CÓRDOBA. La presidencia de Alberto Fernández es, sin duda alguna, una de las más accidentadas de la historia argentina. Ya sea por mérito propio, o circunstancias ajenas, el periodo que lleva la administración del profesor de la UBA le fue esquivo en términos de éxito para enriquecer su figura.
ACTO
Alberto Fernández testigo y un paso fantasma por Córdoba
El presidente Alberto Fernández pasó por Córdoba y causó muy poco impacto en una escena que antes, al menos, le era polémica.
Ello a punto tal que sus propios “socios” de coalición decidieron dejarlo como una especie de presidente testigo, algo que ya se había visto con antelación, pero que pocos aceptaron sufrir por tanto tiempo. Y en ese orden, la presencia testimonial de Alberto Fernández en el Gobierno nacional es cada día más evidente.
Ayer (3/10), por ejemplo, el presidente tuvo su tercer paso por Córdoba en tres años. Estuvo de visita en un territorio que en otro momento le hubiera sido calificado como hostil.
Pero ya ni siquiera debe pensar en eso dado que, en Córdoba, hubo muy poca repercusión sobre su presencia. Tan solo un par de meses atrás, Alberto Fernández llegaba por primera vez a la Docta preocupado por un escrache, algo que hoy parece algo muy remoto.
En su corta estadía en la provincia, el presidente estuvo en la CONAE (Comisión Nacional de Actividades Espaciales) para celebrar un contrato de desarrollo de nuevos satélites nacionales. Allí, contó con la presencia de quien se declara como un opositor férreo: Juan Schiaretti.
El gobernador de la provincia acompañó a Alberto Fernández durante todo su recorrido en Córdoba y demostró respeto por la figura presidencial en un plano institucional. Es bien sabido que el cordobés quiere mostrarse lo más lejos posible del Frente de Todos.
Precisamente, por ello, pudo pasearse con Alberto Fernández como si nada. Eso parece ser un síntoma que demuestra que tan decorativo es el presidente en la actual coalición de Gobierno.
El primer mandatario sostuvo incluso una actitud amistosa (dentro de los límites políticos que los separan) con el ‘Gringo’, y lo instó a guardar las diferencias para la hora electoral. “En estos tiempos en los que todo parece desánimo, miren todo esto que han hecho argentinos y argentinas… Esto habla de dejar las disputas de lado, que aparezcan cuando haya que votar. Pero que después todos unamos esfuerzos para poder llegar a cada argentino y hacerle la vida más fácil”, señaló Alberto Fernández, buscando el aval de Juan Schiaretti.
Hace un tiempo atrás, el encuentro entre ambos se limitó a una compañía, y no palabras dirigidas a uno u otro. Con la tensión política disipada por la falta de representatividad presidencial, fue posible que la relación entre Alberto Fernández y Juan Schiaretti vuelva a la cordialidad que siempre cargó.
Juan Schiaretti sabe que quien comanda los destinos hoy, es Sergio Massa. Su gestión sostiene conversaciones con el ministro de Economía por los subsidios al transporte, que vencen con la emergencia por el COVID en enero del año que viene.
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