PARITARIAS Y COMPETITIVIDAD LABORAL

El empleo precarizado promedió el salario para abajo

El gobierno espera agazapado que terminen de concretarse las paritarias de los principales gremios privados dentro de la referencia del 15%, con cláusula de revisión, no con gatillos, que se vienen cerrando para después ir a la carga con los capítulos en que dividió la reforma laboral, con la competitividad y el blanqueo de empleos como objetivos centrales. Las estadísticas dan que 2017 finalizó con sendos aumentos en las tasas de participación y demanda de la economía de trabajadores y con una pujante incorporación formal en la construcción de mano de obra (11%). Pero la informalidad laboral, en general, no cesa de crecer y actualmente supera un tercio de la población económicamente activa. Como para separar la paja del trigo en la conflictiva relación con una parte de la dirigencia sindical, una vez definidos los convenios, la Casa Rosada se propone avanzar con un primer paquete de la reforma laboral, compuesto por el blanqueo de trabajadores informales (que beneficia los ingresos en las obras sociales), la ampliación de licencias por paternidad y las pasantías como capacitación. La mayor flexibilización laboral, el cálculo de las indemnizaciones, la posible creación de un fondo de desempleo pagado por los propios trabajadores y la rebaja de los aportes patronales a la seguridad social, ya incluida en la reforma tributaria sancionada al cierre de 2017, constituyen la 2da parte, que verán si la oportunidad es después del Mundial o de las elecciones presidenciales de 2019.

La inserción argentina en el mundo implica una serie de alineaciones con el resto de los países de difícil trámite en la dinámica política nacional, y la inminencia de un acuerdo de libre comercio entre Mercosur (pasando en 1er lugar por Brasil) y La Unión Europea, así como el acercamiento con el Tratado del Pacífico, suben de plano la reforma laboral entre las prioridades.

Pero como hay inflación persistente y paritarias en proceso de definición los avances en el terreno de la competitividad aguardan mejores tiempos, sin números comparativos que dejen demasiado margen.

El experto laboralista Julián De Diego afirmó que "el sector industrial no es competitivo ni lo era en tiempos K y ahora está bombardeado por productos importados".  

Puso como ejemplo que "el costo laboral en la industria automotriz es del 6%, en la del petróleo 4% y en la actividad bancaria o comercio 60%".

En cuanto a los niveles, recordó que "un sueldo promedio bruto en la industria metalúrgica en Argentina es de US$1450, en Colombia 450, en Chile 650, en México 420 y en Brasil 750". Y que "en China es de US$630 pero se trabajan 60 horas semanales", agregó.

En todo este tiempo de ajustes al modelo económico que gradualmente quiere imponer el gobierno de Mauricio Macri la estructura del empleo ha ido cambiando y no precisamente para mejor.

A pesar de que la tasa de desocupación disminuyó 0,9% en el 4to. trimestre del año pasado en relación con el período anterior (+1,7% en comparación al 2do trimestre de 2016, cuando el INdEC reanudó la medición), paralelamente la cantidad de trabajadores en negro creció 0,6 puntos en el 4to trimestre del año pasado, con lo que llegó a 34,2%, por encima del 33,6% de igual período de 2016 y levemente por debajo del 34,4% medido entre julio y septiembre del 2017.

El desglose, según la última Encuesta Permanente de Hogares del INdEC, muestra que sobre un universo de 27,63 millones de personas en los 31 grandes aglomerados urbanos del país, la oferta laboral fue de 12,8 millones de trabajadores, de los cuales 11,9 millones estaban ocupados en tareas remuneradas y 926 mil se encontraban desempleados, pese a que querían ocuparse, 1,3 millones estaban subocupados, esto es trabajaron menos de 35 horas semanales pese a que estaban interesados en emplearse por más tiempo,y 1,9 millones de los ocupados se encontraban en búsqueda de un mejor empleo, sea en remuneración o en afinidad a sus capacidades.

La simple lectura de las sumas y restas indicaría que si el año pasado cerró con un poco menos de desocupación y un poco más de ocupación no registrada, un pequeño porcentaje de la población que estaba inactivo consiguió insertarse en el mercado laboral, aunque en el marginal.

Menos desocupación con peores empleos

El informe "Síntomas de Precarización del Mercado Laboral", realizado sobre la base de los datos del INdEC por el Observatorio de Empleo, Producción y Comercio Exterior (ODEP) de la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (Umet), advirtió que la baja en la tasa de desocupación no ha sido estadísticamente significativa, según surge de la comparación con el mismo trimestre del año anterior, donde se observa que el dato de 2016 (7,6%) está dentro del 'intervalo de confianza' respecto del de 2017 (6,7% a 7,7%) que calcula el propio INdEC.

De todos modos, “dado el error muestral, la baja no es significativa en términos estadísticos", indica.

Pero había puesto de relieve el ODEP que la mejora, en todo caso, estuvo motorizado por los monotributistas (+7,4%) y asalariados de casas particulares (+4,3%). Los asalariados registrados privados son los que menos crecen (+1,3%), por lo que pierden participación en el total y recién recuperan los niveles de hace 2 años.

Entre sus conclusiones, el informe advertía que hay una tendencia al crecimiento de la informalidad y una caída en la tasa de asalarización: l os datos proyectan una suba en el trabajo informal (+3,8%) que supera al del total de empleos registrados privados (+2,2%) y al de los asalariados públicos y privados (+1,4%) en el 4to trimestre de 2017.

La coordinadora del ODEP y ex ejecutiva del INdEC en los tiempos de Guillermo Moreno, Paula Español, advirtió que "lo importante es analizar no sólo el dato de desocupación, sino la calidad del empleo. La mayor parte de los nuevos puestos de trabajo del 4to trimestre corresponden al sector informal o a regímenes como el monotributo, lo que es un síntoma de precarización del mercado laboral".

El perjuicio es doble: al no tener cobertura de seguridad social, por los informales “no se hacen aportes al sistema previsional e impositivo y eso genera una mayor presión sobre quienes sí están en el circuito formal", como había afirmado el ministro de Trabajo, Jorge Triaca.

Según el informe del INdEC, en los conglomerados de más de 500.000 habitantes el índice del empleo informal se ubicó en el 31,8% al cierre del año pasado, mientras que en los conglomerados de mayor población el índice trepó al 34,8%. La mayor cantidad de trabajo precario se registró en la región Noroeste (NOA), con el 40,1% de la población económicamente activa, mientras el menor porcentaje se verificó en la región Patagónica, con 18 %.

Si se mira la creación de empleo privado surge que se concentró en los sectores de menores salarios relativos (+10,9% construcción, +1,1% comercio y reparaciones, +2% hotelería y gastronomía), y que, a cambio, se destruyeron puestos en sectores cuyas remuneraciones están por encima de la media (-1,6% Industria y -3,4% explotación de minas y canteras), con lo que no sólo el mayor movimiento laboral no se tradujo en aportes al régimen previsional, sino que cedió posiciones el poder de consumo general de la clase trabajadora, más allá de los aumentos en las paritarias.  

Distinto ha sido el arranque de enero de 2018 para el empleo formal en la industria de la construcción, que repitió el incremento del 11,8% interanual que había obtenido el mes anterior, diciembre: alcanzó un total de 418.385 puestos de trabajo, según el Informe de Coyuntura del Instituto de Estadística y Registro de la Industria de la Construcción (IERIC).

El total de registros en enero de 2018 sólo resultó inferior al de igual mes del año 2008, superando en un 6,7% a la media correspondiente a enero de cada año. "Marca un contraste con los dos meses previos, en los que se verificó una desaceleración de manera consecutiva", señala el reporte y comenta: "Se dio a pesar de que era esperable evidenciar una baja estacional que afecta comúnmente la actividad sectorial en el periodo estival".

El indicador de empleo promedio por empresa también evidenció una expansión en enero, situándose en un nivel de 14,5 puestos de trabajo registrados por firma constructora, el más elevado de la serie histórica para un enero.

"Esto se debe principalmente al aporte de las firmas con más de 500 trabajadores, las que incrementaron sus planteles un 43,5% interanual, logrando alcanzar una participación del 11% en la estructura del empleo sectorial, una de las más altas de la serie", detalló la entidad.

Obvio que la obra pública fue la que motorizó las contrataciones en blanco. Fueron 11 las jurisdicciones que registraron una expansión mensual en la cantidad de puestos sectoriales. Y del total creado en el mes, algo más de 4 de cada 10 fue originado en la Ciudad de Buenos Aires, aporte que alcanza al 76% cuando se suma lo acontecido en las provincias de Santa Fe y Córdoba.

"Esto demuestra que el proceso de recuperación de la actividad sectorial es significativamente más intenso en el conjunto de las grandes jurisdicciones del país, a pesar de no haber sido las más afectadas por la baja del empleo sectorial ocurrida durante 2016", sostuvo.

Como ejemplo, el IERIC destacó lo sucedido en el interior de la provincia de Buenos Aires, donde el nivel alcanzado durante el primer mes del año configura un nuevo máximo para un enero y resulta un 6% superior al pico anterior. 

El salario promedio percibido en enero por los trabajadores registrados en la industria de la construcción fue de $ 17.489, marcando una expansión del 24,5% interanual, lo cual mantiene una tendencia de desaceleración, la 4ta consecutiva, que la sitúa en la frontera de la canasta básica, o sea del límite con la pobreza.

De todos modos, un 16,3% de los trabajadores en blanco del sector percibieron un salario igual o superior a los $24.000 durante el primer mes del 2018, participación que casi duplicó a la de enero de 2017.

La provincia de Entre Ríos, con un incremento del 32,6% interanual en enero, ha sido la que más aumentó las remuneraciones nominales, seguida por Santa Cruz y Córdoba, con alzas del 31,2% y 29,6%, respectivamente, aunque si se calculan los salarios reales  a partir del Índice de Precios Nacional urbano (IPCNu-INDEC) de cada región la patagónica tuvo un alza del 6,2% interanual, seguida por Entre Ríos (6%) y Corrientes (5,5%).

El número de empleadores en actividad ascendió a 24.043 en febrero, un 1,1% más que en igual período de 2017, que en términos absolutos representan un total de 270 empleadores más que un año atrás.

Por último, las tres jurisdicciones más grandes (Ciudad de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe) abarcan el 51,4% del incremento en la cantidad de firmas registrado en los últimos 12 meses.