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Chagas, cólera o dengue: La ineficacia del Estado frente a las enfermedades de la pobreza

Enfermedades como el dengue, el cólera, la fiebre amarilla, el chagas, son enfermedades que se expanden por las malas condiciones de vida, por falta de saneamiento, por falta de agua potable, por falta de servicios cloacales, por falta de vivienda digna, por hambre. En síntesis, por la carencia de un estado eficaz en instrumentar políticas sociales dignas.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24) Históricamente en Argentina, el dengue, el cólera, la fiebre amarilla, el chagas, son  enfermedades que se expanden por las malas condiciones de vida, por falta de  saneamiento, por falta de agua potable, por falta de servicios cloacales, por falta de  vivienda digna, por hambre. En síntesis, por la carencia de un estado eficaz en  instrumentar políticas sociales dignas. A modo de recorte, desde el Gobierno de Raúl Alfonsín en adelante todos los  Gobierno vieron comprometido al sector más vulnerable de la población con  enfermedades curables y prevenibles. Alfonsín asistió desde 1984 a los sectores  más carenciados de la población, a través del Plan Alimentario Nacional (PAN).La  llamada caja PAN fue presentada entonces como una herramienta de emergencia  contra la desnutrición infantil. Otros la vieron como una herramienta política.  Alfonsín había prometido el reparto de esas cajas durante la campaña que lo  terminaría proyectando a la Presidencia, en 1983. Más tarde, el cólera fue la enfermedad que jaqueó el gobierno de Carlos Menem,  allá por 1992 hasta 1996. Se notificaron un total de 4.834 casos, el último de ellos en  la provincia de Santa Fe. Durante los primeros cinco meses de ese año, Argentina sufrió una epidemia de  cólera que alcanzó su punto máximo durante el mes de febrero, concentrada  principalmente en la Provincia de Salta. La epidemia ocasionó un total de 422 casos  y 5 defunciones, notificando su último caso el 25 de mayo de ese añó. Durante el mes de octubre (semana epidemiológica No. 41) otro brote de cólera  incrementó el acumulado anual a 474 casos, es decir 2,5 veces más que el total de  1995 que fue de 188 casos. Hasta el 15 de febrero de 1997 un total de 405 casos  fueron notificados, de los cuales, 95% pertenece a la zona fronteriza con Bolivia de  Salta y Jujuy. Lo cierto es que a diferencia del Gobierno de los Kirchner y la situación actual con el  dengue, apenas tres días después de detectado el primer caso en 1992, el 3 de  febrero, el ministro de Salud y Acción Social de entonces, Julio César Aráoz, se  instaló en persona en Tartagal, que pasó a ser la base de operaciones desde la cual  funcionarios, médicos, enfermeros y agentes sanitarios desplegaron la tarea de  prevención y atención de la población, para lo cual se instalaron dos hospitales de  campaña y centros de atención, además de proveerse de medicamentos, insumos  sanitarios, agua potable y alimentos en cantidad suficiente para atender la  demanda. Lejos de disimular u ocultar la amenaza que representaba el brote epidémico, el  gobierno convocó a toda la comunidad nacional a enfrentarlo, partiendo de  reconocer su gravedad. En Salta primero y luego en Jujuy y Formosa – que fueron otros espacios con casos  de cólera – se volcó todo el dispositivo del Estado nacional, provincial y municipal, así  como medios y efectivos de las tres Fuerzas Armadas, la Gendarmería y la  Prefectura Naval , en un despliegue que permitió llegar con prevención y atención a  todos los puntos en los que fue necesario. Carlos Saúl Menem, quien ejercía la Presidencia de la Nación , el 6 de febrero  suscribió el Decreto 251 por el que se declaró a todo el territorio nacional en  situación de emergencia sanitaria y facultó al Ministerio de Salud y Acción Social  (MSAS) para coordinar la acción de todos los organismos oficiales en la lucha contra  el cólera, tarea en la cual tuvo un rol de primera línea el Consejo Federal de Salud  que reunía a todos los ministros provinciales del área. La secretaría de Vivienda y Calidad Ambiental que dirigía el doctor Alberto Biagosch,  apeló a los recursos FONAVI para financiar las obras de infraestructura (agua  potable, cloacas, etc.) más urgentes y necesarias para evitar la expansión del brote  epidémico, sobre todo en las grandes concentraciones urbanas. Además, el decreto que estableció la emergencia sanitaria permitió la difusión en  radios y televisión, gratuita y con marcada frecuencia, de mensajes de alerta y  prevención sobre el cólera que elaboró un equipo interministerial de funcionarios de  organismos del Poder Ejecutivo, que configuraron una campaña de notable eficacia.
La publicación de solicitadas en los diarios costaron 126.000 pesos (eran épocas del  1 a 1); en tanto que la campaña de educación y difusión sanitaria en TV, que se  desplegó en 12 piezas difundidas en 100 a 145 pasadas diarias en los cinco canales  de aire de Buenos Aires y 45 canales abiertos del interior, más numerosos canales  de cable, costó apenas 5.980 pesos (para la producción de los mensajes), ya que la  difusión era obligadamente gratuita. A juzgar por lo que viene sucediendo estos días con el dengue, no parece que la  máxima conducción del Estado nacional haya aprendido de lo que se logró en  aquella lucha contra el cólera de hace 17 años. En tanto, la ministra de Salud de la Nación, Graciela Ocaña, se reunió hoy con sus  pares de la provincia de Buenos Aires, Claudio Zin, y de la Ciudad de Buenos Aires,  Jorge Lemus, para coordinar medidas en la lucha contra el dengue, y reconoció que  esa enfermedad "llegó para quedarse". En el encuentro, los funcionarios pusieron especial énfasis en la adopción de  medidas de prevención como forma de combatir el avance del dengue. Ocaña  advirtió que "el dengue llegó para quedarse", y dijo que para combatirlo  "necesitamos la colaboración de todos". De esa manera hizo hincapié en que en cada hogar se debe estar alerta para evitar  la proliferación de mosquitos mediante el "descacharrado", que consiste en no dejar  que se acumule agua en elementos que queden al aire libre. La ministra recordó que "en la década del 60 se eliminó el dengue", y convocó a  toda la ciudadanía en que adopte las medidas recomendadas por las autoridades  sanitarias. Por su parte, el ministro de Educación de la provincia de Buenos Aires, Mario Oporto  -también presente en la reunión-, dijo que a los alumnos primarios de este distrito  se les impartirán lecciones sobre cómo combatir el dengue, y destacó que de este  modo se llegará no sólo a los menores, sino también a sus familias. Por su parte, el ministro de Salud porteño, Jorge Lemus, dijo que en una charla que  mantuvo con el infectólogo Daniel Stamboulian, éste le comentó que recién "en tres  o cuatro años" podría estar disponible una vacuna contra el dengue. El funcionario porteño confirmó que en Capital hay registrados 133 casos de esta  enfermedad, de los cuales 70 son autóctonos. Agregó que si se divide a la ciudad en  tres zonas, los enfermos están distribuidos en forma aproximadamente pareja, con  una leve preponderancia de la zona sur. El encuentro se inició este mediodía en la sede de la Casa de la Provincia de Buenos  Aires en la capital federal, en la avenida Callao al 200. Desde la cartera de Salud bonaerense se indicó allí se buscaba "definir líneas de  acción conjunta" frente al avance de la enfermedad. Según informó el ministerio  encabezado por Zin, se trató de una reunión del Consejo de Salud Provincial  (COSAPRO) convocada por el titular de la cartera "con carácter de urgente, para  coordinar nuevas estrategias y profundizar las actuales acciones de prevención y  difusión de información con el objetivo de evitar el avance del dengue en la provincia  de Buenos Aires". De acuerdo con lo indicado, tanto Ocaña, Zin como Lemus trazaron "un cuadro de  situación del dengue". El COSAPRO se reúne formalmente tres veces al año, pero  dada "la preocupación por el avance de la enfermedad, Zin decidió convocar a un  encuentro fuera de agenda para analizar la situación en la provincia", se señaló  desde el Ministerio. "Ante la continuidad de la enfermedad no basta con las fumigaciones y acciones  sanitarias concretas, sino que es imprescindible la colaboración de todas las familias  para frenar el dengue", señaló el directo ejecutivo del COSAPRO, Jorge Collia. En ese marco, destacó la importancia de los referentes de salud y educación de  todas las regiones de la provincia "como multiplicadores de la prevención y difusión"  del dengue en sus distritos. "Necesitamos generar un aprendizaje social y una cultura de la ‘descacharrización’  en cada uno de los hogares", sostuvo el funcionario de la cartera sanitaria.