El multimillonario Stanford, de presunto estafador a agente encubierto de la DEA

Stanford, presidente del grupo de empresas Stanford Financial Group, consiguió captar más de US$ 1.000 millones para un fondo de inversión tras inventar un pormenorizado historial de rentabilidades y se ha llevado, mediante un esquema Ponzi, más de US$ 9.000 millones. El fraude salió a la luz cuando Stanford vendió certificados de depósito vía la Superintendencia de Bancos a 50.000 clientes. Las autoridades bursátiles pidieron cuentas sobre el paradero de ese dinero, pero los responsables de Stanford se vieron no supieron responder.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Robert Allen Stanford vivía en Santa Cruz, Islas Vírgenes estadounidenses, en el rol de uno de los hombres de negocio más prominentes del Caribe y convenció por igual a inversionistas, instituciones y empresas de crecimiento emergentes de 136 países distintos. Todos sucumbieron a la misma promesa: les ofrecía elevados intereses que se pagan con el ingreso  de nuevos inversores y no con ganancias reales. También les vendía retornos constantes por encima del 10%, incluso cuando el mercado se caía.
Stanford fue acusado en febrero por las autoridades de USA de llevar a cabo un fraude multimillonario, podría haber sido un informante de la agencia antidrogas estadounidense (DEA, siglas en inglés por Drug Enforcement Agency), motivo por el cual podría haberse librado de hacer frente a cargos criminales, a pesar de que los Gobiernos de USA y de Reino Unido ya le habían investigado por blanqueo de dinero en 2006.
Robert Allen Stanford, presidente del grupo de empresas Stanford Financial Group, estudió finanzas en la Universidad de Houston, donde hizo fortuna a principios de los '80 gracias a la expansión de la empresa de seguros y de la inmobiliaria que su abuelo fundó en 1932, aprovechó el desconcierto del 'caso Bernard Madoff' para retirar cerca de US$ 200 millones de sus cuentas correspondientes al dinero de sus clientes. Cuando ellos intentaron acceder a su dinero, el inversor alegó que "la SEC ha congelado la cuenta". Mentira del millonario Nº 605 del mundo, según la revista Forbes.
 
Stanford se creía listo. Su poder de oratoria era tan convincente, que consiguió que sus intermediarios traspasaran al fondo el dinero de sus clientes por US$ 1.200 millones. Pero la retirada de cantidades tan abultadas en tan poco tiempo encendió todas las alarmas.
 
La SEC no se fiaba de Stanford desde hacía algún tiempo, pero lo vigilaba en la sombra, porque había una investigación en curso para tratar de relacionar a Stanford con el narcotráfico mexicano.
El FBI entró en las oficinas de las empresas de Stanford en Houston (Texas) ante el peligro de una posible huída. Y la SEC lo denunció ante el juez Reed O´Connor. Stanford intentó despistar al FBI haciendo creer que se encontraba en Antigua. Pero fue detenido en Virginia.
 
Según revela la demanda, los clientes pensaban que su dinero estaba invertido en activos líquidos, que la gestión la llevaban más de 20 analistas y que las inversiones las supervisaban las autoridades de la isla Antigua, pero todo resultó ser una trama bien trazada, según la SEC (Securities and Exchange Commission).
 
Ahora resulta que el millonario estadounidense, pero con ciudadanía de Antigua y Barbuda, donde le permiten anteponer el título de Sir a su nombre, podría haberse desempeñado como un colaborador de la DEA para protege.
La relación entre Stanford y la DEA explicaría, según la cadena estatal de televisión británica, que Stanford haya esquivado hasta ahora a la justicia.
 
Documentos secretos a los accedió la BBC demuestran que tanto el Gobierno estadounidense como el de Reino Unido sabían desde 1990 que Stanford estaba relacionado con temas de blanqueo de dinero procedente de Sudamérica.
Es posible que, a través de Stanford, USA y el Reino Unido siguieron actividades de cárteles del narcotráfico pero también obtuvieron más información para impugnar a la banca offshore.
Y en 1999, Stanford pagó 2,05 millones de libras esterlina a la DEA. Se supone que ese dinero procedía de los cárteles de droga mexicanos y que era una prueba de que el Stanford International Bank había blanqueado capitales.
 
Según fuentes cercanas a la DEA citadas por la BBC la agencia estaba "convencida de que el banco de Stanford atraía millones de ‘narcodólares’, pero era muy difícil conseguir las pruebas". Esas fuentes afirman que el financiero trabajó como informante de la agencia antidroga desde 1999.  Sin embargo, la agencia no ha querido hacer ningún comentario al respecto.
 
El millonario fue acusado el 17/02 por el regulador bursátil estadounidense (SEC, siglas en inglés) de fraude, pero todavía no se le han imputado cargos criminales. Él ha negado enérgicamente ser culpable.
De hecho, a principios de abril, dijo, en una entrevista: "Que me muera y vaya al infierno si es un esquema Ponzi".
A Stanford se le recuerda como el inversor que esponsorizaba eventos divertidos: golf, tenis o vela. Públicamente conocido como 'mecenas' de deportistas homosexuales. Entre sus hazañas deportivas destaca su apuesta por el críquet, a través de una inversión que ha quedado en los libros del deporte como Twenty20.
Stanford se creía tan divertido, que en junio aterrizó en el Lord´s Cricket Ground, de Londres, lanzando billetes al aire para anunciar un desafío entre la selección inglesa y un equipo de jugadores de las colonias británicas del Caribe. El premio ascendía a US$ 20 millones. Un juego demasiado gracioso cuando lo que estás regalando es el dinero de tus clientes.
Por ejemplo, Allen Stanford firmó cheques por US$ 258.480 al Bellagio Hotel & Casino de MGM Mirage en el 'strip' de Las Vegas, según una presentación de abogados de la SEC a un tribunal de Dallas.
Los abogados de Stanford pidieron copias de los cheques y dijeron que cubrían una línea de crédito del casino de una visita hecha un mes antes que fuera dictada la orden de congelamiento, según papeles con fecha del viernes.
De hecho, el 19/02 Stanford estaba en Virginia, donde un agente del FBI le entregaban la denuncia formal de la Comisión, argumentaron sus abogados.
Los cheques, firmados por Stanford, tenían fecha del 19 de febrero, o dos días después de que un liquidador designado por el tribunal confiscó los negocios y activos del magnate, según los documentos de la Comisión.
La investigación del Gobierno fue revelada en una nota al pie de un documento que la SEC presentó para oponerse a la solicitud del magnate para que se le liberaran US$ 10 millones para pagar a sus abogados.
Stanford, 2 de sus colegas y 3 de sus compañías enfrentan cargos civiles por un fraude que, según el Gobierno, involucra certificados de depósito de alto rendimiento emitidos por Stanford International Bank en Antigua.
Ninguno de los documentos judiciales especificó cómo Stanford gastó el dinero en el Bellagio, pero una visita reciente a su inmensa oficina personal en Houston reveló que es un fanático de los espectáculos de ese casino, que incluyen acróbatas y nado sincronizado.
En medio de lágrimas, durante su aparición en un programa de la cadana ABC se preguntó:"¿Si era un esquema Ponzi, por qué están encontrando miles y miles de dólares por todos lados?".
En tanto, el privado Banco Nacional de Crédito de Venezuela resultó el ganador de la subasta por la adquisición de los activos y los pasivos de la unidad doméstica de Stanford Bank por 240 millones de bolívares fuertes (US$ 111,6 millones).
El precio fue algo superior al valor base para el remate, de 210 millones de bolívares (US$ 97,6 millones).
La filial había sido intervenida en febrero luego de que el magnate estadounidense Allen Stanford, dueño de la entidad financiera, fuera acusado de fraude en ese país por más de US$ 8.000 millones.
El traspaso de las acciones se realizará el 15/05 en una asamblea extraordinaria. Stanford Bank Venezuela opera 15 agencias y administra el 0,2% de los depósitos del sistema financiero local.