos utilizaban, pero que a su entender no usaban las mangueras.
Al ser interrogado por la Dra. Fangano, aclaró que el pedido de sumar más personal luego del recital del día 28 se lo hicieron a Yamil Chabán.
Merced a las preguntas que efectuó el Dr. Orlando, el testigo volvió a explayarse sobre la reunión que tuvo con Omar Chabán y su hermano Héctor al momento de comenzar a trabajar en "Cromañón". Sobre el punto, dijo que en esa oportunidad nadie le comentó sobre el pago de "coimas" a la Policía.
También relató que su hermano concurría antes para informarse sobre cuántas y qué barras abrir.
Recordó que los días que tocó "Callejeros" casi no quedaron cosas en las barras, y por eso hubo que reponer todo. El día 28 se vendieron 72 cajones de 12 litros de cerveza cada uno. A su vez estimó que el día 30 la venta fue superior, precisando que en el local había chicos alcoholizados.
Agregó que Omar Emir Chabán, en uno de los tres días que se presentó "Callejeros", tenía un problema en una de sus piernas.
Con relación al proyecto "Rockmañón", aseveró que sólo trabajó la primera noche, recordando que era para ir a bailar o escuchar rock. En esa oportunidad el local no llegó a abrir porque no concurrió público.
Asimismo, al ser preguntado por el Dr. Iturbide, comentó que después de los hechos se reunió con sus compañeros de trabajo "para ver cómo seguía todo", no recordando que se hubiera hablado de hacer alguna denuncia.
Con el objeto de ayudar a la memoria del testigo, las partes efectuaron una serie de lecturas sobre extractos de las declaraciones que prestó durante la instrucción.
En tal inteligencia, al ser leído aquel fragmento de la declaración que luce a fs. 4.199, renglón séptimo, comenzando desde abajo, el declarante recordó que Omar Chabán había advertido e insultado, desde el escenario, a los presentes diciendo que eran seis mil personas, y que no sean "boludos" porque iba a pasar lo de Paraguay. No obstante lo apuntado, no pudo precisar si ello se repitió los tres días. Estimó que el cantante también dijo "algo de que se porten bien".
A instancia de la Dra. Campos, se hizo lectura de la declaración de fs. 12.356 vuelta, renglón segundo. De allí se infiere que sólo la noche que tocó "La 25" vio un patrullero de la Comisaría 7ª, que paró dos minutos y se fue. Algún compañero, como Ana Sandoval, le hizo saber que esos "rondines" se hacían para ver si estaba todo bien.
Sobre el particular, explicó que quizás antes de iniciarse el recital haya salido, recordando haber visto un patrullero.
Luego, a instancias del Dr. Etcheverry, ahondó sobre aquella cuestión y dijo que Ana Sandoval le hizo aquel comentario en una charla después de la tragedia.
También precisó que su hermano Héctor le comentó que en algún momento que pasó por el depósito se cruzó con personal policial de civil en las oficinas que estaban a dicho sector.
Finalmente, dijo que Héctor le hizo saber, en una charla que tuvieron en el mes de enero de 2005, que tenía conocimiento que alguna vez hubo entrega de dinero a la Policía porque lo había visto. Aclaró que con Ana Sandoval no habló de ese tema, y que no se reunió en un local de partido político, no estando seguro acerca de si su hermano lo hizo.
Durante el transcurso de la audiencia de debate, Julio César Garola señaló que se desempeñó como gerente del "Hotel Central Park" y que generalmente cumplía sus tareas de lunes a viernes de 9:00 a 18:00 horas.
Explicó que la propietaria del predio es la firma "Zarelux" y que de dicha sociedad sólo conoce a Rafael Levy, quien tomaba las decisiones concernientes a todo el complejo.
El director del hotel mencionado era Julio Chavelsky, quien se presentaba a firmar los cheques dos veces por semana.
Los temas administrativos y el pago de impuestos eran manejados por el "Estudio Contable Roosevelt", que también redactaba los contratos referidos a las restantes actividades del predio.
Manifestó que se ocupaba de cobrar el alquiler del kiosco, el estacionamiento y el canje de servicios del restaurante -explotaban el local y como contraprestación brindaban el desayuno a todos los pasajeros-.
El salón se había usado para celebrar recitales y anteriormente había funcionado una bailanta, denominada "El Reventón", donde se presentaban grupos de artistas.
Le comentaron que en dicha época asistieron 5000 personas para ver a "Rodrigo".
Al poco tiempo que empezó a trabajar en el hotel, quedó sin efecto el contrato de "El Reventón" y por tres meses funcionó "Megadisco".
La firma "Lagarto S.A." era la titular de la habilitación del boliche como "local clase B" y la posesión del local era del hotel.
La sociedad mencionada estaba integrada por tres personas, los "hermanos Ripa" y Eduardo, quienes "habían llevado adelante" la bailanta referida.
Señaló que había visto folletos referidos a unos eventos denominados "Rockmañón", que fueron organizados por los "hermanos Ripa", quienes solían reunirse con Rafael Levy.
Luego, cuando dejó de funcionar "Megadisco" y durante el período comprendido entre agosto y noviembre de 2003, quedaron a cargo del salón y llegaron a un acuerdo con la firma "Lagarto" para realizar ciertos espectáculos.
Pintaron el local e intentaron darle otro tipo de actividad. Se llevaron a cabo algunas presentaciones artísticas y el Ministerio de Acción Social realizó una convención sobre "mujeres indígenas".
Para dicha ocasión los asistentes ingresaron por la puerta que se comunica con el garaje del hotel.
Mencionó que se presentaron "Cacho Castaña", "Ráfaga", "Memphis" y que un grupo de peruanos organizó algunos bailes.
En los casos en que alquilaban el salón, el hotel tomaba parte de lo recaudado (del treinta al cincuenta por ciento) y Olmos -gerente de ventas- se encargaba de controlar el expendio de entradas.
Por el contrario, salvo en una oportunidad, no participaban de las ventas en las barras.
Mandaron a imprimir folletos que informaban que el hotel tenía un salón para convenciones, con capacidad para 5000 personas. Idéntica comunicación se difundía en la página "web" del "Hotel Central Park".
Aclaró que posteriormente, cuando se alquiló el local, el sitio de Internet no se modificó.
Dijo desconocer quién se ocupaba de "manejar" la página referida.
Explicó que confeccionó el folleto en base a los comentarios recibidos por los integrantes de la firma "Lagarto", que coincidían con los "comentarios generales" que escuchaba.
Exhibidas que le fueran los folletos obrantes en el sobre n° 207 del índice de prueba labrado por Secretaría, los reconoció como aquellos que mandó a imprimir el hotel cuando estaban a cargo del salón.
A partir de diciembre de 2003 decidieron no emprender más actividades porque les creaban problemas, atento que en muchas ocasiones alquilaron el local a personas que organizaban bailes.
Intentaron alquilar el lugar como depósito o agencia de autos, porque querían que se desarrollara una actividad menos ruidosa y evitar quejas de los clientes del hotel, que por lo general eran equipos de básquet y de fútbol que buscaban tranquilidad.
No obstante ello, se reunió con un grupo de personas que tenían la idea de explotar el local como tanguería.
Omar Chabán se acercó al hotel con la intención de alquilar el salón y luego de algunas reuniones y de haberse contactado con Olmos se lo presentó a Rafael Levy.
Al mismo tiempo que se presentó Omar Chabán, un grupo de peruanos pretendió alquilar el local, pero fueron "desechados".
Sin perjuicio de ello, recordó que hubo una fecha en la que Omar Chabán estaba a cargo del salón y el hotel con anterioridad había comprometido el local al grupo de origen peruano.
Manifestó que Omar Chabán le comentó que estaba explotando "Cemento" y le preguntó si el local contaba con habilitación para realizar recitales.
Si bien no conocía el texto de la habilitación, entendió que el local estaba habilitado para dicha actividad, ya que anteriormente se habían presentado distintos artistas.
Sostuvo que recién después de la tragedia se enteró a través de la prensa que la capacidad del salón era de "mil y pico" de personas.
Posteriormente, en la primera reunión que estuvo presente Levy, hablaron de "insonorizar" el local.
Rafael Levy continuó las tratativas con Omar Chabán. En febrero de 2004 le avisó al declarante que el salón ya estaba alquilado y le ordenó que realizara un inventario del mobiliario.
Exhibida que le fuera lo documentación contenida en el sobre n° 178 del índice de prueba labrado por Secretaría, manifestó que no la había visto con anterioridad.
Añadió que Olmos confeccionó un inventario de las cosas que había en el salón y que tenía una copia firmada por Omar Chabán.
A partir de ese momento dejó de tener injerencia con dicho sector del predio.
Dijo desconocer si se formalizó un contrato y que si bien nunca había visto que se efectuaran pagos en concepto de alquiler, entendía que Omar Chabán le pagaba directamente a Rafael Levy.
Señaló que los contratos correspondiente al kiosco y al estacionamiento estaban firmados por Julio Chavelsky.
Posteriormente, Rafael Levy le dijo que cobraba nueve mil pesos por mes en concepto de alquiler del salón.
Indicó que el salón se entregó en febrero o marzo de 2004 y que "Cromañón" se inauguró en abril o mayo de ese año.
Respecto al local, refirió que en el hall de entrada había una puerta que se comunicaba con el lobby del hotel, donde había un tablero que contenía la llave que abría la abertura referida.
En dicho tablero había todo tipo de llaves, ignorando si allí estaban las llaves de entrada al local.
Manifestó que del estacionamiento situado atrás del escenario se podía acceder a los camarines y que en el primer piso había una puerta que se comunicaba con el hotel.
Dicha puerta estaba siempre cerrada y, anteriormente, en dicho sector había unos sanitarios que en septiembre de 2004 se incorporaron a las oficinas del hotel y de la agencia de turismo "Avax Travel" que funcionaba allí.
Dijo que el local de "Cromañón" perdió una "batería" de baños y que desconocía si se renegoció el contrato. Asimismo, indicó que Rafael Levy le comentó que dichos baños siempre habían pertenecido al hotel.
Respecto a dicha reforma, refirió que el arquitecto Marcelo Feito, que trabajaba para el hotel, les brindo el asesoramiento correspondiente, por cuanto desconocía todo lo atinente a temas edilicios.
Señaló que al salón se ingresaba por las puertas principales y que posteriormente había unas puertas tipo cine.
Afirmó que la puerta de la derecha -vista desde el exterior- era la salida emergencia y tenía un cartel que así lo indicaba.
Cerca del escenario había una puerta que tenía barral antipático y sólo se abría para ingresar la mercadería.
Recordó que en el 2004, para celebrar la fiesta de fin de año del personal de hotel, Chabán les facilitó gratuitamente el salón y se encargó de presentar a los artistas que animaron la reunión.
En dicha oportunidad accedieron al local por la puerta referida, que estaba muy pesada y tenía una de las bisagras vencida.
Dijo que en dicha puerta habían colocado unas placas y que sólo se podía abrir de adentro, accionando el barral antipánico.
Observó que arriba del escenario habían agregado tres ventiladores grandes y le dijeron que habían colocado un sistema de inyección de aire y extractores que sacaban aire y "sonido".
Precisó que los extractores estaban en el sector lindero al estacionamiento y debajo de las canchas de futbol.
El salón tenía matafuegos, mangueras, rociadores y una "tela negra" con "lucecitas de navidad", que había quedado de la época de "El Reventón".
Señaló que no observó que se hayan tapiado ventanas y estimó que Chabán tenía libertad para realizar modificaciones en el local.
Precisó que en octubre o noviembre de 2003, el personal de "Lagarto S.A." atendió a los bomberos que inspeccionaron el local y que habían encontrado que todo estaba en regla.
Siempre se preocupó por la seguridad y tranquilidad del hotel y debido a los ruidos que provenían del local, le pidió a Rafael Levy que tome medidas para "insonorizarlo".
Asimismo, solicitó que se evite el amontonamiento de personas en la puerta de entrada al hotel.
A tal fin, pidió que la fila de ingreso se dirija para la esquina de Jean Jaures o que se realice en la vereda de enfrente.
En mayo de 2004 hubo un principio de incendio en el salón y muchos concurrentes salieron por la puerta emplazada cerca del escenario e ingresaron al hotel.
A raíz de dicho episodio le pidió a Rafael Levy que hablara con Omar Chabán para prevenir todo tipo de hechos que comprometieran la seguridad del hotel.
Explicó que la puerta se encuentra mal ubicada, porque quienes salían por ella ingresaban al estacionamiento del hotel.
No sugirieron medida alguna, pero solicitaron que dicho sector sea controlado para que la gente no entrara al hotel.
De igual manera, pidieron que por la puerta de los camarines no se introdujera cualquiera y que se "insonorice" por completo el local, atento que cada vez que se abría el portón, el sonido que salía del salón afectaba la tranquilidad del hotel.
Recordó que, con posterioridad al incendio ocurrido en el mes de mayo, el personal de mantenimiento le comentó que dentro de bolsas de basura habían encontrado jeringas.
Sostuvo que Rafael Levy pidió que la gente no entrara al hotel y dijo ignorar si dio "órdenes" o "algún tipo de indicación específica".
Recordó que con posterioridad vinieron a poner paneles de "insonorización".
El garaje lindero al hotel fue pintado por completo y acondicionado por exigencia de los bomberos, quienes les requirieron la colocación de "ojos testigos", como medida de seguridad del hotel.
Además, les revisaron los matafuegos, las mangueras y les exigieron unas modificaciones para aumentar el caudal de agua.
Aclaró que las inspecciones se realizaban de manera individual para cada actividad del predio -cancha, kiosco, salón y hotel-.
Respecto a la elevación que presenta el piso del garaje, a la altura de la puerta que une el lobby del hotel con el restaurante, refirió que ello fue supervisado por funcionarios del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
Por otra parte, expresó que los libros de habilitación del hotel y del salón estaban en la recepción del primero, en la caja de seguridad.
En la conserjería se desempeñaban Ezequiel y Maximiliano y ambos estaban instruidos acerca de la exhibición de los libros del hotel.
En una oportunidad Omar Chabán le pidió el libro de habilitación del salón y posteriormente se lo devolvió.
Indicó que la plancheta de habilitación estaba "en el libro" y que nunca había visto la resolución que disponía la habilitación del salón.
La noche del hecho estaba de vacaciones y fue reemplazado por Olmos, quien le comentó que los días 28, 29 y 30 de diciembre de 2004 se habían hospedado los integrantes del grupo "Callejeros" y que se les había permitido el ingreso de vehículos al hotel.
Asimismo, dijo que por comentarios se enteró que Rafael Levy y Olmos se hicieron presentes en el lugar con posterioridad al hecho.
Aseveró que el mantenimiento del sistema de prevención de incendio estaba a cargo de Flavio Heredia -es gasista y plomero matriculado, y vivía en el hotel- y de otra persona más.
Durante su actividad laboral en el "Hotel Central Park" no presenció ninguna inspección municipal, pero recordó que hubo algunas inspecciones de la Administración Federal de Ingresos Públicos.
Puntualizó que el hotel había contratado un seguro para los pasajeros y cuya cobertura, "casi seguro", alcanzaba al local.
Asimismo, manifestó que en el hotel funcionaba la agencia de viajes "Avax Travel" que era de la esposa de Rafael Levy y que prestaba servicios para dicha agencia por ser idóneo en la materia.
Aclaró que por una exigencia legal las agencias de viajes deben contar con una persona capacitada en turismo.
Con posterioridad al hecho siguió trabajando en la agencia de turismo y después de un tiempo renunció para comenzar a trabajar en el "Hotel Reconquista".
Exhibida que le fuera la foto n° 241 aportada por la Dra. Fangano, relató que la cortina metálica correspondiente a la salida del garaje del hotel se cerraba a la noche -en invierno a las 19:00 horas- y que durante el día había una puerta de reja, que en una época tenía un candado.
Precisó que la cortina metálica se accionaba de manera manual y automática.
En dicho sector había una persona de seguridad -Catalino- controlando la entrada de los automóviles y un depósito de equipaje que estaba al costado del acceso.
Cuando había show, la puerta de reja tenía que estar arrimada y la persiana levantada.
Afirmó que Rafael Levy daba órdenes y que él nunca le transmitió órdenes a Omar Chabán.
A preguntas de las partes, respondió que en el salón se realizó un acto político, pero no recordó el motivo, sus participantes, ni la fecha de celebración.
Señaló que a Raúl Villarreal lo veía con Omar Chabán y en algunas ocasiones lo observó ordenando las filas de ingreso al local.
Detalló que a las canchas de fútbol se accede por Bartolomé Mitre y se encuentran en el primer piso, arriba del salón y del estacionamiento.
Agregó que desde las habitaciones del contrafrente del hotel se veían las canchas.
Por último, dijo que no conoce a Diego Argañaraz y que ignora si el local "República Cromañón" contaba con seguridad propia.
En la audiencia de debate también prestó declaración testimonial Mariano Ezequiel Bouhier.
Sobre el grado de conocimiento que tiene respecto de los acusados, dijo sólo conocer a Omar Emir Chabán, a Raúl Villarreal, y al resto de los integrantes del grupo "Callejeros".
A estos últimos porque se alojaron en el hotel "Central Park" donde el declarante oficiaba de recepcionista del turno mañana -desde las 7 de la mañana hasta las tres de la tarde-, mientras que a los restantes porque concurrían al mismo.
El gerente del hotel era Julio Garola, pero estimó que quien depositaba su sueldo en el banco era el señor Julio Chavelsky.
Sobre el cese de funciones en el hotel, destacó que se reunió con el señor Levy en un estudio jurídico. Si bien los sueldos correspondientes a los meses posteriores a la tragedia fueron abonados en tiempo y forma, luego de arribar a un acuerdo en el Ministerio del Trabajo percibió la indemnización correspondiente y se desvinculó de "Central Park".
Si bien en un primer momento negó conocer a personal de la Comisaría 7ª de la Policía Federal Argentina, destacó que efectivos policiales que se encontraban en la plaza de Once pasaban por el alojamiento y saludaban.
Exhibida que le fue la fotografía identificada con el número 230 -de las aportadas al Tribunal por la Dra. Fangano-, dijo reconocer el tablero donde se colocaban las llaves.
No pudo precisar si en dicho lugar había llaves pertenecientes a "República Cromañón", pero recordó que una de las tantas que había era utilizada para abrir la puerta que comunicaba a la conserjería del hotel con el hall de boleterías de aquel predio.
Dicho acceso lo utilizaban para mostrar el local, pero una vez ocupado por Chabán se dejó de exhibir.
También hizo alusión a otra puerta que conecta a ambos establecimientos, ubicando en la maqueta al portón que se encuentra al costado del escenario que habilita el ingreso desde el garaje. Dicha abertura se cerraba con candado, pero no aseveró si dicha situación se extendió a los días que había recitales.
Sin perjuicio de que en algunas ocasiones el portón se abría para permitir el ingreso de proveedores y los instrumentos de las bandas, lo normal era que se utilizaran las entradas principales de "Cromañón". Si bien contempló la posibilidad de que en el hotel existía una llave de aquella puerta, aseguró que personal del boliche tenía una -atinó a decir que estaba en poder de un sujeto llamado Raúl, pero no aseguró que así sea-.
Nunca supo quién había dado la orden de que permanezca cerrada, sólo que en algunas ocasiones se abría por limpieza.
Antes de que existiera "Cromañón", en el lugar funcionaba "El Reventón". La situación de ese portón era igual, siempre estaba cerrado. Cuando la bailanta dejó de funcionar en el predio lindero al hotel, abrió "Maxidisco", emprendimiento que duró aproximadamente un año.
Luego de aquello el local estuvo administrado por personal del hotel, oportunidad en la cual se desarrollaron una serie de eventos -"mujeres indígenas", "Cacho Castaña" y "Memphis"-.
Recordó que concurrió al espectáculo que brindó "Rodrigo" -cuando funcionaba "El Reventón"-, destacando que en dicho show fue el que más gente hubo -estimó que concurrieron más de dos mil personas-. También presenció aquel que realizó "Callejeros" el día anterior a la tragedia.
Ubicó el ingreso de Chabán al predio en el año 2004 aproximadamente, no pudiendo precisar si realizó reformas.
No obstante lo anterior, expresó que el hotel efectuó una ampliación por intermedio de la cual se quedó con un baño que antes era compartido con "Cromañón"-.
Supo por comentarios que cuando tocó el grupo "La 25" se prendió fuego una media sombra ubicada en el techo, pero la gente salió por un instante y volvió a ingresar.
Al ser preguntado sobre la relación que tenía con Levy, respondió que solo intercambió saludos. Tampoco supo aportar mayores datos sobre los trámites de rigor que se deben realizar ante los bomberos y la municipalidad; sólo se limitó a afirmar que eso era ajeno a su función.
Interrogado sobre las bandas que se alojaban en el hotel, recordó que tanto "Callejeros" como "Bulldog" permanecían en las instalaciones en el transcurso de sus espectáculos -en el caso de la primera banda recordó que Argañaraz abonó la estadía-.
El ingresó de las bandas al sector del boliche era por los camarines, y habida cuenta su calidad de "pasajeros" podían guardar sus vehículos en la cochera.
Hizo hincapié en las quejas de los huéspedes por los ruidos de los recitales, principalmente de aquellos que se alojaban en las habitaciones que dan a las canchas de fútbol -contra frente-. Incluso se pensó en la posibilidad de poner doble vidrio. También desestimó que se hayan realizado reformas en el portón.
A instancias de la Dra. Campos, afirmó que en algunos recitales la puerta lindera al escenario estaba cerrada con candado, pero no supo afirmar si estuvo siempre así.
Habida cuenta que identificó al portón de alusión como "puerta de emergencia", explicó que la misma lucía un cartel que decía "salida". Cuando funcionaba "El Reventón" se abrió en algunas ocasiones pero era vuelto a cerrar por personal de seguridad.
Recordó que "un par de veces" fueron a inspeccionar el local, pero como no había personal las diligencias no se hicieron efectivas. Agregó que no tenía conocimiento si realizaron. A su vez, precisó que las facturas que se recibían en el hotel correspondientes al establecimiento lindero se llevaban a la administración.
Cuando se presentaba personal para llevar a cabo una inspección se daba intervención al gerente. Si bien recordó que en la conserjería estaban los planos y los libros de la habilitación, no supo precisar si allí estaban los correspondientes al local bailable.
También le fue imposible recordar si estando Emir Chabán a cargo de aquel predio se hicieron inspecciones.
Vuelto a ser interrogado sobre su presencia en el recital que "Callejeros" ofreció el 29 de diciembre, destacó que ingresó al evento previo consultar a los integrantes de la banda. En el lugar se anunció con Raúl Villarreal y este lo dejó entrar en compañía de unos amigos. No fueron revisados y se ubicaron en el sector VIP.
Al ser vuelto a preguntar sobre el intervalo de tiempo en que el hotel estuvo a cargo de la administración del local, respondió que ello sucedió en el interregno que existió entre "Maxidisco" y "Cromañón". Sólo en esa oportunidad accedieron al lugar.
En relación al interrogatorio que efectuó la Dra. Fangano, el testigo no supo relacionar el nombre de su pupilo procesal Djerfy, pero aseveró que "los principales" se alojaron en el hotel. Más aún, aseguró que si el nombrado era uno de los guitarristas estuvo allí.
También respondió el testigo a las dudas de la Dra. De Reatti, momento en que afirmó que en los años 2003 y 2004 hubo inspecciones municipales. En dichas ocasiones, llamaban al gerente, destacando que en el año 2004 era Julio Garola, pero Juan Carlos Olmos -gerente de ventas- también pudo haber sido convocado al efecto.
En última instancia el testigo fue vuelto a interrogar por el Dr. Iglesias, oportunidad en la cual se explayó sobre la función que tenía Raúl Villarreal. Al respecto, dijo que supuestamente era el encargado de la seguridad, "la mano derecha de Chabán", y que en todos los recitales estaba en la puerta "chequeando que todo esté bien".
Compareció ante estos estrados Jesús Flavio Heredia, empleado del hotel lindero del local "República Cromañón".
Manifestó que conocía a los Sres. Omar Chabán y Raúl Villarreal debido a la actividad que cumplía en el "Central Park Hotel". Aclaró que Chabán le presentó a Villarreal como "su mano derecha", pero que no podía indicar qué funciones cumplía en el local.
Refirió que prestaba servicios en ese sitio desde el año 2000 y que realizaba tareas de mantenimiento. Explicó que recibía órdenes del gerente del hotel, quien a la fecha del incendio era Julio Garola.
Precisó que a partir del año 2002 comenzó a alojarse en una de las habitaciones del hotel, debido a que tenía que controlar en forma constante el funcionamiento de las calderas.
Indicó que durante el período en el cual el local quedó a disposición nuevamente del hotel -el que no pudo precisar- se realizaron en el salón diversos trabajos de pintura y arreglos de los sanitarios.
Explicó que cuando el Sr. Chabán tomó posesión del boliche, el declarante ya no realizó ninguna tarea vinculada con el local "República Cromañón". Sólo excepcionalmente, debido a su conocimiento del tablero eléctrico, recibía una consulta técnica de Chabán o sus empleados.
Aclaró que en una oportunidad en que se produjo una filtración en la planta baja del estacionamiento, efectuó una reparación en los baños del local "Cromañón".
También manifestó que a pedido de Garola colocó en las puertas "vaivén" del hall unos pasadores en cada una de ellas. Agregó que el material de los pasadores no era de "máxima seguridad", sino que una persona con fuerza "normal" los podía quitar.
Dijo que el tablero principal de electricidad se encontraba debajo del escenario y que controlaba todo el salón. También expuso que el suministro de energía eléctrica se podía manejar desde la cabina del disc jockey, donde estaba el sistema de alarmas.
Puso de relieve que jamás vio en funcionamiento éste último.
Sostuvo que la energía podía cortarse desde la calle, en la línea municipal donde estaban los fusibles.
Puso de resalto que el sistema eléctrico del local "Cromañón" no dependía del hotel y que no estaban conectados.
Se refirió a las reformas realizadas en el salón durante el tiempo que era explotado por Chabán.
En tal sentido, manifestó que durante el año 2004 y por orden del gerente del hotel, se realizó una reforma en el primer piso a fin de cerrar el acceso a los baños ubicados en el lateral izquierdo del local. Precisó que se realizó una pared y que esos sanitarios pasaron a formar parte de las instalaciones del hospedaje contiguo.
Indicó que el Sr. Chabán realizó una reparación en el portón que tenía salida al estacionamiento a fin de evitar que se propagara tanto ruido del salón. Dijo que se abrieron las diferentes placas de las puertas y que se colocó un producto para aminorar el ruido.
También percibió que se habían suprimido dos de los cuatro extractores de aire que estaban ubicados cerca del escenario.
Expresó que observó personas trabajando quienes estaban colocando en el techo del local un material aislante para los ruidos.
Sostuvo que el portón de acceso al estacionamiento desde el local permanecía habitualmente cerrado y que sólo se abría cuando se realizaban tareas de limpieza.
Relató que durante los recitales ese acceso estaba cerrado y asegurado a fin de impedir su apertura.
Dijo que en la oportunidad de realizarse un evento del hotel llamado "mujeres argentinas" durante el mes de octubre de 2004, ingresó por la puerta principal y vio que se había colocado un candado en el portón. Dijo que éste fue abierto a su pedido por un empleado de Chabán. También refirió que el barral antipánico de ese portón estaba roto.
Contó que durante la realización del festejo de fin de año del hotel no pudo ubicar al personal de "Cromañón", motivo por el cual puso en conocimiento de tal circunstancia al gerente del hotel y cortó el candado con la ayuda del personal de mantenimiento.
Dijo que esa puerta había quedado obsoleta pues se habían descolgado dos bisagras y ya no se podía abrir.
A preguntas realizadas respecto del mantenimiento de los tanques de agua del hotel, dijo que en el año 2004 se realizó una reforma para lo cual fue contratada una empresa, cuyo nombre ignoraba.
Señaló que se efectuaron trabajos de presurización de cañerías y se colocaron bombas "jockey" y auxiliares, para dejar "en regla" las instalaciones.
También destacó que ese mismo año se realizaron tareas de reparación en el tablero eléctrico del hotel, el que fue adecuado a las nuevas disposiciones del ENRE.
Puso de relieve que el Sr. Chabán le pidió si podía estar presente durante el desarrollo de los recitales de "Callejeros" de los días 28 y 29 de diciembre de 2004, a fin de ayudarlo si surgía algún inconveniente en temas de su competencia. Sin embargo, interrogado que fue posteriormente acerca de la fecha en que prestó esa colaboración, respondió que ello sucedió a mediados del año 2004.
En tal sentido indicó que aquellos transcurrieron con tranquilidad y que no tuvo necesidad de intervenir. Aclaró que ningún sonidista ni iluminador lo consultó acerca del tablero eléctrico ni sobre el tendido del cableado.
Afirmó que en los días indicados precedentemente las puertas "vaivén" se encontraban abiertas.
Expuso que el día 30 de diciembre de ese mismo año no trabajó en "República Cromañón" y que alrededor de las 19:30 horas salió del hotel a fin de realizar una tarea de reparación de cañerías de gas en una vivienda particular.
Al tomar más tarde conocimiento de lo que estaba ocurriendo en el local, se dirigió de inmediato hacia allá.
Puntualizó que a su llegada a "Cromañón" se había cortado la luz, mas no en el hotel. Resaltó que ingresó a través de la puerta del estacionamiento y se dispuso a ayudar a la gente.
A preguntas realizadas por el Dr. D’Attoli sobre si estuvo presente en el interior de "República Cromañón" los días 30 y 31 de diciembre de 2008 en que se efectuó una pericia ordenada por este Tribunal, respondió que estuvo presente en varias oportunidades con posterioridad a los dos recitales en los que Chabán requirió su colaboración, pero no dio precisión sobre las mismas.
Prestó declaración ante estos estrados Csaba Gregorio Panucza Sotomayor, quien manifestó conocer a Omar Emir Chabán por desempeñarse como auditor consulto del Hotel "Central Park" y por haber visto al nombrado circular por las inmediaciones del mencionado hotel.
Con respecto al resto de los imputados, refirió conocer a Diego Marcelo Argañaraz y a Patricio Rogelio Santos Fontanet por ser miembros de la banda "Callejeros" y por haberse alojado en el hotel.
Comenzando con su relato, indicó que inició su labor el 11 de noviembre -aclaró que recordaba la fecha exacta por ser el cumpleaños de su mujer- y finalizó el 30 de diciembre de 2004. En tal sentido, agregó que su horario laboral era desde las 23.30 horas hasta las 6.30 horas.
Manifestó que cuando se organizaban recitales en "Cromañón" los músicos del grupo "Callejeros" se alojaban en el hotel, permanecían unos días y, con posterioridad, se retiraban.
Precisó que ingresaron el día 28 o 29, no pudiendo recordar si fue él quien los registró o un compañero suyo.
Agregó que si bien no presenció los recitales de los días 28, 29 y 30 de diciembre, pudo oírlos desde el hotel.
Relató que el día de la tragedia se alojó en el último piso del hotel desde las 19.00 horas y permaneció allí hasta su horario de trabajo.
Refirió que cerca de las 22.30 horas escuchó mucho ruido y se asomó por la ventana que daba a la parte principal del hotel. Desde allí observó el lugar lleno de gente.
En tal sentido, explicó que el hotel contaba con un circuito cerrado mediante el cual se podía ver la recepción desde cada habitación.
Sobre esto último, indicó que tomó el control remoto y pudo ver el sector de la recepción. Allí había gente tirada, corriendo, empujándose y creyó que estaban robando.
Señaló que no encontró a su compañero "Maxi", quien le daba el turno y por ello decidió ir hacia la recepción, haciéndolo a pie porque el ascensor no funcionaba.
Mediante la exhibición de las fotografías de aquel sector, señaló que había una puerta negra detrás de la barra de la recepción que comunicaba al hotel con el local "República Cromañón", la cual se encontraba siempre cerrada. Agregó que se abrió el día que se realizó una fiesta en el hotel y recordó que él mismo salió por allí.
Retornando al día 30 de diciembre, manifestó que vio a su compañero y a los bomberos sacando gente por el sector del pasillo del estacionamiento.
Agregó que allí se encontraba la puerta de emergencia, indicándola de esa manera por la señalización que tenía en la parte superior. Señaló que el cartel que versaba "Puerta de emergencia" se encontraba del lado de afuera y que lo advirtió porque con anterioridad a la noche del siniestro frecuentemente circulaba por ese sector.
En otro orden, señaló que en el hall del hotel y en su habitación había luz.
Agregó que fue consultado por los bomberos acerca del switcher principal para cortar el suministro de luz. Aclaró que no sabía dónde se encontraba y les indicó que subieran al primer piso.
Manifestó haber estado presente en el momento en que los bomberos cortaron la luz, aunque dedicó su atención a socorrer a la gente que solicitaba agua y un teléfono.
Por otra parte y con anterioridad a la noche del 30 de diciembre de 2004, refirió que veía a Chabán en la parte de afuera del local. Señaló que por las noches cerraba las puertas porque la zona en la cual se emplazaban tanto el hotel como el local bailable era "fea". En igual sentido, no recordó haberlo visto en el interior del hotel, pues sólo circulaba por las inmediaciones.
A preguntas del Dr. Iglesias, refirió que desde el año 2005 se desempeña en una compañía de cruceros.
Manifestó que no recibió indemnización luego de la tragedia.
Preguntado por las comunicaciones del hotel con el local "República Cromañón", explicó que al trabajar por la noche no sabía si existía algún acceso en el sector de las oficinas del primer piso.
Por otra parte, expuso que si el acceso que se hallaba en el sector de la conserjería se encontraba cerrado, no tenían forma de pasar a Cromañón. Aseguró que la puerta podía abrirse pero no contaba con las llaves para hacerlo, ni sabía dónde estaban.
Con relación a esto último, se retractó y recordó que había una puerta en el sector del estacionamiento que comunicaba el hotel con el local y por la cual ingresaban los músicos.
A su vez, puso de resalto que no conoció la puerta del sector de camarines hasta el día del siniestro.
Asimismo, recordó tanto la existencia de un juego de llaves de la puerta principal como de las correspondientes a la puerta de hierro del estacionamiento.
En otro aspecto, señaló que participó de una fiesta de fin de año realizada en el hotel. Refirió que Chabán dio una especie de bienvenida, pero no pudo precisar cuáles fueron sus dichos en aquella ocasión.
Preguntado por la presencia del Sr. Levy, expresó que no podía asegurar si había participado de la fiesta anteriormente mencionada. Por otra parte e interrogado por el día del siniestro, manifestó no haberlo visto.
Seguidamente, indicó que al otro día de sucedida la tragedia se retiró a las 10.00 horas aproximadamente.
Señaló que un policía -al que denominó "principal"- se acercó hasta el hotel a fin de tomarle declaración testimonial, puesto que la comisaría se encontraba llena de gente.
Por otra parte, aseguró no haber visto a Chabán con posterioridad a la noche del 30 de diciembre y reiteró no conocer a Villarreal.
Preguntado el testigo si como conserje del hotel conoció personal de la Comisaría 7ma, relató que había policías de uniforme que pasaban en el horario de la noche por el hotel, permanecían un rato allí para "protegerlo" y luego se retiraban. En este sentido, no pudo precisar en qué Comisaría se desempeñaban, ni qué rango tenían.
Agregó que uno de ellos estuvo trabajando el día 30 de diciembre y aseguró que ayudó a trasladar a muchas víctimas.
A preguntas del Dr. Gutiérrez, refirió no haber visto a los integrantes del grupo "Callejeros" una vez desatada la tragedia.
Compareció ante estos estrados Víctor Ramón Fajardo, inquilino de un kiosco situado sobre la calle Bartolomé Mitre a pocos metros del local "República Cromañón".
Manifestó que comenzó a trabajar ese comercio a partir de mediados del año 2003. Señaló que en el mismo se expedían bebidas no alcohólicas y productos comestibles. Asimismo disponía de dos cabinas telefónicas.
Indicó que tomó conocimiento del alquiler por intermedio de un aviso publicado en un diario en el que se consignaba, entre otros datos, que se encontraba en una terminal de ómnibus. Aclaró que este último aspecto no era cierto.
Dijo que suscribió un contrato de alquiler ante un escribano público y que en representación de la sociedad "Central Park" firmó el suegro de Levy. Le comentaron que Levy se negó a hacerlo porque no quería tener vinculación con la sociedad indicada. Aquella estaba integrada por la esposa y el suegro de Levy.
Agregó que mantenía con este último una buena y asidua relación.
Precisó también que el monto del alquiler pactado era de $ 800 mensuales, los que abonaba a Julio Garola, gerente del hotel lindero. Afirmó que los recibos eran suscriptos por aquél y que llevaban el membrete de "Central Park S.A.".
Puso de relieve que el local no contaba con habilitación, motivo por el cual se contactó con un gestor a fin de iniciar ese trámite. Indicó que sin embargo no pudo comenzarlo porque no contaba con un plano del local conforme le fue requerido por "Habilitaciones" del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
Aclaró que le solicitó a Olmos en varias oportunidades ese plano, pero que nunca le fue entregado. Puso de relieve que éste último le dijo que no se preocupara, que no iba a suceder nada, porque era una cuadra desierta. También le indicó que si alguien se presentara se lo informara.
Agregó que la agencia de viajes y el restaurante ubicados sobre la misma calle tampoco contaban con habilitación municipal. Puntualizó asimismo que "estimaba" que la cancha de fútbol que integraba ese complejo tampoco había cumplido con ese requisito.
Puntualizó que una vez fue visitado por una persona que se identificó como inspector municipal y que le requirió la planilla de habilitación del comercio. Ante la falta de ésta le fue labrada un acta de infracción.
Afirmó que según averiguaciones que realizó posteriormente, ese individuo no resultó ser un inspector, motivo por el cual el gerente del hotel le indicó que se despreocupara de ese tema.
Indicó que el acta labrada la guardó en su local y con fecha posterior a la tragedia se presentó a retirar sus pertenencias del kiosco, previa orden judicial. En ese acto le hizo entrega de ese documento a los policías que se encontraban allí.
En otro aspecto, relató que cuando tomó posesión de su comercio, el salón bailable del hotel se encontraba desocupado y que sólo esporádicamente se realizaba algún evento. Dio como ejemplos un recital de un grupo evangelista llamado "Rescate" y otro de "Cacho Castaña".
Puso de relieve que asistió a ese último concierto por invitación de alguien del hotel. Dijo que todos los asistentes se encontraban sentados y que el número de espectadores ascendió a 800. Destacó que estuvo muy tranquilo y había poco personal de seguridad pues los asistentes eran en su mayoría personas de edad avanzada.
Resaltó que una parte del público ingresó a través de la puerta del estacionamiento y que ese acceso antes de inaugurarse "República Cromañón" lo había visto tanto abierto como cerrado.
Sin embargo, luego le comentó el gerente del hotel, que había sido cerrada por orden de Levy. Ello así, porque el ruido que trascendía desde el interior del local, molestaba a los pasajeros, quienes habían presentado quejas. Aclaró que esta circunstancia era un comentario generalizado y que estaba en conocimiento de todas las personas vinculadas al salón y al hotel.
Relató que luego del concierto de "Cromañón", "Flavio" lo llevó a recorrer el local. Indicó que el horario de atención habitual del kiosco era desde muy temprano hasta las 21.00 horas.
Destacó que Olmos le informó sobre el alquiler del salón bailable, con la finalidad de que si lo deseaba pudiera trabajar hasta más tarde para atender al público que asistiría. Por ese motivo, los días que había recitales en "Cromañón" el comercio permanecía abierto hasta las 23:00 horas aproximadamente, momento en que normalmente daban inicio los conciertos.
La primera noche en que se realizó un concierto, Chabán se presentó en el kiosco y le dijo quien era. Luego lo vio esporádicamente en la puerta del local ordenando la fila de los asistentes.
Precisó que en la semana Mario se encontraba a cargo del local y realizaba la limpieza. Dijo que éste último le comentó que había ocurrido un incendio el día sábado anterior a los recitales de "Callejeros".
También manifestó que conocía a Raúl Villarreal y señaló que creía que era el encargado de relaciones públicas del lugar. Destacó que mantenía con aquél una relación amistosa, cordial y constante.
Puso de resalto que al inicio de las actividades de "República Cromañón" la fila para ingresar se formaba hacia la esquina de la calle Jean Jaures. Sin embargo, ante las quejas de los dueños del "albergue transitorio" allí ubicado -obstaculizaba el ingreso-, comenzó a dirigirse hacia el lado contrario.
Finalmente, por consejo de personal policial que frecuentaba el lugar, la fila se realizó en la vereda de enfrente contra el paredón allí existente.
Señaló que el tránsito por la calle Bartolomé Mitre no era interrumpido, puesto que la cuadra donde se encuentra el local era de escasa circulación, máxime a la hora en que se llevaban a cabo los recitales.
Indicó que el personal de seguridad de Chabán vestía una remera negra con una inscripción que decía "control"; éstos se ocupaban de organizar las filas. Sin embargo, no recordó ninguna vestimenta especial de los empleados de seguridad de "Callejeros".
Destacó que los portones violetas que dan a la calle del local "Cromañón" al principio los veía siempre abiertos y que luego los empezó a ver cerrados. Precisó que por ese acceso ingresaban los proveedores.
Se refirió luego al día 30 de diciembre de 2004.
Precisó que aquel día los jóvenes comenzaron a llegar a las 16:00 horas aproximadamente. Alrededor de las 19.00 horas arribaron un hombre y un niño pequeño quienes se ubicaron en la vereda de enfrente vendiendo remeras de la banda "Callejeros".
Explicó que junto a ellos se situó otra persona que parecía de su conocimiento y que vendía elementos pirotécnicos.
Relató que alrededor de las 20:30 hs. Escuchó, desde una cabina telefónica de su kiosco, una conversación entre el vendedor de camisetas y su esposa. Durante esa charla le manifestaba que había comprado muchas bengalas y que le parecía que no iba a poder venderlas todas.
Puso de relieve que el vendedor de pirotecnia hacía demostraciones en la vía pública y que en una oportunidad casi impacta con esos elementos un colectivo de la línea que circulaba por esa calle.
Describió la pirotecnia utilizada como una cañita finita que disparaba hacia arriba unas "lucecitas" de colores.
Dijo que estos vendedores ambulantes permanecieron allí hasta que dio comienzo el recital. Aclaró que no los vio los días 28 y 29 de diciembre.
Con relación a la presencia policial expresó que en la esquina de la plaza se hallaba estacionado un camión de infantería desde las 19:30 hs. Expuso además que dentro del hotel había siempre dos policías uniformados. Aclaró que éstos habían sido asignados como custodia al hotel después de haberse producido un asalto.
Agregó que durante el día solían estar afuera, pero que las noches que había recital, se quedaban dentro del lobby para no suscitar inconvenientes con los jóvenes del público. Expuso que uno de ellos se llamaba Molina pero no pudo recordar el apellido de su compañero.
Afirmó también que Chabán tenía un empleado de "control" que era policía en actividad en otra jurisdicción. Describió a este individuo como una persona delgada de 1,78 m. de estatura y tez morena.
Indicó que dos integrantes del grupo "Callejeros" estuvieron comiendo panchos en su kiosco antes de que comenzara el show. También los acompañó durante un rato Patricio Santos Fontanet y un muchacho de 30 años quien le dijo que era el jefe de seguridad de esa banda.
Precisó que aquella noche a las 10:45 horas, mientras estaba en el kiosco, sintió como una explosión, un ruido fuerte de algo que se golpeaba. Explicó que posteriormente advirtió que era la gente que se golpeaba contra el portón grande que daba al estacionamiento.
Relató que se asomó a la vereda y observó que muchísimas personas salían por una puerta "chiquita". En consecuencia cerró la persiana de su comercio y se dirigió al pasillo del estacionamiento a fin de averiguar qué había sucedido. Aclaró que en ese kiosco no se cortó la luz, pues contaba con un tablero independiente.
Destacó que les pidió a su mujer y su hijo que se fueran a su casa y que salió en busca del camión de infantería que había visto en la esquina anteriormente y ya no estaba allí.
Puso de relieve que junto con personal del restaurante del hotel ofreció agua a los jóvenes que salían "ennegrecidos" del interior del local.
Seguidamente se dirigieron al portón que daba al salón e intentó abrirlo con la ayuda de los bomberos y asistentes al recital.
Contó que uno de los bomberos golpeó la puerta con un hacha pero no le ocasionó ningún daño pues el portón era "como una fortaleza". Señaló que con la ayuda de mucha gente lograron mover una de sus hojas cerca de 7 cm. y que a través de allí salió un humo negro y tóxico.
Resaltó que el día 30 no vio a Chabán en ningún momento y que a los integrantes de la banda no los vio después de la tragedia.
Compareció ante estos estrados Leandro González, quien trabajó en "República Cromañón" el 30 de diciembre de 2004.
Manifestó que fue convocado para prestar servicios en ese local el 25 de diciembre de 2004 por su primo Héctor Damián Albornoz, quien le indicó que debía realizar tareas de control.
Su función específica para el día indicado, era permanecer en la puerta del local y evitar que se acumulara gran cantidad de gente en la boletería. Sin embargo, el día 26 se ocupó del "cacheo" el que efectuó en la entrada del pasillo de acceso de color amarillo.
Expuso que el salario que le ofrecieron era de $ 25 ó $ 30 por jornada y que le era abonado por Mario Díaz. Agregó que recibía órdenes de éste último y de Juan Carlos.
Puso de relieve, asimismo, que no recordaba haber recibido alguna directiva específica sobre el estado en que debían permanecer las puertas de acceso al salón durante el espectáculo.
Sostuvo que sólo se le informó las tareas que debía desarrollar, mas no le mostraron el interior del local, ni los elementos de los que disponía para la extinción de un incendio. Destacó que no tenía ninguna capacitación previa para ese tipo de trabajo.
Afirmó que el día 26 hubo un incidente en una barra debido a que una persona se había subido sobre ella y se negaba a bajar. Por ese motivo, su primo fue a buscarlo al pasillo y luego de una charla lo convencieron para que descendiera. Seguidamente volvió a su puesto de trabajo.
Señaló que para el segundo show de "La 25" se le indicó que debía mejorar el "cacheo". Las instrucciones precisas que le impartieron fueron que debía palpar bien el cuerpo, así como también revisar los caños de las banderas, los bolsos y las zapatillas -sin hacérselas quitar-. Asimismo, tenían que extraer y colocar en una bolsa negra todos los elementos pirotécnicos o cortantes incautados.
Aclaró que si bien habitualmente los músicos integrantes del grupo no eran revisados por el personal de seguridad, sí lo eran sus ayudantes. Contó que el día 26 se suscitó un problema con uno de ellos porque se negaba a mostrar el contenido de su bolso.
Precisó también que uno de los días en que tocó el grupo "La 25" se produjo un principio de incendio en "República Cromañón". Expuso que se encontraba en la puerta del local y desde allí percibió el humo y la gente que egresaba.
Dijo que le informaron que el foco ígneo se habría originado por la acción de un elemento pirotécnico y que fue sofocado fácilmente con vasos de agua.
Relató que en un principio no fue llamado a trabajar para los recitales de "Callejeros" porque ese grupo, según le había comentado Mario Díaz, llevaba su propio personal de seguridad.
Sin embargo, el día 29 fue convocado nuevamente debido a que necesitaban una persona para controlar los baños y la barra. Asimismo Mario Díaz le indicó que si advertía jóvenes encendiendo pirotecnia dentro del salón, debía quitársela, mas no expulsarlos de aquel recinto.
Contó que el 30 de diciembre de 2004 arribó a "Cromañón" a las 19.00 ó 20.00 horas y que ya había gente sentada en la vereda de enfrente.
Inmediatamente ingresó junto con su primo y se dirigió a la barra trasera, donde mantuvo con sus primos y Bordón una conversación respecto de la forma de organizarse para casos de incendio, como el que había ocurrido días antes.
Puso de resalto que en un momento de la noche salió del salón junto con Juan Carlos Bordón a fin de buscar una bolsa con productos comestibles navideños que se hallaban en el automóvil de Yamil Chabán. Egresó a través de uno de los portones violetas grandes.
Puntualizó que cuando reingresó al hall fue detenido por el personal de seguridad de "Callejeros" quienes no le permitían volver a entrar. En consecuencia, intervino Bordón y les indicó que él era un empleado del local y le exhibió el "cartelito" que llevaba prendido en su vestimenta.
Dijo que durante el transcurso de la noche vigiló la barra y los baños alternadamente y que en el momento del inicio del fuego se encontraba en el primer piso.
Señaló también que Omar Chabán se dirigió al público y les solicitó que no prendieran bengalas. Además el mismo hizo referencia a lo sucedido en la República del Paraguay.
Observó en la parte trasera del techo varias candelas que se incrustaron en la media-sombra y provocaron, en sólo unos segundos, un foco ígneo.
Seguidamente, comenzó a desprenderse del cielorraso plástico con fuego y en consecuencia decidió refugiarse en los baños. Allí quedó atrapado un rato durante el cual fue disminuyendo la intensidad de la luz hasta que ya no pudo ver nada. Agregó que al tratar de refrescarse un poco en el baño de mujeres, comprobó que se había cortado el agua corriente.
Puso de relieve que tampoco se podía respirar en los sanitarios, y que por ese motivo decidió bajar a la planta baja, donde estuvo deambulando en busca de la salida. En un momento cayó al piso y se desmayó.
Finalmente se recuperó y logró acceder a la vía pública. Un rato después, con la ayuda de un compañero, fue trasladado a una ambulancia.
Asimismo, prestó declaración testimonial la testigo Avelina Rosa Cáceres, quien, al ser consultada por el grado de conocimiento que posee de los acusados, explicó que a Omar Emir Chabán lo conoce desde que comenzó a trabajar bajo sus órdenes en el local "Cemento" en el año 1985.
También manifestó que conoce a Raúl Alcides Villarreal, a quien calificó como "compañero de trabajo" y que se desempeñaba en las boleterías del local antes aludido.
De los demás imputados, dijo que sólo conoce a Patricio Fontanet por ser el cantante de la banda "Callejeros".
Sobre la función que cumplía en "Cemento", la declarante explicó que en un principio estaba encargada de los baños, pero después se desempeñó en el guardarropa.
Aclaró que su traslado a "Cromañón" se supeditaba a ocasiones especiales -cuando se esperaba la concurrencia de mucho público por ejemplo-. La primera vez que ocurrió aquello fue para la inauguración, es decir, en el mes de abril del año 2004.
Si bien hacía lo que le pedían, generalmente se ocupaba de la venta de panchos. De todas formas, como siempre era de las primeras en llegar, se hacía cargo de la limpieza de la barra.
Destacó que de las cuatro barras que disponía "Cromañón", ella se ubicaba en la principal.
No supo precisar si el local tenía seguridad propia.
En lo que respecta al día 30 de diciembre, relató que al llegar -seis de la tarde aproximadamente- había personal de seguridad controlando el acceso -señaló su ingreso por la puerta chica que está inserta en una de las hojas de las puertas principales-.
Dijo que Omar Chabán siempre pedía que no se arrojara pirotecnia. Los tres días que tocó "Callejeros" no se detonó gran cantidad.
Si bien no se habló por dónde se ingresó aquello, dijo que en el cacheo se controló porque estaba prohibido entrar con fuegos de artificio.
En esa dirección afirmó que Chabán cuidaba mucho a los chicos; lo calificó como una persona de mucho corazón.
A su entender los encargados eran Mario Díaz y Juan Carlos Olmos; ella no sabía dónde estaban las llaves.
Sobre las medidas de seguridad, dijo que el lugar contaba con carteles de salida y que había matafuego atrás de la barra. También aseguró que había mangueras.
Detalló que el 30 de diciembre había poca gente y todo estaba tranquilo, agregando que del medio del salón alguien arrojó bengalas. Más aún, consideró que ese día en particular fue el que menos público concurrió "porque los chicos no tenían más plata, entonces no podían volver".
Si bien en un principio creyó que iban a apagar el fuego, luego se asustó y se ubicó detrás de una valla. Salió con los chicos como pudo.
Precisó que había humo, no fuego; y que eso impidió que la gente respirara y observara con facilidad.
También explicó que ese día Omar Chabán estaba operado de un pie, lo que le impedía caminar. Afuera lo vio a Raúl Villarreal y le pidió ayuda para ingresar a buscar sus zapatos porque no la dejaban. De todas maneras quiso entrar, pero en el piso había mucha agua y vidrios rotos.
Con el objeto de ayudar a la memoria de la testigo, se hizo lectura de la declaración que luce a fs. 45.912 vta. del principal, precisamente del fragmento que comienza a renglón 14. Merced a ello recordó que Chabán, al momento de gestarse el incendio, apagó la consola de sonido y corrió al sector donde estaba la manguera. En ese momento lo perdió de vista porque se cortó la luz.
Durante el transcurso de la audiencia de debate, Fausto Hernán Lomba expresó que es manager y miembro fundador del grupo musical "Catupecu Machu".
Aclaró que en los orígenes de la banda se encargaba de operar las luces y que "Beto" cumplía la función de manager.
A Omar Chabán y a Raúl Villarreal los conoce de "Cemento", donde el grupo hizo varios shows.
En ese entonces, la banda tenía escasa convocatoria -"under"-, tocaban a las 2:30 o 3:00 horas de la madrugada en el local "Cemento", que era "uno de los pocos lugares para el rock".
Las entradas en los años 1998, 1999 y 2000 costaban cinco o seis pesos. Posteriormente, subieron a nueve o diez pesos.
Nunca firmaron contratos con Omar Chabán y el acuerdo consistía en pagar todos los gastos para luego repartir el resto del dinero recaudado en un setenta por ciento para los artistas y un treinta por ciento "para el local".
En todos los espectáculos que hicieron en "Cemento" se repartieron las ganancias de la misma manera.
En el rubro gastos se incluía todo y las liquidaciones eran muy informales, se hacían en cualquier papel o en servilletas.
Dijo suponer que dicha modalidad era el "modus operandi" de Omar Chabán y que tenía entendido, aunque no pudo aseverarlo, que las bandas chicas no firmaban contratos.
Omar Chabán le inspiraba confianza y en el rubro gastos se incluían los efectuados por la banda y los correspondientes a la seguridad, aunque en esa época no llevaban más de mil personas.
La venta de entradas se hacía en varios lugares y el promedio de público de la banda era de setecientas u ochocientas personas.
Omar Chabán les decía que podían entrar dos mil personas, pero el grupo nunca convocaba más de mil.
La seguridad se circunscribía a la puerta de ingreso y al vallado. El local tenía un empleado -apodado "Chiquito"- avocado a dicha tarea.
Siempre llegaban a un acuerdo respecto a la seguridad y en la mayoría de las ocasiones se arreglaron con el personal del local porque eran una banda "under".
Sólo en algunas oportunidades la banda llevó dos o tres personas "para el vallado del público".
Agregó que siempre había un patrullero en la puerta de "Cemento" y que en el rubro gastos se incluía un ítem por "policía", donde siempre figuraba el mismo importe.
No recordó si el costo por el personal policial eran cincuenta, cien o doscientos pesos.
Dijo ignorar si el patrullero aludido pertenecía a la jurisdicción del local ni si la suma de dinero que figuraba en los "gastos" correspondía a la presencia del móvil policial y si éste estaba afectado a un servicio adicional.
Asimismo, expresó que desconocía si la policía cobraba lo que figuraba como gasto y que dicha cuestión era manejada por Omar Chabán.
No recordó haber visto en "Cemento" a inspectores del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Raúl Villarreal siempre estaba en la caja y era la persona de confianza de Omar Chabán en la venta de entradas.
Recordó que se participaba en las reuniones en que se practicaban las liquidaciones, aunque "el número final" lo arreglaba con Omar.
Luego, cuando la banda se hizo más popular, dejaron de tocar en "Cemento" y empezaron a acordar los shows con productoras que tienen una estructura y se ocupan de sacar permisos, de la publicidad y se encargan de la seguridad, incluyendo policía, ambulancias, bomberos y defensa civil.
Puntualizó que la productora chequea todo lo referido a los matafuegos y las mangueras.
Sostuvo que ello les permitió dedicarse exclusivamente a la parte artística y que empezaron a presentarse en lugares "muy establecidos", como el "Luna Park" y "Obras".
En dichas ocasiones, la seguridad siempre la hicieron con una productora, que identificaba al personal con chalecos que lucían la leyenda "control" o "seguridad".
Cuando tocaban en "El Teatro", sito en Federico Lacroze y Álvarez Thomas, se ocupaba de verificar las salidas y consensuaba los puntos correspondientes a la seguridad del espectáculo.
Agregó que los dueños de dicho local pertenecían a una productora, se encargaban de la seguridad y se firmaban los contratos correspondientes.
Puntualizó que los términos "control", "prevención" y "seguridad" tienen el mismo significado y que algunos prefieren utilizar uno de los dos primeros vocablos porque suenan menos agresivos para el público.
Considera que Omar Chabán es un histórico del rock porque generó mucho espacio para los jóvenes y para ese tipo de música.
Estimó que la existencia del noventa por ciento de las bandas de rock se debe a la actividad desarrollada por Omar Chabán.
Sostuvo que "Catupecu Machu" no tocó en "República Cromañón" porque Omar Chabán no se puso a la altura de las circunstancias de una banda grande y se seguía manejando como en "Cemento", no tenía estructura.
Tampoco le gustaba la zona y estaban cómodos con las nuevas productoras.
A Omar Chabán siempre lo vio "medio bizarro", "nunca pudo decir el rock creció y yo también crezco".
Añadió que lo observaba como el pasado "under" de la década del "ochenta", cuando a los "Ratones Paranoicos" iban a verlo cien personas.
En "Cromañón" se podía ganar más dinero porque era como "Cemento" pero "más grande" y Omar Chabán le ofrecía participar con un porcentaje mayor de las ganancias.
En "Obras" todo era más caro, tanto la publicidad, como el sonido y las luces, pero la banda no buscaba dinero exclusivamente y las productoras le brindaban más servicio.
Omar Chabán los llamaba para que tocaran en "Cromañón" y en una oportunidad le dijo que estaba enojado porque no se presentaban en ese local, cuando él los había hecho crecer.
Pese a que "en algún punto tenía razón" prefirió no concurrir a dicho local, atento que la banda estaba bien, trabajaban con una productora que sabía hacer el trabajo y estaban avocados a la parte artística.
Considera que a Omar Chabán "Cemento" le quedó chico porque las bandas se le iban a "Obras". Quería competir con "Obras" y le decía que en "Cromañón" entraban cuatro mil o cinco mil personas.
Respecto a su actividad, manifestó que se desempeña como manager de "Catupecu" desde 1998 y que dicha banda dejó de ser "under" en el 2001, con la venta del álbum "Decapitados".
Cuando la banda creció decidió no tocar más en "Cemento" porque era un lugar feo, desagradable y el grupo manejaba otras posibilidades.
Explicó que en el 2001 tocaron en "Obras", ante cuatro mil o cinco mil personas y ello, en la década del ´90, significaba consagrarse.
En dicho lugar no mantuvo contacto con funcionarios del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y desconoce si Blander, quien respondía a la productora y se encargaba de la seguridad, atendió a algún inspector.
El manager de una banda grande tiene que ser "un poco de todo", abogado, contador, publicista y atender las relaciones publicas.
Además, debe ocuparse se chequear la seguridad del espectáculo y el trato con el público.
Respecto a la cantidad de concurrentes, sostuvo que el manager es responsable del lugar que elige y que la semana pasada suspendió un show que era para cinco mil personas e iban asistir unas treinta mil.
Dijo haber tomado dicha medida porque no tenía garantizada la seguridad del espectáculo y por respeto al público.
A veces las bandas llegan a un acuerdo con una productora y venden los shows.
"Catupecu Machu" tienen un manager y un productor manager, porque ello le permite delegar algunas tareas y enfocarse más en el negocio y no estar preocupándose si las vallas están bien colocadas.
En el 2004 la banda convocó aproximadamente siete mil u ocho mil personas en el "Luna Park".
Precisó que la seguridad se vuelve importante cuando la banda crece y que la mayor cantidad de público agrega incertidumbre respecto al buen resultado de las tareas correspondientes a la organización del show.
El público de "Catupecu" es muy enérgico y "poguero"; pero no usaba pirotecnia y ese comportamiento coincidía con "la línea que bajaba del grupo".
Sabían que utilizar fuegos artificiales en un concierto de la banda era desubicado y no era festejado por los artistas.
Cuando tocaban en "Cemento" era habitual que el público quiera subir al escenario, porque el cantante los invitaba a hacerlo con la letra de una canción.
Luego, cuando crecieron, dejaron de tocar el tema.
Explicó que los seguidores entienden lo que el artista quiere y que en una presentación en "El Teatro", cuando el grupo estaba en el camarín, escucharon que el público que estaba "abajo" insultaba a los que estaban en "la platea de arriba" y al salir al escenario el cantante les dijo que no quería que se manifestaran de esa manera y no volvió a ocurrir un episodio similar.
Desde 1999 hasta el 2001 aproximadamente el grupo usó pirotecnia en frío, que era apta para lugares cerrados.
Su uso respondía a una decisión artística y cuando creyeron que había cumplido su etapa, dejaron de usarla.
Cuando tocaron en el "Luna Park" y en "Obras", se descartaba de plano la utilización de pirotecnia. Igualmente, como "el perfil" del grupo era conocido, no hablaban mucho del tema.
Recordó que en una oportunidad vio que en un show de "Catupecu" un concurrente utilizó "alguna bengala", pero no era algo común de su público.
Por el contrario, afirmó que el uso de bengalas por parte de los seguidores era usual en muchas bandas de rock, que por lo general tenían otro estilo de música o género y otro público.
Escuchó comentarios que muchos grupos accedían a esa comunicación con la gente y que las llamaban bandas "bengaleras".
Expuso que nunca compartieron escenario con "Callejeros" y que en un momento dicha banda empezó a llevar más asistentes que "Catupecu Machu".
Considera que "Callejeros" hace "rock and roll clásico" y "Catupecu Machu" rock.
Precisó que el público de las bandas mencionadas es distinto y que los seguidores de "Catupecu" pertenecen a todos los ámbitos sociales y no tratan de generar tribus o grupos, como acontece en otros "géneros" musicales.
A preguntas de las partes, respondió que en general vende el show y a veces acuerda "un porcentaje".
Cuando se realiza contrato por bordereaux y luego el espectáculo ocasiona pérdidas, la situación se resuelve según la modalidad acordada previamente.
En caso de tratarse de una productora, se puede pactar la realización de otro show.
Si la banda vende el espectáculo, el pago a SADAIC le corresponde al productor.
Por el contrario, si rige un contrato por bordereaux, el pago al sindicato referido se refleja en el rubro "gastos" y el manager debe controlar dicho desembolso.
En oportunidad de ser oída, Delia Yolanda Mangiarotti sostuvo que a Diego Argañaraz lo conoce porque su hija, Romina Branzini Mangiarotti -fallecida el 30 de diciembre de 2004 en el local "República Cromañón"-, era su esposa.
Refirió que a Chabán y al resto de los integrantes de "Callejeros" los conoce de vista.
Con relación a Argañaraz, manifestó que conoció a su hija cuando tenía 13 o 14 años y que tiempo después se encontraron en un colectivo y Romina lo invitó a su casa. En esa oportunidad Diego les manifestó que era manager de "Callejeros".
Dijo que concurrió a los recitales que la banda brindó en "Obras", "Cromañón", "Cemento" y "El teatro", siendo que la utilización de pirotecnia era común en los espectáculos. Puntualizó que en caso de "República Cromañón", la utilización de bengalas era "muchísima" y en el lugar no se podía respirar por la cantidad de humo.
A preguntas que le formuló el Dr. Poplavsky, refirió que en "Cemento" había una mujer en la entrada que la hacía pasar, alguien de prensa; en "Cromañón" pasaban directamente.
Agregó que cuando la banda tocó en "Obras", Fontanet se dirigió al público para que dejaran de tirar pirotecnia, a lo que la gente le restó importancia y continuó utilizándola.
En esa oportunidad habló con Argañaraz y le dijo que se había asustado mucho, a lo que éste le contestó "no pasa nada, es cosa de chicos" y se sonrió.
Refirió que a Lorenzo Bussi lo conoció en "Asbury", que se lo presentó Argañaraz como el jefe de seguridad de la banda.
Asimismo, hizo saber que recordaba que en varias oportunidades Diego hacía sonar sus dedos y automáticamente se le acercaban dos o tres personas.
Manifestó que su hija concurrió a los recitales que la banda brindó en "República Cromañón" los días 28, 29 y 30 de diciembre de 2004. Que después de transcurrido el primero de los eventos mencionados, Romina llegó a su casa muy alterada y le dijo que la había pasado mal "por el tema de las bengalas".
Sostuvo que en "Obras" se utilizó pirotecnia, que fue impresionante y que "era una lluvia de fuegos".
Manifestó que cuando concurrió a "Cemento" fue al VIP y que el humo de las bengalas te ahogaba. En esa oportunidad, cuando se dirigió afuera del lugar, pudo observar en la esquina del local la presencia de un carro de asalto de la Policía Federal.
Refirió que con posterioridad al 30 de diciembre de 2004, Argañaraz concurrió a su domicilio para buscar su alianza de casamiento. En esa ocasión le manifestó al nombrado que no tenía la culpa y que no iba a ir preso.
En el caso de "Cromañón", manifestó que para acceder al VIP había vallas y una persona de control que autorizaba el ingreso.
A Argañaraz le advirtió por el uso de pirotecnia, pues era una cuestión de sentido común. Manifestó que estaba asustada y se lo dijo.
Agregó que Lucas Hasmat vendía entradas en "Locuras" y que también colaboró para la realización de un recital a beneficio porque era íntimo amigo de Argañaraz. En varias oportunidades Lucas le comentó que había advertido a Diego acerca de la peligrosidad de la utilización de pirotecnia.
A preguntas del Sr. Fiscal, manifestó que en una oportunidad pudo observar que en la computadora de su hija había dos modelos de contratos en blanco, en formato Excel, uno de los cuales se titulaba "contrato Cromañón para dos fechas en mayo". Diego le dijo que "llevaba un registro de las entradas que se vendían en Locuras".
Recordó que en una oportunidad -cuando se dirigía en colectivo hacia el barrio de Once debido a una convocatoria que habían realizado los padres de los chicos fallecidos en "Cromañón"-, recibió una llamada telefónica proveniente del celular de Argañaraz y, al atender, pudo advertir que quien la llamaba era Lucas Hasmat.
Éste le preguntó a qué hora iba a retornar a su domicilio a lo que le contestó que no sabía. Frente a ello, Lucas le manifestó que, junto a Diego Argañaraz, querían llevar la computadora de éste último a su casa "por las dudas". Presintiendo que algo "malo" estaba sucediendo, cortó la comunicación.
Posteriormente, cuando llegó a Once, llamó al celular de Argañaraz y al atender Lucas la dicente le preguntó "que quiso decir" en la comunicación anterior y Hasmat le contesto "perdón, nada, nada" y le cortó.
Refirió que con posterioridad al 30 de diciembre de 2004, aproximadamente dos años después, se reunió con Hasmat en un bar en flores, cerca del local de "Locuras" y éste le manifestó que la realización de las remeras estaba a cargo del local y que cuando le advirtió a Argañaraz sobre el uso de bengalas, éste le restó importancia.
En oportunidad de ser oído, César Ismael Branzini sostuvo que a Diego Argañaraz lo conoce porque su hija, Romina Branzini Mangiarotti -fallecida el 30 de diciembre de 2004 en el local "República Cromañón"-, era su esposa; al resto de los integrantes de "Callejeros" los conoció en el año 2001.
Manifestó que Argañaraz era el manager de la banda y que presenció los recitales que los músicos brindaron en "Obras Sanitarias", "Cemento" y en el "Luna Park"; destacó que en todos esos espectáculos pudo observar la utilización de pirotecnia.
Recordó que su yerno le había referido que tuvo una reunión con Omar Emir Chabán el 29 de enero del año 2004, oportunidad en la que éste último le manifestó que quería que "Callejeros" inaugurara "Cromañón" y que el lugar era lindo, grande y con buena acústica.
Asimismo, hizo saber que durante el espectáculo que la banda brindó en el estadio de "Obras", Patricio Santos Fontanet se dirigió al público y les manifestó que "pararan con la pirotecnia", que dos chicos habían sido sacados del lugar por el humo. A pesar de la advertencia, los concurrentes continuaron utilizando bengalas.
A preguntas que le formularon los Dres. Rico y Poplavsky, refirió que a Lorenzo Bussi no lo conoce y que no recuerda que se lo hayan presentado.
Agregó que nunca habló con Argañaraz respecto de la utilización de pirotecnia durante los recitales y que con posterioridad al 30 de diciembre de 2004, le preguntó por qué habían ido a tocar a "Cromañón" si días antes de los espectáculos que brindó "Callejeros" el lugar se había prendido fuego. Ante ello, Diego le respondió que "Chabán le dijo que no se iba a prender fuego".
Asimismo, hizo saber que también le consultó por qué después de haber tocado en el estadio de "Excursionistas" iban a tocar en un lugar más reducido que se iba a desbordar, a lo que Argañaraz nunca respondió.
Refirió que con posterioridad a la tragedia recibió amenazas telefónicas en el domicilio de su padre, cree que por los comentarios que hacía en la prensa. Habló con Argañaraz y lo puso en conocimiento de los hechos, manifestándole éste último que "iba a hablar con su gente para que no ocurra". Agregó que cuando Diego se refería a "su gente" lo hacía en relación a las personas más allegadas a su entorno, que conformaban los grupos de seguidores "El fondo no fisura" y "La familia piojosa".
A preguntas que le formuló el Dr. Iglesias, manifestó que "Callejeros" consiguió un contrato de exclusividad con la discográfica gracias a Chabán.
Agregó que Argañaraz y Patricio Santos Fontanet conocían "Cromañón" con anterioridad a los recitales que la banda brindó en diciembre de 2004 porque Chabán les mostró el lugar. Hizo saber que en una oportunidad Diego le refirió que tocaban en el local porque tenían que pagar una deuda moral con éste último.
Refirió que nunca presenció los ensayos de la banda, que jamás concurrió a "República Cromañón" y que se comentaba que la banda había vendido alrededor de 3.500 entradas para los recitales.
Con relación a "Lucas", manifestó que era un empleador de "Locuras", encargado de vender remeras en los recitales y que desconocía si tenía algún trato económico con los integrantes de la banda.
Finalmente, sostuvo que la banda realizaba filmaciones de los shows y que tenían seguridad privada cuando tocaron en el estadio de "Obras".
Fue citada a prestar declaración en el juicio Aldana Aprea, quien previo a comenzar con su relato, explicó que conocía a los imputados Omar Chabán y Raúl Villarreal por haber realzado trabajos en el local denominado "Cemento". También a los integrantes del conjunto musical "Callejeros", toda vez que se desempeñó como "prensa" de dicha banda.
Indicó que desde hacía quince años que se desempeña en el rubro de comunicación, relacionando a los grupos de rock con los medios de prensa. Trabajó como productora en la radio "Rock and Pop", para la parte de prensa de la productora "MTS" y "Los violadores". En cierta ocasión le presentaron a Diego Argañaraz, quien por ese entonces estaba buscando una persona que pueda darle ese tipo de contactos a "Callejeros".
Ello sucedió en el año 2002 y la primera tarea que efectuó fue promocionar un video cuyo nombre no recordaba y que el grupo había realizado en esa época. Enseguida, la banda sacó su segundo disco, titulado "Presión" y la idea fue difundir la edición de ese compacto, lo que así sucedió -en ese momento la banda pegó el "salto" y el disco fue presentado en el recital de "Atlanta"-.
Ese crecimiento se vio plasmado en cuanto a la cantidad de gente que llevaban, comenzó la difusión de la banda en distintas radios, comenzaron a trabajar con un sello discográfico - Pelo Music- y en las publicidades. Aclaró que, a medida que la banda crecía, no hubo cambios significativos en cuanto a la organización de los recitales.
Con posterioridad a ello, se dedicó a comunicar la realización de los shows del grupo a través de una gacetilla que confeccionaba. Durante los espectáculos la tarea suya consistía en trabajar en la entrada para verificar las listas de acreditados de prensa, como así también la lista de invitados de la banda.
Relató que se encargaba de "filtrar" los pedidos de entrevistas para luego consultar sí darían o no las seleccionadas.
Señaló que el contacto con Diego Argañaraz lo mantuvo a través de Mariano Leggio, quien era un muchacho que trabajaba en sonido. Esa persona una vez la invitó a un show que "Callejeros" brindó en la localidad de Ramos Mejía. En esa oportunidad, le comentó a Argañaraz los pormenores de su trabajo y llegaron a un acuerdo.
Dijo que se desempeñó para distintas bandas, como ser "Nativo", "Karamelo Santo", entre otras. Sus labores podían consistir en hacer prensa para un evento determinado o en forma permanente para un grupo, como ocurrió en el caso de "Callejeros".
En general sus tareas eran remuneradas con una suma fija pactada de antemano al finalizar el show. A veces recibía un plus, si el espectáculo había sido bueno. Explicó que, en gran parte, esa suma dependía del lugar en donde se realizaban los recitales. En algunos eventos cobró 100 pesos, en otros, como por ejemplo el realizado en "Obras", percibió 300 pesos y en "Excursionistas" alrededor de 400. El dinero lo recibía de manos de Argañaraz.
En otro aspecto, indicó que según le comentó el propio Diego Argañaraz, las decisiones de la banda se tomaban de manera conjunta. Se juntaban en un lugar determinado y todos decidían.
Así, por ejemplo, cuando se comunicaba con Argañaraz para decirle que algún medio periodístico estaba interesado en realizarles alguna nota, éste le contestaba que tenía que hablar el tema con el resto de los integrantes del grupo.
Señaló que generalmente las reuniones se efectuaban en la sala de ensayos y generalmente la decisión le era avisada a través de Argañaraz o Eduardo Vázquez, con quienes tenía mayor contacto. Estimó que consideraba que las determinaciones se tomaban por mayoría, aunque no podía precisarlo. Discutían, sacaban una conclusión y luego se la trasmitían.
Con respecto a Vázquez, indicó que hasta que se hizo cargo de la parte de prensa de la banda, era el nombrado quien estaba más relacionado con los temas de prensa y quien hacía la "movida de prensa". Agregó que de alguna manera desligó esa tarea en ella.
Resaltó que según lo que tenía entendido todo lo referente a los shows, como ser la contratación de gente o de equipos, lo decidían de manera conjunta; ello sin perjuicio de que Argañaraz si surgía algo en el momento tenía autoridad para decidir.
Indicó que si bien no presenció muchas reuniones, sí vio que todos discutían. Alguna vez estuvo presente en charlas sobre notas a medios de comunicación y esa era la modalidad.
El grupo no acostumbraba a dar muchas entrevistas; incluso había una orden genérica de que al Suplemento "Sí" del diario "Clarín" no se le iban a otorgar notas, porque en los comienzos de la banda ese diario no los había tenido en cuenta; si en cambio se efectuaron con las revistas "El acople" y "Soy Rock".
Expuso que no recibía directivas con relación al modo en que tenía que efectuar su trabajo como prensa. Simplemente la llamaban, le hacían saber los detalles del show y se encargaba de redactar la gacetilla correspondiente y de difundirla en los medios.
Expresó que esa gacetilla no era sometida a control de la banda; aunque sí se la remitía. La confeccionaba y la difundía. Había confianza en su trabajo y nunca recibió críticas. A veces se las mandaba previamente al grupo, le decían que estaba todo bien y las enviaba a los medios. Generalmente las mismas eran referentes a shows, lanzamiento de algún disco o alguna actividad similar.
En otro orden, dijo que la banda tenía una página de Internet, pero que no estaba a cargo de su edición ni tampoco sabe quien la manejaba, razón por la cual no pudo dar mayores precisiones sobre este punto -como por ejemplo si las gacetillas eran plasmadas en el sitio web-.
Expresó que concurría a los recitales del grupo. Asistió a los realizados en "Atlanta" -en junio de 2003-, "Hangar", "Asbury", "Cromañón", "Cemento", "Excursionistas", "Obras", uno brindado en la ciudad de La Plata, entre otros.
Durante los espectáculos permanecía en las boleterías con las listas de invitados, tanto la correspondiente a los familiares y allegados de la banda -el propio grupo se la proporcionaba-, como aquella relativa a los medios de comunicación -la confeccionaba ella misma-.
Con relación a ésta última, dijo que se invitaba a distintos medios, como ser la "Rock and Pop", "Mega", "Suplemento Joven" de Página 12, "El Acople", "Soy Rock", "Rolling Stones" y también a radios barriales o de segunda línea.
Aclaró que no tenía nada que ver con la tarea de recaudación. Solamente acreditaba invitados y medios de prensa y el lugar físico donde se situaba podía variar según el local. Por ejemplo en "Cemento" se ubicaba en la puerta; en "Cromañón" en las boleterías -en este último sitio a los acreditados se les entregaba una "pulserita" para distinguirlos y podía acceder al sector VIP-; en la escalera correspondiente se apostaba personal de seguridad-. Agregó que generalmente Eduardo Vázquez le daba la lista de invitados del grupo.
Por otra parte, explicó que la banda fue creciendo a lo largo del año 2004 y con ello su actividad de prensa. Así, por ejemplo, el primer show que el grupo brindó en "Cromañón" fue en abril de ese año y en mayo hubo que agregar dos fechas más por la cantidad de público que llevaban.
De igual forma, para el recital de "Obras", las entradas se habían agotado un mes antes del evento, por lo que se agregó un segundo espectáculo en el mismo lugar.
Ya para el show que se hizo en el estadio de "Excursionistas" el grupo convocó entre 15 y 17 mil personas, de acuerdo a un cálculo que le comentaron. Con respecto a este último recital, manifestó que la organización se encontraba divida entre la empresa MTS y Callejeros. Asismimo, indicó que la seguridad siempre se encontraba identificada con remeras o pecheras con la inscripción control o seguridad "Callejeros". Preguntada por sí durante el ingreso a ese show se secuestro pirotecnia, refirió que se encontraba lejos del sector de las puertas y no pudo ver nada.
Manifestó que muchos promotores del interior, a quienes les llegaban las gacetillas, se comunicaban con ella para poder lograr un contacto con el manager
Dijo que no concurría a los recitales realizados en el interior, sólo los difundía.
Respecto del uso de pirotecnia en los recitales, dijo que siempre el público empleó ese tipo de elementos. En una charla luego de un show brindado en diciembre de 2002 en un local del barrio de "Caballito" que era cerrado y subterráneo, Diego Argañaraz se había quejado por la cantidad de bengalas y porque el humo no permitía ver el espectáculo. Agregó que en todos los recitales a los cuales acudió se utilizaron bengalas.
En una entrevista con la revisa "El Acople" se trató el tema y si bien por el lado de la banda se aducía a la cuestión relativa a la falta de visibilidad de las escenografías por el humo, por otra parte reconocían que las bengalas le daban "color al show".
Volviendo al tema de la gacetilla que confeccionaba, dijo que hacía una previa y otra posterior al recital. Ésta última consistía en una reseña de lo que había sucedido durante el espectáculo y anunciaba el próximo evento.
Así, por ejemplo, expuso que en la gacetilla que efectuó con motivo del recital de "Excursionistas", como se trataba de un lugar al aire libre, dedicó un pasaje donde hizo mención a que el público con sus banderas y bengalas había hecho del show una fiesta. Comentó que fue confeccionada los días previos al recital.
Exhibida que le fue la pieza documental obrante a fs. 3199, dijo que esa era la gacetilla a la que hiciera referencia y que el extracto que mencionara se corresponde con el tercer párrafo.
Señaló que no recordaba haberle mostrado previamente el panfleto a la banda, pues como antes explicara generalmente la confeccionaba y la difundía directamente; de todos modos dijo que realizó el trabajo porque sabía que el grupo estaba de acuerdo con las bengalas y banderas.
Las gacetillas las trasmitía a una lista base de mails, que se fue acrecentando a medida que la banda crecía; lo mismo sucedía con la propagación en los medios. Para el recital de "Obras" también confeccionó una, aunque no recordaba haber hecho mención a las bengalas en esa ocasión, ni en ninguna otra a excepción del evento de "Excursionistas".
Relató a modo de ejemplo, que en los últimos recitales del 28, 29 y 30 de diciembre, específicamente en el recital del 28 de diciembre, se encendieron muchas bengalas. Prácticamente no se veía nada y eso era una lástima porque no permitía apreciar la escenografía.
A raíz de ello, manifestó que le comentó a Diego -en presencia también de Lorenzo Bussi- que creía que no podían seguir tocando en lugares cerrados; porque algún día podría pasar algo o "les va a ir mucho humo", a lo que Argañaraz contestó "y bueno Callejeros es así".
Agregó que todas las veces que habló con los integrantes de la banda le daban a entender que estaban de acuerdo con el uso de bengalas.
Respecto del tipo de pirotecnia, dijo que siempre observó bengalas. A raíz de ello, el comentario fue que el día 29 se iba a intensificar el cacheo de los concurrentes.
En otro aspecto, indicó que conocía a Lorenzo Bussi como el jefe de seguridad de "Callejeros". Así se lo presentó Diego Argañaraz, quien además le comentó que siempre trabajaban con la misma gente de seguridad. Asimismo, le comentó quien era el sonidista y el iluminador, y resaltó que intentaban formar un equipo de trabajo y crecer en conjunto.
Refirió que Bussi tenía a cargo al resto de los integrantes de la seguridad; se trataba de un grupo numeroso, pudiendo ser 50 personas. En tal sentido, aseguró que seguro no eran 5 o 10 personas; Algunos de los chicos "estaban siempre" y otros iban cambiando.
Señaló que cuando en "Cromañón" se incautaban bengalas, éstas eran llevadas al sector de boleterías. Por la hoja derecha del hall principal se realizaba la revisación de las mujeres y todo lo incautado allí se depositaba en las boleterías; por el pasillo de color amarillo se realizaba el cacheo de hombres y los elementos de pirotecnia que allí se secuestraban, eran llevados a la oficina cercana a ese ingreso -así lo marcó en la maqueta virtual-. Puntualizó que había vallas en el sector del cacheo.
Algunos invitados no eran revisados, como por ejemplo si se trataba de una persona mayor o la madre de algún miembro de la banda. En sus listados tenía diferenciado a quién debía dejar pasar por allí, a quién le debía dar una entrada para que haga la fila, etc.
Por otra parte, indicó que cualquier cuestión relacionada con la seguridad, que fuera dispuesta a fin de controlar la gente que ingresaría de acuerdo con sus listados, era consultada a Lorenzo Bussi.
Preguntada por si recordaba haber visto seguridad del local, dijo que el día 30 había visto un chico alto y de pelo largo, aunque no sabía si estaba allí "por cualquier cosa que pasara", o si estaba trabajando y era seguridad de Cromañón. Aclaró que lo recuerda porque una vez desatado el incendio, lo vio abriendo la puerta que se encontraba "entornada".
Asimismo, dijo que la seguridad estaba identificada con remeras que decían "Callejeros seguridad". A veces tenían la fecha del show, como en Obras Sanitarias. Refirió que generalmente la banda que llevaba su propia seguridad se encargaba de proveerles la vestimenta.
Respecto de las funciones de Raúl Villarreal, dijo que en "Cemento" siempre lo vio en las boleterías y que en "Cromañón" era una especie de relaciones públicas del lugar.
Preguntada si sabía de incendios previos en "Cromañón", dijo que sí, que hubo dos, uno el día 1ero de mayo en un recital de Jóvenes Pordioseros y otro el 26 de diciembre cuando tocó "La 25".
Con relación al primer incidente, expuso que esa noche estuvo en el local trabajando con la lista de invitados de "Jóvenes Pordioseros", cuando de repente algunos chicos comenzaron a salir porque se había prendido la media sombra. De todos modos esa noche se pudo apagar.
Luego, el día 28 de diciembre, Argañaraz le comentó que unos días antes en el recital de "La 25" hubo otro principio de incendio, pero en esa ocasión no estuvo presente en el local.
Por otra parte, refirió que para la serie de recitales del mes de diciembre de 2004, la banda estuvo alojada en el hotel lindero al local, aunque no sabía si todos sus integrantes. Que Argañaraz y Vázquez se hospedaron allí seguro.
En lo inherente a los equipos de sonido, estimaba que los llevaron al local a la mañana o al mediodía del 28 de diciembre, aunque no pudo dar certeza de ello.
Explicó que por su parte el día 28 de diciembre arribó al lugar cerca de las cinco y media de la tarde, el día 29 lo hizo a las seis y el 30 tipo siete. En esas jornadas cerca de las ocho de la noche se dio acceso para el ingreso del público.
Explicó que el primer día al llegar organizaba su trabajo y si se tenía que charlar algo se hacía en ese momento.
Respecto al mecanismo de organización con la gente de seguridad, narró que le entregaba a Lorenzo Bussi las cintas de identificación para que supiera que color correspondía ese día para el ingreso al VIP. En el sector de la escalera se encontraba personal de seguridad destinado al control de las mencionadas cintas de identificación.
Cuando llegó al local, el personal de seguridad ya estaba en el lugar.
Por su trabajo de esos días, Argañaraz le iba a pagar cien pesos por evento al término del último recital. El día 28 le pagó lo que le correspondía por el recital de "Excursionistas". Si bien no presenciaba las liquidaciones, estimaba que se efectuaban entre Chabán y Argañaraz en la oficina del local.
Recordó que el día 30 cuando arribó -concurrió también su pareja- vio a Daniel Cardell y a Diego Argañaraz. Dijo que la banda tenía dos o tres asistentes que se dedican a verificar que estén los instrumentos como así también a proporcionarles agua a los músicos.
Indicó que esa noche también había personal del lugar dedicado a las barras y que lo vio a Villarreal chequeando las instalaciones, aunque no se encontraba realizando ninguna tarea en particular.
Las puertas se abrieron aproximadamente a las ocho de la noche. Bussi daba el "aviso" para empezar, aunque desconocía si alguien le había dado una directiva previa. En el hall principal había vallas que separaban a la gente que ingresaba de aquella que debía comprar entradas en las boleterías. No pudo recordar el estado de las puertas cine.
Respecto de la capacidad del local, dijo que por ese entonces se comentaba entre las bandas y gente del ambiente que en el lugar entraban 3500 personas, aunque no sabía para qué capacidad de gente se encontraba habilitado. Incluso se decía que anteriormente en un recital del cantante Rodrigo, el público había ascendido a 7000 asistentes.
Preguntada si por su experiencia podía estimar cuanta gente entraba en el local, manifestó que se veía un lugar grande y amplio, y agregó que "si se metían 3500 personas, entraban, una al lado del otra pero entraban".
Con relación a la salida que comunica con el garage del hotel, señaló que en el primer recital de "Callejeros" realizado en el lugar; esa puerta estuvo abierta para el ingreso de los equipos y los fletes, lo cual era ventajoso porque daba al lado del escenario. También en un festival y en un evento de "Las manos de Filippi". Fuera de esos casos, nunca más vio que ese portón estuviera abierto.
Volviendo al día 30, refirió que también tenía la lista de invitados de la banda soporte "Ojos Locos", aunque la cantidad de personas que accedían por esta vía era menor que la correspondiente al grupo principal. Escuchó que Chabán y Fontanet hicieron advertencias sobre el uso de pirotecnia, diciéndole al público que no prendiera esos elementos, aunque no pudo dar mayores presiones porque permanecía en boleterías.
Continuando con lo sucedido esa noche, expuso que se encontraba en las boleterías con un muchacho de nombre Ezequiel -encargado de la venta de entradas-, cuando de repente vio que había gente que salía del salón. Inicialmente pensó que las personas egresaban porque hacía mucho calor o porque había mucho humo de las bengalas.
Aclaró que el día anterior además de Ezequiel -pertenecía al comercio "Locuras"-, estuvo con una chica cuyo nombre no pudo recordar, que también vendía entradas y luego trabajó en una de las barras. No pudo precisar si se trataba de la noche del 29 o del 30. Generalmente había dos personas en boletería vendiendo entradas; Ezequiel, por ser de confianza de la banda se encontraba siempre, y la otra persona rotaba.
Continuando con lo sucedido, expuso que en un momento ingresaron a la boletería el manager de Jóvenes Pordioseros, Lorenzo Bussi y otra persona de seguridad, y le manifestaron que el local se estaba incendiando.
Indicó que al principio no salía y que cuando se dirigió hacia la puerta trasera de las boleterías -da al pasillo color amarillo-, advirtió que el sector estaba lleno de gente y que no podía salir de allí.
En ese momento apareció un muchacho de la "Cruz Roja" y con un matafuego rompió una de las ventanillas de las boleterías, lo que le permitió salir por ese lugar.
Explicó que como el incendio se produjo ni bien comenzó el show, al principio las puertas principales -indicó en la maqueta virtual las puertas violentas del frente del local- estaban "entornadas". Al respecto dijo que como había mucha gente afuera y para evitar incidentes, el personal de seguridad decidió cerrar esas puertas.
Cuando el público comenzó a salir del salón y como esas puertas abren hacia adentro, la propia presión de los concurrentes dificultaba su apertura. Se produjo un instante de desesperación, hasta que finalmente pudieron ser abiertas y la gente pudo egresar por allí.
Una vez afuera del local, indicó que vio que a Villarreal que se lo llevaban en un "auto policial" a la Comisaría. En ese momento, el nombrado le dijo "avisale a Emir que me están llevando a la Comisaría". No pudo precisar el tiempo transcurrido entre el momento del incendio y cuando vio esta situación, aunque aclaró que aproximadamente fueron 1 o 2 horas.
Asimismo, no recordó ver a Chabán, pero sí a Eduardo Vázquez con su mujer. Por otra parte, se encontró con Argañaraz y con Felipe Benevenia -productor y dueño de MTS-, quien le dijo que se llevaría a Diego a su casa. Seguidamente, el guitarrista de la banda le pidió ayuda para ir a buscar las pertenencias de Argañaraz a la habitación del hotel para llevarlas hasta la camioneta de Benevenia.
Luego de la tragedia, comentó que en el mes de enero tuvo contacto con la banda y que al mes siguiente se desvinculó definitivamente, no sólo de "Callejeros" sino de la actividad de prensa en general.
Expresó no recordar si este procedimiento de "entornar" las puertas se había repetido los días 28 y 29, aunque precisó que generalmente la hoja izquierda si se cerraba.
Aclaró que lo que sucedió es que con el crecimiento de la banda el ambiente de la gente comenzó a ser más "denso"; incluso dentro del local se habían producido robos. De esta manera, a fin de impedir que ocurrieran disturbios en la calle, se pensó en la posibilidad de cerrar las puertas para poder sacar a toda la gente que quedaba afuera y después volver a abrirlas.
En la vía pública se juntaban personas "regateando" entradas y se formaban "barritas" que se peleaban. Igualmente nunca hubo incidentes de este tipo que "pasaran a mayores".
Sabía que por la puerta del local pasaba un patrullero o había un móvil estacionado, aunque nunca vio que se llevaran personas por este tipo de acontecimientos.
Por otra parte, expresó que había dos grupos antagónicos de seguidores de "Callejeros", los cuales existían desde que comenzó a trabajar con la banda; se trataba de "La Familia Piojosa" y "El Fondo no fisura", quienes seguían al conjunto a todas partes.
Al respecto, refirió que la división tuvo su origen en un problema que se había suscitado con unos micros en un recital de "Los Piojos". Existía una especie de competencia entre estos grupos, la cual se manifestaba a través de la cantidad de banderas y de gente que llevaba cada uno de ellos.
Ambas facciones tenían relación con los chicos de la banda, porque iban a todos los shows desde sus inicios. Los conocía de verlos en todos los recitales.
Refirió que de "La Familia Piojosa" siempre tenía tres o cuatro nombres que figuraban en la lista de invitados. Con respecto a "El Fondo no fisura", siempre se presentaba un chico y hablaba con Diego Argañaraz, quien le preguntaba cuantos eran. De esta manera, si por ejemplo el grupo estaba formado por 20 personas, Diego le decía que pagaban sólo diez y que al resto le otorgara tickets sin cargo para ingresar.
Para los recitales del 28, 29 y 30 ambos grupos concurrieron y tuvieron esos beneficios, al igual que en cualquier show de "Callejeros".
Interrogada para que diga si "Callejeros" tenía fama de ser una banda "bengalera", dijo que sí, que formaba parte de un ritual como en otros grupos, por ejemplo, "La 25", "Jóvenes Pordioseros" y "Las Pelotas"; se estilaba llevar bengalas, banderas y mucha gente.
Con respecto a las funciones que tenían los integrantes de la banda, detalló que cuando llegaba al lugar siempre estaba "Dani" y Diego ultimando detalles respecto de las luces y la escenografía. Al resto de la banda no se los veía hasta el momento en que comenzaba la prueba de sonido.
Realizó una comparación entre los locales "Cemento", "Cromañón" y "Obras". Específico que el primer local era bastante cerrado a comparación de Cromañón, que tenía una estructura mucho mas determinada, siendo Obras el local con mayor estructura y el que tenía mayor capacidad en cuanto a la cantidad de gente que podía ingresar.
Preguntada por las partes acerca de si sabía si el grupo "Callejeros" otorgó algún tipo de entrevista a la "Rock and Pop", dijo que sí, que creía que una vez le dieron una nota en el año 2002. También para el recital del día 30 de diciembre, uno de los integrantes de la banda, Eduardo Vásquez, hizo una entrevista telefónica con el periodista Juan Di Natale.
Sobre esto último, indicó que fue en vivo y salió al aire. Después se enteró que en esa ocasión se habló de la pirotecnia y que se había dicho que las bengalas habían sido la "frutilla del postre".
Por otra parte, dijo desconocer cómo se ingresaba la pirotecnia a los recitales. Sin perjuicio de ello, recordó que con motivo del recital de "Excursionistas" vio que el día anterior al evento, tres muchachos de "La Familia Piojosa" se reunieron con Diego Argañaraz y le dejaron dos bolsos llenos de bengalas y tres tiros. La idea era que Diego se los guardara -los puso debajo del escenario una persona que se encontraba trabajando allí, aunque no pudo identificar si era un asistente de la banda- y se los entregara el día del show. No le constaba qué sucedió finalmente durante el recital.
Agregó que algunos medios de prensa hacían referencia a la pirotecnia porque impedía ver el show. Otros no efectuaban mención alguna al respecto. En general dependía del periodista; de todos modos recordó que la revista "Soy Rock" hacía calificaciones en virtud del uso de pirotecnia, aumentado el puntaje si se usaban más fuegos de artificio.
Interrogada para que precise las funciones de Raúl Villarreal, reiteró que en el local "Cemento" estaba en las boleterías, generalmente acompañado por los managers de las bandas -cuando tocaba "Callejeros" lo veía con Diego Argañaraz-.
Señaló que en "República Cromañón" a Villarreal lo veía dando vueltas, mirando si alguien necesitaba algo y dando consejos, como por ejemplo, refiriéndole a "Lolo", para qué lado formar la fila de personas; aclaró que no se trataba de órdenes.
A veces lo vio haciendo ingresar a algún amigo o a músicos de otras bandas.
Respecto del cacheo de ingreso del día 30 de diciembre, dijo que se había intensificado, ya no consistía en revisar por arriba, sino que fue mas detallado, se le requería a la gente que se sacara las zapatillas y se inspeccionaban las mochilas.
Por otra parte, refirió que Diego Argañaraz le comentó que el día 28 de diciembre concurrieron 3100 personas aproximadamente; el 29 unas 2800 y el 30 un poco menos, entre 2500 o 2700.
Interrogada acerca de si conocía la revista "Llegas a Buenos Aires", respondió que sí, porque le llegó información de que ese medio había publicado que "Callejeros" iba a despedir el año con un festival de bengalas en "Cromañón". Nunca escribió eso, pues la gacetilla donde comentara la cuestión de la pirotecnia, fue con motivo del recital de "Excursionistas". Conoció la revista el 4 de enero de 2005 cuando una periodista de un medio gráfico le comentó que le había llegado un ejemplar a la jueza.
Por tal motivo, habló con el Dr. Bordone, quien le dijo que si no era lo que había escrito, debía quedarse tranquila. Más tarde se comunicaron de Página 12 a fin de hacerle saber que la revista había publicado un informe que ponía de manifiesto que se había malinterpretado la gacetilla en cuestión.
Por otra parte, comentó que sólo se encontraba autorizado para tomar vistas fotográficas la revista "El Acople". En tal sentido, las fotografías tomadas las distribuía a aquellos medios que las requerían.
Refiriéndose a las gacetillas, dijo que las trasmitía vía correo electrónico a una casilla de la banda, pero aclaró que no le constaba que la referente a "Excursionistas" la hayan recibido.
Dijo que sabía que Patricio Fontanet era asmático y que en una nota que le hicieron para la revista "El Acople" sostuvo que las bengalas le hacían mal, pero que le daban colorido al show.
Preguntada para que diga si vio o escuchó actividades de parte de la banda que incentivaran el uso de pirotecnia, dijo que sí, que en "Excursionistas" el cantante le manifestó a los concurrentes que estaban en un lugar al aire libre y que podían tirar lo que quisieran; además en entrevistas han manifestado que las bengalas eran "pintorescas", lindas y daban otro color al show.
Por otra parte, recordó que en los recitales de los días 28 y 29 las puertas tipo cine estuvieron abiertas, en razón del calor que hacía esas noches.
Interrogada acerca de la existencia de un presentador de la banda, refirió que sabía de un chico apodado "Lombriz" que salía en la mitad de show, pero no como presentador inicial.
También durante el debate, prestó declaración la testigo María Laura Squillace, integrante del grupo voluntario "ESSA".
Declaró la nombrada que conoce a Omar Emir Chabán y a Raúl Alcides Villarreal como dueño y ayudante de "Cromañón" respectivamente, y que a la identidad de ambos la supo por los medios periodísticos.
También dijo conocer a tres integrantes del grupo "Callejeros"; a saber: Diego Argañaraz, Patricio Fontanet y a Eduardo Vázquez.
Preguntada por el Dr. D´Attoli, comenzó su exposición aludiendo que el día 30 de diciembre, ingresó a "Cromañón" a las 18:30 horas aproximadamente para preparar los botiquines.
Recordó que en un determinado momento, cuando volvía de la zona de boleterías, advirtió que en el techo había un círculo de fuego. La gente se abrió y se hizo una ronda dado que también caían cosas desde arriba.
Si bien su intención era ingresar al local, la misma gente la llevó hasta una pared donde quedó atrapada junto al marco de una puerta. La cantidad de personas que había tornaba imposible salir, a la vez que "el aire era humo". Luego de correr a unos individuos, logró llegar a las boleterías. Tapándose la boca y apoyándose contra una pared pudo salir a la calle.
Agregó la deponente que tuvo la intención de volver a ingresar por el estacionamiento (aludió y señaló a la puerta de camarines en la maqueta virtual), pero el humo era muy denso. De todas formas se quedó en la calle sacando gente de la puerta para que no impidieran el paso.
Después se reencontró con una compañera y se dirigieron a la estación de servicio "Petrobras" que queda a la vuelta e intentaron comunicarse con los demás socorristas. De regreso al lugar de los hechos, se encontró en la puerta del hotel con dos compañeros más, quienes le pidieron que se queden en la estación de servicio realizando primeros auxilios para heridas leves, apoyo psicológico y presión baja.
Recordó que junto con Marcia Lamella vieron a Omar Chabán parado, mirando hacia "Cromañón". Supusieron que estaba en estado de shock -porque estaba quieto, mirando fijo sin hacer nada-, así que lo tomaron de las manos y lo llevaron hacia la esquina; en un momento dado se soltó. Cuando se dieron vuelta ya no estaba.
A instancia de las preguntas que le efectuó la Fiscalía General, la testigo explicó que el grupo "ESSA" es un equipo de socorristas que al momento del hecho se encontraba gestionando la personería jurídica. Dicho trámite estaba en manos de Emiliano, fallecido en "Cromañón". Agregó que eran un grupo de voluntarios al que las bandas hacían donaciones. A modo de ejemplo, manifestó que "Callejeros" donó una tabla de politraumatismos y botiquines, como así también agua y hielo los días del recital.
Supuso la declarante que Diego Argañaraz se contactaba con Gabriel Porticatto, y que Lorenzo Bussi estaba en "Control Callejeros".
En lo que respecta a la vestimenta del grupo de socorristas, dijo que lucían remeras blancas con una cruz azul en el brazo y en la espalda.
En lo atinente a la ubicación en el lugar, explicó que el grupo tenía un puesto fijo al lado del escenario -a la izquierda mirándolo de frente-, pero a su vez contaba con patrullas. En el primer grupo se encontraba la testigo junto con Marcia Lamella y Emiliano Giralt, mientras que Gabriel Porticatto, Pablo Gorgal y Daniel Solís eran quienes patrullaban.
Al ser preguntada sobre una eventual reunión con la gente de seguridad para organizar el modo de actuar en caso de una emergencia, no recordó si existió.
Expresó que concurrió a otros recitales que ofreció "Callejeros" -Excursionistas y Obras-, y que se utilizaba pirotecnia. Afirmó que fue una candela lo que originó el incendio en "Cromañón".
Si bien los días 28 y 29 de diciembre también hubo fuegos de artificio, no se habló de qué hacer en caso de que suceda algo, pero sí estaba claro que de ser así, el grupo debía salir en primer termino para reagruparse fuera del local y poder ayudar a la gente.
Al ingresar al grupo, se hace mención a que "si pasa algo grave, primero salimos nosotros, nos reagrupamos, y después vemos lo que se hace, de sacar a la gente o asistir la que esta herida".
Sobre las salidas que el grupo tenía previstas para cumplir con lo antes expuesto, la testigo señaló en la maqueta virtual el portón que se encuentra al lado del puesto fijo al que hiciera referencia, y el acceso desde camarines que tiene salida al garage del hotel. Al ser consultada sobre el estado que presentaba la primera de las puertas, la declarante recordó que era alta, negra y con manija de salida de emergencia.
Dijo a su vez que en los días previos al recital no realizó el recorrido por el predio, sino que tenía por función controlar los botiquines y demás instrumentos del grupo.
Recordó que los días 28 y 29, tanto Fontanet como Chabán hicieron advertencias sobre el uso de pirotecnia. A su entender, el último de los nombrados, por la forma agresiva de dirigirse al público, incitaba a la gente a que la utilizara. Decía "que no sean boludos, que no sean pelotudos, nos puede pasar lo mismo que en Paraguay"; la gente reaccionaba de manera violenta encendiendo mayor cantidad de pirotecnia.
Llegado el turno de la Dra. Campos, e interrogada la testigo sobre una serie de precisiones sobre la formación y función del grupo de socorristas, la declarante aclaró que ella es "colaboradora", es decir que debe "asistir al auxiliador". Agregó en este punto que los únicos que tenían el título de "auxiliador" eran Porticatto, Solís, Gorgal y Lamella.
Al ahondar sobre ésta última precisión, dijo que el citado título habilita a realizar primeros auxilios, y "a tratar de que la persona no corra riesgos". Tal es así que inclusive se trabajó en conjunto con la gente del SAME.
A dicho título lo expide la "Cruz Roja" y otro organismo del que no recordó el nombre.
También expresó que "ESSA" estuvo las tres fechas de "Cromañón", y que asistieron a varias personas con lipotimia, dobladura de tobillos, descomposturas, etcétera.
Sobre incendios que se sucedieron en el lugar en fecha anterior al día 30 de diciembre, recordó que si bien no estuvo presente, algo había escuchado, pero que pese a ello no se tomó ningún recaudo en particular.
Asimismo, aseveró que el grupo no posee tubos de oxígeno, y que si bien en el curso de primeros auxilios se tratan temas como asfixia e ingesta de monóxido de carbono, aún siendo "auxiliador" no pueden efectuar "tareas invasivas", es decir, "no podemos entubar, no se puede hacer una traqueotomía, al menos que esté corriendo riesgo la vida de la persona". Tampoco tenían camillas.
En la misma dirección le fue preguntado si el grupo realizaba simulacros. Si bien respondió de manera afirmativa, no supo precisar qué tipo de práctica realizaban porque no hizo el curso.
A instancia del Dr. Gutiérrez, la testigo aseveró que si bien se utilizó pirotecnia en "Cromañón", como nunca había pasado a mayores, no fue un tema que el grupo contemplara como para preparar una estrategia. A su vez, dijo que el uso de fuegos artificiales no era exclusivo de "Callejeros".
Con el objeto de ayudar a la memoria de la testigo, se efectuaron una serie de lecturas correspondientes a extractos de la declaración que efectuó en instrucción.
Así, el Dr. D´Attoli hizo lectura de lo que luce a fs. 17.011 vuelta, último párrafo -"…cuando se encontraba detrás de la auto bomba, advirtieron la presencia de Omar Chabán, trataron de convencerlo de que las acompañe a tomar un poco de aire con ellas ya que parecía estar en estado de shock, respondiéndole aquel que no quería ir con ellas, quedándose allí"-. A dicho evento, precisó que se presentó a declarar de manera espontánea, y de ello recuerda que cuando testimonió dijo que a Chabán lo llevaron cada una de una mano para que pudiera respirar, pero que en un momento lo perdieron de vista, no estando en condiciones de aseverar si se quedó allí o si se retiró.
En última instancia, el Dr. Iturbide hizo lo propio con la primera parte de la declaración -oportunidad en la cual se expresó que previo a su deposición se hizo lectura de la testimonial efectuada por su compañero de grupo Gabriel Porticatto-. Tal circunstancia no fue recordada por la declarante, quien a su vez agregó -también a instancia de parte- que en aquel acto procesal se encontraba presente el Fiscal.
Compareció a prestar declaración testimonial Fabián Jorge Leggio, quien trabajó como sonidista de la banda "Callejeros" durante los recitales de los días 28, 29 y 30 de diciembre de 2004.
Expresó que era técnico en sonido y que se desempeñaba en esa tarea desde hacía 18 años en forma independiente. Realizó su actividad en distintos locales, abiertos y cerrados. Por otra parte, señaló que también poseía equipos para alquilar.
Manifestó que conocía a Chabán porque era el dueño de "Cemento" y de "República Cromañón", locales en los que trabajó para diversas bandas de rock. Especificó que en "Cemento", Chabán había adquirido un equipo de sonido y acudía al local para manejarlo.
Expuso que en esas ocasiones mantuvo contacto con Raúl Villarreal, quien siempre estaba en la boletería del primero de los locales indicados vendiendo entradas. En cambio, en el último de los boliches mencionados, se ubicaba en la puerta y controlaba el ingreso y egreso del público.
Dijo que el local bailable del hotel lo conocía desde los años 97, 98 ó 99 -no pudo precisarlo con certeza- cuando allí funcionaba una bailanta llamada "El Reventón". También había sido contratado por "Maxi Disco", comercio que abrió posteriormente en ese sitio, para realizar algunos trabajos de sonido.
Más tarde fue convocado para la colocación de equipos de sonido en un congreso de aborígenes, en el cual intervenía el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
Refirió que en esta última oportunidad no asistió personalmente sino que lo hizo su sobrino Mariano Leggio, quien recibió el pago directamente de "gente del hotel".
Relató que en el mes de diciembre de 2003 o marzo de 2004 Chabán lo invitó a una reunión en "República Cromañón" a fin de que conociera el nuevo local que comenzaría a explotar. Fueron citados asimismo, managers de bandas y periodistas. El salón estaba en buen estado y contaba con buenas instalaciones sanitarias, camarines y escenario.
Destacó que en un principio, no advirtió modificaciones importantes en ese lugar en relación con los boliches que funcionaron con anterioridad. Sólo notó que habían colocado un vallado frente al escenario.
Sin embargo, posteriormente percibió que había mejorado la acústica del recinto, y uno de sus ayudantes le comentó que habían sido colocados paneles acústicos.
Dijo que ya en el local "El Reventón" había una media sombra en el techo, aunque no sonaba "muy bien" y había que hacer varios arreglos para lograr un buen sonido. En ese sentido, destacó que aquéllos se habrían instalado en los meses de octubre o noviembre de 2004, y que los vio detrás del escenario. Se trataba de un material que salió a la venta en la década del 90 y que era semejante a la lana de vidrio pero con mayor absorción. No sabía si eran ignífugos.
Explicó que nada es totalmente ignífugo, "todo prende, aunque hay cosas que son retardadores, en realidad". Antes de la colocación de los mentados paneles, arriba de la media sombra había "lucecitas".
Preguntado por si realizaban trabajos relacionados con el sonido en el techo del local, explicó que sólo una persona de su equipo de colaboradores subía a "enganchar los aparejos para colgar el equipo". Con posterioridad al hecho, su colaborador le comentó sobre la existencia de los paneles acústicos y de la "guata".
Resaltó que había muchos proveedores de ese producto en el mercado y que inclusive se vendían en las casas de música.
Preguntado por sí notó alguna otra medida para intentar evitar que el sonido salga al exterior, aclaró que no percibió ningún trabajo en particular en ese sentido.
Contó que conoció a la banda "Callejeros" en el año 1996 ó 1997 durante un recital, en el que tocó como soporte del grupo "Viejas Locas". Agregó que Eduardo Vázquez era ayudante de esta última banda, cuyo sonido estaba a su cargo.
Un año después de ese recital el baterista de "Callejeros" le pidió que trabajara en el sonido de su banda para un show determinado y que posteriormente se repitieron las solicitudes.
Aclaró que al principio no le pagaban nada, pues a los recitales iba muy poca gente y el grupo perdía plata en esos shows. Ello durante aproximadamente el primer año.
Explicó que con la intención de que sonaran mejor les ofreció llevar sus equipos, aún cuando sabía que no podían pagarle.
Puso de relieve que su relación con la banda era estrictamente profesional, pero que se inició en una forma especial y familiar, pues trató de ayudarlos en sus comienzos. Siempre trataba de buscar una comunión con las bandas para trabajar más a gusto y había asistido a fiestas de cumpleaños de Juan Carbone, con anterioridad al hecho.
Señaló también que si bien había asistido a algún ensayo o grabación, nunca los asistió técnicamente.
Sostuvo que "Callejeros" no tenía asistentes de seguridad, pero sí "conocidos de seguridad".
Expresó que en el ámbito del rock es común que se contratara personal especializado en ese rubro, pues se trata de evitar que maltraten a los jóvenes.
En ese orden, mencionó a Blander, empresas que trabajaban con POP ART o "Rock and Pop", pero no recordó cuál era la empresa por la que tenía predilección la banda y que habitualmente le prestaba esos servicios.
Dijo que conocía a "Lolo" Bussi por haberlo visto en espectáculos de bandas tales como "La Renga", "Viejas Locas" y "Callejeros". Lo indicó como personal de seguridad y no pudo precisar si tenía o no personal a su cargo. Agregó que estuvo en "República Cromañón" durante los recitales de diciembre de 2004 y que tenía colocado un yeso.
Con relación a su forma de trabajar, explicó que cuando el recital se realizaba en un sitio que tenía sus propios equipos de sonido, sólo se ocupaba de operarlos. De manera contraria, llevaba los suyos.
Dio como ejemplo el concierto realizado en "Obras" en el que sólo operó los equipos que pertenecían al estadio. Con relación a la cantidad de gente que participó de ese recital, indicó que había sido un poco menos concurrido que el del día 30 de diciembre.
Agregó que trabajó con el mismo equipo de sonido en ambos shows. Respecto a la pirotecnia, refirió que se paró el show por su uso. Comentó que el cantante paró el recital porque tenía problemas para cantar.
Enumeró entre sus colaboradores a Ricardo Vázquez, Orlando Fernández y Gustavo Sequeira. Aclaró que si bien durante el año 2004 se ocupó del sonido de todos los conciertos de "Callejeros", no asistió personalmente a todos ellos, porque también realizaba esa función para otros grupos. En consecuencia, organizaba varios equipos de trabajo. Durante ese mismo año trabajó el sonido para el show realizado en el local denominado "Vieja Usina".
Respecto de la forma de pago de sus honorarios, dijo que le abonaba el dueño del lugar o el manager de la banda. Puntualizó que para los recitales de los días 28, 29 y 30 de diciembre de 2004 la suma pactada fue de $ 2000 por noche, incluidos los gastos. Agregó que nunca había tenido dificultad para cobrar sus haberes de parte de Omar Chabán, aunque nunca recibió el pago directamente de manos del nombrado.
Explicó que trabajó en Cromañón con varias bandas -"Los Gardelitos", "La Covacha", "Carajo"- y que siempre arreglaban con Omar o Villarreal. Indicó que sólo una vez fue a cobrar con Villarreal y muchas otras iban sus colaboradores. Asimismo, mencionó la posibilidad de que los managers de las bandas cobraran por ellos.
Preguntado por la ocasión en que le abonó Villarreal, indicó como el lugar de pago una oficina -la señaló en la maqueta virtual- y que fue con posterioridad a la realización del recital.
Relató que habitualmente el manager de la banda Diego Argañaraz le avisaba dónde se realizaría el show y si el lugar contaba con equipos propios. En caso de tener que trasladar sus aparatos, lo hacía el día anterior al concierto, y también concurría con anterioridad a ver las instalaciones.
Contó que en el mes de abril de 2004 "Callejeros" brindó dos shows en "República Cromañón" y que sus colaboradores le dijeron que ingresaron por el portón violeta del lado izquierdo.
Resaltó que le pareció que el lugar estaba "buenísimo" y que las instalaciones eléctricas eran satisfactorias, pues los cables tenían el grosor debido para el buen funcionamiento de los equipos de audio y de luces. Indicó que no se ocupó personalmente de la instalación del sonido. Señaló en la maqueta virtual el lugar en donde se colocaron sus equipos, indicando los laterales y la parte de abajo del escenario, como así también, en el sector medio del salón.
Dijo que el día 28 de diciembre de 2004 arribó al lugar entre las 16 ó 17 horas y que ya estaban presentes Ricardo, los chicos de iluminación y los del lugar. No sabía si había personal de seguridad. Creyó recordar que los equipos habían llegado un día antes del primer show.
Aclaró que mientras el salón permanecía cerrado ningún empleado se quedaba a custodiar sus equipos.
Puso de relieve que a fin de ingresar al salón no recordaba si tenía alguna credencial o "cintita" que lo identificara, o si estaban en la puerta Villarreal o Argañaraz. Agregó que no le revisaron, pues no era habitual efectuar esa tarea si se trataba de una persona conocida. Luego de probar los equipos esperó a que llegaran los músicos de la banda.
Señaló en la maqueta el lugar donde se hallaban situadas las consolas y el personal que allí se desempeñaba.
En el escenario se encontraba Orlando Fernández y en la consola de monitoreo Ricardo Vázquez. Ambos realizaron la conexión de los equipos, aunque no la instalación ya que se encontraba realizada con anterioridad.
Explicó que la consola de sonido que él operaba se ubicaba en la planta baja porque para poder mejorar la calidad de la acústica, el equipo debía estar situado al ras del piso, al igual que el público.
Dijo que en ese mangrullo estaba el iluminador, a quien lo acompañaba su hijo, con un tablero independiente y que desde allí manejaba las luces del escenario.
Destacó que compartía la tensión con aquel técnico, pero que ignoraba de donde se obtenía la energía. Estimó que ésta podría ser tomada de la parte inferior del escenario o de la cabina de sonido del primer piso. No había claves de conducción de tensión de señal -tensión mínima- en el piso, sino que se encontraban dispuestos por debajo de las barandas del sector de planta alta.
Indicó que los cables que llevan la señal desde el escenario no se colocaban por el piso, sino que se conducían por las cornisas del primer piso, debajo de las barandas. Puso de resalto que "Cromañón" tenía casi el mismo personal de seguridad que "Cemento" y que aquéllos se ocupaban de controlar el ingreso al local. Agregó que era un grupo de 5 ó 6 personas. Puntualmente se encargaban de controlar el ingreso del público, evitar peleas entre ellos, realizar el ingreso de acuerdo con el horario pactado, "aguantar" a la gente que quedaba afuera y que no tenían entrada.
Con respecto a la detonación de pirotecnia, comentó que desde mediados de los 90 que su uso era muy común en el ámbito de los recitales.
En tal sentido, señaló que no había escuchado acerca de otros incendios con anterioridad al 30 de diciembre de 2004. Sin perjuicio de ello, luego de la tragedia fue advertido acerca de un principio de incendio suscitado en el recital que brindara del grupo "La 25" y en el show de "Jóvenes Pordioseros". Preguntado por la cantidad utilizada durante los 3 recitales de "Callejeros" en Cromañón, indicó que el día 28 se utilizó "muchísima" y agregó que ello imposibilitaba ver el show , a diferencia de lo sucedido el día 29 donde se usó muy poca.
Recordó que el día del primer show la cantidad fue tal que el propio Chabán preguntó "¿para qué contratamos luces, sino se ve nada?".
Se refirió luego al concierto del día 30 de diciembre de 2004.
Expresó que llegó a "Cromañón" a las 17 ó 18 horas y que no debió realizar ningún cambio en sus instalaciones con respecto a los días anteriores.
Por ello, luego de realizar la prueba de sonido, se retiró del local; y volvió a las 21:45 horas con sus dos hijos de 15 y 16 años de edad. Resaltó que a su reingreso no fueron "cacheados" por el personal de control y que no recordaba si estaban inscriptos en la lista de invitados. Habitualmente ese listado era controlado por Raúl Villarreal o Aldana.
Aseguró que en las pruebas de sonido, probaban cada uno de los instrumentos por separados. Los músicos tocaban 4 o 5 temas y "quedaba todo listo para el show". En el caso de que algo no funcionara en el momento del recital, al día siguiente en la nueva prueba de sonido se trabajaba sobre el punto. Con respecto a la prueba de las luces, precisó que podía o no haber.
Narró que se ubicó en la cabina de sonido de la planta baja junto con sus hijos, el iluminador y dos personas de seguridad. Ignoraba a quien respondían estos últimos y señaló que siempre solicitaba la presencia de esos empleados.
Puso de relieve que a su arribo ya había comenzado a tocar la banda soporte "Ojos Locos", por lo que uno de sus colaboradores estaba operando el sonido.
Precisó que durante el transcurso de ese show se detonó todo tipo de pirotecnia -bengalas, tres tiros, candelas-. Por ese motivo Chabán le pidió un micrófono y se subió sobre una tarima de madera que había en la consola de sonido y requirió a los asistentes que no encendieran nada.
Indicó que en el momento del intervalo entre los dos grupos una persona desde el primer piso lanzó una candela contra el público situado en la planta baja y por ello Omar Chabán volvió a dirigirse a los concurrentes e insultó al autor de ese hecho. Reiteró que los días anteriores también había adoptado la misma actitud.
A preguntas del Sr. Fiscal General, manifestó para que Chabán utilizara el micrófono no tuvo que "sacarle" sonido a las bandas, ya que siempre lo hizo en momentos de intervalo.
Comentó que luego de las advertencias no había detonación de elementos de pirotecnia por unos momentos, hasta que se retomaba el show.
Expuso que si bien al principio los jóvenes se calmaron un poco con el lanzamiento de pirotecnia, luego continuaron. Al subir al escenario la banda "Callejeros", el cantante pidió que no silbaran a Chabán y dijo que escucharan lo que les estaba diciendo y tuvieran una fiesta en paz.
En tal sentido, refirió que cada vez que encendían gran cantidad de pirotecnia percibía en el audio del cantante una "pérdida de voz", porque le costaba respirar.
Preguntado por sí la pirotecnia interfería con su labor, manifestó que si bien le molestaba no tenía consecuencias directas en el audio o con su trabajo.
Relató que al comenzar la banda a cantar estaba muy atento al sonido pero percibió que se detonaron bengalas y pudo oír los fogonazos. Inmediatamente Chabán se subió a la tarima y le dijo "dame el micrófono".
Expresó que en ese momento vio a un niño sobre los hombros de otro individuo con una candela en sus manos y Omar Chabán le pidió que cortara el sonido. Éste intentó cortarlo pero no lo logró y agregó que él tampoco "llegó a cortarlo".
Seguidamente notó la aureola que se estaba formando en el techo y en ese instante Chabán se "avalanzó" sobre la consola pero no pudo apagar el sonido. Creía que la banda dejó de tocar, pues podía percibir la vibración del equipo encendido.
Explicó también que el sonido no puede apagarse totalmente desde ninguna de las dos consolas porque son independientes. Tampoco le pareció probable que desde la consola de monitoreo lo hubieran cortado puesto que esa vibración o "fritura" que percibió no podría llegarle desde los bafles del escenario. Aclaró que desde el monitoreo era necesario tocar 8 teclas para apagar el sonido.
Dijo que en su consola Omar Chabán tocó 7 u 8 perillas pero que ninguna era el "master", es decir, la que apagaba todo. Agregó que ese equipo tiene aproximadamente 1000 perillas y tenía 26/28 canales de micrófonos conectados.
Contó que se generó fuego y que muchos de los jóvenes lo festejaron, mientras otros se asustaron muchísimo. En consecuencia le pidió a su colaborador Sebastián Meniño que sacara a sus hijos del salón. Como en ese momento se desprendió material del techo y al comprobar que el foco ígneo se extendía, decidió ayudar a salir a su familia.
Intentó abrir un matafuego pero que no pudo hacerlo. Dijo que en la "isla" siempre había un extintor y que suponía que era por disposición de Chabán. Saltó el vallado y cuando estaba al pie de la escalera sobre el lateral izquierdo del salón, se cortó la luz. Finalmente logró acceder al vestíbulo a través de las puertas "vaivén".
Refirió que en la vereda de enfrente al hotel lo vio a Chabán "descolocado", inmóvil entre todas las corridas de la gente.
También observó como Raúl Villarreal, los integrantes de la banda "Callejeros" y Diego Argañaraz estaban intentando abrir una puerta. Exhibida que le fue la maqueta virtual indicó que se trataba de una de las puertas del lado izquierdo que daban al hall. Sin embargo, de inmediato se corrigió y señaló que era el portón grande que daba al estacionamiento. Aclaró que en las otras oportunidades que había señalado aquel acceso en realidad se estaba refiriendo al que desembocaba en el estacionamiento.
Respecto de esa puerta, manifestó que la conocía desde que funcionaba "El Reventón". En esa época se utilizaba para ingresar los equipos de sonidos y con posterioridad nunca más la vio abierta. Asimismo, indicó que durante los shows permanecía cerrada.
Con relación a las características de la misma, explicó que era grande, al punto de que ingresaba una camioneta. Permitía llegar al escenario sin tener que "cargar" los equipos para su instalación. Aclaró que después del día 30 se enteró la dirección en que se abría ese portón.
Señaló que Ricardo Vázquez en una oportunidad lo llamó por teléfono para decirle que no le dejaban entrar la camioneta por ese portón debido a un impedimento del hotel lindero. Aclaró que les indicó que descargaran por la parte delantera del local.
Leído que le fue un pasaje de su declaración prestada en la etapa de instrucción, recordó que Vázquez le dijo que ese acceso se encontraba roto y que no podían arreglarlo -refiriéndose al portón que comunicaba con el garaje- .
Agregó que al personal de su equipo le efectuaron advertencias para que evitaran que el sonido se transfiriera hacia afuera y molestara a los huéspedes del hotel.
Sostuvo que después de la tragedia continuó un tiempo más trabajando como sonidista de "Callejeros", pero luego dejó de hacerlo. El último recital que compartieron fue el realizado en La Rioja en el año 2005.
Contó que actualmente trabaja para "La Renga", pero que con su equipo de sonido ha trabajado para todas las bandas.
Volviendo sobre su conocimiento del grupo "Callejeros", sostuvo que en el año 2004 fue el más popular de la Argentina en el rubro del rock. Era el que mayor crecimiento y convocatoria había tenido.
Sostuvo que la banda tenía un concepto compartido de cómo debía ser un show, y que no había un líder. Fuera de los roles musicales, dijo que había un escenógrafo y un manager que tenía voz respecto de las fechas, los lugares, etc.
Respecto del uso de pirotecnia en los recitales, sostuvo que esa costumbre se originó en el fútbol y que luego fue llevada al rock.
Señaló que una de las primeras bandas en cuyos shows vio detonación de esos elementos fue en "Los Redondos". Indicó que el uso de bengalas se convirtió en algo común e imposible de detener y recalcó que no había distinciones si eran lugares abiertos o cerrados.
No advirtió diferencias entre "Callejeros" y otras bandas respecto del uso de elementos de pirotecnia.
Destacó que en los intermedios entre las bandas soporte y principal se reproducían temas de ese grupo, como de "La Renga", "Viejas Locas" o "Los Redondos"; y se hacía un "juego" para que la gente cantara el estribillo. No recordó el uso de pirotecnia durante ese intervalo.
Finalmente se refirió a la cantidad de público presente en "República Cromañón" durante el recital del día 30 de diciembre de 2004. Estimó que estarían presentes aproximadamente 3.000 ó 3.500 personas. Aclaró que los días 28 y 30 hubo casi la misma afluencia de personas, a diferencia del día 29 en que fue menor.
Por otra parte, mencionó que para la época en que funcionaba "El Reventón" era común que concurran alrededor de 3.000 a 4.000 mil personas.
Interrogado acerca del recital brindado por "Callejeros" en el estadio "Excursionistas", manifestó no haber participado. Sin perjuicio de ello, participó Ricardo Vázquez y agregó que el equipo de sonido era suyo.
Preguntado por sí conocía a Zerpa, quien trabajaba en el local, manifestó que lo conoció después de la tragedia. Consultado por Coria y Curcuy indicó que no los conocía. En tal sentido, explicó que en ese ambiente era muy normal que no se supieran los nombres de todos aquellos que participaban en los recitales.
En la audiencia de debate Sebastián Miguel Meniño expresó que desde hace varios años se desempeña como asistente de sonido de distintas bandas de rock.
Precisó que generalmente trabaja para Jorge Leggio y que se encarga de la instalación del sistema de sonido, es decir, los micrófonos y el equipo necesario para que el público reciba el audio y a los músicos les llegue "el retorno".
Respecto a la contratación, explicó que el productor se contactaba con un empleado administrativo para requerir el servicio de la empresa.
A "República Cromañón" concurrió en quince oportunidades. La primera vez en el 2003 y la última el día del hecho.
Refirió que el local mencionado era el único lugar de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires donde podían organizarse conciertos para dos mil o tres mil personas sin tener que ir a "Obras", donde entraban cinco mil o seis mil personas.
Aclaró que lo expuesto se trata de una suposición personal y que no es un especialista en el tema.
Recordó que a lo largo del tiempo se hicieron modificaciones en el local. Puntualmente refirió que pintaron el piso y colocaron media-sombra y planchas de goma espuma en el techo.
Sostuvo que también prestó servicios en otros lugares, tanto para "Callejeros" como para otras bandas.
Para los recitales de "Callejeros" del 28 al 30 de diciembre de 2004, instalaron al borde del escenario un sistema de monitoreo que le daba "retorno" a los artistas.
En el salón armaron el mangrullo, que tenía un pequeño desnivel con el piso del público, para que se pudiera divisar fácilmente el escenario.
Allí estaba la consola de sonido, que permitía controlar el audio del público.
Manifestó que cerca del Área de monitoreo y de la consola había matafuegos y que en el salón había mangueras.
La alimentación eléctrica del mangrullo llegaba desde el "rack" situado en el escenario, que a su vez, estaba conectado a un tablero emplazado en una pared cercana.
Dijo no recordar por dónde pasaban dichos cables y aclaró que siempre trataban de ubicarlo fuera del alcance del público, por el riesgo que ello implicaba.
Explicó que desde el techo salían una especie de ganchos o perchas que permitían colgar el equipo de audio para el público.
La primera vez que fue a "Cromañón" entraron con el camión que transportó los equipos de sonido, por el garaje del hotel.
Posteriormente no fueron autorizados a utilizar dicho acceso e ingresaban sus elementos de trabajo por la puerta de la derecha o por el hall de las boleterías.
El 27 de diciembre llevaron los equipos e hicieron la prueba de sonido.
El 30 de diciembre llegó al local a las 17:30 horas y observó que estaban los integrantes de la banda soporte -"Ojos Locos"- y el baterista y el cantante de "Callejeros".
Especificó que al ingresar no fue sometido a control alguno y que no recuerda si en dicho momento había personal de seguridad en el local.
En la prueba de sonido del 30 de diciembre participaron los músicos, los asistentes y los sonidistas.
Durante dicha prueba no observó que alguno de los integrantes de "Callejeros" diera órdenes a sus compañeros.
En las dos fechas referidas visualizó que la puerta que se comunicaba con el garaje del hotel estaba cerrada y asegurada con un candado.
El día del hecho permaneció toda la tarde en el escenario y luego durante el recital estuvo en el mangrullo, junto a los operadores -de luces y sonido- y otras personas más.
En el recinto había mucha gente y en un momento se acercó Omar Chabán y, por medio de un micrófono, se dirigió a los concurrentes para pedirles que no tiraran bombas y bengalas.
Dijo que no quería que suceda otro "Keyvis" ni "lo de Paraguay" y les advirtió que el techo se podía prender fuego. El discurso de Omar Chabán se extendió por mucho tiempo y el público empezó a abuchearlo. Ante dicha situación, "Pato" tomó la palabra para pedirle a sus seguidores que se portaran bien.
Asimismo, les dijo que se trataba de "una fiesta" y debían pasarla bien.
Precisó que en otros recitales no presenció que algún integrante de "Callejeros" se opusiera a la utilización de pirotecnia y que en ningún recital observó que una banda adopte dicha conducta.
Posteriormente, los asistentes tiraron fuegos artificiales y vio como una candela pegó contra el techo - a la derecha del mangrullo- y se inició el fuego.
Empezó a salir humo y el público que estaba debajo del foco ígneo se corrió hacia los costados.
Escuchó gritos desesperados y su jefe le dijo "salí de acá". Demoró su partida porque no quería dejar sólo a su superior, pero ante su insistencia se fue en busca de la salida.
Sostuvo que estaba atento al incendio y que desconocía por qué motivo se cortó el audio.
Añadió que desde la consola sólo se podía cortar el sonido del público y no el correspondiente al "retorno" y a otros monitores emplazados en el escenario.
Refirió que los parlantes situados en dicho sector enfocan en sentido contrario al público y que el sonido sólo puede ser percibido en un radio de diez o quince metros.
Volviendo al relato de lo ocurrido el día del hecho, indicó que cada vez se escuChabán más gritos y que quedó trabado entre los asistentes que buscaban salir del recinto.
Posteriormente, pudo continuar su camino y accedió al exterior por las puertas principales.
En un primer momento, tomó aire y buscó a sus compañeros y más tarde visualizó a algunos integrantes de "Callejeros".
Expuso que "siempre creyó que había una salida de emergencia" y consideró que la puerta de la derecha -vista desde el exterior del local- y las puertas que dan al garaje del hotel y a los camarines, podían funcionar como salidas de emergencia porque tenían acceso a la calle.
Precisó que al cortarse la luz no pudo visualizar a ninguna de las puertas mencionadas.
Por otra parte, expresó que prestó servicios en el recital de "Callejeros" en "Excursionistas".
En dicha oportunidad trabajó en el escenario y vio que se utilizaron bengalas.
Explicó la diferencia entre bengalas y candelas, precisando que sólo era habitual el uso de bengalas en los conciertos de rock.
Asimismo, manifestó que asistió como espectador al recital de "Obras" y que al ingresar no fue sometido a control alguno.
Por último, dijo que con posterioridad al 30 de diciembre trabajó en los recitales de "Callejeros" en Santa Fe y Córdoba.
En oportunidad de ser oído, Ricardo David Vázquez expresó que se desempeña como técnico de sonido en la empresa dirigida por Jorge Leggio y que también trabaja en forma independiente.
Con los integrantes de la banda "Callejeros" tenía contactos de índole laboral y luego, con el transcurso del tiempo, entabló una relación de amistad.
Al local de "Cromañón" concurrió por primera vez en marzo de 2004 para instalar el equipo de sonido que se utilizaría en un recital de la banda mencionada.
Las cajas de sonido, los micrófonos y los monitores se emplazaron en el escenario, y en el mangrullo -que estaba en el salón- colocaron la consola de sonido.
Aclaró que en la cabina de sonido no había matafuegos.
Precisó que entraron los materiales de trabajo con un camión por el garaje del hotel y que al concluir el recital los retiraron por el mismo lugar.
Con posterioridad a dicho evento, regresó al local en muchas ocasiones para realizar idénticas tareas y siempre ingresaron por el sector aludido.
En los casos en que el sonido era colocado por otra empresa y sólo asistía como sonidista, ingresaba al local por las puertas habilitadas para el público.
En junio o julio de 2004 concurrió nuevamente a "Cromañón" y Mario, el portero del local, le explicó que no abría la puerta del garaje del hotel porque en una oportunidad "casi se les cae" y había sido soldada.
Luego, cuando estaban bajando los materiales de trabajo, Omar Chabán le dijo que la puerta no se podía usar más porque el sonido "se iba para el hotel".
Dijo "creer" que a partir de ese momento la puerta "tenía puesta un candado o cadena".
Posteriormente, vio que en una oportunidad abrieron dicha puerta para entrar bebidas.
Por otra parte, indicó que los instrumentos del grupo "Callejeros" eran llevados al local por asistentes de la banda, quienes los bajaban y los instalaban.
Señaló que "Callejeros" contaba con seguridad propia y que ello era de su conocimiento por haber trabajado con ellos y por haber visto que en los recitales había personal que cumplía dicha función.
Agregó que la cantidad de personas dedicada a tareas de seguridad variaba según el show.
Recordó a "Lolo" como una de las personas que realizaba dicha labor y afirmó conocer a tres o cuatro más.
En lo que se refiere a la seguridad, entendió que dicho personal debía tomar las medidas para que el público "esté cuidado" y recibiera un buen trato.
En la instalación del equipo de sonido para los recitales del 28 al 30 de diciembre participó Sebastián Meniño, quien permaneció durante el recital para asegurarse de que el desarrollo del show fuera óptimo.
Las cajas de sonido las colgaron de un "fierro" que estaba tomado del techo.
Los cables que conducían la señal de audio salían desde el escenario hacia el primer piso y continuaban por el borde de las barandas para bajar a la consola de sonido situada en el mangrullo.
Dichos cables eran de una sola sección y "no estaban protegidos para que la gente no los pise".
La consola aludida recibía la alimentación eléctrica a través de unos cables que partían del primer piso, de la cabina del discjockey.
Precisó que en el mangrullo había una "tarima" para elevar al sonidista y que los tableros que estaban debajo del escenario alimentaban eléctricamente al equipo emplazado en dicho sector.
Observó que para insonorizar el recinto se habían colocado paneles de goma espuma en la pared que da al escenario y en el techo.
Asimismo, aclaró que en el salón también había una media-sombra.
Señaló que habían instalado dos consolas, una en el escenario y otra en el mangrullo y que el 28 de diciembre se realizó una prueba de sonido.
La consola ubicada en el escenario generaba sonido para los músicos y la otra para el público.
Los días 28 y 29 de diciembre el público encendió bengalas y candelas y tanto Omar Chabán como "Pato" pidieron a los concurrentes que no se utilizaran pirotecnia.
Explicó que no lograron un cambio de conducta en los asistentes y que el uso de fuegos artificiales por parte del público era habitual en los recitales de muchas bandas y en todo tipo de lugares -grandes, chicos, cerrados y abiertos-.
En otras ocasiones -con otras bandas- había escuchado que Omar Chabán solicitaba a los concurrentes que dejaran de usar pirotecnia y les decía que el humo afectaba al show y que podía producirse un incendio y lesiones.
Además, indicó que Omar Chabán estimulaba al público, con la entrega de un premio de oro o plata, denominado "Prodan", y los concurrentes se esmeraban en seguir a su banda para que les fuera bien.
No escuchó que en otro show los integrantes de "Callejeros" fijaran una posición respecto al uso de pirotecnia.
Puntualizó que cuando entraba al local no había personal de seguridad y no era sometido a control alguno.
El día del hecho estaba a cargo de la consola del escenario y vio que una candela pegó contra el techo y se encendieron los paneles de goma espuma.
Ello generó mucho humo y cuando el fuego creció, empezó a caerse parte del revestimiento del techo y la banda dejó de tocar.
Observó que el cantante se bajó del escenario y se acercó al público con la intención de apagar el fuego.
Notó que la situación era peligrosa y empezó a cruzar el escenario para dirigirse al sector de los camarines y salir por la puerta que comunica a un estacionamiento.
A mitad de camino, cuando llegaba a las escaleras que conducen a la salida, se cortó la luz. Con la ayuda de su linterna pudo seguir y acceder al garaje aludido.
En un primer momento la banda se mantuvo expectante y una vez que visualizaron que había fuego se dirigieron a la salida referida. Dijo desconocer si alguien quiso apagar el foco ígneo y que al único que vio con dicha intención fue al cantante de la banda.
Permaneció en el estacionamiento unos minutos y luego se dirigió a la puerta que comunica el salón con el garaje del hotel.
Allí observó que desde el local muchas personas intentaban abrir la puerta a los empujones.
En el lugar estaban algunos músicos, técnicos de sonido y personal de seguridad.
En la puerta del estacionamiento del hotel lo vio a Diego Argañaraz y un poco más alejado de dicha puerta, estaba Omar Chabán lamentándose de lo que sucedía. Escuchó que decía: "yo les dije que iba a pasar".
Por otra parte, manifestó que durante un festival de rock en "Cromañón", al que asistió contratado por la banda "Motor Loco", los concurrentes hicieron uso de pirotecnia y se incendio un panel de goma espuma.
El foco ígneo afectó un proyector que estaba colgado y luego fue controlado por agua.
Manifestó que en esa ocasión tocaba "Jóvenes Pordioseros" y que pese a que el espectáculo se interrumpió, el público permaneció en el salón.
Asimismo, expresó que se enteró por comentarios que en un recital de "La 25" había ocurrido un episodio similar.
Respecto a la actividad de Raúl Villarreal, señaló que solía verlo en la puerta del local, dando indicaciones.
Por último, recordó que en los recitales de diciembre de 2004, "Callejeros" fue presentado por "Lombriz", quien animaba el espectáculo con algunos chistes.
Al prestar declaración en la audiencia de debate, Lucas Javier Hasmat señaló que mantuvo una relación comercial con Omar Chabán por ser dueño de "Locuras", comercio que vendía entradas para los locales de "Cemento" y "Cromañón".
Expresó que Raúl Villarreal "era el segundo de Chabán" y que en los casos en que éste llegaba tarde, se encargaba de organizar las tareas del local.
Aseveró que el personal le rendía cuentas y que se ocupaba de vender tickets.
Explicó que en general "Cemento" tenía una entrada genérica, en la que figuraba el nombre del local y la leyenda "Espacio Cultural".
Para cada evento agregaban el valor de la entrada y el nombre de la banda que se presentaba.
Por el contrario, para "República Cromañón" no había entrada genérica.
Las entradas se vendían en cinco locales de "Locuras" y Omar Chabán se informaba de la cantidad de entradas que se habían vendido.
La comercialización se "cortaba" cuando no quedaban más tickets o por indicación del organizador.
La firma "Locuras" no tenía injerencia en la cantidad de entradas que salían a la venta.
Tampoco auspiciaban ni hacían publicidad en radio, televysión y medios gráficos. Sólo colocaban un póster de la banda con la fecha en que se realizaría el concierto y hacían remeras alusivas al recital.
El diseño lo hacía el declarante o su padre y se relacionaban con la tapa de los discos.
En algunas ocasiones le regalaron remeras a los integrantes de "Callejeros", pero "no a modo comercial".
A veces efectuaban liquidaciones anticipadas y luego, el día que se realizaba la rendición final, descontaban el dinero adelantado.
Con relación a "Callejeros", manifestó que en un principio Daniel Cardell llevaba las entradas a los locales "Locuras" y que posteriormente dicha tarea estuvo a cargo de Diego Argañaraz.
Ello dio lugar a que conociera y entablara una relación de amistad con el manager de la banda mencionada, quien se ocupaba de hablar con los dueños de los salones para acordar conciertos.
Apuntó que solía asistir a los recitales para "darle una mano a Diego" con la venta de entradas y que los boletos que se adquirían en el salón tenían un costo más elevado -dos o tres pesos- que en los locales de "Locuras".
Dijo que por ser amigo de Diego Argañaraz, en el local de Flores recibió de la empresa "Gardencrot" -la imprenta de "Juan Carlos"- la totalidad de las entradas que iban a comercializarse para los recitales de "Callejeros" del 28 al 30 de diciembre de 2004 en "Cromañón".
No recordó la cantidad de entradas recibidas.
Posteriormente, el 29 de diciembre, se fue a Santa Teresita y no participó de la rendición de cuentas correspondiente al expendio de dichos tickets.
Precisó que Diego Argañaraz encargó la confección de los boletos a Juan Carlos, con quien tenía una buena relación y ya había impreso los correspondientes al concierto de "Excursionistas".
Refirió que las entradas para los recitales de "Callejeros" no siempre las imprimió la misma persona.
Explicó que en general las bandas se las encargaban a Marcelo Caputo, quien es manager de "Almafuerte" y tiene una imprenta.
Las entradas para ver a "Callejeros" se comercializaban en los locales "Locuras", "La Cueva" -que tiene un local en Lanús- y en "La Estaca".
Precisó que los tickets eran numerados y presentaban la fecha, lugar y horario del evento y un dibujo de fondo.
Dijo que los invitados no retiraban entradas en los locales "Locuras" y que generalmente los amigos y familiares de la banda ingresaban gratis por estar incluidos en una lista que poseían en la puerta del salón.
La rendición correspondiente a la venta de entradas las hace de manera independiente el encargado de ventas de cada local.
Explicó que los boletos se venden hasta el mismo día en que tiene lugar el evento y que en algunas oportunidades "los llaman" para pedirles que no vendan más entradas.
No recordó si tal situación ocurrió en relación a una presentación de "Callejeros".
Afirmó que los locales "Locuras" nunca cobraron por la venta de entradas y que sólo se beneficiaban por el movimiento de clientes en el local, donde vendían remeras de confección propia y discos de "Callejeros", tanto antes como después de diciembre de 2004.
La actividad comercial de "Locuras" se inició hace veinte años y en el 2004 había siete locales propios (Once, Flores, Morón, Belgrano, Munro, Mar del Plata y Villa Gesell).
Posteriormente abrieron otros locales en Córdoba, Santa Teresita y San Bernardo.
Para los recitales de "Callejeros" del 28 al 30 de diciembre de 2004 no vendieron entradas en los locales situados en la costa atlántica.
Afirmó que vendían remeras, mochilas y "merchandising de Callejeros" y que no pagaban por utilizar el nombre de la banda, porque a los grupos musicales "les sirve" que haya prendas de vestir con su nombre.
Aseveró que en el recital de "Excursionistas" armaron un puesto de venta.
No recordó que la banda le haya encargado remeras, pero afirmó que ello pudo haber ocurrido.
Exhibidas que le fueran las entradas obrantes en el sobre nº 163 del índice de prueba labrado por Secretaría, seleccionó las correspondientes al recital de "Callejeros" del 28 y 29 de diciembre de 2004 y manifestó que no están las del 30 de diciembre.
Por otra parte, dijo que Diego Argañaraz le comentó que estaba contento por el éxito de "Callejeros" y por haber dejado de trabajar en una pinturería para dedicarse completamente a la banda.
Precisó que a Diego Argañaraz no le gustaba que se utilizara pirotecnia en los recitales de "Callejeros".
Aclaró que tal conducta formaba parte de la "cultura del rock" y que el humo de las bengalas le hacía mal a Patricio Fontanet.
Dijo que salvo que adopten una conducta "hipócrita", ninguna banda puede afirmar que le anunciaba al público una posición contraria al uso de bengalas y otros fuegos artificiales.
Sostuvo que no le gustaba que se utilizara pirotecnia porque el ambiente se llenaba de humo y porque era peligroso.
No advirtió que "Callejeros" se dirigiera al público por dicha cuestión ni recordó "haber visto claramente a Diego" usando pirotecnia en algún recital.
Dijo haberlo acompañado a distintos eventos en el interior del país -mencionó las localidades de "25 de Mayo" y "Gálvez"- y que "no puede precisar un momento en que haya estado usando pirotecnia".
Por otra parte, manifestó que luego de ocurrido el incendio en el local de "Cromañón", Diego Argañaraz quiso devolver a la madre de "Romina" -quien fuera la esposa de Diego- una computadora, porque le traía recuerdos.
Por dicho tema se comunicó con la progenitora de "Romina", con quien se había encontrado en la morgue.
Dijo haber recibido un llamado de la suegra de Diego Argañaraz, quien le manifestó que le había parecido raro "el tema de la computadora".
Indicó que la computadora era de "Romina" y que ignoraba la información que contenía.
No recordó haberse encontrado con los padres de "Romina" en otra ocasión, pero no descartó que ello haya ocurrido.
Respecto a la seguridad de los shows, indicó que "Callejeros" contaba con un grupo de personas que se encargaban de cuidar a sus integrantes, a los instrumentos musicales y a las pertenencias que quedaban en los camarines.
Se trataba de un equipo reducido de personas, que variaba según la capacidad del lugar.
Indicó que "Lolo" y "Claudio" integraban el plantel de seguridad del conjunto musical y que estuvieron presentes en el recital de "Callejeros" realizado en el mes de mayo de 2004 en "Cromañón".
Estimó que "Cromañón" tenía personal de seguridad y afirmó que en "Cemento" contaban con dicho personal.
Agregó que "quizás cruzaban el personal", atento que ambos locales eran explotados por Omar Chabán.
Expuso que el incremento en la venta de entradas de "Callejeros" fue gradual y que el "punto de despegue" se produjo cuando decidieron editar un disco con "Pelo" y su música empezó a sonar en la radio.
En los locales "Locuras" vendieron las entradas correspondientes al concierto de "Obras" y como las localidades se agotaron, el conjunto musical hizo una segunda presentación.
Para dicho evento la banda regaló un afiche con cada entrada.
Fue a verlos a su primera presentación en "Cromañón" y, en dicha ocasión, vendió entradas en la boletería.
Una vez que se inició el recital siguieron vendiendo tickets y las puertas permanecieron abiertas porque algunos concurrentes llegaban más tarde.
Luego, cuando el recital ya estaba avanzado, dejaron de expender boletos y entró al salón sin ser sometido a control alguno.
Estuvo en el primer piso, en el sector VIP, al que accedió sin problemas. Posteriormente se ubicó en la planta baja, en la parte de atrás.
El 28 de diciembre de 2004 comió en el hotel con Diego Argañaraz y luego estuvo en la boletería, junto a Aldana y Marcela Núñez -que eran de prensa-.
Agregó que el personal de "Locuras" asistía para ver el concierto y que para el hecho puntual de "Cromañón" fueron a ayudar "en las gestiones" Ezequiel Orlandi y Cristian Medina -no recordó si éste último trabajaba en el local mencionado-.
Desde allí observó que en el hall habían emplazado vallados para guiar el ingreso de los asistentes.
No observó que alguna persona ajena a la lista de invitados ingresara al salón sin entradas.
Sin embargo, relató que Raúl Villarreal en alguna ocasión dio el visto bueno para que ingresara un músico de otra banda o un amigo suyo que no estaba en la lista de invitados.
Expresó que en "Cemento" los invitados entraban con un ticket y que en "Cromañón" se les ponía una cinta.
Por otra parte, dijo que no advirtió que se vendieran localidades fuera de la boletería y que no recibió comentario de que ello haya sucedido
Puntualizó que por el garaje del hotel se podía acceder a los camarines.
Sostuvo que Mario Díaz cortaba tickets o revisaba a los concurrentes en la puerta y que "todo" era manejado por Raúl Villarreal, que era "encargado general del boliche".
A Diego Argañaraz no lo vio dar órdenes.
En relación a las liquidaciones, manifestó que Raúl Villarreal -tanto en "Cemento" como en "Cromañón"- no tenía participación en el bordereaux y que una vez descontados los gastos -los correspondientes al sonido, luces y personal- el treinta por ciento de lo recaudado era para el local y el setenta por ciento para la banda.
En relación a los seguidores de "Callejeros", manifestó que había dos grupos -"La familia piojosa" y "El fondo no fisura"- que por motivos que desconoce, tenían posiciones antagónicas.
Añadió que en alguna ocasión -no recordó si en el propio recinto de los conciertos- se produjeron enfrentamientos físicos.
Dijo que en general el público que seguía a la banda era bueno y que Sebastián -integrante de "La familia piojosa"- organizaba viajes al interior para ver a "Callejeros" y hacía volantes para promocionarlos.
Estimó que Sebastián se enteraba de las fechas de los recitales a través de la banda.
Con posterioridad al 30 de diciembre y por hechos comerciales que ocurrieron con algunos miembros de "Callejeros", la cadena de locales "Locuras" no siguió comercializando las entradas de la banda.
Sólo de manera excepcional y a pedido del organizador -Palazzo-, vendieron boletos para el concierto realizado en Córdoba.
Por otra parte, señaló que a través de sus familiares se enteró que Ezequiel Orlando llevó la recaudación correspondiente al 30 de diciembre de 2004 a la boletería del local, a donde asistió para vender entradas.
Precisó que nadie se encargaba de controlar la calidad o seguridad de los tickets, en miras de evitar falsificaciones.
A pregunta de las partes, respondió que Fabián Lillo tiene un local -"La mosca roja"- en la ciudad de "Córdoba", donde se vendieron entradas para los recitales de "Callejeros".
Leída que le fuera su declaración del 10 de enero de 2005, en la que afirmó haber recibido tres mil quinientas entradas durante tres días consecutivos y que las entradas se diferenciaban porque cada fecha tenía la tapa de un disco distinto, manifestó que "hoy" no lo recuerda y "en ese momento seguramente sí".
Durante el transcurso de la audiencia de debate, Martín Alejandro Hasmat expresó que se desempeña como titular de la sucursal Belgrano de la cadena de locales "Locuras".
Aclaró que desde el 2002 al 2004 trabajó en el local de "Flores", donde se relacionó comercialmente con Diego Argañaraz, quien le dejaba las entradas correspondientes de los recitales de "Callejeros", para su posterior venta.
Explicó que los boletos generalmente eran recibidos por el encargado de venta de cada local. El valor de cada ticket lo fijaba la banda y no se comercializaban por Internet. Debían abonarse en el comercio donde se habilitaba una caja especial para las entradas, distinta a la caja del local.
La firma "Locuras" no tiene injerencia en la fecha ni en el horario de los conciertos, sólo interviene en la venta de entradas.
Tampoco realiza publicidad ni se encarga de imprimir las entradas.
En los casos que tienen un mayor conocimiento de los integrantes de la banda, hacen rendiciones anticipadas para que el conjunto musical pueda disponer del dinero.
Dijo creer que en el caso de "Callejeros" hicieron una rendición anticipada, porque conocían a Diego Argañaraz.
En otros casos no accedían a dicha modalidad por temor a que se suspendiera el evento y los seguidores les reclamaran el dinero de la entrada.
Las liquidaciones las practicaba cada local de manera independiente y en dichas oportunidades entregaban el dinero equivalente a los importes de las entradas vendidas y los tickets sobrantes.
Manifestó que el mismo día del recital continuaban vendiendo entradas y que no recuerda el caso puntual de los shows de "Callejeros" en diciembre de 2004.
Aseguró que para los conciertos aludidos su hermano fue a ayudar a un amigo y que Ezequiel Orlandi vendió entradas en las boleterías del local.
Afirmó que no mandó a ningún empleado al local mencionado y que con posterioridad se enteró que Ezequiel Orlandi había estado en la boletería de "Cromañón".
Agregó que ignoraba si "Locuras" enviaba personal a las boleterías.
Indicó que las rendiciones se realizaban en un cuaderno, donde dejaba asentado la cantidad de entradas vendidas.
Dijo no tener un archivo de esos cuadernos y desconocer si aún los conservaba.
Precisó que en los casos de eventos grandes recibían las entradas con un mes de anticipación y que las entradas correspondientes a los recitales de "Callejeros" en diciembre de 2004 las recibieron quince días antes, porque la fecha de los conciertos fue "muy cercana" a la presentación de la misma banda en "Excursionistas".
Aclaró que no había entradas para invitados y que los tickets tenían un diseño distinto para cada fecha.
Recibió quinientos boletos para cada evento. Para el día 28 de diciembre vendió doscientos noventa y siete entradas, para la segunda jornada comercializó doscientos ventidós boletos y para la última noche expendió trescientos tickets.
Los boletos contenían la fecha y horario del show, el lugar y un dibujo del grupo.
Además tienen marcas de agua, "stamping" -color plateado- y siempre están numeradas.
Todas se vendieron a diez pesos cada una y la recaudación correspondiente a la venta de la totalidad de las entradas se rindió a Diego Argañaraz antes del show.
El dinero recaudado por el show del 30 de diciembre -tres mil pesos- y las entradas sobrantes las remitió a "Cromañón" a través de un remisero.
Sostuvo que no podía recordar si el envío fue recibido por Diego Argañaraz o por Ezequiel Orlandi.
Dijo suponer que por la mecánica del sistema de ventas, el resto de las sucursales que vendieron entradas también entregaron el dinero recaudado a Diego Argañaraz antes del inicio del show.
Precisó que la firma "Locuras" es propiedad de su padre -Carlos Hasmat- y que en el 2004 había cinco locales en Capital y alrededores, y otros en Mar de Plata, Villa Gesell, San Bernardo y Santa Teresita.
Aseveró que anteriormente habían comercializado entradas para ver a "Callejeros" en "Excursionistas", "Cromañón" y en "Obras".
Con posterioridad al 2004 vendieron entradas de "Callejeros" en una sola oportunidad.
En los locales se venden remeras, compact disc de "Callejeros", mochilas, accesorios, dijes y calcomanías.
Explicó que elaboraban los productos textiles y que los accesorios les eran proveídos.
Durante el 2004 la venta de productos de "Callejeros" se fue incrementando, pero la banda no tenía participación en la venta de la mercadería descripta.
No descartó que excepcionalmente alguna banda tenga algún tipo de "arreglo".
Por otra parte, expuso que en invierno de 2004 asistió con cuatro amigos al recital de "Callejeros" realizado en "República Cromañón".
Entró por la puerta de la derecha del local como invitado de Diego Argañaraz y se ubicó en el primer piso, donde permaneció durante todo el concierto.
Esa noche hubo mucha pirotecnia y salió por la misma puerta que utilizó para ingresar.
Respecto a la actividad de Diego Argañaraz, expresó que llevaba las entradas a los locales, averiguaba "como estaba la venta de entradas" y se encargaba de la recaudación del dinero.
Al recital de "Callejeros" en "Excursionistas" fue como invitado con diez amigos.
Expuso que en dicho evento había un puesto de ventas de "Locuras", desconociendo las condiciones comerciales pactadas para dicha actividad.
Por último, afirmó que generalmente los productores y organizadores de recitales le ofrecían la venta de entradas a la firma "Locuras".
Compareció ante estos estrados Ezequiel Martín Orlandi, quien durante el mes de diciembre de 2004 era empleado de la firma "Locuras".
Manifestó que se desempeñaba como vendedor del local ubicado en el barrio de Flores de esta Capital Federal, cuyo encargado era el Sr. Lucas Hasmat.
Dijo que con motivo de su actividad conoció a Omar Chabán, quien periódicamente concurría a ese comercio a fin de llevar entradas para la venta de espectáculos en "Cemento" y "República Cromañón". Agregó que aquél a veces se comunicaba telefónicamente a fin de averiguar cómo iba la recaudación.
Expresó que conocía a Raúl Villarreal por haberlo visto en los "boliches" indicados. Precisó que se encontraba en la boletería o "dando vueltas" por el lugar.
Puntualizó que en "Locuras" se vendieron entradas para casi todos los recitales de "Callejeros" realizados en el año 2004.
Explicó que los tickets eran vendidos en todos los locales de esa firma y que cada uno de ellos efectuaba la correspondiente liquidación y devolvía aquellos no vendidos. Sostuvo que habitualmente los músicos de "Callejeros" iban de visita a su comercio, pero que el manager de la banda era quien se encargaba de llevar las entradas y retirar el dinero.
Dijo que trabajó en la boletería durante el concierto desarrollado en el estadio "Excursionistas" y que le abonaron separadamente por esa tarea. Indicó que también se instaló allí un puesto de venta de remeras de "Locuras".
Manifestó que asistió como espectador al anterior recital de ese grupo en "República Cromañón". Precisó que allí se detonó pirotecnia y que desde el escenario se solicitó que dejaran de hacerlo porque había muchísimo humo.
Dijo también que generalmente a los shows de esa banda ingresaba como invitado y no pagaba entrada. Le avisaba con anterioridad a Diego y éste le entregaba una credencial o pulsera. Agregó que no era revisado por el personal de seguridad.
Indicó que en "Locuras" se pusieron a la venta tickets para los recitales de los días 28, 29 y 30 de diciembre de 2004, mas no recordó la cantidad que fue entregada.
Puso de relieve que también trabajó los tres días en la boletería de "República Cromañón" a propuesta de Diego Argañaraz. Dijo que por su tarea éste último le abonó $ 100 por noche.
Puntualizó que las entradas que no habían sido vendidas en "Locuras", las llevó al local bailable.
Con relación a la liquidación, agregó que no recordaba exactamente si los encargados de los locales de "Locuras" se acercaron al boliche o enviaron por remise o moto la liquidación y el dinero. Sostuvo que la intención era efectuar el conteo general en forma conjunta con Argañaraz.
Relató que en la boletería se encontraban Cristián Medina, quien era un compañero de "Locuras", y una joven llamada Aldana -encargada de prensa de la banda Callejeros-.
Dijo que los días 28 y 29 realizó la liquidación al finalizar cada show junto con el manager de la banda. No pudo precisar si aquellas comprendían también lo vendido en el local indicado, o sólo se trataba de lo recaudado en la boletería de "Cromañón".
Puntualizó que una de esas dos jornadas el conteo se realizó en una habitación del hotel lindero donde se estaba alojando Argañaraz, y la otra en la boletería. En esas oportunidades el dinero se lo entregó a éste último.
Señaló que conocía a "Lolo Bussi" y que lo vio las noches de diciembre en "República Cromañón". Dijo que generalmente estaba en la puerta y que lo vio en otros recitales de "Callejeros", tales como "Obras" y "Excursionistas".
Se refirió a continuación al día 30 de diciembre de 2004.
Contó que arribó al local aproximadamente a las 18:00 ó 18:30 horas y que se estaba realizando una prueba de sonido. Indicó que permaneció en el salón presenciando el ensayo y que se hallaban presentes los miembros de la banda, sonidistas, Diego Argañaraz y otras personas más, de las que no dio precisión.
Puso de resalto que un rato antes de que se "diera puerta", se ubicó en la boletería y desde allí observó al personal de seguridad que trabajaba en el hall. Aquellos vestían remeras negras, las cuales, estima, que tenían impresa la leyenda "Seguridad Callejeros". Señaló que las puertas "vaivén" se encontraban abiertas.
A preguntas formuladas, también manifestó que vio pasar un patrullero de la policía con sus sirenas lumínicas encendidas.
Puntualizó que no salió en ningún momento de su lugar de trabajo, pero que su compañero entró y salió en varias oportunidades. Dijo que estimaba que la encargada de prensa, Aldana, había estado toda la noche con él.
Relató que mientras se encontraba en la boletería terminando de "hacer los números" -ya no entraba más público-, observó que a través de las puertas "cine" salía gente en estado de desesperación del interior del salón.
Dijo que en un primer momento pensó que se había originado alguna pelea y en consecuencia guardó todas sus pertenencias en la mochila, incluido el dinero de la recaudación, y se quedó allí adentro.
Sostuvo que inmediatamente oyó que las personas golpeaban la puerta de la parte trasera de la boletería con la falsa creencia de que aquella era una salida. Por esa razón, transcurridos dos minutos aproximadamente, rompió los vidrios de una de las ventanillas y salió junto con sus compañeros.
Puso de resalto que uno de los portones que daban a la calle Bartolomé Mitre se encontraba cerrado y que el público debía salir por una puerta pequeña. Por ello se generó una especie de "tapón" en el hall del local, hasta que ese portón fue abierto.
Indicó que una vez que accedió a la vía pública permaneció unos minutos mirando lo que sucedía y luego comenzó a transitar por las calles buscando a las personas que conocía.
En los alrededores vio a los integrantes del grupo "Callejeros" y a Villarreal, mas no a Omar Chabán.
Contó que se encontró con un amigo llamado Matías, quien trabajaba en el sector de estampería de "Locuras". Agregó que aquél trabajaba en el primer piso del local de Flores estampando remeras de "Callejeros".
Señaló que su compañero estaba buscando a su novia y, por esa razón, dejó su mochila entre unas plantas del lobby del hotel e ingresó al interior del salón a buscarla.
Dijo que allí no pudo hallarla, entonces recuperó su bolso y con su amigo comenzaron a recorrer los hospitales y clínicas de la zona.
Finalmente llamó por teléfono a su familia y se fue a casa.
Destacó que aquella noche no entregó la plata y que la tuvo en su domicilio por dos o tres días, hasta que se comunicó Lucas Hasmat preguntándole sobre aquél.
Relató que le pidió que llevara la recaudación a la casa de Bruno Díaz y así lo hizo. En esa reunión estuvieron presentes, Diego Argañaraz, Bruno Díaz y Lucas Hasmat. Refirió que la suma que entregó ascendía a $ 51.000 aproximadamente y que no recordaba el número total de entradas vendidas. Agregó que no sabía si junto con el dinero también había entregado la liquidación.
Con relación a la rendición de cuentas de ese día, señaló que comprendía a la de todos los locales de "Locuras" y que la había llevado en su mochila a "Cromañón".
Leído que le fue un pasaje de su declaración prestada en la etapa de instrucción, recordó que en el "Hospital Ramos Mejía" el día 30, se encontró con uno de los guitarristas de "Callejeros" -no Maximiliano Djerfy- y un amigo de éstos llamado "Fabián" que era de la Provincia de Córdoba. A esta persona le entregó una parte pequeña del dinero recaudado, aproximadamente $ 1.000.
Aclaró que él les había dicho que tenía allí el monto recaudado por si lo necesitaban y que uno de los integrantes de la banda le dijo que le diera a Fabián aquella suma.
Mediante la utilización del mismo mecanismo, dijo que era posible que en la mochila hubiera parte de la recaudación de los días anteriores que no hubiera sido entregada por el local a Diego o que no lo hayan mandado para hacer el conteo el día correspondiente.
Respecto del precio de las entradas, indicó que no recordaba su valor exacto, pero destacó que existía una diferencia de $ 5 entre las de venta anticipada y las adquiridas en la boletería del local. Aclaró que las localidades vendidas en "Locuras" eran las más baratas y al efectuar la rendición discriminaba esa circunstancia. Dijo que el valor rondaba los $ 15 y $ 20, ó $ 10 y $15.
También le fue leído un parágrafo de su testimonio anterior sobre la cantidad de entradas vendidas en los locales de "Locuras". La cantidades consignadas en esa declaración eran las siguientes: en Flores: 700, en Munro: 182, en Once: 1200, en Morón: 500, en Belgrano: 300. También indicó que se había entregado un talonario de 50 entradas para los invitados.
Manifestó que si bien ya no estaba seguro sobre esos números, en el momento de efectuar esa declaración "sí lo tenía fresco". Aclaró además que los montos que él recordaba los había ratificado telefónicamente con los distintos locales los días siguientes al hecho.
A preguntas formuladas agregó que él no manejaba las entradas para los invitados, sino que de ello se ocupaba el encargado del local.
Finalmente, indicó que dejó de trabajar para "Locuras" en el mes de diciembre de 2005 cuando fue despedido por hechos no relacionados con la tragedia del 30 de diciembre de 2004.
En la audiencia de debate prestó declaración el testigo Walter Villalba, quien refirió conocer a Omar Emir Chabán como dueño de los locales "Cemento" y "Cromañón". Respecto de Raúl Alcides Villarreal dijo que trabajaba con Chabán pero que no lo conocía personalmente.
También dijo que conocía a la totalidad de los integrantes del grupo "Callejeros" por ser miembros de la banda.
A preguntas efectuadas por el Fiscal General, aludió que al momento del hecho, y desde el mes de septiembre de 2004, trabajó en la sede de comercio que "Locuras" posee en Morón, Provincia de Buenos Aires.
Si bien lo habitual era que las bandas se ocuparan del tema de las entradas, en ciertas ocasiones el propio Chabán iba a "Locuras", o se contactaba por teléfono, para informarse de la venta de los tickets.
Además de entradas, el local vendía indumentaria y accesorios. La ropa la fabricaban en un taller que tenía la empresa en Morón. Ahí se cortaba y se estampaban las remeras.
Sobre la relación que tenía con el personal del taller, dijo que no era muy fluida. Negó conocer a Matías Ramirez.
Si bien no concurrió a "Excursionistas", manifestó que era posible que en el lugar se haya montado un puesto de ventas de "Locuras".
En lo atinente a "Callejeros", no recordó que se hayan confeccionado remeras para otro destino que no sea la venta al público, pero aseveró que en el local donde trabajaba sólo se recibían casacas para vender.
Asimismo, y en materia de venta de entradas para los recitales de "Callejeros", explicó que en su local se habían recibido para la venta 500 entradas para cada día -28, 29 y 30 de diciembre-, y se distinguían unas de otras con las tapas de los distintos discos de la banda. Sobre este punto, el declarante estimó que se vendieron todas las localidades ofrecidas.
No obstante no recordar si recibió algún llamado de parte de Omar Chabán para interiorizarse sobre el ritmo de las ventas, si aseveró que lo hizo Diego Argañaraz.
Tampoco le fue posible precisar cómo llegaron las entradas a su local, pero sí pudo rememorar que se recibieron en fecha posterior al recital que la banda ofreció en la cancha de "Excursionistas".
Explicó que día por día se separaba el dinero y los tickets que no se vendieron, y que generalmente tenía unas planillas donde se firmaban los retiros de dinero. En el caso puntual de "Callejeros" no recordó haber firmado nada.
Sí precisó que tuvo que enviar dinero al local que la firma posee en Flores -que, al menos en ese momento era la casa central- y de ahí iban a retirar todo.
También refirió conocer al grupo "Callejeros" porque en Munro se acercaban a dejar entradas. Lo hacía cualquiera de ellos, recordando en especial a Fontanet y a Maxi. Como público los vio en "Cemento" y en "Obras".
Sobre la venta de entradas, declaró que todos los empleados del local estaban avocados a ello, es decir, no se delegaba en nadie de manera específica. Sí existían cajas aparte, una para recitales y otra de ingreso al local.
A su vez explicó que en el local había merchandising de "Callejeros", más que nada ropa, pero no supo precisar si en los recitales de la banda se vendió, dado que no fue a ninguna de las tres presentaciones.
En materia de afiches, dijo que era normal que las bandas los colocaran en el local. Si bien la firma "Locuras" tenía una página web, no recordó qué se podía hacer en ella, pero más que nada tenía los teléfonos y direcciones de las sucursales. De todas formas, en el comercio no se pegaron afiches correspondientes a los shows de los días 28, 29 y 30 de diciembre.
Al momento de efectuar la lectura de una parte de la declaración que prestó en la instrucción de la causa con el objeto de ayudar a su memoria -en lo relativo a la venta de entradas el día 30 de diciembre-, el testigo recordó que sólo para ese día se vendieron la totalidad de los tickets.
Luego, a pregunta del Dr. Gutiérrez, el declarante precisó que para todos los recitales se hizo una sola liquidación, no logrando recordar con exactitud la fecha.
Por último, y al ser preguntado por la Dra. Fangano sobre cuándo vio a Maxi en Munro, el testigo dijo que ello ocurrió entre los años 2002 y 2003.
Fue convocado a prestar declaración en el debate Sergio Fernando Piñeyro, quien previo a comenzar con su relato indicó que conoce a Omar Chabán y a Raúl Villarreal por motivos laborales.
Señaló que también conoce a los integrantes de "Callejeros" por cuestiones de trabajo. Además lo une una relación de amistad con los miembros del grupo.
Comenzando con su exposición, indicó que el día 30 de diciembre del año 2004 concurrió al local "República Cromañón" -acompañado del hijo de su mujer- cerca de las siete de la tarde, a fin de realizar sus tareas como iluminador de la banda.
Expuso que ingresó al local por la puerta de persiana color azul -así lo marcó en la maqueta virtual- y que en ese momento aún no se "había dado puerta". Agregó que al entrar no fue revisado.
Manifestó que fue hacia el escenario, luego a la consola de luces y desde allí verificó que los equipos estuvieran funcionando. Posteriormente se dirigió al sector de camarines, lugar donde permaneció hasta el comienzo del espectáculo, salvo por algunos momentos en que salió al estacionamiento lindero en virtud del calor. Aclaró que él no efectuó el show de luces de la banda soporte y que en la zona de camarines no vio que hubiera elementos de pirotecnia.
Refirió que previo al inicio del show de "Callejeros" se dirigió hacia su puesto de trabajo junto con la persona que lo asistía -su hijo-. De esta forma, se ubicó en la consola de luces situada en el mangrullo existente en el local -allí también estaba Leggio, un colaborador de éste y Omar Chabán-. Aclaró que el salón estaba tan lleno de gente que tardó aproximadamente diez minutos en realizar el trayecto desde el escenario hasta la consola.
Expresó que antes del inicio del show de "Callejeros", Omar Chabán pidió a los asistentes que no arrojaran pirotecnia porque se podía prender fuego el lugar, tal como "en Paraguay"-aclaró que Chabán manifestó ese discurso los tres días de recital-. También habló Patricio Fontanet, diciendo que "no seamos boludos, no prendan fuego", entre otras palabras que no pudo recordar.
Dijo que comenzó el espectáculo y que cuando se estaba tocando el primer tema, observó que una persona arrojaba una candela que prendió fuego el techo del local, más precisamente en el sector cercano a la segunda escalera del salón -así lo marcó en la maqueta virtual-.
Indicó que al iniciarse el incendio, en un primer momento, permaneció en la consola. Pudo ver cómo comenzó a caer fuego y colchones encendidos sobre ese lugar. Intentó tomar un matafuegos -de unos cincuenta centímetros aproximadamente- que estaba situado en la consola, pero cuando lo accionó no funcionó. Fue por ese motivo que procuró apagar el fuego que caía sobre los equipos, pegándole con su remera.
Agregó que él no sabía qué era lo que había en el techo; solamente veía la media-sombra que ocupaba todo el salón, pero desconocía el material que estaba colocado por encima de ésta.
Luego se dirigió hacia el sector de las puertas tipo cine, pero no pudo salir. Volvió hacia el interior y en ese momento se cortó la luz.
Aclaró que pretendió dirigirse al interior del salón, porque recordaba que al lado del escenario había un portón que conocía porque para el recital que "Callejeros" realizó en el mes de mayo, por ese sector ingresó un camión para descargar los equipos. Sin embargo, esa puerta no se abrió, porque estaba cerrada con un candado que no dejaba usar el "barral de seguridad".
Continuando con su relato, señaló que finalmente lo sacaron y que una vez en la calle, cuando era ayudado por tres personas, una de éstas le quitó su riñonera, pantalones y las zapatillas. Instantes después, pudo reconocer al fletero de la banda, apodado "Yogui", quien lo acompañó hasta el sector donde se encontraban las ambulancias para que lo atendieran. Agregó que estuvo cuatro días internado a consecuencia del hecho.
A preguntas que se le efectuaran sobre las instalaciones de sus equipos, explicó que en el escenario había un tablero correspondiente al lugar en muy buen estado. Allí el declarante hacía colocar una potencia, desde donde se mandaba un cable hacia el sector de las consolas ubicadas en el medio del salón.
Había dos consolas diferentes, la de sonido y la de luces. Que él tomaba la energía de aquella destinada al sonido, puesto que de ésta solo necesitaba la tensión; en lo demás, las consolas eran independientes. Los cables pasaban por las barandas de los balcones.
En "Cromañón" el deponente llevaba equipos de luces de su propiedad, pues para el recital de mayo había visitado el lugar y no le servían aquellos propios del salón. En general, esa era la modalidad de su trabajo, esto es, concurrir a un establecimiento, verificar el equipo que necesitaba y llevar aquel acorde al salón de que se trate. Si sus equipos no eran suficientes, subalquilaba otros.
Aclaró que los equipos fueron instalados el día 27 de diciembre y que el armado lleva aproximadamente unas seis o siete horas. Expresó que ese día arribó al lugar cerca de las tres de la tarde y que no dejó a ninguna persona encargada de cuidar esos elementos, puesto que se trataba de un local cerrado. Cuando arribó los equipos ya estaban, por lo que desconoce por dónde fueron ingresados.
En los recitales se acostumbra armar primero las luces, luego el sonido y finalmente la escenografía; con esto último se hace referencia a los instrumentos de los músicos.
Precisó que para instalar el sistema de luces, él llevaba dos trípodes que ubicaba a los costados del escenario y allí colocaba las luces móviles. Por su parte, el local contaba con una estructura de metal propia, que era utilizada para colgar las luces de frente al escenario, además de las que pertenecían al salón.
Aclaró que en realidad, eran dos las cabinas de luces, una para las fijas y otra para las móviles; ambas estaban situadas en el mangrullo al lado de la cabina de sonido.
La energía total provenía del tablero del escenario, y se empleaba aproximadamente entre 100 y 140 amperes por fase; los equipos eran trifase.
Explicó que las luces se podían cortar desde la potencia o desde la consola. De realizarse ese corte, el escenario quedaría sin luz y permanecería la iluminación del local. El día 30 de diciembre recuerda que había unos "pines" del lugar; que las luces que se cortaron fueron las del local, aunque desconoce cómo fue que esto se produjo.
Lo que sí aseguró es que "alguien apagó las luces" y que no hubo cortocircuito. Esto lo afirmó porque cuando se cortó la luz ya no había fuego en el lugar.
En otro aspecto y respecto del uso de pirotecnia, indicó que él personalmente siempre vio con odio la utilización de esos elementos, porque el humo que desprendían las bengalas impedía que se pudiera apreciar el producto de su trabajo, es decir, la iluminación que preparaba para cada tema.
Respecto de los miembros de la banda, dijo que no alentaban al empleo de pirotecnia, sino todo lo contrario. Para esa época, el público de todo recital de rock encendía esos elementos, tanto en lugares abiertos como cerrados. Por ejemplo, en el show que la banda "La Renga" brindó en el estadio de "Huracán", se prendieron cincuenta bengalas durante una misma canción.
Expresó que él se desempeñó desde el año 1986 a 1992 con la banda "Los Redondos" y ya desde esa época se comenzó a utilizar pirotecnia en recitales de rock. Las candelas sólo las vio el 30 de diciembre de 2004.
Dijo que trabajó los recitales de los días 28 y 29 de diciembre de 2004 y que a ambos eventos arribó aproximadamente a las 19:00 hs; siempre verificaba que antes de "dar puertas", el equipo estuviera en funcionamiento.
Realizando una comparación de los eventos, expuso que el 28 hubo bastante gente y se accionó pirotecnia, pero no hubo candelas; el 29 fue mas tranquilo y el 30 fue el día que más público asistió al local.
Interrogado para que diga si conoce a "Lolo" Bussi, respondió que sí, que vive a dos cuadras de su casa y que era seguridad de "Callejeros". Sabe que trabajó el 30 de diciembre, aunque no pudo precisar qué tareas realizó esa noche, pues estaba enyesado por una lesión en una de sus piernas. Aclaró que lo vio en los camarines.
También a preguntas de las partes, señaló que conoce a Paula Mangone, mas no sabe si la nombrada estuvo presente en el local el día de la tragedia.
Volviendo a las modalidades de su trabajo, dijo que él presta labores para la banda y que todo lo hablaba con el manager Diego Argañaraz; incluso éste último es quien le pagaba por sus servicios. La plata la podía cobrar al término de cada evento o en la semana subsiguiente.
Explicó que como iluminador del grupo, recibía la lista de temas y luego trabajaba libremente, es decir, hacía lo que quería con las luces. Nunca participó en reuniones por cuestiones laborales.
A preguntas que se le efectuaran para que precise qué funciones observó cumplir a Raúl Villarreal, expresó que en el local "Cemento" el nombrado realizaba tareas de seguridad, agregando que a su entender era jefe de seguridad. Dijo que si querías preguntar algo de seguridad se lo preguntabas a Villarreal.
Explicó que a Villarreal lo conoce por concurrir al local "Cemento", desde aproximadamente el año 1986 o 1988. Que lo ha visto en recitales de distintas bandas, como ser "Divididos", "Los Redondos" o "Memphis". Varias veces advirtió que se ubicaba en la boletería; agregó que nunca le pidió al nombrado que le hiciera ingresar algún invitado -eso lo manejaba con la banda; aclaró que nunca le proporcionó invitados a Djerfy para su inclusión-.
Expresó que el día 30 de diciembre no recordaba haber visto a Villarreal en "Cromañón". De acuerdo a su trabajo no tenía ningún trato con el nombrado.
Asimismo, refirió que conoce a la seguridad de la banda, que son las personas que cuidaban a los músicos y están siempre que toca "Callejeros". A modo de ejemplo, pudo nombrar a "Lolo" y a "Claudio".
En otro orden y a preguntas que se le efectuaran acerca de si la primera vez que concurrió al local "Cromañón" le fueron exhibidas las instalaciones eléctricas, manifestó que generalmente él acostumbraba verificar previamente los lugares. Señaló que quizá cuando lo hizo en "Cromañón" estuvo presente Chabán, aunque no lo pudo asegurar. El tablero del local tenía térmicas con seguridad; dijo no recordar si contaba con disyuntor.
Además del tablero del escenario, el lugar contaba en el piso superior con una cabina de discjockey; sin embargo, este sector no era utilizado para ello porque estaba destinado más bien para cuando el salón funcionaba como discoteca.
Interrogado que fue para que expresara si estuvo en los recitales que "Callejeros" brindó en el estadio "Obras", respondió afirmativamente; que no estaba seguro si esos eventos fueron filmados, aunque estimó que sí. Agregó que nunca advirtió que se suspendieran los shows por algún incidente.
A preguntas que se le efectuaran, señaló que ha participado en reuniones sociales con los miembros de la banda "Callejeros", como ser, en asados. En el marco de esos encuentros, todos juntos observaban los videos de los recitales y generalmente se hablaba en contra de la pirotecnia, porque el humo de las bengalas dificultaba la visión del show y tornaba nulo el trabajo realizado con las luces.
Interrogado para que precisara si pudo observar a la persona que ocasionara el siniestro del día 30 de diciembre, refirió que desde el lugar donde estaba ubicado, a ese sujeto sólo le vio la nuca, pues le daba la espalda. Advirtió que se estaban lanzando varias candelas y que se hacía en actitud festiva, bailando y cantando. Incluso algunos concurrentes bailaban alrededor del fuego cuando se desató la tragedia.
Por lo demás, agregó que no sabía dónde se ubicaron esa noche los grupos de seguidores de "Callejeros", denominados "La Familia Piojosa" y "El Fondo no fisura".
Respecto del público de "Callejeros", dijo que había violencia como en todo lugar donde concurre mucha gente; no obstante generalmente era todo muy festivo. Podía suceder que existiera algún robo y en esos casos la propia gente golpeaba a la persona que cometía la sustracción.
Interrogado para que dijera si después de la tragedia pudo recuperar sus equipos de sonido, dijo que se los entregaron en febrero del año 2005. Refirió que notó que el lugar estaba totalmente diferente; por ejemplo, había zapatillas ordenadas por número y su caja de herramientas estaba vacía. La escena, según su criterio, varió aunque no hizo notar esta situación en aquella ocasión.
Finalmente, agregó que sus equipos estaban destruidos por el polvo, el moho y el hollín.
También prestó declaración el testigo Juan Carlos Cisneros, empleado de SADAIC, quien concurrió el día 26 de diciembre de 2004 al local "República Cromañón" con el objeto de controlar la taquilla y boletería.
Al ser preguntado por el grado de conocimiento que tenía de los imputados, manifestó que a Omar Emir Chabán lo conoce por motivos laborales, dado que realizó controles en el referido establecimiento. Con relación a Raúl Alcides Villarreal, expresó que ha oído su nombre, pero sólo en caso de verlo podría precisar si lo conoce.
También dijo conocer a Patricio Fontanet por ser miembro del grupo "Callejeros".
Por último, y en lo que al resto de los imputados respecta, dijo no conocerlos.
En referencia a sus labores, precisó que, generalmente, los viernes se presenta en SADAIC a fin de retirar los respectivos bordereaux de los lugares a los que debe concurrir. Allí sólo se consigna el nombre y la dirección del predio a controlar.
Luego se presenta en los establecimientos y se entrevista con los encargados para comenzar su labor -identificándose con una credencial-.
Normalmente se ubica detrás de quienes controlan el ingreso y, con ayuda de un "cuenta ganado", realiza el conteo de las personas que ingresan a presenciar el espectáculo.
Una vez que no ingresa más gente, se cierra el bordereaux y generalmente se presenta el cobrador de SADAIC; se emite la factura para que se abone. Si bien en algunos lugares se paga en otro momento, el día 26 de diciembre de 2004 el cobrador ingresó a una oficina y cobró.
El número a facturar queda exclusivamente determinado por los controladores -no por el cobrador-.
Sobre la cantidad de gente que SADAIC destina para controlar, aclaró que depende de las dimensiones del lugar. En el caso concreto de "Cromañón", sólo se designó una persona.
También precisó que se hace una planilla de bordereaux por evento; refiriendo en torno a ello que, en los casos donde en un mismo lugar se hace un evento a la tarde y otro a la noche, se confeccionan dos planillas.
Normalmente, los cobradores tienen asignada una zona específica -no así los controladores-, de modo tal que, pese a que SADAIC posee una lista de usuarios, son aquellos quienes informan al sindicato los espectáculos que se van a ofrecer. Del mismo modo, dan a conocer los nuevos lugares que abren en la zona.
Manifestó desconocer cómo se registran los establecimientos.
Al ser preguntado sobre quién esta obligado a pagar el 12 % del bordereaux, aclaró que ese monto se corresponde a lugares donde sólo se realiza un recital, dado que si además se expiden entradas con consumición, el porcentaje a recaudar asciende a un 16 %. De todas formas el declarante estimó que dicha normativa comenzó a operar en el año 2005.
Asimismo, y en lo que respecta al día 26 de diciembre de 2004, el testigo dijo que no inspeccionó el lugar, y que no tomó conocimiento de que ese día haya ocurrido algo especial.
A pedido de la Dra. Fangano, y con ayuda de la maqueta virtual, el declarante señaló el lugar donde se ubicó para realizar el control -en el sector de las boleterias, próximo a las "puertas cine"-. También fue interrogado por la capacidad del lugar, explicando el testigo que, de acuerdo a una disposición municipal, en la entrada al local había un cartel que reflejaba la cantidad habilitada de público.
Al ser interrogado por la Fiscalía, precisó que su tarea comienza cuando se habilita el ingreso de los espectadores. Si bien todos ingresan con la entrada correspondiente, algunos tickets se diferencian por el color -como por ejemplo las que se expiden "de favor"-, siendo para ellos indiferente dado que no efectúan distinción; hay dos contadores que cuentan uno y otro, y al final cierran el bordereaux.
Aclaró, no obstante, que si entran 500 personas de favor, el sindicato prevé que más del 3 % del total no pueden quedar exentos de cobro, de modo que por más que hayan entrado gratis, el lugar tiene que pagar. Luego expresó que tal normativa comenzó a regir en fecha posterior al 30 de diciembre de 2004, tal vez en el año 2006.
Se exhibió al testigo la planilla de bordereaux que confeccionó en aquella ocasión -obrante a fs. 2.051-, aclarando que la anotación que reza "s/c" alude a los que ingresaron "sin cargo", no logrando recordar quién le trasladó esa información.
Precisó que el cierre del bordereaux se efectúa cuando comienza el show, mientras que el cobrador factura antes de que finalice.
A instancias del Dr. Iglesias, el declarante manifestó que presta funciones en el sindicato desde hace aproximadamente seis años; y que la hora en la que se presentan en el lugar la señaló en la planilla -no alude al comienzo del show, sino al momento en que se constituyen los controladores-.
Merced a una pregunta que efectuó el aludido letrado, el testigo no supo precisar el procedimiento que efectúa SADAIC, pero aclaró que él no se fija si hay más puertas.
Sin embargo expresó que para que el conteo sea lo más exacto posible, no se pone delante del control, sino donde los concurrentes pasan de a uno. También aclaró que en raras ocasiones les delegan dos controles, tal vez cuando en un mismo lugar se ofrecen dos espectáculos.
El horario que consigna en la planilla, dando cuenta del momento en que se presentó, lo avala el cobrador.
Relató que al llegar a "Cromañón" en aquella oportunidad, la gente estaba esperando para ingresar en la vereda de enfrente; y que siempre que se realiza un recital había un patrullero y una ambulancia en la puerta.
A preguntas del Dr. D´ Attoli, el testigo explicó que recibe órdenes de la Oficina Administrativa del sindicato, quienes además le proporcionaron las respectivas planillas para hacer los controles. Agregó en dicho sentido que hay una grilla general de los trabajos, suscribiendo los bordereaux que retiran para el fin de semana, debiendo entregarlas el lunes siguiente.
En un momento determinado, la municipalidad sacó una disposición que exigía a los locales tener a la vista un cartel con la cantidad de público autorizada a ingresar, cifra que debía citarse al dorso de la planilla de alusión.
No obstante lo anterior, no recordó si tal normativa estaba vigente a la fecha que controló "Cromañón", motivo por el cual no pudo precisar si consignó aquello en la planilla respectiva.
En última instancia, y a pregunta del Dr. Bravo, el testigo explicó que si el número de concurrentes superaba la capacidad que rezaba el cartel del local, sólo se limitaba a cerrar el bordereaux, dado que no tenía otras atribuciones.
A fin de ayudar a la memoria del testigo, el Dr. D´Attoli recurrió a la lectura de la declaración que efectuó en el transcurso de la instrucción. En concreto, recordó que un compañero le había comentado que el día 25 de diciembre de 2004 hubo un principio de incendio; pero no recordó haber escuchado a Chabán instando al público a que no detonara pirotecnia.
Finalmente, dijo no recordar si el lugar contaba con carteles que hicieran mención a la prohibición de ingresar con pirotecnia.
También prestó declaración testimonial Daniel Vicente Giménez, quien trabajó en "República Cromañón" los días 29 y 30 como control de boletería de SADAIC.
Manifestó que en virtud de su actividad conocía a Chabán y Villarreal, pues había sido designado varias veces para realizar controles en "Cemento". En ese sitio, el segundo de los nombrados se encontraba en la boletería.
Explicó que su trabajo consiste en hacer controles en los locales donde se reproduce música o se realizan eventos musicales; se desempeñaba en esa sociedad desde hacía aproximadamente 5 años.
Indicó que habitualmente se ubica en un lugar estratégico para visualizar la entrada del público y que cuenta la cantidad de gente que ingresa. Esta tarea la efectúa con la ayuda de un reloj o "cuenta ganado".
Señaló que la designación del comercio al que debe concurrir, la realiza su jefe inmediato del Área "Usuarios Generales". Aclaró que allí se desempeñan 20 ó 25 personas y que no tienen una zona determinada, sino que pueden ser convocados para asistir a locales hasta una distancia de 40 km. de la Ciudad de Buenos Aires.
Puso de relieve que el criterio utilizado para decidir la cantidad de empleados para cada evento, es el número de accesos o puertas existentes.
Puntualizó que generalmente se desempeña en esa función los fines de semana y que el sitio al que debe concurrir le es informado el día viernes anterior. Dijo que no visita previamente el comercio asignado.
Destacó que el dato que obtiene en el control es volcado en el bordereaux, que es el documento principal que se presenta ante SADAIC. Agregó que éste no se realiza por duplicado y que queda en poder del empleado que efectúa el control.
Aseveró que la planilla es suscripta por el control de boletería y que esa información no puede ser objetada porque es una especie de declaración jurada. Sostuvo que no obstante ello, en la práctica todos los managers y responsables discuten la cantidad de gente que se consigna a fin de abonar menos.
Respecto del pago dijo que se solventa un porcentaje sobre la recaudación y que la modalidad de aquél depende del usuario de que se trate.
Puso de resalto que en algunos comercios cobran la misma noche, y que en cambio en otros no, ya que es diferente la forma de manejarse de un estadio que un pub.
Dijo que cuando consideran que ya no entra más público se reúnen con los encargados y/o responsables del local y les presentan los números. En esa reunión se establece el cierre.
Relató que el día 29 se presentó en el local ante Villarreal porque ya lo conocía. El nombrado se encontraba en el interior del salón cerca de la barra conversando con otros trabajadores. Aclaró que estaba vestido de sport, porque en ese tipo de conciertos no desean llamar la atención del público.
Indicó que cuando se dio puerta se ubicó delante de las puertas "vaivén" y que a unos pocos metros se encontraba cortando tickets una persona apodada "Lolo". Dijo que a éste lo conocía de otros eventos y que tenía personal de seguridad a su cargo. Aclaró que llevaba un yeso en una pierna.
Expuso que en el reloj cuenta tanto los invitados, como aquellos que pagan entrada, sean de venta anticipada o de la boletería del local. Ello así, porque se paga sobre la totalidad de los asistentes y según el total de dinero recaudado.
En consecuencia en el bordereaux se discriminan todas estas circunstancias. Aclaró que las entradas compradas con anticipación tienen un valor menor que las adquiridas por ventanilla y que por ello también se deja constancia de ese dato.
Sostuvo que en la práctica le resultaba fácil distinguir la condición referida porque las personas realizaban dos filas separadas para ingresar. Dijo que por el hall ingresaban los invitados, mientras que los que ya contaban con su ticket esperaban sobre la calle Bartolomé Mitre y entraban por el pasillo amarillo. Por otro lado indicó que a quienes compraban la entrada en la boletería los veían desde el lugar en que se encontraba ubicado.
Observó que aquella noche se efectuó un cacheo tan riguroso que llamó su atención. Afirmó que a todos los jóvenes se le impartía la orden de quitarse las zapatillas y se les inspeccionaba el interior de ellas. Agregó que esta conducta sólo la había visto en espectáculos realizados en zonas peligrosas del Gran Buenos Aires.
Contó que el personal que realizaba el control vestía unas remeras negras que supuso que decían "Callejeros", pero no pudo precisar si todos ellos las usaban.
Dijo que aquella noche vio a Omar Chabán transitando por el sector de ingreso y recomendando al personal de seguridad que extremaran las medidas.
Expresó que permaneció todo el tiempo en el hall y que cuando el cobrador arribó a "Cromañón", se dirigieron a una oficina a fin de realizar y firmar la liquidación.
Exhibido que le fue el bordereaux del día 29 de diciembre, lo reconoció. Aclaró que la normativa lo autoriza a dispensar de pago hasta un 5 % por invitados y que el resto de éstos que excede ese porcentaje se abona como cualquier otro asistente.
Manifestó que estuvo presente durante el pago y que creía que la orden de abonar la había dado Chabán, pero que quien materializó aquél fue Villarreal. Dijo que no recordaba exactamente el motivo por el cual no se abonó el total. Supuso que se debió a que se realizarían tres shows consecutivos.
También se le exhibió el recibo del día 29 y señaló que si bien no lo reconocía, era un recibo oficial de SADAIC.
Puso de resalto que en esa reunión también participó por un breve lapso de tiempo el manager de "Callejeros". Leído que le fue un pasaje de su declaración anterior prestada en la etapa de instrucción recordó que "Diego el manager de la banda" se hallaba presente en el momento de realizarse el pago.
Se refirió seguidamente a las tareas que realizó el día 30 de diciembre de 2004.
Puso de relieve que a su llegada también se presentó ante Raúl Villarreal y que al comenzar sus tareas, "Lolo" estaba ubicado en una banqueta delante de él.
Dijo que la revisación del público fue tan exhaustiva como el día anterior y que vio al personal de seguridad con bengalas en sus manos que habrían incautado a los concurrentes. No se mostró seguro pero señaló que luego fueron llevados esos materiales a la boletería o la oficina del local.
También vio a Chabán deambulando por el vestíbulo y exigiendo al personal que efectúe la revisación.
Indicó que, según su experiencia, la cantidad de gente era superior a la del día anterior y que los invitados eran en su mayoría familias con niños pequeños.
Contó que cuando comenzó a tocar "Callejeros" el primer tema, ingresó unos minutos al salón y enseguida salió. Dijo que en ese momento ya no había más ingreso de público y que se ubicó nuevamente de espaldas a las puertas "cine". Aclaró que éstas no estaban abiertas, pero tampoco trabadas, sino que con sólo empujarlas se podía acceder al interior del local.
Expresó que "de golpe" se cortó el sonido y que al darse vuelta comenzó a escuchar gritos y corridas. En consecuencia, empujó la puerta de la boletería y se quedó allí con el personal. Puso de resalto que se cortó la luz y que pasados aproximadamente 40 minutos rompieron una de las ventanillas y salieron a través de ella.
Exhibido que le fue durante la audiencia el bordereaux del día 30 y su anverso, reconoció los mismos. Agregó que en esa planilla no consignó las entradas anticipadas porque no le pareció importante, en atención a lo sucedido aquella noche.
Aclaró que el día 30 no se realizó ninguna reunión para el cierre del bordereaux, sino que cuando logró salir de "Cromañón" el cobrador, llamado "Cesáreo" y su supervisor, Fabián Carranza, estaban afuera y lo llevaron a tomar algo un bar. Ello debido al estado en que se encontraba.
Afirmó que el bordereaux lo escribió junto con los nombrados en un bar de una estación de servicio ubicada en la Av. Rivadavia y Anchorena un par de horas después del incendio. Puntualizó que en ese mismo momento devolvió la planilla.
Interrogado acerca de la cantidad de relojes que usó el día 30 para contabilizar los asistentes, manifestó que sólo uno.
En la audiencia de debate Fabián Ariel Carranza señaló que hace veinticinco años que trabaja en SADAIC y que actualmente se desempeña como supervisor de cobranzas del sindicato mencionado.
En cumplimiento de sus obligaciones laborales concurrió en muchas oportunidades a "Cemento" y "Cromañón", donde conoció a Omar Chabán y a Raúl Villarreal.
A Raúl Villarreal siempre lo veía en la puerta de dichos locales junto a los encargados de recibir las entradas y al personal de seguridad.
Explicó que los empleados de SADAIC se hacen presentes en los eventos de cierta magnitud y que siempre concurre un supervisor para brindar apoyo y fiscalizar la tarea del "control de boletería" y del cobrador.
Aclaró que el supervisor es el que en definitiva determina el monto de dinero que se debe cobrar, "conforme a lo que se marcó".
La tarea del personal de "control de boletería" consiste en contar la cantidad de público que ingresa al espectáculo y de averiguar el precio de las entradas.
Precisó que en todos los shows se generan discusiones en torno a la suma de dinero que deben abonar al sindicato mencionado, sobre todo en los casos en que hay tarifas diferenciadas o entradas anticipadas.
Sostuvo que los organizadores siempre arguyen que tienen tickets vendidos a menor valor -generalmente entradas anticipadas-.
Con Omar Chabán mantuvo discusiones similares a la descripta, tanto en "Cemento" como en "Cromañón".
Asimismo, dijo que los organizadores siempre cuestionan el porcentaje -12 %- que deben abonar del monto recaudado, por considerarlo elevado.
En "Cromañón" se hizo presente en diciembre de 2004, tanto en los recitales de "Callejeros" como de "La 25".
No recordó si en el recital de "La 25" o el 28 o el 29 de diciembre de 2004 hubo un principio de incendio y cuando entró al local escuchó que por los altoparlantes Omar Chabán le decía a los concurrentes: "hijos de puta, si tiran bengalas nos vamos a quemar todos".
Por otra parte, precisó que "normalmente" el control de boletería, el cobrador y el supervisor se reúnen con el organizador.
Exhibido que le fuera el bordereaux del 29 de diciembre de 2004, reconoció su firma y su nombre.
Explicó que la casilla "hora de llegada" se refiere a la del control de la boletería y que ello se requiere para cotejar la cantidad de horas trabajadas por el "control" a efectos de calcular la remuneración que le corresponde.
Aclaró que el día 30 de diciembre debían "cerrar" los tres eventos "en relación a lo producido", porque tienen el deber de llevar el "bordereaux cerrado", más allá de que esté o no pagado.
Expuso que en presencia de un representante del grupo musical, recibieron de parte de Omar Chabán "un monto a cuenta" y que faltaba el pago total, el cual iba a producirse con el "cierre" de la última jornada.
Respecto a la manera de controlar la venta de entradas anticipadas y el ingreso de invitados, manifestó que por lo general se llega a un acuerdo, porque no tienen posibilidades de saber o determinar claramente la cantidad de tickets comercializados antes del show.
Puede ocurrir que haya filas de ingreso distintas, una para los que tienen entradas anticipadas y otra para los que adquieren el boleto en el momento. En el conteo no se toma en cuenta dicha diferencia, solo se hace una cuenta por el total de concurrentes. Luego, se discrimina de acuerdo a los porcentajes que el control de boletería observa a simple vista. Ello, al igual que la cantidad total de asistentes, crea un espacio de discusión en la reunión aludida.
Respecto a la presencia de familiares y allegados que ingresan sin cargo, puntualizó que SADAIC no admite gratuidad y sólo se puede aceptar la presencia de un diez por ciento de invitados.
Además, por una "comunicación interna" del sindicato se encuentran autorizados a "tomar" un cinco por ciento del total de concurrentes sin cargo e idéntico porcentaje a un "valor especial".
Dijo que no es habitual zanjar la discusión acudiendo al cotejo de las entradas, porque generalmente se trata de lugares en que el público no ingresa ordenadamente sino que lo hace con cierto apuro y las entradas caen al piso.
Sostuvo que las entradas se vendían de manera anticipada en "Locuras" y que en la mayoría de los espectáculos de "mucha" convocatoria las localidades se venden por adelantado, porque los espectadores quieren asegurarse la entrada con anterioridad a la fecha del evento.
Exhibido que le fuera el dorso del bordereaux correspondiente al 29 de diciembre, que da cuenta que se reciben "mil cien a cuenta", indicó que "el 30 de diciembre, con el resultado de esa noche, iban a terminar de recibir todo el importe".
Aclaró que el monto que figura en el bordereaux que se le exhibió iba a ser cobrado, porque ya no había espacio de discusión.
Por otra parte, precisó que "Central Park" figura como usuario, porque no tienen actualizado el padrón que usan los cobradores.
Aseveró que después de la "tragedia" tomaron conocimiento que los locales debían colocar un "cartelito" que detalle la capacidad del local y empezaron a pedir a los controladores que tomaran nota de ello para relacionar dicho dato con el monto que cobraban.
Exhibido que le fuera el contenido del sobre nº 284 del índice de prueba labrado por Secretaría, señaló que dicho documento no es un padrón sino el historial del número asignado al usuario, donde figura el evento, la suma de dinero abonada, el nombre del cobrador, del pagador, el usuario y la identidad de los "controles de boletería" de SADAIC que intervinieron.
Respecto al local de "Cromañón", refirió que en el padrón figuraba como pagador "Lagarto S.A.".
Manifestó que dicho usuario tenía una deuda con el sindicato y que por tal motivo se reunió en un par de oportunidades con Daniel, que era delgado y de pelo ondulado y entrecano.
Señaló que a las reuniones referidas iba a asistir Omar Chabán, quien finalmente nunca se presentó.
Indicó que Daniel tenía interés en solucionar el "tema de la deuda" y que desconocía si pertenecía a la firma mencionada.
Asimismo, expuso que Chabán le presentó a una persona -grandota, robusta- del hotel, con quien conversó acerca de la deuda referida.
Expuso que en estos casos el sindicato "en realidad al que va a ejecutar es a las paredes, al lugar" y que además puede solicitar a la justicia "que se prohíba el uso del repertorio de SADAIC". En definitiva el que se va a perjudicar es "el propietario" o "el dueño de la habilitación o el que tenga la administración del lugar".
Dijo desconocer "cómo era la relación entre Lagarto y Chabán" y que éste último en una oportunidad le afirmó que podía hacerse cargo de la deuda, para después descontar lo abonado del alquiler.
Agregó que Omar Chabán no tenía deudas con el sindicato y que no le manifestó "a quién le pagaba el alquiler".
Respecto al funcionamiento de SADAIC, refirió que los cobradores llevan la información de lo que sucede con los usuarios y piden la realización de un control de boletería. En el caso de espectáculos de mucha envergadura, el control referido se dispone de oficio.
Los supervisores controlan el trabajo de los cobradores y es la administración la que decide qué supervisor debe concurrir a cada evento.
Al controlador de boletería sólo se le asigna zona en época de vacaciones o en caso de enfermedad de los cobradores y puede ocurrir que deban presentarse varias veces en un mismo lugar.
La retribución del control de boletería depende de las horas que permanece en el lugar y se incrementa en un cincuenta por ciento, cuando el local se encuentra a más de treinta kilómetros.
El 30 de diciembre no entró al local porque el cobrador de la zona le avisó telefónicamente que se había producido un incendio.
Cuando se acercó a los alrededores del local, observó la presencia de bomberos y el rescate de varios concurrentes.
Decidió irse a la estación de servicio situada en la intersección de la avenida Rivadavia y Urquiza, donde se reunió con el cobrador y con el control de boletería.
Exhibido que le fuera el bordereaux correspondiente al 30 de diciembre (fs. 2054), manifestó que suponía que dio la indicación de "cerrarlo" de esa manera y que no recuerda si "lo cerraron" en el lugar referido o al día siguiente en la oficina.
Por último, indicó que los informes los confecciona el "control de boletería" y que "el bordereaux no se cerró con números" porque el incendio hizo imposible terminar el trabajo.
En oportunidad de ser oído, José Carlos Paz, Sargento de la Policía Federal Argentina, señaló que el 30 de diciembre de 2004, cuando se encontraba recorriendo la zona de la plaza de "Once", por estar asignado a la Comisaría 7ma. -junto a sus compañeros Molina y Caballero-, pudo advertir que del local "República Cromañón" salía humo.
Ante ello, se acercaron hasta el lugar y pudieron observar que del "boliche" mencionado salía el público "atropellándose". En ese instante, tomó contacto con el resto de sus compañeros e ingresó al local por las puertas que dan al hall que comunican a las boleterías.
Notó que estaba lleno de gente, "que había muchos empujones" y, a pesar de ello, comenzó a rescatar al público presente en medio de la oscuridad. En ese sector del local pudo notar que había un "para-avalanchas" para organizar el ingreso de los concurrentes.
Manifestó que no entendía qué era lo que estaba sucediendo porque había mucho desorden, "todo era muy desagradable" y estaba lleno de chicos.
Agregó que traspasó las puertas "tipo cine" -que estaban abiertas-, pudiendo observar que en la planta alta del local había mucha gente y mucho humo.
Tuvo que ser rescatado por un bombero, quien lo sacó del lugar y lo colocó cerca del auto bomba. Luego, habiéndose recuperado, sin necesidad de ser hospitalizado, prosiguió con las tareas de de rescate.
Por otra parte, señaló que la noche del 30 de diciembre, cuando estaba recorriendo la plaza "Once" antes del siniestro, pudo advertir que muchos chicos tenían en su poder pirotecnia y banderas referidas a la banda "Callejeros".
Aclaró que para llevar a cabo su trabajo en el lugar, no recibió instrucciones de ningún tipo. Agregó que en las cercanías del lugar advirtió la presencia del Subcomisario Díaz, no pudiendo recordar si éste le dio alguna indicación ya que todo era un "desorden".
Permaneció en el boliche hasta las cinco de la mañana, habiendo ingresado al local en veinte o treinta oportunidades para rescatar gente. Luego, se acercó hasta el Hospital "Churruca" donde recibió asistencia médica.
A preguntas que le formuló la Dra. Marcos, respondió que los bomberos que arribaron al local contaban con máscaras para llevar a acabo las tareas correspondientes, no pudiendo especificar cuantos de ellos había en el lugar.
Añadió que nunca realizó inspecciones en "República Cromañón" y que el lugar lo conocía porque es un boliche que forma parte de la jurisdicción.
Continuó manifestando que en la intersección de las calles Ecuador y Bartolomé Mitre siempre había un carro de asalto. Ello, con el fin de controlar al público que concurría a los locales bailables de la zona.
En la intersección de las Avenidas Rivadavia y Pueyrredón había un patrullero, que por lo general pertenecía a la Comisaría 7ma.
Agregó que no existía una consigna policial específica para el local "República Cromañón", que a su dueño no lo conoció nunca y que al boliche entró por primera vez la noche de los hechos.
Manifestó que "Cromañón" era un lugar donde se brindaban recitales y no una bailanta como el resto de los locales de la jurisdicción. Recordó que, anteriormente, se llamaba "El Reventón", que sí era una bailanta.
En otro orden, a preguntas que le formuló el Dr. Iturbide, manifestó que la noche del 30 de diciembre perdió la "tonfa"; aclarando el declarante que se trata del "bastón" que le proveyó la institución policial.
Posteriormente, a preguntas de las partes, expresó que en la Comisaría 7ma. prestó servicios durante seis o siete años, finalizando en el año 2007. Allí, realizaba recorridos de "prevención" en la zona de "Once", entre las 18.00 y las 24.00 horas.
Finalmente, se procedió a dar lectura de un tramo de su declaración prestada en sede instructoria, fs. 3.838 vta., de la que surge que, en varias oportunidades, cuando realizaba las tareas de rescate, el testigo pudo sentir que intentaron quitarle el arma de la cintura, que finalmente no pudieron, aunque sí le sustrajeron "el tonfa".
Frente a ello, el dicente expresó que se remitía a lo anteriormente declarado y, ante la pregunta del Presidente del Tribunal acerca de si recordaba el suceso que se le había relatado, manifestó: "si lo declaré allí, lo ratifico".
Compareció también a debate el testigo Alejandro Walter Molina, quien relató que para la fecha del hecho prestaba servicios en la plaza Miserere, cumpliendo horario entre las 18.00 y las 24.00 horas. Así, el día 30 de diciembre de 2004 mientras se encontraba recorriendo la plaza, vio público que se dirigía al local -no observó que llevaran pirotecnia- hasta que, en un momento, escuchó por radio que había un foco ígneo en el local "República Cromañón" por lo que fue hacia el lugar.
Al llegar a la calle Ecuador vio que mucha gente corría para el lado de la plaza por lo que fue hacia el comercio y en el trayecto le dijo a los chicos que se fueran abriendo porque iban a venir los bomberos. A la altura del hotel vio venir un patrullero que fue agredido por la gente con golpes de puño, creyendo que a él le harían otro tanto. También observó un carro de asalto en la intersección de las calles Mitre y Ecuador, aunque no sabía qué hacían dado que no prestó mayor atención al punto y no vio a sus ocupantes.
Continuó relatando que se colocó contra un paredón mirando al hotel e ingresó al mismo por el hall. En el interior se encontró con muchos chicos en el piso gritando y los acomodó en un sillón. Luego se fue por una puerta ubicada entre el sector en donde se encontraba y el estacionamiento del lugar. Allí escuchó gritos y vio un portón grande que intentaron abrir junto a un compañero, lo que lograron cuando llegó un bombero con una barreta grande. Esa fue la única puerta que observó, destacando que la persiana de ingreso al estacionamiento estaba abierta.
Aseguró que se sintió asfixiado por lo que se retiró del sitio para regresar luego e ingresar al local en muchas oportunidades a sacar gente con un toallón colocado sobre el rostro. Había muchas personas en el piso y mucho no miró, sacó gente y la llevó hasta la intersección de las calles Mitre y Ecuador en donde había una ambulancia.
Aclaró que antes del siniestro conocía el local pero desde el exterior, conocía su existencia y sabía que había recitales de rock; en otra época había sido una bailanta. Por lo demás, aseguró que nunca había participado en inspecciones a República Cromañón ni a locales de la zona.
Dijo que nunca fue custodio del hotel aunque conocía a su conserje porque charlaba cuando éste estaba en la puerta; también conocía a Fajardo, quien trabajaba en un kiosco aledaño.
Finalmente, señaló que el día del hecho no vio a Omar Chabán a quien, además, no conocía a ese momento. Agregó que sus compañeros eran los oficiales Paz y Cavallero.
Fue convocado a prestar declaración en el juicio, el Suboficial Miguel Ángel Navarro, quien para la fecha de los hechos se desempeñaba en la Seccional 7ma. de la PFA. A raíz de ello, dijo que conoce a los acusados Miguel Ángel Belay y Carlos Rubén Díaz, por haber sido sus superiores.
Comenzando con su relato, expuso que había comenzado a prestar servicios en la dependencia mencionada, unos cinco, diez o quince días antes del suceso objeto del debate.
El día 30 de diciembre del año 2004 ingresó a la Seccional cerca de las 8:30 hs. de la mañana para cumplir con sus tareas habituales en la brigada de prevención, recorriendo el ámbito de la jurisdicción. Agregó que estaba acompañado por el Sargento García, el Principal Suárez y dos personas más.
Indicó que cerca de las 20:00 hs. regresó a la comisaría en virtud de un procedimiento que se había realizado por unos celulares y a fin de que el jefe de brigada labrara el correspondiente sumario.
Inmediatamente le fue ordenado que se dirigiera a un kiosco ubicado cerca de la Plaza Miserere acompañado por un inspector del Área de Bromatología del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, a fin de realizar inspecciones.
Señaló que esta diligencia no pudo llevarse a cabo, porque cuando se encontraba en la intersección de la Avenida Pueyrredón y Bartolomé Mitre, circulando con el móvil, le llegó un alerta de incendio.
Refirió que en consecuencia "moduló al comando" y se dirigió, junto al resto de los integrantes del patrullero, hacia el lugar de los hechos. Al llegar a la calle Ecuador la cantidad de gente era tal, que le fue imposible avanzar con el móvil. Por ello, descendió de la unidad y trató de arribar a las inmediaciones del boliche a pie. Aclaró que no sabe qué fue lo que hizo el personal del Gobierno de la Ciudad que antes sindicara.
Dijo que en la vía pública había "un montón de gente" y que reinaba una "confusión total". Él se dirigió hacia un portón rígido que se encontraba cerrado -en la maqueta virtual marcó el sector correspondiente a la persiana metálica que da al garage del hotel-. Exhibido el recorrido virtual, sindicó la denominada "puerta alternativa".
Indicó que desde ese momento estuvo avocado a la tarea de abrir esa puerta. Instantes después arribó al lugar el primer camión de bomberos y el personal de esa dotación también se dedicó a lograr la apertura del portón.
Explicó que a la par que realizaban esta tarea, él modulaba a comando para pedir ambulancias, coordinación del SAME, indicando asimismo que los médicos se acercaran al lugar a pie, en virtud de la gran cantidad de personas que había en la calle.
Relató que en ese ínterin el portón se abrió y en un primer momento pensó que la gente que estaba dentro del local se les iba a venir encima al querer salir. En realidad los chicos estaban atrapados, no se produjo una avalancha porque permanecían como "taponados".
Aclaró que nunca vio una tarea semejante para lograr la apertura de la puerta, lo cual parecía imposible. Mientras trabajaban veían las manos de los chicos detrás del portón.
Dijo que él creía que fue el primer funcionario policial en llegar al lugar con equipo con modulación y que por ello moduló a comando en varias oportunidades contando lo que estaba pasando y lo que necesitaban.
Indicó que luego de que la puerta se abrió, se dedicó a sacar a la mayor cantidad de gente posible del local. La oscuridad y el humo espeso no dejaban ver el interior del recinto. Aclaró que nunca vio fuego.
Expuso que en un momento subió por una escalera del hotel y arrancó una luz de emergencia, la cual utilizó para iluminar el boliche durante sus ingresos.
Señaló que cuando volvió a entrar al boliche lo hizo por el portón que abrieron. Allí notó que había una especie de estructura de hierro, similar a los andamios de las obras en construcción que estaba tirada y había chicos entremedio. Se apreciaba que esa estructura había sido utilizada para luces o sonido; en el momento dificultaba también la salida.
Preguntado acerca del arribo del personal policial y de bomberos, dijo que en realidad él se dedicó a ver qué se necesitaba en el lugar y a tratar de rescatar a las personas. Sí recuerda que cuando arribaron en el móvil 100, tuvo que ayudar a bajar al oficial a cargo de la unidad, porque había una confusión generalizada.
Sobre el punto, explicó que estimaba que los chicos que estaban afuera del local pensaron que tanto el móvil policial como el primer carro de bomberos llegaron al lugar para impedir el ingreso de más gente al boliche por estar agotada su capacidad.
Esta circunstancia, en un principio, tornó casi imposible la tarea del personal policial uniformado y de los bomberos. Es que la presencia de preventores vestidos de uniforme en un evento de rock es como "chocante".
Recordó que el patrullero fue inicialmente roto "a patadas" por la gente. Luego se pudieron organizar y lograron que esas personas tomaran conciencia de que en realidad lo que estaba sucediendo era que había fuego en el local y que había gente atrapada.
Allí esos chicos comenzaron a colaborar para abrir el portón hasta que arribó el segundo carro de bomberos. Aclaró que él no tuvo tantas dificultades para realizar sus labores porque estaba vestido de civil.
De todos modos dijo que no vio un "choque" entre la policía y la gente.
En otro orden, e interrogado para que diga si con motivo del hecho acaecido el 30 de diciembre de 2004 realizó alguna diligencia ordenada por el juzgado interventor, dijo que él es Suboficial y que si el juzgado ordenó alguna medida lo hizo a la Superioridad.
De todos modos, aclaró que participó en dos diligencias, a saber, en la búsqueda de documentos en el interior del local y en otra cuya finalidad consistía en asegurar los instrumentos musicales que habían quedado en el recinto.
Preguntado para que brinde precisiones sobre la inspección del kiosco con personal de Bromatología del GCBA, dijo que solamente había un inspector y que desconocía si éste estaba munido de alguna orden u oficio.
Aclaró que generalmente en la dependencia se pide mediante nota la colaboración de las distintas Áreas del GCBA, como ser Fiscalización y Control o Bromatología para este tipo de diligencias.
Dijo que él sabía que iban a inspeccionar un kiosco. Recordó que ese comercio, situado en Rivadavia y Ecuador, fue clausurado uno o dos años después de la tragedia por venta de bebidas alcohólicas.
Resaltó que a la época del hecho -30/12/04-, el Código Contravencional no facultaba al personal policial a disponer una clausura; solamente debían observar e informar. Los inspectores municipales eran quienes podían ordenar ese tipo de medida.
Por ello se acostumbraba, desde la dependencia, a pedir colaboración al Gobierno de la Ciudad, para que los inspectores en su caso dispusieran la clausura.
Aclaró que él desconocía si en este caso se cursó alguna nota puntual pidiendo colaboración o una de tipo general, pues esa no era su función. Sólo puede decir que se dirigían a ese kiosco sobre la Avenida Rivadavia cuando recibió el alerta.
A preguntas que se le efectuaran para que dijera si los días posteriores al 30/12/04 se materializó esa inspección, dijo que no, que todos los días siguientes fueron destinados a la investigación del suceso, particularmente a la detención del Sr. Chabán y a la búsqueda de un menor de apellido López.
Interrogado para que refiera si observó puestos de venta de pirotecnia en la vía pública a la fecha del hecho, dijo que no, que de haberlos visto hubiera avisado a la brigada de contravenciones; desconociendo quiénes eran sus integrantes en esa época. Aclaró que él trabajaba en la brigada de "delitos".
Fue citado a prestar declaración testimonial Claudio Ariel Rivas, agente de la Policía Federal Argentina que prestó servicios el día 30 de diciembre de 2004.
Manifestó que el día indicado formó parte de un cuerpo de combate perteneciente a la Policía Montada que se ubicó en la esquina de Bartolomé Mitre y Ecuador aproximadamente a las 17.00 ó 19.00 horas. Aquél estaba integrado por el Subinspector Cármodi -quien se encontraba a cargo-, el Cabo Rojo, el Cabo Guglianone y él.
Explicó que sus superiores los enviaron a la Comisaría 7ma. de esta ciudad y que en ese lugar el Subcomisario le transmitió al Subinspector la orden de dirigirse a la intersección de las calles antes mencionadas. Sólo le informaron que allí habría un recital, pero no de qué banda musical.
Dijo que la función de su grupo era de seguridad general y que debían controlar cualquier disturbio que se presentara.
Relató que mientras estaban emplazados en esa esquina, observó gran cantidad de gente en las inmediaciones, pero que no obstante ello, el tránsito vehicular era normal y ninguna calle se encontraba cortada.
Además, expuso que en la calle Bartolomé Mitre sobre la vereda de "República Cromañón" había un puesto de venta de remeras. No pudo precisar su ubicación exacta, pero sí que se hallaba entre la vereda del local indicado y la esquina de Ecuador.
Expresó que si bien no vio personas con elementos pirotécnicos en sus manos, escuchó detonaciones de "cohetes". También pudo apreciar que había personas consumiendo alcohol en la vía pública.
Puso de relieve que antes de producirse el incendio no vio otros móviles, mas sí advirtió la presencia de dos "policías uniformados de comisaría" en frente del cuerpo de combate.
Contó que se encontraba parado junto al móvil policial cuando de repente observó que muchísima gente comenzó a salir del "boliche".
Puso de resalto que los jóvenes se dirigieron inmediatamente hacia ellos y les informaron que se había producido un incendio.
En ese momento el Subinspector que se encontraba a cargo dio aviso de la novedad y solicitó el envío de ambulancias y dotaciones de bomberos.
Destacó también que las personas se encontraban en estado de desesperación y que les pedían que ellos mismos se ocuparan de trasladar a los heridos en el carro de asalto.
Dijo que, sin embargo, en un principio no pudieron acceder a lo solicitado, pues no obtuvieron autorización de sus superiores. Estos les indicaron que debían esperar que arribara el personal idóneo, es decir, las ambulancias del SAME.
Manifestó que ellos trataban de ayudar a las personas y que no presenció ningún incidente entre el personal policial y el público.
Puntualizó que minutos después se acercó un bombero y le solicitó que fueran a ayudarlos porque la gente se había puesto muy agresiva y estaba golpeando el autobomba.
Narró que en consecuencia, el móvil policial dio la vuelta a la manzana por la Av. Pueyrredón y se estacionó sobre la calle paralela a Ecuador -de la cual no recordó su nombre- antes de llegar a la esquina de la calle Bartolomé Mitre.
Refirió que allí la gente golpeaba el carro e intentaba subirse a la fuerza con el objeto de que transportaran a los lesionados a los nosocomios cercanos.
Indicó que posteriormente fueron autorizados a realizar aquella tarea y que efectuaron dos o tres viajes a los hospitales "Penna" y "Ramos Mejía".
Afirmó que todas las operaciones realizadas quedaban asentadas en el "libro de guardia" donde se asentaban todas las novedades.
Finalmente, interrogado que fue sobre si escuchó algún canto por parte de los concurrentes que salían de "República Cromañón", manifestó que no.
En el transcurso de la audiencia de debate oportunamente celebrada, Carlos Abel Stortini señaló que desde el 1° enero de 2004 hasta fines del mes de octubre, prestó servicios en la Comisaría 7ma. de esta ciudad.
En dicha seccional estuvo a cargo de la Brigada de Delitos y de la Oficina Judicial y tenía por función la prevención y represión de los distintos modos delictivos de la jurisdicción.
Añadió que por tratarse de una zona comercial, los hechos delictivos ocurrían mayormente durante el día, en horario comercial -entre las 9:00 y las 20:00 horas- y que por ello cumplía funciones de lunes a sábado, desde las 9:00 hasta las 22:00 horas.
Por otra parte, manifestó que cuando "se podía" hacían controles a los "boliches nocturnos".
Recordó haber asistido a controlar "Latino Once" y "La Máquina" y a la inauguración de "República Cromañón", el día 30 o 31 de marzo de 2004.
Relató que el local mencionado en último término era una confitería bailable, donde pasaban música de rock "a través de una pantalla", con la idea de que los concurrentes bailaran ese tipo de música.
En la fecha referida asistió junto al Subcomisario Díaz para controlar que el local contara con toda la documentación correspondiente y a ver "el ambiente", es decir, el tipo de gente que asistía, por prevención de la ley 23.737, dado que a veces "ingresan punteros a vender droga" y su presencia tenía por objeto prevenir "ese tipo de cosas".
Aclaró que el día de la inauguración no se presentó ante Omar Chabán ni ingresó al local, desconociendo si el Subcomisario Díaz revisó la documentación.
Precisó que en junio o julio de 2004, se realizó en la cancha de Ferro el festival denominado "Quilmes Rock", que contrató grupos musicales extranjeros y nacionales.
Durante dicho período, "Cromañón" estuvo cerrado, tanto un mes antes como un mes después, porque las bandas de rock estaban contratadas para el espectáculo mencionado y por cláusulas contractuales no podían tocar en otro lugar, ni antes ni después de dicho evento.
Aseveró que dicho salón permaneció cerrado por un tiempo y luego comenzó a abrir casi todos los viernes y sábados.
A partir de dicho momento empezaron a presentarse conjuntos musicales poco conocidos -música "under"- y no concurrían demasiadas personas.
Afirmó que no informó al GCBA que el local estaba cerrado y que en dicho establecimiento sólo realizó una inspección porque abría "muy poco tiempo".
En dicha oportunidad -el 26 de junio de 2004- le exhibieron la plancheta de habilitación y el certificado de bomberos.
El único inconveniente que advirtió fue que los empleados de seguridad no estaban bien identificados.
Puntualmente observó que Villarreal -quien se presentó como personal de seguridad- tenía un gafete con su nombre incompleto y tampoco figuraba el número de CUIT y el nombre de la empresa de seguridad a la que pertenecía.
Por dicha razón labró el acta correspondiente y documentó la actuación en el Libro de Brigadas.
Asimismo, envió el acta a la "superioridad", remitió una nota al GCBA, a la Justicia Contravencional e informó lo actuado a la Fiscalía en turno.
Exhibida que le fuera el acta obrante a fs. 103, reconoció su firma e indicó que se trataba del acta realizada durante la inspección aludida y que el número que allí figura se correspondía con el número de la habilitación que le exhibiera Omar Chabán.
Aclaró que en dicha acta Omar Chabán figura como titular del negocio o comercio y no de la habilitación.
Asimismo, especificó que en la plancheta de habilitación figuraba como titular "Lagarto".
Con relación al horario asentado en el acta -"de 8 a 1:30 horas"- dijo que se correspondía con la información que obtuvo en aquél momento y que se refería al horario en que tocaban los conjuntos musicales, atento que el salón había dejado de trabajar como local bailable.
Agregó que por error no tomó nota de la capacidad del establecimiento y que en ese momento "estaban cambiando la legislación" y no se exigía la exhibición de carteles que indicaran la capacidad del local.
Además, explicó que la planilla conforme OT 662 se vinculaba a una orden dirigida por la Superintendencia de Seguridad Metropolitana a todas sus dependencias para que realizaran inspecciones a las confiterías bailables.
Precisó que la sigla OT significa "orden telefónica" y pueden ser emitidas por los Directores, Comisarios Inspectores, Oficiales Superiores, el Jefe de Policía y el Subjefe.
Asimismo, señaló que dichas órdenes son documentadas en las dependencias.
Exhibida que le fuera la fs. 104, aseveró que lo allí anotado correspondía a su puño y letra, y que la expresión "uno por semana" significa que el local abría una vez por semana, ya sea un viernes o un sábado.
Por otra parte, manifestó que "800 a 1200 personas" se refería a la capacidad del lugar, y que tal dato lo recibió de Omar Chabán y no surgía de la plancheta de habilitación.
Precisó que en el borrador aludido realizó una corrección y que donde decía "800 a 1200" se lee "600 a 1200".
Explicó que pudo observar que en la "plancheta" estaba indicada la cantidad de personas que el local se encontraba habilitado para recibir y que las anotaciones referidas no eran oficiales y estaban confeccionadas con los datos que le brindó Omar Chabán.
Al exhibírsele la plancheta de habilitación del local, señaló que no puede asegurar si se trata de la que vio en su momento, pero afirmó que "recuerda haberla visto" y que inclusive "cree" que le pidieron una copia a Omar Chabán.
Puntualizó que a la inspección concurrió con el Sargento García y con el Cabo Primero Villanueva, quienes se quedaron en la puerta.
En dicha ocasión, observó que en el hall había unas vallas que separaban el ingreso del egreso.
Luego, al entrar al salón, visualizó que se expendía cerveza, que había muy poca gente -no más de veinte personas, ninguna menor de edad- y que un cartel indicaba la salida.
Ulteriormente, salió y le pidió a Omar Chabán que le exhibiera la plancheta de habilitación y el certificado de bomberos.
Como dicha documentación estaba en el hall de entrada del hotel contiguo, se acercó hasta dicho lugar, donde finalmente Omar Chabán le mostró lo solicitado.
Al exhibírsele la foto de la conserjería del hotel "Central Park", reconoció el lugar como aquél en donde le enseñaron la documentación.
Señaló que el local estaba en funcionamiento y que tomó nota de la documentación.
Indicó que los controles a los que se refirió respondían a órdenes emanadas del comando de la Policía Federal Argentina y del Superintendente de Seguridad Metropolitana que a principios del 2004 y mediante "memorandum" solicitó que se intensificaran los controles.
El objetivo de dicha orden era la prevención y represión de la ley 23.737, controlar la venta de alcohol, la presencia de menores y que los locales se encontraran "en condiciones".
Explicó que el expendio de bebidas alcohólicas se halla vinculado con la producción de grandes desmanes que ocurrían en la Plaza Miserere, con el resultado de personas heridas.
A raíz de dichos episodios, sobre la calle Ecuador, en su intersección con Bartolomé Mitre, siempre había apostado un grupo de combate, "a modo de prevención".
Aseveró que siempre pidieron refuerzo para la seguridad de la zona, no exclusivamente por "Cromañón" sino por los locales "Latino Once" y "La Chevecha", dado que siempre se producían peleas de cuarenta o cincuenta personas en estado de ebriedad.
Además, si había mucha actividad de entretenimientos nocturnos, el Jefe de la dependencia pedía un móvil para apostar en la intersección de las avenidas Rivadavia y Jujuy, y otro para Bartolomé Mitre y Jean Jaures o para los alrededores de "La Maquina", de acuerdo a la disponibilidad de servicios.
La presencia de dichos móviles también lo disponía la Superioridad, más específicamente la División General de Operaciones.
Para disponer de estos refuerzos no se tenía en cuenta la cantidad de gente que entraba a los boliches sino los desmanes que se producían y la confluencia de personas en los alrededores de la Plaza Miserere, atento la gran cantidad de medios de transportes que circulaban por la zona.
Por otra parte, precisó que por orden del Comisario Miguel Ángel Belay, enviaron gran cantidad de notas al GCBA para solicitar la realización de inspecciones a todas las confiterías bailables, dado que el personal policial no tenía poder de policía para clausurar un local y por ello precisaban la presencia de los funcionarios del gobierno mencionado.
Dijo que generalmente el GCBA evadía dar una respuesta y que dicho proceder no respondía a "mala voluntad" sino a la escasa cantidad de inspectores que tenían para realizar las inspecciones.
Finalmente obtuvieron respuesta y en el mes de junio o julio de 2004 se realizaron inspecciones junto al personal de la Unidad Polivalente de Inspecciones del GCBA, que tenía muchas falencias porque recién se estaba organizando.
Expuso que Aníbal Ibarra había dispuesto el cierre de "Inspecciones" alegando hechos de corrupción y que a los inspectores los habían echado o derivado a otras dependencias.
Refirió que la nueva dependencia estaba formada, en su mayoría, por profesionales contratados, que tenían "mucha voluntad" y poca experiencia.
En la fecha aludida inspeccionaron y clausuraron "Latino Once" y "La Máquina", por falta de seguridad contra incendios.
Al jefe de inspectores le pidieron ir a inspeccionar "República Cromañón" y les respondió que dicho local no sería inspeccionado porque estaba habilitado para eventos.
La respuesta le pareció extraña, atento que tenía entendido que "Cromañón" se trataba de un local clase "C", donde podían ir grupos musicales a cantar y la venta de bebidas alcohólicas se encontraba permitida.
Sin perjuicio de ello, indicó que las reglamentaciones cambian y el personal policial se notifica por "orden del día".
Agregó que en la actualidad desconoce si la clasificación clase "C" sigue vigente.
Dijo no haber pedido explicación alguna a los funcionarios del GCBA y que en la Comisaría le solicitó al jefe de inspectores -del que no recordó el nombre- que dejara asentado en el Libro de Lanzamientos las actuaciones realizadas y los motivos por los que no se había inspeccionado "República Cromañón".
Manifestó que posteriormente no se produjeron inspecciones porque "Cromañón" no abría asiduamente, es decir, "todos los viernes o todos los sábados".
El local funcionaba cuando podía contratar a un grupo musical y podían pasar dos o tres fines de semana seguidos sin actividad o permanecer un mes cerrado.
En octubre dejó de prestar servicios en la Comisaría 7ma. y con posterioridad a dicha fecha el local empezó a abrir todos los fines de semana hasta que ocurrió la tragedia, el 30 de diciembre de 2004.
Por otra parte, expresó no recordar si la inspección que realizó en el local de "República Cromañón" la decidió personalmente, pero afirmó que generalmente todo lo que realizaba contaba con autorización de sus superiores.
Explicó que "específicamente no se dan órdenes" y que la inspección es una función y "una cuestión de prevención", para controlar si los locales cuentan con habilitación.
Sin perjuicio de ello, sostuvo que en su caso el motivo de la inspección era observar el ambiente y ver si había exceso en la venta de alcohol.
Explicó que distinta es la situación cuando concurren a inspeccionar un local junto a los funcionarios del GCBA, porque hay leyes u ordenanzas que escapan a su conocimiento y en consecuencia no tiene la capacidad técnica para inspeccionar.
Puntualmente, refirió que quería ver si había anomalías en orden a delitos y que no fue a cumplir la función que puede prestar un inspector del GCBA, que se ocupa de verificar si el local cumple con todas las normas de la ciudad.
Agregó que para realizar estas verificaciones no tenían un límite de tiempo y que si observaba anomalías "en función de delitos que se podían cometer", podían permanecer mucho tiempo en el local.
Indicó que no corroboró con el GCBA el número de la habilitación que había anotado y que la plancheta le había parecido auténtica.
Por otra parte, señaló que habitualmente no prestaba servicios en horario nocturno.
Aseguró que en la misma fecha que inspeccionó "Cromañón" hizo lo propio en "Latino Once", en "La Máquina y en "La Chevecha".
Con relación a las inspecciones realizadas con el personal de la Unidad Polivalente de Inspecciones, puntualizó que en dicha ocasión lo acompañaron el Cabo Primero Villanueva y el Sargento García, y que fueron para brindar apoyo a los inspectores, para que no tuvieran inconvenientes en el desarrollo de sus tareas.
Posteriormente, los inspectores del GCBA -aproximadamente cuatro- se trasladaron hasta la Comisaría y dejaron asentado en el Libro de Lanzamiento el número de las actas que habían labrado, las infracciones constatadas y que habían procedido a clausurar "dos comercios".
Afirmó que los inspectores contaban con credenciales del GCBA.
Señaló que el personal policial debería conocer la capacidad de cada local clase "C" y que para detectar excesos se debía enviar un policía a cada local.
Dijo que en caso de comprobarse exceso de público en un local, el personal policial debía efectuar una consulta con la Fiscalía Contravencional en turno.
Manifestó que en general la referida consulta la puede hacer cualquier oficial, pero que también puede ocurrir que el Fiscal solicite que dicho acto lo realice el Comisario o el Subcomisario.
Precisó que el Jefe de Brigada y todos los Jefes de Servicio tienen el número telefónico del Fiscal en turno.
Por otra parte, indicó no conocer el mundo del rock y que en su momento se interesó por propia iniciativa en saber los motivos por los que estaba cerrado "Cromañón".
A través de un "productor amigo" se enteró de la realización del festival denominado "Quilmes Rock".
Manifestó que mandó a inspeccionar el local para averiguar si estaba abierto y "los chicos de la brigada" -García y Villanueva- le dijeron que estaba cerrado.
Dijo desconocer qué grupos tocaron en el local mencionado y que el día que lo inspeccionó, Omar Chabán le presentó a Raúl Villarreal como encargado de seguridad.
Mantuvo una conversación con Villarreal en la zona de las boleterías y como no tenía gafete de seguridad no lo consignó en el acta, atento que consideró que no prestaba tareas en el lugar.
Aclaró que sólo consignó en el acta a los que tenían gafete -Javier Schiavoni y Ernesto Mazzanti-.
Afirmó desconocer la capacidad de los locales, en tanto que el personal policial puede conocer dicho dato en una inspección por medio de la habilitación.
Expresó que es obligatorio inspeccionar los locales "al menos una vez", para verificar si se encuentran habilitados.
Refirió que los servicios prevencionales especiales -incluido el móvil que se apostaba en la intersección de Ecuador y Bartolomé Mitre- también se prestaban cuando "Cromañón" permanecía cerrado.
Por otra parte, precisó que en el año 2004 la dotación de la Comisaría 7ma. era de doscientos hombres y que dicho personal se distribuía en turnos de seis horas, a excepción de algunos agentes que trabajaban turnos de ocho horas.
Refirió que la jurisdicción de la Comisaría 7ma. abarca setenta y cinco manzanas y que ellas se hallan emplazados más de veinte templos judíos y escuelas de origen israelí.
Puntualizó que por falta de personal algunas escuelas y templos eran custodiados por personal de la Superintendencia de Bomberos.
El radio jurisdiccional de la seccional mencionada comprende desde Jean Jaures y Rivadavia a Pasteur y Rivadavia, y desde Pasteur y Córdoba a Córdoba y Jean Jaures.
Aclaró que la inspección efectuada con funcionarios de la Unidad Polivalente de Inspecciones a "Latino Once" fue realizada con posterioridad a la que él realizó.
Asimismo, precisó que inspeccionó "Cromañón" con anterioridad a que la Comisaría 7ma. remitiera las notas referidas al GCBA, más precisamente a la Unidad Polivalente de Inspecciones.
Expresó que su conocimiento en materia de faltas y contravenciones tiene por base las enseñanzas recibidas en la Escuela de Cadetes de la PFA respecto a las "contravenciones policiales", que ahora vendrían a estar suplantadas por el Código de Faltas.
Asimismo, dijo que adquirió conocimiento en la materia aludida través de la experiencia y la lectura de las normas.
A preguntas de las partes, respondió que en "Popularísimo" y en "Latino Once" tocaban grupos y que no tuvo conocimiento de inconvenientes ni de la ocurrencia de incendios anteriores en "República Cromañón".
Por último, indicó que no recibió directivas de no reprimir contravenciones de locales clase "C" y que desconocía que en los boliches nocturnos se hacía uso de pirotecnia.
Fue convocado a prestar declaración en el debate el Comisario Jerónimo Alberto Molina, quien se desempeña como Jefe de la División Judiciales de la Superintendencia de Asuntos Internos de la Policía Federal Argentina desde el mes de febrero del año 2004. Aclaró que la dependencia a su cargo trabaja en colaboración con la justicia para el esclarecimiento de aquellas investigaciones donde resulte involucrado personal policial.
Respecto de su conocimiento de los imputados en esta causa, expresó que conoció al acusado Miguel Ángel Belay, a través de la función policial, por desarrollar una actividad en el marco de una investigación contra el personal de la Comisaría 7ma.; a raíz de ello tuvo contacto con este funcionario, quien prestó colaboración en la pesquisa como Comisario de esa dependencia.
Por su parte, al Subcomisario Carlos Rubén Díaz lo conoce por una intervención que realizó en la misma Seccional con motivo de sus labores.
Interrogado que fue acerca de sus intervenciones en la presente causa, dijo que la primera vez que tomó participación fue a raíz de una disposición de Juzgado de Instrucción n° 1 a cargo de la Dra. Crotto, ocasión en que le fue encomendado constituirse en la Comisaría 7ma. de la PFA a fin de recolectar una serie de libros relacionados con los servicios internos y externos, el listado de personal, las libretas de turnos y cuartos, etc.
En esa oportunidad, se secuestraron una pluralidad de libros donde se plasmaba la actividad de la Comisaría y se procedió al traslado de esa documentación.
Indicó que posteriormente, dado el cúmulo de libros y la difícil lectura e interpretación que estos comportan, se realizaron una serie de diligencias tendientes a transcribir la información que contenían.
Sobre el punto, dijo que esos libros, al ser manuscritos y en razón de su uso policial, no son fáciles de interpretar para quienes no tienen experiencia suficiente en la fuerza. Agregó que una vez finalizada esa tarea, se elevaron las transcripciones al Juzgado interventor.
Expuso que dos meses después de realizar este trabajo, ya por el mes de marzo de 2005, fue convocado a prestar testimonio en la causa para que volcara allí la interpretación de los libros desde el punto de vista de un funcionario policial. En esa declaración trató de aclarar las dudas que surgían de cada uno de los libros.
Refirió que días después le fue ordenada una nueva diligencia a la Comisaría 7ma., esta vez por el Dr. Lucini, ocasión en que se secuestraron dos o tres libros puntuales, de contravenciones policiales y órdenes internas. El material fue elevado al Juzgado.
Pasados unos días más, se dispuso un allanamiento de la Seccional con amplias facultades para requisar despachos, recintos y lugares donde pudieran guardarse documentos de interés para la investigación. En aquella oportunidad se hizo la diligencia con una gran cantidad de oficiales a su mando y se los sectorizó para hacer más expedita la medida. Además, contó con la presencia de funcionarios del Juzgado, entre ellos el secretario y el oficial de ese tribunal, para evacuar cualquier consulta en forma inmediata. También se secuestró material que quedó a disposición del Juzgado.
Resaltó que en esa ocasión, se ocupó personalmente de revisar las oficinas del Comisario y de los Subcomisarios. Agregó que lo secuestrado versaba sobre biblioratos con documentación que plasmaba la actividad de la Comisaría en locales de baile y distintos tipos de comercios.
Preguntado para que dijera si concurrió alguna vez a la Seccional 7ma. de la PFA, por algún otro motivo, dijo que sí, que para mediados del año 2004 lo convocó el Juzgado de Instrucción n° 7 por una serie de denuncias sobre supuestas irregularidades cometidas por el personal de servicio de calle de la dependencia.
La denuncia había sido efectuada, según estimó, por la Secretaría de Seguridad, e involucraba a ciertos oficiales de la Comisaría por supuestos hechos de corrupción; se decía que el personal de servicio de calle tomaba contacto con locales de la jurisdicción y requerían dádivas a sus dueños para dejarlos trabajar sin mayores inconvenientes. Por ejemplo, les permitían estacionar, efectuar carga y descarga de mercadería en horarios no permitidos, entre otras cuestiones. Agregó no recordar si entre esos comercios había locales de baile; sí que había librerías, remiserias, entre otros establecimientos.
Interrogado acerca de las reglas para labrar los libros de la Comisaría, dijo que es habitual que los libros sean llevados en forma desprolija, pues se "hacen a la ligera" y no traducen la verdad plena de la actividad desarrollada en la Seccional.
Esto último no es que se realiza a propósito, sino que a veces se dejan horarios inconclusos o no se vuelca alguna actividad de calle; el libro es para ilustrar y muchas veces sólo se consigna el sumario, el Juzgado interventor, y por lo demás se remite a la actuación simplemente.
Explicó que dentro del marco de una Comisaría existen cuadros de responsabilidades y el funcionamiento de la seccional esta regulado en el reglamento general número 3332 de la Policía Federal Argentina que data del año 1947.
Este reglamento traduce las obligaciones y deberes de cada funcionario en el ejercicio de sus funciones. Allí se plasman las tareas del Comisario, del Segundo Jefe, del Tercer Jefe, de los Jefes de Servicio, y así hasta llegar al rango más bajo de la dependencia.
El Comisario es el responsable absoluto del mecanismo de la Comisaría, pero para desarrollar su actividad, la ejerce a través de colaboradores, los dos Sub Comisarios; éstos, cumplen a través de los cuadros inferiores.
Los Subcomisarios son, respectivamente, el Segundo y el Tercer Jefe de la Seccional. El Segundo Jefe está encargado del contralor administrativo de la dependencia, vale decir, fiscaliza que los libros se lleven adecuadamente, que se cumpla el mantenimiento de la Comisaría en forma correcta, supervisa el trato del personal, las licencias de éste, su distribución y los distintos horarios.
La función del Tercer Jefe es más operativa; sin dejar de colaborar con el resto, globalmente se encarga de lo referido al servicio de calle y de confeccionar el mapa del delito de la dependencia. En éste se plasman dónde se cometen determinados ilícitos, donde hay confluencia masiva de personas dentro de la jurisdicción o los focos de conflicto que haya que prevenir.
Por su parte, en la orden 150 bis está volcado el reglamento. Esa orden data del año 1991 aproximadamente, y a pesar de su ambigüedad, no deja de tener validez, pues se traducen los deberes y obligaciones de la misma manera.
Interrogado acerca de la forma de recolectar datos para la operatividad de la dependencia, indicó que el conocimiento de la actividad de la jurisdicción es permanente. Señaló que personalmente, cuando se desempeñó como Tercer Jefe de una Seccional, se encontró con un cúmulo de información relativa a la actividad a desarrollar. En el día a día se va completando esa información y ésta es la que va a servir para conformar el mapa del delito de la jurisdicción. En tal sentido, dijo que a medida que pasan los días, se van consumando hechos en determinados lugares, ciertas modalidades de robo, o se detectan determinados puntos de conflicto y que, en definitiva, conforman un foco de atención.
En el caso de la Comisaría 7ma. tales puntos están constituidos por los objetivos de índole israelita y la Plaza Miserere, donde se sabe que confluyen gran cantidad de personas por existir una terminal ferroviaria. También en el mapa del delito se consignan los horarios de determinados comercios; en definitiva, así se va conociendo la jurisdicción.
Respecto de las actividades del Jefe de Servicio Externo, refirió que es un oficial que en la generalidad de los casos tiene jerarquía de Oficial Inspector, con una experiencia de entre siete u ocho años en la fuerza, con cuatro años de experiencia como policía de calle.
Su función consiste en diagramar el servicio de calle, tomar contacto con el personal subordinado que trabaja en la vía pública para indicarle a dónde deben dirigirse y pasar lista de esos policías. Una vez que estos hombres están distribuidos, sale a recorrer la jurisdicción con el móvil policial vistiendo uniforme. Se dirige a las distintas paradas supervisando que el resto de los policías estén cumpliendo con la tarea encomendada, vale decir, que estén ubicados en las consignas o esquinas diagramadas.
Paralelamente a esto, el vehículo cuenta con un sistema de comunicación radial directa al Comando Radioeléctrico y a través de esta frecuencia es derivado a diferentes intervenciones, sea por una demanda de auxilio, por ladrones a un comercio, o por algún accidente en la jurisdicción, o para acudir a solicitud de algún miembro policial al que se le presenta algún problema en su tarea; este Jefe de de Servicio no trabaja solo, sino que está secundado por otros patrulleros -identificados como móviles 200 o 300- que colaboran en la actividad encomendada.
Aclaró que el Tercer Jefe de la Seccional, además del Jefe de Servicio Externo, también tiene amplio poder para recorrer la jurisdicción y, de hecho, cuanto más esté en la calle, mejor conocerá la zona y podrá confeccionar de manera mas precisa el mapa del delito que antes explicara.
Respecto de las funciones del Jefe de Brigada, indicó que las tareas de éste y del Jefe de Servicio Externo van de forma paralela. El Jefe de Brigada recorre la jurisdicción a pie o en móvil, pero vistiendo ropa de civil. Tiene mas libertad para desempeñarse y puede hacerlo en distintos horarios.
Normalmente se avoca a investigaciones que demandan un trabajo mas pormenorizado donde se pretende conocer un hecho determinado o puntual. A diferencia del Jefe de Servicio Externo, que actúa en casos de flagrancia, el oficial de brigada lo hace respecto de hechos oportunamente denunciados; también participa en allanamientos y colabora en diligencias con los oficiales de justicia.
Preguntado acerca de si ésta colaboración con la justicia se vuelca en algún libro, dijo que si el oficial de brigada es puntilloso, debería plasmar en parte la actividad que desarrolló en libros, sea que trabajó en colaboración para la justicia u otro organismo. Lamentablemente, hay que reconocer que no siempre se hace esto; de hecho le ha sucedido de recurrir a libros de esta naturaleza y darse cuenta que no todo se encuentra documentado.
Un buen oficial de brigada debería llevar un registro de todos aquellos objetivos de interés de la jurisdicción, como ser sinagogas, locales de baile, clubes, hospitales. Ese libro antiguamente se llamaba de "registro urbano" y es de utilidad porque el oficial que sucede al Jefe de Brigada tiene allí plasmado todo el trabajo realizado. Es un libro cuyo uso no es permanente e incluso ha llegado a desuso.
Interrogado acerca de las órdenes telefónicas, señaló que son órdenes emanadas de una autoridad superior que puede ser la Circunscripción o la Dirección General de Comisarías, dirigidas al Comisario, y que traducen que en determinado día y momento se debe cumplir con algún servicio puntual o bien puede indicar que determinado funcionario o ciertas funciones cumplan con pautas específicas. En cuanto a la jerarquía, pueden ser dictadas de Comisario Inspector para arriba.
Las órdenes telefónicas llegan y se guardan en biblioratos para su reserva. Llegado el día se cumple con la diligencia, en función de esa orden que lleva un número determinado. No son libros de uso recomendado, sino que se guardan conforme al criterio del Jefe de la dependencia o del Jefe administrativo. A veces se juntan por un período determinado y pasado cierto tiempo se dejan en desuso porque se acumula mucha documentación.
Interrogado para que brindara mayores precisiones de la investigación relativa al personal de la Comisaría 7ma., expuso que la pesquisa a que hizo referencia arrancó a fines del año 2003 y se retomó en mayo del año 2004. Primeramente la investigación había quedado sin resolución en el Juzgado de Instrucción nro. 7 y en esa fecha se reanudó.
En tal sentido, explicó que fue convocado conjuntamente con la Gendarmería Nacional por la Dra. Bértola, en ese momento a cargo del Juzgado, y ésta les ordenó profundizar los trabajos que se habían realizado. Se diagramó la tarea a seguir y el Tribunal dispuso que tanto la Dirección de Asuntos Internos como la Gendarmería realizaran todas las diligencias necesarias para esclarecer los hechos.
Un inconveniente que se les presentó fue la necesidad de recolectar datos internos de la Comisaría. Por esos días, salió el pase del Comisario Belay a esa dependencia; como llegaba de otro destino, se consideró un hombre útil para colaborar con la investigación. El Juzgado estuvo de acuerdo y de esta manera Belay se presentó en la Dirección de Asuntos Internos, se le hizo saber los pormenores de la pesquisa y a partir de ese momento prestó una amplia colaboración en las diligencias. Sobre esto último, dijo que Belay proporcionó documentos, horarios de personal, la información relativa a los turnos, etc., todo lo cual fue enviado al Juzgado.
A partir de la prueba colectada, el Juzgado terminó procesando a tres o cuatro funcionarios policiales, cuyos nombres no pudo recordar. Esos policías fueron puestos a disponibilidad en forma inmediata y separados del ejercicio de sus funciones.
Respecto del resto de la gente sospechada, no se pudo comprobar su participación y continuaron prestando funciones en la dependencia.
Preguntado acerca de si la reglamentación impone alguna obligación particular a un Comisario cuando asume como Jefe de una Seccional, dijo que no. Cuando un funcionario policial es destinado a determinado lugar, en el caso, un nuevo Comisario a una Comisaría, lo primero que debe hacer es recolectar la información general de la dependencia; es decir, conocer los objetivos vitales que pueden traer conflicto. Algunos se nutren de información a través de interlocutores, esto es, de los funcionarios que trabajan allí -por ejemplo, por medio del Subcomisario; no está mal que así lo hagan-. Otros son más activos, no se conforman con la información que reciben y salen a la calle para tomar conocimiento directo de la jurisdicción.
A preguntas que se le efectuaran para que dijera cómo se solicita personal de apoyo para determinados eventos, como ser, por ejemplo, la colaboración del Cuerpo de Montada, señaló que lo que no puede hacer un Comisario es peticionar en forma directa a otra dependencia esa colaboración. Esa solicitud se tiene que hacer a través de una instancia superior, que puede ser al Jefe de la Circunscripción o a la Dirección de Comisarías.
Para determinar cuándo debe solicitarse este tipo de colaboración, rige el sentido común del Comisario a cargo de la dependencia, quien así va a proceder, cuando sepa que se va a realizar un evento de confluencia masiva de personas.
Interrogado acerca de si existe alguna norma que obligue a llevar libros en la Comisaría, manifestó que la norma es el sentido común. Los libros deben estar prolijos como toda actividad. Hay un reglamento, es el número 9 de la PFA, que dice la forma de llevar los libros y los tiempos que deben conservarse.
Preguntado acerca de si corresponde labrar sumarios administrativos con motivo de defectos en los libros, expresó que la Dirección de Asuntos Internos tiene varios departamentos, a saber el administrativo, el judicial y otro de control de la integridad profesional.
Si con el devenir de una investigación surge que la forma de llevar un libro determinado fue irregular, poco prolija o insuficiente, puede nacer entonces la necesidad que el declarante tenga que comunicar la situación al departamento administrativo y que allí se efectúe la pesquisa que corresponda para reprochar esa conducta al responsable. En cuanto al reproche, son sanciones disciplinarias.
A preguntas que se le efectuaran sobre si en el año 2004 era habitual realizar inspecciones en locales de baile, dijo que desde siempre se hizo eso, que la mejor manera de nutrirse de información dentro de la jurisdicción es hacerlo en forma personal. Muchas veces se concurre a determinado local comercial, se toma contacto con su responsable para saber quién es, si el lugar está habilitado y si tiene personal de seguridad para, en su caso, identificarlos. Esto último es de utilidad porque si en un boliche golpean a un chico, cuando se hace la denuncia, ya se conoce quiénes son los encargados de seguridad.
Esta información generalmente la acumula el oficial de brigada o directamente se cita al dueño del local a la dependencia y se le pide lo que se necesita saber del local. Esto debería plasmarse en el libro del oficial de brigada si la tarea la hizo éste o en su defecto en el libro del jefe de servicio externo si fue este policía quien cumplió esta diligencia. Los locales cerrados no se inspeccionan, salvo que el cierre obedezca a una intervención propia para verificar que siga la clausura.
A preguntas de las partes, dijo que no recordaba si la Comisaría 7ma. tenía mapa del delito, que cuando se investigó a esa dependencia fueron encomendados para buscar documentación relativa a horarios de los funcionarios, es decir, para establecer quién trabajaba en determinada función y en qué turnos.
Ampliando su explicación relativa a las órdenes internas, señaló que normalmente salen tantas órdenes que después de un período prudente esa cantidad de papeles se destruye porque desborda la capacidad de la dependencia. Las órdenes llevan un número correlativo, que es colocado por quien la emite, a partir del día 1° de enero del año calendario. Al año siguiente la numeración comienza de nuevo. La orden telefónica se traduce en un papel, generalmente se recibe un telegrama, toma conocimiento de ella el Jefe de la dependencia y la trasmite a sus subordinados.
Las órdenes pueden ser generales. A veces obedecen a un evento deportivo. Otras van orientadas a objetivos; pueden estar destinadas a locales de baile en general o a la prevención de una determinada modalidad delictiva.
Preguntado para que explicara cómo debe actuar un oficial ante una contravención, expuso que el funcionario policial tiene la obligación de hacer cesar la contravención o en su caso ponerla en conocimiento de la autoridad contravencional o judicial que corresponda para que le digan cómo proceder.
Normalmente en caso de contravenciones, se reciben directivas determinadas de la fiscalía contravencional y se promueve consulta telefónica para saber los pasos a seguir. Cuando no hay duda, lo único que se debe hacer es cesar la contravención, es decir, notificar al contraventor de la infracción; si es reincidente y no depone su actitud, se hace la consulta y la fiscalía puede disponer el traslado del contraventor al Ministerio Público.
Interrogado para que expresara si sería una actitud irregular que un Subcomisario decida concurrir a un local el día de su inauguración para establecer su nuevo propietario, manifestó que él no maneja investigaciones administrativas, sino judiciales. El departamento a su cargo no efectúa reproches de índole administrativo. Cualquier acto funcional que se realice de acuerdo a las normas éticas no debería ser cuestionado, es decir, en la medida en que la conducta no salga de las pautas normales de la función policial.
Preguntado acerca de si el Subcomisario Carlos Rubén Díaz fue objeto de la investigación que se realizó respecto del personal de la Comisaría 7ma., dijo que no, que la denuncia estaba orientada al personal de calle, no a los jefes.
Interrogado acerca de la forma de vestir de los Comisarios y Subcomisarios, dijo que visten ropa de civil, que no están uniformados, salvo que tengan que cumplir algún servicio que implique el uso del uniforme; pueden vestir de traje o de sport, es indistinto.
Exhibido que le fue el sobre n° 194 del índice de documentación labrado por Secretaría y preguntado para que dijera a qué se refiere esa pieza documental cuando versa distintos horarios y se plasma "a terminar", explicó que quiere decir que la tarea finaliza cuando el oficial considera que su presencia en el lugar es innecesaria; que no tiene un horario fijo.
Leído que le fue un pasaje de su declaración prestada en la instrucción relativa a la causa que se siguiera contra personal de la Comisaría 7ma., dijo que el juzgado había procesado a 3 o 4 policías, pero aparentemente eso fue apelado y la Cámara los sobreseyó.
Sobre el punto, agregó que no recordaba cómo termino la investigación administrativa relativa a esos hechos.
Fue convocado ante estos estrados José Marcelo Díaz, quien durante el mes de diciembre de 2004 prestó servicios en el Cuartel Cuarto de Recoleta de la División Bomberos de la Policía Federal Argentina.
Relató que el día 30 de diciembre de 2004, aproximadamente a las 23:00 horas, recibieron en el destacamento indicado una alarma para asistir a un boliche bailable motivado en un código 3. Aclaró que esa clave se emite para los casos de "incendios con fuego".
Manifestó que durante el viaje receptaron información sobre el cambio del código al número 4, el cual corresponde a situaciones en la que se encuentran "personas atrapadas".
Indicó que tardaron 8 minutos aproximadamente en llegar al lugar del siniestro y que a su arribo ya se encontraban trabajando las dotaciones Primera y Segunda del Cuartel Central de Bomberos.
Expuso que el autobomba estacionó sobre la calle Bartolomé Mitre frente al hotel alojamiento ubicado junto al local "República Cromañón" y que sobre la vía pública había gran cantidad de jóvenes.
Precisó que en primer término bajó el Primer Oficial y que luego lo hizo el resto de los integrantes de la dotación, cada uno de los cuales tenían asignada una función específica.
Puso de relieve que apenas descendió, un grupo de personas se le acercó y solicitó su ayuda. Estos lo condujeron hacia un pasillo ubicado sobre el lado izquierdo del local, donde al final se encontraba entreabierta una puerta. Señaló ese sitio en la maqueta virtual como la entrada del estacionamiento del hotel lindero.
Destacó que detrás de esa abertura había una "pila de personas" y que ayudó a sacarlas de allí junto con otros individuos.
Puso de resalto que no podía ver nada hacia adentro del salón pues había un humo pesado y fuerte; lo describió como una "pared negra". Agregó que no percibió que el recinto se encontrara iluminado.
Contó que posteriormente tomó el resucitador y comenzó a socorrer a los chicos en ese pasillo. Dijo que luego de unos minutos de proporcionarles oxígeno y cuando aquellos se encontraban en mejor estado, los concurrentes se ocupaban de trasladarlos hasta las ambulancias. Estas se encontraban situadas a mayor distancia que los autobombas.
Expresó que al finalizar de trabajar en el portón, uno de sus compañeros le pidió colaboración para ingresar al local con un grupo electrógeno "Suzuki". Explicó que ello lo hicieron con la finalidad de iluminar especialmente las escaleras y continuar con el auxilio de las personas atrapadas en el primer piso.
Finalmente, señaló que desconocía si las otras dos dotaciones de bomberos contaban con un generador de energía, porque él no lo había visto aquella noche.
Compareció a prestar declaración testimonial Romina Mellado Toledo, asistente a los tres recitales de "República Cromañón" del mes de diciembre de 2004.
Expuso que para los conciertos de los días 28 y 30 del mes y año indicados compró las entradas en el local "Locuras" de Once.
En cambio, el día 29 asistió como invitada de la banda soporte llamada "Los Garfios", con cuyos integrantes mantiene una relación de amistad.
Sostuvo que el grupo de personas con el que concurría a los recitales solía utilizar elementos pirotécnicos porque ello era parte del folklore y festejaban de esa forma que su banda estaba tocando.
Sin embargo, dijo que para los espectáculos de "Callejeros" habían decidido no llevar esos materiales porque consideraban inconveniente su detonación en el interior del local.
Ello así, explicó, ya que en ese sitio siempre hacía mucho calor y no se podía respirar. Además porque había presenciado un incendio anterior ocurrido el día 1ro. de mayo de 2004.
Dijo que en el transcurso de ese festival se prendió fuego el techo y los organizadores hicieron salir al público a fin de sofocarlo. Señaló que luego los espectadores volvieron a entrar y el show continuó, aunque en circunstancias no muy seguras, pues el agua le llegaba a los tobillos y había allí equipos electrónicos conectados.
No obstante lo expuesto, los días 28 y 29 de diciembre de 2004 habían llevado petardos. Estos los accionaron en la esquina del hotel alojamiento lindero al local "Cromañón", durante 5 ó 10 minutos previos a su ingreso, mientras cantaban temas del grupo "Los Garfios".
Indicó que el día 29 concurrió desde Campana, Provincia de Buenos Aires, lugar donde habita, junto con un grupo de 250 personas. Entre ese conjunto de individuos se encontraba Jessica Domínguez y su pareja Juan Facundo Diana. Agregó que Jessica era en ese momento su amiga, pero que no volvió a ver nunca más a ninguno de los dos.
Explicó que se trasladaron desde la localidad mencionada en dos micros contratados a tal efecto y algunos autos particulares. Aclaró que habitualmente concurre a los recitales mediante esa forma de transporte a fin de abaratar los costos en atención a la distancia en que se domicilian.
Puntualizó que estacionaron los micros a dos cuadras del local y que llegaron aproximadamente a las 21.00 ó 21:30 horas, momento en que estaba por comenzar el show de "Los Garfios". Resaltó que no llevaron banderas que los identificaran, sino sólo remeras de la banda mencionada.
Con relación a la revisación de los concurrentes durante las tres jornadas, señaló que era realizada por personas que vestían remeras negras con la leyenda "seguridad" impresa y que luego otros individuos cortaban la entrada.
Aclaró que el día 29 -cuando asistió como invitada-, ingresó a través del portón izquierdo que daba a la calle Bartolomé Mitre y que no fue palpada porque no había ninguna persona de seguridad de sexo femenino.
Señaló que por ello, sólo le inspeccionaron su mochila y que no le incautaron ningún objeto contenido en ella. Aclaró que sólo tenía papeles, un monedero, una billetera y una agenda en la que tenía anotados los nombres de todos aquellos que viajaron en los micros.
Puso de relieve que los días 28 y 30 ingresó por la entrada principal, y que allí fue rigurosamente revisada debiéndose incluso quitar las zapatillas.
Se refirió posteriormente a lo sucedido el 30 de diciembre de 2004.
Relató que aquel día se ubicó muy adelante, casi pegado a la valla sobre el lado derecho del salón. Sostuvo que había mucha gente y hacía mucho calor, y que por ello se percibía un clima tenso entre los concurrentes que estaban sensibles ante los roces. Sin embargo, no advirtió conflictos entre ellos, sino un estado de euforia por el comienzo del recital.
Manifestó que vio el incendio que se producía en el techo y que se quedó paralizada, sin saber qué hacer. Puso de relieve que el público tampoco reaccionaba y que en un principio ella pensó que sería sofocado como había sucedido el día 1ro. de mayo de 2004.
Dijo que al cortarse la luz intentó escapar por el centro del recinto pero no pudo. Por ese motivo expresó que permaneció junto al vallado, lugar del que fue rescatada por un joven que la ayudó a salir a través de una puerta de los camarines que desembocaba en el estacionamiento.
Puso de resalto que fuera del local se encontró con Juan Facundo Diana, a quien no había visto en ningún momento aquella noche y a quien sólo le preguntó cómo se encontraba. Afirmó que jamás le comentó que había ingresado al recital con diez bengalas.
Respecto del uso de pirotecnia en los conciertos de rock, sostuvo que se efectuaba en todos ellos, tanto en los de bandas musicales chicas como grandes, y en mayor medida en lugares al aire libre, como estadios.
Señaló que percibió la detonación de esos elementos en un recital de "Bersuit" realizado en el "Luna Park" unos meses antes de diciembre de 2004.
Con relación a la forma de introducir los fuegos artificiales expuso que los cacheos y controles siempre fallaban, aún en sitios como "River" o "Vélez", donde la forma de palparlos no era tan intensa.
Destacó que vio ingresar esos materiales, en las zapatillas o en el busto de los concurrentes. También dijo que era habitual esconderlos en los caños de las banderas.
A preguntas realizadas con relación al personal de seguridad, precisó que por su experiencia estimaba que generalmente éstos trabajan para el sitio donde se realiza el espectáculo, porque muchas veces llevan puestas remeras con el nombre del local.
En oportunidad de ser oído, Orlando Fernández señaló que a Omar Emir Chabán y a Raúl Villarreal los conoció a partir de su desempeño laboral, como electricista y sonidista, tanto en el local "República Cromañón", como en "Cemento"; agregó que con los integrantes de la banda "Callejeros" lo une una relación de amistad.
Indicó que concurrió al local "República Cromañón" los días 28, 29 y 30 de diciembre de 2004 e instaló los equipos de sonido para que la banda pudiera brindar los shows.
Agregó que por la tarde del día 27 de diciembre de aquél año, se encargó de llevar los equipos de audio al local. En esa oportunidad, fue recibido por Mario, quien era el encargado del salón.
Señaló que en algunas ocasiones los equipos eran ingresados a "República Cromañón" por la puerta que da al sector de las boleterías y, en otras, por el portón que se encuentra a la derecha de ésta -indicando en la maqueta virtual el pasillo de ingreso al local de color amarillo-.
Continuó manifestando que a "Cromañón" concurrió en varias oportunidades a fin de instalar el equipo de sonido para la banda "Callejeros" y que la primera vez que desarrolló sus tareas laborales en el local fue cuando éste inauguró, no pudiendo precisar la fecha. Aclaró que, en esa oportunidad, ingresó los equipos por la puerta del "garage" del hotel que desemboca al costado del escenario.
Con relación a ello, señaló que sólo esa vez pudo ingresar por allí debido a que con posterioridad le manifestaron a su compañero Vázquez que "no se podía abrir".
A preguntas que le formularon las partes, manifestó que los equipos de sonido -los días 28, 29 y 30 de diciembre-, no quedaron al cuidado del personal de seguridad porque el local permanecía cerrado cuando los shows finalizaban.
Agregó que "República Cromañón" tenía su propia instalación eléctrica, que la tensión para los equipos era tomada desde el escenario, mientras que la necesaria para la consola de sonido -que se encontraba en el centro de la planta baja del local-, la tomaban desde la cabina del discjockey que se encuentra en la planta alta y conectaban los equipos a una "zapatilla reforzada". Ello les fue sindicado por Mario la primera vez que concurrieron a trabajar.
Indicó que el cableado de la señal, que va desde el escenario hasta la consola de sonido de la planta baja, estaba colocado en el balcón de la planta alta, de manera de no tener contacto con el público.
Continuó manifestando que el día 30 de diciembre de 2004, se encontraba en el escenario junto a Ricardo Vázquez, Jorge Leggio y Sebastián Meniño. El recital comenzó bien hasta que "prendieron la candela, eso fue lo que inició el siniestro", indicando que ello sucedió al lado de la escalera que conduce a los baños del local.
Añadió que aquél día llegó a "Cromañón" alrededor de las tres de la tarde y que no recuerda si hubo un show con banda soporte. Asimismo, indicó que pudo abandonar el lugar por los camarines, desembocando posteriormente en el "garage".
Señaló que la puerta que se encuentra al costado del escenario estaba cerrada, no pudiendo precisar si estaba asegurada con algo; y que él fue quien cortó el sonido del escenario, tocando los interruptores, no pudiendo sindicar quién cortó la luz. Que ello lo hizo porque el público comenzó a "saltar" hacia el escenario.
Posteriormente, agregó que con "Callejeros" trabajó en "Excursionistas" y en "Cemento" y que, actualmente, desempeña para la banda tareas de sonido.
Continuó manifestando que el uso de pirotecnia en los recitales era usual, no sólo en los de la banda "Callejeros"; ello era parte del espectáculo, "el público usaba bengalas y candelas". Agregó que en varias oportunidades pudo advertir cómo Fontanet le pedía al público que no las utilizaran porque "afectaba a todos".
A preguntas del Dr. Iglesias, señaló que comenzó a trabajar para Leggio en el año 1996 y que éste era quien le abonaba por sus servicios. Ello lo hacía al finalizar cada show.
Asimismo, indicó que al techo de "República Cromañón" le hicieron tareas de "acustización", a partir de la instalación de "goma espuma, de un panel acústico en todo el techo".
Con relación a los recitales de diciembre, señaló que la prueba de sonido se hizo el día 28 a la tarde, que en ella participaron los músicos, la gente de sonido y el manager de la banda. Agregó que las pruebas finalizan cuando todos estan conformes, no existiendo un plazo preestablecido para su duración.
A preguntas de la Dra. Trebino, manifestó que en el escenario había 28 o 29 micrófonos y que Fontanet utilizaba uno inalámbrico.
Posteriormente, indicó que nunca vio ingresar pirotecnia en los recitales, que a Maximiliano Djerfy lo conoce de los shows y que en "Excursionistas" escuchó a Fontanet pedirle al público que no prendieran bengalas "porque se podían quemar".
A preguntas del Dr. Stefanolo, señaló que a "Lolo" lo conoce porque lo vio en varios shows de "Callejeros", "era de seguridad" y que también pudo verlo en recitales de otras bandas. Agregó que a Raúl Villarreal lo veía siempre en la puerta de "Cromañón", que "sólo estaba parado ahí, hablando con la gente".
Finalmente, se procedió a dar lectura de un tramo de la declaración que prestó el testigo en sede instructora -fs. 1639/vta.- referida a manifestaciones que habría vertido Chabán la noche de los hechos con relación al uso de pirotecnia. Frente a ello, recordó lo manifestado en esa ocasión.
Fue también convocado al debate Bruno Alejandro Díaz, quien precisó, respecto de los acusados, que conoce a Omar Chabán, a Raúl Villarreal y a la totalidad de los integrantes del conjunto "Callejeros", incluido el manager Diego Argañaraz.
A su vez, y sobre el grado de conocimiento que posee de los nombrados, explicó que, dado que trabajó en la sucursal que la firma "Locuras" tiene en el barrio de Once desde el año 1994 hasta el 2006; tuvo contactos de índole laboral con Chabán y Villarreal pues explotaban los boliches "Cemento" y "Cromañón".
Explicó que la firma para la que trabajaba funcionaba como punto de venta de entradas para recitales, algunos de los cuales se efectuaban en aquellos establecimientos.
Respecto de los miembros de la banda "Callejeros", los conoció por el mismo motivo, llegando a establecer cierta amistad con el cantante Patricio Fontanet. Tal es así, que presenció algunas pruebas de sonido del conjunto, citando, a modo de ejemplo, el recital que ofrecieron en "Cromañón" en el mes de mayo de 2004.
Sobre la modalidad que se adoptó en relación a la venta de entradas para los recitales que la referida banda realizó en "Cromañón" los días 28, 29 y 30 de diciembre de 2004, expresó que a los tickets se los enviaron de la sede que la empresa posee en Flores, no pudiendo precisar si lo hizo su dueño -Carlos Hasmat- o las trajo un remise. Para cada presentación recibió mil entradas numeradas y cada una poseía el logo del respectivo disco del grupo. Si bien no recordó cuántas vendió para el primer día, aseveró que se lograron vender aproximadamente 800 para el segundo espectáculo y alrededor de 1.200 para el último. Incluso agregó que para la última presentación le entregaron 300 entradas más que corrieron la misma suerte.
Habida cuenta de la cercanía que había entre "Locuras Once" y "Cromañón", fue el propio declarante quien llevó la recaudación y se la entregó a Ezequiel Orlandi -orden que había recibido de Lucas, "el chico de Flores"-. Dicha operación la realizó los tres días.
El valor de la entrada anticipada era de $ 10 y el remanente se vendía el día del recital en las boleterías.
Si bien la cantidad de entradas que se destinaron para los referidos espectáculos ascendió a 3.500 por cada presentación -dicha cifra era la que comentaban sus compañeros de "Locuras" y Lucas Hasmat-, se sabía que el local tenía capacidad para 500 personas más. A esto último se lo dijo Chabán -"era un "Obras" en plena Capital Federal"- y también salió publicado en los medios.
No obstante haber presenciado los primeros dos shows, al tercero sólo concurrió para llevar la recaudación porque tenía que buscar a su hijo. Pese a ello, cuando le avisaron lo que estaba sucediendo en "Cromañón", volvió e intentó ayudar en lo que pudo. Al ingresar vio a Ezequiel Orlandi, Aldana Aprea y otro sujeto de nombre Cristian que fue quien lo llamó y le avisó que se estaba incendiando el lugar.
Con relación al panorama que contempló al llegar, dijo que por la puerta de ingreso que se encuentra sobre la calle Bartolomé Mitre salía humo, y que en el salón central estaba todo oscuro, encontrándose personal de bomberos intentando encender un motor. Lo primero que atinó a hacer fue ponerse una remera en el rostro e ingresar a auxiliar a la gente, dado que en el interior del local aún se encontraban familiares de sus amigos. Primero se dirigió a la zona del primer piso donde se encontraba el VIP, para luego auxiliar gente del lado opuesto, es decir, donde se encuentran los baños. Las personas que sacaba de allí las llevaba hasta las puertas violetas y otros individuos se encargaban de trasladar a los cuerpos hasta los camiones que había en la calle.
En determinado momento lo exhortaron a que se retirara del establecimiento porque ya no quedaban más personas.
Recordó haber visto a los integrantes de la banda colaborando con la evacuación, nombrando puntualmente a Maximiliano Djerfy, Patricio Fontanet y Cristian Torrejón.
Junto al segundo de los nombrados y con la colaboración de otro sujeto que poseía automóvil, recorrieron los hospitales en busca de familiares. Primero fueron al "Ramos Mejía" y luego al "Francés", siguiendo el recorrido por otros nosocomios.
Al día siguiente estuvo con Diego Argañaraz en el "Hospital Francés". También se encontró con Ezequiel Orlandi en el "Hospital del Quemado", pero no precisó fecha exacta. No obstante, y en relación a éste último encuentro, recordó que Orlandi tenía el dinero de la recaudación y le dio parte a un chico de Córdoba de nombre Fabián. Todo ello en presencia de Fontanet y otros chicos de "Locuras".
La noche del día domingo, luego de lo ocurrido en "Cromañón", junto a Diego Argañaraz y a Lucas Hasmat se dirigieron del "Hospital Francés" a su domicilio. De allí llamaron a Ezequiel Orlandi, que vivía a unas 10 o 15 cuadras, para que llevara el dinero de la recaudación. Como al final quedó en su casa, fue el dicente quien lo acercó al Juzgado.
Sobre el monto de la recaudación de los tres días, precisó que osciló entre los 51 y 52 mil pesos y que lo depósito judicialmente en el Banco Ciudad a pedido del doctor Luccini cuando se presentó de manera espontánea en el Juzgado.
Al ser preguntado sobre la presencia de vendedores ambulantes en los alrededores del local donde se realizaba el recital, explicó que si bien había gente vendiendo banderas y cosas relacionadas con la banda, no estaban vinculados con "Locuras".
Si bien no participaba de las reuniones del grupo "Callejeros", sabía que a Fontanet no le gustaba la pirotecnia porque le hacia mal el humo, al punto tal que la madre le llevaba a los recitales un nebulizador.
Sin perjuicio de haber concurrido en reiteradas oportunidades a "Cromañón", nunca advirtió que se haya modificado la estética del lugar.
A pesar de desempeñarse en "Locuras", cuando ingresaba a "Cromañón" lo revisaban, pero por trabajar en esa empresa entraba a todos los recitales como invitado.
A preguntas de la doctora Fangano, dijo que no vio a Djerfy ingresar pirotecnia; y que en "Excursionistas", "Locuras" tenía un puesto de venta de remeras y demás cosas de la banda, pero nunca se vendió pirotecnia. También expresó que conoce a una persona de nombre Sebastian que pertenece a "La Familia Piojosa", dado que concurría asiduamente a su local porque organizaba viajes en colectivos para ver a distintas bandas de música.
Con el objeto de ayudar a la memoria del testigo, se procedió a dar lectura de una serie de extractos de las declaraciones que prestó en el transcurso de la instrucción; comenzando con la operatoria el señor Fiscal General, quien se remitió a la declaración testimonial de fecha 10 de enero de 2005 -fs. 17.740-, puntualmente a lo que declaró a partir del renglón nro. 11. En esa oportunidad expresó que "del total de las entradas que recibió, se vendieron 874 para el evento del día 29 de diciembre y 1.294 para la última presentación, no pudiendo recordar la cifra exacta del día 28 de diciembre". Tal aseveración fue ratificada por el testigo, quien volvió a insistir con la falta de memoria respecto de la última cifra.
Continuó el Fiscal General con la misma modalidad, pero ahora con lo que manifestó a párrafo seguido de aquella declaración. Allí explicó que "el producido de la venta de entradas de los días 28, 29 y 30, conjuntamente con las entradas remanentes de cada día, fueron rendidas por el declarante en la boletería de "República Cromañón" los días indicados precedentemente, haciéndole entrega de ello, tanto a Ezequiel Orlandi como a Diego Argañaraz. Que la operación se realizó de manera directa y sin mediar recibo o remito alguno". Sin perjuicio de asentir lo leído, precisó que Diego le dijo que le entregara el dinero y el remanente a Ezequiel porque era la persona encargada de las entradas.
Finalmente, procedió el Fiscal a dar lectura de lo declarado en aquella misma ocasión, pero a fs. 14.742 vuelta -octavo renglón-, ocasión en la que el testigo explicó que parte del dinero de la recaudación de la venta de entradas en "Cromañón" se utilizó para apoyar económicamente a familiares y amigos que estaban internados en distintos nosocomios. Tal circunstancia fue sostenida por el declarante.
En la audiencia de debate Salvatore Albano señaló que se dedica de manera independiente a la colocación de materiales acústicos.
Indicó que ha realizado obras grandes y otras de menor importancia, mencionando entre las primeras su participación laboral en un salón de "Showcenter".
Explicó que en diciembre de 2003 o en enero de 2004 una persona de seguridad, que trabajaba para Omar Chabán, lo llamó para pedirle un presupuesto de trabajo.
A fines de febrero o el 2 de marzo de 2004 se dirigió al local de "Cromañón" y en un primer momento entró al hotel, donde lo recibió un hombre que cumplía funciones de recepcionista.
Posteriormente llegó Omar Chabán y salieron hacia el salón, para entrar por la puerta izquierda -vista desde el exterior- del hall de las boleterías.
Luego de atravesar unas puertas tipo cine -había varias puertas y una sola estaba abierta-, observó que estaban lavando el piso del salón.
En ese momento Omar Chabán se fue a conversar con otras personas y después se le acercó para presentarse y darle la bienvenida.
Agregó que tomó unas fotos del lugar para su cuaderno de presupuestos y para ir viendo los cambios que se iban sucediendo.
Dijo que había obtenido aproximadamente treinta fotos y que al averiarse su computadora sólo pudo "salvar" una de ellas.
Exhibida que le fuera la fotografía que oportunamente aportó a la instrucción, indicó que en ella se aprecia que la puerta situada cerca del escenario estaba abierta y que tardaron diez o quince minutos en buscar la llave del candado para poder abrirla.
En dicha oportunidad, observó que no había suficientes salidas, atento que sobre las paredes laterales del local no había aberturas.
Consideró que ello conformaba un grave problema, porque el salón tenía capacidad para recibir muchas personas.
Puntualizó que por su experiencia laboral sabe que la salida es un tema muy importante, aún más importante que la calidad de los materiales existentes en el local.
Manifestó que Omar Chabán quería realizar trabajos acústicos en la pared situada detrás del escenario, en la pared del sector VIP, en la pared de la barra del fondo, en los portones cercanos al escenario y en una puerta chiquita que daba a la oficina del hotel.
Aseveró que arriba del escenario había cuatro extractores de un diámetro de noventa centímetros y que le dijeron que el sonido salía por dichos conductos y molestaba a los jugadores de fútbol que solían alojarse en el hotel.
Con un chico del hotel subió a los techos para verificar el ruido que producían los extractores cuando estaban en funcionamiento. En ese momento, le dijeron que sólo funcionaba uno de ellos y que encontrarían la manera de arreglar los restantes.
Cuando bajaron observó que la puerta situada cerca del escenario tenía colocada una cadena con candado del lado del local y en su exterior había unos listones apoyados en el rincón.
Asimismo, advirtió que los conductos de aire acondicionado que se hallaban suspendidos en el techo tenían guata pintada, que se asemejaba a la lana de vidrio.
Le dijeron que en el techo había lana de vidrio pero no pudo ver el material porque estaba oscuro.
Preciso que había media-sombra en todo el boliche y que le dijo a Omar Chabán que debía sacarla, porque al tratarse de un material plástico, podía prenderse fuego si las luces del escenario explotaban.
Aclaró que desconocía si comprendió su sugerencia y que advirtió que en ese momento Omar Chabán estaba atendiendo otros temas y no le prestó atención.
Además le comentó el problema de "las salidas", pero no hizo mucho hincapié en dicho tema porque no quería perder su oportunidad de trabajo.
En el lobby del hotel le mostró fotografías correspondientes a trabajos anteriores y le informó que el material ignífugo era caro.
Refirió que en la actualidad hay dos empresas que producen ese tipo de material y que en aquél momento sólo lo fabricaba la firma "Veltex".
Precisó que dicho material se exportaba a Brasil y Estados Unidos y sólo el cinco por ciento de la producción se comercializaba en el país.
Por otra parte, explicó que hay tres tipos de sonido: alto, medio y bajo y que la lana de vidrio sólo absorbe los dos primeros.
Sostuvo que en un recital es inevitable que el sonido "bajo" repercuta en toda las instalaciones y que por ello los boliches deberían estar como mínimo a cien metros de otras edificaciones.
Omar Chabán le dijo que la noche anterior habían festejado la firma del contrato de alquiler y que no había colocado la cadena en la puerta referida ni la media-sombra.
Expuso que un ingeniero le explicó que en los conductos de los extractores debía colocar cuatro codos de chapa con lana de vidrio y un vellón ignífugo para evitar que el sonido se propagara.
Expresó que dicho trabajo se encarecía porque requería la utilización de un andamio y que Omar Chabán le dijo que había invertido mucho dinero en lana de vidrio que había colocado en el techo.
Dijo no haber comprendido cómo había efectuado dicha inversión, atento que la noche anterior había festejado la firma del contrato de alquiler.
Exhibido que le fuera el plano de fs. 2059, lo reconoció como el que efectuara en su anterior declaración y explicó que "los puntos" que allí se observan indican el lugar en que se paró a hablar con Chabán y con las personas que lo acompañaban, entre ellas una mujer de pelo rubio.
En su primera visita al local, le dijo a Omar Chabán que tenía que hacer cuentas para darle un presupuesto.
Luego, al concurrir nuevamente a "Cromañón", le informó al hermano de Omar Chabán que el costo de la obra solicitada era de diecisiete mil pesos ($ 17.000) e incluía la mano de obra, los materiales que debían colocarse y la utilización de un andamio, atento que los extractores estaban muy altos.
El hermano le dijo que era caro y que tenían otros presupuestos de cuarenta mil pesos ($ 40.000), de cuarenta y cinco mil ($ 45.000) y de cincuenta y cinco mil pesos ($ 55.000).
Volvió a comentar su opinión sobre las salidas y a raíz de ello conversó con el dueño del hotel -un hombre alto, que estaba vestido de traje-, quien le dijo que tenía "todos los papeles al día", tanto de bomberos como del GCBA.
Al dueño del hotel le refirió que no había suficientes salidas y que con miles de concurrentes el salón "era una trampa mortal".
Por otra parte, indicó que la puerta situada cerca del escenario tenía lana de vidrio térmica en el medio, que sólo sirve para mantener el frío o el calor.
Explicó que para que cumpla una función acústica debe tener "varias capas" en ambos lados de la puerta.
Además, señaló que dicha apertura presentaba la pintura rajada a la altura de la manija, por lo que entendió que los listones apoyados en el rincón eran usados para trabar la puerta.
Precisó que Omar Chabán le comentó que el dueño del hotel quería la puerta cerrada para que nadie saliera al pasillo del hotel o a la entrada de autos, por lo que ellos trababan la puerta con la cadena y con los listones.
A Omar Chabán le dijo que por tratarse de un lugar público debía usar material ignífugo y que ello lo sabía a través del 2º Jefe de Bomberos de Montegrande, quien le comentó que la ley que ordena el uso de dicho material es de 1973.
Refirió que existen productos químicos ignífugos que se aplican a telas y maderas.
Por otra parte, puntualizó que la pared situada atrás del escenario no era medianera y que la pared correspondiente a la barra emplazada al fondo del salón lindaba con departamentos.
Asimismo, señaló que no conoció a Jorge Martínez ni al ingeniero Fenzi.
Manifestó que en el local quería colocar una tela con lana de vidrio que al contacto con la llama se carboniza, despide escasa cantidad de humo y un poco de cianuro, pero no se prende fuego.
Agregó que actualmente la firma "Veltex", emplazada en la localidad de San Martín, fabrica una tela que al ser expuesta al fuego no emana cianuro.