El secretario de Comercio, Ignacio Werner, homologó una modificación sustancial al régimen de precios cuidados, cuyas listas habían sido renovadas el 7 de setiembre con vigencia hasta el 6 de enero, con aumentos promedio autorizados del 3,1%, y la particularidad de la incorporación de 127 alimentos y bebidas que forman parte de la canasta básica.
PRECIOS DESCUIDADOS Y OJO CON EL CYBERMONDAY
Piedra libre a las remarcadoras debajo de los ponchos
Ignacio Werner se llama el joven abogado que fue ascendido por el ministro de la Producción, Dante Sica, a una recategorizada Secretaría de Comercio. Venía de ser lugarteniente del cuestionado y finalmente desplazado hacia arriba a la Jefatura de Gabinete que conduce su primo, Martín Braun, a la vez que era niño mimado del amigo personal del Presidente, Francisco Pancho Cabrera, también corrido del puesto y con oficinas constituidas en la Casa Rosada, debido a que resultaba políticamente insostenible justificar el pasivo piloto automático que caracterizaba a su gestión, mientras los tahúres de las remarcaciones se movían como peces en el agua en las olas inflacionarias agitadas desde los tarifazos en más. Aunque cambió el discurso en la cartera ahora dirigida por Sica y se habla de controles, los deslices en el acomodamiento de la estructura de precios relativos continúan lo más campantes, como lo muestran las permanentes autorizaciones a las prepagas y ahora el reajuste del sistema de los Precios Cuidados que 7 de setiembre habían sido renovados con un alza del 3,1% promedio en 550 productos que debía durar hasta el 6 de enero de 2019 y antes que finalice octubre la lista ya fue alterada y se permitieron retoques extras del 5 al 12%. Agazapados, muchos de los empresarios que dominan el arte de surfear la inflación no dejaron pasar la oportunidad del inminente comienzo de la gran feria de ofertas del comercio online, el Cybermonday, el lunes próximo, y se adelantaron modificando en porcentajes superiores al 10% los valores vigentes para en los 3 días que dura el evento marketinear con los descuentos. Un exitoso juego ya ensayado con los planes de cuotas sin interés de la época K que consistía en utilizar los sobreprecios para embozar el costo financiero que se decía eliminar en los planes de pagos.
El relanzamiento de este sistema inventado por el kirchnerismo en 2014 para administrar la política de precios alterada por la devaluación del 17% en aquel momento se basa en que sean acordados los márgenes de rentabilidad en la cadena compuesta por mayoristas, fabricantes y supermercados, con la mirada puesta en que no haya abusos que perjudiquen al consumidor.
No se había cumplido un mes cuando las empresas empezaron a meter mano, sacando de circulación algunos de los 550 productos de almacén, alimentos congelados, pastas, lácteos, panificados, fiambres, bebidas con y sin alcohol, algunos cortes de carne y unos pocos vegetales, además de artículos de iluminación, de perfumería y de limpieza, que las integran, o directamente desabasteciéndolas de las góndolas.
La justificación fue el reclamo de las firmas para que les avalaran el traslado de los efectos de la devaluación, el pass through, hasta dónde la recesión lo hiciera posible.
De un relevamiento hecho por El Cronista Comercial se mencionan casos como el paquete de 22 pañales Huggies, al que en octubre lo llevaron de $102,47 a $115,27, además del 7,4% aplicado al aceite de girasol Natura, 3% al medallón de carne bovina de Patty, 5% la yerba Nobleza Gaucha y la leche Armonía, entre otros retoques.
No sólo encarecieron la canasta básica que se toma como referencia para medir la línea de la pobreza y le subieron un peldaño a la canasta navideña que servirá para negociar con las organizaciones sociales paz en las fiestas, sino que transmitieron la señal de movilidad en los precios que es esgrimida por los formadores para excusarse de asegurar primero que nada su ganancia.
Aunque la Administración Macri haya apelado a los precios cuidados que se habían implantado en tiempos K, la convicción desenmascara intenciones. En aquel momento, el director nacional de Defensa del Consumidor, Fernando Blanco Muiño, anunciaba que el gobierno nacional "aumentará los controles y las fiscalizaciones de Precios Cuidados en forma coordinada con las provincias".
Y pedía también que la gente reclamara si no encontraba los productos al 0800-666-1518 y en precioscuidados.gob.ar y consumidor.gob.ar”.
La respuesta del secretario de Comercio, Augusto Costa, fue que si los productos acordados "se agotan y no se reponen, se estaría incentivando el desabastecimiento. Eso es incumplimiento y se va a sancionar".
El propósito al que apuntan las políticas de precios y disponibilidad de bienes es evitar que la diferencia entre lo que paga el consumidor y lo que efectivamente recibe el productor sea desmesurada y coloca en un pie de igualdad a comercios grandes y chicos y a los distintos formatos de comercialización.
No siempre da resultado.
Maniobras confusas
Duchos en las lides de la desigual carrera contra los salarios, buena parte del empresariado saca provecho del impasse en la reconsideración de las escalas acordadas en paritarias cuando la inflación estaba pero era otra, para sacar cuanta ventaja sea posible en el restringido mercado interno.
El CyberMonday es una de las oportunidades que se dan en el año que concentran el interés de compra de una creciente demanda selectiva que utiliza internet para elegir ofertas y pagar a través de los medios electrónicos.
El año pasado, las empresas facturaron a lo largo de los 3 días de duración $5.196 millones, lo que representó un 66% más de las ventas respecto de 2016. Pasajes de avión, televisores, equipos de aire acondicionado, teléfonos celulares y paquetes turísticos encabezaron las preferencias.
En esta 7ma. edición se espera que, a pesar de la recesión actual, el tráfico sea tan intenso como el anterior. Y para seducir a los consumidores, el medio millar de empresas participantes proyecta lanzar 60 ofertas sorpresa de diferentes en 3 momentos del día, con descuentos por encima de los que ya están en las páginas.
Pero, pero… BAE Negocios verificó en Comparacity, un portal que se especializa en cotejar precios de productos, que en la última semana muchas de las pichinchas que saldrán ya fueron subidas en torno del 25%, con lo cual los descuentos que se promocionen quedan diluidos de antemano.
Pone el caso de un Smart TV 32 pulgadas, que el último miércoles cotizaba a $7.999, y ayer subió $1.000, es decir, un 12%. Otro ejemplo que resalta es el de un Smart TV de 75 pulgadas que vende la cadena Musimundo, que el último martes saltó desde los $89.300 hasta los $111.625, un alza del 25%.
Con las notebooks hubo retoques tempranos. Hasta hace 6 días, afirma, la misma red ofrecía un equipo de última generación a $55.249, el mismo artículo que hoy está a $64.999, 17% más.
Menciona asimismo diferencias notables en varios artículos del rubro hogar. Un sillón de 3 cuerpos, que hasta el miércoles valía $17.999, ayer fue publicado un 16% más.
En declaraciones a BAE Negocios, Santiago Botta, co-founder y director de Comparacity, atribuye estos vaivenes de precios al contexto de alta volatibilidad. "La devaluación cambió todo el panorama. Nosotros hacemos relevamientos y observamos que los valores de muchos productos se modifican hora a hora".
Sea por volatilidad latente u oportunismo remarcador, los especialistas aconsejan mirar muy bien los precios de los productos y, sobre todo, hacer una comparación de lo que ofrecen todos los comerciantes para asegurarse que están comprando un artículos o servicios con un descuento verdadero.






