CÓRDOBA. En los últimos meses, cualquier semana que sea revisada encontrará algún tipo de escándalo relacionado con la gestión de Hacemos por Córdoba, tanto a nivel provincial como municipal (son lo mismo). El peronismo cordobés vive, hace rato, una mala racha de filtraciones públicas que vienen sacudiendo la estructura política hasta los cimientos.
PANORAMA
Semana 360: Los escándalos complican al PJ (JxC duerme)
La semana que termina le pegó un sacudón al peronismo cordobés por el accidente de Oscar González. Fin de año complicado.
Y si bien hasta ahora no ha llegado a salpicar a las dos personas actualmente más importantes, como lo son Juan Schiaretti y Martín Llaryora, la realidad es que cada conflicto parece socavar la paciencia de propios y extraños. Todo ello en un año electoral que ya arrancó con el lanzamiento del propio Llaryora como candidato a gobernador.
En todo el peronismo cordobés hubieran querido que esa sea la noticia de la semana. El intendente, pupilo del gobernador, que dio el paso para ser el heredero de la gobernación.
Sin embargo, el funesto accidente protagonizado por el peso pesado de Oscar González empañó todo a punto tal que en el propio partido pararon las rotativas por una cuestión de tacto. El presidente de la Legislatura y mano derecha de Juan Schiaretti protagonizó esta semana un escandaloso choque que terminó con una mujer muerta, dos niñas gravemente heridas, un auto clonado mal cedido por la Justicia destruido y una tormenta de acusaciones en su contra por el abuso de una flota de autos de alta gama que le fueron cedidos por la Justicia.
Todo eso casi en paralelo al tan ansiado bautismo de Martín Llaryora. Ese mismo evento que fue postergado en numerosas oportunidades por otros escándalos anteriores.
Ello, claro, generó enojo en la cabeza del partido. Para Juan Schiaretti resulta insólito que uno de sus hombres de confianza cometiera semejante cosa en una semana donde no solo se dio la candidatura de Llaryora, sino también donde iba haber un levantamiento del perfil del gobernador.
Cabe recordar que Juan Schiaretti quiere probarse el traje de candidato presidencial, para al menos conocer sus chances. Pero sin una mayor exposición, eso no será posible.
El operativo “primavera” del peronismo cordobés tenía fecha original en septiembre. Aunque todo tuvo que retrasarse por el escándalo de los bebés muertos del Neonatal.
Ese suceso le valió la cabeza a otro hombre valioso de la gestión: el ministro de Salud, Diego Cardozo. Días más tarde, una deuda fue cobrada por la Justicia cuando arrancó el juicio por Blas Correas, el niño acribillado por la Policía de Córdoba en 2020.
Por ese hecho, que reflotó, quedó en el camino el ministro de Seguridad, Alfonso Mosquera. Si bien no hubo corte de cabezas formal ya que ambos funcionarios renunciaron, si se sabe que el pedido de renuncia estuvo latente.
Desde entonces, no hubo semana de “paz” para que el peronismo hiciera un lanzamiento como el que estila hacer. Aunque a duras penas, algo salió.
De aquí en adelante, el clima dentro del oficialismo provincial difícilmente empeore. Y en medio de tanta turbulencia, Hacemos por Córdoba cuenta con algo a favor: una oposición que parece distraída.
Esto último se debe a que el entramado de alguno de los escándalos, como el de González, pueden llegar a las costas de Juntos por el Cambio. En ese caso concreto, se conoció que el privilegio de los autos de alta gama llegaría a legisladores opositores.
De cualquier forma, Juntos por el Cambio no parece en postura de “sacarle jugo” a los yerros propios del peronismo. Tan solo repudios personales se hicieron eco de los últimos eventos.
Con esa fase controlada, el peronismo esperará a que la situación se desinflame. No sin antes desprenderse de un Oscar González que parece en una posición indefendible, más aún si se comprueba que él mismo habría sido el causante del siniestro con una pila de antecedentes de tránsito encima.
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