Ese impulso, o antojo, que sentimos justo después de haber almorzado de comernos una deliciosa sobremesa responde a procesos químicos que ocurren dentro de nuestro cuerpo en el proceso de digestión. Conociendo el verdadero origen que le dio inicio a los postres, es necesario señalar que existen ciertos hábitos en la mesa que pueden aumentar el deseo insaciable por el dulce y de los cuales debemos estar atentos ya que pueden traer consecuencias graves sino son apañadas a tiempo para nuestro organismo.
¿AL CUERPO LO QUE PIDA?
Cómo controlar el deseo por el dulce después de comer
Ese impulso, o antojo, que sentimos justo después de haber almorzado de comernos una deliciosa sobremesa responde a procesos químicos que ocurren dentro de nuestro cuerpo en el proceso de digestión. Conociendo el verdadero origen que le dio inicio a los postres, es necesario señalar que existen ciertos hábitos en la mesa que pueden aumentar el deseo insaciable por el dulce y de los cuales debemos estar atentos ya que pueden traer consecuencias graves sino son apañadas a tiempo para nuestro organismo. Para esto, la licenciada en nutrición Sofía Braticevic Culacciati nos explica por qué ocurre y cómo solucionarlo.
Sabemos que el azúcar, que no aporta ningún tipo de nutrientes a nuestro organismo, es una sustancia adictiva, más si diariamente abusamos de ella y la incluimos a toda hora en nuestras comidas.
No obstante, existen formas de engañar el cerebro, para que este antojo por el dulce luego de las comidas fuertes, disminuya y puedas controlarlo. Sin embargo, veamos primero por qué ocurre para saber dónde estamos fallando y cómo solucionarlo.
La licenciada en nutrición, Sofía Braticevic Culacciati existen varios motivos por el cual nuestro antojo por el dulce, luego de comer, es voraz siendo la matriz una alimentación que no cumplen los requerimientos de energía diarios para el cuerpo, ejemplo de ello las llamadas dietas “milagro” o las que son demasiado restrictivas.
“A la larga el organismo te lo cobra todo junto pidiéndote los que le den azúcar/energía rápidamente. Una de las múltiples causas de porqué no sirven las dietas bajas en hidratos”, explica la especialista, quien sostiene que este es el talón de Aquiles de este tipo de regímenes alimenticios, que acarrean a las poca semanas el llamado efecto rebote.
Asimismo, Braticevic comenta que la misma respuesta ocurre si nos estamos alimentando de manera completamente opuesta a lo antes expuesto: “Otra causa puede deberse a que hagas comidas demasiado abundantes en hidratos de absorción rápida, cómo pizza, empanadas, pastas, las cuáles si no se combinan bien, se absorben rápidamente, pero al ratito ya tengo ganas de comer otra cosa”.
Otra de las razones puede ser que estemos realizando pocas comidas al día o saltándonos el desayuno, situación que hace que al final del día el cuerpo no pueda aguantar más el déficit y pida toda la energía junta para reponer sus reservas. En este caso también pedirá azúcar rápida.
Por último, y exclusivo de las mujeres, está el ciclo premenstrual. “En este estado, los cambios hormonales colaboran en que elijamos alimentos con contenido de triptófano (Un aminoácido esencial ayuda a que el organismo elabore sus propias proteína), qué mejoran el estado anímico aumentando la serotonina (placer) en el cerebro como lo es él chocolate”.
¿Cómo solucionarlo?
Tal y como comenta la especialista en alimentación, primero hay que determinar la causa de esas insaciantes ganas de comer dulce luego del almuerzo para determinar un plan de acción; incluso expuso que el cuerpo humano es tan complejo que “puede ser qué haciendo todas las comidas, comiendo hidratos de carbono, y teniendo una alimentación saludable, te den ganas de comer algo dulce, lo cual es totalmente normal”.
Pero qué debemos hacer entonces, Braticevic sostiene que en “las explicaciones tienen varias de las respuestas de cómo mejorarlo”, sin embargo, da algunas alternativas más:
- Saber que para desarraigar un hábito debo dejar de decirme “necesito chocolate siempre” y cambiarlo por “hoy tengo ganas de comer”. Saber que mañana es otro día, y no siempre debe ser igual.
- Elegir mono porción de chocolates, comprar lo justo, lo que voy a consumir, chocolates de 100-150 kcal y 25-30g (existe un montón de presentaciones).
- Remarcamos con esto nuevamente la importancia del desayuno y de hacer las comidas del día.
- No hacer dietas estrictas ni “mágicas” carentes de nutrientes. La prohibición lleva al descontrol. Hay que moderar solo la frecuencia y la cantidad.
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