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Mapas erógenos: Quitá el piloto automático y estimulá tu sexo

Una de las preguntas más frecuentes que se hacen los hombres es la de cuáles son las zonas erógenas más sensibles en las mujeres ¿Cuántos hombres no quisieran contar con una lista de los puntos del cuerpo que una mujer desea que le estimulen? Para las mujeres es más fácil a la hora de contestar esa misma cuestión con respecto a los hombres.

Si bien las zonas erógenas son muy importantes -tanto en hombres como mujeres-, más prioritario es saber estimularlas y saber estar en contacto. Además de saber encontrar los puntos exactos, hay que contar con la receptividad necesaria para identificar el efecto que tiene en la pareja. Las zonas erógenas no son iguales para cualquier persona. No son idénticas porque, independientemente de las terminaciones nerviosas compartidas por todos, hay que tener en cuenta la historia individual. Descubrir las zonas erógenas y dibujar el mapa sensual de tu acompañante puede resultar una tarea que lleve tiempo, pero que seguramente traerá consigo importantes recompensas en el plano erótico. Se puede decir que la piel mantiene una especie de registro de los muchos contactos y caricias que hemos recibido -tanto agradables como desagradables. Por lo mismo, cuando estimulamos determinados puntos podemos provocar que la otra persona se vuelva a sentir amada o que te considere como un intruso. En cualquier caso, es posible afirmar que nuestro diagrama erógeno está inconcluso y que cada momento sexual va ampliándolo. Es por ello que requiere atención y receptividad. De ese modo seremos capaces de seguir descubriendo y atrapando sensaciones, de seguir dibujando nuestro mapa erógeno y el de nuestra pareja. La piel, por caso, es la zona erógena más amplia con la que cuenta el ser humano. Y el sentido del tacto es el vehículo a través del cual se pueden descubrir los puntos más sensibles. La estimulación de la piel representa uno de los principales motores de la actividad sexual. Además de sentir cuando la tocan, la piel también percibe temperaturas, texturas, tersuras, vibraciones... Estas variantes son capaces de producir una amplia gama de sensaciones sexuales y dejarnos desnudos en un sentido más profundo. El lenguaje de la piel cuenta con todo un repertorio erótico. Es sencillo y estimulante explorar la piel (a solas o con ayuda). Para ello hay que evitar los ejercicios mecánicos. Los seres humanos podemos poner el piloto automático con mucha facilidad y ver los días pasar sin apenas darnos cuenta de qué ha ocurrido. En nuestras relaciones sexuales es de mucha ayuda saber qué hacemos y qué respuestas obtenemos -así como poder distinguir lo que más gusta-. Es excitante conocer los matices eróticos que somos capaces de sentir y provocar. Los encuentros sin imaginación tienden a matar la pasión. Y la búsqueda de las sensaciones perdidas puede iniciarse prácticamente en cualquier parte del cuerpo. En una encuesta calificaban de menos a más las 10 zonas que suelen resultar muy erógenas a las mujeres: 10- El interior de los muslos. 9- La coyuntura de las rodillas. 8- La cola. 7- La nuca. 6- Las orejas. 5- Los pies. 4- La muñecas. 3-Los senos y los pezones. 2- La vagina y el clítoris. Y en el número 1 se encuentran los labios. Claro, que este listado no representa a la mayoría de las mujeres.