CÓRDOBA. La victoria radical en La Pampa en la interna de Juntos por el Cambio del fin de semana pasado dio a luz un nuevo argumento para que, en diferentes jurisdicciones, los integrantes del partido centenario se pusieran aún más duros en la postura de querer liderar la coalición en este 2023. Con el año electoral abierto, los candidatos del radicalismo creen que la gente posicionada como opositora está en busca de la oferta del partido rojo y blanco.
JXC
Alerta papelón: Córdoba no es La Pampa pero UCR empuja igual
En Córdoba, los resultados de la interna en La Pampa de Juntos por el Cambio picó el escenario que ya venía tenso. Radicales empujan por la interna.
En ese orden, en Córdoba la interna opositora se tensó tras el resultado obtenido por el partido en La Pampa, a pesar de que la distancia coyuntural entre una y otra provincia es abismal. Algo que no pareció ser considerado por los radicales que alzaron la bandera de la victoria a los cuatro vientos.
Para Córdoba, la versión de la tensión dentro de Juntos por el Cambio la protagonizan Luis Juez y Rodrigo De Loredo. Si bien no existe una interna fuerte entre UCR y PRO como sí lo había en La Pampa, la dinámica es similar.
Para Rodrigo De Loredo, la candidatura a gobernador debería ser dirimida tal y como sucedió en la vecina provincia sureña. El radical proyecta en una interna sus mejores posibilidades de quedarse con una candidatura a gobernador que hasta hace tan solo seis meses parecía muy lejana.
En contraparte, Luis Juez rechaza esa metodología y empujó, hasta aquí, la necesidad de dirimir todo con encuestas. Algo que lo favorece a la hora de proyectarse ya que ostenta mejores números que De Loredo, quien podría crecer más que el senador.
Así las cosas, Juntos por el Cambio permanece hace meses en un estado de tensa calma, propiciada por ambos precandidatos. El problema es que, en medio de ello, el oficialismo provincial ha ido evolucionando considerablemente en el armado interno, teniendo ya definidos muchos cargos estratégicos y con una campaña ya lanzada.
Ahora, el resultado magro conseguido por el radicalismo en La Pampa volvió a renovar los votos de De Loredo por la interna. Algo que podría estirar de manera fatal la inacción opositora.
Claro, el diputado del bloque Evolución, el mismo que auspició al ganador Martín Berhongaray en La Pampa, muestra a sus socios los resultados positivos, aunque sin mirar el contexto. Algo que no puede pasar desapercibido para quienes vayan a tomar la decisión de dirimir la interna en votos o encuestas.
En La Pampa, Juntos por el Cambio sufrió una bajísima asistencia a la interna. Precisamente, ese dato fue contundente para que cualquier análisis sea tomado con pinzas.
Por otra parte, Córdoba tiene casi 4 millones de habitantes, mientras que toda La Pampa tiene tan solo 366 mil. Una diferencia abismal para extrapolar resultados.
El peligro de esas distancias es que un efecto de baja asistencia a las urnas sería un golpe duro para cualquiera que se quede con la candidatura. Ello serviría de argumento concreto para el oficialismo, que incluso puede meter “mano” en la interna abierta, mandando votantes para influir en la elección opositora.
Por último, la experiencia radical en 2019, donde se presentaron dos candidatos del partido encabezando listas, fue traumática. Y el riesgo de que vuelva a suceder lo mismo si no se ponen de acuerdo está más que latente.
Por todo ello, Córdoba no se parece en casi nada a La Pampa, y el riesgo de proceder de igual manera es alto, a pesar de que una gran porción de los votantes cordobeses están cómodos votando al radicalismo. Por el momento, la única manera viable que se presenta para competir contra el PJ es la unidad, que lejos parece estar de alcanzarse, a pesar de que los candidatos tienen una oportunidad histórica al alcance de la mano.
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