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"A mí me han caído rayos en vuelo y en principio no tiene por qué pasar nada grave"

Para precisar qué ocurrió con el Air France 447 o hay que encontrar la 'caja negra' o hay que tener el avión. De lo contrario, todas serán hipótesis. Ahora bien, lo del rayo no es ni siquiera una hipótesis... La desaparición del A330-200 de Air France cuando sobrevolaba el Atlántico con 228 personas a bordo deja atónitos a los expertos, que no se explican por qué no hubo llamada de alerta (mayday) de los pilotos antes de perderse todo rastro del aparato. Según el Gobierno francés, que descarta en principio un atentado, se trata de un accidente.

"A mí me han caído rayos en vuelo y en principio no tiene por qué pasar nada grave", explicó Gustavo Barba, vicedecano del Colegio de Pilotos de España y experto en seguridad, a Lara Otero, del diario madrileño El País. "Como siempre sucede, tienen que haberse dado un conjunto de factores que se conjuran para que se produzca un accidente", le explicó desde Atenas, donde las autoridades aeronáuticas europea y estadounidense celebran su simposio anual sobre seguridad operacional. Por un lado, los aviones transoceánicos llevan un radar meteorológico para detectar las tormentas fuertes y sortearlas en la medida de lo posible. Las turbulencias y las tormentas desestabilizan el avión y pueden llegar a causar heridas graves a los pasajeros. Además, la estructura metálica de los aviones hace que se comporten como jaulas de Faraday, es decir, los campos eléctricos exterior e interior se anulan (de otro modo la caída de un rayo freiría a los pasajeros). Pero en ocasiones impactos de rayos han causado desperfectos en aviones, entre otras razones, porque no toda la superficie del avión es metálica. En todo caso, si un rayo causa un fallo eléctrico total, deben entrar en funcionamiento los generadores auxiliares. En los aviones modernos todo está controlado electrónicamente, de modo que perder la alimentación eléctrica puede implicar perder el control de los mandos de la aeronave. Pero, en principio, los motores deberían seguir funcionando. A los expertos consultados les resulta en principio extraño, con lo poco que se conoce, que la tripulación no lanzase ningún mensaje de socorro. Aun con los dos motores averiados, los pilotos hubiesen tenido unos 40 minutos para planear en busca de un lugar donde intentar aterrizar y por supuesto para dar la alerta por radio. Los accidentes aéreos suelen suceder sobre todo en el aterrizaje (casi la mitad) y sólo en un 6% de las ocasiones en la etapa de crucero, a más de 10 kilómetros sobre el suelo. En cuanto al modelo A330 sólo ha sufrido un accidente mortal, en 1994, precisamente cuando se realizaban vuelos de pruebas en el aeropuerto de Toulouse, junto a la fábrica de aviones. Y hubo un incidente grave en el año 2001, cuando un aparato de la canadiense Transat se quedó sin combustible en el océano cuando volaba de Toronto a Lisboa, pero logró llegar a las islas Azores. Hace 9 meses, un avión de la australiana Qantas sufrió un fallo en un sistema que provocó la desconexión del piloto automático y la pérdida de altitud del A330. Airbus envió recomendaciones a los operadores para mitigar ese riesgo. Como no aparezca nada en el Atlántico, el misterio del vuelo AF-447 dará para todo tipo de teorías o leyendas, en especial cuando ha sido tan exitosa la serie Lost, precisamente acerca de unos pasajeros de avión que todos creen que se los tragó el mar o la tierra pero van a dar a una isla desconocida...