UN LABERINTO FISCAL DE DIFÍCIL SALIDA

Insaciable, el gobierno arremete con más apriete impositivo

¿Cómo se hace para tributar más ganando menos y encima con tarifas y tasas por las nubes? Es la ecuación que deberá resolver la ciudadanía ante el autismo recaudador de los gobernantes, que apela a situaciones económicas pasadas como base de cálculo para las cobranzas presentes. Es lo que terminó generalizando a la clase media un gravamen que estaba dirigido a la riqueza. Y a que, con la experiencia bonaerense como avanzada, se suba fuertemente la base sobre la que se toman esas imposiciones para situarla “a valores de mercado”, inciertos ante el reacomodamiento de la oferta y la demanda que provocan la devaluación y la merma en el nivel de operaciones inmobiliarias. La voracidad fiscal, que va en sentido contrario a la depresión en la que se sumió a la actividad económica en general, tampoco tocó el techo, ya que en un par de años tendría que generarse un superávit entre 2 y 4 puntos de un PBI en retroceso, o en el mejor de los casos estancado, para asegurar el repago de un endeudamiento cuyos intereses en total insumirán el año que viene US$14.100 millones, más lo que no se renueve de los US$21.000 millones de los bonos colocados por el Banco Central. Pero además se dio vuelta la tortilla de los subsidios energéticos y, a pesar de los tarifazos que debió absorber la sociedad, el Tesoro le vuelve a pagar fortunas a los productores debido a que la devaluación pegó fuerte sobre los contratos dolarizados. O sea que los traslados de esos mayores costos al consumidor de combustibles y servicios públicos continuarán su marcha, con los justificativos camuflados en la inflación. Miguel Boggiano, Ceo de Carta Financiera, tira el gran ratón: el contexto de endurecimiento financiero internacional no tiene miras de modificarse, el agujero fiscal una Argentina hiperendeudada no será factible de seguir financiándose y la presión tributaria no da para más para una economía que no genera los recursos pueda cubrirla. ¿Qué será de nosotros cuando se acabe la inyección del Fondo Monetario Internacional?

Impuesto inmobiliario provincial incrementado por el lado de la alícuota y del valor base que se toma en las propiedades para cobrarlas. ABL municipal lo mismo. Anticipos de bienes personales para los que quedan arriba del mínimo no imponible que se toma sobre la situación pasada. Ganancias y/o ingresos brutos extendidos a cualquier transacción, inclusive a las indemnizaciones que se pagan a ejecutivos por despido, por vender una casa, por salarios o jubilaciones que superen un nivel que la inflación se encarga de desactualizar.

De yapa, las boletas de luz, gas y agua aterrizan todo el tiempo aumentadas sin que importe la capacidad del usuario, sea hogar, comercio, club, taller, etc, para afrontarlas.

El contribuyente registrado en AFIP y bancarizado se ve, de este modo, compelido a compartir con el fisco una parte cada vez mayor de la diezmada liquidez que queda luego de haber sido sometidos sus ingresos actuales a la quita inflacionaria.

En el afán por sacar plata de donde sea, los gobernantes vinculan la exacción impositiva a los estados patrimoniales preexistentes. Un caso entre miles: una familia de gastronómicos que con el esfuerzo de su trabajo había podido comprar hace unos años un local barrial para ponerlo como restaurante y atenderlo con sus propios miembros, ve reducida a la mitad la cantidad de comensales por efectos de la recesión, y simultáneamente la gobernación y el municipio le multiplican la tributación y las prestadoras de servicios, como la de agua y electricidad, le caen encima con cuentas superiores a los $50.000. ¿De dónde sacan para afrontar liquidaciones que fueron tomadas sobre su patrimonio de ayer cuando a la caja de hoy le entra mucho menos dinero? ¿Se endeudan? ¿Se vuelven morosos? ¿Cierran?

Conseguir un crédito diferencial para Pymes sin caer en tasas del 78% para arriba o entrar en planes de pagos con los organismos avenidos en acreedores para salir del paso ante semejante imposición implicaría asumir que la voracidad tributaria será transitoria y que hay alguna perspectivas de una recuperación en el consumo para poder resarcirse con futuras facturaciones. Nada de eso está a la vista.

Estrangulamiento fiscal

La Administración Macri arriba a esta instancia de estrangulamiento fiscal con una “deuda pública de un 77% del PBI (75% en moneda extranjera), y serias dificultades para generar ingresos”.

Pero además necesita cubrir “un déficit consolidado del sector público que se ubicaría en el orden del 8,3% del PBI para 2019”, según advierte el Ceo de Carta Financiera, Miguel Boggiano, en un artículo publicado en ambito.com.

Y lo detalla: nada más que de intereses habrá que destinar el 3,3% del alicaído PBI de 2019, unos u$s 14.100 millones, según consta en el Presupuesto que acaba de pasar por el Congreso. A lo que se suma la renta que deberá pagar el BCRA por la gigantesca masa de títulos que emitió para controlar la base monetaria y el tipo de cambio: u$s 21.000 millones adicionales, un 5% del PBI.

El superávit primario de 2/4% que precisaría generarse para asegurar a los acreedores el repago de esta voluminosa cuenta no sólo es imposible que pueda ser extraído de una torta que se achica cada vez más, sino que adicionalmente se complica por el boomerang de los subsidios energéticos.

A punta de tarifazos el gobierno había logrado transferir del Tesoro a los usuarios de combustibles y servicios públicos la política de recuperación de retrasos en los precios dolarizados reconocidos por esta gestión a los productores de gas y petróleo, hasta que la devaluación provocó que se reactivaran los subsidios en $ 185.505 millones hasta septiembre: una suba del 27% con respecto a 2017 destinada a cubrir importaciones de la ex Cammesa, que pese a ser la empresa mayorista del sector eléctrico, utiliza el gas como insumo para generarla en usinas térmicas.

Entre ambos conceptos, de enero a septiembre derivó $ 25.000 millones más que en 2017, lo que representa un crecimiento interanual del 61%. En lo que a energía respecta, chau al déficit 0.

En el caso de los combustibles quedó claro que el plan de aumentos continúa a pesar de que la fórmula de ajuste que combina tipo de cambio y valor internacional del crudo haya ido en sentido contrario.

El gobierno tiró que aún falta recuperar 9% real, por encima de los demás factores cambiarios y de costos internos, lo cual torna incierta cualquier estimación previa.

La lógica eminentemente recaudadora que guía a la administración del Pro, tanto a nivel nacional como en los territorios bonaerense y porteño que gobierna, se acaba de hacer extensiva a los demás distritos, cuyos mandatarios se involucraron sin resistir demasiado en el revaluazo  inmobiliario que aplicó el año pasado Marìa Eugenia Vidal y en este ejercicio intenta convalidar con el 38% presupuestado de incremento en ese impuesto a las propiedades, tomado sobre bases superiores en muchos casos al 1.000% con relación a 2017, con lo cual pretende cobrar 14 veces más que hace 2 años.  

Los colegas de otras provincias han sido invitados a llevar también el valor de los inmuebles a precio de mercado a partir de 2020, de manera de compensar mediante el revalúo de las viviendas las pérdidas en los ingresos que surgieron de la eliminación del fondo del Conurbano en 2017 y del Fondo Sojero en 2018.

Para ello, el cambio del monto por el que se registran las propiedades se implementará mediante el recientemente creado Organismo Federal de Valuaciones, que conformarán representantes de las provincias y miembros del gobierno nacional.

Así y todo, la plata no alcanza y será necesario endeudarse más para atender los gastos, que en el caso de la provincia de Buenos Aires implicaría duplicar la actual, o sea agregar $ 68.500 millones, de los cuales habrá que ver cuánto descuenta del ajuste por inflación del fondo del conurbano reclamado

Esta demanda es un privilegio de la política, porque de ahí mismo, inclusive, se impide a los gobernados que ajusten por inflación cuando presentan las cuentas a los fiscos.